Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?

Por fin :')


GUIONES DEL DESTINO

EL JUICIO DE LAS ALMAS

- Ace, Ace...- el pecoso se removió molesto, estiró su brazo de forma violenta y tanteo a su alrededor hasta encontrar lo que buscaba, una almohada para taparse la cabeza y amortiguar el sonido de las voces a su alrededor.

- Parece que no quiere despertar- dijo otra voz, una que sonaba caprichosa e infantil, como si le molestara demasiado el hecho de dejar descansar al mayor.

- Tal vez está muerto- agregó una tercera voz con humor, que provocó que Ace abriera los ojos con sorpresa y rápidamente se enderezara.

Repentinamente se vio a si mismo sobre una niña, de piel cálida, rostro pequeño y cabello rizado, que el movimiento veloz acababa de disparar en todas direcciones. El había rodado sobre ella al sentirla cerca, tomándole de las manos para presionarlas en el suelo y mantenerla debajo de sí.

- ¿Qué mierda te pasa, Ace?- reclamó Sabo inmediatamente, apareciendo a su izquierda. El mencionado parpadeó confundido cuando volteó a verlo, reconociendolo a penas. Regresó su vista al cuerpo debajo de él, quién lo miraba a su vez, entre confundida y furiosa.

- AHHHH- gritó Luffy, jalandolo desde la derecha para que liberase a la niña. Tenía las mejillas infladas y lucia molesto también.

Solo entonces comprendió que literalmente la había estampado contra el suelo, y que los otros dos estaban preocupados porque no parecía que fuese a soltarla. Inmediatamente, al darse cuenta de sus acciones, la liberó.

- Perdón- murmuró por lo bajo mientras se ponía de pie y le extendía la mano. Ella lo miró unos segundos, pero se negó a recibir su ayuda y se impulsó sola- creo que estaba teniendo una pesadilla.

- Y yo creo que me has roto la cabeza, idiota- reclamó la niña, sobándose la parte afectada con resignación. No estaba molesta, ella reaccionaria de la misma manera también si los sueños del pecoso eran tan horribles como la expresión que tenía cuando aún seguía dormido, razón por la cual, los otros dos intentaron despertarlo.

- Déjame ver- pidió el rubio acercándose a su hermana para revisarle la cabeza con preocupación evidente en el rostro. Ace chasqueo la lengua y desvió la mirada, indiferente.

Su corazón latía a toda velocidad, tenía el estómago revuelto y las manos sudorosas, no quería ver el revuelo que había provocado, pero tampoco quería pensar en el sueño del que acababa de despertar.

- ¿Estás bien?- cuestionó Luffy de forma inocente, tomándole del brazo para que esté se girase hacia Ler- estás pálido, se te ven más las pecas.

El mayor rechino los dientes al escuchar como los otros dos aguantaban la risa. Respiró de forma profunda, aguantandose el golpear al menor también, porque era su debilidad y porque era suficiente con el que le había dado a Ler, no quería que todos se le fuesen encima a la vez.

- ¿Fue tu sueño?- continuó el de Sombrero de Paja, analizándolo. Ace alzó las cejas ante dicha acción- ¿Qué soñaste?

- Yo...- el arrastró su vista desde sus pies, al sentirse avergonzado, hasta un encuentro fugaz con los ojos de Ler, que lo miraba con curiosidad también , y quizá, preocupación- yo...Yo no lo recuerdo.


"- No seas idiota, muchacho- le reprendió Thach, riendo abiertamente mientras le daba unas palmadas en el hombro al más joven.

- Déjame, Thach. Tengo problemas- se quejó dejándose caer en su asiento con pesadez, moviendo su cuello para hacer sonar sus huesos y tratar de liberar el estrés.

El mayor entonces observó como la marine le dirigía una última mirada al pecoso, sosteniendo la puerta hasta que el último de sus hombres salió por ella. Ella le sonrió, y sin despegar sus ojos de el, asintió con la cabeza en una despedida discreta y simple. El mayor oyó a su nakama suspirar rendido y llevarse las manos al rostro.

- Lo sé. Pero el tuyo tiene una sonrisa única y unos ojos muy bonitos- declaró."


- ¿Porqué me miras de esa forma?- preguntó Ler, avergozada. Sabo le sostenía la cabeza, moviendo sus cabellos en busca de la más mínima herida como un buen y protector hermano mayor. Y aunque estuviese inclinada, apuntando casi al suelo, podía ver al pecoso de reojo, que la miraba de forma significativa.

Cuando el niño notó lo que hacía, pegó nuevamente su mirada al piso. Ella soltó un suspiro de frustración.

- ¿Cómo que no lo recuerdas?- se quejó Luffy dando un golpe en el suelo con su pie, molesto- ¡has un esfuerzo!

- Bueno, yo...- habló el pecoso inseguro, sin querer darle lugar a un capricho prolongado del menor- yo soñé con una mujer- explicó lentamente, ganándose la atención de los tres.

- ¿Una mujer?- preguntaron al mismo tiempo, el asintió.

- Una mujer vestida de blanco, rodeada por muchas personas...- explicó haciendo un gesto exagerado con sus brazos, estirándolos y moviéndose, como si intentase mostrarles a sus hermanos lo que él vió- ella estaba en el centro...

- ¿Y es eso lo que te aterraba? - preguntó Sabo confundido.


- Se lo doy a él- dijo Ler apuntando al hombre moreno que la acompañaba. Este la miró con el ceño fruncido antes de sonreírle al encargado del juego de forma falsa.

- ¿Este es tu plan?- el rechinar de sus dientes no coincidía con la falsa amabilidad de su rostro. Ler se rió sin disimulo.

- No, pero me gusta hacerte rabiar ya que te encanta cuestionar mi autoridad frente a mis subordinados- atacó ella mientras se ponía de puntillas y le daba un beso sonoro en la mejilla, como pocas veces solía hacer en público.

Ace debía admitir que Ler estaba de muy buen humor ese día. Pese a estar cansada y comentarle más temprano los dolores de cabeza que llevaba sintiendo desde hace una semana atrás, la Isla de la Libertad tenía ese efecto en ella, como si la hiciese sentirse libre de verdad.

A él le encantaba verla de todas formas, pero más aún, el verla feliz.

Porque la sonrisa más auténtica de Portgas D. Ace tenía como razón la sonrisa auténtica de Ler.


- No, no...Es solo que ella parecía muy triste- continuó el pecoso, sin saber muy bien porque había decidido contarle aquello a sus hermanos, aún cuando el era bastante reservado.

Pero sentía la necesidad de decirlo. Como si algo dentro de él buscará que ellos le escuchasen y supiesen lo que atacó su cabeza como una película mientras dormía.

- ¿Cómo sabes que estaba triste?- preguntó Luffy, cruzándose de brazos, soplando algunos cabellos que se habían ido hacia el frente en su rostro.

- Porque lloraba...- dijo el mayor, cerrando los ojos para recordar la escena que se rodó en su cabeza- lloraba frente a todas esas personas, como si ellos la hubiesen hecho llorar.

- ¿Y porque asumes que estaba triste?- cuestionó esta vez Ler, obligando al pecoso a hacer contacto visual nuevamente con ella. Tenía una leve sonrisa en el rostro y ya no se encontraba siendo revisada por Sabo- quizá lloraba de felicidad porque esas personas la hicieron sentirse así.

Ace miró la sonrisa de la niña y la comparó con la sonrisa de la mujer en sus sueños, porque en un breve segundo, había sido capaz de verla antes de que desapareciese en sus lágrimas. Y aunque era muy diferente, a él le pareció similar.

Y se encontró a si mismo deseando ver la sonrisa de Ler siempre, y nunca hacerla llorar.


Tragué saliva y me removí ansiosa en mi lugar, sin saber exactamente qué hacer o cómo actuar.

Sabo me apretó la mano un segundo, recordándome que el estaba allí, que un poco más atrás estaba el abuelo, algunos de mis amigos, de conocidos y ex-subordinados. Su mirada y tacto cálido me obligó a reprenderme a mi misma por sentirme sola y temerosa, cuando sabía muy bien que incluso más allá de aquellas paredes, habían personas que esperaban por mi.

Pero tenía miedo. Tenía miedo por lo que había delante, por los jueces que daban un último vistazo a los documentos y se los pasaban al juez mayor, quién estaba en medio de todos ellos. El jurado estaba en silencio, al igual que el graderío, que la mayoría de la Isla Judicial, como si todos estuviesen esperando el resultado también.

Sabo se alejó cuando la mano del juez lo indicó, dejándome allí. Cuando creí que podía ahogarme al no recordar cómo respirar, tres figuras llamaron mi atención, sentados al fondo de los jurados, con una apariencia tan llamativa que a mí me pareció extraño no ver a nadie más reparando en ello.

Plutón vestía con un traje negro, Urano con una túnica blanca, y Poseidón, con un traje tan azul como sus aguas. El oceano era el único que tenía una leve sonrisa en el rostro, mientras los demás mantenían una expresión neutra, como si esperasen también.

Suspiré sin saber si aquello me consolaba o hacia sentir peor. Ellos estuvieron en mi nacimiento y mi muerte, supuse que debían estar en un acontecimiento como aquel también.

Plutón alzó las cejas y movió levemente su cabeza, indicándome con un gesto que volviese mi vista al frente, donde el Juez me atravesaba con la mirada y se aclaraba la garganta.

- Leriana...- llamó, yo asentí con la cabeza, ansiosa. El deslizó su vista por el documento que tenía en sus manos, elaborado tras el último receso en el cual se discutió la sentencia , y guardó silencio- ex- investigadora especial del Cipher Pol, antigua instructora y Contraalmirante de la Marina...¿Tiene algo más que decir antes de que su sentencia sea dictada?- mi garganta se sentía seca y adolorida, el dolor en mi estómago y la ansiedad me hacía temblar, por lo que únicamente tuve que negar con la cabeza. Ya había dicho todo lo que tenía que decir- bien...Al momento de tomar una decisión y elaborar un fallo, debido a que los crímenes de traición, complicidad criminal, alteración de condenas y extorsión fueron excluidos al existir una instancia y condena previa referente a los mismos, los crímenes que se mantuvieron para su acusación fueron: piratería, asesinato, crímenes contra la integridad humana, abuso de poder...- mientras seguía hablando, yo traté de recordar con todas mis fuerzas como respirar.

Sentía como si me estuviese ahogando, como aquella ocasión donde bajo el agua, perdí la pelea. Pero en esta ocasión, la sensación de fuerza, de poder resistir un poco más me invadía el cuerpo. A mi alrededor, aquellos que clamaban mi condena, y en un menor número, pero con fuerte presencia, aquellos que esperaban también mi perdón.

- Por tanto, los crimenes relacionados con la posición de autoridad que tuvo en la Marina, fueron descartados también...- continuó con voz impasible, sin alterarse por el repertino murmullo y abucheo que tomó lugar en el graderío, ni por la mirada de desconcierto que le dirigí yo- por consiguiente, fueron juzgados los crimenes que cometió como subordinada al momento de trabajar para el Gobierno, y para tomar la decisión nos remitimos al contenido de los Tratados de Paz y Justicia del Nuevo Mundo, en cuyo contenido se menciona en el libro de los derechos de los niños y menores de edad...- mis ojos se abrieron al notar la dirección que había tomado el fallo, que no creí realmente, fuese a ser tomada en cuenta.

Pero no por nada el mundo realmente cambió para bien.

- "Deberá tener el individuo, sin importar su sexo, raza, religión...- habló, sin despegar su mirada del documento- el derecho para decidir hasta que sea considerado un adulto...Aunque este fuere hijo de un criminal, tendrá el derecho de elaborar sus propios juicios hasta que cumpla los 17 años, apartir de los cuales podrá ser juzgado por los mismos, de acuerdo a las decisiones que tome, como un adulto."- dejando el papel y las gafas a un lado, se dirigió nuevamente a mí- normalmente esto no debería tener efecto en crímenes que se cometieron antes del establecimiento del Tratado, pero al momento de su elaboración, se estableció que estos tendrían un carácter retroactivo siempre y cuando fuesen favorables para la persona a quién se le imputan delitos...En este caso, para usted- mis ojos se encontraron con Sabo, quién tenía los suyos cristalizados y me miraba con una media sonrisa. Yo me aferré al podio con fuerza, porque sentía que podía correr lejos por el mundo al sentirme cada vez más ligera- las acusaciones hechas en su contra, exceptuando la piratería, fueron cometidas cuando usted era menor de edad, y por tanto, encontrándose bajo las órdenes de su Padre y del Gobierno, se consideran como eximentes debido a su falta de capacidad y por obediencia debida dada su obligación profesional...Lo que quiero decir, Leriana- llamó mi atención cuando yo apreté los labios para contener las lágrimas, pensando en todo lo que había tenido que pasar para llegar hasta allí- que la guerra liderada por usted y su hermano... permitió que las leyes y los derechos de las personas cambiasen y que individuos como usted, que fueron condenados antes de un juicio, tuviesen una oportunidad.

"Ningún hijo volverá a pagar en nombre o por el pecado de un padre, hasta que tenga la capacidad para elegir y forjar su propio camino. Toda persona, desde su CONCEPCIÓN, será considerada como inocente y libre sin importar de dónde o de quién venga , teniendo el derecho de crecer con esa libertad y la responsabilidad para hacerse asumir las consecuencias de la misma."

- Esto significa que sus actividades en dicho período de tiempo, y por ende, las responsabilidades que de ella se derivan, son consideradas como inexistentes y se anulan los cargos que fueron levantados en razón de las mismas...

Sengoku fue quien me miró esta vez, y supe, desde el fondo de mi corazón, que él se sentía auténticamente tranquilo también. Como si el peso de la muerte de Rocinante se hubiese esfumado de alguna manera, como si su deseo por proteger a los huérfanos que nadie quiso proteger, se estuviese realizando.

- En cuanto al cargo de piratería, actividad que tomó lugar cuando usted tenía 19 años, considerándosele, entonces mayor de edad, es encontrada culpable.- la voz firme del hombre provocó que me echase levemente hacia atrás, sin comprender lo que significaba realmente para el pacto, en el aspecto divino, al ser inocente de todo cargo excepto ese. Busqué la mirada de los dioses, quienes parecían tranquilos, como si esperasen más-...dicha culpabilidad permanecerá, pero el Nuevo Gobierno, a través del Consejo, los Reinos Conformantes y la Nueva Marina, ha elaborado una petición de indulto...

Las lágrimas que retenía en mis ojos comenzaron a caer lentamente, y las sentí deslizarse por mis mejillas cuando también mis labios comenzaron a temblar.

Creí que todo lo que hice estuvo mal, pero quizá no fue realmente de esa manera, y las manos que habían sido extendidas en mi favor me lo recordaban. Y dolía, de alguna forma extraña e inexplicable, dolía hasta hacerme sentir bien.

Rebeca y Viola se tomaron de las manos, viéndome desde las gradas, esperando; y supe que ellas me agradecían por lo que yo siempre me arrepenti de hacer en Dressrosa. Viví extendió su brazo, con alegría, mostrando una "X" cuyo significado conocía bien y me arrancó una sonrisa débil, junto a un suspiro; Dragón se cruzó de brazos y asintió con la cabeza, junto a otros revolucionarios que se encontraban tras de el; Kuzan, Smoker, Cobby y Hina estaban más alejados, y con aquel uniforme blanco que seguía teniendo efecto en mi, se pusieron de pie para que tuviese una mejor visión de ellos, y de mis "pollitos" que ahora eran oficiales importantes también; sabía que habían muchas más personas a mí alrededor, apoyandome, que habían intervenido de alguna forma en mi favor, pero yo ya no podía verlas, nublada por las lágrimas y atenta a las siguientes palabras del jurado. Aunque fuesen pocas comparadas con aquellos que me abucheaban y gritaban pidiendo una verdadera justicia, yo estaba más bien tranquila.

Incluso cuando guardias tuvieron que intervenir.

- El indulto, a diferencia de la amnistía que se otorgó por las circunstancias en las que cometió los otros delitos, no implica el "olvido" de las acciones que usted realizó, si no, el perdón de la pena que resultaría de las mismas por considerar que al menos, en vida, ya ha pagado suficiente...- dijo, con un tono de voz que se volvió suave, comprensible, como siempre creí que debió escucharse la justicia, aunque su mirada aún fuese dura y crítica- y que su participación en la guerra fue clave para la caída del Gobierno, en favor de la humanidad y la institución de los nuevos principios que rigen hoy la Justicia y el Mundo.

Parpadee una vez más, sintiéndome víctima del cansancio de la historia, de las despedidas, de la guerra...De toda una larga existencia humana traída hasta allí, pero el resplandor de los dioses, tras los jurados , brillando como estrellas, atrayendome como el mismísimo sol, me mantuvo con la atención suficiente para escuchar el fallo.

- Creo que usted sabe que no va a recibir una medalla por ello, nadie que haya participado en la Guerra lo hará, y no consideramos que sea injusto- explicó apoyándose en el podio donde se encontraba en lo alto- deberán vivir con el remordimiento y pena por cosas que no se pueden cambiar, pero a razón de este Tribunal, la libertad es nuevamente suya para que decida el camino que habrá de tomar en adelante, haciéndose cargo de las nuevas acciones que ejecute desde aquí. Sus crimenes han sido anulados o perdonados, por lo que no puede considerarsele como inocente en su totalidad y no se le permitiría retomar jamás un puesto como funcionaría en la política o justicia del mundo, pero no será perseguida tampoco como criminal a menos que sus acciones se vean encaminadas como para juzgarla como tal...Así, sometido a discusión y votación entre los miembros de este tribunal, jueces y jurados, tomando en cuenta todo lo desarrollado anteriormente, así como la anulación, el indulto y la estimación de los gravámenes de cada cargo en donde se reconoce una condena previa y antecedentes, se le exime la responsabilidad del resto de cargos, por lo que en nombre de la Justicia del Nuevo Mundo, queda usted en libertad.

Fue como si todo se moviese en cámara lenta y yo pasara a ser una expectadora más. Se sintió como si el movimiento a mí al rededor se paralizara un instante, en el que yo pude dejar escapar todo el aire que contenía dentro de mí, dejando ir también el peso que había cargado en mis hombros durante tanto tiempo. Quizá, si se trató de algo más que una ilusión, porque uno a uno, Plutón, Poseidón y Urano, fuera de toda la escena congelada frente a mis ojos, se encaminaron hasta llegar frente a mí y verme de frente.

-Aunque no seas del todo inocente, ya eres libre. No te preocupes por volver a vernos- pronunció Urano, con un buen humor evidente.

- Nunca entenderé a los humanos...- dijo quién me condenó a estar aquí un día, y ahora parecía aliviado porque dicha condena hubiese terminado, quizá en algún momento el dejó de recordar porque nos odio inicialmente, o quizá llegó a entender que su razón en realidad no debía ser motivo de odio. Creo que yo nunca lo entenderé a el- Morirás algún día de todas formas- concluyó en un murmullo, el cual alcancé a escuchar.

Julian miró a su hermano con una leve sonrisa antes de acercarse también.

- Te estaré esperando, Ler- dijo mi antiguo dios día, mientras poco a poco, al igual que los otros se desvanecía- te estaré esperando como las aguas que siempre esperan el final de sus marineros.

Entonces, todo volvió. Una sonrisa rota, llena de sentimientos, que me permitió sentir el sabor salado de mis propias lágrimas , se hizo lugar en mi rostro antes de que un cuerpo impactará con el mío y yo mirase hacia abajo, donde Sabo me tenía abrazada por la cintura, llorando también.


- Así que...Una mujer, ¿eh?

- ¿No te habías golpeado la cabeza?- atacó Ace, cruzándose de brazos a la defensiva.

Ler había invadido su espacio personal y le miraba de cerca, con una sonrisa discreta y curiosidad en sus ojos.

- ¿Era bonita?- insistió ella, sin apartarse y sin que el tuviese el valor de apartarla, no cuando se encontraba tan idiotizado con su cercanía.

"La más hermosa de todas" quiso responder, abriendo la boca, pero no dijo nada, solo continuó mirándola en silencio hasta que ella alzó las cejas provocándole.

- Déjame en paz, Leriana- le exigió dándose la vuelta para comenzar a caminar hacia afuera, en un intento por alejarse de ella.

La niña río detrás de él y le siguió.

- Solo tengo curiosidad por tu sueño, quiero saber cómo acabó- le llamó de forma infantil, esforzándose por seguirle el paso aunque esté no la mirara. Ella notó que tenía las mejillas tan rosas como cuando la besaba- ¿Qué pasó con la mujer? Dimeeee...

Ace no contestó, solo se inclinó sobre sus labios para callarla. Y ella no insistió más.

Después de todo, Ler si sabría el final del sueño de Ace, aunque Ace no fuese consiente de que lo haría.

Y que aquel inocente sueño, era el presagio de su final, del día en que el destino estableció que jamás volverían a verse.


Hubieron gritos con posiciones radicales que reventaron mis oídos, estremeciendome de pies a cabeza. Había un ambiente de júbilo y de inconformidad que casi me hace plantearme si no es que la decisión tomada podía revocarse por el revuelo, que era tanto de apoyo como de desconcierto, pero generaba un desorden que se asemejaba más a un festival y no a un juzgado formal.

Los guardias corrían, deteniendo a potenciales atacantes, a la revuelta que la decisión había formado, pero dejó de importarme cuando otros cuerpos me rodearon. Todos eran cálidos y cariñosos, llenos de emoción y orgullo, de alivio y paz, emociones que me golpearon aún más fuerte en el corazón que en cualquier aspecto físico externo. Y me dolió, pero de esa forma grata y exquisita, una que gustaba y se disfrutaba genuinamente, sin vergüenza o arrepentimientos.

Reconocí a mi al rededor la presencia de acompañantes y polizontes en mi viaje, a mis viejos amigos, amantes y hasta enemigos, a antiguos compañeros. En todos ellos vi reflejadas historias de vidas que de una u otra forma se entrelazaron con la mía también. Todos celebraban bulliciosamente mi declaración de libertad y la suya, junto a mi.

Mi hermano, el único que podía encontrarse físicamente presente a mi lado se negó a soltarme, aún cuando los espectadores comenzaban a salir resignados, ansiosos, obligados o inconformes de la Sala, y solo aquellos que se relacionaron personalmente con mi causa, los que intervinieron activamente en el proceso y que podían estar en el lugar, se quedaron allí, como si no les importase que momentos atrás, yo hubiese sufrido un calvario de recuerdos de pie frente al mundo.

Parecía que lo habían olvidado todo, que su rencor o preocupación se esfumó tan pronto como pudieron correr hasta allí, con el veredicto de la nueva justicia asegurando mi cabeza sobre mis hombros.

Sabo se mantuvo a mi lado, exaltado, lleno de dicha y alegría que manifestó en lágrimas orgullosas, que no se molestó en limpiar o esconder de nadie. El realmente estaba decidido tajantemente a no desprender sus brazos de mi cuerpo delgado y frío, hasta que se vio sobresaltado como la mayoría de los otros presentes, debido a una sorpresiva serie de explociones que nos retumbaron a todos en los oídos con agresividad.

- ¿Qué mierda...?- susurró el rubio. Sus orbes normalmente serenas y apacibles como las aguas, que me ayudaban a mantenerme lejos del borde por el que se querían lanzar mis nervios, se agrandaron por la confusión repentina que aquel acontecimiento dejó en el aire. Preocupado, finalmente dejó caer sus brazos lejos de mi y se encaminó con rapidez hacia las puerta del Juzgado.

Le seguí de cerca, tropezando torpemente por la velocidad con la que se movió y a la que yo no terminaba de adaptarme debido a la ligereza que sentía en mi cuerpo, como si flotase lejos de mis cargas pasadas y mis miedos, envuelta únicamente por la sensación de paz y emoción que me causaba saberme cerca de un fin mucho más agradable que todos los anteriores que había venido conociendo. Caminé, o casi volé hasta Sabo, junto al abuelo, Koala y Dragón, quién me pareció tener un rostro lleno de frustración que nunca había visto -porque era realmente peculiar la ocasión de verle exteriorizar como se sentía- pero la mano jalando su rostro hacia abajo, casi resignandose, me hizo alzar las cejas y casi echarme a reír.

Escuché al abuelo gritar segundos después de que yo lo sentí, y obligadamente tuve que echarme hacia atrás por la ráfaga de emociones encabezadas por la sorpresa que me invadieron, como si la realización se hubiese inyectado en mi cuerpo para generar alivio y exaltación, incredulidad porque la vida aún tuviese tantas cosas para mostrarme, porque aún hubiesen sucesos y detalles que me llenarán el corazón de la calidez, ternura y ansiedad que no sentía desde hace mucho.

Fue como despertar. Aquella explocion se sintió como el último empujón que necesitaba, como una llamada de atención para que me diese cuenta que al fin podía salir de ella sin culpas, que de uno u otra manera, una desafortunada como yo, lo había logrado.

Y que en el cielo, quién fuere su guardián un día, cientos de años atrás, estaba celebrando. Quizá , muchísimo más aliviado, emocionado y nostálgico que yo porque la posibilidad de volver junto a él, de volver a casa, ya no era solo una posibilidad nada más.

Y es que al llegar a la puerta fui capaz de ver el hermoso espectáculo sobre nuestras cabezas. Colorido, alegre y desordenado. Salvaje, incesante y ruidoso.

Tal y como era Luffy.

Exactamente igual a como recordaba a la tripulación, que seguramente estaría corriendo de un lado a otro para asegurarse de que la vista, aún siendo de día, fuese tan llamativa para no apartar los ojos de allí, asemejandose a un festival en honor a la victoria de su nakama, que podía asegurar, ellos sentían como suya también.

- Ese su hermano estúpido...- murmuró el abuelo, imitando el gesto de Dragón, el cual por fin comprendí. Solo el rey de los piratas era capaz de causar esa clase de actitudes y respuestas en personas que parecían no tener ninguna faceta. Pintaba con más matices al blanco y al negro, de los que pudiésemos conocer o imaginar.

Nunca dejaría de sorprenderme, y por eso no pude evitar echarme a reír como una maniaca, aguda y sinceramente, aún cuando las lágrimas en mis mejillas se habían deslizado dentro de mi boca, porque era un estropajo de emociones enfrentadas en mi cabeza y corazón, pero que me generaban esas clase de reacciones genuinas y deliciosas que no podía evitar disfrutar. Que no quería evitar.

Era feliz.

- No es un sueño...- murmuré aun con la vista clavada en el despejado y clarísimo cielo , iluminado por Luffy, desde donde probablemente Ace estaría mirando. Tomé la mano de Sabo con fuerza y sonreí- Somos libres, chicos, somos libres, por fin...

O quizá, yo no tanto.


Indulto:es una causa de extinción de la responsabilidad penal que supone el perdón de la pena. Es diferente a la amnistía, que supone el perdón del delito, ya que por el indulto la persona sigue siendo CULPABLE, pero se le ha perdonado el cumplimiento de la pena.

Obediencia debida:es una situación social en la cual una persona o grupo tiene la obligación jurídica de obedecer a otra persona. Ejemplo: Cadena de mandos de la jerarquía militar. En Derecho penal es una causa eximente de responsabilidad penal por delitos cometidos en el cumplimiento de una orden impartida por un superior jerárquico.

Amnistía: es la eliminación de la responsabilidad penal de un delito.

Retroactividad:la aplicación de nuevas normas a actos jurídicos, hechos pasados o previos a la ley. Las leyes penales son irretroactivas, excepto en el caso de que las nuevas leyes sean beneficiosos para el condenado. Por lo tanto, si un delito es derogado por una ley posterior, o recibe una pena menor, se puede y se debe aplicar la normativa que le sea más beneficiosa por principio de favorabilidad penal.