Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
Capítulo 33, Siendo optimistas.
Los pasos resonaban a lo largo de los pasillos mientras caminaba con cuidado.
Manaka se aseguraba de ver más allá de lo que los ojos de las demás personas podían observar, mientras mantenía un ceño fruncido.
Si bien era cierto que ella era una maga poderosa, eso no significaba que ella fuera una combatiente de primera línea. Gracias a sus habilidades, enfrentarse a seres que lucharan de esa forma no era imposible, pero eso no significaba que estos no representaran una amenaza para ella. En pocas palabras, considerando que estaba en un laberinto lleno de especies fantasmales y espíritus heroicos, ella decidió ver más allá de lo que era común para, así, poder moverse con precaución.
Para su fortuna, ya todos los espíritus heroicos que estaban permitidos dentro del laberinto habían sido invocados. Aunque, el caso de Illya, era sin duda una anomalía que ella, ni nadie realmente, esperaban que fuera posible. Justo por esto, y por las especies fantasmales, ella se estaba moviendo con extrema precaución.
Un enorme temblor sacudió el laberinto y ella tuvo que aferrarse a una columna para evitar caerse.
Después de que este se detuvo, la expresión en su rostro se relajó. Las cosas realmente se habían descontrolado por un momento. Ellos se tuvieron que enfrentar al lobo que devoró al sol, Sköll, y, por otro lado, Illya se había tenido que enfrentar con el lobo que desgarró la luna, Hati, y, para su fortuna, lord El-Melloi II y el joven rey de los héroes habían llegado para ayudarla en el momento clave.
En cierta manera, esto fue una oportunidad perdida para ella. A pesar de que no estaba en el 100% de sus capacidades, y de que se había desgastado al pelear contra el lobo, ella estaba más que dispuesta a salvarla utilizando ya sea el trasporte espacial o el Flash Air. A fin de cuentas, incluso si no estaba especialmente apegada a lady Einzbern, Manaka no podía dejar que ella muriera sabiendo lo que esto causaría en Shirou y, al salvarla, ella podría recuperar parte de la confianza que perdió en el accidente del taller.
Además, ese temblor que había ocurrido hace unos instantes, era la prueba de que la batalla entre Gray y Bedivere contra la versión corrupta del rey de los caballeros había terminado. En cuanto a Gray, ella probablemente es, o será, también alguien que desea, o deseará, el afecto del chico, lo cual significa que se enfrentará a ella por este. Ella tenía serias dudas en si debía salvarla en un caso de apuro. Es decir, la muerte de Gray también causaría un gran impacto en Shirou, pero salvarla sería darle una oportunidad a la chica de robarle el afecto del pelirrojo…
Ella ya no era como su yo de hace unos años que buscaba vivir en una fantasía como una forma de escapar de la cruel realidad, dispuesta a eliminar a cualquiera que representara, aunque sea una mínima, amenaza para ella. Si bien buscaba el amor del chico con tanta o más fuerza que antes, también sabía que no podía simplemente eliminar a sus contrincantes sin que hubiera repercusiones. Y esas repercusiones podrían hacer que Shirou la odiara, cosa que ella nunca permitiría.
Después de cometer tantos errores al intentar ganar el afecto del chico, Manaka ahora se estaba moviendo con pies de plomo. Obtendría el afecto del chico por sobre la chupasangre y la sepulturera, pero debía hacerlo mediante los métodos adecuados, o podría acabar perdiéndolo.
Desgraciadamente, sus pensamientos fueron interrumpidos por cierto mago.
«Ese es un buen cambio de mentalidad…».
Manaka se seguía caminando y el ceño fruncido volvió a aparecer en su rostro. «¿Terminaste de guiar a esos dos, Merlín?».
«Por ahora sí». Respondió el mago de las flores.
«Que colaborativo y altruista de tu parte, sin duda este mundo te ha afectado…». Respondió ella sarcásticamente.
«¿El mundo…?». Preguntó el mago con curiosidad.
Manaka sonrió. «Para alguien que es como un gran telescopio humano omnidireccional, es bastante irónico que no puedas ver que te ocurre a ti mismo». Aunque fuera un poco hipócrita, ya que ella podía ver incluso más que Merlín y le había pasado algo similar, ella no se sentía mal en lo absoluto al decirle esto.
«No voy a negar que hay algo extraño sucediéndome, lo he sabido desde que escapé de la torre; pero, ¿qué tiene que ver el mundo?».
«El mana del mundo se está agotando, debido a que el mundo está muriendo. Esto ha provocado que la magia empiece a desaparecer de la faz de la tierra y, por supuesto, esto ha tenido severas repercusiones en aquellos seres que están relacionados con la magia. Como, por ejemplo: los íncubos».
En ese momento, mientras el mago de las flores acompañaba al joven pelirrojo, sus ojos se abrieron con sorpresa al entender las palabras de la chica.
«Ya veo… Así que eso es lo que ha sucedido».
Manaka asintió. «Al ser medio incubo, si bien eres menos afectado que las demás especies fantasmales, eso no significa que el estado actual de mundo no tenga repercusiones sobre ti. En este momento, tu lado humano es más prominente que tu lado incubo, así que dime Merlín, ¿Cómo se siente ser casi humano?».
Para su sorpresa, él se rio internamente. «Extraño, realmente extraño. Aunque ahora entiendo porque mi forma de actuar me parecía tan poco común e inentendible y, a pesar de eso, también entiendo porque no puedo parar de actuar de esta manera. ¿Cómo se siente ser humano? Bueno, realmente no puedo ponerlo en palabras».
«Bueno, desde mi punto de vista, que tu lado humano sea más prominente, es un buen cambio para mí. A fin cuentas, es tu lado incubo el que me preocupaba». Por un momento, ella se mostró extrañada. «Aunque… ¿Realmente has venido por una razón tan absurda como esa?».
«¿Absurdo? No veo nada de absurdo en mis motivos para participar en esta guerra. En todo caso, creo que estoy siendo optimista». Respondió el mago.
«¿Optimista? ¿En qué sentido?».
«Sí lo que se ha planteado es cierto, entonces la Moon Cell es el artefacto que permitirá salvar el mundo, ¿no es así?».
Por un momento, Manaka dudó en responder, las palabras: Bloqueo cuántico, resonaron con fuerza en su cabeza. «Eso parece…».
«Pero la Moon Cell es más que solo eso, también es casi la luna en su totalidad».
«Además de un reino digital en sí mismo.». Complementó la chica, aunque, por un momento, ella se detuvo, preguntándose si el mago de las flores sabía siquiera lo que esto significaba. «¿Sabes lo que esto significa, al menos, por casualidad?».
Para su sorpresa Merlín asintió. «Por supuesto. He estado varios siglos atrapado en una prisión y, como tú has dicho, soy un telescopio omnidireccional, sé lo que es el internet. En específico, me gusta seguir a Magi⭐Mari».
«¿Magi⭐Mari? ¿No es esa una idol de internet?». Preguntó ella cada vez más confundida.
«¿Oh? ¿La conoces?». Preguntó el mago con una expresión burlona.
Por un momento, ella se preguntó si debía utilizar su conexión con la Raíz para averiguar si había algo más detrás de esta idol, es decir, ella podía verlo todo, o al menos, casi todo; sin embargo, tanto por su condiciones actuales, como también por los problemas que le había causado el ver más allá a su relación con Shirou, ella comenzó a limitarse a sí misma. En pocas palabras, no había sentido la necesidad de saber qué hacía el mago de las flores en sus ratos libres, o quien era realmente esa idol. De hecho, solo sabía quién era por mera casualidad.
«No, pero consideraré conocerla». Contestó Manaka.
Por un momento, Merlín sintió miedo de que su reputación como uno de los magos más asombrosos de la humanidad se hundiera si la chica averiguara que, en su tiempo libre, se convertía en una idol de internet. Aunque, ahora que lo pensaba, ¿Cuándo le había dado importancia a su reputación? Realmente, estar más cerca de la humanidad era extraño.
El mago de las flores cambió de tema. «El caso es que, la Moon Cell es más que un simple artefacto. Es un satélite y un reino digital».
«¿Y?». Preguntó la chica sin entender a donde quería llevar la conversación Merlín.
«Como dije, estoy siendo optimista. Hasta ahora solo han pensado en la guerra del santo grial; pero, ninguno ha pensado en, ¿qué pasará luego de la guerra del santo grial?».
«¿Luego? Ni si quiera sabemos si habrá un luego, en este momento, debemos concéntranos en ganar la guerra, lo demás es segundario». Contestó Manaka.
«Concuerdo contigo, es por eso que digo que estoy siendo optimista. Estoy pensando en ese luego, porque cuando llegue, y espero que llegue, puede que sea realmente problemático».
«¿A qué te refieres?».
«En una guerra del santo grial normal, una vez ganado el santo grial, todo acaba ahí. El ganador pide el deseo y el santo grial utiliza el poder reunido para cumplirlo, después pierde su poder y queda inutilizable». En ese momento, la maga comenzó a comprender. «La Moon Cell no es así. Esta no se desgastará solo por pedir un deseo, tampoco puede ser desmantelada o robada como se intentó con el santo grial de Fuyuki». Por un momento, el mago de las flores se detuvo y suspiró, lo que provocó que el pelirrojo que lo acompañaba le preguntara si estaba bien, a lo que él respondió simplemente con un asentimiento. «¿Realmente crees que la humanidad se quedará callada y simplemente les agradecerán después de que usen la Moon Cell para salvarlos? Puede que no comprenda del todo las emociones humanas; pero comprendo la naturaleza humana lo suficientemente bien para saber qué pasará después».
Manaka bajó su cabeza. «Entiendo. Si ganamos la guerra, seremos perseguidos y cazados, tanto por el miedo que los humanos sentirán contra nosotros, como por aquellos que simplemente sentirán avaricia y querrán apoderarse de la Moon Cell».
«Exactamente. No veo nada de absurdo en mis motivos para participar en esta guerra. Vine para preparar a dos futuros gobernantes que funcionen de forma ideal para dirigir un reino, y este reino es la Moon Cell. Para que estos dos le den un uso adecuado a esta y no permitan que su poder caiga en malas manos. De otra manera, incluso si la guerra se gana y el mundo es restaurado, nada garantiza que, sin la adecuada dirección, el futuro de la humanidad este asegurado».
«Ya veo…». Manaka suspiró. «Y has elegido a Shirou para ser uno de esos dos gobernantes, ¿no es así?».
Merlín asintió levemente. «Aunque solo tuve la certeza de elegirlo después de que pudiera llegar hasta este punto».
«Oí que dijiste que te encargarías de la pareja de Shirou». Manaka entrecerró sus ojos y el mago de las flores sintió un escalofrío recorrer por su columna vertebral. «¿A qué te estabas refiriendo exactamente? No te estarás refiriendo a algo como, a escoger quien será su pareja, o algo así, ¿verdad?».
«No, para la suerte de Shirou, él no necesitará comprometerse por motivos políticos. No obstante, sea a quien elija, esta persona cargará con un peso similar al que cargará el gobernante de la Moon Cell. Y no quiero que suceda algo similar a lo que ocurrió con Guinevere, así que he decidido preparar a Shirou y a quienes tienen la más altas probabilidades de ser su pareja. Afortunadamente, una de ellas es una princesa y líder de una de las más grandes facciones de los apóstoles muertos, así que, para mi suerte, no tengo que preocuparme mucho por ella. Por otro lado, están Gray-chan, y bueno, estoy conversando contigo en este momento, ¿no es así?».
«No puedes crear a un gobernante en un solo día, ¿sabes? Mucho menos a dos». Dijo la chica.
«Lo sé, Altria fue preparada durante toda su infancia, y parte de su adolescencia, para ser la mejor gobernante posible. No obstante, eso no me impide intentarlo, además, no es como que tenga que hacerlo desde cero. Como dije, dejaré que los profesores de la torre del reloj le enseñen política a Shirou, yo me centraré en otros aspectos…».
«¿Y en cuanto a mí?». Preguntó ella burlonamente.
«Bueno, afortunadamente, resolviste la parte más complicada por tu propia cuenta». Respondió el mago.
«¿Hmn? ¿La parte más complicada?».
«Sí, hubiera sido realmente complicado hacerte entender que, para empezar, tu relación con Shirou no iba a tener futuro a menos que confiaras en él, por suerte, tu charla con la princesa pareció hacerte entender eso. Por otro lado, el que ya no intentes eliminar a tus competidoras sin medir las consecuencias es un buen cambio de mentalidad, como ya he dicho».
Manaka suspiró, no podía negar que esas experiencias fueron realmente complicadas y no sabría si una simple charla con el mago de las flores le hubiera hecho cambiar su forma de actuar. «Supongo que lo entiendo, ¿Y ahora que harás?».
«¿Ahora? Ahora estoy preparando a Shirou tanto como puedo». Respondió él con simpleza.
Esto causó que la maga se detuviera momentáneamente. «¿Eh? ¿Eso es todo? ¿¡No me dirás nada más!? ¿¡Esa es toda la preparación que me darás!?». Preguntó ella estupefacta.
Merlín se rio internamente. «No exactamente. ¿No acabo de hacerte ver lo que sucederá, incluso si ganan la guerra?».
«S-Sí, p-pero, ¡eso no puede ser todo!». Gritó ella frustrada, ¿había venido a ayudarlos el mago, sí o no?
El tono burlón en la voz del mago desapareció y, con un tono de voz más comprensivo, él le dijo. «Desgraciadamente, es tal y como dijiste. En un solo día no soy capaz de crear a un gobernante ideal, mucho menos preparar a Shirou y a ustedes tres al mismo tiempo. Así que solo puedo lidiar con tus mayores problemas e informarte de lo que sucederá en un futuro si ganan la guerra. Ahora que ya lo sabes, depende de ti prepararte. Si realmente amas a Shirou y tienes confianza en que él te elegirá al final, entonces debes prepararte para ser capaz de apoyarlo incluso después de la guerra».
Manaka suspiró resignada, esto era algo que ella ya sabía. Incluso si Shirou no estaba obligado a participar en la guerra del santo grial como era el caso de su hermana, ella estaba casi segura de que participaría, de hecho, estaba casi segura que las personas que participaron en guerras del santo grial en otros mundos tenían más posibilidades de participar en la guerra que ocurrirá. Desgraciadamente, ver el futuro de un lostbelt es mucho más complicado que el de un mundo de la correcta historia de la humanidad, no solo los posibles futuros divergen muy rápidamente, sino que, llegado a cierto punto en el tiempo, qué podía variar ligeramente en cuanto a su distancia con el presente, la posibilidad de existir del mundo es borrada y, ni ella, ni nadie más, podría ver más allá.
No obstante, ella podía ver los posibles futuros antes de ese momento fatídico, y estaba consciente de que la probabilidades de que Shirou no se convirtiera en un maestro no eran nada altas.
Después de enterarse de que no importaba que futuro viera, el resultado siempre sería el mismo, ella desistió de seguir intentándolo. Puede que las posibilidades fueran infinitas, pero los hechos a los que un humano podía llegar eran sin duda limitados, las probabilidades no estaban a su favor. E, incluso con las posibilidades infinitas, ella no fue capaz de ver una que trascendiera la eliminación del mundo, en pocas palabras, un bloqueo cuántico. Era solo su conjetura, pero… Tal posibilidad, la aterraba.
"¿Es que acaso salvar el mundo no es suficiente?" Se preguntó ella una y otra vez.
Y, ahora que había hablado con Merlín, comenzó a darse cuenta de que, en efecto, salvar al planeta no era suficiente. Su mundo iba a ser eliminado por la voluntad de "el mundo" que persigue la perpetuación de la humanidad, no del planeta en sí. Esto significa que, incluso si eran capaces de salvar al planeta, si la humanidad aún era considerada impróspera, serían borrados de todos modos. Desde este punto de vista, ¿no sería la guerra nada más que un peldaño necesario para salvar el mundo, en vez de la solución definitiva? Tal vez incluso lo que vendría después sería incluso más importante.
De estas dudas surgió un pensamiento aún más aterrador, si salvar el mundo no era suficiente, ¿entonces, que hacía a la humanidad impróspera? ¿En algún momento de la historia, la humanidad se había vuelto impróspera por alguna razón? Si esto era cierto, entonces, ¿En qué momento y por qué? Esta posibilidad la aterró en demasía, es decir, ella no solo podía ver otros mundos y los posibles futuros, el pasado tampoco era un problema para ella; no obstante, aunque podía ver el pasado, ¿Cuánto tendría que ver hacia atrás para ser capaz de llegar al punto en donde la humanidad se volvió impróspera? No lo sabía y, si era sincera, no quería averiguarlo, ¿qué pasaba si la humanidad se volvió impróspera hace 3000 años? No, incluso peor, ¿qué pasaba si esto no podía ser resuelto en el presente? Por ejemplo, si era algún tipo de singularidad que debía ser resuelta por medio de un Rayshift, ¿o algo así? Tal tecnología no había sido inventada en este mundo y, aunque ella proporcionara dicho conocimiento, todavía tendrían que construir Chaldea y todo lo que eso implicaba, tardarían años en completar todas las instalaciones, y eso teniendo en cuenta que no haya impedimentos de por medio. Es decir, tiempo que no tenían.
¿Podría ser usada la Moon Cell para resolver también este problema? Tal vez sí, o tal vez no. Si fuera tan sencillo, ¿no debería de haber una posibilidad visible que trascendiera el bloqueo? Al no poder ver más allá de este, era obvio que ninguna posibilidad lo había logrado.
A medida que más le daba vueltas, todo se volvía más sombrío a sus ojos, tanto fue así que…
«¿Estás bien?». Preguntó Merlín al ver la expresión de la chica.
«¿Hmn? ¿Oh? Sí, nada, nada. Estoy bien…». Manaka respondió al darse cuenta que se había perdido en sus pensamientos.
«¿Segura?».
Manaka asintió.
Merlín suspiró. «Está bien que no me lo digas a mí; pero… ¿Shirou lo sabe?».
«¿Hmn? ¿Shirou? No, no lo sabe. No es algo que deba saber». Respondió de forma certera.
«Sabes, para que dos gobernantes actúen de forma ideal, es necesario que confíen entre ellos lo suficiente para que sean capaces de compartir parte de la carga con el otro». Respondió Merlín, sin prestarle atención a las intenciones de la chica. «Confiar más en Shirou… ¿No habías elegido ya que eso era lo que ibas a hacer?».
Manaka bajó su mirada y preguntó. «¿Y si el peso es demasiado grande para sus hombros?».
Merlín se rio. «¿Estamos hablando del mismo chico que se ha enfrentado a apóstoles muertos y espíritus heroicos? ¿El mismo que aceptó crear un arma imposible y ayudar a la princesa de los apóstoles a salvar al planeta?». Al ver que Manaka no reaccionaba, el mago tomó un porte un poco más serio. «No lo sabrás hasta que se lo digas, no obstante, es bastante claro que el peso es demasiado grande para ti sola».
«Tal vez… yo…». Por un momento, ella se detuvo, fijándose en lo que vendría adelante, ella suspiró y se centró. «Lo consideraré, pero ahora, necesito lidiar con esto».
Merlín asintió. «Hablemos más tarde». Con eso dicho, el mago se despidió.
Con decisión, y mostrándose determinada, ella avanzó hacia la siguiente habitación, allí la estaba esperando su otra yo. Ella decidió actuar con cuidado, no sabía de dónde venía esta otra versión de sí misma, aunque, conociéndose como se conocía, dudaba que su otra yo hubiera venido a este mundo con un propósito especifico, probablemente su presencia no se debías a nada más que un capricho; pero, aun así, no estaba de más ser cuidadosa. Viviendo con Shirou, ella conocía bien el significado de: tú peor enemigo, puedes ser tú mismo. Y esta situación no es muy diferente a los constantes encuentros en múltiples mundos entre Shirou y su versión futura al servicio de Alaya.
La habitación a la que ella acababa de entrar mezclaba aspectos de ambos laberintos. Tanto el cristal como el mármol se mezclaban armoniosamente dentro de esta, en medio de dicha habitación, se encontraban dos personas.
«Realmente es extraño, ¿así se siente Archer cada vez que se encuentra con una versión más joven de sí mismo?». Se preguntó después de ver a una versión más joven de sí misma junto con un espíritu heroico.
Por un momento, las dos chicas que estaban hablando animadamente en la habitación, se giraron para verla a ella. La más sorprendida de las tres fue, de hecho, la pequeña sirviente. Por un momento, ella giró su cabeza para ver a ambas versiones de su maestra.
—¡Realmente decías la verdad, mamá! ¡Hay dos tú! —exclamó Jack, en un principio confundida, y después, mucho más alegre.
Manaka asintió—. Ves, te lo dije.
Aunque, realmente, la más sorprendida no eran ni Jack ni Manaka, sino Norma.
La chica estaba teniendo severas dudas sobre lo que estaba viendo en este momento, es decir, el que su cuerpo fuera robado por una desconocida de un momento a otro, sin que ella pudiera hacer algo para evitarlo, ya era bastante preocupante, el que esa persona hubiera convocado a una peligrosa sirvienta con apariencia de una niña pequeña lo hacía todo más preocupante. Pero ahora, ahora no entendía nada…
¿Su mamá? No, aunque era mayor, no era lo suficientemente mayor para que pudiera tener una hija de la misma edad de la chica que había poseído su cuerpo, ¿Su hermana? Norma realmente quería creer en esta posibilidad; sin embargo, no podía olvidar que la Manaka que la había poseído le había dicho a Jack que, dentro del laberinto, había otra versión de sí misma. Aunque, en un principio, Norma no le dio mucha importancia, ahora no podía estar más confundida.
«¿En serio es otra versión de ella? Espera, ¿tendrá alguna relación con el mago Marshal?».
El trabajo de Norma era el estudio de cualquier tipo de ruina mágica, como, por ejemplo, este laberinto. Así que, obviamente, no tenía un conocimiento extenso sobre la segunda magia, pero, aun así, todo el mundo conocía al mago Marshal, así como el concepto básico mediante el cual funcionaba su magia, la operación en mundos paralelos.
Mientras Norma teorizaba que relación poseía la chica que la había poseído con el mago Marshal, Jack se había acercado velozmente a la Manaka mayor.
—¿Tu eres nuestra mami? —preguntó Jack.
—¿Vuestra mami? —Manaka observó a su otra yo y, para su sorpresa, ella asintió.
—¡Hmn! Sí, somos su mami, ¿verdad? —respondió ella.
Por un momento, la Manaka mayor observó a la sirvienta que esperaba impaciente su repuesta con una sonrisa. Después de unos instantes, Manaka suspiró, ella entendió el motivo por el cual su otra versión la había llevado a esta posición, con un sirviente como Jack el destripador, esta forma de tratar las cosas era lo mejor.
—Sí. Yo soy tu mami —Finalmente respondió la mayor.
Para su sorpresa, la sirvienta saltó repentinamente a sus brazos, por un momento, Manaka pensó que era un ataque sorpresa, pero, al ver a la chica desarmada, dudó y, al final, terminó abrazándola de forma incomoda. Y no es que no hubiera razones para esta incomodidad, si fuera una chica normal a ella no le importaría, pero esta versión de Jack, era la manifestación de todos los niños asesinados y abandonados en Londres durante la época de la revolución industrial, en pocas palabras, tenía un instinto nato por volver al único lugar donde alguna vez habían recibido calor: el vientre de sus madres y, aunque ella podía ver que esto era realmente triste, no podía evitar sentirse preocupada de que, literalmente, la sirvienta intentara volver a su vientre. La habilidad de Jack, contaminación mental, no hacía más que alentar sus preocupaciones.
—Entonces, ¿partimos? —preguntó su yo más joven.
—¿Hacia dónde mami? —preguntó Jack.
La joven Manaka sonrió—. Hacia el fondo del laberinto, tenemos que acabar con Faustus. ¿Verdad?
La Manaka mayor asintió—. Sí. Podemos hablar mientras caminamos…
Así, el cuarteto comenzó su camino hacia lo más profundo del laberinto. Aunque a simple vista parecía todo bastante armonioso, eso era solo a simple vista. Mientras Jack caminaba alegremente entre sus dos mamis, estas dos tenían una conversación que solo ambas podían oír.
«¿Por qué has venido? ¿Un capricho?». Preguntó la versión mayor.
Para su sorpresa, ella negó con su cabeza. «No, estoy probando mis límites».
«¿Tus limites? Ya veo… Ya invocaste a la bestia, ¿no es así?».
«Síp, todavía no ha crecido por completo. Así que todavía no tiene el poder suficiente para permitirme hacer realidad el sueño de Arthur. No obstante, el simple hecho de invocarlo ha aumentado ya mis capacidades, por eso decidí que debía probar que tan lejos puedo llegar».
«¿Entonces decidiste soñar y terminaste llegando hasta aquí?».
La joven Manaka asintió. «He tenido buenos resultados, en condiciones normales, debido a mis circuitos mágicos, no hubiera sido capaz de soñar tan lejos como para llegar hasta un lostbelt». Manaka sonrió alegremente. «Gracias a esto, seré capaz de cumplir el sueño de Arthur».
«¿Realmente crees en eso?». Preguntó la versión mayor secamente.
Por un momento, la sonrisa de la Manaka más joven vaciló por un instante. «Por supuesto que sí, ¿por qué no debería de creerlo».
«Por qué sabes lo que te aguarda…».
«Los bloqueos cuánticos no son completamente absolutos, tal vez… tal vez tenga un poco de más suerte que el resto de nuestras otras versiones».
La mayor asintió. «Tal vez… Si hubieras hecho algo para evitar convocar a la bestia… Entonces, quizás "El mundo" no intentará nada; pero ahora, las probabilidades están en tu contra».
La sonrisa de la chica se agrió, ella sintió. «A pesar de que me dices eso, tú también actúas raro, ¿sabes?».
«¿Hmn?».
«El destino de este mundo está decidido y, probablemente, un bloqueo cuántico también aparezca si intentan cambiar el destino. Lo sabes, ¿verdad?».
La versión mayor asintió.
«Entonces, ¿por qué continúas luchando?». Preguntó su otra yo.
Por un momento, ella estuvo a punto de contestarle sin ningún problema, su respuesta era clara: Para cumplir el deseo de Shirou. Sin embargo, al analizar su respuesta, ella sonrió resignada. Los mundos podrían ser diferentes, ellas dos podrían tener experiencias diferentes; pero, aun así, ambas seguían luchando por una razón similar: cumplir el sueño de la persona que les había dado esperanza.
«No enloquezcas demasiado, Aya no quiere robar tu felicidad, y nuestro padre no merece lo que le pasará». Finalmente, solo pudo decir eso. Sabía que esta otra versión no dejaría de luchar por intentar cumplir el sueño de Arthur, al igual que ella no dejaría de luchar por cumplir el sueño de Shirou.
«Lo mismo digo, tal vez ahora no sientas el peso de todo encima de ti; pero, a medida que el momento se acerque, estoy segura que harás lo que sea necesario para cumplir su sueño. Aunque, ya sabes en que puede acabar eso…».
Esto hizo que ella frunciera su ceño, ya era bastante con lo que le había dicho Merlín, ahora también esto…
«Por cierto, detengámonos por un momento…».
«¿Eh? ¿Por qué?».
«Será mejor que te transfiera los sellos de comando. Como dije, estoy probando los límites de mis habilidades impulsadas por la bestia; pero no estoy segura de por cuanto tiempo pueda mantenerme en este mundo, y sería problemático dejar a Jack a cargo de Norma».
La mayor asintió, ella no tenía miedo de que Norma utilizara a Jack en contra de ella. De hecho, más tenía miedo de que Jack intentara asesinar a Norma para conseguir los sellos de comando y dárselos a ella.
Tal y como pensó, su otra yo no había venido a este mundo teniendo un objetivo específico en mente, simplemente estaba cumpliendo un capricho a sus ojos. Aunque su sola presencia traía ciertas emociones a la Manaka mayor, su forma inocente de actuar… a ella le recordaba los momentos en que Shirou, ella, Tachie y Ayaka, jugaban juntos sin preocuparse por nada, incluso mientras una guerra sucedía en las sombras. Más aun, la presencia de Jack y su forma de actuar con respecto a ella, al tratarla como su madre, le recordaba a un pasado más lejano, solo que, en aquel entonces, ella era la niña y no la madre.
Ella sacudió su cabeza ligeramente, no, esto era una ilusión. Su yo del pasado solo estaba fingiendo una aptitud inocente, el simple hecho de haber invocado a la bestia ya dejaba en claro que ella estaba dispuesta a usar a otras niñas para que sean el alimento de esta, no era como cuando ella la invocó para entretener a Saber y a Caster. Tampoco reaccionó cuando le dijo que no intentara matar a su padre o a Ayaka, probablemente, llegados a este punto, a ella poco o nada le importaban estos dos.
Solo una ilusión…
Ella negó con su cabeza, esta versión de sí misma probablemente ya estaba perdida, tal vez solo Arthur podría hacerle cambiar y, aun así, ella no creía que fuera capaz de lograrlo. ¿Ella realmente se volvería así si no había otra opción? Quería creer que no, pero, si ya lo hizo una vez, ¿Qué garantiza que no lo haga otra vez? Una vez más ella volvió a sacudir su cabeza, no, puede que sea un monstruo, puede que eso no sea algo que pueda cambiar fácilmente, ya había intentado ocultarlo, y además había fallado, pero, aun así, esta vez había varias cosas que eran diferentes. Tenía que aferrarse a eso o, de otra forma, perdería la razón.
Así, mientras Jack sujetaba felizmente una mano de cada Manaka, las cuatro se dirigieron hacia el interior del laberinto.
La sangre se extendía por todo el suelo blanquecino del laberinto, a lo largo de su camino no había nada más que cadáveres. Quimeras, trents, kelpies, plantas rastreras, jabalís demoniacos, y cientos de hadas devoradoras de humanos. Todos cadáveres o simple maleza, todo destruido y vuelto pedazos, en su camino también se había encontrado con algunos golems e incluso con algunos autómatas de 8 patas, pero nada en comparación con las otras especies fantasmales. Esto tenía cierto sentido, a diferencia de todos los demás, los golems y los autómatas no eran seres vivos, o al menos, no eran seres vivos biológicos, por ende, Gaia no podía hacer nada para comandarlos.
Aun así, sin importar que tipo de bestia mágica la enfrentara, ninguna podía cambiar el resultado de combatir en su contra, daba igual si era una bestia fantasmal o muchas, el resultado no cambiaba, todas acababan destrozadas, una tras otra, de una forma brutal.
Gaia pocas veces era conocida por tener tacto cuando actuaba, prácticamente, en ninguna ocasión de hecho, y ella, como agente de Gaia, no era muy diferente, incluso cuando se enfrentaba a la misma voluntad del mundo.
Para cualquiera que la conociera, como, por ejemplo, sus caballeros, esto se vería un poco extraño. Ella había, durante mucho tiempo, buscado una forma de salvar al planeta a través de diferentes métodos, desde convertir a un poderoso mago y apóstol muerto en un fenómeno especifico, solo porque este tenía una mínima oportunidad de lograrlo, hasta participar en el ritual de Aylesbury Valesti, solo porque creyó que, con el poder y la ayuda de los seis oscuros, los, o el, más alto sistema, ellos, o el, apóstol muerto original, podrían exterminar a la humanidad y detener la constante degradación del planeta producida por estos. E, incluso habiendo fracasado en todos sus intentos, siempre había trabajado en pro de Gaia, tanto fue así que, la mayor y más peligrosa creación de esta, el que fue conocido como el asesino de primates, Fou para los amigos, la reconoció abiertamente como su maestra y la había obedecido y seguido fielmente en todas sus empresas. Por lo tanto, ver a la princesa del crepúsculo ir directamente en contra de la voluntad de Gaia era una vista realmente extraña en sí misma.
No obstante, en este momento, a Altrouge poco o nada le importaba la voluntad del mundo. Llegados a este punto, ella seguía luchando por pura fuerza de voluntad, y dicha fuerza de voluntad estaba ligada al chico al que el planeta estaba poniendo en peligro. De otra manera, era probable que ella se hubiera rendido después del doble fracaso en Aylesbury. Ella no estaba dispuesta a arriesgar al chico solo porque la voluntad del planeta había decidido utilizarlo de alguna manera.
Ella suspiró, tres quimeras saltaron para intentar matarla y dos fueron cortadas en pedazos por filosas cuchillas creadas por el aire. La última, se enfrentó a sus garras y, finalmente, dejó de moverse cuando la apóstol le arrancó el corazón arrojando su cadáver a un lado.
Caubac, a pesar de no poder verla, el sonido que podía escuchar desde el teléfono que la princesa llevaba consigo le daba una idea de la carnicería que se estaba llevando a cabo dentro del laberinto. Para él, esta situación era bastante extraña e, incluso podría llamarla irónica. No es como que los apósteles muertos fueran seres sin corazón que no tenían nada que consideraran preciado. Él, por ejemplo, tenía a su sagrada escritura Triten, los Rozay eran un clan, así que debía de haber un mínimo lazo afectivo entre ellos, Merem y Blackmore adoraban a su maestro; pero, ¿Altrouge? ¿Qué adoraba Altrouge? ¿Qué consideraba precioso? Desde su punto de vista, solo una cosa se le venía a la cabeza: su objetivo. Altrouge era la única de los 27 que todavía conservaba el objetivo original de los verdaderos ancestros, objetivo que no parecía haberse heredado a los apóstoles muertos: el actuar como un método de autodefensa contra la corrupción humana.
Por esta razón ella había actuado tal y como se le pedía durante tantos siglos, ya fuera cuando estaba sola, o cuando consiguió poner a Fou bajo su control, ella era sin duda la mayor asesina de humanos, con excepción de Fou mismo obviamente, entre los 27 apóstoles. No los asesinaba por un odio personal, de hecho, en cierta manera, fue debido a que un humano había asesinado a Crimson Moon que ella había podido nacer, tampoco los asesinaba por placer o por diversión, ni siquiera alimentarse era su motivo principal, como si era en el caso del resto de los 27, para ella era simplemente su trabajo, tal y como para Arcueid era su trabajo cazar a los verdaderos antepasados caídos en la locura. En ese sentido, ambas no se diferenciaban.
Por ende, ver a la mayor asesina de humanos, ir en contra de la voluntad de Gaia, precisamente, para proteger a un simple humano era… ¿Absurdo? ¿Irracional? ¿Incomprensible? ¿Sin sentido? Todas esas palabras surgían en la mente del comediante al intentar describir las acciones de la princesa.
Desde su punto de vista, nada tenía sentido, ¿realmente ese humano era tan especial como para que Altrouge llevara a cabo estas acciones? Él, al principio, no lo creía, fue solo después de la reunión, cuando se reveló que ella planeaba convertirlo, que pudo hallarle cierto sentido a su favoritismo hacia este humano; no obstante, después de su "Charla entre chicas" él se había dado cuenta de que no era solo eso. Realmente, era un mal chiste…
Enamorada, la princesa del crepúsculo, una de las mayores razones por la que la humanidad debería de temer por sus vidas, aquella que tenía bajo su mandato a la mayor máquina de matar humanos, se había enamorado… de un humano…
«¿Esto es en serio? Es decir, Zelretch y yo habíamos estado bromeando con esta posibilidad durante un rato; pero… ¡Era precisamente eso! ¡Un chiste! ¡Una mala broma! ¿¡Quien en su sano juicio pensaría que esto era siquiera posible!?».
Sin embargo, Caubac tuvo que mantener sus pensamientos para sí mismo, le encantaba bromear con el resto de los apóstoles muertos, muchas veces bromas un poco pesadas, pero no era imbécil, todavía quería mantenerse con vida tanto como le fuera posible, y estaba seguro que bromear con Altrouge sobre este tema no era diferente de bromear con Arcueid sobre el mismo tema, ambas podrían llegar hasta su mundo y matarlo solo por esto.
Al menos con Arcueid era un poco, ¿comprensible? ¿posible? Era las únicas palabras que se le ocurrieron para describir el amor de la princesa blanca por aquel otro humano. A fin de cuentas, ella no se dedicaba activamente a la caza y el exterminio de esta especie, por lo que había alguna posibilidad; pero, Altrouge…
«¿Qué demonios pudo llevar a esa chica a enamorarse?».
Ahora esa duda carcomía su curiosidad y, ¿cómo podría saciarla? ¿Preguntándole? De nuevo, no era imbécil, no quería morir. La única opción que tenía era tener la suerte de encontrarse con ese humano y preguntarle, de otra manera, se quedaría en las sombras.
Para fortuna del ancestro, si le preguntaba al pelirrojo, en la actualidad, y Altrouge no se lo impedía, podría obtener alguna pista del porqué y una mayor comprensión de las cosas, porque, si se lo hubiera preguntado hace unos días, ni siquiera él hubiera podido darle una respuesta clara. Después de todo, Shirou solo había tenido una mayor compresión sobre su relación con la princesa después de aquel día…
Habían pasado algunos días después del accidente dentro del taller y, durante este tiempo, todos se estaban preparando para su incursión en el laberinto. Bueno, casi todos.
Altrouge realmente no necesitaba prepararse en absoluto, cuando Shirou le preguntó que, si no iba a prepararse, ella se rio y le contestó que la mayor preparación que podía hacer era limarse las uñas. Su mayor preocupación no era, de hecho, nada que se encontrara dentro del laberinto, era el laberinto en sí.
Hacía ya varios siglos que los apóstoles comenzaron un juego de conquista y se vieron a sí mismos como señores de un algún castillo, cuyo trabajo recaía en expandir sus territorios. Además, el viejo Ortenrosse incluso sugirió un juego para cazar a los verdaderos ancestros restantes después del accidente de la locura de Arcueid. Obviamente, ningún apóstol estaba tan demente como para intentar cazarla a ella solo por ser mitad verdadero ancestro, con las únicas excepciones siendo Merem y Blackmore.
Debido a este juego de conquista, era común que, cuando un apóstol entraba a un territorio de otro apóstol sin ser invitado, esto se viera como una declaración de guerra. Estas declaraciones no eran nada extraño y se realizaban bastante a menudo como una forma de matar el tiempo, pero para ella, o para alguien como Ortenrosse, era un poco más complicado. Que ella declarara una guerra, no era diferente a que toda su facción declarara una guerra, por ende, ella tenía que tener más cuidado al precipitarse hacia un territorio enemigo.
Ella era conocida por hacer lo que le viniera en gana; pero también era la líder de una de las dos más grandes facciones entre los apósteles muertos, así que debía mostrar un mínimo de responsabilidad. Y una guerra a gran escala entre los apóstoles muertos no era beneficiosa para nadie en este momento, ni si quiera para matar el aburrimiento.
Afortunadamente, en este caso, incluso si el laberinto era considerado territorio de Caubac, debido a que este había abandonado a, prácticamente, todos sus laberintos después de quedarse encerrado dentro de uno de estos, se podía decir que era territorio de nadie. Además, el único que realmente tendría autoridad para tomar represarías, se pensaba muerto hasta hace solo unas semanas, y no parecía tener intenciones de querer salir de donde estaba atrapado. Por otro lado, nadie tampoco tenía que enterarse de que ella participó en esta incursión y, obviamente, ella no planeaba dejar vivo a Wolfgang para que lo contara.
Eso hizo que ella apartara sus pensamientos de esta posibilidad y caminó por los pasillos del taller. Shirou había actuado un poco extraño esto últimos días, al parecer, su predicción era correcta, el pelirrojo era algo ingenuo en varios aspectos, pero no era tonto, tarde o temprano, se daría cuenta de la farsa, y parece que ese día había llegado.
A través del contrato que ambos compartían, Shirou le había preguntado si podía ir a su habitación. Parecía que Manaka estaba ocupada con el código místico que estaba preparando para él en el taller, permitiéndoles tener un poco de tiempo a solas.
Así, ella llegó hasta enfrente de la habitación del chico. Ella ni siquiera se molestó en tocar, si ya el chico la había llamado, entonces, ¿para qué necesitaba avisarle?
Así, ella abrió la puerta y allí se encontraba él sentado en una de las sillas.
Para su sorpresa, él parecía tan sumido en sus pensamientos que no se había percatado de su presencia, así que ella aprovechó para sorprenderlo, abalanzándosele encima.
—¡Hey!
—¿¡O-Oye!?
Por un momento, el chico estuvo a punto de caerse junto con la silla mientas la chica se montaba arriba de él. Afortunadamente, logró mantenerse en equilibrio quedando atrapado entre la chica y la silla, con ella sentada en su regazo.
—¿¡A-Altrouge!? ¿¡Que hubiera pasado si no hubiera podido mantener el equilibrio!?
La princesa se rio—. Nada muy importante, ¿me estás diciendo que puedes sobrevivir a apósteles muertos, espíritus heroicos, magus muy poderosos; pero no puedes sobrevivir a caerte de una silla?
Ante estas palabras, el chico no pudo replicar en ese sentido; pero tampoco quería dejar que ella tuviera la razón cuando él sabía que ella era la que estaba equivocada—. ¡Al menos toca la puerta! ¿¡Qué hubiera pasado si me estuviera cambiando o algo así?
Altrouge sonrió burlonamente—. ¿Quieres darme razones para tocar la puerta, o quieres quitarme razones para tocar la puerta?
—T-Tú… —Shirou suspiró, había vivido el tiempo suficiente con ella como para saber que, cuando Altrouge quería burlarse de él, sin importar lo que hiciera para evitarlo, ella lo lograría de una forma u otra.
—Además, no es como que fuera a ver algo que ya no haya visto antes…
Shirou frunció el ceño ligeramente mientras intentaba ocultar su vergüenza. Él era un chico que nunca había vivido con una chica, y mucho menos en un apartamento tan pequeño como en el que ambos vivieron durante varios meses, era obvio que, tarde o temprano, sucedería algún accidente, nunca habían llegado hasta al punto donde se encontraron completamente desnudos o algo así, pero Altrouge lo había visto varias veces semi desnudo, no solo por los accidentes, sino también por aquellas veces en que los paquetes de sangre tardaban un poco más de lo usual en llegar.
Así, ambos se quedaron en silencio por unos instantes, él no quería retroceder a pesar de que era una tontería, si algo era el chico, era ser terco, aunque ella también lo era. Así que comenzó a fastidiarlo…
Los minutos pasaron y, al ver que sus constantes burlas no eran del todo efectivas, ella suspiró—. Bien, está bien. Esta vez te lo concedo, tocaré la próxima vez, ¿te parece bien? —En cierta manera, ella se encontraba un poco decepcionada, antes era mucho más fácil ponerlo nervioso. ¿Debería subir el nivel de sus burlas?
Al ver la expresión de la chica, él se sintió un poco mal; pero finalmente pudo dejar escapar la respiración que está conteniendo, por un momento, casi había cedido—. Bueno, supongo que está bien, solo intenta tocar la próxima vez…
La chica asintió—. Entonces, ¿para qué me llamaste?
En ese instante, la expresión del chico se volvió un poco más lúgubre—. Bueno, verás… —Parecía que él no encontraba las palabras para preguntarle, mientras buscaba las palabras también buscaba cualquier cosa que le diera una idea; pero, al final, lo único que podía ver era a ella, fue entonces cuando se dio cuenta—. ¿Altrouge?
—¿Sí?
—¿Cuándo vas a bajarte de mi regazo?
—Cuando terminemos de hablar, me encuentro bastante cómoda en mi posición actual. —Luego ella sonrió—. ¿Por qué? ¿Te estoy poniendo nervioso?
Ahí estaba, siempre lo lograba, de alguna manera…
Él lo negó, incluso si era verdad, no le daría el lujo de saberlo; no obstante, Shirou era un terrible mentiroso…
Ella se rio burlonamente—. Sabes, alguien como tú, definitivamente no puede mentir, incluso si tu vida depende de ello. En tu caso, creo que es mejor que intentes decir medias verdades o medias mentiras. Al menos, así no parecerás tan falso…
—Lo tendré en cuenta… —suspiró el chico.
—¿Entonces, ¿para qué me llamaste?
—Bueno… —Shirou tomó aire—. De casualidad, ¿pasó algo entre tú y las demás, después del accidente?
—Hmn… Te diste cuenta antes de lo que pensaba.
—Entonces, ¿sí?
Ella asintió.
—¿Me podrías decir?
—¿Oh? ¿Y porque me lo preguntas a mí? ¿Podrías preguntárselo a Illya, o a Manaka?
El pelirrojo suspiró, él sabía a donde iba ella con esto—. Porque, de las tres, eres a la que le tengo más confianza.
Puede que él haya conocido a Manaka desde la niñez y los dos hayan estado juntos por casi 10 años, pero la mayoría de esos recuerdos habían sido borrados o, directamente, nunca se crearon. A Illya, por otro lado, solo la había conocido por unas semanas y, aunque su lazo a través de Kiritsugu era fuerte, eso no hacía que fueran hermanos fraternales de un momento a otro. A pesar de que solo había sido por poco más de medio año, Altrouge y él tenían una relación mucho más cercana porque habían estado juntos durante esos meses, no, no solo habían estado juntos, habían vivido juntos.
—Bien, te lo diré —Shirou sonrió cuando escuchó sus palabras; no obstante, su sonrisa murió tan rápido como surgió—. Pero con una condición…
—¿C-Cuál? —preguntó él con evidente nerviosismo, a saber, que le pediría hacer la princesa.
—Ten una cita conmigo —respondió ella con una sonrisa.
Esto lo tomó desprevenido—. ¿Qué…? ¿Una cita?
Ella asintió.
—¿Solo eso?
Ella frunció el ceño—. ¿Cómo que solo eso? ¡Las citas son algo importante en una relación! ¿no es así?
—Bueno… Supongo que sí. Te permiten conocer a una persona mejor, entre otras cosas…
La princesa asintió—. Exactamente, y yo quiero saber más sobre ti.
Esto sorprendió al chico—. ¿Más sobre mí? Creo que ya sabes bastante…
—Bueno, tal vez conozca algunas cosas, pero no me refiero a rituales mágicos o a ese tipo de cosas, cosas más sencillas como, que cosas te gustan y que cosas te disgustan, ese tipo de cosas también están bien. Además, ¿no quieres conocerme tú a mí?
—Mentiría si te dijera que no he tenido ganas de preguntarte algunas cosas antes. Pero no creí que nuestra relación fuera lo suficientemente cercana…
—Pues ahora lo es —Por un momento, ella mostró duda, algo no muy común en ella—. De hecho, quien debe tener miedo aquí, soy yo.
—¿Tú? —Ahora si estaba confundido.
La chica suspiró y bajó su mirada—. Shirou, ¿sabes quién soy?
—Altrouge, ¿no es así? —Se sentía un poco estúpido contestando esta pregunta, probablemente ella se burlaría de él.
Pero, para su sorpresa, ella no lo hizo—. Exactamente. Soy Altrouge Brunestud, la dueña del mayor asesino de humanos que existe. Soy un medio de defensa para el deterioro causado por la humanidad al planeta —Altrouge tomó aire y suspiró—. Shirou… ¿Sabes cuantos humanos he asesinado con el paso de los siglos?
El chico bajó su mirada y negó con su cabeza, ahora sabía a qué se refería.
Ella sonrió con tristeza, no tristeza por haber asesinado a esos humanos, tristeza porque el haberlo hecho podría romper o poner en peligro su relación con el chico. Ella no tenía un odio especifico contra la humanidad, simplemente era su trabajo. Aun así, ella no escondería sus acciones, una relación con secretos y mentiras acabaría mal tarde o temprano, se lo había dicho a la mocosa, y no pensaba caer en el mismo error. Ahora dependía de Shirou, si su relación tenía futuro o no…
El pelirrojo cerró sus ojos por un momento, él ya lo sabía, era algo abiertamente conocido en el mundo. Cuando lo pensó y analizó, sus sentimientos entraron en conflicto. Altrouge no era diferente a algún desastre natural, como, por ejemplo: a un terremoto o a un incendio, para la humanidad, esto también era de conocimiento común, a fin de cuentas, ella era mitad verdadero ancestro.
Para los demás esto debió parecer terrible, un desastre natural que exterminaba a todos los humanos a su paso; pero, para Shirou, fue un escape. No le importaba si lo llamaban hipócrita, ciego, o idiota, si ella le decía que no, entonces él podría aceptar sus acciones, tal vez no las aprobara; pero al menos podría aceptarlas.
Pero primero, tenía que preguntarle…
—Altrouge… ¿odias a los humanos?
Ella lo miró desconcertada—. ¿Odiarlos?
Shirou asintió—. ¿Los odias?
Ella se quedó pensativa por unos minutos—. ¿Odiarlos? Ciertamente, no me agradan; pero no tengo un odio especifico en su contra. Si me preguntaras que es lo que más me desagrada de la humanidad, diría que es su capacidad de supervivencia…
Shirou tragó saliva—. ¿Qué tanto te desagradan?
—¿A qué quieres llegar? —preguntó ella.
—¿Por qué has matado a tantos humanos? ¿Fue por aversión?
Ella lo miró extrañada y luego negó con su cabeza—. No, los detesto, no lo niego, pero no los asesino por eso. Es… Simplemente mi trabajo, la razón por la que fui creada…
—¿Por qué eres mitad ancestro verdadero?
Ella asintió—. Entre otras cosas…
Shirou dejó de contener la respiración—. Entiendo, en ese caso, no puedo aprobar tus acciones, pero entiendo los motivos detrás de estas, por lo que, puedo aceptarlas.
—¿Eh? ¿A qué te refieres? ¿Cómo que entiendes mis razones?
Él esbozó una ligera sonrisa—. Significa que no puedo culparte del todo, tú lo dijiste, es tu trabajo, no lo haces por razones personales. Lo ancestros verdaderos fueron creados por culpa de la humanidad, son una respuesta natural a sus acciones, desde ese punto de vista, tú no eres más que un medio, ¿no es así? —Shirou bajó su mirada, como si dudara de lo que estaba pensando; pero finalmente, él tomó fuerzas—. No puedo aprobar tus acciones porque muchos inocentes debieron haberse visto involucrados; pero tampoco puedo condenarte, porque la única culpable de que tú tuvieras que asesinar a tantos humanos, es la humanidad en sí misma. Y las acciones de la humanidad, ya sean de forma directa o indirecta, son las que nos han llevado a nuestra situación actual…
La princesa se le quedó mirando intrigada—. ¿Y eso que significa? ¿Las aceptas; pero no las apruebas? ¿Qué significa eso para nosotros de ahora en adelante?
—Nada con respecto al pasado, no puedo aprobarte ni tampoco condenarte, así que no haré nada. Juzgaré a la Altrouge Brunestud que he conocido de ahora en adelante. Puede que antes tus acciones hayan tenido algún sentido; pero, llegados a este punto, intentar destruir a la humanidad no cambiará nada. Por lo que… —Shirou la miró mostrándose determinado—. No te juzgaré por las cosas que hayas hecho en el pasado; pero no permitiré que asesines a ningún inocente mientras estés conmigo.
—¿Oh…? —Altrouge esbozó una sonrisa—. ¿Y si lo intento, que harás?
—Te detendré. Porque eso iría en contra de nuestros objetivos…
—¿Nuestros objetivos?
Shirou sonrió, pero a diferencia de Altrouge, no era una sonrisa provocadora—. Salvar al mundo, estamos apuntando a un futuro imposible. Si ya estamos persiguiendo una utopía, ¿entonces porque no perseguimos el futuro más utópico?
Cada vez, la princesa parecía más confundida—. ¿El más utópico? ¿Cuál sería ese?
—Un futuro donde la humanidad y el planeta puedan existir en conjunto, sin que tú tengas que asesinarlos para mantener el equilibrio. ¿No te parece un buen futuro?
Altrouge tardó unos instantes en responder, pero, después de comprenderlo, no pudo evitar reír a carcajadas—. T-Tú, ¿q-qué tan ingenuo puedes llegar a ser?
Sin embargo, él mantuvo su sonrisa—. No estoy siendo ingenuo, estoy siendo optimista. Creo que, ahora entiendo mejor al viejo...
—¿Kiritsugu?
Shirou asintió—. Es irónico; pero, a pesar de que no heredé su sueño de ser un héroe de la justicia, parece que ambos caminamos por el mismo camino. Al igual que él, estoy buscando un milagro para cumplir mi deseo, un deseo parecido al que él quería cumplir en la cuarta guerra del santo grial.
—¿Al igual que él? No, eso sería decretar nuestro fracaso desde este mismo momento. Nosotros no somos iguales, nosotros lo superaremos —declaró la princesa, confiada.
Shirou asintió—. Lo haremos.
—Pero Shirou…
Para su sorpresa, la princesa lo miró fijamente y con intensidad—. Tendrás que hacerte responsable en ese caso.
—¿Eh? ¿Hacerme responsable…? ¿Hacerme responsable de qué?
Ella sonrió—. De mí por supuesto.
Aunque avergonzado por las implicaciones, él se veía más confundido que otra cosa—. ¿De ti?
Ella asintió—. El mundo que quieres alcanzar, es un mundo que no me necesita, un mundo donde no tengo razones para existir. ¿Entiendes?
Él se veía confundido, pero después asintió levemente—. Yo… no lo había visto de esa forma.
—Por eso digo que tienes que hacerte responsable, yo solo necesito un mundo donde el planeta no muera, si quieres ir más allá, entonces debes darme una razón para existir en ese mundo. Si no, seré yo quien te detendrá, ¿Entiendes?
Para su sorpresa, el chico no se desanimó, en cambió mostró una fuerte convicción—. Entiendo, déjamelo a mí; pero a cambio, no deberás matar a ningún inocente. ¿Tenemos un trato?
La chica sonrió—. Bien, tenemos otro contrato; pero, primero tenemos que sellarlo, ¿no te parece?
—¿Sellarlo? ¿Cómo? —preguntó el chico confundido—. ¡Hmn!
Una vez más… ¿Cuántas veces esta chica le robaría los labios sin que él pudiera hacer nada en contraposición? Y es que realmente, no podía hacer nada, estaba en contra de ella y de la silla. ¿Era esta una nueva forma de molestarlo y ponerlo nervioso…?
Ella se separó poco después con una sonrisa y ni siquiera le dio tiempo de decir algo, enseguida, comenzó a contarle lo que había ocurrido entre ella, su hermana, y Manaka.
Devuelta en el laberinto, Caubac todavía se preguntaba qué tan extraordinario debería de ser ese humano para hacer actuar a la princesa del crepúsculo de la forma en la que lo estaba haciendo, sin saber que no era tal y como él se lo imaginaba. Él simplemente la conoció en el momento correcto y, con un optimismo que se acercaba a la ingenuidad, y una terquedad que rayaba en la idiotez, actuó como su tabla de salvación en medio de un mar turbulento…
«Entonces, seamos optimista juntos, Shirou». Ese día, ese fue su más apreciado pensamiento.
Notas de autor:
Listo el capítulo, realmente no tengo mucho que decir sobre este y no ha pasado nada interesante en Fate para comentar. Salvo mi suerte en ese mar de sal, de alguna manera se elevó a alturas insospechadas y con 90 tickets logré sacar tres ssr, tengo miedo de salir a la calle e irme a un isekai.
Así que directamente a las preguntas:
Galios: Me alegra que te guste la historia.
SG: Que raro que no las haya respondido, bueno, de todas formas, lo hago ahora:
3-. Sí, puede, pero la segunda proyección le cuesta mucho mana, mientras que la primera le sale casi gratis.
5-. Imagino que sí podría vivir más tiempo; pero dependería a ciencia cierta de si solo le hicieron modificaciones a su cuerpo, es decir, mientras no hayan tocado su alma, debería ser posible. Por otro lado, imagino que depende de la calidad del títere, si es uno de Touko debería poder hacerlo; pero si es de otro fabricante, lo dudo.
7-. No he terminado de ver el manga de kaleid; pero hasta donde lo dejé, todavía no se había revelado que era. Tengo que retomarlo…
Si son invocados sin ser limitados por una clase, deberían ser un poco más fuertes que cuando estaban vivos; porque, en cierto sentido, el cuerpo de un espíritu heroico es un poco mejor que el de los seres humanos y tal vez incluso que el de los semidioses, ya que el cuerpo de un espíritu heroico no siente cansancio y solo pueden ser destruidos cuando el núcleo espiritual es destruido. Cuando son invocados en una clase son restringidos de varias de sus habilidades o armamentos que no concuerdan con dicha clase; por ejemplo: Heracles no puede usar el arco que usó en su leyenda en su clase Berserker, solo puede usarlo en su clase Archer, y así pasa con muchos otros, aunque imagino que no con todos.
Por último, tengo entendido que el NP de Muramasa es A+, pero yo creo que debería ser A++ mínimo, o Ex. Porque en su descripción dice que es una espada que puede cortar el tiempo y el espacio, e incluso el destino, si eso no es EX, entonces Ea y Excalibur están sobrevaloradas xd. Por otro lado, Muramasa no muere cuando la utiliza, así que no me sorprendería que se este reteniendo para no palmarla de un golpe.
Sin más que decir, agradezco vuestros comentarios y espero que hayan disfrutado del capítulo, nos vemos en el siguiente.
