DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen pero la historia sí, por lo que NO AUTORIZO para que ésta se modifique o publique en otro lugar. Derechos Reservados.
Capítulo 32: El Malestar.
El ambiente era tenso, asfixiante, sobre todo para Kagome, que se recargaba en el brazo de Sesshomaru pesadamente, desviando la mirada incómoda del siniestro Comodoro, respirando con agitación y turbación ante su presencia. Sabía que hablaban, pero sólo podía escuchar el murmullo entre aquellos dos hombres y a lo lejos el sonido de la orquesta.
- ¿Te sientes bien?
Alzó el rostro a Sesshomaru, su esposo la miraba con preocupación y arrugaba la frente. Ella asintió rápidamente e intentó sonreír.
- Sí… sí, perfectamente- Balbuceó. Iba a decir algo, una excusa para alejarse de ellos pero en ese momento se acercó, para su consternación el rey y una mujer que no era su esposa, todos sabían que la dama en cuestión era su amante camuflada como dama de compañía de la reina. Se vio obligada a permanecer y a hacer la reverencia de rigor una vez más.- Su alteza- Musitó intentando recuperar la compostura. Cuando se irguió el soberano saludó a Naraku con confianza, a todas luces ellos parecían ser cercanos o amigos.
Se vieron de pronto inmersos en conversaciones con respecto a la situación del país. Naraku y el rey defendían fervientemente el estado de guerra constante en que se encontraban, afirmando una y otra vez que se debían hacer respetar ante sus países vecinos. Sesshomaru, en cambio, no ocultaba su posición. Decía que la guerra ya llevaba muchos años y eran pocos los beneficios que el país había obtenido, al contrario, habían demasiadas pérdidas humanas y sospechaba, que el pueblo en algún momento se iba a manifestar en su contra debido a las consecuencias que las continuas guerras los estaba llevando, como muerte de varones que sostenían familias, alzas de impuestos, inseguridad sobre todo en los pueblos costeros.
- Acaso esta diciendo que usted, siendo uno de mis mejores marineros, ¿esta en contra de la guerra?- Espetó el rey alzando una ceja y bastante ofendido ante la sinceridad del Lord.
Su esposo parecía relajado y muy seguro de sí mismo.
- Soy un marinero y me gusta serlo, pero cualquier hombre se cansa de ver tanta sangre y muerte en su vida. Tampoco me gusta que civiles indefensos se vean involucrados en pleitos entre reyes.
El rey alzó ambas cejas, impresionado y ofendido.
- ¿Llama a esta guerra un pleito entre reyes?
- Los puertos están seguros- Interrumpió Naraku, divertido ante la osadía del joven capitán- Somos la armada más poderosa.
- Mi pueblo fue asediado hace unos años atrás- Interrumpió de pronto Kagome, mirando al rey con seriedad- Yo no estaba, había ido de visita donde una amiga que vivía en un pueblo cercano y cuando volví, al otro día, vi como lo dejaron. Estaba completamente destruído, lo habían bombardeado, incluso raptaron mujeres. Lo peor, es que los rumores decían que no era un ataque de un país enemigo.
Naraku se le quedó mirando con una sonrisa lobuna que ella se estremeció por completo y desvió la mirada del grupo, casi se le revolvió el estómago.
- Ahhh ya entiendo porqué nuestro joven y valiente demonio blanco esta ahora en contra de las batallas- Murmuró con ironía el Comodoro- Esta enamorado… y tiene miedo…
Kagome dejó de respirar y sintió como el brazo de su esposo se tensó y pareció que él la acercaba más contra su cuerpo, ella alzó la mirada a él asustada y vio como el músculo de su mandíbula se movió, eso junto con la vena en el cuello que inevitablemente sobresalió.
- El bien común es más importante que el bienestar personal, milord- Agregó con reprobación el soberano. Sesshomaru estaba a punto de echar humo por las orejas, así que Kagome lo tironeó llamando su atención.
- Creo que nuestro demonio blanco tiene un talón de Aquiles- Bromeó Naraku y ambos rieron estruendosamente.
- Voy… voy a salir un momento, necesito refrescarme.- Interrumpió Kagome, muy seria.
Sesshomaru la sintió soltarse de su brazo y el hombre la siguió con la mirada a punto también de seguir sus pasos pero el rey lo llamó una vez más y debió quedarse en el grupo a regañadientes.
La muchacha caminó cada vez más a prisa, casi chocando con las personas hasta que finalmente pudo salir al jardín y sintió como el aire refrescante de la noche llegó a su enrojecido rostro. Ella se afirmó en un pilar y cerró los ojos. Se sentía fatal, temblaba por completo y parecía que le faltaba el aire. Un momento más tarde apareció nuevamente Ayame con una copa de vino, la cual, muy a su pesar, bebió de un sorbo.
- No te ves nada bien- Le dijo la otra mientras recuperaba la copa de su mano. Kagome se alejó del pilar y se llevó una mano a la garganta, sintió los diamantes helados y recordó el momento en que Sesshomaru se lo regaló. Los acarició casi monótonamente.
- Me sentía fatal. Ese hombre me causa escalofríos.
Ayame dio un pequeño sorbo a su vino.
- Lo vi. Sí, el Comodoro Naraku. – Suspiró con pesadez- Afortunadamente nunca me han presentando con él, ni quisiera serlo tampoco- Agregó.
- También necesitaba una excusa para alejarme de ellos- Declaró con sinceridad.
La otra asintió, medio divertida.
- Te estaba observando, parecías que ibas a vomitar y hasta creí que lo harías.
Kagome sólo esbozó una mueca. Ella también tuvo esa sensación en algún momento.
- Temo por Sesshomaru- Agregó la muchacha ya más tranquila, pero mirando con preocupación a su amiga- Dijo cosas… que lamentablemente eran contrarias al pensamiento del rey.
Ayame abrió un poco más los ojos, sabiendo lo que eso significaba. Luego suspiró y le tomó una mano a modo de tranquilizarla.
- Tranquila. Tu esposo es un Lord, alguien de la nobleza, no le pasará nada- Luego alzó la mirada al cielo- Creo que si fuera del pueblo como nosotros sin lugar a dudas nos enviarían a prisión.
La joven lady intentó sonreír pero de igual manera se quedó intranquila. Ayame comenzó a hablar de los vestidos de algunas damas y la distrajo contándole que podrían ir en un par de días más a su pueblo, les extendió la invitación para pasar incluso algunos días en su modesta casa a lo cual ella agradeció y dijo que lo conversaría con Sesshomaru.
Cuando ya estaba muchísimo más relajada y el viento demasiado fresco de la noche las envolvió, encontraron prudente volver al salón. Se apartaron cuando Ayame divisó a Kouga mientras ella buscó el alto cuerpo de su esposo, poniéndose en puntitas para divisarlo, sin embargo de pronto sintió que alguien la tomaba de la muñeca con suavidad, volteó feliz esperando ver el rostro del Lord, pero su cara de desencajó cuando vio al Comodoro delante de ella sonriéndole de la forma siniestra que la causaba escalofríos. Él la soltó de inmediato y le hizo una pequeña reverencia por lo cual Kagome tuvo que responder.
- Estimada lady ¿se encuentra bien?- Le preguntó.
La muchacha tragó fuertemente y asintió con rapidez.
- Sí si, claro que sí- Casi tartamudeó. Buscó nuevamente a Sesshomaru pero no lo encontraba.
- Creí que se desmayaría hace un momento- Agregó el hombre casi con burla- Tal vez por algo que dije… o hice…- Agregó.
Kagome agudizó la mirada en él, volviendo a su memoria el recuerdo de su querida amiga Ayumi en manos del depravado. Tragó con fuerza al sentir la bilis en la garganta. Enmudeció. Su mirada siniestra, la presencia avasalladora, el aura cargado de crueldad, todo confabuló para que ella se quedara muda y tan estática como un cervatillo a punto de ser cazado. Él sonrió aún más y agregó.
- No se moleste, mi estimada lady, como señal de paz, baile conmigo esta pieza, le aseguro que no le pasará nada- Bromeó, mientras la tomaba de la mano y la llevaba al grupo donde los bailarines se encontraban listos a danzar. Se separaron y apenas se escucharon los primeros acordes, él le hizo una reverencia y luego volvió a acercarse, posando una mano en la cintura y la otra sosteniendo su mano, llevándola por toda la sala con la mirada fija en ella.
Kagome tragaba fuertemente y se preguntaba qué debía hacer. Apartó el rostro del hombre para encontrarse con la mirada del rey que los observaba con una sonrisa desde su trono. Malditos, pensó, era como si se hubieran confabulado. Pero cumpliría, como una lady debía hacerlo, soportaría a este hombre y su baile tan sólo para no perjudicar a Sesshomaru ante el rey nuevamente y el resto de la corte. En un momento el hombre pareció acercarla más a su cuerpo y entonces ella lo fulminó con la mirada, queriendo detenerse, pero él era grande, más que su esposo y fuerte, la muchacha no tenía ni una sola oportunidad siquiera de apartarse o moverse entre sus brazos, alzó la mirada altiva esta vez, controlando todo el malestar que invadía su cuerpo, no dejaría que le causara inconvenientes esa noche, esa noche que había decidido era suya.
- No me mire de esa manera, milady- Sonrió burlón el hombre- Cualquiera pensaría que me odiara.
- Pues no esta lejos de la verdad, Comodoro- Le respondió con seguridad, agudizando la mirada, él alzó ambas cejas sorprendido, pero luego esbozó una sonrisa burlona, ella se molestó aún más- ¿Cree que no me acuerdo de lo que sucedió años atrás con una querida amiga?- Agregó y en ese instante él se detuvo, pero no la soltó, la miró siniestro- Recuerdo perfectamente todo. Y si no hubieran ocurrido otros incidentes, estoy segura que usted estaría en la cárcel. O muerto.- Aunque Kagome ya comprendía, que el delatar al infame Comodoro años atrás o ahora, no serviría de nada, él estaba completamente protegido por el soberano. Y él lo sabía y estaba muy seguro de ello.
- No me hable de esa manera, milady- Respondió siniestro y sus dedos se aferraron más en su cintura- Usted no sabe con quién esta tratando.
- Sé perfectamente con quien estoy hablando.
Él la soltó de mala gana y la miró como si de pronto ella fuera un bicho muy molesto que rondaba sus pies.
- No, no creo que comprenda- Murmuró y luego hizo una mueca- Y es su palabra contra la mia. Usted ya ha mentido bastante, según tengo entendido. Nadie le creería ahora.
Kagome sintió las mejillas enrojecer, sabía de lo que estaba hablando, eso fue un golpe duro para ella. El hombre, sin embargo, esbozó nuevamente una sonrisa y acercó su mano para tomar un rizo de ella que colgaba en su oreja. Kagome le pegó una palmada a modo de esquivarlo y sus ojos castaños fulguraron. ¿Cómo se atrevía a ser tan osado? Naraku sonrió y le hizo una reverencia.
- No ponga esa cara, milady, es demasiado hermosa para estar con un rostro tan enojado- Y luego se acercó a su oído- Me gustaría ver su cara de placer.
Ella pegó un brinco, roja de vergüenza y furia y él se alejó, riendo de la muchacha. Kagome estaba en shock. Tembló de rabia, miedo e impotencia. Ese hombre, ese maldito y asqueroso hombre. Lo sabía, sabía que la observaba en todo momento de una forma libidinosa. Estaba estática ahí, temblando y con el rostro rojo de la furia, que de pronto alzó la mirada buscando a Sesshomaru. Al fin su cuerpo respondió y se puso a caminar, casi a correr por el salón, necesitaba encontrarlo y pronto. Finalmente lo divisó aún hablando con el rey. Se acercó a él y lo tomó del brazo con fuerza mirándolo con suplica cuando el Lord enfocó su mirada dorada en ella.
- Oh, lady Kagome, al fin la volvemos a ver.- Dijo el soberano observándola con atención. En ese momento su amante se acercó con dos copas de champan, una se la tendió al rey la otra la conservó.
- La vi bailar con el Comodoro Naraku- Dijo la mujer.
Sesshomaru arrugó el ceño y comprendió porqué ella temblaba y parecía a punto de llorar.
- Ah, con el Comodoro, yo también los vi, seguro limaban asperezas- Agregó medio burlón el rey.
- Me… me vi obligada a hacerlo- Fue lo único que respondió y luego bajó el rostro. Sesshomaru la observó con preocupación y se inclinó a ella.
- ¿Quieres que volvamos a casa?
La muchacha alzó el rostro a él con rapidez.
- Sí, si, no me siento muy bien.
- Es una pena- Dijo el soberano, pero el tono de sus palabras denotaba que no era así, al final le daba igual.
Sesshomaru se despidió de ellos rápidamente al igual que su esposa y ambos se marcharon de allí. Ya en el carruaje, Kagome se sentó al lado de su esposo y lo abrazó a su cintura escondiendo el rostro en su pecho. Sintió como las manos de él le acariciaban su cabello.
- Llamaré a un médico en cuanto lleguemos al castillo- Declaró el hombre. Ella meneó la cabeza, pero no se movió.
- No, no, si estoy bien. Sólo quería marcharme de ese lugar.
El Lord asintió comprendiendo la situación. Él también deseaba salir de ese lugar, nunca las fiestas ni menos la corte habían sido de su agrado, pero con el rey había que cumplir y sólo por eso asistía.
- Te entiendo perfectamente- Luego, arrugó el ceño y la obligó a enderezarse, tomó su rostro con su mano para mirarla a los ojos, él parecía confundido- ¿Bailaste con el Comodoro?
Kagome suspiró pesadamente.
- Me vi obligada a hacerlo. – Masculló mirándolo de reojo- No pude escaparme… o rechazarlo.
Sesshomaru arrugó aún más la frente.
- Maldito desgraciado- Masculló con rabia y apretó los puños de su mano libre. Él también recordaba lo que había hecho años atrás en su pueblo. – No debí dejarte sola.
Kagome lo miró con aprehensión.
- No, fue mi culpa. Yo me alejé de ti, estuve con Ayame un rato en el jardín, cuando entramos nos separamos, me sentí segura en el salón, ese fue mi error.
Sesshomaru se puso muy serio y esta vez la tomó de ambos hombros.
- Te… ¿te hizo algo?
- No- Respondió rápidamente. Él abrió aún más los ojos.
- ¿Te dijo algo?
Kagome sintió como se aceleraba los latidos de su corazón. El Comodoro era una persona demasiado poderosa, de eso ya se había dado cuenta, tanto por su amistad con el rey como por su posición social y su título. Sesshomaru ya había informado su posición con respecto a la interminable guerra y tanto Naraku, como el Rey, no habían quedado muy contentos con su impopular postura. Sesshomaru corría peligro. No haría que peligrase su vida por un comentario desagradable de ese hombre.
- No, es desagradable, lo sabes, todo lo que dice es desagradable, me molestó todo el rato haciéndose el que quería hacer las pases conmigo.- Lo miró con dolor- Él sabe que ha quedado impune con el delito que cometió contra Eri, esta protegido, lo sabes.
Sesshomaru la observó en silencio tragando con fuerza, luego ella se echó en su regazo y lo volvió a abrazar.
- No volveremos a una velada si él esta ahí.- Declaró firmemente el Lord.
Ella asintió y entrecerró los ojos sintiéndose cansada. Lo que había comenzado con algo esperanzador había terminado en un completo desastre y eso, lo lamentó demasiado.
Al otro día y mientras el hombre se vestía, observaba a su esposa aún dormir tranquilamente. Ahora. Durante la noche, le costó conciliar a Kagome el sueño y cuando a veces el sueño la dominaba parecía tener pesadillas. La despertó un par de veces mientras ella lucía alterada. Ahora ya la veía más tranquila así que aprovechó de que descansara. Salió por la mañana a la capital para supervisar sus negocios y cuando volvió, a la hora del almuerzo, Kagome estaba ya esperándolo para comer.
En cuanto entró al comedor algo dentro de él se agitó. Y era por ella. Kagome estaba con su cabello suelto pero llevaba atada una cinta de color azul de terciopelo como cintillo, su vestido también era azul y no era la vestimenta lo que lo tenía embrujado mirándola, era ese aire de serenidad y belleza que ella proyectaba, mientras estaba sentada en la mesa. Cuando él se acercó con pasos lentos la mujer alzó su mirada y sonrió. El corazón de Sesshomaru se regocijó, había algo extraño y distinto en su esposa, sin duda, lucía tan hermosa, tan irresistible, tan calmada, era muy extraño todo. Cuando estuvo cerca de ella le besó los labios y la miró, buscando ese no sé qué distinto. La joven le sonreía tiernamente, agitando sus largas pestañas negras y sus mejillas ruborizadas, el contraste más exquisito con la palidez de su perfecta piel.
- ¿Cómo te encuentras?- Le preguntó, sin poder apartarse de ella y aún observando cada detalle de la mujer que tenía en frente. Kagome posó su mano en la suya y asintió.
- Estoy muy bien, me siento muy bien ahora- Respondió con suavidad.
Sesshomaru aún la observaba con atención y entonces, le brindó una sonrisa y se apartó dándose por vencido y sentándose en la silla. Las doncellas se acercaron para servirles y entonces él aprovechó para preguntar qué había hecho durante la mañana.
- Salimos con Yuka, a la capital- Respondió y luego lo miró algo avergonzada- No quería molestarte en tu trabajo… aunque no sé muy bien donde trabajas.
El Lord sonrió tranquilamente.
- Yo no trabajo, sólo voy donde los administradores que llevan los negocios de mi padre y…- Se interrumpió- Bueno, un día te llevaré conmigo, espero no aburrirte.
- Por supuesto que no.
Sesshomaru de pronto suspiró y extrajo algo del bolsillo de su pantalón, lo dejó frente a Kagome. Ella, que estaba con la cuchara en los labios, se quedó inmóvil, abriendo los ojos con sorpresa. Apartó finalmente la cuchara y la dejó sobre la mesa, posó su mirada en él, que estaba muy serio observándola.
- Sé lo que hiciste para darme un obsequio de aniversario- Declaró, con la voz ronca, pero condescendiente.- No quiero que te deshagas de tus pertenencias que consideras preciadas. Tú, eres mi obsequio más valioso, Kagome.
Kagome se sonrojó y tartamudeó.
- Pero…
Él negó con la cabeza y miró el broche que estaba en frente de ella y que Kagome tomaba en sus manos.
- Ese broche fue un regalo de mi hermano. Si bien es cierto hubo un momento en que me sentí…- Vio que Kagome lo miraba muy seria, él se relamió los labios y desvió la mirada, incómodo-… inseguro, por retenerlo, ese ya no es mi pensamiento y creo que ese idiota fue tu amigo de la infancia y si te lo dio, debió quererte mucho. Así que no quiero que te deshagas de él.
La muchacha sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas y asintió débilmente guardando el broche en el bolsillo de su vestido. Sesshomaru suspiró y se sintió contento consigo mismo.
Bebieron de su sopa y después de eso les sirvieron los platos de fondo.
- ¿Alguna novedad?- Preguntó él.
- Oh, sí, llegó una tarjeta de lady Kagura- Sesshomaru se quedó con el tenedor a medio camino, la miró impasible- Me extiende la invitación para esta tarde, a tomar el té.
- Te acompañaré- Declaró, limpiándose la boca con la servilleta y dando término a su comida.
- Mejor que no- Interrumpió ella más seria. Vio como los ojos de su esposo se estrechaban de suspicacia- Prefiero ir sola. Bueno, con Yuka. – Aclaró- No tentaré a la suerte manteniéndote ahí después de lo que pasó entre…- Se calló de pronto y se mordisqueo el labio, avergonzada. Sesshomaru arrugó la frente y se sintió ofendido.
- ¿Dudas de mi?
Kagome suspiró pesadamente y entornó los ojos.
- De ti, jamás. De ella si, así que prefiero no tentarla.
Sesshomaru rio de pronto, causando la sorpresa de ella, que si bien siempre lo veía sonreír, nunca lo había visto reír y menos escuchado. Abrió los ojos sorprendida mientras el lord reía y agitaba la mano indicándole que se acercara a su regazo. La joven caminó con cautela y se sentó en sus piernas.
- ¿Estas celosa?- Finalmente le preguntó, increíblemente alegre y juguetón. Kagome posó una mano en su mejilla con seriedad.
- No son celos. Sólo quiero evitar que te coma con la mirada.
El Lord sonrió y comenzó a darle besos cortos en el cuello, aferrándola más fuerte contra su cuerpo.
- No… no tengo… más ojos… que para ti, milady.
Ella apartó más el cuello para darle acceso a sus besos, se estremeció y aferró los dedos a sus hombros.
- Yo… lo sé…- Declaró casi en un gemido. Luego ella buscó sus labios y lo besó profundamente un momento. Después, se apartó y lo observó. Los ojos vidriosos de Sesshomaru se clavaban en los suyos, él aún intentaba buscar porqué hoy lucía diferente, tan hermosa e irresistible que aferró más sus dedos a la estrecha cintura de ella y luego posó la frente en su cuello.
- Podrías quedarte conmigo.
La joven se apartó para mirarlo a la cara, le tomó el rostro con las manos.
- Esta noche… Dijo muy seria y luego sonrió tiernamente moviendo sus pulgares para acariciarlo- Va a ser especial, lo prometo.- Agregó y le dio un corto beso en los labios para ponerse a duras penas de pie y alejarse de él con una amplia sonrisa.
Sesshomaru sonrió abiertamente sin sacar la mirada de ella y observando cada detalle, cada movimiento incluso que hacía. Cuando Kagome le devolvió la mirada después de arreglar su amplia falda, él agregó.
- Eso espero.
Continuará…
N/A: Hola, muy feliz año 2021, espero que este año sea en verdad muy bueno para todos, en todos los aspectos. Muchas gracias a quienes leyeron mi historia y me dejaron su valioso comentario, se los agradezco un montón, un abrazo para todos.
Con cariño,
Lady.
