Disclaimer: El universo de Percy Jackson le pertenece a Rick Riordan, la mayoría de los Oc usados en este One-Shot son propiedad mía.
Habían pasado algunos días desde que había dejado el campamento por las vacaciones, pero en estos momentos, desearía no haberlo hecho. Había dejado a leafy en el campamento porque, como la mayoría de los semidioses que podían dejar el campamento, quería tener unas vacaciones normales, como si fuera un mortal, lastimosamente a los dioses, en especial a mi padre, se le ocurrió que era el momento perfecto para pedirme un favor.
Después de pensarlo mucho, decidí que necesitaba ayuda y consejo de alguien, obviamente la primera opción era Garen, pero no quería preocuparlo, ahora que era Centurión tenía sus propias ocupaciones, aun así, pensé que sería bueno hablarle.
-Hermano, necesito de tu ayuda
-Claro, Charly- me contesto, aunque parecía algo adormilado, al parecer no había tomado en cuenta la diferencia horaria- dime, ¿Qué necesitas?
-Discúlpame, por llamarte por algo que pueda ser una tontería, pero necesitaba saber tu opinión- le dije, mientras pensaba como explicarle para que no se preocupara- Bueno, cuando regrese a mi casa, la primera noche ella me hablo
-¿Ella?, acaso hablas de...
-Sí, Deméter me hablo- lo interrumpí- o por lo menos eso creo
-¿Y qué fue lo que te dijo?, ¿necesitas ayuda?- dijo y empezó a preparar su equipaje- si me voy en pegaso llegare en...
-No Garen, estoy bien, no tienes por qué venir- le dije, mientras reflexionaba si seguir explicándole- no es nada grave, y pienso que si fue ella, querría que yo lo hiciera solo.
-Está bien, no iré- dijo, calmándose un poco- pero ¿qué fue lo que te dijo?
- Fue mientras tomaba el transporte a mi casa- explique- solo escuche un "Protege mi arboleda", pero no se a que se refería
-¿Y la has vuelto a escuchar?- dijo- ¿Mamá ha vuelto a hablar contigo?
-No exactamente, cuando paso por un lugar con árboles o muchas plantas, la escucho pedirme "protege mi arboleda"
-Bueno, pues eso suena muy importante- agrego mi pequeño hermano Romano- me gustaría ayudarte, pero tal vez mamá quiere que tú seas el "Elegido"
-No digas eso- reprendí a mi hermano, aunque me arrepentí de inmediato- perdón, no quiero, ni creo poder ser el Elegido, de Deméter o Ceres.
-Está bien, pero si de algo estoy seguro es que tienes que buscar esa arboleda- contesto Garen- Tal vez está cerca de donde escuchaste a mamá, leafy podría ayudarte.
-Lo deje en el campamento, aunque gracias por tu ayuda hermanito- dije- te contare como terminaron las cosas cuando regrese al campamento
-Ok, nos vemos- dijo, antes de que la señal del arcoíris desapareciera.
Esa noche, me mantuve despierto, sería difícil encontrar la arboleda, aunque estaba dispuesto a encontrarla.
Por la mañana, arme mi mochila (guarde un poco de comida, unas semillas que tal vez me servirían, mi libro de Deméter, una pequeña pala de mano y unos guantes de jardinería, aparte de un poco de comida) y partí en búsqueda de la dichosa arboleda, empezando en el lugar donde escuche por primera vez la voz de Deméter
Cuando llegue, la volví a escuchar, aunque ahora no decía lo de siempre, parecía como la voz del hada de link (esa molesta hadita que decía "hey, por aquí" y eso), pasados unos kilómetros, llegue a una parte alejada de la ciudad, parecía algo boscosa, así que supuse que iba por buen camino.
-Pero que rayos es esto- dije al ver que en medio de la arboleda había un pequeño, y muy descuidado, campo de trigo- ¿cómo es esto siquiera posible?
Bueno, al fin de cuentas Deméter lo había tomado como "suyo", así que era entendible porque crecía de esa forma, así que me acerque para checar si había algún indicio de lo que la diosa quería que protegiera.
El trigal, por alguna razón, daba la sensación de que no era de trigo común corriente, a pesar de su lúgubre aspecto, así que por ahí fue donde empecé a buscar, pero lo que encontré me sorprendió bastante: Las espigas, por no decir el tallo y las hojas, perdían su brillo y las raíces parecían estar pudriéndose, la tierra olía bastante mal, definitivamente una plaga aquejaba a esta plantación.
Trate de encontrar el origen de la plaga, si se trataba de algo mortal, lo cual dudaba, no sería tan difícil de tratar pero, si por el contrario, se trataba de una maldición o algo externo, seria inversamente peor.
No tenía tiempo, debía concentrarme, por una razón había llegado aquí y era mi deber hacerlo perfecto. Me senté y rápidamente saque el libro de Deméter de mi mochila, debía haber algo que me ayudara: Rebelión Natural, naturaleza protectora, en los niveles que los tenia de poco servirían; Dendrokinesis, no, lo que era afectado era el trigo, y si avanzaba hasta los árboles...bueno, mejor no pensar en eso.
Aparte de mi habilidad de permacultura, no encontraba nada que me pudiera ayudarme, incluso aunque lograra desbloquear un poder de líder, era muy probable que tardara bastante, así que mejor me puse mis guantes y con ayuda de la pala, empecé a trabajar la tierra, con ayuda de la pala de mano que había traído.
Al parecer, todos mis esfuerzos eran inútiles, la enfermedad seguía y, sin un tratamiento rápido y eficiente, avanzaría hasta dañar el bosque, así que tenía solo una opción: Tenia que desbloquear la habilidad para expulsar plagas.
Como los hijos de apolo, quienes eran los únicos que podían invocar y expulsar enfermedades conocidas como plagas, los hijos de Deméter también lo podíamos hacer con aquellas que aquejaran a las plantas. No sabía bien que hacer, pero empecé a meditar, poniéndome en flor de loto. Trate de canalizar mi energía, poco a poco visualizaba como la plaga abandonaba el campo de trigo, pero al abrir los ojos, seguían en las mismas condiciones.
Sabía que, a pesar de ser el capitán de la cabaña de Deméter, al entrenar un poder no lo podría lograr al primer intento, así que proseguí a volver a intentarlo, seguí canalizando mi energía, pidiendo ayuda a la tierra, a pesar de ser un simple ejercicio, me empezaba a sentir agotado...y era normal, eso significaba que el poder empezaba a funcionar.
Después de mi quinto intento, volvi a abrir los ojos, por fin lo había logrado, poco a poco podía ver como la plaga se desvanecía y el trigal empezaba a recuperar su brillo, me hubiera gustado festejar este logro, pero el agotamiento era bastante y caí desmayado, pero había valido la pena...
