Mortem caminaba junto a su aprendiz hacia los calabozos especiales, donde tenía a sus invitados más recientes.
Al llegar a su destino lo primero que vio fue la cara enojada del señor Black.
-Pero, ¿Por qué esa cara tan aterradora? -Mortem se acercó hasta el moreno y lo sostuvo de su barbilla -Si tu familia te ve así ellos también se sentirán mal -Ecio hizo un movimiento con su dedo y en la puerta apareció un Daemone el cual jalaba una cadena. La señora Black estaba atadas a ellas.
- ¡Cariño! -grito el moreno pataleando e intentando romper las cadenas de sus muñecas. Un intento inútil, por cierto.
-No te preocupes Steven -Mortem le indico al Daemone donde colocar a la presa -Tu linda esposa te hará buena compañía.
-Maldito -gruño Black -No te saldrás con la tuya, te juro que te arrepentirás por lo que estás haciendo.
- ¿Cómo ustedes? -ante la pregunta Steven se estremeció -Sus ancestros tenían una enorme sed de poder y por eso hicieron un complot contra nosotros. Yo caí en su trampa -ante el recuerdo Mortem frunció el ceño -Pero esta vez ustedes fueron los que cayeron en la mía.
-Tú lo has dicho, fueron nuestros ancestros, es parte del pasado.
- ¿Enserio es parte del pasado? -Steve trago en seco - ¿Acaso no intentaban usar al chico rubio para que me enfrentara? -los ojos de Mortem estaban llenos de ira y rabia -Ese chico, Tweek, también es una amenaza para ustedes ¿no? -el mago se separó de Black y comenzó a dar vueltas por el calabozo como un león enjaulado - ¿Cuándo lo descubriste?-pregunto Mortem.
- ¿Descubrir qué?
-No te hagas el idiota conmigo -hizo una pausa y prosiguió con lo que decía - ¿Cuándo descubriste la magnitud del poder de ese chico?
-No sé de lo que hablas -Steven seguía negando.
- ¿Enserio? -el mago se giró a ver a su pupilo y asintió con la cabeza.
Trent camino hasta la señora Black y saco su varita apuntando en el cuerpo astral de ella, Trent conjuro un Dulcis spinam (Dulce espina), un hechizo que da la sensación de tener mil agujas en el corazón, puede ser mortal si se utiliza mucho tiempo, por eso fue prohibido.
- ¿Hablaras ahora? -pregunto Mortem.
-Lo hare, pero déjala en paz -el mago le dijo a su pupilo que se detuviera y así lo hizo.
-Habla si no quieres que lo haga de nuevo y esta vez no usaremos Dulcis spinam sino Confractio (Rompimiento)
-Descubrí el poder del chico por un incidente que ocurrió en el bosque de conífero, esa noche buscábamos traficantes, pero encontramos al chico practicando con sus sombras. Escondimos nuestra presencia y observamos al chico, su energía fue muy fuerte, lo cual nos alertó, es por eso que lo investigamos, pero no tenía nada, era muy cuidadoso con su poder y ese día en el bosque fue el único que lo vimos con sus sombras.
- ¿Qué hicieron después?
-Simplemente lo dejamos en paz y su expediente se guardó en la bóveda.
-Mmmm -Mortem miraba fijamente a los ojos de Steven - ¿Algo más que quieras agregar?
-No -contesto seguro.
-Entonces -extendió la mano y Trent le entrego un sobre manila - ¿Qué es esto? -saco del sobre las hojas y se las aventó a los pies.
En la primera hoja que se notaba estaba la foto de Tweek junto con información básica, pero debajo de esa se hallaba otra hoja, pero con un título un tanto peculiar, el cual no se podía leer bien por la hoja que está encima, pero comenzaba con un Prin... que ya decía mucho.
-Eso es... - Steven no quería decirlo en voz alta.
-Es un plan -dijo Mortem alzando esa hoja dejando ver el título de Princeps tenebris (Príncipe de las tinieblas) -Un plan para "destruirme", usando a un mocoso con gran poder. Ustedes lo que quieren es hacer que el chico llegue a su límite y los sombras lo corrompan para convertirlo en el Princeps tenebris, para luego usarlo como su arma de guerra contra mí y así proteger sus asquerosas vidas mientras el muchacho se sacrifica -Steven tenía la mirada baja y su esposa lo miraba con desagrado y reproche.
-Era un plan en caso de emergencia -se defendió -No lo usaríamos. Solo fue un plan por si ya no quedaba nada que hacer.
-Entonces, ¿Ahora usaran ese plan? -Mortem tenía una sonrisa sínica.
-No podemos.
-Así que, si no estuvieran en estos calabozos ustedes usarían a ese chico como arma ¿No? -un silencio por parte de Black fue lo que necesitaba el mago para sonreír satisfecho -Eso suponía.
Mortem tomo las hojas y camino a la puerta siendo seguido por su pupilo.
-Quieren remediar un error suyo con otro error... igualmente suyo -el mago sonrio sínicamente y agrego: -Ustedes no aprenden, se supone que uno conoce su historia para no repetirla -volvió a mirar las hojas -Supongo que eso no funciona en idiotas.
Caminó hasta el arco de la entrada y se detuvo en seco.
-Me voy, tengo que fastidiar a los demás -se giró para hablar con su Daemone -Quítale la mordaza a la señora, no hay que ser tan crueles con las mujeres -el ente hizo lo que su amo ordeno y lo siguió -Hasta luego -fue lo último que dijo ante de dejar solos a los señores Black.
- ¿Cómo pudieron tan siquiera pensar en eso? -después de un largo silencio la señora Black se dignó en hablar, pero para reclamarle a su esposo.
-No es momento para eso.
- ¡Claro que lo es!, ustedes son unos monstros. ¿Cómo se les ocurre pensar en sacrificar a un niño?
-Es una vida por miles más.
- ¡Por favor!, es un niño. Tiene la edad de nuestro hijo. ¿Te detuviste a pensar en eso?
-No.
-Son unos egoístas, solo piensan en su beneficio, solo les importan ustedes.
-También velamos por ustedes.
-Yo no quiero vivir, sí sé que por protegerme a mí tuvieron que sacrificar a un niño y creo que las demás estarán de acuerdo conmigo. Así que no nos usen como excusa. Si lo hicieron por nosotros buscarían otras maneras.
-Deja de decir todo eso, como si en verdad lo hubiésemos hecho.
-No lo hicieron porque están encerrados, de lo contrario no dudarían en hacerlo. Si no es así se lo hubieras dicho a Mortem, ¿O es que en verdad lo harían? -otra vez silencio como respuesta -En ese caso que bien que ese mago nos tenga aquí.
Ahí fue donde la conversación termino y ninguno de los dos pronunció palabra alguna.
