Light se dirige a las escaleras que están dentro de las instalaciones, son de libre acceso para los alumnos, pero pocos pasan el almuerzo en la azotea del colegio. No tiene hambre para ir a la cafetería ni tampoco está de humor para tirarse bajo un árbol en el patio y ver a sus demás compañeros disfrutando su tiempo libre entre charlas y risas cuando él no tiene a nadie.
Se siente tonto por haber creído que la amistad con Teru y Misa podría seguir pese a lo ocurrido, que ellos lo querían por quién es y no por quien aparentaba ser. Pero las miradas llenas de desdén que le dedican cuando se cruzan por el pasillo le dejan claro que nunca fue así y que jamás podría serlo.
Sin embargo, no le interesa hacer nuevos amigos, el año escolar está a punto de terminar. Podría intentarlo con los chicos que también están becados, porque claro, cada quien se junta solo con los de su clase. Pero ya no le importa, no tiene ganas ni fuerzas para seguir aparentando que su vida está bien cuando se ha estado cayendo a pedazos durante años.
Toma asiento en el suelo, y tras apoyar la cabeza contra la pared, se cierra el abrigo en busca de calor. Inspira, disfrutando de la quietud que se percibe en ese lugar tan solitario. Está agotado, apenas ha dormido algo, estuvieron quizá hasta pasada la una de la mañana en la cafetería y luego cada quien volvió a su casa pese a que Near le rogó que se quedara con él. Sabe que si se recuesta corre el riesgo de quedarse dormido, por lo que al no tener algo mejor que hacer para matar el tiempo, saca su celular del bolsillo. Desliza el dedo sobre la pantalla, contemplando las aplicaciones. Lo ideal sería abrir algún videojuego que viene por defecto instalado, esos que nunca ha usado. Sin embargo por inercia abre Instagram.
Su perfil está casi vacío, hace mucho borró varias de las publicaciones. La mayoría de las personas que sigue ni siquiera las conoce. Teru y Misa lo bloquearon hace meses. Así que comienza a bajar en la sección de inicio, donde le aparecen una tras otra solo fotografías de personas famosas con las que nunca en su vida hablará. Hasta que se detiene en una que Stephen Gevanni subió hace unas horas. Parece que alguien más tomó la foto por lo que el paisaje detrás es un amplio cielo junto al infinito mar. Stephen lleva una camisa casual y anteojos oscuros, sus perlados dientes asoman en su perfecta sonrisa mientras abraza a una mujer de cabello canoso. Un sinfín de comentarios y reacciones mientras la descripción solo dice: «Celebrando el cumpleaños de la mujer que más amo». Piensa que debe tratarse de la madre por el enorme parecido. Guiado por la curiosidad, se mete al perfil de él, queriendo saber que ha sido de su vida en estos últimos días, pero se encuentra con que la penúltima publicación fue hace semanas, un poco antes que lo de Near y él terminara, de hecho nota que las fotos que el empresario había subido con su amigo en todos esos meses ya han sido borradas, por lo que no cree sea conveniente darle me gusta a la última publicación, quizá Gevanni no se ha dado cuenta que olvidó bloquearlo como lo hizo con Near, según le contó.
Regresa al inicio y como si lo hubieran invocado, le aparece que Nate subió una fotografía hace unos minutos. Es una selfie donde su amigo sale al medio junto a Alex mientras Beyond, Mello y Matt los rodean. Evita leer la descripción porque se hace una idea de lo que puede decir y no quiere tener que lidiar con esa realidad en este instante. Ha intentado no pensar en ello el día entero para no hacerlo más difícil. Pero esa fotografía le recuerda que en unas horas su amigo estará tomando un vuelo a otro continente... dejándolo ahí.
Nota la ausencia de Elle en dicha foto, pero no puede evitar fijar la mirada en el ojos de pescado, tan sonriente, en medio de todos, siendo abrazado... Alex es querido por todos ellos desde mucho antes que él apareciera, aunque lo que más le cala es saber que ese tipo tiene el cariño de Near y Elle...
No puede evitar sentir celos, porque desearía que Near y Elle solo lo quisieran a él.
Dejándose llevar entra al perfil de Alex al estar etiquetado. Para su buena, o quizá mala suerte no lo tiene privado, por lo que una considerable cantidad de fotografías aparecen en la pantalla. Va bajando, y pronto lo que inició por curiosidad y un poco de celos, se transforma en desilusión.
Se encuentra con varias fotografías que nunca hubiese querido ver. Una parece ser una tarde de amigos, todos están con copas de vino en sus manos y una gran cantidad de aperitivos variados sobre una rústica mesa. Otra es una selfie donde el ojos de iguana luce un perfecto bronceado, con un poco de arena blanca sobre el pecho desnudo y la piel reluciendo a causa del sol; según la ubicación que aparece en la parte superior, fue tomada en Cala Macarella, «merecidas vacaciones» se lee en la descripción. Continúa bajando y se encuentra con varias fotografías de Alex usando una camisa manchada con pintura junto a un hermoso cuadro panorámico en el cual se ve un degradado de tonos naranjas y rojos, recreando un atardecer de ensueño tras unas montañas. Luego hay un vídeo de pocos segundos, el celular fue dejado sobre algo o alguien más grabó mientras Alex terminaba una escultura hecha con yeso. Puede seguir bajando, pero prefiere no hacerlo.
Prefiere dejar de mirar luego de eso último, porque poco a poco comenzó a sentir que cada publicación era un golpe directo al estómago. Aunque odie admitirlo, ese ojos de pescado es un artista talentoso, pero no es eso lo que lo tiene tan mal, sino que ese perfil está tan lleno de aventuras, de pasión, de experiencias y... de vida. Una muy diferente a la suya. No hay manera de que él pueda competir contra eso.
«El problema es que seas tan inocente como para creer que alguien como él podría fijarse en ti», sacude la cabeza luego de que esa frase se reprodujera en ella de forma involuntaria. Hay tantos recuerdos, tantas palabras guardadas en su mente que quisiera olvidar, pero no puede, en cambio éstas lo atormentan día a día, y últimamente ha sido peor.
«Se ve que Elle tiene dinero... ¿Y tú que tienes para que alguien como él se fije en ti?»
—Nada... —responde, agachando un poco la cabeza, permitiendo que sus ojos queden ocultos bajo su flequillo. Sabe que la pregunta no es real, no hay nadie ahí, es solo una jugarreta de su mente, pero no puede evitar contestar. Quizá porque cree que al decirlo en voz alta, todos esos recuerdos indeseables se callarán—. No tengo nada que ofrecer. —Concluye, lamiéndose los labios.
Traga saliva y apoya la cabeza contra la pared. Siente la lengua pastosa y una necesidad desmedida de llorar. Pero no, no lo hará, prefiere que la presión en el pecho lo asfixie antes que permitirse derramar una lágrima más por Elle. Ya no por Elle.
«Me gustas, Light», esta vez suelta una suave carcajada por lo irónica y cruel que puede ser su propia mente. El haber pensado tan solo un poco en el pelinegro desencadenaron otra serie de recuerdos, muy diferentes a los de hace un momento. Vienen a su cabeza los abrazos, los sonrojos, las sonrisas. Tantos bonitos recuerdos que crearon en tan poco tiempo. De haber sido más cuidadoso, podrían seguir viéndose a escondidas y quizá ahora estarían chateando como lo hacían la mayor parte del día. No entiende por qué no pueden ser amigos, comprende el miedo de su mamá pero Elle no es malo, él lo sabe, sin embargo se lo prometió, y no puede fallarle, no a ella.
Suelta un respingo cuando el celular comienza a vibrar en su mano. Pese al susto, agradece que eso haya pasado porque se estaba dejando llevar. Duda un poco antes de desbloquear la pantalla porque por un momento su corazón se acelera creyendo que podría tratarse de un mensaje de Lawliet. Detesta sentirse tan vulnerable, tan necesitado, pero cree que es debido a la situación con su mamá, es obvio, una vez que ella se recupere dejará de pensar en Elle, y todo será mejor.
Desbloquea el celular para ver quien le escribió, sin embargo hubiera deseado no averiguarlo nunca.
En las notificaciones le aparece que tiene un nuevo mensaje en la bandeja de entrada. «Light-Yagami-es-una-puta», se lee por remitente, y si el nombre del correo no lo deja helado, las fotografías que contiene el mensaje si lo hacen. Son una secuencia de fotos de la noche anterior, en todas aparece con medio torso al descubierto, parado en una esquina y con un hombre tomándolo de la cintura, quien en un momento le entrega un puñado de billetes.
Menea la cabeza despacio, aún sin creer lo que ve, creyendo quizá que con ese gesto las fotografías desaparecerán. Desliza el dedo rápidamente sobre la pantalla, hasta llegar a los destinatarios del correo, encontrándose con que el mensaje fue enviado a demasiadas personas. Reconoce el correo de varios compañeros, y por más imposible que suene, desliza los dedos con velocidad en busca de una forma de eliminarlo antes de que todos lo vean. Su corazón late de prisa y comienza a sudar.
Sin embargo detiene sus acciones cuando recibe un nuevo mensaje, en un principio se queda inerte, creyendo que podrían ser más fotografías, pero el globito de notificaciones que aparece en la parte superior de la pantalla muestra el nombre de cierto pelinegro.
Teru Mikami te ha enviado un mensaje.
Teru: ¿Creíste que nunca nos daríamos cuenta?
Light aprieta la mandíbula, rechinando los dientes mientras con dificultad se pone de pie. Tambalea al avanzar, es como si su cuerpo no le perteneciera y le fuera imposible controlarlo. El escozor en los párpados le nubla la visión; el suelo bajo sus pies desaparece, o al menos así pareciera mientras sus torpes pasos lo llevan hasta la valla metálica que rodea la azotea. Desde esa altura, es imposible observar las facciones de los demás, pero puede ver a sus compañeros en círculos, con celulares en mano, seguramente todos viendo las mismas fotografías que él recibió. Traga saliva al imaginar lo que pueden estar pensando o diciendo, sus dedos se aferran a la cerca cuando nota que le cuesta respirar, el aire es demasiado denso, como si contuviera el peso de la realidad y todas sus mentiras. Se siente ajeno a lo que ocurre pese a que cada ínfima parte de su cuerpo está lidiando con el desastre que se avecina, su mente en cambio ha preferido resguardarse, haciéndole creer que todo es solo un mal sueño.
Sabe que en algún momento deberá bajar de la azotea y hacerle frente a lo que le espera, pero por ahora debe pensar en algo, o quedarse ahí y mantenerse a salvo todo el tiempo que pueda. No obstante es traído de vuelta a la realidad cuando su celular vibra de nuevo. Suspira para deshacerse un poco de la presión que le oprime el pecho, luego desbloquea el teléfono, no cree que exista algo peor que esas fotografías, pero no puede evitar sentir miedo antes de ver la pantalla, temiendo lo que pueda encontrar entre las notificaciones.
Teru Mikami te ha enviado un mensaje.
Teru: ¿Cuándo nos piensas presentar a la drogadicta de tu mamá?
Cierra la mano con demasiada fuerza alrededor del celular, todo su cuerpo comienza a temblar luego de esas palabras y tensa la mandíbula de tal manera que se hace un poco de daño. Da media vuelta y se encamina a la puerta de la azotea, de alguna forma su mente sigue alejada de lo que ocurre, no piensa en las fotografías, en este momento ni siquiera las recuerda. Frunce el ceño un poco más en cada paso, adormeciendo así su razonamiento. Sin embargo se detiene tras un leve respingo cuando llega al final de la escalinata, quedando en el patio trasero. La burbuja que lo rodeaba explota una vez que la mirada de muchos curiosos lo atraviesan; el tiempo se detiene por un segundo, lo único que percibe en su campo de visión es desdén y burla. Y todo vuelve a su curso normal cuando escucha un cuchicheo seguido de risas.
Sacude la cabeza, no quiere que las risas que ahora lo rodean le afecten. Retoma su andar, abriéndose paso por un pasillo lleno de hostilidad, tan solo tiene en mente llegar hasta Teru. El ambiente en el patio principal es igual que al del patio trasero o el pasillo; todas las miradas, las burlas y las muecas de asco están dirigidas a él. Pero en este punto ya no le importa, ni siquiera les presta atención, su mente va demasiado deprisa como para enfocarse en lo que le rodea. Atraviesa una de las canchas, sabiendo que lo encontrará en las mesas cerca de la alberca, fueron amigos, lo conoce y sabe que es donde prefiere pasar los almuerzos. Empuña las manos y frunce más el entrecejo al vislumbrar la silueta de Mikami, sentado de brazos cruzados en una de las bancas mientras otros compañeros lo rodean, todos riendo a carcajadas.
—¡Ah, miren quien decidió acompañarnos! —Teru se pone de pie al ver que Light se acerca—. Si vienes a ofrecernos tus servicios para que seamos amigos de nuevo, no pier...
El puñetazo que le da en el mentón es certero, mandándolo al suelo. Todos sueltan un jadeo y se alejan un par de pasos al ver a Light caer a horcajadas sobre el pelinegro. En esa posición, Light lo toma por el cuello de la camisa, empuñando las manos con demasiada fuerza.
—Escúchame bien... —le susurra muy cerca del rostro tras encorvarse un poco— de mí puedes decir lo que quieras... pero no te atrevas a hablar de mi mamá...
Teru escupe hacia a un lado la sangre que el puñetazo le causó y luego sonríe ladino. Ya no son unos pocos alumnos, ahora ambos están rodeados por un círculo completo que desea saber lo que ocurre.
—¿Ahora te haces el ofendido? —como puede, dirige la mirada hacia atrás en busca de su amiga, quien con las manos muy cerca del pecho los observa asustada—. ¿Ya se te olvidó que en el hospital preferiste que pensáramos que era la del aseo antes de aceptar que era tu madre? —Eleva la voz para asegurarse que todos los presentes escuchen—. ¿No es así, Misa?
Light afloja su agarre y parpadea repetidas veces, queriendo deshacerse de la humedad que se instaló en sus ojos. Muchas veces la verdad duele más que cualquier golpe. Aprieta los labios a fin de contener dentro de sí toda la tempestad que carga consigo. Sin embargo esos segundos de descuido le cuestan un puñetazo en la nariz que lo hace caer a un lado.
La sangre sale a borbotones, manchando en instantes el abrigo y parte del uniforme del castaño. Teru aprovecha a reincorporarse antes de soltar un nuevo golpe, esta vez impactando sobre los labios del otro. Pero antes de propinar un tercer puñetazo, Light rueda en el suelo para esquivarlo.
Se pone de pie apresurado y se limpia el mentón con la manga de la parka, importándole poco mancharla.
—Así es como logras tus calificaciones perfectas, ¿no? —Teru forma puños con las manos y de forma torpe las coloca frente al pecho, como si estuviera preparado para cuando el otro decida atacar pese a que nunca ha estado en una pelea—. ¡Siendo la puta de los profesores! —añade, sin mostrarse intimidado.
Light frunce el ceño mientras respira agitado, no piensa mentir diciendo que los golpes de Teru no dolieron, pero está equivocado si cree que con eso es suficiente para detenerlo. Si no le tiene miedo a Ushio, menos le va a temer a un niñato a quien sus sirvientes le hacen todo.
Se lanza de nuevo contra el pelinegro, quien como acto reflejo lanza un puñetazo sin embargo el de Light es más preciso, directo al estómago. Se encorva un poco debido a la falta de aire, y en esa posición no es capaz de prever el golpe que cae sobre su pómulo, haciéndolo retroceder un par de pasos.
Lo último que Light escucha son algunos gritos antes de propinarle otro puñetazo. Su mente se pone en blanco, ya no lo hace por las fotografías, ni por su mamá, ni por él. Un golpe, luego otro... no lo piensa, solo desea descargar en ellos un poco de la frustración que carga; deshacerse de la soledad, de la impotencia, del cansancio. En un momento Teru se desploma en el piso, y aún así no se detiene, de nuevo se deja caer a horcajadas sobre él dispuesto a continuar, sin embargo dos brazos lo rodean de pronto, trayéndolo a la realidad junto a una voz que le pone los pelos de punta.
—¡Light Yagami! —Vocifera el director, pareciera que no es la primera vez que lo llama y ha debido elevar la voz porque las veces anteriores fue ignorado.
El aludido voltea con semblante asustado, encontrándose con el rostro furioso del señor Lefevbre. Se da cuenta que es un compañero quien lo sostiene desde atrás. Todas las imágenes se graban en su retina con demasiada rapidez: la expresión de pánico de algunas chicas; Teru en el suelo, aún consciente pero con borbotones de sangre escurriéndole por el rostro; sus nudillos empapados del mismo líquido carmesí y su uniforme manchado de su propia sangre y la de su compañero.
—Los dos. A mi oficina. ¡Ya! —. Dictamina el director, dando media vuelta antes de que su robusta espalda comience a alejarse.
oOo
Near cierra la última maleta y suspira, ese gesto insignificante lo llena de inquietud, es como si con esa acción diera fin a algo que nunca tuvo un comienzo. Da un vistazo a la habitación, no puede decir que luego de haber empacado luce diferente porque las paredes siempre carecieron de colores o cuadros, pero presta atención a la sedosa textura bajo sus pies descalzos. Esa alfombra afelpada azul oscuro la compró una vez que quería darle un cambio radical a su habitación y vio una idea en Pinterest que le encantó... Solo que la idea incluía también forrar foquitos con papel maché para hacer luces de colores y pegar calcomanías fosforescentes con forma de estrellas en el techo. Al menos en Pinterest se veía genial sin embargo los focos resultaron siendo un desastre y las calcomanías ni siquiera salieron de su empaque, él no alcanzó el techo y ninguno de los vagos con los que vive le quiso ayudar. Lo único que salió bien esa vez fue haber comprado esa alfombra porque el resultado le fascinó aunque no era lo que esperaba. Dentro de un lugar tan aburrido como lo es su habitación, ese detalle azulino es de las pocas cosas que sobresalen y que se ve bien, además es bastante agradable caminar descalzo sobre ella.
Dirige la mirada a la segunda cosa que sobresale: su estante, este vino junto al intento de "remodelación". Hace mucho no tenía un lugar donde acomodar sus figuritas, o juguetes como le dicen los demás, y a veces andaban desperdigadas por la casa, no por él, claro, sino por los desordenados e irrespetuosos con los que vive, con quienes discutió más de una vez al respecto. Suspira de nuevo al recordar algunas de ellas, aún en una habitación tan simple, han pasado tantas cosas...
Sabe que no debería sentirse tan melancólico, no es como si se marchara para siempre, de hecho no piensa quedarse mucho tiempo en Italia, pero no puede evitar estar triste. No se está yendo para pasar unas lindas vacaciones, que ha planeado por meses, más bien se va porque seguir ahí lo está dañando, y es un dolor que él buscó, siente como si este fuera el precio que debe pagar por ser tan ingenuo.
Camina hacia el estante y toma las dos piezas de ajedrez, esas que Mello le regaló, se siente tonto por haber llegado a considerar la idea de llevarlas consigo. Como si en primer lugar no se estuviera marchando para alejarse de un amor que es tan grande como el dolor que le provocó. Regresa las piezas al estante, no sin antes limpiarlas un poco con la parte baja de la camisa. Solo espera que al volver, tenga el valor de colocarlas hasta atrás y no al frente como las ha tenido todo este tiempo.
Echa otro vistazo, buscando algo más de lo que debería despedirse. No obstante, de pronto cree escuchar la voz de alguien que ha estado esperando el día entero. Se queda inerte para agudizar el oído, y una vez confirmado que se trata de él, sale apresurado de la habitación.
—Elle... —lo llama desde el pasillo, interrumpiendo el cálido saludo que algunos le daban al recién llegado—. ¿Puedo hablar contigo un momento? —pide sin esa habitual dulzura en su voz.
Todos se miran entre sí, confundidos pero sin atreverse a cuestionar, incluido Elle, quien solo atina a seguir a Near luego de que éste da media vuelta, dirigiéndose de nuevo a su recámara.
—¿Ya me vas a contar bien que pasó?—. Cuestiona Lawliet tras cerrar la puerta, luego se retira el abrigo.
Por la mañana, cuando estaba en la oficina decidió llamar a Near, porque sabía que no iba a poder concentrarse hasta no saber qué había pasado con Light la noche anterior. ¿Por qué había llamado tan de repente? Y ¿por qué Near tuvo que salir a buscarlo con ese semblante de preocupación?
—Primero debes prometerme que arreglarás las cosas con él.
—Y dale con eso... —pone los ojos en blanco antes de dejarse ir de espaldas sobre el colchón—. No puedes pretender que yo lo siga buscando luego de que me ha rechazado tantas veces.
—Pero bien que quieres que te cuente lo que pasó, ¿no? —Frunce el ceño y se cruza de brazos, colocándose frente al pelinegro—. Además, lo que sucedió con Alex no estuvo bien.
—Alex y yo nos hemos llevado así siempre —coloca los codos en el colchón, usándolos de apoyo para levantar un poco la cabeza y verlo a los ojos—, no estábamos haciendo nada malo.
—Bueno... —se encoge de hombros—, traigamos a un ex de Light y que lo trate así, a ver si te parece correcto solo porque "así se llevan" —forma las comillas en el aire con notable sarcasmo.
Sabe que si existe alguien celoso ese es Elle Lawliet, y puede notar que logra su cometido al verlo fruncir el ceño.
Al pelinegro no le cae en gracia la imagen mental que se forma en su cabeza. No es idiota, sabe que por donde lo vea, las acciones de Alex estuvieron fuera de lugar aunque no hayan sido con malas intenciones. Sin embargo admite que hasta cierto punto él lo permitió adrede, nunca se lo diría a Near porque teme la reacción de éste ya que estuvo mal. Él lo único que quería era saber si Light se pondría celoso, no esperaba que Alex terminara bañado en refresco.
—Está bien... —suspira luego de unos segundos, llegando a la conclusión de que tal vez debería al menos disculparse con Light por lo sucedido—. Intentaré hablar con él...
—¡Lo peor de todo es que quien me molesta eres tú, no Alex! —Interrumpe Near, agitando los brazos—. Me molestó que lo hiciera pero no tengo ningún problema con él, mi enojo es contigo por no evitarlo —frunce el ceño y aprieta los puños, viéndolo directo a los ojos—. Y como vea que pasa lo mismo en el aeropuerto y tú no haces nada...
—¡Heeeey, tranquilo! —Elle se reincorpora en un solo movimiento y lo sujeta de los hombros—. Ya te dije que intentaré hablar con él.
—¡Prométemelo! —Pide, apretando los labios— ¡Prométeme que vas a estar con él!
—Lo único que te puedo prometer es que voy a hablar con él sobre Alex —suspira al notar que el semblante de su amigo se llena de tristeza luego de esa respuesta—. Near, yo no puedo prometerte algo que depende de Light —lo toma del mentón de manera suave, pero cerciorándose de que lo vea a los ojos—. Tú sabes que si fuera por mí, quizá hasta ya seríamos novios, pero él no me quiere y...
—¡Si te quiere! —vocifera al instante, y de inmediato se muerde los labios. Medita un poco cómo continuar, tal vez no es lo que esperaba, pero al fin y al cabo Elle le prometió que lo intentará, y ahora debe cumplir su parte del trato—. Él me lo dijo —asegura despacio, siendo testigo de cómo se abren los ojos del otro.
Elle se queda en silencio mientras parpadea confundido, él sabe que Light lo quiere y por más que sus acciones quieran aparentar una cosa, sus ojos siempre le han dicho lo contrario. No obstante porque el castaño finge no hacerlo y no sabe qué decir o hacer a pesar de que Near le está confirmando lo que ya sabe.
—¿Y... entonces... ? —se relame los labios, su mente va demasiado de prisa por intentar formular la pregunta correcta.
—La mamá no está de acuerdo —suelta sin pensarlo dos veces. No sabe si está traicionando la confianza de su amigo, pero Elle necesita saberlo, necesita saber que no es Light quien está detrás de esa decisión.
El pelinegro frunce el ceño mientras esas palabras se deslizan por cada rincón de su cerebro. De pronto vienen a su cabeza varios momentos, como si entre todos quisieran armar un rompecabezas. Light nunca estuvo de acuerdo con que él llegara hasta su casa, de hecho se molestó la vez que citó a Sachiko, y sin ir tan lejos, hasta hace unas semanas lo de ellos al fin parecía ir tomando forma, pero nunca lo dejo llevarlo a casa, y siempre se veían por poco tiempo ya que Light decía que debía volver pronto; ¿será que todo está relacionado a lo que dice Near?
—¿La conoces? —Pregunta River, sonsacándole un respingo al haber estado distraído.
—Solo la he visto en dos ocasiones creo.
Se rasca la mejilla, recordando que la primera vez que se vieron, ella no parecía estar bien, claro que lo adjudicó al hecho de que su hijo estaba en el hospital, ¿quién estaría tranquilo en un momento así? Luego, cuando comieron juntos, ella parecía inquieta y la salida fue un desastre. Ahora que conoce sus problemas de alcoholismo, puede entender la actitud de ese día. También se da cuenta que quizá ellos no han tenido los mejores encuentros y por eso no lo acepta. Lo que significa que solo es cuestión de que lo conozca mejor.
—¿Por qué sonríes? —Interrumpe Near. Lawliet aprieta los labios, no se había dado cuenta que había comenzado a sonreír—. Si te pedí que vinieras antes es porque justo quería hablar de eso.
—¿Qué es "eso"? —frunce el ceño, tomando asiento de nuevo en la cama. Se sentía aliviado creyendo que solo debía darle una mejor impresión a la señora Yagami, pero el semblante de Near lo hace preocuparse.
—Elle... —se cruza de brazos y suspira—. Yo no quiero juzgar a alguien que no conozco, tampoco quiero insinuar que la señora Yagami sea mala, pero la relación que tienen no me parece sana...
—¿Por eso me preguntaste si la conozco? —Interrumpe—. Has estado dándole vueltas al asunto, ¿no es así? Mira, no la conozco mucho, como todos tiene problemas, pero es una buena mujer, Light la adora.
River tensa la mandíbula mientras pasea la mirada por toda la habitación, intentando ordenar sus ideas. Es cierto que casi no ha dormido por estar pensando en la conversación que tuvieron, también es cierto que los demás consideran que piensa demasiado las cosas, él en cambio cree lo contrario. Siempre fue un niño callado, de los que les gusta observar en lugar de hablar, quizá por eso suele ver cosas que los demás pasan por alto, y muchas veces su intuición no falla.
—¿A ti te parece normal que Light diga quererte y sin embargo se aleja porque tiene que estar con su mamá? —hace énfasis en la palabra "tener" porque le parece necesario señalar que el castaño no utilizó la palabra "quiero" o "deseo", sino más bien una que sugiere obligación.
—¿Entonces para que me pides que lo busque? Con lo que me dices, es obvio que me va a rechazar de nuevo. —Suspira, un poco decepcionado.
—Ese es el problema. Yo no me iré tranquilo si no tengo la seguridad de que alguien estará con él. Es cierto que Light dice que tiene claro que no quiere romances, como también tiene claro que va a estar con ella por siempre y que ella es lo único que necesita para ser feliz —traga saliva luego de repetir las mismas palabras que su amigo usó, dándose cuenta que el sabor que le dejan en la boca es más amargo al decirlas en voz alta—. Light tiene claras varias ideas, las cuales no sé si realmente vienen de él, pero yo me rehuso a dejarlo solo...
Elle sonríe al ver cierto brillo en los ojos de Near, hace tanto no le veía esa determinación. Está seguro que el menor tiene una percepción errada de sí mismo, cuando la realidad es que es la persona más valiente y noble que conoce.
—Bueno... ¿y qué sugieres? —pregunta. Entiende lo que Near sugiere, pero se niega a creerlo, no concibe la idea de que Sachiko manipule así a su hijo, debe ser un error, algún mal entendido, está seguro que solo lo hace para protegerlo, después de todo así son las madres.
—En que las llevas de perder si pretendes cortejarlo de nuevo —explica, sujetándose el mentón con un par de dedos—, peeeero quizá si le ofrecieras solo tu amistad, Light no se sentiría presionado a corresponderte.
—¿Esta es la idea por la que me hiciste venir más temprano? —Refunfuña, frunciendo el entrecejo mientras se cruza de brazos.
—¡No me juzgues! —Lo señala de forma amenazante con uno de sus pequeños dedos—. Todo esto pasó ayer apenas y no he dormido mucho, ya pensaré en algo después.
—Está bien. —Suelta un suspiro y se encoge de hombros, tampoco es algo descabellado lo que le pide. Intentará hablar con él cuando se queden solos en el aeropuerto, pero si lo ignora, no piensa buscarlo, prefiere quedarse con el cariño que le tiene en vez de transformar ese amor en resentimiento si siguen con ese juego. A lo mucho puede intentar llamarle, una vez, no más—. Ahora que recuerdo... —entrecierra los ojos, como si acabara de darse cuenta de algo—, no me dijiste por qué te llamó Light ayer...
Near se tensa al instante, de hecho él también lo había olvidado por estar concentrado en lo que él consideraba más importante.
—¿Near? —Insiste luego de unos segundos en silencio al notar que el otro ha comenzado a sudar—. ¿Por qué te llamó Light ayer?, ¿por qué saliste tan deprisa y preocupado?
—Ah... yo... bu-bueno... —balbucea mientras Elle se pone de pie, sin dejar de verlo a los ojos.
Es consciente de que empieza a temblar, y que Lawliet debe estar pensando lo peor por culpa de las reacciones de su cuerpo. No es esa su intención, es solo que nunca se le ha dado muy bien mentir. No sabe qué hacer, teme por la reacción de Elle al enterarse de lo sucedido, aunque por otro lado, cree que será peor si se entera después, al menos él podría intentar calmarlo.
—¿Near? —Repite, al verlo más pálido a la vez que se pasa los dedos por el cuello de la camisa—. Lo volvió a hacer, ¿no?
El aludido se queda helado ante la pregunta. Alex suele decir que Elle puede ser muy lento para unas cosas, pero muy listo para otras, y ahora lo entiende. Sin embargo no sabe cómo reaccionar, por lo que solo se queda inerte.
—¿Su amante no le dio para el taxi y te tocó ir por él?
Near menea la cabeza al instante, Lawliet lo está malinterpretando todo.
—No, n-no pasó na-nada... —titubea agitando las manos, sintiendo los tupidos mechones adheridos a su frente a causa del sudor.
—¿Quién lo dice?
—Él... —murmura, encogiendose un poco luego de la sonora carcajada que su respuesta provoca.
—Y nosotros debemos creerle, ¿no? —Comienza a caminar de un lado a otro, empuñando las manos para controlar los espasmos que le suben por toda la espina dorsal.
—¡Yo le creo! —Vocifera, tensando la mandíbula al sentirse impotente— Elle... —masculla al ver que su amigo le da la espalda mientras se lleva las manos a la cabeza. Lo entiende, pero para él debe haber algo más— ¿no te preguntas por qué lo hizo?—. Su pregunta provoca otra carcajada, la cual le estruja el corazón— ¡Light no está bien, Elle! Me queda claro que algunas personas disfrutan ese trabajo, pero él lo dejó a la primera oportunidad que tuvo... entonces, ¿po-por qué lo ha-ría?—. El nudo en su garganta se vuelve más pesado, impidiéndole hablar sin atropellar las palabras. Parece que habla contra la pared porque Lawliet sigue dándole la espalda— ¿po-por qué? ¿Por qué lo in-intentó? ¡Hay tantas cosas que Light no nos dice!
—¿Qué quieres que nos diga? ¿No te das cuenta que mentir es lo que mejor se le da? ¿No acabas de decirme que dejó "ese trabajo" a la primera oportunidad que tuvo? —Suelta con ironía—. Pues no parece, Near. No parece. A lo mejor se dio cuenta que lo que realmente le encanta es vender el culo, ¿no crees? —Las palabras salen por sí solas, dejándole un amargo sabor en la lengua. Se da asco luego de decirlas, hace mucho no se refería a Light con el desdén que acaba de usar.
Se quedan en silencio. Hay lágrimas bajando por las mejillas de Elle, es por eso que le ha dado la espalda a Near en todo momento, ahora tampoco se atreve a darle la cara después de la idiotez que dijo. Sin embargo, un sollozo rompe el mutismo, transformándose en gimoteos desesperados.
—Tú no lo viste... no lo viste... —Lawliet se tensa cuando de forma repentina, los brazos de Near le rodean la cintura mientras hunde el rostro entre sus omoplatos, lloriqueando—. Tú no lo encontraste temblando, asustado mientras fingía ser fuerte... Tú no entiendes...
Elle se muerde los labios, no solo por lo que escucha, sino por cómo lo escucha. Cree que hacer llorar a Near debería ser considerado un pecado, el cual él no soporta. Sin dudarlo lo toma de los brazos y da media vuelta para quedar frente a frente, sintiéndose peor al verle esas redonditas y adorables mejillas empapadas.
—No llores... —murmura mientras le limpia el rostro, sin saber qué más decir.
—Me siento tan mal, Elle... —Rompe en llanto de nuevo al mismo tiempo que lo abraza y hunde el rostro en el pecho del pelinegro—. Soy un mal amigo, ¿no es así?
—¿Por qué dices eso? —Pregunta con ternura mientras le acaricia la espalda, intentando calmarlo al sentir cómo tiembla entre sus brazos.
—¡Porque lo estoy abandonado! —Las lágrimas bajan copiosamente, humedeciendo la camisa blanca de Elle. Lo tiene claro, no importa lo que los demás digan, la verdad es que se está yendo quizá en el peor momento de Light, ¿eso en qué lo convierte?—. ¡Él me necesita! ¡No quiero que esté solo, Elle! ¡No quiero! ¡Él me pidió que me quede! Y yo... y yo... ¡lo estoy dejando!
El pelinegro suspira mientras lo abraza más fuerte. Él nunca estuvo de acuerdo con que Near se fuera solo porque lo echará demasiado de menos. Si decidiera quedarse, él sería el primero en apoyarlo, pero esto no es lo que tenía en mente. No quiere que se quede por las necesidades de un tercero, menos cuando no pueden ayudar a alguien que no se deja ayudar.
—Te prometo que arreglaré las cosas con Light—. Dice, porque sabe que es la única manera de calmarlo—, estaré pendiente de él.
—¿En-en serio? —pregunta levantando la cabeza, moqueando un poco.
Elle asiente pese a que el corazón le duele en cada latido. Abraza a Near para darle consuelo y también para que no lo vea llorar. Imaginar al castaño en la cama con otro lo llena de desasosiego, él en verdad lo quiere, pero parece que Light prefiere estar con cualquiera y ser usado solo por un fútil y efímero momento de placer. No lo entiende, desearía no tener que verlo, por lo menos no por ahora, pero es un hombre de palabra y no piensa fallar a una promesa. Intentará al menos pedirle perdón por lo sucedido con Alex, sin embargo eso es todo lo que está dispuesto a hacer...
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«Expulsado»
Light se pone de pie precipitadamente tras escuchar esa palabra, la cual hace eco en su cabeza. Por acto reflejo deja caer las manos sobre el escritorio, pero de sus labios no sale nada.
El director les había pedido que esperaran afuera un momento ya que él debía atender unas llamadas. Una cantidad exagerada de alumnos pusieron al tanto a sus padres acerca de la pelea y muchos querían quejarse. Al estar en la recepción, alcanzó a escuchar a más de un padre gritarle a la pobre secretaria, quien amablemente les explicaba que el director se encontraba atendiendo a alguien más. Cuando al fin los hicieron pasar, creyó estar preparado para lo peor, sin embargo se dio cuenta que no era así.
—No puede hacerme esto... —es lo único que logra murmurar, su mente va demasiado rápido como para formular algo más.
Sí, esperaba ser suspendido, pero no una expulsión definitiva. En ese instante demasiadas imágenes pasan frente a sus ojos: el tiempo que estuvo ahí, todas las noches que apenas durmió para mantener las mejores calificaciones, las medallas de reconocimiento que logró... y hasta las mentiras; todo lo que hizo, al final fue en vano.
—Lo siento, joven Yagami—. Responde el señor Lefevbre luego de unos segundos, consciente de que no hay alumno que se esfuerce más que él.
—En poco tiempo serán los exámenes finales... —Quizá eso lo que más le duele, que le arrebaten la oportunidad estando tan cerca.
—Una pelea como esta va en contra de los valores de nuestra institución —apoya los codos en el escritorio y entrelaza los dedos, luego dirige la mirada al pelinegro que está sentado en una de las butacas, quien sostiene una compresa fría sobre uno de sus ojos para desinflamarlo—. Mire al joven Mikami y dígame si no cree que estuvo mal lo que hizo.
La intención del señor Lefevbre es que Light entienda que no hay manera de ayudarlo, solo basta ver el rostro de Teru para darse cuenta que no fue una simple riña, ¿qué habría pasado si no los separaban a tiempo?
El castaño hace lo que le indican, voltea hacia el pelinegro. Está seguro que él debe tener alguna parte inflamada o quizá hasta violácea, solo recibió dos golpes, en cambio Teru está lleno de moretones y fisuras. Sin embargo, nota una leve sonrisa en sus labios y eso lo exaspera.
—¿El que divulguen mi privacidad si va con los valores? —Pregunta, volviendo la vista al frente.
—Usted tendría que haberlo reportado con un profesor o conmigo —explica despacio como es habitual en él—, nosotros nos hubiéramos encargado de castigar al responsable.
—Fue Teru—. Suelta mientras se yergue y se cruza de brazos, como retándolo a que cumpla su palabra de castigarlo.
—¿Tienes pruebas? —Cuestiona el pelinegro con un gesto de dolor.
—Los mensajes.
—El punto aquí es... —el director intenta retomar el control de la conversación, pero es interrumpido.
—¡El punto aquí es que a mí me están expulsando definitivamente mientras que a él no le dicen nada! —Vocifera, señalando a Teru.
El señor Lefevbre agacha un poco la mirada porque por donde lo vea, es injusto. Pero él está maniatado, es deshacerse de un alumno que no paga ni la mitad de lo que cuesta ese colegio o perder su empleo al echarse en contra a todos los padres de familia.
—¿Y a mí por qué? —murmura Teru, llamando la atención de ambos. Intenta acomodarse en la butaca, lo hace despacio, no hay parte de su cuerpo que no le duela—. Yo no soy el que vende su cuerpo como una prostituta barata. Si te vas de aquí es porque a los padres les da asco que sus hijos se relacionen contigo.
Light voltea hacia el director, como diciéndole: «¿se piensa quedar callado?»; Teru fue quizá muy formal al llamarlo "prostituta" y no "puta" como es lo usual, son palabras que ya ha escuchado antes a manera de desprecio, por lo que no deberían afectarlo, sin embargo le calan. Más que las palabras, lo que realmente le duele es el hecho de sentir que no vale nada, que el único que merece ser defendido en esa habitación es Teru debido a su apellido.
—Joven Yagami, le pediré que se retire. —Dice el director con semblante severo. El castaño puede alegar todo lo que quiera y quizá tenga razón, pero no cambiará nada, la decisión ya fue tomada.
Light se muerde los labios en busca de controlar los espasmos nerviosos de su rostro. No sabe qué hacer, la sensación de que el suelo desaparece bajo sus pies se presenta de nuevo. Son pocos los detalles que le dan estabilidad a su vida, los cuales últimamente se han estado cayendo a pedazos, y el último fragmento que le quedaba acaba de derrumbarse.
—Joven, Yagami... —intenta llamar la atención del castaño, porque no quisiera tener que sacarlo por las malas—, le pido que...
—Señor Lefevbre —interrumpe, tomando un suspiro e irguiéndose—, respondiendo a su pregunta... no, no creo que haya estado mal romperle la cara a este infeliz—. Lo ve directo a los ojos, frunciendo un poco el ceño—. Si tuviera otra oportunidad, lo volvería a hacer.
Da media vuelta con tal rapidez que ni el director ni Teru pueden detener el puñetazo que cae sobre la nariz de este último. Escucha un jadeo por parte del señor a quien hasta hace unos momentos había respetado tanto, pero no le importa, nada importa ya de todos modos. Sale del lugar azotando la puerta, no se detiene en ningún momento y mantiene la cabeza en alto pese a que el corazón le tambalea por dentro. No piensa darles el gusto de que lo vean derrotado.
oOo
Armar las maletas fue un subibaja de emociones, pero Near sabe que el verdadero momento difícil ha llegado. De pie bajo el umbral que da inicio al pasillo, intenta sonreír al encontrarse con todos en la sala, esperando por él.
El aire escapa de sus pulmones, en ese instante el tiempo parece detenerse, se da cuenta que una vez que salga por la puerta, no los verá todos los días como están acostumbrados. Sabe que debe empezar a despedirse si no quiere que se le haga tarde, pero el cuerpo no le responde. Para su suerte, Matt es el primero en acercarse, facilitándole el trabajo.
—No puedo creer que te vayas sin haberme dado tu tesorito—. Dice el pelirrojo mientras lo envuelve en un abrazo.
—¿En serio tenías que decir eso justo ahora, Mail? —Near sonríe, sintiendo que la presión en su pecho se aligera un poco gracias a su amigo—. ¿No preferías que me llevara un mejor recuerdo tuyo?
—No sería un recuerdo mío si no hay una idiotez de por medio, ¿no crees?—. Le revuelve el cabello de forma juguetona, no quiere volver este momento más triste de lo que es.
—Cuando me dijiste que te iba a ver hasta en la sopa, no te creí —susurra Beyond al oído de Alex cuando éste lo abraza—. Ahora que ya nadie me estará molestando a las siete de la mañana, voy a desbloquear tu número.
—Sí, yo también te voy a extrañar, Beyond. —Responde con sarcasmo.
Ryuzaga ríe mientras le da unas palmadas en la espalda al menor de los Lawliet. Disfrutó su estancia pese a que fueron pocas las veces en las que coincidieron para hacer algo todos juntos. Sabía que cada quien tiene sus responsabilidades y obligaciones por lo que en algunas ocasiones fue al centro comercial con uno, otras veces tal vez por un helado con otros, pero lo que no pudo lograr es que Beyond le aceptara una salida a desayunar porque según él, no existe para nadie antes de las diez de la mañana.
—¡Hey, Matt! —el aludido voltea hacia Beyond, quien extrañamente ha andado de buen humor todo el día— ¡Deberíamos dedicarnos a pintar cuadritos para poder viajar por el mundo!
—No sean exagerados, no viajo por el mundo —refunfuña Alex mientras camina hacia el pelirrojo para despedirse. Es cierto que adora conocer nuevos lugares y ha conocido muchos, aunque viajar dentro de Europa es menos costoso que hacerlo a otro continente. Haber ido hasta ahí y por tanto tiempo le costó muuucho trabajo—. Y no es solo "pintar cuadritos" —añade, haciendo las comillas en el aire, ofendido por el comentario.
De hecho, durante su estadía, estuvo avanzando algunos proyectos en su laptop y trabajando en unos bosquejos para compensar el tiempo que estaría fuera.
—¿Y cuando vuelves? —Pregunta Matt mientras se dirige al escritorio en busca de la cajetilla de cigarros que recuerda haber dejado ahí. Tal vez no lo demuestre, pero toda esta situación lo tiene nervioso.
—Justamente por eso planeé quedarme tanto tiempo, porque el otro año inició una maestría y no creo vaya a tener chance en un buen rato —explica, regresando al lado de Elle luego de haberle dado también un abrazo a un apático Mello—. Además, era visitarlos o arriesgarme a que se olviden de mi porque de ustedes no sale ir a verme.
—¿Qué esperabas? —Beyond se encoge de hombros—. Somos pobres —añade a la vez que se encamina hacia Near para despedirse, quien sonríe por el comentario.
—Quedas a cargo —le susurra al pelinegro, a quien le rodea el cuello con ambos brazos, debiendo ponerse de puntillas para alcanzarlo.
—¿Estás loco? —murmura al instante, lo suficientemente suave para que la conversación se mantenga solo entre ellos dos—. Yo no sé cuidar ni de mí mismo.
—Por Dios, mira el par con el que te quedas —los dos miran de reojo hacia los otros, mientras que Mello parece ausente, Matt está entretenido intentando hacer círculos con el humo del cigarro—. No sacas uno de esos dos.
Tampoco es que Beyond sea la sensatez andante, pero cree que un poco de responsabilidad le hará bien a su amigo.
—Uhm, ser el que manda... —murmura con una sonrisa, a decir verdad, que sea específicamente Near quien se lo pida lo halaga—. No suena mal.
—Confío en ti —le da un beso en la mejilla y se separa de él para luego tomarlo del rostro antes de añadir— así que tú también confía en ti.
Sus palabras engloban más allá de la responsabilidad de cuidar una casa, confía en que Beyond encontrará su camino y espera que suceda pronto por el bienestar de ambos hermanos. Sabe que se adoran, pero Beyond a veces es muy injusto con Elle, y aunque hoy no lo ha visto hostil con su hermano mayor, nunca se sabe cuánto vaya a durar.
—Near, se nos hace tarde... —Interrumpe Elle tras ver su reloj de muñeca.
El aludido asiente y suspira, aún le falta la peor parte. Da media vuelta en dirección a Mello, es la primera vez en todo el día que se ven a los ojos. Camina, todo se queda en silencio, como si solo existieran ellos dos. El estómago se le retuerce en cada paso y su corazón da un vuelco al momento que los brazos de Mello lo rodean.
—Cuídate mucho... —le pide el rubio al oído. Near solo atina a abrazarlo más fuerte al sentirlo temblar.
—Tú también—. Susurra, hundiendo el rostro en el cuello del otro, donde inspira en busca de impregnarse por última vez del varonil aroma a perfume combinado con cacao.
Aunque Mello quisiera que el abrazo fuera eterno, siente que la realidad está pisándole los talones, por lo que debe aprovechar cada segundo. Le da un prolongado beso en la cabeza, y el olor a miel del shampoo que usa Near le queda grabado en la punta de la nariz.
—Te quiero mucho, Nate River—. Lo aprieta más fuerte a la vez que parpadea un par de veces para deshacerse de la humedad que hay en sus ojos. No quiere llorar frente al enano aunque se esté derrumbando por dentro.
—Yo más, Mihael Kheel... —le asegura con voz temblorosa. A diferencia del rubio, él no puede disimular sus emociones y un par de lágrimas se deslizan por sus mejillas al momento que se separan—. Te voy a extrañar...
Se aleja antes de que el otro añada algo, un segundo más entre sus brazos y la fortaleza que ha fingido el día entero se habría venido abajo. Estira la manija de las maletas con ruedas y las jala consigo. Solo voltea una última vez al llegar al recibidor, toma su abrigo del perchero y luego sacude la mano de manera floja para despedirse de los tres.
Les pidió que ninguno lo acompañara al aeropuerto porque no cree que hubiera sido capaz de separarse de ellos al estar ahí, quizá hasta habría desistido a la idea de irse. Sin embargo sabe que necesita alejarse pese a que la mayor parte de él le grita lo contrario.
Al llegar al parqueo y dirigirse al auto, abre la puerta del copiloto como acto reflejo, pareciendo que sus movimientos ya están grabados mecánicamente en su cabeza. De forma inconsciente no quiere dejarle ese asiento a Alex luego de lo ocurrido la noche anterior, es como si estuviera cuidando a Elle por Light, ninguno protesta, de hecho ni siquiera se percatan de las verdaderas intenciones detrás de ese gesto.
Una luz sutil color azul neón se desliza por debajo del tablero tras encender el Lamborghini. Alex hace un comentario sobre que no entiende para que tener un auto tan lujoso si ya tiene otro y de que nunca, en todo el tiempo que estuvo ahí, se atrevió a poner un dedo sobre la pantalla o botones de la consola central por medio a arruinar algo. Elle solo sonríe y menea la cabeza, él no encuentra tan descabellado el tener un auto más modesto y esta preciosura.
Es el único comentario que existe, luego de eso el recorrido avanza en silencio por varios minutos, hasta que Elle se atreve a opinar que ese viaje estaba supuesto a no hacerse; primero la cancelación del vuelo, luego que no pudo reservar uno para la misma semana, y ahora deben estar ahí dos horas antes porque les fue imposible hacer el prechequeo en línea.
—La vida está intentando decirnos algo, ¿no crees, Near? —Le da un par de palmadas en la pierna a su amigo a manera de integrarlo a la conversación ya que desde que salieron lo único que ha hecho es apoyar la cabeza contra el vidrio y revisar el celular.
—Quizá significa que debo quedarme aquí contigo —responde Alex en son de broma. No va a mentir, sus comentarios siempre llevan algo de verdad, pero tampoco planea forzar nada. Sin embargo, su sonrisa desaparece al momento que Near voltea raudo hacia él—. Era broma... —murmura.
—Light no ha visto mi último mensaje —comenta con el cejo fruncido y acomodándose de nuevo en el asiento.
—Sale a las tres, ¿no? —Pregunta Elle a lo que Near asiente. Se fija en la hora que muestra el tablero y añade — Aún falta media hora, quizá por eso no te ha contestado.
—Supongo —se encoge de hombros y vuelve a apoyar la cabeza contra el vidrio. De no haber sido por el problema con el prechequeo, probablemente los cuatro se habrían ido juntos y quizá el trayecto habría sido más llevadero para él.
En el aeropuerto, Elle se distrae con las mini tiendas que hay cerca del punto de encuentro que acordaron, mientras espera a que sus amigos realicen el proceso de revisión de documentos y registro de equipaje con la aerolínea. Esconde las manos en los bolsillos del abrigo en busca de calor, la temperatura no está para andar tan cubierto, quizá al ser un lugar alejado de la ciudad, el frío es más penetrante. Se le ocurre la idea de ir por un café caliente, sin embargo se detiene frente a uno de los escaparates, hay varios amigurumis en pequeños mostradores giratorios. Sonríe al notar uno en forma de panda; si las cosas con Light hubieran seguido como hasta hace unas semanas, ahora tendría el suyo colgado en el celular, en cambio lo tiene guardado en su mesita de noche porque tampoco fue capaz de botarlo.
—¿Te aburriste mucho?
Elle da un respingo al escuchar la voz de Alex detrás de él y sentir un par de palmadas en el hombro.
—¿Ya estuvo todo? —Pregunta frunciendo el ceño mientras gira hacia ellos—. Solo pasó media hora —añade con reproche tras ver su Rolex. Le queda claro que los del aeropuerto son unos exagerados al pedir estar tanto tiempo antes.
—Sí, bueno, tuvimos la suerte de que no habían muchas personas —se encoge de hombros y se acomoda la bufanda, a diferencia de Elle, él sufre mucho en el frío. Luego señala las sillas que están en medio de la terminal, como pidiendo que se dirijan a ellas.
Sin embargo, Elle nota que Near sigue pendiente sólo del celular y ahora lo acompaña una mueca de angustia.
—¿Y a ti qué te pasa?
—Light sigue sin ver mis mensajes —responde sin dejar de ver la pantalla mientras se muerde el dedo pulgar.
—¿Por qué no le llamas? —Sugiere Alex. Escuchó en el auto que la hora de salida del castaño es a las tres, lo que significa que salió desde hace casi una hora, hasta él que no lo conoce tanto le parece extraño que no se haya comunicado con Near.
—Ya lo hice...
—Quizá le tocaba trabajar —añade Elle, no puede evitar esa pizca de resentimiento al recordar lo que Near le contó.
—Es su día libre... —murmura mientras se lleva el teléfono al oído, escuchando uno tras otro los tonos hasta que aparece la máquina contestadora.
—¿Por qué no le intentas llamar tú, Elle?
El aludido voltea a ver a Alex con una cara de «¿por qué yo?», y sin pensarlo, responde—. A lo mejor lo olvidó...
—¡Él no lo olvidaría! —Prorrumpe Near— ¡Yo no quería que nadie me acompañara porque iba a ser más difícil despedirme aquí, pero él me insistió en venir! ¡¿Cómo va a olvidarlo?!
Los dos se quedan en silencio por miedo a alterarlo más. El único que hace un movimiento es Alex al darle un manotazo en la cabeza a Elle.
—Y aunque así fuera... —murmura Ryuzaga—. No tendría sentido que no atienda el teléfono.
—¡Búscalo, Elle! —Propone Near, abriendo muy grande los ojos, como si se le acabara de ocurrir la mejor idea.
—¿Qué... ? ¿Yo...? Pero... —balbucea, viendo a uno y luego al otro repetidas veces.
—Sería lo mejor. —Dice Alex mientras entrecierra los ojos, confundido. Los últimos días lo ha visto a Elle muy decidido en cuanto a no seguir cayendo en el juego de Light, pero esto es diferente.
—¡Tú lo prometiste! —Reclama Near, picoteándole el pecho con el dedo índice—. ¡Me lo prometiste!
—Lo que yo dije fue...
—¡Nate! —Interrumpe Alex, tomándolo de los hombros— ¿Quieres viajar? —el de cabello blanco parpadea tras la pregunta; una parte de él quiere alejarse y agradece el apoyo que su amigo le está dando, pero justo ahora está seguro que lo mejor es quedarse, así que menea la cabeza—. Está bien... —Alex suspira, sin embargo sonríe, respeta la decisión de Near y si algún día decide viajar, lo estará esperándolo en Italia.
—No, no, no... —Interrumpe Lawliet. Él ya está pagando las consecuencias de haberse fijado en alguien como Light, no va a permitir que el enano al que todos cuidan y el que cuida de todos pase por lo mismo—. Yo iré por él...
Elle sabe que debajo de esa coraza existe una linda persona, pero también ha lidiado con la parte hostil. No quiere que Nate anteponga específicamente a una persona que quizá el día de hoy tan solo se le dio la gana de dejar de hablarle como lo hizo con él.
—¿¡En serio!? —Pregunta el más bajito con una sonrisa de niño pequeño.
Lawliet aprieta los labios al ver esa sonrisa. Últimamente ha llegado a la conclusión de que el castaño es como un cactus, te acercas demasiado y sales espinado, no quiere eso para su amigo. Sin embargo, pese a que conoce a la persona tierna que hay debajo, ignora que River ha visto más allá, Near es la única persona con la que Light se abre sin miedo a ser juzgado, lo de ellos carece de malicias y dobles intenciones. Si los viera, quizá aseguraría que es la amistad más sincera que existe, y comprendería la preocupación de Near ante su repentina desaparición.
—Sí, lo voy a buscar... —Asegura tras unos segundos.
—¡Entonces yo voy contigo!
—¡No! —Dice al instante, luego lo sujeta de los hombros y se encorva un poco para poder verlo a los ojos—. Hagamos algo... vete a Italia —Near menea la cabeza de inmediato, no va a estar tranquilo si no sabe nada de su amigo, pero antes de poder protestar, Elle añade—. Si ha pasado algo malo, yo te pago el vuelo para que regreses, no importa la hora ni el precio, ¿está bien?
Near se muerde los labios, no es lo que quiere, pero puede ver en los ojos del pelinegro que no le dará otra opción. Lawliet cree que las malas noticias son las primeras en saberse, por lo que no hay nada de qué preocuparse, así que sonríe cuando el otro acepta su propuesta.
—Bien... —Se yergue y luego ve la hora en su reloj, aún falta para que el vuelo parta, si logra comunicarse con el castaño tal vez llegue a tiempo para al menos despedirse. Entonces una duda viene a su mente— ¿dónde se supone que lo debo buscar?
—En su casa—. Responde Alex al instante mientras pasa un brazo sobre los hombros de Near para calmarlo—. Si no ha llegado pero pasó algo, alguno de los vecinos debe estar al tanto.
Elle chasquea la lengua, el aeropuerto está a un poco más de una hora, sí tiene que ir hasta la casa del castaño, no volverá a tiempo. Al menos le queda el consuelo que logró que Near se vaya un poco más tranquilo.
—Entonces supongo que aquí nos despedimos... —Dice Lawliet mientras se acerca a Alex para envolverlo en un abrazo, prometiéndole como siempre que lo visitará pronto—. ¿Y tú? —Sonríe al dirigirse a Nate, de quien le cuesta más despedirse.
Lo abraza con fuerza mientras hunde los dedos de una mano entre la espesa cabellera de mechones blancos. No importa que esté a nada de cumplir veintiún años, para él sigue siendo el pequeño algodón con patas que hay que cuidar, por lo que no soporta verle las rojizas ojeras que le enmarcan los ojos, como señal de que debe haber llorado mucho durante el día.
—Me vas a llamar tan pronto sepas algo, ¿verdad? —Pregunta al romper el abrazo, sin soltarlo del todo para que lo vea a los ojos.
Elle asiente porque sabe que es la única opción que tiene. Hace un gesto con la mano antes de dar media vuelta y comenzar a caminar, en busca de la salida.
Comienza a alejarse, volteando cada cinco segundos para despedirse con la mano hasta que los pierde de vista. Es ahí cuando la actitud de indiferencia decae poco a poco, teniendo que acelerar los pasos de repente. El maldito amor que siente por ese castaño comienza a bombear, aplastando los vestigios de rencor en su pecho y la única manera de calmar los incesantes latidos de su corazón es asegurándose que se encuentra bien, por lo que busca su celular en el bolsillo sin dejar de avanzar.
Choca contra algunas personas y ni siquiera se detiene a murmurar un lo siento. Intenta una, dos, tres veces y siempre es lo mismo, la llamada entra y nadie contesta. En otra situación no se sorprendería, no es nada que no le haya hecho antes, pero no tiene sentido que tampoco le haya contestado a Near, así que tan pronto llega al parqueo empieza a correr.
No se da cuenta que azota la puerta al cerrarla, él suele ser muy cuidadoso con sus autos, sobre todo con éste. No obstante va enfocado en un solo objetivo: salir lo más rápido posible de ahí. Con una sola mano jala el cinturón, fallando varias veces al intentarlo abrochar, mientras con la otra mano sigue manipulando el celular. Debido a los nervios, le toma tres intentos meter la llave, pero detiene sus movimientos en el instante que la llamada es atendida.
—¿Light...? —Traga saliva tras pronunciar el nombre, recibiendo como respuesta silencio, el cual es interrumpido por un sollozo.
—Elle... —el aludido siente que algo en su pecho se quiebra al oírlo gimotear, sin saber qué ocurre, conecta el celular al auto y activa el altavoz antes de ponerse en marcha.
—Light... ¿pasó algo?—. No estaba preparado para esto, no sabe qué decir, ellos no han hablado en semanas. Maniobra el volante en busca de la salida del estacionamiento, sin dejar de prestar atención al débil lloriqueo que escapa por los altavoces.
—Elle... ¿por qué aunque intento hacer las cosas bien... me salen mal?
—Light, ¿dónde estás? —Pregunta frunciendo el ceño mientras aprieta demasiado el manubrio al escucharlo llorar. Lo oye sollozar de forma ahogada, como si hubiera algo sobre su boca, y en ese instante se olvida de lo que ocurrió la última vez que se vieron, lo único que quisiera es poder teletransportarse y estar con él— ¡Light!, ¿¡dónde estás!? —Insiste, acelerando un poco más al ver que la carretera se encuentra vacía.
—En mi casa... —susurra mientras moquea—, Ya no sé qué hacer...
—Voy para allá.
—No... —agrega al instante—. Quiero estar solo...
—Light... —suspira, sin apartar la mirada del camino—. Te conozco lo suficiente para saber que realmente no quieres estar solo.
La voz del castaño le recuerda a lo ocurrido tras el evento, cuando a Mello se le ocurrió la genial idea de drogarlo. Percibe la misma desesperación, la misma necesidad, esa vez Light se dejó llenar de mimos, por lo que está seguro que estar solo no es lo que el castaño quiere realmente. El silencio que recibe como respuesta siente que le da la razón.
—No sé... —murmura tras unos segundos. Ni siquiera le da tiempo de que pueda decir algo más ya que Light desconecta la llamada.
Como acto reflejo suelta un manotazo sobre el volante, podría intentar llamar de nuevo, no lo hace porque sabe que un segundo de distracción puede ser fatal en plena carretera. Acelera todo lo que puede, hasta donde el límite de velocidad se lo permite. Desea orillarse y llamarlo, pero le urge llegar hasta él, así que decide presionar el acelerador a fondo.
Luego de casi cuarenta minutos, debe disminuir la velocidad y manejar con más cuidado al adentrarse en la ciudad. Lo llama en cada semáforo en rojo, no obstante ya no corre con la misma suerte de antes. De un momento a otro comienza a sudar, debiendo retirarse como puede el abrigo que lleva puesto, se afloja la corbata y desabrocha los primeros dos botones de su camisa blanca, de hecho hasta le cuesta un poco respirar. Mil ideas le pasan por la cabeza, pero hay una que toma más fuerza cada vez que la llamada no es atendida: «¿Y si hizo alguna estupidez?»
Los últimos treinta minutos se le hacen eternos, así que cuando al fin cruza la última esquina y entra en esa zona de edificios departamentales de paredes manchadas y descascaradas, poco le importa pasar sobre cuánto bache se le atraviese. Tal vez si Light nunca hubiera contestado alguna de las llamadas, estaría menos preocupado, pero no lo puede evitar ahora que tiene la seguridad de que algo malo ocurre.
Detiene el auto y lo único que hace como acto reflejo al salir es tomar su abrigo y presionar el botón del control remoto para activar los seguros. Se percata de que la puerta está semi abierta y agradece su suerte, no se había puesto a pensar que habría hecho si hubiera estado cerrada. Entra decidido y acelerado, sin embargo se detiene tras dar tan solo dos pasos. La sala está hecha un desastre, como si un remolino hubiera pasado por ella, dejando a su paso objetos tirados y quebrados por doquier.
Cierra la puerta despacio y teniendo cuidado de no pisar nada, avanza. Al ser un lugar pequeño, unos cuantos pasos son suficientes para llegar hasta la cocina-comedor, la cual recorre con la mirada, encontrando el mismo desorden, pero sin rastros de Light. Sin saber por qué, recoge con cautela una de las sillas y la coloca junto a la mesa del comedor, luego fija la mirada en la delgada cortina que cuelga bajo el umbral. Traga saliva y un sudor frío le baja por la espalda, sabe el motivo que lo llevó hasta ahí, pero tiene miedo por lo que pueda encontrar.
Suelta el aire y se arma de valor, tres pasos son suficientes para lograr rozar la cortina con los dedos, la cual hace a un lado despacio, temiendo lo peor.
La habitación, al igual que el resto de la casa, lo hacen pensar que hubo un fuerte terremoto. Pero no tiene tiempo para prestar atención a los objetos tirados, sus ojos enfocan al instante el cuerpo del castaño, boca abajo sobre la cama, y esta vez no vacila en correr hacia él.
—¡Light! —hay una preocupación palpable en su voz.
Lo toma del brazo para girarlo con cuidado, lo primero que sale es una orejita color rosada, el resto aún está atrapado debajo del cuerpo del castaño. Elle sonríe al recordar el peluche, pero su sonrisa desaparece al notar el rostro hinchado y violáceo del otro. Debido a la impresión lo suelta, Light termina por rodar boca arriba debido a su propio peso. Y si un par de moretones lo dejan helado, las manchas de sangre seca sobre la piel, la parka y la camisa blanca lo hacen pensar lo peor.
Desesperado, comienza a palparlo por todas partes, en busca de otras heridas. No encuentra ninguna, sin embargo prefiere no confiarse. Está nervioso y preocupado así que comienza a buscarse el celular en algún bolsillo para llamar a una ambulancia, pero se detiene cuando lo ve entreabrir los ojos.
—Elle... —murmura confundido y luego sonríe, moviendo los brazos de manera torpe sobre el colchón—. ¡Hay dos Elle! —añade soltando una carcajada mientras estira un brazo, con intenciones de señalarlo, pero los movimientos son oscilantes.
Es entonces cuando Lawliet se percata de la botella semivacía que yace al lado del castaño. Recorre la habitación con la mirada y encuentra otras más por el suelo.
—Light... ¿qué pasa?—. Está tan desconcertado que es lo único que se le ocurre preguntar mientras flexiona una pierna sobre la cama para tomar asiento cerca de él.
—¿Pasa...? —Susurra ladeando la cabeza, luciendo confundido— pasa... pasa... —continúa, con esa voz floja y a la vez gangosa debido a la inflamación. Él mientras tanto, le retira con cuidado algunos mechones de la frente—. No le digas a nadie... —se lleva con torpeza un dedo a los labios, indicando que es un secreto— pero... ¡Me gustas! —suelta y luego se lleva las manos al rostro antes de intentar rodar de un lado al otro, como si le diera mucha vergüenza —¡Pero no le digas a Elle! —advierte, deteniéndose de pronto y apartándose las manos del rostro—. Bueno... no le digas al verdadero Elle, porque el verdadero solo es uno y aquí hay... —comienza a levantar uno a uno los dedos de la mano para hacer cuentas, pero de la nada se echa a reír de nuevo.
Lawliet medio sonríe, no es la sonrisa de alguien que ha esperado tanto este momento, la suya está llena de pesar. Hace mucho se dio cuenta que Light aborrece el alcohol y cualquier sustancia "rara" como les llama él; no es un simple «no me gustan por eso no las consumo», las odia. Con lo sucedido recientemente tiene la teoría que dicho desprecio está relacionado al alcoholismo de su madre. Por eso verlo así de ebrio no le causa ninguna gracia.
Recorre la habitación con la mirada, en busca de alguna respuesta. Se detiene en el mueble viejo que está al pie de la cama, recuerda que la última vez que estuvo ahí, sobre ese mueble estaba el conejo rosado al que Light abraza en este momento, y a su lado había algunos diplomas y medallas, no supo de qué eran, pero supuso que debían ser reconocimientos estudiantiles. Ahora parecen yacer en el suelo, todo está lleno de papeles hechos añicos como si hubieran sido rasgados con odio.
—Déjame limpiarte... —susurra tras un suspiro, indagar en este momento es en vano, sabe no obtendrá ninguna respuesta coherente.
Busca en el compartimiento interno de su abrigo un paquete pequeño de toallitas húmedas que siempre carga consigo. Con sumo cuidado para no lastimarlo, comienza a retirarle del rostro los residuos de sangre seca, dejando al descubierto solo los hematomas. Tiene la nariz bastante inflamada y la mitad de los labios junto a una parte del mentón están de un color morado oscuro.
—No... —masculla Light, riendo mientras intenta tomarle la mano sin éxito—. Deja de... mover el mundo...
Lawliet tiene claro que esos golpes deben verlos un médico, pero cómo llevarlo estando así de borracho. Sin embargo, su lucha mental es interrumpida, dando un respingo cuando siente la incesante vibración de su celular. Se palpa por todas partes, buscándolo. Chasquea la lengua al ver el nombre de Near en el identificador, ¿cómo pudo olvidarlo?
De seguro su amigo estuvo pendiente de la hora e hizo cuentas de cuánto podría tardar desde el aeropuerto hasta la casa de Light. Elle se da cuenta que aún falta un poco para que el avión despegue, por lo que no puede vacilar tanto para responder, sabe que de no hacerlo, lo preocupará más y muy probablemente Near se tome un taxi de vuelta. Además, tal vez al estar Light tan risueño, ni siquiera note que algo ocurre.
Toma aire, necesita armarse de valor antes de contestar. Lo primero que escucha es un reclamo, lo cual no le sorprende. No es muy bueno para inventar mentiras en el momento, pero cree que no lo hace tan mal al decirle que Light no pudo llegar porque salió tarde del colegio y luego ningún taxi le quiso parar. No está seguro si logra convencerlo, supone que no debido al silencio que se genera. Es entonces cuando Near le pide que le pase a Light, y por un momento Elle debe sostener el aliento.
—Sí, claro... —titubea un poco, luego aleja el teléfono y cubre el micrófono con una mano—. ¿Light? ¿Podrías decir: "Lo siento por no llegar, estoy bien pero estoy ocupado, te escribo después"? —El castaño lo mira, parpadeando confundido antes de soltar otra risilla—. Es Near... —agrega, creyendo que así el otro se lo tomará en serio.
No obstante, Elle es testigo de cómo esa sonrisa desaparece y los ojos se le tornan vidriosos.
—¿Near...? —musita con la voz quebrantada, parece que está a punto de llorar.
—¡No, no, no! —Agita una mano, como si así fuera a deshacer lo que dijo. Luego, regresa con Near antes de que todo empeore— ¡Light justo fue al baño, pero tan pronto como salga te llamamos! —dice de un tirón, desconectando la llamada al segundo siguiente.
«Idiota...», se dice así mismo a la vez que se pasa una mano por el rostro. Sin embargo, debe dejar los reproches de lado cuando escucha un leve sollozo, al voltear ve a Light tallándose los ojos mientras hace un puchero.
—¡Ya sé! —Lo toma de los brazos para intentar sentarlo, lo cual no es fácil cuando la otra parte no ayuda—. ¿Te gustan los chistes?
Light frunce el ceño mientras los tres Elle le hablan al mismo tiempo, pero asiente acomodando la cabeza sobre el hombro de uno de los pelinegros.
—Ok... —lo rodea con un brazo para darle soporte. Se muerde los labios, el gracioso de ellos es Beyond, él solo sabe un chiste malo que venía en el envoltorio de un chicle—. Había una vez un pollito que respiraba por el culo, un día se sentó y se murió...
—No entendí... —murmura.
—Se supone que solo debes reírte.
—¿Por qué... me reiría si...
—No importa, Light —lo interrumpe pues su objetivo era que no empezara a llorar, ahora solo debe mantenerlo tranquilo para que Near le crea de que todo está bien—. Hazme un favor, ¿sí? Solo repite lo que yo digo —busca el contacto del enano en su celular y luego lo coloca cerca del rostro de Light—. "Perdón, no pude llegar" —activa el micrófono para que el castaño repita—. "Ahora me encuentro un poco ocupado" —decidió dividir el mensaje porque no había forma de que Light dijera la frase completa sin dejar en evidencia su estado—. "Yo te llamo más tarde"
Light repite la última oración y añade un «te quiero» que descoloca al pelinegro, tanto que por unos segundos olvida retirar el dedo del micrófono. Ladea el rostro, encontrándose con esos iris color miel fijos en él.
—Yo también te quiero, Light —le susurra antes de darle un beso en la frente.
Acomoda la mejilla sobre la cabeza del otro y suspira, extrañaba hasta algo tan sencillo como el olor del cabello de Light. Se queda así por varios minutos, disfrutando el instante, ya que está seguro que todo se esfumará una vez que el alcohol salga de su organismo.
Si esto es un sueño, quisiera quedarse así, disfrutando cada segundo hasta que llegue el momento de despertar. Pero tiene presente que deberían ver a un médico o al menos llamar a uno para que les recete algo que ayude con la inflamación, el problema sigue siendo el mismo: Light no se puede mantener en pie por su propia cuenta y tampoco puede tomar ningún medicamento en ese estado.
Él ya se ha puesto hasta el culo varias veces, pero nunca le ha tocado lidiar con la ebriedad de otro, por lo que no sabe qué hacer para bajarle esa borrachera. Las únicas referencias que tiene están basadas en películas o series.
—No pierdo nada por intentar... —Dice para sí mismo mientras lo recuesta de nuevo—. Light, te voy a desvestir. —Le explica para no asustarlo.
—Pervertido... —Murmura soltando una risilla cuando los dedos de Elle comienzan a descender por su torso, abriéndole la camisa.
Lawliet sonríe pero se reserva cualquier comentario, no tiene caso dejarse llevar cuando está seguro de que probablemente será rechazado de nuevo una vez esté sobrio. Eso no significa que vaya a dejarlo solo en ese estado, no tiene corazón para hacerlo; lo ayudará, después habrá tiempo para lidiar con lo que sea que pase.
Lleva las manos hasta el broche del pantalón, soltando un respingo cuando de pronto Light suelta una carcajada.
—Ya entendí... —ríe, llevándose las manos hechas puño al rostro—. Respiraba por el culo —patalea, sin dejar de reír— y se murió...
—No era tan gracioso, Light —responde, frunciendo el ceño mientras intenta agarrarle los pies para que deje de moverse.
Deshacerse del pantalón le lleva varios minutos, y cuando logra dejarlo en ropa interior, lo ayuda a ponerse de pie.
—Cárgame...
—El baño está a unos pocos metros —le dice mientras con un brazo le rodea la cintura para sostenerlo.
—¡Cárgame! ¡Cárgame! —Insiste, haciendo una pataleta— ¿por qué no me quieres cargar? ¡Cárgame, cárgame!
Elle chasquea la lengua, se pregunta si él se comporta igual cuando se emborracha o en el caso de Light es peor por no estar acostumbrado. Acata la orden porque de lo contrario, podría quedarse sordo por tenerlo casi gritándole en el oído. Le pasa un brazo detrás de las piernas y sin mucho esfuerzo lo levanta.
El baño es una habitación bastante pequeña a comparación de lo que Elle está acostumbrado, por lo que entrar mientras lo carga es un embrollo. Lograr que se mantenga de pie bajo la ducha también lo es. Se retira el abrigo y lo lanza con la intención de que caiga sobre alguna silla o en el comedor, luego se dobla las mangas hasta los codos. Una vez que ya está con la ropa acomodada, coloca una mano sobre el pecho del castaño a manera de apoyo y estira el brazo con el fin de mantener cierta distancia. La idea es que el agua le caiga directo en el rostro o en la cabeza en vez de poquito a poquito como se hace usualmente cuando te duchas por las mañanas, o al menos es lo que ha visto en las películas.
—¡Helada! ¡Helada! ¡Está helada! —Protesta Light luego de que el chorro de agua fría le empapara el cabello. Se mueve como si fuera pez fuera del agua en vano ya que Elle hace su mejor esfuerzo para mantenerlo debajo de la regadera.
Sin embargo, Light está tan confundido y desesperado que lo único que quiere es huir, por lo que se retuerce para escapar, aunque solo logra rodear el cuello de Elle con ambos brazos y traerlo consigo. Lawliet jadea y tose cuando el chorro de agua le cae directo en el rostro, con un brazo rodea la cintura de Light y con la otra mano palpa la pared que está a espaldas del castaño, buscando el grifo para cerrarlo. Respira agitado cuando lo logra y mira hacia abajo, haciendo un mohín con los labios al darse cuenta que su ropa está empapada, pero las quejas deben esperar pues al elevar el rostro, se encuentra con ese par de bellos ojos fijos en él; es entonces cuando se da cuenta de la cercanía que existe entre los dos. Un escalofrío provoca que su mano se contraiga involuntariamente por pocos segundos al sentir la humedad de esa piel desnuda en sus dedos.
La última vez que tuvieron sexo fue hace mucho, y luego de Light no ha tenido encuentros con nadie. Así que es imposible que la situación no lo excite. La cabeza se le nubla, lo toma de las caderas con ambas manos y haciendo un sutil movimiento de pelvis, frota su cuerpo con el del otro. Light lo sigue rodeando del cuello con un brazo mientras con la otra mano le aparta los mechones empapados de la frente.
—Elle... bésame.
El aludido se detiene tras esas palabras, como si lo hubieran traído a la realidad. Ve de nuevo hacia abajo, encontrándose con el torso desnudo del castaño y él con su ropa mojada. Luego pasea la mirada de lado a lado, recordando el sitio donde se encuentra. Por último se enfoca en Light, en los hematomas que tiene en el rostro y el olor a alcohol que acompaña su aliento.
—No... —susurra para sí mismo, o es lo que pretendía, sin embargo puede ver que las pupilas de Light tiemblan por un segundo tras decirlo—. No quisiera lastimarte... —Le explica con condescendencia mientras le enmarca el rostro antes de rozar con un pulgar esos labios inflamados.
No miente, podría hacerle daño debido a los golpes. No obstante, su renuencia a besarlo, pese a que se muere por hacerlo, es porque no desea que lo de ellos sea solo por un momento de borrachera. Quiere a Light, pero lo quiere completo, no a medias.
Tiene presente las palabras de Near, de hecho él mismo Light le dijo hace un momento que lo quiere y que le gusta. Desafortunadamente, siente que las únicas veces que el castaño ha sido realmente sincero sobre sus miedos o sentimientos es estando drogado o ebrio, por lo que no puede dejarse llevar si no quiere salir lastimado... de nuevo.
Por esta ocasión, solo lo abraza, asegurándole al oído que mañana todo será mejor. Y eso es lo que realmente él espera, que el día de mañana cuando salga el sol, Light le permita seguir a su lado.
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N/A
Uff jajaja estoy tan quemada que no sé ni qué preguntarles. Díganme cuál fue su parte favorita :3
A mí me gustó la platica que L y Near tuvieron. Me parece que Near le estuvo dando bastantes vueltas al asunto, lo cual es como usual en él jaja, peeeero tiene la boca llena de razón, sería el primero en darse cuenta que la relación de Light y Sachiko no es sana. Lastima que al niño esa intuición le falla pa escoger marido. Le ponen a un rubio malhumorado que es más afeminado que él y ahí le gotea el chiquitín.
Por último, si no fangirlearon con un Light ebrio, no se qué hacen aquí, jaja, bromitas. Es como ay Light, si bien que te gusta, namás te gusta hacer sufrir al pobre pandita. ¿Será que esta vez las cosas entre ellos si avanzan? Chan chan chan.
¡Muchas gracias por la paciencia, las lecturas, los votos, los comentarios y todo el amor que le dan a este fic!
