Importantes decisiones

Las dos volvieron caminando tranquilas hasta el grupo de personas que estaba más alejado. Encontraron a las dos Reginas y Emma vio a su familia y amigos. Emma y Clarissa contaron a todos lo que había acabado de suceder allí con los espíritus, detalle por detalle. Todos escuchaban atentamente y emocionados ante tales bellos acontecimientos.

Terminado este momento alegre era hora de encarar los hechos más tristes y dolorosos. Reconocer a los muertos en la Gran Batalla.

Tras reunirse todos los que allí estaban, ahora tristes y de luto, se dirigieron al sitio donde habían sido depositados los muertos, lejos del tumulto. Todos fueron cubiertos con sábanas blancas por medio de la magia.

Muchos soldados, muchos guerreros, hechiceros, elfos y magos yacían allí sin vida a las puertas de la muerte, tras luchar bravamente hasta lo último de sus fuerzas. Algunas heridas abiertas ya habían sido cerradas también con magia, y sus manos se encontraban cruzadas en el pecho, como ángeles que estuvieran apenas dormidos tras un largo y cansado día haciendo el bien. Y realmente eso era lo que eran: ángeles del bien.

Entre los muertos había muchos soldados de los ejércitos de Mulan, Mérida, Philipe y Elsa. Los cuatro líderes lloraban sus pérdidas arrodillados en señal de respeto, consolados por todos.

La ciudad de Storybrooke no había perdido a ningún ciudadano, pero todos se compadecían y lloraban por los soldados que habían perdido la vida en pro de un bien mayor, en realidad, el mayor de todos.

Todos los que poseían magia hicieron un gran círculo alrededor de los muertos, de manos dadas, rodeándolos en una luz transparente y brillante. Era una señal de respeto y de agradecimiento a todos los que allí se encontraban, una despedida en forma del más hermoso homenaje.

Comenzaba el arduo y triste trabajo de reconocimiento de los cuerpos a través de la magia, y después el regreso al mundo mágico. Mientras todos ayudaban en esa tarea, y se despedían de los guerreros venidos del Bosque Encantado, que volvían a su mundo a través del portal abierto en el bosque de Storybrooke, la Reina Regina, la Reina Malvada, notaba que Clarissa ya llevaba un tiempo apoyada en un árbol, a lo lejos, perdida en sus propios pensamientos. Tenía la mirada fija como si algo en su mente la inquietara de gran manera. Todos la respetaron imaginando que la joven princesa estaba conmocionada debido a las fuertes emociones que había acabado de vivir, incluso la Reina, sin embargo, ahora empezaba a preocuparse debido al rato largo que la muchacha se encontraba en la misma posición. Decidió que ya era hora de ir a hablar con ella y así lo hizo. Al llegar cerca de ella, le tocó el hombro y Clarissa, del susto, dio un salto. Estaba claramente distraída.

–¡Qué susto, Majestad…!–jadeó

–Perdón, mi niña. Pero te he estado observando, y me he preocupado. ¿Qué tanto perturba, aparentemente, tus pensamientos?

Clarissa hizo contacto visual profundo con los hermosos ojos castaños que tenía delante. La verdad era que, desde la partida de su hermana, de su madre, de las muchachas y de todos los espíritus una hora atrás, una cosa que su madre le había dicho no salía de su cabeza.

"¡Grandes misiones te esperan en este mundo, Clarissa! ¡Tus manos realizarán grandes hazañas!"

Y que su hermana completó con

"Pronto lo descubrirás, muy pronto"

Y durante todo ese tiempo que había estado apoyada en aquel árbol, lejos de todos, solo reflexionando, acabó llegando a algunas conclusiones.

Su madre podría tener razón, al igual que su hermana.

Pues ya hacía algún tiempo, desde que había colocado los pies en aquel mundo no mágico por primera vez, que algunos pensamientos diferentes rondaban por su mente. Al comienzo, eran cosas sin conexión que, incluso hasta hace poco tiempo, no conseguía colocar en orden o no sabía exactamente de qué se trataba o qué quería realmente.

Pero fueron esas palabras de Scarlet y Charlize las que dieron el empujón que tanto necesitaba. Fue un rayo de luz en sus pensamientos inconexos. Y ahora sabía exactamente qué quería. Y sonrió, transfiriendo esa hermosa sonrisa sincera a la Reina, que tenía delante, la mujer que tanto amaba, y estaba ansiosa para que ella fuera la primera persona con la que compartir sus planes y deseos. No podía negar que sentía cierto recelo de la que la Reina Regina no aceptara sus deseos. Pero tenía esperanzas de que con la transformación que había sufrido internamente la Reina Malvada pudiera estar abierta a cosas nuevas y posibilidades diferentes.

Estaba preparada para compartir eso con su amada. Manteniendo la sonrisa, que fue enseguida correspondida por la bella Reina, Clarissa agarró sus manos entre las suyas, haciendo contacto con su mirada.

–Regina, quiero y necesito contarte una cosa. Y necesito saber si aceptas y si me apoyarás.

–Te escucho. No escondas nada–la alentó

La princesa suspiró profundamente y miró brevemente a su alrededor. Cuando regresó su mirada a la Reina, su sonrisa era aún mayor. Se podía decir que era una sonrisa llena de felicidad.

–Sabes…Desde que visité este mundo sin magia por primera vez y puse los pies aquí contigo y con Fiona, este sitio no sale de mi cabeza. No sé explicarlo, pero algo aquí, en esta tierra tan diferente de la nuestra, prende e inquieta mi corazón de una manera que aún no sé describir. Pero no me inquieta de una manera mala, todo lo contrario…¡Es bueno! Es como si fuera una necesidad intensa y sin control de poder hacer algo aquí, por este mundo. Donar lo que sé, lo que he aprendido y lo que todavía puedo aprender en este mundo, además de en nuestro mundo mágico. Traer beneficios y ayudar a las personas. Tú no lo sabes, pero voy a contarte un secreto…–se mordió el labio inferior y miró aún con más intensidad a la Reina, que asintió y la incentivó a continuar –Siempre me fascinaron las historias de los mundos no mágicos desde que era pequeña. Tenía mucha curiosidad y leía mucho sobre ellos, pero, como nunca había visitado uno, solo era una curiosidad normal hasta hace poco tiempo atrás. Pero fue finalmente al pisar uno de esos mundos que algo fuerte se despertó en mí, algo incontrolable, Regina…–apretó sus manos más e inhaló profundamente –Siento que tengo que hacer algo aquí, en este mundo. Sé que puedo hacer muchas cosas. Descubrir magia donde nadie nunca imaginaría, porque sé que aquí también hay, solo que está más oculta y mal utilizada. Volví a leer más sobre estas tierras sin magia en cuanto conocí una de cerca. Lo que he aprendido y realmente veo es que: los mundos sin magia tienen un alto desarrollo tecnológico y moderno, lo que difiere de los mundos en que vivimos. Pero en contraposición, tienen un bajo desarrollo en cosas relacionadas con la magia, que si se descubre en los lugares acertados y trabajada en una forma útil, puede hacer una gran diferencia–Clarissa estaba emocionada y con un enorme brillo en los ojos al seguir con su razonamiento –Un ejemplo: con toda esa tecnología bien desarrollada en el área de la medicina y farmacéutica, con las cirugías y medicamentos combinados con la magia adecuada, ¿cuán grande no serían las posibilidades de curación de enfermedades aquí existentes cuyas curas aún no han sido descubiertas?

La Reina Regina tenía la boca abierta.

–De verdad has investigado mucho–señaló

–¡Sí, mucho!–asintió –Regina, antes de partir, mi madre y mi hermana me dijeron que me esperaban grandes misiones en este mucho y que en breve descubriría de qué se trataba. ¡Y ahora lo veo claramente! Ellas me han ayudado a desanudar lo que me inquietaba. ¡Quiero hacer algo aquí, Majestad! Quiero ayudar al mundo no mágico a beneficiarse, de cierta manera, de la magia. Sé que aquí la gente suele pensar diferente, no todos creen en la magia, así que, nada tiene que ser dicho abiertamente. Pero quiero ayudar a este mundo. Me gusta esto y siento que aquí puedo hacer mucho. Tengo afinidad con estas tierras. Siempre sentí, de alguna forma, que no estaba completa en donde he vivido toda mi vida, notaba que algo me faltaba.

La Reina tardó un tiempo en asimilar las palabras de su pupila. Era un montón de información, estaba aturdida y sorprendida, pero finalmente creyó que lo había entendido.

–¿Me estás queriendo decir…Que quieres mudarte para acá, estudiar y trabajar aquí, en este mundo sin magia y lleno de aparatos de los que no tengo ni idea? ¿Quieres ir apresada para acá y para allá por las calles y avenidas tumultuosas y subir a transportes extraños, y lo peor, usar esas ropas antiestéticas?–miró alrededor hacia los habitantes de Storybrooke vestidos con sus vaqueros, camisas y chaquetas, poniendo cara de reprobación, lo que arrancó una risa a Clarissa –¿Es eso lo que he entendido? –balanceó la cabeza como si quiera apartar una confusión mental.

–Sí, es más o menos eso.

–Pero…¿Cómo pretendes hacerlo?–la preocupación era evidente en el rostro de la mayor y entonces Clarissa sonrió. Apretó su hombro e intentó calmarla. Sabía lo que podía estar inquietando su corazón en aquel momento.

–Sencillo. Pretendo pedir orientación a Emma Swan sobre cómo proceder y pedirle ayuda, ya que ella fue criada en este mundo, aquí vivió sola y lo conoce muy bien. Y no te preocupes, porque no se me ha pasado por la cabeza dejarte o desistir de nosotras…–acarició el rostro de Regina con el dorso de la mano. Sintió que la morena se relajaba y suspiró –Yo quiero que vengas conmigo.

La otra desorbitó los ojos.

–Pero, Clarissa…¿Y nuestra vida en el Bosque Encantado? ¿El reino? ¿Tu padre? ¿Tus sobrinas?

–¡No tenemos que renunciar a nada, mi amor! Mira…–clavó sus ojos en los de la Reina Malvada, pasándole toda la confianza –Creo que lo peor que separaba el mundo mágico del no mágico ya ha acabado: la Gran Guerra. Trajo unión entre los pueblos, y el mal siempre existirá de alguna manera, sea aquí o allá. Siendo así, con todos nuestros poderes, será fácil transitar entre los dos mundos, y poder estar en el otro lado siempre que querramos. Mi padre me ama y entenderá. Él y los padres de Esteban pueden gobernar de forma brillante el reino de Daltro, todos juntos. Son reyes competentes y experimentados. El palacio es lo bastante grande. En cuanto a mis sobrinas, ahora nuestras hijas…–abrió más la sonrisa que ya estaba enorme –Está claro que las quiero junto a nosotras, aquí. Pueden estudiar, formarse aquí, y estar con los abuelos siempre que quieran al otro lado. Jamás les negaría la presencia de sus abuelos. ¡Todo puede salir bien!–veía que su amada reflexionaba.

–Pero…

–Sé que para ti puede ser un cambio grande y perturbador, por eso no quiero que me des una respuesta ahora. Si no quieres venir conmigo, buscaré de todas las maneras posibles una forma de estar siempre contigo. Dime con sinceridad: ¿tienes ganas de gobernar Daltro? ¿De volver a asumir el trono y regresar a tu palacio?

Era una pregunta algo complicada para la Reina. ¿De verdad tenía ese deseo y esa necesidad de convertirse en Reina? Las palabras de Clarissa le dieron un choque de realidad. Inhaló profundamente antes de responder

–La verdad, y por más que me cueste creérmelo, es que no– miró a su joven amada asustándose con sus propias conclusiones –Ya no siento la necesidad de ser reina y gobernar reinos. Lo que más me gustaría a partir de ahora…Es un poco de paz, de sosiego. Vivir la vida y el amor en sus más mínimos detalles. Cuidar a quien amo y aprender a ser madre–sus ojos se humedecieron.

Y con esas palabras arrancó las lágrimas de la joven princesa.

–Entonces…¿Aceptas acompañarme en este nuevo camino y aventurarte en estos planes conmigo?

–¡Sí, mi niña! ¡Acepto! Nada más me sujeta en el Bosque Encantado y en el palacio. Me siento una mujer libre, ligera y abierta a nuevas posibilidades y expectativas. Quiero estar contigo, ayudarte a ti, a las pequeñas y a quien pueda. Voy contigo. Hasta el fin.

Las palabras no necesitaban verbalizarse. El profundo agradecimiento de Clarissa llegó en forma de un beso regado de mucho amor y sentimientos. Al darlo por concluido, pegaron sus frentes y se sonrieron. Una sonrisa de felicidad en medio de lágrimas de emoción.

Al ver que a lo lejos ya todos habían terminado la tarea de reconocimiento de los cuerpos y ahora apenas charlaban, Clarissa llamó a Emma, que no estaba muy alejada de ellas.

–¡Eh, Emma!–la otra rubia la miró –¿Puedes venir un momento, por favor? ¿Y traer a Regina?

Emma obedeció, llamó a la prometida y pidió permiso a Belle, las dos estaban conversando con ella.

Al llegar donde estaban Clarissa y la Reina Regina, la joven princesa comenzó a contarles a Emma y a Regina sobre sus planes futuros. Las dos escucharon con total atención, moviendo sus cabezas.

Cuando Clarissa terminó, Swan se manifestó.

–¡Eso es maravilloso y muy noble por tu parte, Clarissa! ¡Nunca hubiera imaginado que pudieras pensar venirte a vivir a este mundo, estoy sorprendida, pero muy feliz! ¡Estoy segura de que tu inteligencia y conocimientos en magia, junto con los de la Reina, serán de gran valía aquí!–le sonrió –¡Y claro que puedes contar conmigo! En lo que pueda ayudar, ayudaré y te daré todo mi apoyo y orientación. Y para empezar: mi antiguo apartamento en Boston está desocupado, puedes usarlo el tiempo que quieras. Y la ciudad de Boston tiene una universidad fantástica, puedes ver si te interesa algún curso de allí, e intentar entrar. Las identidades y documentos para este mundo también los puedo conseguir a través de antiguos contactos. No será difícil y nada ilegal. Solo necesitaréis una identificación de este mundo para vivir como ciudadanas normales.

Los ojos de Clarissa brillaban de excitación y entusiasmo. No podía contener la felicidad. La Reina, muy feliz por su pequeña, entrelazó sus dedos a los de ella, transmitiéndole todo su amor y orgullo por lo que quería hacer en su futuro. También ella se encontraba entusiasmada y animada con el futuro que les esperaba.

–Y en cuanto al paso entre un mundo y otro…–Regina, alcaldesa, continuó –Será más fácil de ahora en adelante. Estaba hablando con Gold, y vamos a dejar abierto el portal del bosque de Storybrooke. Para siempre. Realizaremos un poderoso hechizo que rodeará los dos portales, el de aquí y el de allá, y los unirá y los protegerá de todo mal, las personas con malas intenciones no pasarán, siendo bloqueadas. Estaremos unidos para siempre, mundo sin magia y mundo mágico–sonrió ampliamente y todas la acompañaron –Así que, en cuanto la añoranza golpee, en segundos se estará al otro lado.

Un mundo de sueños, de realizaciones y buenas expectativas se abría para todos en aquel momento. La Gran Batalla Final había dejado sus marcas y sus pérdidas, pero a cambio, había dejado unión y magníficas y diversas posibilidades.