Los personajes de Twilight no me pertenecen y la historia es de blueberrytree, solo me adjudico la traducción.
Disfrútenlo
Outtake — New Day
Esto es un secuestro
Estaba muy orgulloso de mi plan. Había entrado a casa de Tanya, alegándole al de seguridad, que estaba en el portón principal, que iba solo a devolver una bolsa de ropa para Bella; y en ese instante estaba escondido en el armario de mi novia, esperando solo el momento en que saliera del baño y abriera la puerta del armario. Soy un genio… o un ninja.
Conseguía escuchar pasos y sabía que en cualquier segundo ella se acercaría al lugar donde yo estaba. No tardó mucho y abrió la puerta.
—¡Ahhh! —gritó, tirando la toalla y corriendo hacia la cama.
—¡Soy yo, Garrapata!
—¿Qué estás haciendo aquí, Cachorro? —cuestionó, aún un poco asustada.
—Vine a secuestrarte. Y Bella, si fuese un secuestrador de verdad, quedarte desnuda y correr encima de la cama no es la cosa más inteligente que una persona debe hacer en estos momentos.
—¡Cállate! ¡Me asustaste! —dijo ella, agarrando la toalla del suelo y cubriéndose.
—No soy un secuestrador, puedes continuar desnuda.
—¿Cómo entraste aquí? —intentó evadir—. ¿Y qué idea es esa de quedarte dentro de mi armario? ¿Estás loco, Cachorro?
—No sé, cuando entré en tu cuarto y vi que estabas en el baño, pareció la cosa más divertida que podía hacer.
—No voy a poder ir ahora contigo, tenemos que aplazar tu secuestro.
—No se negocia con el secuestrador.
—Ya dijiste que no eres un secuestrador de verdad.
—¿Y qué? Ahora lo soy. Si te alzo en brazos no vas a lograr huir.
—Cachorro, ¿esto es algún tipo de fetiche tuyo? ¿Estamos interpretando alguna fantasía en la que soy la pobre inocente chica y eres el secuestrador malo?
—No, pero ahora que lo sugieres, puede ser…
—¡No! Tanya quiere que cenemos fuera… no voy a poder salir de casa.
—Diles que tienes diarrea.
—Qué asco.
—Deja de exagerar, diarrea y fiebre son las mejores disculpas para cualquier ocasión. La diarrea es la mejor de todas porque a nadie le gusta hablar sobre eso.
—¿Bebiste antes de venir?
—¡No! Vamos, Garrapata. Te he extrañado mucho.
—No es justo que digas eso.
—Vale, sí, no te veo desde ese programa en que Tanya y yo estuvimos juntos. Eso ya hace quince días.
—Ay, Cachorro…
—Y hasta ahora solo has discutido conmigo, me dijiste borracho, te subiste a la cama como si fuese un ladrón y ni un besito me has dado —dije, intentando hacer que se sintiera un poco culpable. Tenía que sacarla de esa casa de alguna manera, ¿cierto?
—No puedo, mi amor —dijo, poniendo los brazos alrededor de mi cuello y parándose en punta de pies para darme un beso en los labios—. Falta poco para salir de aquí, solo ocho días más. Tanya quiere cenar afuera y dentro de poco va a golpear la puerta, preguntando si estoy lista. Además, vamos a volar a Carolina del Norte, donde Tanya tiene una presentación y mañana en la mañana necesito ayudar a Karen, la nueva periodista de "Celebridad", necesito decirle cuales son las cosas importantes de anotar y observar en un evento como ese.
—¡Qué aburrido!
—Lo sé, pero prometo que apenas terminen mis días aquí, pasaré un día enterito contigo.
—Dos.
—Ok, dos —dijo con una carcajada. Realmente la extrañaba.
—Esto era más lindo cuando pasabas treinta días pegadita a mí.
—Por más que Tanya sea buena gente… Dios mío, no puedo creer que diré esto. En fin, por más que ella sea buena gente, me divertía más contigo.
—Claro, soy el más divertido de todos.
—Para mí lo eres.
Incline mi cabeza para besarla y lo juro, pretendía que fuera solo un besito rápido, pero… bueno, un beso rápido llevó a un beso más largo y de lengua, que resultó con las manos de ella pasando por mi espalda y las mías yendo hasta su trasero y acercándola más. De pronto, sus piernas estaban en mi cintura, estaba caminando para ponerla encima de la cama y el nudo de su toalla se deshizo y… puta mierda, como amo a mis chicas. Estaba listo a mostrar mi aprecio por sus senos cuando la puerta del cuarto se abrió.
—Bella, ya estás… ¡Ahhhhhh! —Tanya comenzó a hablar, pero cerró la puerta en el mismo momento.
—¡Mierda! ¡Mierda! —comenzó a exclamar Bella, intentando salirse de debajo de mí y cubriéndose nuevamente con la toalla. ¡Carajo! Mierda.
—Cálmate, Garrapata. Lo máximo que vio fue un pechito.
—¡Edward!
—¿Crees que logró verme? —cuestioné—. Puedo salir por la ventana.
—¡Te vi y aún estoy escuchando a través de la puerta! —gritó Tanya—. Y por el amor de Dios, Edward, no intentes saltar por la ventana, que te vas a lastimar. Bella, ¿ya estás vestida?
—¡Ay, Dios mío! ¡Qué vergüenza! —dijo Bella, poniendo las manos en su rostro, que estaba del color de un tomate.
Abrió el armario y sacó un vestido, poniéndoselo rápidamente.
—¡Puedes entrar, Tanya! —habló.
—¿Puedo saber qué estaba pasando aquí? —cuestionó ella después de abrir la puerta y mirarnos con reprobación.
—Estaba ayudando a Bella a… vestirse.
—Claro, fue exactamente lo que me pareció. ¿Cómo entraste aquí sin que yo lo supiera?
—Mentí al hombre de seguridad de abajo, ¿ok? Extrañaba mucho a mi Garrapata.
—Ahora es mi Garrapata
—Voy a fingir que no escuché que dijiste eso.
—¡Hey! ¿Podemos fingir que esto no pasó? —grito Bella—. Edward ya estaba de salida, Tanya.
—Ok, ya voy —hablé—. Nos hablamos… mi Garrapata. Chao, Tanya.
—Vete pronto, antes que llame a la policía —dijo, pero podía ver que estaba bromeando.
Salí del cuarto, pero aún me quedé atento a lo que las dos hablaban, caminando bien lento.
—Adoro cuan irritado se pone cuando le digo que eres mi garrapata —habló Tanya, riendo.
—Lo sé, todas las veces que se ven hacen eso.
—Es muy divertido, no puedo evitarlo. Además, nada que ver, pero… tienes hermosos pechos.
—Argh —gimió irritada.
No me controlé y solté una carcajada. Probablemente me iba a llamar más tarde para reclamarme y decirme que la había, una vez más, hecho avergonzarse. Ni me importaba, valió la pena.
