CAPITULO 32

Isaac y compañía se habían adentrado al campamento de bandido montada bajo la cueva subterránea, dejándose ver ante todos los forajidos y también su líder, Khenya. El fortachón tigre de parche en el ojo izquierdo mira al humano con curiosidad, quien se detiene y sus miradas chocan entre sí.

Todos en el campamento bandido estaban en alerta, tenían sus manos sobre la empuñadura de su arma y aquellos tiradores sosteniendo sus arcos, el único que se mostraba calmado era Khenya.

—Extraña criatura, ¿quién eres realmente? -El tigre jefe pregunto con una sonrisa maliciosa.

El humano había utilizado la artimaña de presentarse como un "demonio" en ocasiones anteriores con los bandidos que lidiaba, usarla de nuevo no sería inteligente, su líder no parecía mostrar ser del tipo que se manipularía por el miedo con tal mentira. Y el interés que parecía mostrar por Isaac, estaba lejos de mostrar indicios de temor alguno.

—Me llamo Isaac Alkano, soy un humano.

—¿Humano? -Replico Khenya confuso —Nunca he oído hablar de algo llamado así.

—Y no seria de extrañar, ya que no soy de este mundo.

Los bandidos a su alrededor que escuchaban tal confesión se mostraron asombrados, uno se lo tomaría como una mera mentira, pero al ver lo que Isaac era, el escepticismo despertó en ellos, el tigre jefe reacciona con una carcajada.

—Jejeje… ¿eres de otro mundo?, en verdad eres interesante, "humano" -Opino el fortachón tigre —¿Y que te trae a mi campamento?, me han llegado noticia de que atacaste a mis hombres y acabaste con varios de ellos.

—Torke Almaforga, he venido por él.

—Oh, ¿por qué alguien como tú se interesaría por él?.

—¡Es por mí! -Tiqulis exclamo para presentarse —¡Soy el aprendiz del maestro Torke!, ¡por favor libere a mi maestro!.

El tigre al mirar a ese joven oso, lo comprendió todo al instante, la intrusión de los tres tenía como simple motivo el rescate de aquel herrero úrsido, todo a petición de ese aprendiz que Torke nunca jamás había mencionado.

—Así que Torke tenia un aprendiz, muy interesante… - Khenya sonrió con malevolencia —Me pregunto, ¿si cambiara de parecer cuando te muestre ante él?.

El tigre lo imagino, torturar al aprendiz frente a su maestro, ¿podría entonces el maestro herrero soportarlo o cedería ante la petición del líder de los bandidos?.

—¡Jajajaja!, ¡que hayas venido hasta aquí es de lo más oportuno!, ¡hombres capturen al oso y al resto elimínenlo!.

Con tal orden emitida, los forajidos desenfundan sus armas finalmente y los arqueros apuntan con ella hacia los tres, Kailo y Tiqulis se mostraban inquietos, abrumados con el número de maleantes que le rodeaban hasta el punto de sentirse incapaz de defenderse contra tantos, pero Isaac mantenía la calma sin quitar su desdeñosa mirada hacia el tigre.

—¡Te desafío a un combate! -Señalo Isaac a Khenya.

El tigre reacciona con confusión y sus hombres cesan toda hostilidad luego de oír tal exclamación.

—¿Estas sordo?, he dicho que te desafío a una pelea, por lo que he oído, has acumulado tantos "seguidores" a través de la fuerza -El humano hace sonar sus nudillos —Tu y yo, una lucha uno a uno, ¿o acaso no tienes las bolas suficiente para pelear contra mí?.

Los bandidos a su alrededor empezaron a murmurar entre sí, mostraran cierto interés en ver tal pelea entre su líder y aquel humano, el tigre por su parte se mostró impresionado y con sentido del humor.

—¡Jajajajaja!, en verdad eres interesante, ¿todos los humanos son así acaso? -Pregunta Khenya.

—Quien sabe, ¿entonces aceptaras mi pelea?.

—¡Eso no se pregunta!, ¡desde luego que lucharemos!, una justa pelea de uno contra uno -El tigre sonrió con malevolencia.

La forma de sonreír de aquel Sapien inquietaba al humano, alguien con la reputación de un jefe entre bandidos, no sembraba la confianza suficiente para creer que lucharía justamente. Pero Isaac no tenia otras alternativas, cuando se mostro ante Khenya en su campamento, solo de esta forma conseguiría derrotarle, porque de por sí ya era difícil vencer a todos los bandidos por cuenta de los tres.

Si el líder cae en esta lucha uno contra uno, los bandidos perderán y Torke volverá con su aprendiz, cuando el tigre del parche anuncio la pelea, todos sus subordinados exclamaron al unísono de la emoción.

—Isaac, ¿estas realmente seguro de esto? -Su amigo lince pregunto preocupado.

—A decir verdad, no lo sé… -Contesto el humano en voz baja —Pero no pienso caer aquí, Kailo, ganare esta pelea y volveremos todos juntos a casa.

—Por favor… no mueras -Le pide Kailo abrazando al humano desde su espalda.

Isaac quería responder "no lo hare" para tranquilizar las inquietudes del lince, pero en el fondo odiaba pronunciar una mentira como esa, viendo que su oponente no era alguien ordinario, sino alguien de un renombre criminal, tenia motivos para temer en el fondo de su corazón, pero anhelaba vencerle y no pensaba ceder al miedo o a la propia muerte tan fácilmente.

[—]

Los bandidos formaron un amplio circulo en donde seria la zona que se llevaría a cabo la lucha, Kailo y Tiqulis se encontraban de un lado observando con intranquilidad. Los bandidos no les hacían nada, porque tenían ordenes estricta de su jefe, no deben hacerle nada a ellos dos y tampoco deben interferir en la lucha en todo momento hasta que esta finalice.

Los contendientes estaban en el centro de aquel círculo, separados a una distancia de 5 metros, sus miradas chocaban entre sí, pero solo la del humano deleitaba una hostilidad visual hacia el tigre. El humano empuñaba una espada de bronce, pero Khenya no portaba nada en sus manos.

—¿Lucharas sin un arma? -El humano le pregunto.

—Jejeje… yo ya cuento con mis "propias armas" -Enseño sus puños.

Un bandido hizo de árbitro y se colocó en medio de entre los dos, le hablo a cada contendiente avisándoles de que se prepararan, Isaac adopta una postura mientras que el tigre jefe seguía en su misma posición y relajada actitud.

—¡A LUCHAR! -El árbitro declaro.

Cuando la lucha dio inicio, quien toma la iniciativa resulta ser el humano, Isaac de una sobrehumana zancada, avanza casi al instante hacia la posición de Khenya y ataca con su espada al pecho del tigre.

—Jejeje…

El tigre ríe con satisfacción y pronto la espada del muchacho golpea, pero no contra la carne del jefe de los bandidos, inesperadamente un muro de tierra se había levantado sorpresivamente del suelo a centímetros del Sapien y este le protegió en el acto.

—(¿Qué?... ¿qué ha pasado?) -El humano se pregunta confuso.

Isaac toma distancia, observa como aquel muro invocado tenia el tamaño y ancho del cuerpo del tigre, como si fuera un escudo ejercido sorpresivamente, este había salido por arte de magia de la propia tierra.

—¿Dónde?... ¿de dónde vino realmente ese muro?.

El muro desaparece en partículas de energía, el tigre aplaude y felicita al humano por su iniciativa tras comenzar la pelea.

—Nada mal, ustedes los humanos en verdad me resultan criaturas fascinantes, dime, ¿hay otros como tú? -Pregunta el tigre con curiosidad.

—No lo sé, no he visto a otro como yo en este mundo.

—Una lástima, en cuanto a tu forma de luchar, eres bastante veloz… ¿no lo parece?.

—Ese muro que te protegió… ¿acaso es…?

—Magia de tierra, soy un mago que manipula el elemento de la tierra, permíteme presentarme, soy Khenya "Puños de Terana".

Su oponente no solo era alguien de renombre, confirmo poseer poderes mágicos, un mago de tierra, lo asombroso fue su reacción ante el ataque sobrehumano del humano. Aquel muro de tierra se había erigido casi al instante, superando incluso la velocidad de Isaac, el humano empieza a comprender como su oponente demuestra ser alguien notable.

—(No te dejes intimar, ¡se más rápido y acabe con él en el siguiente movimiento!).

El humano comienza a moverse en círculos a una velocidad que superaba los limites de su raza, su intención era marear o intimidar al tigre, pero Khenya se mostraba tranquilo, caso contrario de sus subordinados que estaban abrumados por las habilidades de Isaac.

—(¡Ahora o nunca!).

El humano finalmente lleva a cabo su siguiente movimiento, atacando al jefe de los bandidos por la espalda, de acertar le apuñalaría un pulmón y con suerte le dañaría el corazón en el transcurso.

—Que predecible…

Pero el tigre vuelve a abrumar nuevamente al humano, su desnuda espalda es cubierta de rocas, cuando la espada de Isaac asesta sobre aquello, el arma se parte en dos y no consigue dañar a su oponente, retrocede tras su fallido intento por apuñalar por su retaguardia al Sapien.

—(¿¡También puede recubrir su cuerpo con roca como si fuera una armadura!?) -Exclamo Isaac estupefacto de la sorpresa.

El tigre voltea mirando al humano a los ojos, sintió como aquel desdén del principio, se convertía de repente en inseguridad, y él lo sabía.

—¿Qué ocurre?, humano, ¿por qué de pronto todo ese odio tuyo se está transformando en temor? -Khenya a modo de provocación le pregunto.

La pelea había recién empezado y Khenya se mostraba dominante hasta en momento en la contienda, ¿podrá realmente el humano ganarle?.

Continuara…