FOREVER (CAPITULO 37)

(NARRACIÓN EN TERCERA PERSONA)

FINAL OFICIAL

-¿Señorita Mitchell? ¿Beca? ¿Estás bien?-preguntó preocupado el doctor. Beca agitó la cabeza y parpadeó repetidas veces para volver en sí misma. Asintió efusivamente ante las preguntas del médico, que prosiguió-Deberías saber que hay pros y contras con respecto a lo de donar un órgano tan vital como el hígado. Además, es una operación muy complicada, podría no salir bien y...-Beca le cortó.

-Pero...¿aún así Chloe viviría?-el doctor hizo un gesto afirmativo con la cabeza.

-Tras estar unos días recuperándose del trasplante, viviría perfectamente. Sois completamente compatibles, y no suele pasar algo así, Beca. Hay algún tipo de vínculo invisible que os une.

-El destino...-murmuró Beca.

-¿Cómo?-

-Nada. Oiga, necesito...necesito salir...a pensar un poco y...tomar el aire...-dijo la DJ, echando un último vistazo a Chloe. El médico se quedó pensativo.

-Beca...-ella se giró sorprendida, mientras él suspiraba-No te sientas presionada, nadie te juzgará hagas lo que hagas, ¿de acuerdo? Sé que debe ser una situación complicada, pero eres tú la que decide al fin y al cabo-la joven asintió con una media sonrisa, que intentaba ocultar un mar de dudas en ese momento.

Beca salió de la habitación, cerrando la puerta poco a poco detrás de ella. Echó a andar hacia la salida, mirando al suelo, completamente perdida. Apenas se dio cuenta cuando Jesse la zarandeó levemente. Ella levantó la cabeza.

-¿Beca? ¿Qué pasa? ¿Ha ido bien?-cuestionó él, arrugando la frente, aún con las manos colocadas en los hombros de la joven. Ella simplemente asintió, aún con la mirada perdida. Él tragó saliva y la abrazó, pero no notó que ella le correspondiera. Se apartó despacio, y la DJ continuó andando.

Jesse se giró hacia las Bellas y Benji, que estaban sentados en la sala de espera, observando la escena, pero todos hicieron un gesto negativo con la cabeza. Achacaron la actitud de Beca a la situación que estaba pasando. El castaño simplemente se sentó junto al resto.

La pequeña DJ, tras bajar dos pisos en ascensor, salió por la gran puerta del hospital de Barden. Vio a Aubrey sentada en un banco, pero decidió no acercarse. De hecho, prefirió evitarla. Necesitaba estar sola y pensar detenidamente lo que debería o no debería hacer. Aunque lo tenía casi claro. Se preguntó dónde estaría la madre de Chloe, pero enseguida apartó ese pensamiento de su cabeza. En ese momento sólo le preocupaba una cosa, una persona.

Escuchó que alguien le llamaba a lo lejos, y consiguió distinguir la voz de la ex líder de las Bellas, pero optó por ignorarla. Tenía que estar sola.

Aubrey gritó a Beca su nombre unas cuatro o cinco veces, pero la castaña la ignoró o no la escuchó, cosa que la rubia dudaba. Se sentó de nuevo en el banco, mientras veía como la DJ se alejaba cada vez más y más. Frunció el ceño, preguntándose a dónde iría. Supuso que quería estar a solas después de haber visto a Chloe en el estado en el que estaba. Se levantó rápidamente y fue a ver a su mejor amiga, necesitaba verla. Cuando entró en la habitación, se le cayó el alma a los pies al verla así.

Estuvo una media hora contándole cosas a Chloe, intentando no llorar, pero no podía evitar que le cayeran varias lágrimas de vez en cuando. Su mejor amiga se debatía entre la vida y la muerte y no había nada que Aubrey pudiera hacer, y eso le dolía, le dolía muchísimo. De repente, alguien llamó a la puerta. La rubia se giró en su asiento, sin soltarle la mano a la pelirroja. Cuando vio quién era, casi se le cayó la mandíbula al suelo de la sorpresa.

-¿Qué...qué haces aquí?-consiguió decir Aubrey, incorporándose.

CUATRO HORAS DESPUÉS

Aubrey se había quedado dormida en la sala de espera, pero el sonido de su móvil la despertó. Abrió poco a poco los ojos y buscó en sus bolsillos, atendiendo rápidamente el teléfono.

-¿Diga?-dijo, con voz adormilada, mientras pasaba la mano que le quedó libre por su cara.

-Aubrey-oyó que Beca decía su nombre al otro lado de la línea.

-¿Beca?-la rubia se levantó, un tanto preocupada-¿Dónde...?-la castaña la interrumpió.

-Necesito que vengas al parque de enfrente de la emisora. Ven sola. Es urgente, por favor-y escuchó que colgaba. Aubrey miró furiosa el móvil y suspiró. Vio que el resto también estaban dormidos, mientras la madre de Chloe estaba en la habitación de su hija. Cogió su chaqueta y, tras guardarse de nuevo el teléfono en el bolsillo,agarró su bolso y fue hacia el sitio que le había indicado Beca.

Mientras tanto, la joven DJ aguardaba a la mejor amiga de su novia, sentada en un banco. No dejaba de mirar la carta que tenía en sus manos, la cual había escrito una hora antes. Había necesitado tiempo para pensar, pero no podía esperar más. La vida del amor de su vida estaba en juego. Y le daba igual arriesgar la suya por salvar la de Chloe. Cerró fuertemente los ojos y respiró profundamente.

Pasaban y pasaban los minutos y la rubia no aparecía. Y en el momento en el que Beca estaba a punto de levantarse y marcharse, oyó unos tacones acercándose a paso acelerado. Miró hacia la derecha y vio una figura alta y delgada que se hacía cada vez más grande.

La rubia, con los brazos cruzados, se quedó parada frente a la castaña.

-Aubrey...-empezó a decir la DJ, pero fue interrumpida.

-Beca, ¿sabes qué hora es? ¿Y dónde has estado toda la tarde? ¡¿Llevas horas sin dar señales de vida y de repente me llamas?!-exclamó Aubrey.

-Siéntate-dijo Beca, haciendo un gesto junto a ella para que la rubia se sentara. Sorprendentemente, la ex líder de las Bellas lo hizo sin rechistar, pero con el ceño fruncido. Beca respiró fuertemente, tomó aire, y prosiguió-Te he pedido que vengas porque eres la única a la que puedo hablarle de esto, Aubrey. Pero necesito por favor que no me interrumpas, ¿vale?-la rubia simplemente asintió, aún con los brazos cruzados-Eres la mejor amiga...y tú quieres lo mejor para ella, ¿no?

-¿A dónde quieres ir a parar, Beca?

-Aubrey, por favor-ésta levantó los brazos, a modo de disculpa, para que la DJ continuara-Mientras estaba en la habitación de Chloe, un médico vino a decirme que habían estado buscando donantes compatibles con ella en los alrededores, de su mismo grupo sanguíneo y a ser posible de la misma edad, porque así la compatibilidad sería óptima. Resulta que hay varias personas con su mismo grupo sanguíneo, pero sólo una dispuesta a donar. Yo, Aubrey. Soy compatible con Chloe-la pequeña sonrisa que se le había formado a la rubia tras oír que había una persona dispuesta a donar, se le borró rápidamente al saber que era la propia Beca. Aubrey negó con la cabeza, mientras varias lágrimas empezaban a acumularse en sus ojos.

-No, Beca, no, no...-repuso sin dejar de mirarla. A la castaña le salió una media sonrisa, notando sus ojos llorosos.

-Sí Aubrey. Tengo que hacerlo-dijo Beca encogiéndose de hombros, mientras lágrimas resbalaban por sus mejillas-Y sé que ella haría lo mismo por mí, y tú por ella. ¿Sabes? Yo no creía en el destino, pero ahora creo más que nunca. Y si...¿y si yo tenía que estar en ese momento justo en la feria de actividades? ¿Y si teníamos que coincidir en las duchas y enamorarnos? ¿Y si tenía que unirme a las Bellas para esto, Aubrey? ¿Y si todo lo que hemos pasado ella y yo...era para...afianzar nuestra relación y...para esto?-la castaña suspiró-Al fin y al cabo...a lo mejor Chase tenía razón...-al notar la mirada extrañada de Aubrey, aclaró-Él siempre decía que al final todo sale bien, y que si no sale bien es que no es el final. Pero...¿y si este es el mejor final que puede haber?

-¿Cómo...cómo va a ser el mejor final si una de las dos...?-Beca interrumpió la pregunta de Aubrey.

-No, Aubrey. Para mí el mejor final es que Chloe viva. Para mí el mejor final es en el que Chloe sigue mostrando su sonrisa al mundo. En el que esos ojos vuelven a ver la luz y a brillar. Si ella vuelve a respirar...Yo seré feliz para siempre...Porque yo no podría estar sin ella, Aubrey. No...no podría soportarlo...

-¿Y crees que ella sí?-exclamó la rubia.

-Aubrey...ella lo es todo para mí...Aún sabiendo todos mis defectos...se quedó conmigo y luchó por mí...como nunca nadie lo había hecho...Estos dos días sin ella...Han sido los peores de mi vida...Despertarme sin oír su voz...sin ver sus ojos mirándome como sólo ella sabe hacerlo...Escuchar esos mixes, sin ella...no suenan igual...Lo he pasado mal...por ella...pero ha sido entonces cuando me di cuenta de que empecé a quererla de verdad...La quiero como nunca había querido antes a nadie, Aubrey. Sólo te pido que no se lo digas a nadie, por favor-la rubia asintió despacio, intentando mantener la compostura, a pesar de que por dentro estaba completamente rota. Bajó la mirada, negando con la cabeza-Y...dale esto...y dile que la lea cuando esté preparada...si cuando despierte yo no...-dijo Beca, mientras le daba la carta a Aubrey, quien la cogió rápidamente, sin querer escuchar el final de esa frase. La DJ se levantó, con las manos en los bolsillos de la chaqueta, y tras dar varios pasos, se giró hacia Aubrey-Recuérdale a Chloe cuando despierte que la estaré observando y...esperando-sentenció, y de nuevo puso rumbo a su coche para volver al hospital.

La rubia no pudo contener más las lágrimas y se rompió del todo. Tuvo la tentación de leer lo que había escrito Beca en la carta, pero sabía que no debía. Era algo entre la pelirroja y la DJ.

Tras quince minutos, Beca llegó al hospital. Fue directa a la habitación de Chloe y vio a la madre saliendo de la misma. Cruzaron sus miradas y mantuvieron el contacto visual mientras se acercaban. La señora simplemente le hizo un gesto afirmativo con la cabeza, con una media sonrisa, por lo que Beca entró a la habitación. Necesitaba intimidad. Se acercó poco a poco hacia la camilla donde permanecía su novia. Empezó a notar ese nudo en su garganta, pero trató de ser fuerte. Colocó una de sus manos sobre la de Chloe, mientras con la otra le apartaba un mechón pelirrojo de la cara.

-Hola, Chlo-consiguió decir-¿Cómo estás? Te veo mejor-continuó. Sonrió tras varios segundos de silencio. Suspiró-Me quedaría contigo toda la vida, pero vengo a despedirme, pelirroja. Sé que si cuando te despiertes yo no estoy...Me odiarás pero...Necesito que vivas, Chloe. Necesito que cada persona que te vea sonreír y vea cómo brillan esos ojos, entienda por qué me enamoré de ti. Y Aubrey te necesita. Las Bellas te necesitan. Tu madre te necesita, lo sé, aunque ella...apenas...me dirija la palabra...no soportaría tu pérdida. No sé qué haría sin ti. No...no me imagino...seguir mi vida sin ti en ella, Chloe. No sé si me estás escuchando...o no...le he dado una carta a Aubrey, para que te la de. No la culpes, ni ella...ni nadie...puede cambiar mi decisión...Sé que tú harías lo mismo por mí, Chlo. Y...antes ha venido Dani a verte, me lo ha dicho Jesse...Es...es una buena chica...sé que te hará feliz así que...será un gran apoyo para ti-De nuevo, Beca tomó aire, sabía que cuanto antes terminara la despedida, antes se acabaría todo-Te quiero con toda mi alma, pelirroja. Siempre lo hice, y siempre lo haré-tras decir eso, se agachó despacio, depositando el beso más tierno, triste y sincero a la vez en la frente de Chloe. Y cuando tuvo que soltarle la mano, su corazón quedó destrozado.

Salió, cerrando la puerta tras de sí, y apoyándose en ella.

-¿Señorita Mitchell? ¿Beca?-la voz de un hombre la hizo tener que recuperar la compostura. Se secó rápidamente las lágrimas con el dorso de su mano.

-¿Sí?-respondió, incorporándose.

-Bueno, debo hacerte la pregunta...-la castaña decidió interrumpirle.

-Sí, doctor. Mi decisión está tomada.

UN AÑO DESPUÉS

La pelirroja dejó caer una rosa blanca, otra más, y ya se acumulaban muchas sobre la tumba del amor de su vida. Iba casi todos los días desde hacía un año. A veces se encontraba con algunas Bellas, a veces con Jesse o con Benji. Pero la mayoría de las veces se encontraba con el padre de Beca.

Escuchó unos pasos detrás de ella y se giró de golpe.

-¿Aubrey? ¿Qué haces aquí?-preguntó, mientras su mejor amiga se agachaba junto a ella. La rubia suspiró y dejó caer un ramo de flores.

-Aquí descansa la persona más valiente que he conocido nunca. No...no había tenido el valor de venir...Hasta ahora...Ya ha pasado casi un año de todo lo que pasó...Por cierto, ¿has leído ya la carta?-preguntó Aubrey. La pelirroja negó con la cabeza, mientras se sacaba el sobre blanco del bolsillo.

-No. No sé si estoy preparada para hacerlo, ni tampoco si algún día lo estaré de verdad, Aubrey-la rubia abrazó a su mejor amiga al notar que iba a empezar a llorar. Al separarse, se levantó y se fue al piso que ambas compartían, sabiendo que debía dejar a solas a la pelirroja.

Chloe se sentó apoyando su espalda en el mármol que indicaba el nombre de Beca. Se quedó mirando la carta, pensativa. Cerró los ojos, respiró profundamente y la abrió.

"Querida Chloe,

Si estás leyendo esto significa que la operación no ha salido bien, pero que al fin y al cabo estás viva, y eso me hace la persona más feliz del mundo. He estado dos días sin ti y créeme, ha sido lo peor que ha podido pasarme. No oír tu voz, no ver tus ojos ni tu sonrisa. Pero el hecho de poder salvarte Chloe, eso lo ha cambiado todo. Porque te elegí a ti antes que a mí misma, pelirroja, y lo volvería a hacer mil veces. Porque eres la persona que me hace feliz, la que siempre está ocupando mis pensamientos. Por la que decidí arriesgarme a contarle mis sentimientos sin importarme el qué dirán. Nunca antes había deseado tanto retroceder en el tiempo, y revivir esos momentos contigo. Todos y cada uno de ellos, los buenos y los malos, porque tanto lo que nos gusta como lo que no forma parte de nosotras, y es algo que jamás cambiaría.

Sé que va a ser duro, pero tienes que seguir adelante. Por ti. Por mi. Por tu madre. Por Aubrey y por las Bellas. Por Jesse, Benji, Dani. Todos queremos que sigas adelante, y tú misma también lo quieres. Y te lo mereces. Por eso te pido que hagas locuras, como sólo tú sabes hacerlas. Píntate las uñas de ese color que tanto te gusta, empieza a leer ese libro que nunca te atreviste a empezar, habla con Aubrey todos los días, dile lo mucho que la necesitas, llama a tu madre y dile que la quieres, sal de fiesta, emborráchate, duerme en la playa, haz amigos, sonríele a todo el mundo (y créeme que con esa sonrisa, todo el mundo irá detrás de ti), arréglate, ponte guapa y sexy (aunque es difícil hacerlo más de lo que ya eres), rompe corazones o arréglalos, sal con quien quieras y cuando quieras, sé libre, Chloe. No voy a pedirte que no me olvides porque sé que no vas a hacerlo. Yo desde aquí arriba te estaré viendo, mi pelirroja.

Por último, quiero darte las gracias. Por existir, por aparecer en mi vida, por hacer que mi corazón se acelere cada vez que me tocabas, por mirarme como sólo tú sabes, por hacerme reír y llorar de la risa, por romper por completo mis muros y convertirme en una mejor persona, por hacer de mis días una bendición al levantarme cada uno de ellos a tu lado, oliendo tu pelo rojo como el fuego y notando tus manos agarradas a las mías.

Mi corazón siempre será tuyo, Chloe. Te quiero, como nunca antes había querido a nadie.

-Beca"

La pelirroja era un mar de lágrimas. Dobló de nuevo la carta y la volvió a guardar. La llevaría consigo para siempre. Se levantó como pudo y depositó el beso más tierno, triste y sincero que podía haber, sobre la tumba del amor de su vida.