HINATA:
Camino por los pasillos junto con mis dos mejores amigos, Kiba y Shino.
Nos conocemos desde hace tiempo, me apoyarón en mi peor momento, claro... yo también he estado para ellos, tal y como funciona una amistad, aunque nuestra relación va más que amigos, yo diría que... casi hermanos. Yo, los quiero como mis hermanos, aunque no tengamos la misma sangre. Simplemente han sido los dos soportes de mi vida, no se que haría sin ellos.
- ¿Quieren ir a comer? - pregunta Kiba mientras salimos del salón de clase de la universidad. Kiba siempre ha sido un chico muy alegre y alguien a quien se le puede hacer enojar muy rápido. A Shino y a mi nos encanta molestarlo.
- Como quieran - contesta Shino, él siempre ha sido así, de pocas palabras, pero eso lo hace especial. Es muy callado, o al menos esa es la impresión que da a primera vista, y eso lo respalda los lentes oscuros que lleva puestos en todos lados que le aportan un aura misteriosa, pero una vez que lo conoces te das cuenta que suele ser muy directo y muy honesto, algo problemático e hiriente a veces, pero siempre sabe como manejar lo que va a decir.
- De acuerdo, vamos - No me queda de otra más que aceptar.
Aunque yo realmente me siento cansada y quiero ir a dormir, necesito dormir. Gracias a lo exámenes y a mi trabajo en la tienda de instrumentos, mis horas de sueño se han visto considerablemente reducidas. Sin olvidar que mi primo se fue de la ciudad a vivir con su novia Tenten que es una año menor que él para que ella terminara sus estudios; renunciando a su futuro cargo en la empresa de mi papá. Neji, el maldito me dejo todo el trabajo a mi, sabiendo que yo no quiero trabajar ahí... no se como le hare para convencer a mi papá.
Son tantas las cosas que tengo que hacer ahora que hasta mis párpados tiemblan de lo estresada que estoy. Tener el apellido Hyuga significa que las personas que están a tu al rededor siempre están esperando mucho de ti, también que tienes que ser perfecta y hacer todo lo que mis padres digan sin importar el como me sienta o lo que yo quiera. Una carga bastante pesada. Pero gracias a Kiba y Shino, no he tenido que cargar con esto yo sola... también voy con ellos porque me divierto y me relajo, es bueno olvidarse de todos los problemas aunque sea solo por un rato.
Me subo en la parte de enfrente como copiloto. El coche es mío pero dejo que Kiba maneje, durante el camino me cuesta mantener los ojos abiertos. Que bueno que la plaza se encuentra cerca de aquí. Aparte, el negocio en el que trabajo esta ahí. Se que no necesito trabajar siendo hija del presidente de las empresas Hyuga pero... yo no pienso seguir los pasos de mi padre, eso se lo dejaré a Hanabi, ella si quiere ser como mi padre y se que lo va a lograr. Y se, que en cuanto le diga lo que pienso me va a dejar a mi suerte, por eso es mejor conseguir dinero de mi propio sudor. Yo nunca he querido una vida fácil, quiero conseguir mis propios logros y si llego a ser reconocida por la gente no quiero que solo sea por ser hija de mi padre.
Caminamos por la plaza, Kiba nos pregunta que es lo que se nos antoja, y ahora estoy tan hambrienta que comería cualquier cosa
- ¡De acuerdo! Vayamos por unas hamburguesas - Shino y yo aceptamos, caminamos hacia el primer restaurante de comida chatarra que vemos.
- Iré al baño chicos, ya los alcanzo.
Me lavo la cara con agua fria para poder despertarme, aún así... no funcionó. No sé en qué momento estás ojeras aparecieron. Me estoy muriendo por Dios. Ha sido un día bastante agotador. Todavía me falta estudiar para dos exámenes más, preparar un proyecto y tengo que ir al trabajo.
Salgo del baño y... ¿q-qué es lo que e-estoy v-viendo? E-ese chico... e-ese r-rubio de ojos azules. No estoy imaginando nada, ¿verdad? ¿D-de verdad es él? Ahora mismo siento mi estómago revuelto, me duele la cabeza. No sé que sentir, ¿miedo, tristeza, enojo, impotencia? ¡No lo sé! Son tantas emociones juntas que no se ni como explicarlo. ¿Cuándo fue que volvió?
Veo a hablar a Naruto con Kiba y Shino. Por supuesto no lo estoy imaginando. Él ha vuelto. Rodeo a la multitud y salgo sin que se den cuenta, camino hacia afuera y le escribo a Kiba.
Yo:
Kiba, lo siento, ocurrió algo, tengo que irme, nos vemos mañana en clase, disfruten de las hamburguesas.
Si, acabo de huir de algo que se que pasaría tarde o temprano, pero... no puedo, no puedo y no quiero, no estoy lista
Le mando un mensaje a Kurenai, mi jefa, diciéndole que no me siento bien, que me deje faltar al trabajo y ella acepta, mientras me tiro en mi cama con lágrimas que caen de mis ojos como si fueran cascadas, mi corazón late muy rápido y no puedo soportarlo, siento como si fuera a estallar. No creí que al verlo este estúpido dolor regresaría, pero... ¿a quién engaño? El dolor que sentí al saber que desapareció nunca se fue. Quería verlo, aunque fuera de lejos, queria estar con él, queria hablarle, quería olvidar todo lo que había pasado y disimular que realmente nada había pasado, pero no pude hacerlo, no pude.
Cuando no lo vi más, solo pude estar encerrada en mi habitación sin hablar con nadie, Sakura e Ino trataban de hablar conmigo, al igual que los demás, pero me volví más cerrada y dejé de pasar tiempo con ellos; y como siempre, Kiba y Shino estuvieron ahí y me ayudaron. Pude superarlo. Y tenía fe con que algún día regresaría, tenía fe en que para ese día... mis sentimientos por él habían de haber desaparecido, tenía fe en que me volvería más fuerte con su partida, pero su ausencia me hizo vulnerable, soy una idiota. Sigo amandolo. De hecho... sigo amándote... Naruto.
1 Mensaje No Leído
Kiba:
¿Hinata? ¿Estas bien?
Kiba:
Pensé que te habrías ido a tu trabajo pero cuando fuimos tú jefa nos dijo que no te sentías bien.
Yo:
Lo siento. Regrese a casa a descansar un poco. Sabes que las cosas con mi papá no van nada bien y que los exámenes son estresantes.
Kiba:
Descuida, espero que te sientas mejor.
Pero... lo viste, ¿no es así?
Yo:
Lo siento, acabo de terminar la tarea y me siento mal, iré a dormir.
Buenas noches.
Por supuesto... aunque no quiera verlo tendré que hacerlo. Así es la vida, tendré que resignarme a tener que verlo. Ellos siguen siendo amigos y yo no me puedo excluir así... no otra vez.
Tranquila chica ¡se que tú puedes!
Trato de parar el llanto y presionó mis manos en mi pecho hasta quedarme dormida.
- ¿Hinata? ¿Qué te pasó? ¿Estas bien?
- Si, Ino. Tranquila, solo que no pude dormir bien anoche y amanecí tarde por lo que no pude arreglarme decentemente.
- ¿Estas loca? ¡Ven, vamos a los baños! El profesor Kakashi llegará tarde. Vayamos a arreglarte.
Mi cabello está despeinado y un poco enredado, vistó una sudadera floja color morado y unos pantalones de mezclilla apretados con unos tenis blancos. Me puse lo primero que vi, desperté sin ganas de nada, de hecho pensé en faltar hoy a clase, y lo hubiera hecho si no fuera hoy el examen.
Mientras Ino me jala y me lleva al baño sin notar que yo apenas y puedo seguirle el paso, veo al chico de cabello rubio cruzar el pasillo, por supuesto él no me noto pero yo a él si. Mi día no pudo empezar de buena forma, no solo fue la sorpresa de verlo por casualidad ayer, sino... que estudiamos en el mismo colegio y ahora tendré que verlo todos los días.
Dejó de caminar y me quedo mirandolo, Ino me ve y no tarda en darse cuenta de lo que estaba pasando.
- ¿Hinata? ¿E-es por él verdad? ¿No pudiste dormir? L-lo siento, ¡ven! tranquila, vayamos a arreglarte. No tienes porque hacerte sufrir tú misma. - Ino jamás me había tratado con tanta delicadeza, obviamente noto el dolor en mi rostro.
Me ayudó a arreglarme con calma mientras limpiaba las lágrimas que escurrían por mis mejillas. Me maquilló y me hizo una trenza de lado. Ni siquiera yo se cuando empecé a ocupar maquillaje.
Vamos hacia el salón, el profesor Kakashi ya estaba ahí, pero nos dejó pasar sin ningún problema. Yo estudio administración junto con Ino y Kiba. Ino decidió estudiar esto por el negocio de sus padres y porque ella quiere abrir una florería, le encantan las flores. Kiba nunca encontró algo de su interés y solo pudo pensar en estudiar esto. Y yo... estoy aquí porque mi papá lo decidió, de no ser así, yo estaría en un conservatorio de música, también por eso trabajo con Kurenai, ella era amiga de mi madre y me da clases a cambio de que yo trabaje ahí.
- Hinata Hyuga - todo iba bien, el profesor pasaba asistencia, creo que al menos en el salón de clase estoy segura.
- Presente - respondo con dificultad. Bostezo. Recargo mi barbilla en mi mano y trato de no pensar mucho en mis problemas. Hasta que el profesor lo menciona.
- Naruto Uzumaki. - En la entrada del salón estaba el chico que respondió, llegó tarde.
Trago saliba y desvío mi mirada hacia la butaca, recargo mis manos en la mesa y presiono los puños. ¿Por qué después de mucho tiempo tuviste que regresar de esta forma Naruto? ¿Por qué?
El chico entra y camina a un lado de mi lugar, tomando el asiento de atrás ignorandome por completo, ni siquiera me miró o hizo seña alguna, simplemente me ignoró.
Y creo que apartir de hoy, mi vida volverá a cambiar. No, mejor dicho... yo, volveré a cambiar, no porque quiera, si no... solo que no soporto verlo después de todo el daño que me hizo.
