Aome regresó a casa, sonrió por tener el fin de semana libre, normalmente le molestaría que Inuyasha se quede con ella, pero esta vez le agrada que el chico haya dicho que la acompañaría hasta que regresara a la época antigua, el lunes.
Lo vio sentado en la puerta de la casa y se acercó —Inuyasha, ¿qué haces aquí?
—Tu madre se enojó porque me comí algunas cosas que tenía en el refrigerador, así que dijo que te esperara afuera... —exclamó con inocencia —Ella aseguró que no estaba molesta, pero su aura se sentía igual a la tuya cuando te enojas, así que solo salí.
La chica suspiró —¿Tienes algo que quieras hacer?
—Mmm... ¿te gustaría reservar juntos un pequeño cuarto y... —Lo último que sintió fue su rostro golpear contra el suelo después del usual "abajo" de Aome —¡¿PERO QUE DEMONIOS TE PASA?!
—Eres un idiota... no se que clase de cosas estás aprendiendo, pero...
—¡¿De qué hablas?! Me refería a uno de esos pequeños cuartos donde se canta karaoke, Sota lo mencionó y parecía divertido... así que quería ir a uno de esos.
—Ah...
—¿Qué pensaste que decía?
—Nada...
—¿Acaso pensaste en algo suci... —y de nuevo su cuerpo se fue contra el suelo —Pero... ¡¿POR QUÉ?!
—Cállate, y espérame aquí afuera hasta que esté lista.
—No soy un jodido perro para esperar afue... ya cerró la puerta —suspiró dejando su cara contra el piso y dio un fuerte suspiro de molestia —La odio.
