¡HOLA MIS BELLAS!
Seguimos con la continuación de "las horas" que le van quedando a Charlie.
Espero no aburriros al describiros, hora a hora. Pero a Charlie le quedan eso, horas... y me pareció oportuno alargar un poco estos acontecimientos, que son los principales del fic.
La muerte de Charlie y el descubrimiento del secreto de los Cullen.
Son solo dos capis más... El siguiente, nos desvela algo, que hará cambiar radicalmente el fic...
LAS QUE YA ME CONOCÍAIS DE ANTES, SABÉIS QUE ME ENCANTAN LOS GIROS "DRAMÁTICOS".
Chikkita: ¡Bienvenida! Mil gracias por comentar. Ya tienes un capi nuevo, para que no se te haga larga la espera ;-)
Maya Masen Cullen: No se apoyará en Edward... ya te lo digo, para que no te hagas falsas ilusiones y sufras innecesariamente... ¡jejeje!
Flor Mcarty: Estoy completamente de acuerdo... Los Cullen están portándose más que genial con ella y Bella está algo demasiado digna. Aunque te digo que ella les tiene miedo. Pero como no quiere saber nada... No sale de sus suposiones.
nydiac10: Te reconozco que Bella se portó mal con Esme, pero claro... Sabía que la dulzura y gentileza de Esme, la haría no contestarle. Un blanco fácil y... débil.-
PaolaValencia: ¡Jajajajaja! Siento muchísimo lo de tus uñas. ¡Oh, vamos! Lo de Jake, ha sido muy divertido... eres dura con él... Lo de convertirse en lobo a su lado y obligarla a que le arrascara la cabeza, fue ¡brutal! y más aun, que metiera a Edward en el "ajo", obligándolo a traducir... ¡jajajjaa! Los acontecimientos que van surgiendo estoy narrándolos en horas. Hace solo día y medio que Bella se enteró de todo.
albanidia: ¡jajajajajajaja! Bella está siendo una mala nuera... jajajjajaja.
weirdandmore: ¡Bienvenida! Tienes razón en que Bella está portándose un poco como una tontita. Esa actitud es más clara al yo escribir por horas... Pero... Piénsalo un poco, y ponte en su lugar. Tiene que ser "escalofriante" enterarte de algo así. Y más, teniendo en cuenta la vida tan escasa de amor y estabilidad de Bella.
ori-cullen-swan: ¡jajajajjajaa! Esa es mi intención, que me odieis un poquito... Lo mejor, viene en el próximo capi, en el 33... A partir de ahí, vuestro odio hacía mi persona será inmedible... ¡jajajaja!
cavendano13: ¿A qué si? A mi me pareció que lo de Jake estuvo genial! Me hizo muchísima gracia escribirlo.
Nancygov: Mi comentarista más detallista... Eres como mi redactora Jefe. Claro que sigue muy enfadada, y siento decirte, que esa actitud, seguirá igual. Por ahora, Bella seguirá sin recordar que Edward puede escuchar "parte" de sus pensamientos, pero no tardará en re-descubrirlo, y... será apoteósico. Besos tb para ti.
Dulce Carolina: Es fuerte y... debe serlo. Para imponerse sobre los Cullen, no le queda de otra.
Adriu: Efectivamente! El ser grosera, es su forma de ataque/defensa. Aunque Bella, en el fondo, lo siente. Lo de Jake fue ¡grandioso!... jajajaja!
mrs puff: Unas poquitas horas... Aunque todavía teneis este y el siguiente capi para despediros de él.
A LAS QUE NO COMENTAIS... GRACIAS POR LAS ALERTAS Y FAVORITOS. ESTE FIC ESTÁ TENIENDO UNA GRAN ACEPTACIÓN Y ESO, ME LLENA DE ALEGRÍA Y ORGULLO PERSONAL.
PERO... ¡VENGA, ANIMAROS A DEJAR UNAS PALABRITAS!
CAPÍTULO 32
- Bella… Deberías subir. - Consiguió tragar la saliva, con gran esfuerzo, y asentir con un movimiento mecánico de la cabeza.
- Él… - No se atrevía a pronunciar la palabra en voz alta.
- No… aun quedan varias horas. - Respondió el patriarca vampiro, con una suave y tranquilizadora sonrisa. - Pero él… está comenzando a no estar del todo… lúcido. - Bella jadeó, llevándose las manos a la boca. - Muy educadamente, saqué a sus compañeros del dormitorio, en cuanto me di cuenta de que estaba diciendo cosas con poco sentido. - Carlisle bajó la cabeza, abatido. Bella frunció el ceño, apenada por él.
"Sea lo que sea, en realidad, él tiene sentimientos sinceros por Charlie. Es… su único amigo y va a perderlo, sin poder hacer nada por él… En el fondo, es tan triste…"
- Deberías subir. Esto irá a peor. - Le recomendó con un murmullo de voz.
Bella salió volando, con el pulso a mil revoluciones.
Cuando entró en el dormitorio, Esme estaba al lado de Charlie, sosteniéndole la mano con gran cariño.
- Mira… ahí tienes a Bella - le dijo con voz amorosa.
- ¿Bella? - Preguntó Charlie con una clara nota de confusión.
- Sí… aquí estoy. - Respondió ella controlando su voz.
- ¡Oh…! Vaya… no sé cómo se me ha ido la cabeza, ¡jaja! - Rió - Fíjate que estaba pensando en que eras niña… - Inclinó los hombros. - Creo que tanta morfina, está atontándome la cabeza. - Rió, convencido de sus palabras.
- Si, puede que la dosis esté un poco alta. - Contestó Bella, no sacándolo de su confusión. - Se lo comentaré luego a Carlisle, a ver qué opina él, ¿de acuerdo? - Ambos asintieron - ¿Tienes hambre? Aun hay sopa - le sonrió con dulzura.
- Esme me ha subido un plato antes. - Confesó - Pero aunque parecía que tenía hambre, no se… me costaba mucho tragar - Bella jadeó; aunque el sonido solo fue audible para Esme.
Ambas mujeres se lanzaron una mirada significativa, cargada de pesar.
·
Después de un rato, donde Bella ya no sabía que ofrecerle a Charlie, este le pidió que le pusiera la televisión, en el canal de deportes.
Esme los dejó solos, y Bella se acomodó en el butacón, junto a su tío.
Al cabo de media hora, este se giró hacía su sobrina.
- ¿Qué haces aquí? Ve con los chicos. - Soltó él de pronto. - No te gustan los deportes, y estás aquí encerrada - Rodó los ojos. - ¿No está Edward fuera con Emmet? - Le preguntó con total normalidad. Como si la conversación de hacía unas horas, no hubiese sucedido. Bella lo miraba atónita. - ¡Ve! - Insistió él al observar que Bella no respondía.
- Claro… Si, están aquí. Bajaré y pasaré un rato con ellos - Le sonrió forzando el gesto. Charlie asintió sin apartar la vista de la pantalla.
Bella salió del dormitorio, sintiéndose extraña. No entendía a que venían esos "desfases" mentales en Charlie.
Carlisle apareció de la nada, y sujetándola suavemente del brazo, la arrastró hasta el salón.
Los primeros segundos, Bella se dejó hacer, hasta que adivinó a donde quería ir el vampiro, y con cierto tacto, se soltó de su agarre.
- Se que te sientes confundida por el comportamiento de Charlie - Bella suspiró. - Voy a ser muy sincero contigo. - Bella frunció el ceño, pero asintió convencida - Charlie tiene metástasis en los pulmones, por eso fue tan rápido su deterioro.
- Me lo supuse. Pero… no quise indagar - Suspiró profundamente - No sabía si él tenía idea, y no quería saberlo y…
- Por supuesto. - La cortó Carlisle viéndola pasar un mal momento. - Por los resultados de las pruebas que le hicieron antes de ayer en el hospital, deduzco que la metástasis ha afectado al hígado. Este, al no funcionar correctamente, devuelve la sangre sin limpiar, como bien sabes… - Dejó a Bella asimilar, y continuó - Así que debe estar contaminándole el cerebro, haciéndolo tener esas pérdidas de lucidez. - Bella movió mínimamente la cabeza, bajando la mirada. - Es cuestión de 32 horas. Puede que un poco menos. Pero quiero advertirte que esto irá a más. Quiero que estés preparada, ya que en pocas horas, sobre todo cuando se acerque al final, perderá la consciencia del tiempo. Para él todo estará bien, pero tu, te sentirás perdida y angustiada. - Bella tragaba la saliva, haciendo tanto ruido, que parecía que iba a ahogarse - Es mejor que le sigas la corriente, ya que no conseguirás que él vuelva y tu solo conseguirás frustrarte y hacerte daño.
- De acuerdo… Gracias por decírmelo. - Murmuró aun con la cabeza baja.
Bella se levantó en silencio, con las manos en la boca, intentando tapar los sollozos que comenzaban a escaparse de entre sus labios.
·
·
Salió por la puerta trasera hacía el patio. Así evitaba pasar por la principal, donde había gente reunida.
En ese momento en lo que menos pensó es que habría cinco vampiros y varios lobos, los cuales se habían puesto a ayudar a los Cullen a montar el velatorio "portátil", allí. Necesitaba aire, salir de la casa, alejarse aunque solo fuesen unos metros, de todo lo que estaba ocurriendo, y lo que vendría, entre esas paredes.
Bajó las escaleras del porche sin mirar la carpa que estaba prácticamente lista, y se acercó a la orilla del bosque colindante con la propiedad de Charlie.
Se apoyó en uno de los grandes árboles, y se dejó caer hacía el suelo, metiendo la cabeza entre sus rodillas, y llorando. Dejando salir toda la rabia y el dolor que llevaba dentro.
·
- Está matándome - Gruñó Edward lamentándose y tirándose del pelo, desesperado. - Escucharla sufrir así, y no poder estar ahí, con ella… - Aunque no lo necesitaba, su respiración era profunda y veloz; salvaje. Casi de forma inconsciente, dio un paso, pero alguien le sujetó del brazo.
- Si vas, va a ser peor. - Jasper lo miró con aprensión. Sabía lo mucho que necesitaba su hermano acercarse a Bella, y eso, lo mataba a él mismo. - Ahora mismo se siente muy vulnerable, y tu presencia solo la alteraría más. Créeme. - Lo miró compungido. - Se que necesitas estar con ella, lo siento perfectamente, pero ahora mismo, debemos pensar en Bella y en lo que la haga sentirse bien a ella.
Edward apretó la mandíbula con rabia, y salió, volatilizándose, en el sentido contrario a Bella.
Necesitaba alejarse, o acabaría haciendo una tontería.
·
Cuando se sintió más calmada, Bella sacó su cabeza de entre sus piernas, y comprobó que se había echo de noche.
"¡Guau! He perdido toda consciencia entre el día y la noche. ¿Qué hora será? ¿Cuánto tiempo he estado aquí sentada? Estoy entumecida."
Se estiró y se levantó, mientras miraba la hora en el reloj. En el reloj que había sido regalo de Navidad de Edward.
Se lo quedó mirando con el rostro cubierto en dolor.
Ya no era solo que le encantaba, sino lo que le recordaba… El amor. El amor de Edward; de un… vampiro.
Suspiró y con un gesto cargado de rabia, lo agarró y justo cuando iba a tirar del cierre, para quitárselo, algo a su izquierda la hizo detenerse.
La carpa, lo que sería el velatorio de Charlie, estaba lista. Habían dispuesto una alfombra que iba desde la puerta trasera hasta la susodicha, iluminándola con pequeñas luces en el suelo, bordeando la alfombra.
También había, a un lado de la entrada, una mesa con un libro de firmas, para los pésames a la familia.
"¡Increíble! En menos de 30 horas…"
Bella se quedó tan atónita, viendo la construcción, que no fue consciente de que tenía compañía.
- Los lobos nos han ayudado. - Bella jadeó ante la sorpresa, y más, sabiendo a quien pertenecía esa voz. - Si no, hubiéramos tardado algunas horas más. - Explicó Edward.
- Ajá - sintiéndolo a él, tan cerca, no era capaz de articular más palabras.
- ¿Estás mejor? - Le preguntó Edward con la voz suave. El no poder acercarse más, lo estaba matando, pero sabía que era mejor mantener una distancia de seguridad con ella.
- Si. - Se apretó los labios, ya que iba a extenderse más en su explicación, pero no. No quería darle ni el más mínimo pie a Edward a acercarse a ella; ni tan siquiera a mantener una simple conversación.
Se giró, dándole la espalda, y sin mediar palabra se fue, dejándolo allí plantado.
Volvió a tocarse el reloj, de forma inconsciente, pero sabía que no podría lidiar con él si se lo devolviera.
Ya idearía la forma de entregárselo, pero sin ser ella personalmente quien lo hiciera.
·
·
Subió a la habitación de Charlie para ver como se encontraba.
Se asomó con cuidado de no hacer ruido, y lo vio durmiendo plácidamente. Viéndolo así, nadie diría que solo le quedaban 30 horas para morir.
- Estoy pendiente de él - Susurró Esme a su espalda, haciendo a Bella dar un salto.
- ¡Dios! - Jadeó, llevándose una mano al pecho. - ¿Siempre sois tan sigilosos?
- La verdad es que si - Esme sonrió traviesa, mientras inclinaba los hombros. - Realmente tenemos que forzar el hacer ruido, para no asustaros. - Explicó. Bella frunció el ceño con visible curiosidad, hasta que su gesto cambió a uno de desinterés.
- Ya, ya me estoy empezando a dar cuenta - Soltó de malas formas.
- Si quieres descansar, o ducharte, o… lo que quieras, hazlo tranquila. Estoy pendiente de él. - la miró con gentileza.
- Voy a echarme un rato. Estoy agotada.
- ¿No quieres cenar nada? Hay muchas cosas ricas en la cocina. Llevas horas sin probar bocado. - Esme mostró su sincera preocupación. Eso hizo a Bella suspirar y contestarle de la forma más cordial que pudo.
- Gracias, Esme… pero, tengo el estómago completamente cerrado. - Le explicó de forma bastante cordial.
·
Se fue a su habitación y se acurrucó en la cama. Estaba agotada, pero no conseguía mantener los ojos cerrados por más de un minuto seguido. Tenía tantos nervios, que no era capaz a dormir.
Hasta que de pronto, se sintió relajada y el sueño, fue haciendo que sus párpados comenzaran a cerrarse.
- Ya está dormida - Anunció Jasper entrando en el salón de los Swan, donde toda la familia estaba reunida.
Ya era de madrugada, y Charlie había despertado durante unos minutos, los cuales Carlisle pasó con él. Estuvo lúcido los primeros, hasta que comenzó a divagar y Carlisle le administró un relajante.
Prefería que descansara y que se mantuviera más tiempo despierto al día siguiente, el último, para que Bella pudiera pasar tiempo con él.
- Bien, necesita descansar - Comentó el patriarca - Está al límite de sus posibilidades. - Toda la familia asintió con pesadumbre a las palabras de Carlisle.
- Quién supondría que se lo tomaría así… - Aunque parecía una pregunta, Emmet lo formuló más como una exclamación.
Eso era lo que todos se preguntaban y, se sorprendían.
- Que se lo iba a tomar mal, era un echo. - Puntualizó Jasper. - Pero siendo sincero, nunca llegué a imaginar esto.
- Y más, estando Charlie en sus últimas horas. Se supone que estaría más sensible - Rose alzó los ojos, sorprendida de este hecho. - A parte de que estamos todos aquí, con ella, ayudándola en todo lo que necesita. - Frunció la boca, en un claro gesto de molestia.
- Esto no se tiene en cuenta, Rosalie - La reprendió Esme. - Te agradezco tu intervención está mañana - Esme miró con gran amor hacía su hija - Pero no debes asustarla así, bastante lo está ya. Debes tener tacto. - Rose rodó los ojos.
- Edward - Lo llamó Carlisle - Estás muy callado. - Lo miró preocupado. - ¿Cómo estás, hijo? - Edward suspiró audiblemente.
- Pues… ¿Cómo quieres que esté? Si ni tan siquiera me mira. - Se pasó la mano por el pelo, frustrado. - No quiere estar ni a dos metros de mí. - Alice, sentada al lado de su hermano, le pasó la mano por el brazo.
- Y… ¿qué piensa? - Preguntó Emmet. - ¿Es verdad que nos tiene miedo? Como dijo Jasper. - Edward asintió con gran pesar.
- Si. Más de la que supuse. A parte de temernos por lo obvio de nuestra condición, las dudas sobre nuestra naturaleza, hacen que ese miedo se vea aumentado. Pero tiene claro que no quiere saber nada. - Explicó.
- ¿Alice? - Preguntó el mismo Emmet.
- No puedo ver mucho… Tiene tanto en la cabeza, que piensa muy rápido, y a parte, al estar tan estresada, veo menos visiones. - Suspiró y su rostro cambió a uno de circunstancia; Edward la miró frunciendo el ceño con horror. - Pero una que se ha repetido, aunque ha sido solo un fogonazo, es que en cuanto muera Charlie, quiere vender la casa y desaparecer.
- Esa idea, también la ha pensado. - La voz de Edward fue un lamento. - Quiere irse, y hacer como si no nos hubiera conocido… Como si… - Suspiró - Cito textualmente... esto, hubiese sido una pesadilla.
Todos contrajeron sus pétreos rostros.
- ¿Y tu crees, que realmente lo hará? - Preguntó Esme. Edward inclinó los hombros, al igual que Alice.
- Quién sabe… La visión, no era fuerte. Pero se repitió varias veces en el día. - Respondió Alice.
- Edward - lo llamó Carlisle - ¿Vas a dejarla marchar, sin más? - Edward cerró con fuerza los ojos; derrumbado.
- No… Claro que no quiero dejarla marchar. Estoy esperando a que Charlie muera, y una vez pase el funeral, intentar hablar con ella, hacerla reaccionar. - Su voz tomó algo de vida - Puede que necesite un poco de distanciamiento, pero no la dejaré… No puedo. La amo demasiado.
- Debemos idear algo para que no se vaya. Convencerla de algún modo - Emmet se mostró enérgico, dentro de su tristeza.
·
·
La mañana llegó y Bella comenzó a despertar.
Miró el reloj de su mesita y tras hacer la cuenta, se percató de que quedaban 23 horas para la hora que Alice había vaticinado.
Se alzó de la cama, quedándose sentada por el shock de comprobar las pocas horas que quedaban. Pero no pudo moverse más ya que un terrible mareo la dejó atontada.
"Tengo que comer algo… Pero solo con pensar en la comida… ¡ag!"
Edward que captó el pensamiento, comenzó a prepararle tortitas. Era uno de los platos favoritos de desayuno de Bella. A lo mejor eso, le hacía abrir el apetito.
- Bella vuelve a sentirse mareada - Comentó Alice, entrando en la cocina y comenzando a ayudar a Edward.
- Si. Tantos nervios están pasándole factura al estómago. - Comentó él, abatido.
·
Tras esperar un par de minutos, Bella comenzó a recobrar el equilibrio, así que se levantó y se fue a ver a Charlie, el cual dormía.
Esme, estaba allí, junto a su cama.
- ¡Vaya! - Exclamó Bella al verla allí. - ¿No te has acostado? ¿Has pasado la noche aquí? - Preguntó Bella sorprendida de ver a Esme, otra vez, en el cuarto de Charlie, en la misma posición, como si no se hubiera movido de allí.
Esme se mordió el labio, con duda. Bella frunció el ceño.
- Bella, querida, nosotros… no… no dormimos. - Carlisle fue el encargado de contestar, entrando en la habitación.
Bella jadeó de la impresión.
- ¿Nada? ¿Nunca? - No pudo evitar alzar un tanto la voz, alucinada por lo que Carlisle le acababa de revelar.
- No. Nunca. - Sonrió con disculpa.
Bella meneó la cabeza al mismo tiempo que retrocedía de espaldas.
- Es… aterrador. - Murmuró. - Por eso no quiero saber nada… Porque cada cosa que descubro, es peor que la anterior. - Gruñó.
- Bella… te resulta aterrador porque vas descubriendo las cosas sueltas. Si me dieras unos minutos, para que pudiera explicártelo todo bien, no te resultaría tan… horrible. - Bella miraba hacía Carlisle como si le hubiese salido una segunda cabeza.
- ¡No! - Contestó rotunda - No quiero saber nada, porque… - meneó la cabeza, confusa - Porque no estáis vivos, por lo menos de una forma biológica. - Respiró - Lo que he descubierto, es… espeluznante. La fuerza, la velocidad, los sentidos… sois como super héroes, pero… - frunció el ceño con dolor - sois los... malos. - Jadeó la decir esa palabra.
- ¿Los malos? - Repitió Carlisle, afectado por esa descripción. - Ya te dije que estás influida por el cine, y… puede que lo habitual sea que seamos… malos - No le gustó mucho usar esa palabra - Pero nosotros, y muchos como nosotros en el mundo, llevamos un estilo de vida humano. Respetando… - Justo cuando iban a entrar en un tema importante, Bella lo cortó.
- ¿Muchos en el mundo? - Preguntó entre asustada y perpleja - ¿Cuántos de muchos? - Según hizo la pregunta en voz alta, alzó las manos, moviéndolas, cortando así lo que Carlisle fuese a contestar. - No quiero saberlo. No me contestes… Se giró para irse, pero se volteó de forma abrupta, mirando a los ojos al vampiro - Solo quiero saber una cosa.
- Claro, lo que sea. - Respondió de pronto animado Carlisle. - Seré sincero - Bella le alzó una ceja. - Lo prometo.
- ¿Cómo un humano, puede deteneros? No te preguntó como mataros, sino, como manteneros alejados. - Carlisle temía esa pregunta, esa era la única que no quería contestar, ya que era una manera en que Bella pudiera poner cierta distancia con ellos. - Lo prometiste. - le recordó.
- El sol. No podemos exponernos cuando hay sol.
Edward, que escuchaba desde la cocina, apretó los ojos con fuerza. Carlisle había caído en un juego de palabras, animado por el repentino interés de Bella, y estaba obligado a contestarle.
Ahora ella, sabía el único punto débil de ellos, para mantenerlos alejados. Eso le daría a Bella qué pensar y usarlo en su contra.
- ¿El sol? ¿Os quema? - Preguntó curiosa.
- No… eso pasa en el cine. - Rodó los ojos - Nos hace brillar. - Bella pestañeó sorprendida, ya que imaginaba una respuesta más tétrica. - Estamos compuestos por ponzoña, en vez de sangre, y esta, a través de nuestra piel, reacciona a los rayos del sol, haciéndonos brillar. No nos daña, pero como imaginarás, no nos permite pasear libremente por la calle - Carlisle ladeó la cabeza haciendo una mueca simpática.
- Por eso vivís en Forks. Porque no hace sol. - Conjeturó Bella; Carlisle asintió.
"Osea, que lo único que frenaría a un vampiro, de acercarse a ti, es vivir en un sito con sol. Pero, eso es una solución muy pobre, ya que dentro de las casas no hay sol, por la noche, no hay sol… Simplemente, los mantiene alejados durante el día"
Tal como supuso Edward, esa información, activó la mente conspirativa de Bella.
Ella es un chica lista, y en la misma conversación, comprobó que era una nimiedad si un vampiro quisiera acercarse a ella.
- No debes tener miedo, Bella. Los nuestros, no suelen acercarse sin más a un humano. - Carlisle quiso aclararle ese punto, ya que captó el miedo en la chica.
- Vosotros lo hicisteis - Contraatacó.
- Nosotros somos… especiales. Nos gusta estar rodeados de humanos. - Carlisle le mostró una entrañable sonrisa. Pero Bella entendió el mensaje por otro sentido.
"¡Joder! Y lo dice tan tranquilo, y con esa sonrisa del padre del año. Claro que les gusta estar cerca de humanos, para poder tener su comida a mano."
Bella miró con horror, con auténtico pánico, hacía Carlisle, y comenzó a caminar de espaldas por el pasillo.
- ¿Bella? Creo que me has entendido mal… - La chica alzó las manos, en señal de defensa, ya que él avanzaba los pasos que ella retrocedía.
- No te acerques a mí… - Jadeó. - Por favor… - suplicó.
- Bella, querida… - Carlisle estaba desconcertado y desolado por el rumbo tan atroz que había tomado la conversación. - Has interpretado mal mis palabras. Espera, por favor, déjame aclararte…
- ¡Noooo! Ha quedado perfectamente claro. - Gimió, notando como un par de lágrimas traicioneras rodaban por sus mejillas.
Abrió la puerta de su habitación, de espaldas a la puerta. Sabía, en el fondo de su corazón sabía que Carlisle no le haría daño, pero el miedo consciente la hacía no querer darle la espalda.
Una vez sintió que el pomo había girado, empujó la puerta con el brazo y entró, cerrando con un sonoro portazo, atrancando con el pasador.
"¿Servirá de algo, poner el seguro en la puerta? si tanta fuerza tienen, no creo que un pequeño pasador, pudiera detenerlos"
Suspiró frustrada, y asustada.
¿Realmente Carlisle le había querido decir lo que ella interpretó?
"Pero él, se excusó… Lo extraño, es que Edward… Él y yo, nos acostamos, dos veces… y en ningún momento sentí nada raro. Bueno… Estaba bastante entretenida como para fijarme en nada, en nada que no fuese él… ¡Menudos polvazos! (flashback de su encuentro en el coche con Edward) Madre mía… ¡Para Bella! No lo pienses, olvídalo. Jamás, volverá a suceder algo así. ¡Nunca!"
·
- Por tu cara - Comentó Alice a Edward - No quiero saber lo que estará pensando ahora Bella. - Bajó la cara con aflicción.
- Está pensando en lo que le dijo Carlisle, y… a su mente han llegado varias imágenes de… cuando nos acostamos en el coche - Suspiró. - Pero enseguida se ha reprendido a si misma, diciéndose que nunca volvería a suceder. - Su voz fue un lamento, tan agónico que rompía el alma.
·
·
A la media hora, Bella bajaba a la cocina a por algo de desayunar. Parecía que el estómago se le abría y debía aprovechar a comer algo. Tras el disgusto de la conversación con Carlisle, se encontraba bastante mejor de lo esperado.
Nada más entrar, lo primero que vio, fue a Edward.
Ambos se miraron, compartiendo un fugar cruce de miradas, pero a Bella le dolía físicamente el mirar a los ojos a Edward, por lo que bajó la vista.
Se sentó y cuando se disponía a comenzar con su desayuno, observó que Edward y Alice se quedaban allí, acompañándola.
Entre ellos se sumieron en una conversación trivial; de las que hablas por no dejar que el silencio consuma la habitación.
Pero Bella hubiera preferido ese silencio, mil veces más que escuchar "su" voz.
Se levantó de malas formas, tomó una bandeja y metió las tortitas, el zumo y el café y con las mismas, se fue al dormitorio de Charlie. Allí podría desayunar tranquila.
En cuanto entró, Esme se levantó y salió sin pronunciar una sola palabra.
·
·
Charlie despertó cuando Bella estaba acabando de desayunar.
- Hola hija - La saludó con la voz débil - ¿Que haces desayunando aquí?
- Me apetecía hacerlo aquí, contigo. - le respondió con una sonrisa, forzada, pero bastante lograda.
- ¡Oh, qué detalle! Si lo llego a saber, hubiera esperado. Esme me subió el desayuno ya. - Charlie miró hacía Bella con pesar. - ¿Sigues enfadada con los Cullen? - Bella casi se atraganta con el café. - Por tu cara, veo que si. - Respondió él con cara molesta. - En serio no entiendo porque estás tan enfadada.
Charlie había despertado muy lúcido. Débil y con peor cara, pero lúcido.
- Charlie… Es complicado.
- No, no lo es. ¿No has tenido la conversación con Carlisle, verdad?
- No exactamente… - Suspiró; más bien bramó. - De verdad que no entiendo como puedes estar tan bien entre ellos, sabiendo lo que son. - Le reprochó. - Ellos… ellos…. - Apretó los dientes con fuerza - Son vampiros. - Escupió con repugnancia. - ¿No les tienes miedo? - Le preguntó, asombrada de su propia pregunta.
- ¿Miedo? ¿A los Cullen? - Respondió Charlie, más asombrado que su sobrina. - No. Por supuesto que no. Imagino que ellos, con sus capacidades superiores, podrían ser aterradores, pero… nunca he sentido el más mínimo temor con ellos. Al contrario. - Bella pestañeaba y meneaba la cabeza, perpleja.
Se hizo un silencio un tanto incómodo. Hasta que Bella lo rompió.
- En cuanto no estés, me iré. Me iré y no volveré la vista atrás… Esto habrá sido un mal sueño. Una vez faltes tu… nada me ata aquí. - Intentó que su tono fuera comedido.
- ¿Lo tienes muy meditado? - Preguntó Charlie de forma seria. Bella lo miró sin entender.
- Bueno… tengo la idea, no he atado los detalles. - Respondió ella algo dubitativa.
- Pues te diré que ellos, están al tanto de esa idea. - Contestó Charlie mirando hacía su sobrina con un deje de superioridad en el rostro. Ella, a su vez, frunció el ceño, confundida.
- ¿Qué quieres decir?
- Sabes el don que tiene Alice, ¿verdad? - Bella suspiró, asintiendo - Pero creo que no tienes claro como funciona. - Charlie le alzó las cejas. - Sus visiones entran, una vez tu, en este caso, confeccionas una idea; cuanto más la planees, más clara es su visión sobre ella.
Bella jadeó. No sabía si estaba enfadada, asustada o completamente aterrada.
- Eso te pasa por no querer escuchar… ¡jajaja! - Rió Charlie, haciendo a Bella morderse los labios de rabia, hasta que él comenzó a toser.
- ¡Charlie! - Bella saltó del sillón, tirando la vajilla usada para desayunar por el suelo. - Tranquilo… Respira con calma.
Bella tomó el aparato que regulaba el respirador y lo abrió un poco más. El oxigeno que entraba ahora más fuerte por las fosas nasales de Charlie, lo hizo dejar de toser.
- ¿Estás mejor? - Le preguntó ella, pálida como un fantasma. - ¿Necesitas que… llame a Carlisle?
- No, tranquila. Estoy mejor. - Cerró los ojos un segundo, y respiró profundamente.
Bella notó como la adrenalina le subía al cerebro, llevándola al borde de un infarto.
- ¡Carlisle! - Gritó histérica.
- Tranquila, mi bella… - habló Charlie suavemente - Sigo aquí… Por muy poco tiempo, pero aun tenemos unas horas.
Bella se tiró de rodillas al suelo, sujetando con fuerza la mano de Charlie, y llevándosela a la mejilla, mientras lloraba desconsolada.
- Shu, nena… Tranquila. No debes sufrir así… - Charlie no pudo seguir hablando ya que la intensidad del momento, le atoró la garganta por sus propias lágrimas. - Nos ha faltado tiempo… - Bella asintió, sin soltar la mano de su tío. - Me hubiese gustado tanto llevarte al altar, vestida de novia… Tan preciosa y radiante. - Bella lloró más fuerte, gimiendo con verdadero dolor. - Envejecer mientras veía tu vida, haciéndote una mujer…
- Por favor… Por favor… - Bella imploraba, aunque no sabía exactamente a quién. Pero su desesperación, la hacía decir cosas sin sentido.
Tras unos minutos, Bella alzó la cabeza observando que Charlie se había quedado completamente quieto y ella dejó de respirar.
- Se ha dormido. - Aseguró Carlisle, haciendo acto de presencia - No te alarmes. Aun… - Frunció la boca en un gesto triste - no es la hora.
Bella miró el reloj, el "reloj de Edward", estremeciéndose de cómo pasaban las horas.
- Ve a cambiarte, e intenta descansar un poco, mientras Charlie duerme. - le sugirió Carlisle lanzándole una mirada a sus pantalones.
Se había manchado de café y de restos de tortitas, que estaban esparcidas por el suelo.
- ¡Oh! - Gimió.
- Yo lo limpiaré. No te preocupes por eso ahora - Esme entró en la habitación con varios enseres de limpieza.
- Oh, no… No puedo permitir… - Esme no la dejó terminar.
- Si, si que puedes. Ve a cambiarte y acuéstate un poco en la cama. Te vendrá bien. - La miró con intención.
Bella hizo así. Por un lado le parecía grotesco que Esme se pusiera a limpiar su estropicio y más, tratándolos como lo estaba haciendo, pero… Se sentía tan exhausta, que se dejó ganar sin pelear.
- Gracias - Susurró.
Le hubiese gustado haber añadido algo más, pero no podía. No le salían las palabras.
·
"Cómo ha cambiado todo en unas horas… Es… ¡alucinante! Prefería no haberme enterado… (suspiro) En el fondo de mi corazón, sigo queriéndolos muchísimo, pero… que sean… vampiros, es superior a mí. Su sola presencia me da escalofríos ¡Qué mierda de vida!"
Se cambió, poniéndose ropa cómoda, y se sentó en la cama. No tenía sueño, la adrenalina seguía recorriendo su sistema como para dejarla dormir.
Se quedó ahí sentada, sin mirar a la nada; con la vista perdida. Hasta que hizo contacto visual con un objeto pegado a su pared:
Un almanaque.
Su mente, de forma inconsciente, se puso a hacer cuentas. Cuentas que de pronto, no salían.
·
·
OS RECUERDO QUE PASAN HORAS... NO DÍAS. HACE TAN SOLO DIA Y MEDIO QUE BELLA SE HA ENTERADO DEL SECRETO.
Bella sigue a la defensiva con los Cullen. El enfado no remite.
Y... ¿qué cuentas no le salen a Bella?
ESPERO VUESTROS COMENTARIOS Y SUPOSICIONES.
¡BESOSSSSSSSSSS MIL!
