¡Hola queridos lectores!
El último cap dejó a todos sorprendidos jsdnfs pero era justo lo que quería asi que todo bien uwu. He leído muchos comentarios estas ultimas semanas acerca de que me encanta el drama y es muy muy verdad, lo amo sjdnf, pero todo es por algo... Personalmente me ha pasado que he leído algunas veces historias planas en argumento y como soy obsesiva compulsiva al final tengo que obligarme a seguir leyendo y es justo lo que quiero evitar con ustedes, si la vida de los protagonistas fuera todo rosas y todo perfecto, estoy segura de que varios no seguirían aquí :c, asi que paciencia paciencia que todo tiene su motivo :3
Quiero agradecerles de corazón por darme tantos ánimos, tanto con lo de mi tesis como con lo de mi perrito, que por cierto está mucho mejor, ya en casita conmigo y disfrutando de todo el cariño que le damos.
Recibí 14 reviews!, que es el doble de lo que generalmente obtiene cada cap, asi que muchas muchas gracias a RosasRojas, Inukag22, Naty U, Sele17, Aida Koizumi, LaWeaAzul, Candy01234, Amelie30, ELF-CLOUD, darkness1617, Paty y un anon.
Estuve leyendo sus recomendaciones y me he dado cuenta de que tal como ustedes he leído la mayoría y tengo los mismos autores como favoritos sdjfnsd XD Ojalá vuelva a revivir fanfiction eventualmente :c
'
Capítulo 37 .- Otro latido junto al mío
(Perspectiva de Inuyasha)
Caminé hacia la sala de estar, Kouga estaba sentado en el sofá, tomando café, yo sólo me senté a su lado intentando buscar un apoyo que me ayudara a no derrumbarme ante la ansiedad.
– No puedes dejarla sola en esto. – la frase de Kouga me hizo eco en la cabeza.
– Lo sé, nunca lo haría… sólo que esto no estaba en mis planes, ni siquiera sé cómo reaccionar.
– Por supuesto, puedo entenderlo, pero has visto a Kag, está tan o más aterrada que tú, ella no puede con esa carga sola, ha estado llorando toda la noche.
– Si sólo tiene un mes… podemos interrumpirlo aún, conozco médicos que lo harían si se les ofrece el dinero suficiente. – Kouga me miró con pánico.
– Lo que lleva dentro no es un parásito sabes, es tu hijo.
– Lo sé… pero también sé que ni Kag ni yo estamos preparados para ser padres.
– Nadie está preparado para serlo… No metas la idea de un aborto en su cabeza, está tan asustada de que la odies que la aceptará sin pensarlo, pero ella cargará con eso el resto de su vida.
Bien… en eso tenía razón y la vida de Kag sería tan larga que el martirio la acompañaría por la eternidad. Me sentí culpable solo por el hecho de pensar en esa opción, el miedo había sacado lo peor de mí.
Asentí admitiendo mi error y Kouga cambió su semblante, antes me había mirado con desprecio.
– Tu no me agradas, haz hecho sufrir antes a mi mejor amiga y eso es vetarte para siempre… Sin embargo, si demuestras ser maduro con esto quizás cambie mi opinión sobre ti.
Kagome apareció tras nosotros, su rostro se veía completamente demacrado.
– Bien… ¿estás lista? – pregunté. Ella asintió y me puse de pie.
'
Busqué la clínica más cercana en Osaka. El camino hacia ella en el auto fue completamente silencioso, ella iba a mi lado abrazada a sus piernas. No fui capaz de entregarle ni siquiera una palabra de ánimo. Me estacioné a un costado cuando llegamos y me bajé para abrir su puerta, ella ni siquiera me miró. Se bajó sin ganas como una niña reprendida y caminó a mi lado.
Nos sentamos en la sala de espera mientras esperábamos que la llamaran luego de avisar que estábamos allí. Intenté aguantar la respiración todo lo que pude, el olor de los hospitales no era de mi agrado, siempre me mareaba.
Cuando su nombre sonó por el altavoz me miró con pánico reflejado en el chocolate de sus ojos.
– Entraremos juntos ¿bueno? – musité. Ella asintió. Me puse de pie y extendí mi mano para ayudarle a levantarse. Caminamos hacia el box asignado y un doctor bastante joven nos atendió.
– Buenas… ¿señorita Higurashi? – Kagome asintió a mi lado - ¿Cuál es su motivo de consulta?
– He olvidado una de mis pastillas anticonceptivas y me hice un test que salió positivo. – Me sorprendió que hablara todo con tanta seguridad, no supe de donde había sacado la valentía.
– ¿Tú eres el posible padre? – preguntó mirándome, yo sólo asentí.
– Bien, haremos un ultrasonido para comprobar o descartar el embarazo, necesito que entres en ese baño y te pongas esta bata, tus sospechas son muy recientes y sólo podremos detectar algo por ecografía transvaginal. Iré a buscar el ecógrafo y vuelvo.
El doctor salió y Kagome entró al baño. Cuando el tipo llegó de vuelta me sonrió.
– ¿Estás asustado? – preguntó intentando amenizar el ambiente con un tema de conversación.
– Un poco. – musité sincero.
– Es normal, ustedes son jóvenes… - me reí internamente, si tan sólo supiera que tenía 807 años – … Pero, las cosas siempre suceden cuando menos te las esperas.
Kag salió con la bata unos minutos después y cuando se subió a la camilla me miró desde ella con tristeza. El médico le pidió abrir sus piernas, de pronto me dio impotencia verla ahí tan invadida en su espacio personal.
Lo vi mirar con atención la pantalla, yo no podía ver nada en ella.
– Bien, quiero ser super claro en esto… Tu embarazo tiene aproximadamente cuatro semanas, máximo cinco, debido a eso aún no podemos ver embrión, sólo está aquí el saco gestacional ¿lo ves? – exclamó el médico mirando a Kag, ella entrecerró sus ojos intentando analizar la imagen.
– No realmente… - El doctor se rió.
– Es completamente normal, les recomiendo hacer una nueva ecografía en cuatro a ocho semanas más, ahí si podrás ver un pequeño embrión y quizás hasta podamos escuchar su corazón. También tenemos que comprobar que se implante bien y se mantenga firme en tu útero, por ahora solo puedo confirmarte el embarazo.
– ¿No puede haber un error en la ecografía? – pregunté, intentando aferrarme a un deje de esperanza.
– Hmm puede pasar, pero la verdad es que yo lo he visto bastante claro, si quieren podemos hacer de todas formas un examen de sangre que es altamente sensible y asertivo para que se queden tranquilos, aunque yo creo que no es necesario.
Miré a Kagome a mi lado, ella miraba hacia el frente con una expresión neutra, al parecer ni siquiera había escuchado lo que el doctor acababa de decir, su semblante triste me quitó las ganas de someterla a más exámenes.
– Hmm, no será necesario, gracias. – musité.
– Felicidades a ambos.
Ninguno de los dos dijo nada y la mirada incómoda del doctor fue evidente.
'
Salimos del hospital y Kag se subió sin decir nada al auto. A mitad de camino volvió a hablar.
– Puedo interrumpir el embarazo. – la miré a mi lado con pánico por unos instantes y me hice a un lado del camino para parar el auto – Eso es lo que tú quieres, te he escuchado hablar con Kouga.
Mierda…
– Lo he pensado como opción, pero la he descartado de inmediato cuando comprendí lo estúpida que era, gracias a tu mejor amigo, que al parecer es más inteligente que yo. Esto es un tema delicado del que tenemos que conversar como pareja.
– ¡NO, PORQUE NI SIQUIERA SOMOS PAREJA! Yo no quiero un hijo… tu tampoco lo quieres, no hay nada que conversar. – Sus palabras hicieron que mi corazón se apretara y hablé serio.
– A ver Kagome, escúchame con atención. Estoy jodidamente aterrado con esto, es cierto que será complejo, no tengo idea de como ser padre, y no estaba para nada en mis planes… pero quiero que esto se te quede bien grabado en la cabeza: yo querré a ese bebé tanto como te quiero a ti. – musité mientras tomaba su mentón para que me mirara. – Esto es responsabilidad de ambos, debí haberme cuidado también, cargarte con la culpa sería estúpido de mi parte y no voy a huir como un cobarde… ni dejaré que hagas algo precipitado.
Sus ojos volvieron a lucir vidriosos
– Tenía planes completamente diferentes para nosotros… Y también he arruinado los tuyos, lo siento tanto. – cubrió su rostro con sus manos, en un impulso solté su cinturón de seguridad y la abracé.
– Enfrentaremos esto juntos gatita, no te dejaré sola en ningún momento, lo prometo. No importa en qué momento hubiera pasado, tener un hijo contigo siempre será algo increíble… no dejes que mi pánico te haga pensar que no te quiero lo suficiente.
La sentí hipar en mi pecho mientras yo acariciaba sus cabellos. Cuando estuvo más calmada besé sus labios en una caricia corta y volví a encender el motor.
'
Cuando llegamos a su casa Kouga seguía allí, la miró expectante y Kagome sólo asintió como respuesta, él la abrazó con cariño.
– Te vendrás a Tokio conmigo. – exclamé decidido apenas cerré la puerta. – No quiero estar a tres horas de distancia de ti, quiero estar ahí contigo si necesitas algo.
Kagome me miró sin comprender.
– Pero… Tengo que atender pacientes aquí.
– No, te tomarás vacaciones hasta que todo esto pase, si quieres puedes atender algunos allá en Tokio a domicilio.
– Es lo mejor. – Kouga me apoyó involucrándose en la conversación – Necesitas que alguien esté contigo constantemente y vives sola aquí.
– Estoy embarazada, no tengo una enfermedad terminal, puedo vivir por mí misma.
– Ese bebé es tanto tuyo como mío, y estarás mejor a mi lado, por favor, ¿puedes hacerme caso en esto?
– ¿no me tratarás como si estuviera inválida?
– Por supuesto que no.
– Okey – se acercó a mí con mirada desafiante antes de continuar – A la primera oportunidad que no me dejes llevar una vida relativamente normal huiré de vuelta a aquí.
– Trato hecho.
'
(Perspectiva de Kagome)
Enero, 2018.
Dos meses habían pasado desde que me había mudado con Inuyasha, y para mi sorpresa las cosas habían resultado bastante llevaderas luego del shock inicial de ambos. Habíamos tomado la decisión de seguir adelante con el embarazo después de todo.
'
*Flashback*
Noviembre, 2017.
Kouga se fue apenas anocheció y ahí estábamos Inuyasha y yo, intentando evitar el tema en mi habitación.
– ¿Con quién has dejado a Aki?
– La casa de mis padres queda de camino para acá, lo dejé ahí, adelantándome a la posibilidad de que tal vez viajaríamos tarde de vuelta a Tokio.
– Ah... ya veo. – El silencio incómodo volvió a aparecer y se mantuvo así por unos minutos. – ¿Qué haremos con esto? – pregunté después de un rato.
– Pensé que con mi invitación para que vivas en Tokio conmigo habíamos acordado ya una decisión. - Me miró fijo con semblante serio.
– ¿Quieres realmente ser papá? y respóndeme con honestidad porque podré darme cuenta si mientes. – Inuyasha suspiró a mi lado antes de hablar.
– No... hasta hoy no quería, había hablado con Miroku con respecto al mismo tema hace un mes y yo le dije que no estaba preparado para eso, estoy seguro de que tú tampoco... además, yo sólo quiero tu cariño para mi, no quiero compartirlo con nadie.
– Entiendo.
– Sin embargo... también soy consciente de que cuidarse no era sólo tu responsabilidad, si de verdad me hubiera importado no tener un hijo, yo debería haberme preocupado en evitarlo antes de que sucediera. Siento que decidir interrumpirlo es cargarle toda la culpa a un pequeño que no la tiene.
– Yo tampoco quiero ser madre – exclamé segura – Siempre estuve segura de ello, es una responsabilidad enorme para la que no estoy preparada... Pero puedo hacerme la idea, con tiempo.
– Esto no será sencillo, es lo primero de lo que me he convencido en estas horas, pero si me preguntas, realmente no hay nadie en el mundo con quien preferiría vivirlo mas que contigo, aprenderemos del proceso juntos.
Lo miré por unos segundos enternecida por lo que acababa de decir, de pronto Inuyasha parecía mas maduro de lo que yo estaba siendo con el tema.
– Si me hiciera un aborto... ¿me odiarías?
– Por supuesto que no, lo comprendería de todas formas, sea cual sea la decisión que tomes permaneceré a tu lado, sólo me he preocupado de darte mi opinión al respecto, comprendo que a tus 27 años consideres esto como una traba en tus planes.
Lo abracé en un movimiento rápido intentando mantenerlo lo más cerca que pude, cuando lo sentí cobijarme en sus brazos me relajé un poco. Era verdad, en definitiva esto trababa mis planes, me aterraba la idea de tener que preocuparme por alguien más que yo, proteger otra vida además de la mía; pero todo habría sido horrible si hubiera estado sola... estando con Inuyasha a mi lado, de algún modo me sentía capaz de enfrentar cualquier cosa.
– ¿No dejarás de amarme cuando me ponga gorda? - Su suave risa resonó en mis oídos cuando apoyó sus labios en mi cabello.
– Gatita... No hay nada en este mundo que podría evitar que te ame tanto como te amo en estos momentos, nada ni nadie. Tu cuerpo cambiará por unos meses, pero será porque literalmente estarás cargando parte de mi linaje, seguiré admirándolo tanto como lo he hecho desde el día en que te conocí.
Sentí lágrimas acumularse en mis ojos y sólo deseé mantenerme aferrada a su pecho todo lo que la vida me permitiera.
*Fin flashback*
'
Aki estaba a mi lado moviendo su cola mientras yo intentaba ordenar la cama.
– Sigues esforzándote de más. – Inuyasha suspiró y se acercó a mí en toalla, acababa de salir de la ducha.
– ¿Es broma? Sólo estoy haciendo la cama. Prometiste que no me tratarías como inválida. – Su risa ronca resonó en mis oídos, me besó con cariño mientras acariciaba uno de mis bucles. Para ser honesta yo aún tenía mis reticencias con respecto a ser mamá a mi edad y con sus cuidados excesivos sólo me asustaba más, mi plan era mantener mi vida relativamente normal mientras me hacía la idea de que algo crecía dentro de mi.
– Intento cuidarte lo mejor que puedo, soy primerizo en estas cosas sabes.
– Si, pero tengo apenas tres meses, ni siquiera tengo panza aún.
Inuyasha levantó mi camiseta y miró mi abdomen con atención.
– Yo si te veo un poco. – exclamó mientras entrecerraba los ojos – Puedo notar cada diferencia en tu cuerpo, recuerda que lo beso todos los días. – una sonrisa torcida apareció en su rostro y se abalanzó sobre mi para recostarme sobre la cama.
Dio pequeños besos cortos en mi nariz y mis mejillas antes de besar mis labios. No sabía si era por el embarazo, pero mi libido estaba aún más alto de lo normal, Inuyasha podía sólo sonreírme y yo reaccionaba de inmediato. Me aferré a su espalda con mis garras y lo sentí gruñir. Me refregué contra él y jadeé. Intenté desamarrar la toalla de su cintura, pero él se puso de pie en el mismo instante.
Era verdad, Inuyasha besaba mi cuerpo todos los días, sin embargo, él pensaba que estaba prohibido tener sexo porque podía dañarme. Me había dado bastantes orgasmos de distintas formas… pero extrañaba sentirlo específicamente a él dentro de mí.
– Tienes que dejar de hacer eso, me alborotas las hormonas más de lo que ya están y luego te alejas.
– Es peligroso.
– Tú no tienes idea, dios… le preguntaremos a la doctora mañana, si ella dice que no hay problema tendrás que cogerme al menos veinte veces seguidas por todas las que me has dejado a medias. – Su risa me hizo sonreír sólo un poco.
– Trato hecho. De todas formas, hoy tenemos visitas, no podríamos pasar todo el día en ello.
Era cierto, Miroku y Sango habían prometido venir de visita este fin de semana, ya era habitual para nosotros reunirnos a almorzar todos juntos y justamente habían llegado una hora después. Habíamos guardado el secreto del embarazo durante los primeros tres meses, en parte porque mi abdomen, que estaba aún relativamente plano, colaboraba con ello y en parte porque era algo tan nuestro que habíamos querido mantenerlo entre los dos todo el tiempo que pudiéramos… mientras nos hacíamos la idea.
Sango me abrazó con cariño al entrar.
– ¡Amiga!, El tiempo se me ha hecho eterno entre este fin de semana y el anterior, te he extrañado. ¿Cómo se ha portado Inuyasha? – preguntó mirándolo mientras entrecerraba los ojos.
– Fantástico. – musité. Miroku me abrazó cuando Sango me soltó.
– Te ves radiante Kag – Sango me miró con cariño – Hemos traído helado de limón, tal como nos has pedido.
– ¡Genial! Gracias.
No esperaba que fuera real lo de los antojos en el embarazo, pero últimamente tenía una obsesión enorme con todo lo que tuviera limón como ingrediente.
Inuyasha aprovechó de saludar a Miroku mientras nosotras hablábamos.
– ¿Cómo va esa vida de casado? – preguntó.
– Idéntica a la tuya por lo que veo, sólo que para nosotros hay un papel de por medio. – Ambos rieron al unísono.
Nos sentamos a la mesa y sango sacó vino de su bolsa.
– Hemos traído una sorpresa esta vez, para acompañarla con la carne al horno.
Acerqué cuatro copas, Inuyasha quitó una mirándome con reprobación, okey… yo lo había olvidado por completo, sólo dije un gracias bajito y él me sonrió. Sango llenó las tres copas.
– Falta una aquí. – musitó sin levantar la mirada.
– Kagome no puede beber alcohol. – Inuyasha respondió por mi mientras yo revisaba la carne en el horno.
– ¿Por qué no, está enferma?
– Porque está embarazada. – Me atoré con mi propia saliva mientras me ponía de pie.
– ¡NO TENÍAS POR QUÉ SOLTARLO ASI! – reclamé mientras me acercaba a darle pequeños golpes sobre su hombro, sólo estalló en carcajadas mientras me agarraba de la cintura.
Ambos nos miraron con una expresión que sería difícil de olvidar, entre pánico, sorpresa y felicidad.
– Es una broma. – Miroku fue el primero en hablar, mirando incrédulo a Inuyasha y luego desviando sus ojos a mi abdomen.
– No… ha sido un accidente.
– ¿Desde cuándo?
– Desde la vez que vino para su boda, asi que… en parte son culpables por esto saben. – Miroku se rió ante la respuesta y abrazó a Inuyasha para felicitarlo. Luego de unos segundos Sango chilló.
– ESTÁS EMBARAZADA – Se acercó a mi para abrazarme y saltar a mi lado.
– Si. – musité intentando seguir el ritmo de su energía.
– TU E INU SERÁN PADRES – Nos abrazó con cariño – ¿Se dan cuenta de que Miroku y yo hemos vuelto a reunirlos? Mínimo merecemos ser padrino y madrina de ese bebé.
– No habíamos pensado en nadie más – exclamé mientras le sonreía. Aki se acercó ladrando y Sango lo tomó en brazos.
– ¡Vas a tener un hermanito youkai! – El cachorro ladró en respuesta y Sango bailó con él en sus brazos. – ¡Cómo no me avisaste antes! ¿Cuánto tienes?
– La verdad tres meses… Queríamos que fuera una sorpresa, mañana recién tenemos el primer control oficial ,el primero fue sólo para confirmar.
– Vaya… si que se lo han guardado bien ¿Has tenido síntomas molestos? – preguntó con curiosidad Sango.
– Agh si, vomito al menos una vez al día.
– Ew, lo bueno, lo malo y lo feo del embarazo. Aún ni siquiera tienes pancita, ya quiero verte con una guatita de sandía, te verás adorable. – Sonreí con genuina alegría, de pronto no cargar con el peso del secreto y ver a otros tan felices por nosotros me hizo sentir mejor.
Inuyasha me miró y me sonrió de lejos, yo le guiñé un ojo.
'
(Perspectiva de Inuyasha)
Ver a Kagome tan feliz de pronto me hizo sentir en el lugar y momento indicado. Había tenido pánico en un principio, pero con los días había sido reemplazado con puro amor y una necesidad de protegerla incluso más grande de la que había sentido hasta antes del embarazo. La vida había vuelto a reunirnos de la manera más inesperada posible… y como siempre nuestra relación volvía a empezar en ordenes poco estandarizados. A pesar de ello yo quería ser padre y definitivamente quería ser el mejor.
– Creo que con Sanguito tendremos que ponernos en campaña intensiva para que nuestros hijos y el suyo se lleven por poca edad. – Sango lo codeó en reprobación.
– Hey, acordamos que sería en unos meses más.
El resto de la tarde pasó rápido y realmente había extrañado las reuniones con amigos. A Miroku lo veía cinco días a la semana, pero el ambiente de trabajo era distinto.
Al anochecer, cuando contemplé a Kagome a mi lado con Aki sobre su regazo mientras comía helado de limón a cucharadas, comprendí que tenía todo lo que podía desear para ser completamente dichoso y esta vez no lo dejaría escapar.
– Oye gatita. – musité mientras Kag le daba besitos a Aki en la nariz.
– Dime.
– He estado pensando que podríamos ir a ver a mis padres la semana que viene. Probablemente me desheredarán si no les informo de su nieto lo antes posible.
– Si, supongo que si… pero tienes que prometer no soltar la bomba de información como lo has hecho hoy con Sango.
– Ha sido muy divertido, no puedes negarlo. – exclamé mientras me acercaba para abrazarla. La mantuve cerca de mi cuerpo mientras trazaba dibujos imaginarios sobre su abdomen. – Me haces muy feliz, lamento haber actuado tan mal en un principio.
– No te preocupes, ambos estábamos asustados.
La besé con cariño y cuando introduje mi lengua en su boca la sentí jadear. Me alejé de inmediato, había olvidado lo rápido que Kagome reaccionaba ahora a ms caricias.
– Te amo – exclamé. Ella me miró fijo mientras acariciaba mi mejilla – más que a nada en el mundo. – Me sonrió y se abrazó a mi cuerpo.
– Te amo más.
'
Al otro día me levanté temprano y me vestí para ir a la oficina. Kagome me miró bostezando aún en la cama.
– ¿Te vas tan temprano?
– Quiero adelantar trabajo para poder acompañarte durante la tarde a tu hora con el médico.
– Entiendo – me sonrió mientras restregaba sus ojos. De pronto la sonrisa se esfumó y la vi correr al baño. En un movimiento rápido llegué a su lado y sujeté su cabello mientras vomitaba. Intenté acariciar su espalda con cariño. – Gracias por estar conmigo.
– Siempre estaré contigo.
Se acercó al lavamanos para lavar sus dientes antes de volver a mirarme.
– ¿Paso por ti o vienes por mí? – preguntó mientras se apegaba a mi pecho.
– Si quieres ir y almorzar conmigo allá no me quejo… - Me obligué a decirle eso. Había intentado mantenerla encerrada por semanas y probablemente se aburría en exceso dentro del departamento. Su sonrisa me hizo pensar que había tomado la decisión correcta.
– Estaré ahí a la hora de almuerzo.
– Genial. – me acerqué para besar sus labios y ella se colgó de mi cuello. Me empujó hacia la pared contraria con su fuerza youkai y comenzó a desabrochar mi camisa mientras sus garras dejaban caminos rojizos en mi cuello. – Gatita… - La voz me salió entrecortada por mi respiración agitada, mi libido siempre era alto, si fuera por mi yo la tomaría todas las veces que ella quisiera al día, pero tenía miedo de lastimarla. Gruñó mientras se separaba de mí.
– Lo sé… Sólo déjame morderte. – su voz sonó suplicante y no pude negarme.
– Bien, pero sólo una v…
Los colmillos de Kagome perforaron la piel cercana a mi clavícula y succionó con fuerza mientras yo la mantenía aferrada a mí en un abrazo. La vi separarse luego de cerrar las heridas y sus ojos chocolate habían cambiado por rojo; su apariencia demoniaca sólo me hacía desearla más… necesitaba salir de ahí ahora. Ella abotonó mi camisa otra vez y me sonrió.
– Éxito con el trabajo, te amo. – La miré hipnotizado y di un beso corto en sus labios antes de salir.
'
Sentado ya en mi escritorio Miroku apareció en mi oficina y tocó la pared antes de entrar.
– Como está el nuevo papá del año. – exclamó mientras se acercaba para sentarse en la silla frente a mi escritorio.
– Excelente ¿tu?
– Igual. ¿A qué hora es el control con el ginecólogo?
– A las dos, Kagome pasará por aquí antes de irnos.
– Bien.
– Hoy podré escuchar los latidos por primera vez… Jamás me habría imaginado que algo así pudiera emocionarme tanto hace algunos meses
– Ser papá primerizo debe ser una emoción bastante fuerte.
Mika apareció de pronto en la puerta y la vi congelarse en el lugar.
– ¿Vas a ser papá? – preguntó mirándome con una sonrisa. Nuestra amistad no había vuelto a existir luego de nuestra última conversación al respecto hace algunos meses, pero el trato cordial aún estaba ahí.
– Sip. – musité sin querer entregarle demasiada información.
– ¡Felicidades entonces Inu! – Se acercó para abrazarme y cuando enrolló sus brazos a mi alrededor de pronto me sentí incómodo. – ¿Kagome es la mami? – yo asentí y ella sonrió aún más. – Me encantaría felicitarla, ojalá podamos llevarnos mejor ahora.
– Ojalá. – le sonreí intentando ser educado. De algo estaba seguro: no la dejaría estar a menos de dos metros de Kag.
'
(Perspectiva de Kagome)
– Bien Aki, Inu y yo no tardaremos en volver, debes portarte bien ¿sí? – el cachorro movió su cola mientras me miraba fijamente – Ahora eres un chico grande, tienes el deber de cuidar la casa. – Me ladró y luego se sentó.
Salí del departamento y tomé un taxi hacia la oficina, cuando llegué Inuyasha me abrazó con ímpetu.
– Vamos a almorzar de inmediato – me sonrió mientras me agarraba por la cintura. Podía notar que últimamente me mantenía cerca de él de esa forma, en su afán de sobreprotegerme.
– La verdad no tengo mucha hambre…
– Tienes que alimentarte. – exclamó Mika, quien apareció de repente e instintivamente apreté a Inuyasha a mi lado como un gato asustado. – Tranquila, vengo en son de paz… Sólo quiero felicitarte, he escuchado la noticia temprano.
Miré a Inuyasha de forma reprobatoria y él sólo hizo una mueca.
– Gracias. – intenté sonreír. Algo en Mika no terminaba de darme confianza
– Me gustaría que nos lleváramos bien eventualmente. – sus ojos verdes entrecerrados me dieron escalofríos. No le respondí nada.
– Bien, andando. – Inuyasha me sacó de ahí justo a tiempo – Volveré cerca de las cuatro – musitó y Mika asintió – Ten lista la agenda de reuniones para mañana por favor.
– No hay problema Inu. Nos vemos.
Inuyasha me abrió la puerta de copiloto y la cerró cuando estuve sentada. Se subió al lado del conductor y me sonrió mientras ponía mi cinturón de seguridad, me sentí como una niña pequeña.
– Sé que te dije que intentaras arreglar las cosas con Mika hace algunos meses, pero de pronto su presencia me ha dado escalofríos. – solté sin previo aviso.
– Lo he notado, tu cuerpo emanaba sólo aroma a estrés. Pero es una buena secretaria, hace bien su trabajo, esa es la clase de relación formal que hay entre los dos, confía en mi.
'
La sala de espera de la zona de maternidad estaba llena de colores y figuras llamativas y adorables. Había algunos peluches sobre repisas. El lugar estaba lleno de futuras mamás con abdómenes abultados y entré en pánico, ¿mi pancita crecería tanto como esas?
Cuando nombraron mi nombre Inuyasha fue el primero en ponerse de pie, ahogué una risa. Extendió su mano hacia mí y la tomé para levantarme. Entramos juntos a la consulta de la doctora con la que habíamos agendado hora.
– Buenas tardes Kagome ¿Higurashi? – yo asentí – Vienes por tu ecografía de las doce semanas.
Me sentí como un gato en un lugar extraño, de pronto mi corazón comenzó a latir fuerte y pude escuchar el de Inuyasha a mi lado casi al mismo ritmo mientras mantenía mi mano derecha sujeta entre las suyas.
– Bien… te explico más o menos de que irá esto. Esta ecografía será abdominal, no como la primera que tuviste que hacerte. Intentaremos encontrar el latido y asegurarnos de que todo esté en orden. Recuéstate en la camilla por favor.
Inuyasha me miró con ternura y asintió para darme ánimos. Me recosté y ella levantó mi camiseta, ahora que me veía con atención si pude notar que estaba un poquito más hinchada de lo normal.
El gel frío sobre mi abdomen me provocó escalofríos. Los tres miramos con atención la pantalla frente a nosotros. De pronto apareció una imagen y pude distinguir su perfil.
– Bien, su bebé ha decidido aparecer rápido. – exclamó mientras iba indicándonos las partes en la pantalla. Ahora era bastante más distinguible, de hecho, podía notar como chupaba su dedo de vez en cuando.
Sentí mi corazón latir más rápido y miré a Inuyasha a mi lado, que miraba absorto la pantalla. De pronto un latido rápido resonó en la consulta y él apretó mi mano entre la suya.
– Y este es su latido.
– ¿Es normal que sea tan rápido? – pregunté preocupada.
– Si… a medida que crezca se irá haciendo más pausado.
Inuyasha me miró con una sonrisa que jamás había visto en su rostro y se acercó para besar mis cabellos. Este pequeño instante acababa de quitarme todas las dudas que podría haber seguido teniendo con respecto al embarazo, ahora estaba completamente segura de que quería ser mamá y ya no imaginaba mi vida de otra forma.
– Te amo mucho. – musitó y yo me acurruqué intentando aferrarme a su caricia.
– Te amo más. – pude notar como la doctora nos miraba con ternura desde su lugar.
– Bien Kagome, grabaré esto en un disco para que tengas un registro de cada avance.
– Genial, gracias.
Me puse de pie y volví a sentarme frente al escritorio.
– Disculpe, tengo una duda.
– Dime.
– Este sujeto a mi lado… cree que no podemos tener sexo durante todo el embarazo. – Inuyasha tosió a mi lado incómodo – Quiero saber si afectaría de algún modo el bienestar de mi bebé.
– Ah, no… por supuesto que no. Ahora mismo he comprobado que está bien adherido al útero así que pueden tener relaciones sin problemas. Muchas parejas nos dicen que la experiencia es más íntima – nos sonrió – Probablemente tu libido esté más alto, así que aprovéchalo, de todas formas, con cuidado ¿vale?
Yo asentí y miré a Inuyasha para refregarle en su cara la derrota.
– Vale… ¿Cuándo tengo que venir otra vez?
– Puedes venir cuando cumplas 18 semanas, a ver si para entonces podemos conocer su sexo. Por ahora mantente alimentándote bien.
– ¿Es normal que ella no tenga mucha pancita aún? – La voz de Inuyasha se involucró por primera vez en la conversación y yo me derretí en ternura.
– Si, sobre todo si ella es mamá primeriza, pero crecerá eventualmente, yo estimo que para el otro mes debería empezar a notarse más.
La doctora se despidió y salimos de allí tomados de la mano. Inuyasha pasó a dejarme al departamento antes de volver a su oficina.
Lo besé con hambre antes de que se fuera.
– Me debes bastante sexo. – musité contra su boca y él mordió mi labio inferior.
– Oh créeme, ahora que sé que es seguro nos pondremos al día apenas llegue.
Lo dejé irse y me quedé con Aki viendo películas mientras lo esperaba.
Tenía que llamar a papá pronto, para contarle la noticia. No nos veíamos muy seguido, pero yo sabía que a pesar de que mi padre no era muy afectuoso, me amaba más que a nada en el mundo.
Sin previo aviso me quedé dormida con el cachorro a mi lado en el sofá.
'
Horas más tarde la puerta sonó e Inuyasha se acercó a mí con una sonrisa. Besó mis labios con amor y me abrazó.
– Te he extrañado tanto que no tienes idea.
Me levantó en sus brazos y me llevó a la habitación en estilo nupcial. Me dejó en la cama mientras se deshacía de su chaqueta y su camisa.
– Entonces… - exclamó mientras se ponía sobre mi sin cargarme. – Nosotros tenemos algunos temas pendientes.
Lo vi bajar para besar mi cuello y el primero de sus besos cortos me sacó suspiros inmediatos. Lamió con deliberada lentitud cerca de mi yugular y yo me estremecí. Tomé su rostro entre mis manos y lo besé con todo mi deseo acumulado. Mientras estaba en ello lo sentí mover su mano a mi pecho derecho y apretarlo con suavidad, yo gemí en respuesta y me arqueé contra él.
– Te necesito tanto. – exclamé entre besos, él me sonrió y rozó su entrepierna con mi entrada, yo me aferré a su espalda mientras cerraba los ojos para concentrarme en las sensaciones.
Se mantuvo haciendo un movimiento similar a las embestidas, aún con la ropa puesta. Sentí mi humedad crecer y de pronto quise arrancarle lo que le quedaba de ropa a tirones.
Abrió mi blusa sin nada de delicadeza y los botones saltaron por todos lados. Desabrochó mi sujetador y se encargó de besar mis pechos no sin antes admirarlos por unos segundos.
– Juraría que están más grandes…
– Puede ser. – No pude generar otra respuesta más que esa cuando sentí su lengua jugar con mis pezones. Lo agarré por los cabellos y lo pegué a mi cuerpo.
– Por favor… tómame. – mi voz sonó suplicante y él me sonrió. Deslizó mi falda y mis bragas y las tiró lejos cuando estuvieron sueltas en mis tobillos. Sentí sus dedos entrar en mí y un calor abrazador me hizo perder todo atisbo de cordura.
Me giró para dejarme boca abajo en la cama, dio pequeños besos sobre mi espalda y lamió la zona por donde pasaban mis vértebras. Lo sentí apegar su pecho a mi espalda sin cargar su peso por completo, dio pequeñas mordidas que sacaron jadeos de mi garganta. Cuando lo sentí acomodarse en mi entrada y empujar suavemente para entrar arrugué las sábanas entre mis manos.
Sus embestidas mantuvieron un ritmo lento y constante mientras besaba mi espalda y sostenía uno de mis senos, pude adivinar que no tenía intenciones de aumentar su velocidad porque el miedo aún estaba en su cabeza. Sin embargo, no pude quejarme, la lentitud me permitía distinguir cada una de las sensaciones que sus caricias provocaban en mi.
Me separé de él por unos instantes para cambiar de posición, yo prefería mirarlo e identificar cada uno de sus rasgos mientras más se hundía en el placer. Me puse sobre él y me acerqué para besarlo mientras él volvía a entrar. Se sentó para abrazarme y mantenerme pegada a su cuerpo. Mis gemidos inundaron el lugar y sus jadeos solo lograban acercarme más al clímax.
El roce de su pubis con mi punto de placer central pronto cumplió su objetivo y me sentí desfallecer cuando todo el placer explotó dentro de mí. Me aferré a su pecho con mis garras mientras no podía evitar morder su cuello. Inuyasha emitió un gruñido grave y gutural que generó eco en la habitación, lo que me trajo recuerdos del pasado… me permití succionar por unos instantes hasta que el jaló mi cabello para dejar mi cuello al descubierto mientras seguía moviéndose contra mí.
Sus ojos rojos que lucían increíblemente sensuales en la oscuridad me miraron fijo antes de bajar su cabeza a mi cuello y sentí sus colmillos desgarrar mi piel. Mi vista ardió y se nubló por unos instantes en los que solo pude sentirlo arrastrar mi sangre con fuerza a su boca. Un gemido más parecido a un grito abandonó mi garganta y enterré mis uñas sin culpa en la piel de su espalda mientras intentaba controlar mis espasmos. Supe que él se había derramado en mi interior cuando dejó de moverse y lamió mi cuello con sensualidad.
Se dejó caer en la cama conmigo sobre su cuerpo, sentí como sus latidos poco a poco volvieron a su ritmo base. Me abrazó a su cuerpo
– Te amo. – Su voz resonó en mi mente y sonreí entre sus brazos hasta que caí en cuenta de lo que acababa de pasar. Me separé de su pecho y lo miré con pánico.
– Acabo de escuchar tu voz como si fuera mi consciencia. – Inuyasha abrió sus ojos y me enfocó en el dorado; se sentó y acarició mi cuello mientras lo miraba con atención.
– Bien, tu marca tiene un violeta incluso más oscuro que hace tres años, creo que la voz que escuchaste fue real, hay un punto en que la conexión se hace tan fuerte entre los dos que puedo dejarte escuchar mis pensamientos, y yo puedo oír los tuyos.
– ¿Estás seguro de eso? – Esa era demasiada información como para soltarla con tanta tranquilidad.
– Si. Mi padre me lo mencionó hace algunos años, aunque pensé que para nosotros tomaría más tiempo, nuestra relación nunca para de sorprenderme.
Tenía ganas de averiguar más al respecto, pero el cansancio me quitó todas las posibilidades de seguir hablando.
– Gatita…
– ¿Hmm?
– Eres lo más importante en mi vida… Sé que nunca te he pedido esto como corresponde, pero quiero que estemos juntos otra vez.
– Estamos juntos.
– Como pareja… tú sabes juntos… juntos.
Un deja vu pasó por mi mente, después de todo la primera vez hace tres años me lo había pedido de una forma similar.
– Estaba esperando que me lo pidieras. – musité contra su pecho, él se rió y yo besé su piel con cariño.
– ¿Eso es un sí?
– Es imposible que te dé un no como respuesta con todo lo que te amo, asi que si… es un sí.
Sentí su corazón latir rápido contra mi mejilla y su risa suave y ronca me remeció. Paso sus manos por mi cabello y su respiración comenzó a acompasarse casi al mismo tiempo que la mía.
– Todo lo que alguna vez quise, lo tengo contigo. – musitó contra mi cabeza antes de depositar un beso sobre mis cabellos.
De pronto ya no tuve energías y me dormí en la calidez de sus brazos.
Eso ha sido todo por hooy. Weeey es que leo de nuevo el cap y es como aaay ;-; Inuyasha es tan adorable, los primeros instantes sacó su lado mas idiota, pero creo que ambos lo sacaron XD, y era algo completamente normal para el momento, si ninguno de los dos se lo esperaba.
Intentaré actualizar entre viernes y sábado, de todas formas recibirán notificación. Gracias por leerme!
Frani.
