PAREJAS: Harry x Draco, Severus x Sirius, Lucius x Remus y Bill x Regulus.

DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3

ADVERTENCIAS: Es un What if,...? (que tal si...?) Hay relación chico-chico, sexo explícito (Si no te gusta el delicioso, ¿Qué haces aquí? x9), m-preg (embarazo masculino), personajes algo OoC y probablemente palabras altisonantes. Están advertidos!

Como nota extra, les advierto que este fic esta ambientado en lo que sería el 6to libro, tomo casi todo lo establecido del 1-5 como canon (a excepción de la muerte innecesaria de Sirius :'V) y Regulus tampoco esta muerto, ya después explicaré como sobrevivió (y espero que no sea algo tan ambiguo como "un hechicero lo hizo" XD). Si me equivoco en continuidad o las cosas canónicas, me disculpo de antemano!

Notas de la Autora: Hola estrellitas! Dije que actualizaría el viernes, pero no puse cual xD nah, mentira estuve haciendo un nacimiento a crochet y ahí me llevé varios días porque son 9 figuras muy detalladas x.x (incluso un pequeño Harry potter con su Draquis a crochet jojojo) y tengo un encargo de 30 amarracortinas ¿pueden creerlo? estoy emocionada por el trabajo, pero esta resultando mas pesado de lo que esperé! apenas tengo tiempo de hacer otra cosa QoQ

Sin embargo ya estoy aquí dándole finalización a este fic que no esperé sería tan largo lol (si, prometo ya no hacer historias tan largas, no es lo mío~)

Mil gracias por sus comentarios: xonyaa11 (ay adorada xonyaa lamento que se que haya quedado vilo, pero por temor de que quedara muy largo decidí seccionarlo y ve lo que pasó creo que no debí de hacerlo :/ pero ya es muy tarde para lamentaciones, al menos tu corazoncito pudo tranquilizarse un poco con la noticia de reg :'D), Abyss Black (yo también te extrañé mucho! y se que debe ser frustrante con todas esas cosas que estan pasando pero soy muy mala con la guerra, una parte de mi quiere hacerlo bien, pero la otra solo quiere llegar a la parte de "vivieron felices para siempre y cosharon como conejos XDD jajaja), así que me estoy dando tiempo y tratando de poner toda mi energía en que esto tenga coherencia :P y te agradezco a ti por leerme y te entiendo, todos estamos ocupados así que es mejor tarde que nunca *O* tu también cuídate muchísimo!), kael-99 (y gracias a ti por comentar! :3), cuqui .luna .3 (sii! no podía saltarme esas cosas, que creo que en un futuro debería de tener una libreta para anotar las cosas porque aun así se me olvidaron meter otras tantas como Regulus peleando lado a lado con Sirius, pero bueno, ya es muy tarde para mencionarlo XD tu también cuídate nena!), ribeiro. pipe26 (otra vez señora D: porque te gusta darme donde me duele? TOT y si también la guerra me estresa, pero tengo que ponerla aunque este divagando en otras cosas mas alegres xD aqui entre nos? nunca puedo ocultar mi desagrado por Ron y eso es muy evidente, se que es muy buen amigo de Harry en los libros, pero creo que todas sus faltas se multiplican en mi cabeza que es lo único que puedo ver XD besos a ti también querido~) y AnaM1707 (jeje cada quien tiene sus problemas y era necesaria una buena noticia para aligerar no crees? :D y ya rescataran a Draco bebe descuida *W*)

A leer se ha dicho!


Capitulo 42 (parte 2)

No tenía idea como se encontraban los que combatían en el frente de la escuela, pero por la sacudidas que daba el suelo que parecían desencajar los cimientos del castillo, supuso que no tan bien de su lado como esperaría.

Los aurores aún no daban señales de vida por el caos y el humo que comenzaba a oscurecer las ventanas y solo pudo maldecir al jodido Shacklebolt que no aparecía con una horda de aurores para que los heroicos chiquillos que pelaban codo a codo con sus profesores no corrieran más peligro del necesario.

Regulus saltó en su delante desviando un poderoso hechizo que no reconoció por la coloración de su estala, pero Severus solo le agradeció con un asentimiento de cabeza. Si en alguien podía confiar era en su amigo, quien parecía renovado por la noticia que acaba de darle.

"Menos mal" pensó con media sonrisa. Una buena noticia en medio de la adversidad no fue un mal tino después de todo. Regulus no solo tenía la posibilidad de tener una larga vida, sino que con la guerra terminada podría recuperar el tiempo que esta le robó.

Sintió una presión en su espalda que lo sobresaltó con un escalofrío, que cual latigazo lo recorrió de pies a cabeza, pero al reconocer de quien se trataba, pudo relajar un poco su agarre.

-¡Merlín Narcisa! !Pude haberte atacado!- bramó soltando una bocanada ante la bruja que traía la falda de su vestido manchada de sangre -¿estas herida?-

-Estoy bien, no es mía… es lo que quedó de… ella…- dijo sin expresividad y no hubo necesidad de preguntar de quien hablaba. Su mutismo respondía las incógnitas y supo lo difícil que debió ser para su vieja amiga, empero la guerra ameritaba sacrificios por muy dolorosos que fueran.

-No me lo vayas a tomar a mal, pero ¿Cómo es que perdiste a Draco si se supone que lo estabas cuidando?- preguntó al momento que Regulus torció su cuello en su dirección con cara sobresaltada.

-¡¿Cómo que perdieron a Draco?!-

-Baja la voz Reg, vinieron los amigos de mi niño. Nada brillantes esos chiquillos, que me confíe como una idiota, bajando la guardia por unos segundos. Draco siempre les tuvo confianza tratándolos como hermanos ¿Cómo se atrevieron a traicionar a mi hijo?— Severus torció los ojos. Claro que siempre consideró a Crabbe y Goyle como un par de bobalicones tontos como piedras, pero estaba seguro que por mucha lealtad que uno tuviera a sus personas queridas, no todos reaccionarían igual ante una amenaza –Y Bella no quiso cooperar diciendo nada… seguía repitiendo enloquecida que tengo que estar agradecida por el honor que tenía mi hijo al ser su juguete, ¡Un juguete! fueron sus palabras...- su magia zumbaba violenta a su alrededor y no era para menos. Para el también eran como una cachetada esa aseveración. Su adorado ahijado carente de voluntad en manos de un maniático, era mas de lo que podría soportar.

–Así que con ayuda de Molly, tuve que silenciarla…-

Suspiró protegiendo su flanco izquierdo de un sorpresivo ataque. Era difícil saber cuáles palabras serían las mejores para decir en esos casos, así que optó por lo más sencillo, que era callar.

En el área que combatían los Weasleys ocurrió una explosión y sin dejar de luchar en su lado del campo de batalla, solo pudo temer lo peor y resistir.


Tras el último ataque que dieron como último aliento, ya casi no quedaban enemigos en el campo abierto tenido de rojo como adabanas rojas. Nunca esperó que conseguirían conjurar algo de esa magnitud, pero así lo hizo y fue un éxito "me alegra..." pensó con una complaciente sonrisa al momento que toda fuerza se desvanecía de su cuerpo. Fenrir finalmente cayó en su abrazo y los pocos rezagados eran perseguidos por el clan liderado por Reagan.

El dolor apenas lo percibía y la tibia sangre manando de su pecho no le permitiría permanecer mucho tiempo de pie. Al menos podía decir que de morir, no tendría remordimientos, habría muerto protegiendo al amor de su vida y en cierta manera, saldó la deuda que tenía con su familia.

Nunca fue un sentimentalista en el estricto sentido de la palabra, pero estaba seguro que si debía lamentar algo, era no ver convertido en hombre a su niño, eso era todo. Sonrió sorprendido por lo trágicos que resultaban sus propios pensamientos, pero en un momento clímax como ese, no podía evitarlo.

-Lucius... ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me protegiste? Ese imbécil iba sobre mi…— hipó desesperado, recitando entre murmullos y temblores una serie de hechizos que no parecían surtir efecto alguno. Aun sentía su herida como se abría con cada respirar y como empapaba su ropa hecha girones; pero ya no sentía dolor alguno.

No le gustaba ver llorar a su dulce Remus. Como sus hermosos ojos color miel se empañaban y le regresaba la mirada con dolor, así que con el dorso de su índice, secó esas lagrimas que derramaba en su nombre y recordó la primera vez que lo vio en el colegio.

Su cabello suave apenas tocando sus hombros, su desgarbada y delgada figura y la sonrisa mas radiante que vio nunca. Le robó el corazón al instante que posó sus ojos en el y después de mucha negación y flagelación decidió que tenia que ser suyo a como diera lugar, aunque eso terminaría por lastimarlos de por vida a los dos.

Ya era muy tarde, pero tenia de consuelo que había sido perdonado por sus tontos tropiezos de juventud y solo podía agradecerle en silencio.

-¿Porque no lo habría hecho? Eres mi amor, Remus...-

Acarició su mejilla con dulzura y rememoró a su madre con su severa mirada, como lo humilló en la entrada de Malfoy Manor al descubrir sus afectos; como le soltó su usual diatriba de que el amor era para los débiles y estaba sobrevalorado; como a continuación talló en su piel para hacerle entender lo dañino que era amar a un mestizo. Su lema siempre fue "la letra con sangre entra" y se lo tomaba al pie de la palabra.

Tanta crueldad y malicia que mas de una vez le hizo soltar lagrimas silenciosas que jamás dejó que otra criatura lo viera.

Remus era diferente a todo lo que conoció. ¿Cómo no amar su sencillez y su gentileza? Como se entregaba con esa fiera pasión a todo lo que consideraba sagrado. Deber, amistad y amor.

- Al fin hice algo bien después de todo ¿no lo crees?- trato de sonreír, pero ya no sentía la fuerza necesaria para hacerlo.

-Eres un grandísimo tonto…- Remus recorrió nuevamente su cuerpo con su varita mientras un haz de luz salía de ella y lo bañaba con su luz. No tenía miedo alguno de lo que podría pasarle. -¡No, no, no te atrevas a cerrar los ojos Lucius Malfoy! ¡Ni creas que te dejare morir así de fácil!-


Los ánimos estaban cada vez más por los suelos por ambos lados, exhaustos de tanto pelear con uñas y dientes; nubes de polvo alzándose en círculos y escombros por doquier que pisara.

La profesora McGonagall junto con un agitado Sirius lideraban una hilera de soldados de piedra que a la mayoría ya le faltaban partes como un brazo armado o una pierna, pero se mantenían de pie protegiendo la entrada del castillo.

Se alegró que este ultimo no lo hubiera visto, porque de hacerlo, estaba seguro que con su terquedad se quedaría a su lado hasta el final. Simplemente no podía permitirse perder a su padrino de nuevo.

Con determinación, Harry se armó de valor al entrar al bosque prohibido con una sola imagen en mente. Draco y su futuro con él. Era ya lo único que podría mantenerlo en una pieza, listo para entregar todo contra ese ente de oscuridad.

Voldemort estaba ahí, ufano saboreándose su triunfo antes de tiempo, como si creyera realmente que solo se trataba un chico que no se sabe otro encantamiento más que el Expelliarmus. Esa, en palabras de Raven, era su más grande ventaja.

"Si he de fingir, debo hacer bien mi papel" se dijo dando una profunda inhalación acomodando sus gafas que resbalaban por el puente de su nariz.

-Protego diabólica…- musito trazando un círculo con todo su cuerpo y de la punta de su varita brotaron enormes llamas, en un principio negras, que corrieron por un amplio perímetro alrededor de él y de su enemigo número uno. Cuando las llamas se alzaron hasta tocar las copas de los cipreses, eran de un impresionante color azul blanquecino.

Nadie entraría que pudiera dañarle y nadie saldría. Justo como debía ser. El fin de una batalla de 16 años que solo les concernía a ellos dos.

-Harry Potter…- susurró con malevolencia disfrutando su éxito prematuro. Mayor error confiarse de su corta edad.

Sin esperar más como aquella ocasión, mofándose del reglamento de duelos mágicos, lanzó el tan esperado rayo mortal a su dirección, que su ansia por terminar todo no se disimulaba.

Harry como apertura, dejó que su confianza siguiera creciendo y aplicó el encantamiento de desarme, el único que podría ocupar como fuerza opositora. La primera vez que lo usó fue cosa de suerte salir con vida, la segunda, totalmente intencional.

Saltaron las chispas de ese nexo que se formó tal cual en el cementerio el día de la muerte de Cedric Digory. Así se mantuvieron unos minutos que sabían a eternidad sin declarar un vencedor hasta que la fuerza se desvaneció y Harry supo que haría su jugada.

Batallaron incansables; un hechizo tras de otro sin dejar de mirarse. Estaba seguro que el tan temido señor tenebroso no se esperó que le diera lucha de esa manera. Fuerte, canalizada e incesante. Disimuló una sonrisa por su claro asombro en su rostro de reptil. ¿Nuevamente el mismo niño volvería a derrotarlo? Parecía que se le dificultaba procesarlo.

Un mortifago quiso entrar en el círculo, pero fue disuelto al instante por las llamas de su encantamiento, era buena señal de que su energía mágica a diferencia de su energía física, se mantenía intacta.

Había repasado al pie de la letra cada uno de los hechizos adecuados para romper barreras, bloquear encantamientos, pero cada nuevo que le lanzaba era más complejo que el anterior. Su trato ofensivo era bueno, pero al no reconocer muchos de los maleficios que le lanzaba, era difícil conocer el contra hechizo adecuado. Se quedaba sin opciones, pero no podía descuidar su posición, un paso en falso y sería la oportunidad ideal para su muerte.

Comenzaba a cansarse por los largos minutos que se transformaron en horas que ninguno de los dos flaqueaba en su defensa.

Cuando se escuchó el primer grillo anunciando el anochecer, vislumbró aquella señal que tanto estaba esperando. Una nutria nadaba animosa por los aires en una estela platinada y suspiró aliviado. Era el patronus de Hermione y era el momento. Nagini finalmente había muerto.

-Este es tu fin Tom- susurró lanzando el hechizo más poderoso que se le ocurriera en ese instante, lo suficiente para distraerlo y entrar en posición. Una bomba expansiva que cual egorgio multiplicaba su potencia cuando tratara de contenerla.

-Estas fanfarroneando…- hizo unos movimientos elaborados para contener ese encantamiento y su cara de serpiente se contorsionó en una mueca -Aunque lo reconozco, tienes técnica para ser un niño simplón, pero estas más cansado de lo que yo jamás estaré, Harry Potter. Es lo que pasa cuando te enfrentas al mago más poderoso de la tierra. Así que no creo que tan pronto llegue mi fin…- no podía seguir escuchando y lo interrumpió.

-¡Pues yo si lo creo!- tomó la pluma encantada de su bolsillo y en seguida apuntó hacia ella su varita -¡EGO IMPERIUM!-

Fue un destello que se alzó hasta el cielo y se quebró en cientos de fractales relucientes, encegueciendo al aterrado público.

Fue tan rápido como sucedió pero con tal fuerza que se sentía tan débil. Cayó sobre sus rodillas, sin poder dejar de mirar la escena caótica. Voldemort siendo devorado por su propia magia de adentro hacia afuera como millares de cuchillas luminosas. Grotesco y algo nauseabundo como la carne se desprendía de sus huesos y en su cara plantada la incógnita de lo que estaba pasado. Ahora jamás lo sabría que casi sentía lástima por él.

Muchos mortifagos salieron corriendo por lo que podría pasarles y otros cuantos estaban asqueados por lo que acababan de ver.

El protegió diabólica comenzó a disiparse así como su energía mágica y Harry pisó fuera del círculo de llamas en cuanto consiguió levantarse, tenía que ir en busca de su bien amado y no tenia tiempo que perder. Sacando fuerzas de no sabía dónde comenzó el retorno de sus pasos.

"Draco... Voy a salvarte... "


Cuando una manada de inferis cayeron al suelo en medio del Gran Comedor como sacos de carne pútrida y huesos carente ya de vida, pudo ver con claridad como los morifagos resistentes, se estremecieron. El señor tenebroso había desapareció de la faz de la tierra y con el, la guerra terminó.

Regulus miró a su alrededor como todos se quedaron en ascuas como si lo hubieran sentido en el aire la soberana paz que se podía respirar. Finalmente Shacklebolt llegó con un grupo de aurores a apresar a los mortifagos que planeaban escapar y una infinita tranquilidad se expandió en su ser como hacia años no sintió.

-Ese bastardo ¿Qué le llevó tanto tiempo?- ladró Severus a su diestra recargándose en sus rodillas tratando de recuperar el aliento que tanta falta le hacia. Estaban molidos, no le cabía duda porque una vez que regresó a su postura de reposo, sus músculos agarrotados comenzaron a protestar. Su mano estaba entumida por la presión que ejerció por horas en su varita, que temía que los dedos le quedaran así por una semana.

-Seguro estuvo haciendo el papeleo para autodenominarse Ministro de magia para poder intervenir o algo así, ya conoces a los burócratas- contestó Regulus con ironía. A pesar del cansancio y el maleficio aun consumiendo su cuerpo, no pudo evitar sonreír cuando vio a su hermano dando saltos y brincos.

-¡Ganamos, ganamos Reg!- vitoreó Sirius apresándolo en un abrazo de oso el cual dudaba algún día acostumbrarse. Estaba frenético y tan emocionado que cargó a Severus pese a sus protestas y chillidos. Supuso que su naturaleza vivaz tenía demasiada energía contenida que no sabía como sacarla adecuadamente.

En efecto, habían ganado y estaba después de todo en el bando correcto. Harry lo consiguió y al parecer casi no hubo bajas de su lado como en un principio temió. Los chiquillos eran duros de roer y estaba seguro que se merecían al menos graduarse con honores por sus servicios a la comunidad mágica.

-¡Ponme en el suelo, Black!- chilló Severus dando manotazos al aire -¿que tal si alguien nos ve?-

-¡No seas aguafiestas, calabacín!- besó su mejilla -¡Solo me falta encontrar a Harry para poder levantarlo en brazos como el héroe que es! ¿lo han visto?-

-No se donde podría estar, solo espero que se encuentre bien- Regulus comenzaba a preocuparse. Ni el, ni su pandilla estaban a la vista -Sabrá Merlín que le puede pasar por utilizar algo tan avanzado...-

-Iremos a buscarlo- respondió Severus al instante con una mueca y el menor supo que detrás de esa expresión, había genuina preocupación en su amigo. "Típico" se dijo negando con la cabeza, observando como se llevaba a rastras a tu hermano.

La gente comenzando a procesar lo que acababa de pasara, procedió a disiparse en las esquinas, en pequeños y estratégicos círculos para curar a los heridos y cerciorarse que los caídos solo estuvieran inconscientes.

Al despejarse la amplia sala, pudo ver con claridad que Bill. El rojizo cabello revuelto con suciedad y escombros, sus ojos azules centellaban con las antorchas y su piel estaba sucia como la de toda su familia, pero se encontraba sano y salvo. Esa era la cereza del pastel en ese día que quedaría marcado en los libros de historia.

Sin importarle nada, emuló a su hermano y se aproximó a su encuentro. Ya no tenía nada que perder ni sombras del pasado que cubrir. Tenía finalmente la oportunidad de vivir su vida como quisiera y Bill debía estar en esos planes.

-¿Reg?- preguntó el pelirrojo con una duda, devolviéndole el abrazo con tanto cariño -¡que bueno que estas bien!- disfrutó su contacto que era ya su segundo hogar.

-¿Creíste que podrían conmigo, primor? me ofendes- arqueó una ceja, dejando que sus brazos se colgaran del pelirrojo y que este lo ciñera tan cerca de su corazón.

-Claro que no... eres el mejor duelista al que me he enfrentado, cariño... pero eran demasiados que creí que podría perderte...-

-Entonces bésame como si lo sintieras...- sus ojos azules se ampliaron con sorpresa. No se esperó ni en un millón de años esa propuesta, pero supo por como lo miró, cuanto lo deseaba.

-¿Estas seguro?-

-¿Tienes miedo del que dirá tu familia?- arqueó una ceja divertido. Picarlo era uno de sus hobbies y no quería que se perdiera la costumbre.

-Al demonio las formalidades...-susurró poniendo sus labios contra los suyos en un violento beso. Ya tendrían tiempo de sobra para tener aquella charla que les quedó pendiente, pero ahora solo quería disfrutar que la guerras terminó, de Bill y sus deliciosos besos que con maestría robaban su aliento.

Además la expresión de toda su familia, no tuvo precio.


Fue como si de repente, todos sus sentidos despertaran después de un largo sueño. Aquella magia que lo mantenía aprisionado en su interior, ahogándolo y haciéndole gritar al vacío, ya no se encontraba más en su sistema y nuevamente podía ser dueño de sí mismo.

Estaba oscuro y sus manos temblaban. Incluso sentía sus ojos anegados de lágrimas y se sentía avergonzado. Había llorado enfrente de él sin siquiera pensarlo.

"No pienses en eso…" se dijo tratando de recobrar la compostura. Tenía miedo a pesar de aquel pequeño cantico que lo ilusionaba en su oído. El señor oscuro había desaparecido de ese mundo. O eso quería creer ya que esa constricción en su pecho, su fuerte dominio había caído y ni rastro dejó de su existencia.

Tenía que buscar la salida.

Comenzó a recargar su peso en la puerta delante de él, porque estaba seguro que se trataba de una puerta. Empujó con todas sus fuerzas, una y otra vez, pensando en Harry y porque tardaba tanto en buscarlo.

-Si tan solo tuviera mi varita sería más sencillo…- se dijo queriendo darse por vencido y llorar como un niño desamparado nuevamente, pero no lo haría. Volvió nuevamente a cargar contra la puerta.

La puerta se abrió y cayó encima de su salvador. Esa melena alborotada color azabache podía reconocerla en un mar de individuos pues era única. Era Harry, su Harry.

-¡Tonto! ¡¿Porque tardaste tanto?! - sollozó aterrado aferrándose a su cuerpo como si se tratara de una tabla de salvación -¡no sabes cuánto tiempo llevo gritando y no podía...! ¡Odio la oscuridad! !Ese maldito de Gregory me traicionó! ¡Me siento sucio! - chilló dejando que las lágrimas salieran, si podía mostrar su debilidad, era delante de él.

-Qué bueno que te encontré… ¿Estas bien? ¿Él no te hizo...?— Draco palideció ante la idea que Harry no pudo terminar de formular.

-¡Claro que no! Solo me tocó sin que pudiera defenderme antes de encerrarme en ese closet... ¡no podría vivir conmigo mismo si algo más hubiera pasado, preferiría morir!- sintió un cariñoso beso en su coronilla y sabia que todo estaría bien. Ya lo peor había pasado y se encontraba a salvo.

-Me alegro que estés bien, Draco... - sus nudillos acariciaron su mejilla, se sentían tan fríos al contacto de su piel que poniendo los ojos de plato vio en cámara lenta como Harry caía inconsciente de espaldas.

-¡¿Harry?! ¡Harry! —


La primera semana que tardó Harry inconsciente, Draco se mantuvo firme a no dejar su guardia al lado de su novio. No lo diría ni bajo amenaza, pero estaba preocupado por él, histérico era tal vez la palabra mas adecuada.

No estaba muerto, pero si muy débil. Aquel hechizo que utilizó contra el señor tenebroso, acabó con todas sus reservas mágicas que según se enteró por la sanadora, era un milagro que pudiera llegar a pie hasta donde se encontraba.

Era un grandísimo idiota por llevar su cuerpo hasta el máximo, pero era suyo y quien dijera lo contrario podría irse a sembrar camotes.

Tanto su padrino como el de Harry, le hacían compañía todos los días y vigilaban muy de cerca sus signos vitales.

Tuvo incluso, varias peleas con la comadreja y la comelibros sobre su relación, sus motivos de estar ahí, su pésimo carácter y la historia del pasado que tan bien conocía, si a Harry no le importaba todo eso ¿Por qué a ellos si? Por tanto, ni sus bullas o gritos le obligarían a abandonar su lugar. Ahí era donde debía estar ¿Por qué no se ponían de groseros con la prensa que acampaba en las afueras del castillo para obtener una primicia? no lo comprendía.

La ceremonia de reconocimiento a los héroes y los caídos pasó sin pena ni gloria para él y el ensalzamiento al viejo director poco podía importarle ya que en su experiencia había sido un viejo maquiavélico y cínico que explotó sin miramientos a su amado como si solo se tratara de un caballero en un juego de ajedrez; pieza clave, pero a la vez prescindible. Claro que estaba seguro que de estar despierto, Harry se encontraría muy deprimido por la noticia de su fallecimiento, como la mayoría del mundo mágico se encontraba y sonrió. Era tan típico de Harry de dar tanto de si a las personas que estimaba. Su amor era infinito, incluso a aquellos que no lo merecieron.

A la cuarta semana Draco ya no soportaba verlo así, sin respuesta, dormido.

-¡Tienes que despertar, maldita sea! ¡Harry!- chilló molesto por no ver una clara mejoría como aseguraba Madame Pomprey. "Ya no tarda en despertar y un cuerno!" se dijo furioso. Si fuera por el se lo llevaría a San Mungo o un hospital de categoría, no en la pocilga en la que se encontraban -¡Dijiste que pelearías por mi, por lo nuestro! ¿Por qué no lo estas haciendo?- hipó desesperado -¿acaso no nos amas? dijiste que nos casaríamos cuando esto terminara...- tomó su mano y la puso en su vientre. No estaba muy pronunciado, pero estaba seguro que ya se había formado una pequeña curvatura ahí donde descansaba su bebe.

-Señor Malfoy, deje de estar gritando al paciente. No va a despertar cuando usted quiera, si no cuando se recupere-

Si estaba siendo impaciente, pero no podía evitarlo. Quería ver su bobalicona sonrisa, sus ojos verdes inmaculados regresándole la mirada con esa pasión con la que solo lo miraba a él.

-¡No, el tiene que despertar! Es tan testarudo que no dudo que esta luchando por despertar. Se que me escucha y regresará a mi. No se como lo sé, pero así es. y...- se le hizo un nudo en la garganta y su madre solo pudo apretar su hombro con cariño.

-Hola manzanita...- era su voz, algo cansada y ronca, pero era la voz de Harry después de un mes sin escucharla. Estaba de regreso a su lado y con ello, todo el sentimiento finamente rompió en la superficie. Lloró desconsoladamente abalanzándose contra el. Estaba despierto y la enfermera estaba atónita -perdón por preocuparte...-

-Apenas vas despertando y me llamas por ese apodo tan cursi...- besó sus mejillas y sus labios. Cuanto lo había echado de menos -¡eres un tonto por hacer que me preocupe por ti!-

-Lo lamento...- tomó su mano y la besó con cariño. -Pero no podía despertar...- carraspeó un poco aclarando su garganta y tanteó con su mano en busca de agua. -era como si estuviera perdido... tantas puertas y un largo, muy largo pasillo oscuro donde pude verlos...- sonrió como un chiquillo. "¿A que se refería con ellos?" se preguntó -pero me encontraste... tu voz llegó hasta mi y pude seguirla... gracias... no lo habría logrado sin ti, mi amor-

Pudo ver como Granger y Weasley entraban a trompicones al cuarto, pero pasaban a segundo termino.

-Solo, no vuelvas a asustarme así... si se alza otro señor tenebroso, por favor, deja que vaya alguien mas a enfrentarlo...- Harry acarició su vientre y volvió a sonreír como si le pesaran los parpados de tanto dormir.

-Lo prometo-


Notas Finales: Bueno nenes, es todo por el momento! Sorry si quedó mas corto de lo que esperaban, pero quería reservar un par de cositas para el epilogo :P (el cual si creo que quedará demasiado largo, pero ya no tengo cabeza para continuar el capitulo lolz)

Espero que se encuentren bien y les mando muchos besitos! Nos vemos en la entrega final!~