Izuku Midoriya despertó repentinamente en un cuarto que parecía un calabozo sobre una cama totalmente blanca, estaba solo ahí.
—¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? —preguntó el joven a nadie en particular.
—Pues estás en el sótano de una casa abandonada —respondió Seras que apareció de entre las sombras—, y sobre lo otro... te convertí en un vampiro o, como diría mi maestro, un nosferatu.
Izuku estaba sorprendido y francamente asustado. Una cosa eran los quirks, poderes asombrosos y a veces bastante extraños, y otra era ser un vampiro. Él ni siquiera sabía que existieran realmente.
—¿Quién eres?¿Por qué? —preguntó Midoriya cuando recuperó el habla— ¿Por qué me hiciste esto?
—Soy Seras Victoria, ex-policía, ex-agente de la organización Hellsing, vampiresa y tu maestra —respondió—. Era la única forma de salvarte la vida chico.
—¿No había...?
—¿Otra forma? —preguntó sarcástica— Pude haber llamado a un héroe para que te cure pero para cuando llegara ya habrías muerto.
—Bueno maestra, si tú lo dices —respondió algo desconfiado—. ¿Y ahora qué hago?
—Solo Seras, Izuku Midoriya, se me hace extraño.
—¿Cómo sabes mi nombre? —preguntó asustado.
—Cuando te convertí en vampiro tomé un poco de tu sangre para poder ver tus recuerdos.
—Como decía Seras, ¿qué hago con mi vida? Mi madre ha muerto, sigo sin tener quirk, todos me rechazan por eso y ahora soy un vampiro... así jamás podré ser un héroe y...
Izuku seguía murmurando como por 5 minutos hasta que Seras tuvo suficiente.
—¡BASTA! —gritó desesperada, ya no aguantaba los murmullos tan pesimistas— ¿¡Eres idiota o qué!?
—¿Ehh?
—Usa la cabeza Izuku, ¡ahora eres un maldito vampiro! —gritó Seras— Ahora tienes un poder que probablemente sobrepase a muchos quirks.
—¿Cómo? Hasta donde tengo entendido, los vampiros arden con el Sol, son débiles ante el ajo y el fuego; sin mencionar las estacas y la plata.
—Eso es más o menos cierto —replicó una profunda voz desde todas partes.
—Seras, ¿qué está pasando? —preguntó Izuku muy asustado.
—Solo es mi maestro, le gusta jugar bromas y tratar de hacer que la gente se orine encima —respondió como si fuera lo más normal del mundo.
—Soy Alucard, brócoli —se presentó el dueño de la voz mientras entraba a través de una pared, este usaba el mismo traje de antes, solo que sin las gafas naranja.
¿Brócoli? Pensó.
Sí, brócoli; dijo Alucard en su cabeza.
—¿¡Pero qué...!? —gritó Izuku
—¿Qué hice mocoso? Solo hablé en tu mente —dijo Alucard para luego ver a Seras—. ¿En serio escogiste salvar su miserable vida?
—Si maestro —respondió con tono cansado.
—Como decía, brócoli —continuó Alucard—. Esas debilidades son ciertas... cuando apenas eres convertido —sonrió mostrando todos sus filosos dientes.
—O sea, que con el tiempo me haría más fuerte y no tendría esas debilidades.
—Casi —dijo esta vez Seras con un tono triste— deberás consumir toda la sangre de alguien fuerte para absorber su alma, conocimientos, habilidades y recuerdos —hizo una pausa— ¿Cierto Pip?
Cuando Seras dijo eso, de su brazo derecho salió una especie de sombra con un aura carmesí que luego tomó la forma de un hombre de pelo castaño amarrado en una larga coleta con un parche en un ojo y que usaba un sombrero al estilo vaquero.
—Ciegto, ma chèg —respondió la sombra con un fuerte acento francés para luego mirar a Izuku—. Soy Pip Begnadotte, ex capitán del gupo megcenagio Wild Geeze y actual familiag de Segas.
—Wow —dijo Izuku asombrado— ¿Qué es un familiar? ¿Eres francés? ¿Cómo es que puedes salir de su cuerpo? ¿Cuánto tiempo tienes ahí? Hablando de eso... —miró a Alucard y Seras— ¿Cuántos años tienen? ¿Son inmortales? ¿Cuantas almas...?
Izuku siguió murmurando durante media hora, Pip se había aburrido y regresó dentro de Seras, hasta que Alucard y Seras le pidieron que pare para responder sus preguntas.
—Dios, este híbrido humano-brócoli me va a dar jaqueca —dijo Alucard, algo molesto pero también sorprendido por la cantidad de preguntas que formuló—. Bien, un familiar es un alma que hemos consumido y que sigue nuestras órdenes, también puede tomar forma sólida. Si, Pip es francés, ya te expliqué lo de los familiares, lleva ahí unos —miró a Seras—... ¿20 años?
—32 —corrigió esta.
—32, yo tengo 600 años y Seras, aunque no lo parezca, tiene 52.
—Wow, ¿son inmortales?
—Brócoli, no existe la inmortalidad. Somos longevos y jodidamente difíciles de matar. Bruce Willis es Krillin comparado con nosotros.
—¿Yo también seré así? —preguntó emocionado Izuku, esto ahora sí le interesaba.
—No —respondió Alucard, entristeciendo al chico—, a menos que te esfuerces, dejes de ser un marica y bebas sangre voluntariamente para completar tu transformación y hacerte más fuerte.
—¡Sí, señor! —dijo alegre Izuku.
—Ahora, Izuku Midoriya, usa tus colmillos y bebe la sangre de Seras y mía. ¡Para que seas un puto vampiro de verdad!
—Maestro, ¿está seguro de que ya debe beber sangre? —preguntó Seras preocupada.
—¿Quién es el primer vampiro y el más viejo, chica policía?
—Usted —contestó resignada
—Exacto —dijo Alucard para luego mirar a Izuku— Entonces chico, ¿lo harás?
—Si lo hago, seré más fuerte y sería como tener un quirk, ¿no?
—Efectivamente, neófito.
—Entonces lo haré, tomaré sangre y usaré este poder para ser un héroe y demostrarle a todos que se equivocaban —respondió con determinación.
—Me vale 100 hectáreas de salchicha lo que hagas con él, desde que mi ama murió nada ni nadie me controla; solo no destruyo la humanidad porque cuando aparecieron los quirk, tambien aparecieron algunos oponentes relativamente dignos. Ninguno como Anderson o Van Hellsing pero bastante cerca; como ese tal All Might y, aunque no me guste admitirlo, el maricón de Endeavor —dijo Alucard.
—Muy bien, ¿cómo tomo su sangre? —preguntó nervioso.
—Ven —dijo Seras mientras se descubría el cuello— me vas a morder fuerte en el cuello y succionarás hasta que yo te diga.
—¿Segura Seras? —preguntó Izuku.
—Quieres ser fuerte ¿sí o no?
—De acuerdo —Izuku sintió que mientras más se acercaba sus caninos, que ya los había sentido un poco más largos de lo normal, se hacían más largos y puntiagudos junto con sus demás dientes.
Cuando el muchacho llegó al cuello de Seras dio un fuerte mordisco. Inmediatamente la sangre brotó e Izuku la bebió; al principio con un poco de asco, luego sintió que tenía un agradable sabor y empezó a beber con gusto.
Pasaron unos 20 o 30 segundos y el chico empezó a sentir un cambio en su cuerpo. Sus sentidos se agudizaron y se sentía muy fuerte. Al minuto desde la mordida Seras pidió que parara. Izuku obedeció inmediatamente, no era buena idea enfadar a dos vampiros mucho más poderosos y experimentados que él.
—Me siento increíble —dijo Izuku mientras se relamía los labios con su ahora bastante larga lengua.
—Te di un poco de la escencia de Pip también —dijo Seras, y al ver la cara de preocupación del muchacho, añadió—, solo lo suficiente como para aumentar un poco tu poder y que puedas hablar telepáticamente con él.
¿Pip?, pensó Izuku.
¿Oui, gamin?, respondió Pip
Excelente, sí funciona.
Clago que sí, ¿dudabas de mignonette?
No, solo hacía la prueba, pensó Izuku rápidamente.
Ok, enfant solo bgomeaba
—Izuku —llamó Alucard, haciendo que este rompiera la conexión— ¿Qué hacías?
—Estaba probando esto de la telepatía, señor —respondió mientras se rascaba la cabeza.
—Izuku, ahora eres un vampiro de verdad. Dime Alucard.
—Sí, Alucard.
—Bien Izuku, ahora te daré mi sangre. Esta vez te la daré en un vaso, no es necesario morderme porque yo sí controlo mi regeneración —dijo Alucard sacando un vaso de quién sabe dónde.
Rápidamente Alucard se hizo un corte en un brazo con su otra mano y dejó que la sangre cayera en el vaso.
—Si con la sangre de Seras te sentías poderoso, con la mía te sentirás imparable —dijo Alucard mientras le ofrecía el vaso a Izuku—. Pero, no tendrás todo el poder así de la nada; necesitas madurarlo y cultivarlo. Solo te doy mi escencia no la de la otra alma que tengo. Me agradecerás luego, créeme.
Cuando Izuku bebió del vaso, efectivamente se sentía imparable. Juraría que podría con todos los héroes profesionales y villanos con una mano atada.
—Gracias Alucard y Seras, ahora podré cumplir mi sueño —dijo Izuku una vez terminó la sangre.
—No tan rápido pequeño saltamontes —dijo Alucard sonriendo macabramente —. Primero deberás eliminar tus debilidades.
Izuku se lo quedó viendo asustado por semejante sonrisa
—Ay, mamá —fue lo único que pudo decir ante la situación.
