El tramo de la recta y oscura carretera que atravesaba los pequeños bosques Mildford casi hasta las afueras de Scranton Crow terminaba en la linde de una pedregosa, alta y peligrosa montaña llena de curvas cerca de una vieja presa abandonada cuando la ciudad se hizo lo bastante grande como para proveerla.
Josephine Lightbourne, la amiga de Lexa había estacionado su coche en un paraje bastante apartado junto con algunos más situado cerca del nacimiento de la montaña y había comentado a Clarke que a partir de ahora habría que ir a pie.
Al principio Clarke creyó que aquello era una broma pero no, ellas al igual que algunos grupos de chicos y chicas que estacionaban sus coches y motos en aquel sitio se abrían paso carretera arriba andando escuchando como el inigualable y estridente sonido de los coches pasando a toda velocidad muy por encima de ellos se superponía a toda aquella algarabía que había formada.
Las chicas estaban lo bastante animadas explicándole a Clarke todo con la exaltación, la picardía y la excitación del momento como para darse cuenta de que Clarke no parecía perder detalle de todo lo que ocurría a su alrededor ni de la gente que al igual que ellas se incorporaban a las "Racers Nights" de aquella noche.
Cuando lograron alcanzar lo alto de la montaña y llegar a parte de la presa abandonada donde unas viejas naves de hormigón hacían de telón de fondo albergando a la gran multitud que se había reunido allí Clarke se sorprendió. Muchísima más gente de la que imaginaba se había congregado allí, muchísimos coches increíblemente calibrados y preparados para correr yacían aparcados muy cerca de las naves mientras sus conductores y algunos otros admiraban y ultimaban los últimos detalles antes de la siguiente carrera.
Había varias hogueras dispuestas no muy lejos de las naves, todo el mundo bebía, fumaba, reía, bailaba, hablaba, gritaba... al mismo tiempo que la música retumbaba desde algún lugar lejano. Las anchas y enormes puertas de las naves permanecían subidas y la gente parecía entrar y salir de las naves con bebida y todo tipo de sustancias como si de una improvisada discoteca o sala de fiesta se tratase.
Joder, ni con todos los efectivos con los que contaba la Comisaría de Scranton Crow se podría detener ni a la mitad de ellos, pensó Clarke fijándose en la multitud reunida cerca del borde de la carretera mientras los coches giraban a toda velocidad compitiendo entre ellos por toda la montaña.
—...te va a encantar, puedes apostar lo que quieras —siguió diciendo Josephine con entusiasmo a la vez que gesticulaba dicharachera junto a Clarke.
Monroe y Lexa que iban un par de pasos por detrás de ellas compartían la botella de vodka mientras se reían a carcajadas recordando viejas anécdotas al ver algunas caras familiares por allí.
Clarke que sonrió a Josephine escuchó tras ella la inesperada risa de Lexa y volvió a mirar a la otra rubia a su lado.
—Por cierto, ¿qué es lo que le has dado a Lexa?
Josephine que volvió también la cabeza para mirarla se echo a reír por lo bajo mientras andaban.
—Solo algo para animarla —contestó sin darle importancia la chica sonriendo con entusiasmo—. Créeme lo necesita mucho más que cualquiera que conozca.
Clarke que vio a un par de chicos pelearse no muy lejos de unos arboles mientras algunos de sus amigos trataban de separarles, volvió la cabeza para mirar a Josephine sonriente.
—Si, ya, ¿pero qué es?
Josephine que se agarro de su brazo se echo a reír haciéndola caminar y que pasasen de largo por la cercana pelea.
—¿Por qué quieres saberlo? ¿acaso quieres un poco?
Monroe apresuro el paso alcanzándolas junto a Lexa entre risas, y apoyó la mano del hombro de Josephine tropezando un poco con sus propios pies.
—Josephine, Josie escucha, ¿recuerdas aquella vez que Jasper quiso hacer un mortal hacia atrás entre aquellos árboles y por poco rueda colina abajo?
Lexa que se llevo la mano a la boca tratando de mantener una carcajada estaba verdaderamente exultante, risueña y vivaracha.
—Estuvo con la pierna entablillada, ¿cuanto? —recordó Lexa en voz alta dirigiéndose a ellas.
—Oh si, tres semanas —rompió a reír Josephine viendo a lo lejos como Jasper trataba de impresionar a un par de chicas con sus piruetas.
Todas estallaron en risas aunque como siempre Clarke se había quedado sin respuesta a su pregunta y se sintió un poco fuera de lugar aunque sonrió como ellas fijándose en como se dirigían hacia la nave y pasaban un poco de la carrera.
—Un día conseguirá hacerse daño de verdad —admitió Monroe moviendo divertida la cabeza mirando ahora a Josephine—. Voy a por algo más de beber, ¿vienes?
—Si, claro —le sonrió la rubia apartándose de Clarke y Lexa comenzando a caminar hacia atrás—. Enseguida volvemos, ¿os traemos algo?
—Yo estoy servida —contestó Lexa alzando la botella de vodka con la mano entre sonrisas.
—No, estoy bien así, gracias —respondió Clarke con una sonrisa viendo a las chicas devolvérsela y comenzar a abrirse paso entre la multitud en dirección a la nave.
Lexa que las vio marcharse de aquella forma bebió un poco más de la botella y le sonrió a Clarke.
—¿Es como te lo esperabas?
—No, la verdad es que no —replicó Clarke con media sonrisa viendo como una de las gotitas de vodka manchaba los labios de Lexa y ella se pasaba la yema del dedo para retirársela, llevándose el dedo a los labios para no desperdiciar ni una gota de sabor—. No esperaba encontrar tanta gente. Ni tampoco que hubiese naves ocupadas aquí.
—Oh, pertenecen a los dueños de los talleres de Scranton Crow, se las disputan y así consiguen vender parte de su mercancía y sacar pasta extra con esto de las carreras —repuso Lexa como si nada fijándose en como Clarke la miraba ofreciéndole la botella—. Joder, que desastre soy, ¿quieres un poco?
Clarke alargó la mano cogiendo la botella y se la llevo a los labios dando un largo trago, comenzó a toser cuando el líquido bajo ardiente por su garganta y Lexa se echo a reír.
—Más despacio, tía no queremos perderte la primera noche de fiesta con nosotras —bromeo Lexa recuperando la botella de su mano.
De pronto un chico alto y bastante moreno agarro a Lexa por la cintura y la levantó inesperadamente del suelo con una sonrisa.
—¿Pero quien está aquí? —bramo divertido al tiempo que volvía a bajarla al suelo viendo a Lexa volverse hacia él—. Pero si es mi enana favorita.
Para sorpresa de Clarke, Lexa en lugar de enfadarse sonrió aún más abriendo los ojos con asombro y pego al chico en el hombro.
—Oh por dios, me has dado un susto de muerte tío —le espetó con fingido enfado ella antes de darle un amistoso abrazo—. Joder, cuanto tiempo.
—Ya te echábamos de menos —contestó el chico devolviendole el abrazo con una cariñosa sonrisa antes de separarse un poco de ella—. ¿Quien es ella?
—Oh es Clarke, por lo visto nos acostamos hace un par de noches y ahora vive conmigo —explicó casi sin pensar Lexa teniendo que reírse un poco ante la cara que puso él y luego ella algo desencajada—. Clarke es el Lincoln, es toda una celebridad por aquí.
—No te pases —bromeó él con un gesto inclinándose antes de saludar a Clarke con un gesto—. Exagera, no le hagas ni caso.
Clarke que no entendía porque lo de celebridad tan solo sonrió al chico devolviendole el saludo.
—Bueno, ¿y quien maneja esta noche? —preguntó Lexa sin demasiado interés con la botella aún en la mano.
—¿Tú quien crees? —le sonrió Lincoln con cierta picardía en los ojos.
—Eres un caso —volvió a pegarle ella complicemente en el brazo.
Clarke que se perdía un poco en lo que hablaban sonrió quitandole con disimulo la botella a Lexa para beber de ella, y que así Lexa bebiese algo menos miro a ambos.
—¿Tu hermano va a venir esta noche? —le preguntó Lincoln a Lexa mientras veía a lo lejos a algunas chicas y chicos que le saludaban con la mano.
—Pues no lo sé, no creo —dijo Lexa echando un vistazo a su alrededor—. No le he visto por aquí.
—Pues si le ves dile que Sinclair está un poco cabreado con él por faltar esta mañana —ya que los coches solían ponerse a punto en los talleres que competían aquel mismo día e Ilian era de sus mejores mecánicos.
—Se lo diré —sonrió Lexa sin darle mayor importancia viéndole inclinarse a darle un beso en la mejilla.
—Te veo fantástica, cuídate ¿vale? —comentó Lincoln disponiéndose a irse—. Me ha gustado conocerte, disfrutad de la noche, Clarke.
La rubia vio como él iba a dar con el grupo que le había saludado mucho antes y se volvió a mirar a Lexa que le veía alejarse con una sonrisa.
—Tu amigo es genial.
—Gracias —sonrió Lexa tendiendo su mano para que le diese la botella.
—¿Te lo has tirado? —preguntó Clarke directa haciendo por devolverle la botella.
—¿A quién? ¿a Lincoln? —estallo Lexa en una carcajada tras preguntar sacudiendo la cabeza—. Que va. Él es como un hermano mayor para mi, nada que ver con lo que estás pensando.
Clarke que ni sabía porque le había preguntado aquello, sintió algo de resquemor en el fondo de su cuerpo al ver aquella torrida complicidad que desprendían ambos estando juntos y aunque su mente le indicaba que eran celos, ella prefería llamarlo "indagación profesional".
Lexa que le dedico una miradita agarró su mano tirando de ella hacia el borde de la carretera donde se aglutinaba la gente contemplando a los coches competir.
—Anda, vamos.
Continuara...
