Capítulo 28: Revelaciones
-Oh, reconozco que tienes valor de traer tu culo hasta mi presencia- De golpe y porrazo, _ se vio empujada violentamente contra la pared, siendo agarrada férreamente por el cuello de la camisa. Se tuvo que poner de puntillas, pues la otra persona con una fuerza increíble le había levantado levemente del suelo. No le había dado tiempo a ni siquiera a abrir la boca- Sinceramente, creo recordar que te dije muy claramente que no participarías en la maldita misión, maldita mocosa de mierda.
Frente a ambos, Hange dio un paso con los ojos muy abiertos, un poco preocupada por la morena. Aquella reacción por parte de este era realmente extraña. Cierto que era un poco violento y brusco, pero nunca de manera tan evidente.
-¡Enano tranquilizate!
-¡Hange, cállate, no es de tu incumbencia lo que haga con mis subordinados!- Le gruñó a su vez el moreno, elevando el tono, con los ojos taladrando los de _, a pocos centímetros uno respecto del otro. Parecía que estaba muy muy cabreado, pues había llamado por su propio nombre a la castaña.
Con esfuerzo y agarrando la muñeca que la elevaba un poco del suelo, _ chasqueó la lengua y le miró con el ceño fruncido.
-¡Maldita sea, no te he desobedecido, joder!- Le gritó con una desesperación rabiosa-¡Hace literalmente unas horas que he llegado a Stohess, después de escuchar lo sucedido!
Un silencio muy tenso se formó en aquel pasillo, el ambiente se podía cortar con un cuchillo. Tanto _ como Levi se miraban el uno al otro de manera intensa. Uno desprendiendo una furia inusual en él y la otra muy molesta porque nadie la creyera pero firme ante sus palabras. No había participado. Era una realidad. Nadie podía quitarle su razón. Sin embargo, si le exigian que presentara pruebas, sus palabras se las llevaría el viento, pues no había ninguna.
Sin que ninguna de las mujeres se lo esperara, al cabo de unos instantes, Levi dejó ir de sus labios un suspiro cansado, relajando poco a poco el gesto de enfado de su rostro hasta volver a su mueca de aburrimiento normal. Igualmente, también dejó de ejercer fuerza en torno al cuello de la camisa de _, permitiendo que sus pies de nuevo estuvieran completamente sobre el suelo.
-Tsk. No tengo tiempo para perderlo con mocosas- Gruñó por lo bajo, un poco frustrado, mientras se pasaba el pelo hacia atrás, en un ademán un poco estresado. De pronto, volvió su mirada hacia la morena, que se arreglaba de manera muy molesta la camisa, colocándola de nuevo en su sitio-Tú, en todo momento, permanecerás a mi lado. No pienso perderte de vista. Y ahora vámonos, a ver qué cojones está sucediendo.
Acto seguido, sin asegurarle de que le siguieran, el hombre se giró y se encaminó, cojeando levemente, hacia el lugar donde Erwin los había citado a todos. Cuando estuvo a una distancia prudencial, _ chasqueó la lengua, lanzándole una mirada asesina.
-Maldito Levi...
Al lado de la rabiosa morena, Hange dirigía su mirada uno respecto al otro, con una curiosidad exorbitante En aquella guerra de miradas y ahora con el gruñido que había dejado ir por lo bajo _, lo había notado. Algo había cambiado entre los dos morenos.
-Un grupo de titanes fue avistado hace unas horas al sur de la muralla Sina- Habló Erwin de manera grave, recorriendo con sus ojos azules a los rostros de los presentes. El rubio se encontraba de pie, con las manos apoyadas en una enorme mesa, frente una multitud de personas sentadas, entre los cuales se encontraban el capitán Levi, Hange_ y varios de los cadetes de la 104.
El ambiente en general antes de pronunciar dichas palabras era nervioso y expectante, pues normalmente que un mensajero llegara al son de las campanas siempre significaba malas noticias. No obstante, aquello se salió fuera de lo esperado por ninguno de los presentes. El pánico inundó los cuerpos de cada uno, causando que encogieran el rostro y abrieran los ojos. _ dejó ir un exhalo ahogado, allí se encontraban los miembros restantes del Escuadrón de cadetes 104 y… su familia...
-Oye oye, un momento- Le paró Levi, sin dar crédito a lo que escuchaba- ¿Al sur de la muralla Sina? Eso quiere decir que…
-Sí, efectivamente- Le cortó Erwin dirigiendo su mirada azul gélido hacia el moreno- Podría significar que la muralla Rose ha caído- Los ojos de los presentes temblaron ante sus palabras. Si, realmente los titanes habían logrado pasar la segunda muralla, entonces... La humanidad tendría un pie dentro de la extinción. Las manos de _ empezaron a temblar… Su familia se encontraba en la muralla Rose….¿Lo habrían logrado a tiempo?- No hay que dejarse llevar por el miedo o el pánico...Ahora es el momento más crítico para la Humanidad. Debemos hacer algo para impedir nuestra extinción; hay que actuar inmediatamente- Los ojos del hombre brillaron a través de la luz de las antorchas, con una convicción y firmeza que logró infundir un poco de valor a los presentes en aquella sala- Partiremos a Ehrmich y, una vez allí, intentaremos ganar tiempo. Cuanto más tardemos, peor será la situación, así que contais con media hora. Preparaos, pues no sabemos lo que puede ocurrir durante el trayecto.
Con cuidado, _ aseguró las correas de Spirit y del corcel de su superior, procurando que estuvieran lo suficiente fijadas para no soltarse pero sin lastimar a los animales. Ante esto, ambos caballos se removieron incómodos en el lugar, golpeando con sus cascos la calzada de piedra, sin estar acostumbrados a estar tan atados. Con un poco de pena por ellos, _ les susurró una disculpa antes de separarse. Viendo cómo todo estaba listo, _ rodeó el carruaje, haciendo las últimas comprobaciones. Parecía que lo había hecho bien.
Tras la reunión, el capitán Levi y Hange les mandaron tanto a ella como a los cadetes a prepararse para el viaje mientras ellos se marchaban a arreglar un asunto. Sin embargo, como _ había venido con prisa, era la única que no tenía nada para alistar por lo que el moreno le mandó de mala gana a mantener a punto un carruaje y pedir prestado un EMT. Por ello, se encontraba en frente a la entrada de la muralla, rodeada de miles de exploradores también preparándose para una ajetreada noche.
A decir verdad, las manos de la morena le seguían temblando después de la terrible noticia. Con el corazón encogido por la ansiedad y desesperación, no podía dejar de pensar en su familia. Esperaba y deseaba que estuvieran bien. Sin embargo, a pesar de que sentía un impulso bastante importante de coger a Spirit y cabalgar en su dirección, debía tener fe en ellos. Su familia eran unos supervivientes con un valor y fortaleza inquebrantables, harían lo que fuera para seguir respirando.
Un repentino ruido llamó la atención de la morena, sacándola al instante de su ensimismamiento. _ giró en cuello en la dirección del sonido encontrándose con Mikasa cogiendo a Eren por la cintura, junto al carromato. Tras su visita a la habitación del castaño, esa era la segunda vez que lo veía en pie, siendo la otra en la reunión. No obstante, dadas las circunstancias, no había podido observar con detenimiento el aspecto y la salud de Eren.
-Ey, chicos-Les saludó la morena acercándose a su encuentro para ayudar a la otra chica a subir al castaño al vehículo. Mikasa la saludo con un movimiento de cabeza, no saliendo de sus labios ningún sonido. Sin embargo, tan terco como era, antes de nada, Eren se espolsó de ambas y se montó con un poco de torpeza a este. Desde abajo, _ resopló un poco divertida por la actitud del moreno- Veo que tienes mejor aspecto.
En comparación a su apariencia hace unas horas, el tono de piel del chico lucía más saludable además de que se le notaba más descansado.
-Sí… He tardado un poco, pero ya estoy bien- Le dijo Eren cuando se dejó caer sobre el asiento mientras se sentaba Mikasa a su lado. Los ojos preocupados del chico titubearon por un momento, dejando escapar de entre sus labios un suspiro cansado- ¿Y ahora qué demonios habrá pasado?
Unos pasos se escucharon cerca del vehículo causando que los dos jóvenes y la más mayor dirigieran sus ojos hacia este. Era Armin, el cual se situó junto a _, con el rostro un poco serio mirando con sus enormes ojos azules hacia el castaño. Por su mirada, parecía que algo le rondaba en la cabeza.
-Pero…¿Por qué romperían los titanes muros con otros titanes dentro?-Soltó la bomba el rubio. Mientras que Eren y Mikasa se mantuvieron tranquilos, _ entrecerró los ojos, sopesando sus palabras.
-No es la primera vez. Entraron en nuestra ciudad- Le restó importancia el castaño, mirándolo desde el carromato.
-Solo derribaron la puerta- Murmuró Armin bajando la vista, hablando como si sus palabras encerraran más cosas. Eren frunció el ceño.
-¿Qué quieres decir con eso, Armin?-Preguntó _ ganándose la atención del rubio. Había sido testigo por años de la inteligencia del cerebro de Armin, por lo que si algo le molestaba es porque había descubierto algo que el resto no- ¿Hay alguna diferencia?
-Sí… Los muros no tienen espacios abiertos entre las piedras, ni tampoco ninguna grieta. Además, nadie sabe cómo los levantaron…-Continuó hablando muy bajito, como si aquello que su boca estaba soltando fuera alguna locura o blasfemia; que, en cierto modo, a ojos de la Iglesia de las Murallas lo era. De pronto, alzó sus ojos claritos hacia los de _- ¿Y si se construyeron a partir de titanes petrificados?-Los tres oyentes abrieron la boca junto con sus ojos- Tal y como hizo Annie, es probable que sea una cualidad genérica.
-Si eso fuera cierto…-Murmuró la morena bajando la cabeza mientras se cogía la barbilla, barajando distintas ideas- Eso podría significar que Eren también podría poder dicho poder ¿cierto?
-Solo es una hipótesis, _-Minimizó su idea, Armin, sacudiendo la cabeza a ambos lados.
-Pero cualquier idea puede sernos útil para descubrir el misterio de los titanes, Armin- Le dijo _ cogiéndole del hombro, infundiendo ánimos al rubio. A pesar de tener una mente brillante, lo que pecaba el pobre era de no tener suficiente confianza en sí mismo. La morena sabía que, en el momento que mandara a tomar viento aquel pudor, Armin sería una persona digna de admiración y de temor- Tienes que comentárselo a Hange. Estoy segura que estará encantada de escucharlo.
-¡Formad filas!- Se escuchó un grito en el patio causando que todos volvieran sus rostros hacia el lugar de procedencia. Erwin cabalgó con su precioso caballo blanco, siendo seguido por varios soldados, hasta colocarse en el centro del lugar, donde todo el mundo pudiera verlo y escucharlo bien- ¡Estad preparados para partir cuanto antes!- Ordenó con su grave vozarrón.
-Ya habéis oído al Comandante- Comentó mostrando una pequeña sonrisa- Venga, sube que tenemos que irnos- Le palmeó la espalda suavemente al rubio. Armin, ante el golpe, se tambaleó levemente, debido a la sorpresa de este. Girándose hacia una dirección opuesta, _ miró con el ceño fruncido- ¿Dónde mierda estarán esos dos?
Minutos después, Hange junto al capitán Levi hicieron su acto de presencia, cuando todo el lugar estaba repleto del Cuerpo de Exploración preparado para marchar. Tras ellos, una pequeña sorpresa llamó la atención de los cadetes subidos al carromato y _ a las riendas de este: era el pastor Nick. Bajo la mirada estupefacta de los cuatro, los tres recién llegados se sentaron con tranquilidad en el lado opuesto.
_, apoyando el brazo en el respaldo y con el cuerpo inclinado hacia un lado, miró de reojo al hombre, sin disimular su desagrado.
-¿Qué hace este hombre aquí?-Preguntó arrastrando las palabras, molesta por el silencio del clérigo a pesar de toda la sangre y vidas derramada por la Humanidad.
-¡Tranquila, _!¡Nick y yo somos buenos amigos! ¿A que sí?-Pero la ceja levantada de la morena, indicaba la poca credibilidad que sentía en aquella amistad- ¡Haced como si no estuviera! Al fin y al cabo, la composición de este escuadrón es rara de por sí, ¿eh, Levi?-La castaña de gafas se inclinó mirando al otro lado del pastor Rick, al moreno con rostro muy serio.
-No, tiene su lógica- Negó Levi con voz grave- De lo contrario, Erwin no los habría elegido
Todavía molesta por su presencia, _ se giró cuando se escuchó el aviso de que las puertas se abrirían en leves, agarrando con firmeza las riendas de ambos caballos. Poco a poco, el rostro del escudo de la Muralla Rose se fue elevando hasta alcanzar su máxima altura. Cuando estuvo completamente abierta, con el ceño fruncido, Erwin azotó a su montura y se situó delante de todas sus tropas, dando la espalda hacia el peligro pero encarándose a los rostros preocupados y temerosos de todos sus hombres y mujeres.
-¡No sabemos qué ocurre en el muro Rose! De momento solo estaremos a salvo hasta llegar a Ehrmich, y allí trataremos de ganar tiempo- Los ojos azules de Erwin, tan fieros, ardieron, no por el reflejo de las llamas de las antorchas, sino por una convicción y firmeza férrea- ¡Adelante!
Ante aquellas palabras, las primeras filas arrancaron la marcha siguiendo a su líder, internándose en el territorio de la Muralla Rosa y, ahora, de los titanes. A pesar de la renovada valentía que crecía en sus pechos, sus corazones latían con un leve tinte de miedo. No obstante, en sus rostros no se veía ninguna duda o titubeo. Sin ningún amago, los entregarían, por el bien de la Humanidad.
-En marcha- Le ordenó el moreno a _.
Sin decir ni una palabra, la morena dio un golpe con las riendas. Los caballos relincharon sorprendidos y al instante arrancaron la marcha, cabalgando junto a los otros soldados y sus respectivas monturas, arrastrando el carromato que portaban atados. En cuestión de segundos, sobre sus cabezas pasó de manera imponente la seguridad de la Muralla, lanzándose de lleno a la oscuridad y a la boca del lobo. Guiados por la luz de las antorchas, viajaron tranquilamente y sin ninguna incidencia por un par de minutos en silencio, hasta que Hange empezó a explicarles a los cadetes lo sucedido con la persona ajena al Cuerpo que se encontraba sentada con los labios sellados. Además de ello, también reveló el motivo de su presencia: ver el horror que causaba su silencio. Con ello, podría causar que dudara de seguir siendo fiel a sus reglas.
_, en todo momento atenta a la conversación tras su espalda, apretó el cuero de las riendas.
-Si necesitamos que hable, aunque no sea partidaria de ello, podemos hacerlo a través de la fuerza- Gruñó lo suficientemente algo para que la escucharan. Los cadetes miraron su espalda sorprendidos, pues nunca habían imaginado que _ propusiera aquello. Ni ella misma se lo creía. Pero después de ver tantas vidas pasar e irse delante de sus ojos, entendía que el mundo era muy cruel como para permitir aquel silencio.
-Coincido con la mocosa- Apoyo la idea, Levi, para la no sorpresa de nadie, mientras sacaba de su chaqueta negra una pequeña pistola- Hay muchas maneras de preguntar las cosas. Puede que al estar herido no sirva de gran cosa, pero yo solo me basto para vigilarle- Y nadie, absolutamente nadie de aquel carromato, pensaba lo contrario. Con un leve deje de asco, murmuró- Prefería no tener que agujerearte el cuerpo con una bala.
Sin embargo, tal y como había pasado con Hange, aquella aterradora amenaza, no sirvió para abrirle la boca al hombre, lo cual aumentó más la preocupación de los pasajeros del vehículo; pues, si no temía a la propia muerte ni a la extinción de la Humanidad, ¿qué secreto sería tan importante como para no mencionarlo? Otro silencio sepulcral sucumbió la conversación provocando que solo se escucharan los cascos de los animales golpear el camino, mientras todos y cada uno se sumergían en sus propios pensamientos. No obstante, al cabo de unos minutos, fue interrumpido por el capitán. Al parecer Hange había estado observando muy pensativa y preocupantemente tranquila un trozo de cristal de aspecto deforme y torcido, del tamaño de su palma. Grande fue la sorpresa de todos los presentes cuando fue revelado lo que era:un fragmento de la piel petrificada del Titán Hembra. No había desaparecido, tal y como normalmente sucedía con el enorme cuerpo de un titán transformado, tras haber abandonado su forma. Y para más impacto, tenía una textura y composición muy parecidas al material con el que estaban hechas las murallas.
-Eso quiere decir…-Murmuró _ con la voz casi ahogada por la impresión. Aquello era un poco sobrecogedor. Que los escudos que los protegían de aquellos monstruos fueran creados a partir de estos, era extremadamente macabro- que Armin tenía razón.
-¿Cómo dices, pequeñaja?-Pregunto Hange inclinando su cuerpo hacia delante, frunciendo el ceño.
-Hace un par de minutos, nos estaba contando su hipótesis acerca del origen de las murallas- Le explicó la morena, pasando por alto el mote- Decía que si podían estar hechas de titanes petrificados, tal y como das a entender. Entonces, si es una característica congénita entre titanes…
-¡Entonces…!-Intentó concluir las palabras de _, Armin abriendo los ojos de la impresión. No obstante, antes poder de continuar, una mano aplastó su rostro, impidiendo que dijera una sola palabra más.
-¡Armin, _, dejadme acabar!-Les pidió la castaña empezando a emocionarse- Nos va a resultar muy difícil cerrar el agujero del muro Rose. A no ser que encontremos una roca apropiada para taponarlo. Sin embargo, si el titán Eren pudiera usar esa capacidad para endurecer su piel y sellar la abertura... - A pesar de no poder verlo, al escuchar a Eren exhalar ahogadamente tras su espalda, _ pudo imaginarse su rostro completamente consternado- La composición debería ser la misma. De modo que tampoco se evaporaría al terminar la transformación y dejaría tras de sí su forma petrificada.
Todo ello supondría una enorme oportunidad para recuperar de modo más rápido y seguro la muralla María. Ante ese hecho, una nueva esperanza se abrió paso entre el abismo de desesperación de los corazones de los presentes: todavía no todo estaba perdido. Sin embargo, para que esa nueva ilusión se convirtiera en algo real, los hombros de Eren tendrían que estar más cargados de lo que ya estaban pues todo el plan dependía de que pudiera controlar su poder.
Para cuando Eren se mostraba completamente firme con la idea de que podría llevarlo a cabo, una enorme puerta se vio entre la Muralla: habían llegado a Ehrmich. Tras pasar la puerta que separaba el peligro de la seguridad, _, siguiendo a toda la tropa, dirigió el carromato hasta las dependencias que tenía el Cuerpo de Exploración en aquella ciudad, sorteando el escalofriante mar de personas desamparadas. La historia se volvía a repetir. El espacio para convivir con toda la Humanidad, de nuevo, se había visto reducido, lo cual significa que los ciudadanos de la Muralla Rose buscaran refugio en los lugares seguros. Y esta vez, sería mucho peor. Evitando ponerse a buscar entre aquellos rostros desesperados y aterrorizados a su familia, la morena internó el vehículo en el patio y lo detuvo, cuando el resto paró la marcha. Los caballos resoplaron aliviados de que hubiera acabado la tarea.
De entre los sentados, Hange fue la primera en levantarse y en bajar del carromato.
-Chicos, vosotros venid conmigo al almacén y ayudadme a preparar y revisar los preparativos para cuando salgamos. _ tú ves a guardar los caballos. Dales agua y comida, se lo han ganado- Ordenó la castaña tanto a los cadetes como a la morena. Los cuatro asintieron de acuerdo con esta. Entonces, Hange se giró hacia el moreno que todavía estaba sentado- Levi ¿tú qué vas a hacer?
El aludido se levantó un poco tambaleante y, sin ninguna delicadeza, cogió por la axila al clérigo, obligándolo a ponerse en pie junto a él. El pastor Nick por poco tropezó con sus propios pies ante el zarandeo brusco de Levi.
-Iré a dar un paseo con tu amigo. A ver si con el aire de la noche, se le enfría esa cabeza.
Cuando todo el mundo estuvo fuera del vehículo, _ azotó de nuevo las riendas de los caballos y los dirigió hacia los establos. Allí, descendió y empezó a quitarles las correas que los sujetaban al carromato mientras a su alrededor el resto de soldados hacían las mismas tareas de cuidado con sus respectivas monturas. Una vez liberados, ambos animales sacudieron su pelaje, completamente alegres de no tener tan limitado su movimiento. Silbando a Spirit y cogiendo de las riendas al caballo oscuro del capitán, los guió hasta dos cuadras continuas sin ningún animal ocupandolas. Dentro de aquellos lugares, _ retiró todo el material que portaban, dejándolo sobre unas barras que habían a los laterales, y les puso de beber y de comer. Justo cuando cerraba la puerta de la cuadra de Spitir, un caballo y un jinete muy conocido por la morena pasó por su lado a gran velocidad, sin importarle que estuviera en un lugar cerrado y que alguien pudiera salir lastimado. Ignorando de lleno los gritos e insultos de los soldados, la persona descendió del caballo y le tendió las riendas a un estupefacto mozo de cuadra para luego girarse de manera brusca hacia la salida, encontrándose de cara con _.
-Deberías tener más cuidado, Sasha- Le regañó la morena cruzándose de brazos con una pequeña sonrisa en el rostro. Estaba completamente aliviada de que estuviera sana y salva- Podrías hacer daño a alguien.
-¡_!¡Lo siento, pero ahora mismo no puedo hablar mucho contigo, tengo que entregar varios mensajes de manera urgente!- Habló nerviosamente la castaña alzando un pergamino que mantenía agarrado con tal fuerza que causaba que sus nudillos y dedos se blanquecieran por la presión- Ah, ¡cierto! ¿Sabes dónde está la Mayor Hange Zoe?
Con prisas y corriendo, _, acompañada de una casi histérica Sasha, se dirigieron hacia el almacén donde había dicho la Mayor que estarían atareados. Al llegar a la puerta de este, la morena la abrió, permitiendo pasar primero a la castaña, la cual se paró justo delante, adoptando el saludo militar. Frente a ellas, todos los pasajeros del carromato se encontraban reunidos, al parecer hablando de algo bastante serio a juzgar por la expresión el rostro de Levi y el pastor Nick, a los únicos que podían ver ya que el resto estaban de espaldas a ellas.
-¡Se presenta Sasha Browse, cadete de la promoción 104!-No obstante, ninguno de los presentes se dio cuenta de la presencia de la castaña.
Un poco confusa y curiosa, _ se situó junto a Sasha ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Por qué el ambiente se sentía tan pesado? A su lado, la cadete dejó escapar un suspiro resignado y entonces dio unos cuantos pasos hasta posicionarse justo detrás de Mikasa, Eren, Armin y Hange.
-Traigo esto para usted, mayor- Habló una vez más. De nuevo, no tuvo éxito, ya parecían demasiado enfrascados en la conversación como para prestarle atención. Por ello, un poco impaciente, la castaña empezó a dar pequeños saltitos tras el grupo. De repente, sin que ninguno se lo esperara, Eren se dio la vuelta de manera repentina y chocó contra esta, lanzándola contra el suelo y con ello, tirando el pergamino que portaba en las manos. Esta vez sí, el grupo cayó en la cuenta de su presencia reuniéndose a su alrededor, con rostros sorprendidos. Sin embargo, recordando a que había venido tras el impacto, soltó un pequeño grito y se levantó cogiendo el papel e ignorando las preguntas de sus compañeros de la 104, aproximándose hasta Hange- ¡Iba a entregarle este mensaje al comandante cuando un superior me ha indicado que se lo hiciera llegar antes a usted, mayor!
La superior de gafas parpadeó un poco confusa.
-¿Un mensaje?-Apresurandose, lo cogió con la mano izquierda a la vez que con la derecha cogía algo- Gracias. Buen trabajo- Cuando _ se acercó a la multitud, pudo ver como, antes de marcharse hacia donde se encontraban los cadetes, Hange le había dado una patata asada a la castaña. A un lado, Eren, Mikasa y Armin se ponían toda la indumentaria del EMT- ¿Y quién es exactamente esa chica de la 104?-Les preguntó la castaña de mayor rango.
-La más bajita de todas- Le contestó Eren calzaba las botas mientras, tras de él, Mikasa le colocaba el EMT
_, habiendo seguido a la de gafas debido a su curiosidad, frunció el ceño sin entender nada de lo que estaba sucediendo ¿Por qué estaban hablando de una chica de la 104? ¿Y la más bajita?
-Es rubia y con el pelo largo- Siguió describiendo el rubio con la vaina de las cuchillas y el tanque de gas en las manos- Y… ¿Qué más?¡Muy mona!
Un momento…Esa descripción... ¿Bajita? ¿rubia?¿Muy mona? No había ninguna duda, estaban hablando de …
-¿Christa?- Pensó en voz alta con extrañeza, llamando la atención de los presentes, los cuales se sorprendieron ya que tampoco habían notado su presencia.
-Sí, es la chica que siempre está con Ymir- Desvió sus ojos negros de _ hacia Hange, después de haber asentido a la morena.
El tono que estaban empleando empezaba a alterar un poco a la más bajita de todos ellos, la cual dio un paso al frente y alzó las manos. Necesitaba que le explicaran ya de ya.
-Un momento, un momento… ¿Qué pasa con Christa?- Preguntó _ muy confundida.
-Cierto, no estabas…- Dijo Hange, dándose cuenta- Después de que Levi llevará de paseo al pastor Nick, nos ha revelado algo: una voluntad superior a la de todos los miembros de la Iglesia de la Muralla les ha ordenado vigilar a esa tal Christa. Se ve que conoce la "verdad" prohibida de comprender.
Un repentino dolor de cabeza hizo que se cogiera la sien ¿Christa? ¿La misma chica dulce que se ponía nerviosa cada vez que la acompañaba a robar bebida y que a duras penas podía aguantar el secreto de sus fechorías? ¿Esa misma persona conoce un "secreto prohibido''? No estaba entendiendo nada de nada.
-De todas maneras, eso es algo secundario, primero debemos enfocarnos en lo más importante- Habló Levi, el cual se había mantenido callado, atento a la conversación- Cómo es que hayan malditos titanes paseándose tranquilamente por la muralla Rose.
-Sí, tienes razón- Le apoyó Hange, bajando la vista por un momento hacia el pergamino que tenía en sus manos. Por unos instantes, estuvo en completo silencio, sumergida en sus pensamientos hasta que, de pronto, alzó la vista, dirigiéndola hacia los presentes- Está bien. Chicos, vosotros reuniros junto al resto en el comedor mientras tanto yo voy a entregarle el mensaje a Erwin. No sé por qué, pero presiento que es algo que debería hablar primero con él.
Cuando la castaña se hubo marchado, _ se giró hacia Sasha mientras que el resto se dirigía hacia el lugar indicado. La castaña estaba apartada a un lado, comiendo con mucha ansia la patata que le había ofrecido la mayor.
-Sasha, ¿tú sabes cómo está el resto?-Preguntó un poco preocupada por los cadetes de la 104. La situación se estaba volviendo cada vez más extraña y peligrosa, y por alguna razón, la morena sentía que ni siquiera había empezado del todo- ¿Cómo es que solo estás tú aquí?
La chica con el cabello recogido con una coleta tragó de golpe el último trozo, sin apenas masticar, y entonces se levantó, dirigiendo sus ojos castaños hacia la chica más bajita.
-No lo sé… Hace bastantes horas que nos separamos los unos de los otros…- Murmuró Sasha, cogiéndose las manos en un ademán de preocupación- La última vez que los vi a todos fue cuando marchamos para dar la alarma al resto.
-Tsk… Espero que estén bien-Rogó en voz baja, apretando los labios con un poco de tensión. A pesar de saber que eran soldados hechos y derechos, no podía evitar preocuparse por ellos. Todavía seguían siendo unos niños.
Una risa histérica ascendió por la garganta y surgió de la boca de _ mientras que el resto de individuos presentes miraban estupefactos a Hange, tras haber soltado aquella enorme bomba. Todos sin poder emitir ningún mísero sonido. Tenía que ser una jodida broma, se decía una y otra vez la morena internamente. No podía ser posible. No podía querer decir aquello que estaba entendiendo la morena: Reiner Braun y Bertholdt Fubar, ambos compañeros cómplices de Annie, la Titán Hembra.
A su alrededor, empezaron a debatir acerca de la locura que era suponer aquello. Al igual que Eren, Armin y Mikasa, _ también conocía bien a ambos, ya que al igual que Annie, también había sido su entrenadora. No obstante, al contrario que la rubia, con ellos sí que había tenido oportunidad de conocerlos más a fondo. Durante esos años, vio que Reiner era un chico digno de admiración, con una fortaleza tanto mental como física, que conseguía inspirar al resto de reclutas -en aquel entonces- a superarse a si mismos. Un perfecto soldado de los pies a la cabeza. Al igual que Bertholdt, aunque un poco menos brillante en cuanto al talento físico y con una personalidad algo callada y tímida. Ambos amigos habían llegado al lugar desde el mismo pueblo que la rubia, aunque parecía que no se conocían del todo, ya que nunca o muy pocas veces los había visto mantener una conversación. Además, teniendo en cuenta la amistad de Reiner con los chicos en ese momento presentes, parecía cada vez menos probable que fueran unos traidores ¿Sólo por ser vecinos y tener sus expedientes incompletos les hacía más propensos a ser los cómplices? Entendía que podía llegar a ser sospechoso, pero ella misma era una prueba de la incompetencia de la administración ya que ocultó el nombre de sus padres en su expediente. Cualquiera podía mentir o ocultar información en ese documento.
No obstante, una pregunta de Hange dirigida hacia Armin, quebrantó todos sus esquemas, llenándola de dudas.
-¿Reiner mostró interés por conocer la posición de Eren?-Refiriéndose a la expedición de algunos días atrás. Enterándose mucho tiempo después, le contaron a la morena que con información falsa acerca del paradero del castaño, habían engañado a todas las tropas, impidiendo que nadie supiera a ciencia cierta dónde se encontraba. Una maestra jugada por parte de Erwin para proteger a Eren de los enemigos.
El rostro de Armin fue todo un poema. De pronto, su rostro tranquilo se encogió en una mueca de espanto, al darse cuenta de algo que al resto se le escapaba. En el pecho de _, su corazón latió ansiosamente mientras sentía una extraña sensación de deja vú.
-No puede ser…-Murmuró sin apenas aliento ni parpadear, bajando la mirada temblorosa hacia el suelo- Yo solo mencioné la posición de Eren...porque Reiner me lo preguntó. Además, justo después del ataque, el Titán Hembra se quedó mirando la palma de su mano. Tal vez le escribió algo con las cuchillas- Con los ojos encogidos, Armin dirigió sus orbes hacia Eren- Reiner podría.
Ante la temblorosa declaración del rubio, un tenso silencio inundó el comedor de las dependencias del Cuerpo de Exploración, causando que cada uno de los presentes se sumergiera en sus propios pensamientos, sopesando la conclusión. _ cerró por un momento los ojos y apretó los puños, manteniéndose en callada. Sin embargo, hubo una excepción: Eren dejó salir el aire de su boca, emitiendo un sonido.
-¿Por qué dices eso?-Mustio sin dar crédito a lo que estaba escuchando- ¿Por qué esa conclusión?
-¡Eren, no...!-La morena entendía la negativa del chico._ también había pecado varias veces de sentimentalismo y por ello, distintas desgracias habían sucedido, por esas decisiones. Sin embargo, esta vez sería completamente diferente. Confiaría en el buen criterio de Armin y en el instinto de Hange, pues le habían demostrado varias veces que ellos podían ver algo que el resto no. Aunque ello significara enfrentarse a sus antiguos alumnos.
-¡Chicos!-Les acalló a ambos Hange con un tono firme. Ante el grito, ambos giraron sus rostros hacia esta, viendo como de pronto, su postura se relajaba- No, escuchadme todos. Si nos encontramos con Reiner o Bertholdt actuad de modo que no sospechen nada. Por supuesto, ni se os ocurra tocar el tema de Annie Leonhardt. Sean cómplices de Annie o no, lo primero es llevarlos hasta un área subterránea para encerrarlos ¿Ha quedado claro?- Todos los presentes asintieron firmemente, incluso _, a pesar de sentirse un poco agobiada por la situación.
Eren, nerviosamente, se movió hacia la salida, situándose junto a la puerta.
-¡Vámonos de una vez!
-Tranquilízate, Eren- Le ordenó con voz tranquila Levi, apoyado contra unas cajas. El castaño detuvo en seco sus movimientos ante el mandato del moreno- Escuchadme bien. Actuaremos por separado. Debéis estar a la altura. Incluiros en este escuadrón fue decisión improvisada de Erwin, pero ahora dependemos de vosotros ¿está claro?-Preguntó mirando de pronto hacia el rubio- Armin, sigue compartiendo todo lo que averigües con Hange- Este ante su mención, se tensó en el sitio y asintió firmemente. Dándole una última mirada fría, dirigió sus ojos gris azulado hacia la morena más alta- Mikasa, no sé por qué estás tan apegada a Eren, pero aprovecha tu talento para protegerle a cualquier precio- Dando un paso y bajando las cejas, Mikasa asintió también con mucha firmeza. El moreno, desviando sus ojos hacia el castaño, se separó de las cajas y se colocó frente a este- Y por último, Eren, tienes que contenerte. No permitas que la rabia te impida ver el objetivo. No vuelvas a fallar- El castaño, ante aquellas palabras, asintió emitiendo un "sí" muy determinante.
-Bien, dicho todo, preparaos para partir. No sabemos cómo estará la situación fuera de la muralla, así que tener listo todo a conciencia- Ordenó Hange a todos los presentes, dando una palmada para llamar su atención- En cinco minutos marcharemos.
Poco a poco todos se fueron yendo, vaciando paulatinamente el gran comedor; excepto Hange, Moblit, _ y Levi, que se quedaron en el sitio. Sin prestar atención a los dos primeros, que recogían los papeles dejados encima de la mesa, _ dio un paso hacia el moreno, causando que éste dirigiera sus ojos hacia los de la morena, iniciando un duelo silencioso de miradas entre ambos. Ante las insistentes orbes de _, Levi chasqueó la lengua, levemente irritado.
-Sé lo que vas a pedirme y no. No vas a ir.
-Capitán,...
-He dicho que no, mocosa salvaje. Por lo que sé esos dos mocosos son tus antiguos alumnos, además de unos posibles complices de la Titán Hembra- El del cabello de color negro frunció el ceño y cruzó los brazos sobre el pecho, mirandola con un leve deje de molestia- Sabiendo como eres, dudo mucho que sean imparcial en el momento de la verdad.
Pero _ no iba a dejar de insistir, ya que quería estar ahí. Quería ver por sus propios ojos la verdad y proteger a Eren y a todo el mundo. No iba a volver a ser dejada de lado, no por su sentimentalismo. Los días anteriores habían sido un suplicio para ella. No solo porque en su interior ardió su deseo de venganza, sino porque también se sentía completamente humillada. Casi tratada como una niña que estaba teniendo una rabieta. Y no, no podía ser así. Era un soldado. Si debía dejar de lado sus sentimientos, lo haría.
-Lo seré- Se cuadró firmemente en el sitio, apretando los puños a ambos lados de su cuerpo y, entre cerrando los ojos, su mirada cambió, sus ojos grises ardieron en sus cuencas.
Ante aquella solidez en sus palabras, durante unos instantes, ambos se mantuvieron en silencio, de nuevo sumergidos en una batalla de férreas voluntades transmitida a través de sus orbes, sin apenas parpadear. Siendo tan tercos como eran los dos, ninguno parecía querer ceder en sus posiciones, ambos por sus razones igual de válidas. _ necesitaba demostrarle al moreno que era capaz de hacerlo. Que era útil para la causa. Y que no necesitaba ser tratada con ningún tipo de delicadeza. Como cualquier militar, debía superarse a sí misma, sobretodo en los momentos más difíciles. Por ello, necesitaba que la dejara ir. La expresión de dureza en su mirada, ante ese hilo de pensamientos, cambió a una que desprendía un ruego desesperado y silencioso. Tras unos segundos, Levi apartó la vista y chasqueó la lengua, nuevamente rindiéndose ante la insistencia de la morena.
-Está bien, mocosa pesada- Cedió con un tono muy molesto. Entonces, descruzó los brazos de su pecho y alzó su mano derecha, señalandola con el dedo índice- Escúchame bien, porque no pienso repetirlo, así que si es necesario sacate la maldita cera de los oídos. Sólo permitiré que vayas con una maldita condición- _ intentó no esbozar una sonrisa de alegría ante el voto de confianza de su superior, por lo que asintió frenéticamente. De pronto, sin saber muy bien si lo había visto bien, _ sintió como la molesta mirada de Levi se suavizaba un poco- Protegelos. A todos. En mi lugar.
