PAREJAS: Harry x Draco, Severus x Sirius, Lucius x Remus y Bill x Regulus.
DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3
ADVERTENCIAS: Es un What if,...? (que tal si...?) Hay relación chico-chico, sexo explícito (Si no te gusta el delicioso, ¿Qué haces aquí? x9), m-preg (embarazo masculino), personajes algo OoC y probablemente palabras altisonantes. Están advertidos!
Como nota extra, les advierto que este fic esta ambientado en lo que sería el 6to libro, tomo casi todo lo establecido del 1-5 como canon (a excepción de la muerte innecesaria de Sirius :'V) y Regulus tampoco esta muerto, ya después explicaré como sobrevivió (y espero que no sea algo tan ambiguo como "un hechicero lo hizo" XD). Si me equivoco en continuidad o las cosas canónicas, me disculpo de antemano!
Notas de la Autora: Hola hermosas personitas, aquí estoy finalmente, estoy super agotada de mi encargo titánico, pero sobreviví *W* no puedo creer que la historia cumpliera un año hace un mes! wow! que tiempos :'V pero bueno, finalmente llega al final y no podría estar mas contenta :D Sin embargo, quiero decirles que, como estaba quedando super largo, tomé una decisión de ultimo minuto. Este capitulo condensa un poco a los personajes y lo que les deparará, sin embargo, sacaré un ultimo, ultimo que se llamará "Afterwards" en el que me centraré en Draco y Harry! que les parece? :3 (que aunque no les parezca, ya quedó así jajaja lolz)
Mil gracias por sus comentarios: maria. 95alejadr (kyaa! que linda que me hayas buscado! te lo agradezco muchísimo *W* y pues aquí es donde resido permanentemente :D ya después veré si actualizo en los otros sitios XP), Yaz (yo tampoco puedo creer que ya llegamos al final ;A; pero bueno, todo tiene que llegar paulatinamente~ y ya prontito sabrás que pasará con ellos :D), cuqui .luna .3 (jeje te agradezco tus palabras! aunque siento que le faltó algo al capitulo anterior, pero incluso ahora, no tengo idea que es :P tu también cuídate mucho linda! n.n), ribeiro. pipe26 (si, si, soy culpable, sorry pequeño pero no me puedo resistir al dinero, soy solo una chica TOT pero al menos terminé antes de lo que hubieran esperado jeje +w+ espero que te guste! PD. yo también quisiera hacer una luna! de los personajes femeninos ella es mi favorita *O*), Cristine Malfoy (sii! todos a comer tamales de caviar y bailar el twist! nah a quien engaño? seguro estarán como conejos jaja XD) y AnaM1707 (jeje para que te voy a decir que no, si sí! ese Dumbly esta bien ahí lejitos XD y pues tanto Hermione como Ron no pueden dejar ir el pasado ni resentimiento :/)
A leer se ha dicho!
Epilogo
Estaban a salvo y su mente se encontraba en paz.
Hacía tiempo que el alivio y la templanza abandonaron su piel, que respirar ese nuevo olaje era como reencontrarse con un viejo amigo, tan preciado que no creía que fuera posible.
Fue agónico y catastrófico esos últimos momentos con Lucius tendido en el suelo mal herido y su propio corazón hecho girones, pero todo había sido más exagerado de lo que debió ser y estaba agradecido que no pasara a mayores. "Es un consuelo" se dijo desprendiéndose de todas sus preocupaciones que ya se encontraban tan lejos.
Remus lavó toda la tierra, suciedad y sangre de su cuerpo, dejando atrás el campo de batalla de su mente. El agua limpia siempre obraba maravillas y esa no fue la excepción.
-¿Dónde estamos?- la voz apagada de Lucius desde la cama le hizo sonreír. Ya se encontraba mejor porque estaba hablando -¿Porque no estoy muerto? - gruñó dejándose caer dramáticamente.
—Tranquilo, casi lo logras– sonrió acomodando un largo mechón tras su oreja. Se veía adorable así de confundido –muy mórbido lo primero que dices al despertar en lugar de un "hola"- acarició su mejilla.
-Es que... Creí... -
-Lo sé- colocó su índice en su boca silenciando esas palabras que de haberse hecho realidad dudaba poder volver a ponerse en pie -Quedaste muy mal herido y no parecía surtir efecto ningún hechizo sanador, pero Regan me suplicó que si quería salvarte, te trajera de regreso al lugar donde te transformarte por primera vez y es lo más cerca que encontré con una cama y una ducha- suspiró -creí que te perdería... Ahora para siempre...- Un mundo sin Lucius en él, era peor que la realidad que vivieron durante años; con tierra de por medio, pero sabiendo que el otro se encontraba bien.
-Lamento haber asustado- cerró sus ojos ante sus caricias, tal cual sabría haría -¿Sabes cómo esta Narcisa y Draco? me preocupa que...-
-Ambos están bien. De hecho, pedí permiso a Narcisa antes de traerte, porque no te iba a llevar sin decirle nada. Claro que le pareció un buen pago dejarte morir, tuve que insistir- un escalofrío recorrió el cuerpo de Lucius.
-Quisiera creer que es una broma, pero conozco a mi futura ex esposa. Esas expresiones no van a la ligera con ella-
-¿Ex esposa?- el corazón de Remus dio un brinco y se reprendió por ello. Era como volver a ser un adolescente. Una palabra del Slytherin y estaba expuesto, a su merced como si la felicidad solo él pudiera brindársela.
-Me voy a divorciar de ella… incluso aunque Narcisa no lo hubiera pedido, yo lo habría hecho. Nunca hubo amor entre nosotros mas que camaradería y complicidad para seguir los roles impuestos por nuestros padres. Supongo que los dos ya estamos muy cansados de seguir fingiendo por el bien de terceros. Además, es la única forma de poder estar contigo, Remus…-
Era lo único que hubiera pedido hace años, una muestra de que sus sentimientos eran reales y no un espejismo entretejido por la juventud y la curiosidad. Se habían tardado casi 20 años, pero ahí estaba nuevamente el amor entrelazándolos.
El sentimiento era tal que solo pudo llorar estrechando su mano. Eso era lo que quería.
En ese estado de inconciencia donde no podía distinguir donde se encontraba y el tiempo perdía sentido, su alma vagaba en la oscuridad sin temor.
Al llegar a un punto tangible, vio a Dumbledore de pie, con una sonrisa infantil que resaltaba sus ojos azules impregnados de conocimiento antiguo. Una parte de si sabía porque se encontraban los dos. Era obvio, pero no por ello sería fácil de asimilar una vez que desdoblara la idea en su mente. Al final hicieron las pases sin necesidad de intercambiar palabra alguna.
Dando un asentimiento a modo de reverencia, abrió una puerta que lo condujo hasta un largo corredor. Era fácil perderse mientras más se adentraba a la milla y sabía que de abrir alguna de aquellas puertas dispuestas en pares, se perdería para siempre en sí mismo; pero también, comprendía que una de ellas sería la salida.
En su búsqueda, fue ahí que los vio. Sus padres quien jamás se apartaron de su lado con su infinito amor, le abrieron los brazos en una calidad bienvenida; estaba sobrecogido con tantos sentimientos como si una gota de luz devorara la oscuridad.
Su madre acarició su cabello mientras su padre le dio una palmada en el hombro mostrando lo orgulloso que estaba de él, tal cual lo vio en el espejo de oesed.
Era tentador quedarse ahí para siempre, amado por sus padres como debió ser su vida. Lo hubiese hecho con gusto de no ser porque la dulce voz de Draco logró alcanzarlo regresándolo a la realidad. No entendía lo que decía, pero era inconfundible y supo en ese momento hacia donde tenía que ir.
Ser bañado por sus besos fue el mejor recibimiento que pudo tener y ahí en ese posición, abrazado a él y su bebe, era donde tenía que estar. Su cuerpo pesaba y era difícil moverse, pero estaba a salvo y con su ser amado. Algún día volvería a ver a sus queridos padres, pero ahora tenía mucho por lo cual vivir.
Todos los Weasley y Sirius lo recibieron, mientras sus amigos se negaron a soltarlo como si temiesen que volvería a sumergirse en la inconciencia.
Para el fueron horas naufragando en su mente, pero al parecer, fue mucho más tiempo que se sintió avergonzado por dejar en la incertidumbre a tantas personas queridas.
-¡Oh cielo que preocupados estábamos por ti!- Molly soltó en sollozos y Sirius no cabía de felicidad.
-¡Que buen susto nos diste cachorro! ¡Sabía que nada podría contigo, Jim!- Harry intento sonreír. Tenía tanto que perder, que fallar no era una opción.
-¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?-
-Casi un mes- Hermione le acercó un poco de agua como si leyera su pensamiento -Madame Pomfrey dice que es una hazaña que despertaras hoy; los sanadores dijeron tardarías al menos 3 meses inconsciente en lo que tu magia se reajustaba-
-Soy una rareza médica, nada nuevo- ironizó deseando poder acomodarse en una mejor posición.
-Ni intentes levantarte camarada, estas aún muy débil- Harry dejo caer los brazos desganado acurrucándose en el pecho de Draco. Ese aroma a manzana verde era el paraíso y necesitaba un poco más para recuperar sus energías -vamos gente, háganse para atrás que no dejan respirar-
-¿Me cantas esa canción del mar que tanto me gusta, dragón?- preguntó en voz baja a su chico quien se ruborizó por ese mote que si le gustaba.
-Tal vez… cuando se vaya toda esta gentuza- sonrió sin una pizca de maldad. Era parte de su naturaleza y no podía evitarlo.
-De acuerdo…-
Si, así es como debían ser las cosas.
El sueño llegó desbocado como una ola violenta que azota contra las rocas. Ya podía dormir con sosiego al saber que Harry estaba bien. Sirius se sentía tan aliviado por Harry, como cansado. Su cachorro era el héroe más grande de la comunidad mágica y ya estaba de nuevo en pie. "O figuradamente porque aún no lo dejan levantarse" se dijo con un bostezo.
-¿Puedes creer que Harry finalmente despertó? Sabía que lo haría, pero no estaba seguro cuando, tenia que estar como perro guardián ¿entendiste la referencia?— sonrió tontamente recargándose en Snape. Era tan cómodo ceñirse a él, su cuerpo fibroso y en partes suaves, con un peculiar aroma a lavanda con un toque de naftalina por los productos que usa con tanta pasión en sus opciones, que en tan poco tiempo se había hecho adicto.
-Deja de estrujarme, no soy tu almohada, Sirius- se quejó sin apartarlo. Ese lado tierno era lo que conseguía conquistarlo. Mientras su boca decía algo tosco y a ratos hirientes, su intención y la fluidez de su cuerpo decía algo totalmente distinto. Un gran hombre cuyo afecto era todo suyo -¿cuándo fue la última vez que dormiste? —
No era la primera vez que pasaba días sin dormir, de hecho había ganado un reto contra James al no dormir por más de 208 horas. Un record el cual estaba orgulloso.
-No lo sé...- volvió a bostezar cubriendo su boca con su palma –El ultimo sueño placentero fue cuando tuvimos esa noche alocada... Uff de solo recordarlo me pongo duro... ¿Quiera sentir mi amor por ti? — preguntó divertido por los colores que subían por las cetrinas mejillas.
-Pervertido- chilló en voz baja cuando su mano confirmó sus palabras -ven-
-¿A dónde vamos?-
-A mi habitación. ¿A donde más?-
-¿Y a que podrá ser?- bailoteó sus cejas con atrevimiento.
-A tomar él te. ¿Cómo que para qué? para que duermas. Ya viste a tu bendito ahijado, está bien, mejor de lo que uno esperaría por tremendo hechizo que utilizó, lo que es decir mucho por su carente uso de magia y destreza...-
-No mientas melocotón, te gustó lo que dije y quiere hacer cositas sucias. Entiendo- chasqueó la lengua juguetón.
-Eres incorregible... Lo único que haré es darte una poción para que duermas sin sueños y asesinarte si sigues tocándome el culo en un área pública. Lo diré lentamente para que te quede claro en esa cabeza hueca: ¡Quita tu mano de ahí!-
-Solo te estaba cuidando la retaguardia. Hay que prevenir que alguien no las toque sin mi consentimiento-
-Para alguien que no ha dormido, tienes mucha energía-
-He pasado largas noches sin sueño, galletita. En Azkaban debes estar demente o ser un psicópata para dormir una noche de corrido- se alzó de hombros restándole importancia. Eso ya estaba en el pasado, enterrado como su animadversión.
-Ya... - aprovechando que estaba en tan buena disposición, cuando trató de depositarlo en la cama, se lo llevó consigo. No dormiría solo, ya no más.
El pocionista luchó en su fuerte agarre. El pececillo se removía en las redes y no podía huir. Gimió desesperado.
-Black, tengo cosas que hacer...- pidió con voz acalorada. Era obvio que no quería irse, pero su parte dura y racional siempre le impedía entregarse por completo. Ese miedo a ser herido era comprensible, pero obligándolo era la única forma de hacerle ver que estaría ahí para él.
-Duermo mejor contigo a mi lado...-
-Bien te lo dejaré pasar...- dijo desganado sin perder de vista que sus posiciones ya estaban intercambiadas. Sirius amplió su sonrisa lobuna al tenerlo a su merced -¿tienes que subir mi pierna en tu hombro para poder dormir?- lo pellizco sacándole una risilla. Era culpable de todos los cargos.
-Quería una posición más cómoda- respondió con inocencia mal fingida.
-Más cómoda y un cuerno, Black. ¿Qué no te vas a dormir?- Sirius le dio un beso en su pantorrilla antes de darle un buen mordisco.
-Es que eres tan sensual Sev...-
-Ya estas desvariando. Duérmete- se removió incomodo, desviando el rostro como si el contacto de sus miradas le quemara.
-No sin mi besito de buenas noches-
-Te estas comportando como crio...- siseó tomando su rostro entre sus manos, plantándole un beso un tierno beso, como nadie se lo había dado. "¿Quién diría que podría besar así?" se dijo recargándose en su torso, sintiéndose tan amado.
-Pero así me adoras-
-Para mí mala suerte, estas en lo cierto...- musitó en voz baja y Sirius se acurrucó contra su cuerpo sonriendo confiado. De no estar tan cansado, con seguridad no lo habría dejado ir hasta que sus piernas cedieran. "Bueno, ya será para la próxima" se dijo volviendo a bostezar.
-¿Entonces si viviremos juntos en el campo?- preguntó ya mas dormido que despierto. Sus pestañas pesaban impidiéndole volver a abrir sus ojos, pero eso no impedía imaginarse como sería ser enteramente libre, a su lado.
-Tal vez...-
Dos semanas tras su despertar, el cielo se encontraba más despejado que parecía que la última ventisca había pasado y junto con ello, el furor por obtener la primicia en boca del "salvador de mundo mágico", como insistían en llamarlo.
"Ya era hora" se dijo poniendo los ojos en blanco por la exaltada discusión que estaba acrecentando con la ausencia de Madame Pomfrey. En lugar de sala médica, se le figuraba un mercado.
Amaba a Draco con todo su corazón y también quería demasiado a sus amigos, pero el hecho de que no pudieran convivir en la misma habitación, comenzaba a cansarlo. ¿Por qué no podían llevarse bien?
-Le traje de comer avena. Madame Pomfrey dice que le hará muy bien- la voz de Hermione no era nada amigable y Draco con los ojos entrecerrados la fulminaba con la esperanza de cocinarla a fuego lento.
Harry suspiró.
-Pero ya está comiendo ¿ves?- le enseñó el plato casi vacío de medias lunas de manzana -Llévate ese engrudo de mi vista-
-¡La fruta no es un alimento completo!- sentenció furiosa negándose a ceder. Su estómago se revolvió por la misma escena de todos los días ¿Por qué no podía tener un almuerzo en paz?
-¿Que no escuchaste al hombre? Es lo único que puede comer a gusto- Draco bufó indignado cruzándose de brazos –y no voy a obligarlo a hacer algo que no quiera, no es un crio-
-Esa no es excusa, Harry tiene que reponer energía y comer saludable. Lo mejor para él...-
-¿Que eres medimaga que sabes que es lo mejor para él?- Hermione se ruborizó violentamente. Había ofendido su orgullo, y sabía que eso solo acarrearía que siguieran gritando.
-No, ¡pero tú tampoco!-
—Chicos por favor ¿pueden estar sin discutir por 5 minutos?- pidió apretando el puente de su nariz.
-¿Ves lo que provocas, hurón?- ahora fue el turno de Harry de fulminar con la mirada a su pelirrojo amigo. Era la primera vez que hablaba en el día y tenía que ser para echarle leña al fuego. "Perfecto, simplemente perfecto"
-Tú cierra el pico comadreja, que nadie te invitó a la conversación-
-Ya basta- pidió con cansancio acomodándose en la camilla. Si no podía poner orden estaba seguro que por la sanidad de sus nervios y la templanza de su relación tendría que tomar medidas más severas -Hermione, Ron, agradezco su cariño de tantos años y su esfuerzo, no saben hasta qué punto estoy en deuda con ustedes, pero no voy a comer eso. No me gusta y me da náusea por lo espesa que está- Hermione apretó los labios tragándose sus palabras -y Draco, dragón… por favor deja de buscar peleas donde no las hay... Hazlo por mí...- Draco se cruzó de brazos.
-Si les importo aunque sea un poco, tienen que aprender a convivir, al menos en un trato cordial...- continuó hablando dirigiéndose esta vez a sus adorados amigos -No les estoy pidiendo que le tengan afecto, que vayan de picnic como los grandes amigos los sábados en la mañana, o si quiera que entiendan mi decisión, pero sí que la respeten, porque no les estoy pidiendo su opinión. Esto es lo que quiero, estar con Draco- tomó su mano, quien con reticencia se la dio -Sin embargo no saben cuánto me gustaría que estuvieran ahí para el día que me case con el-
Percibió como Draco se estremeció y lo miró con ojos muy abiertos, tan llenos de ilusión, que no había vuelta de hoja. Él era todo lo que quería.
-¡Pero Harry!- chilló su amiga -Apenas y se conocen un par de meses... Todos los años atrás siempre se metía con nosotros como un gran bravucón, se peleaban y más de una vez se burló...-
-Y nosotros también se la regresábamos, Hermione... siempre que podíamos ¿o ya se te olvidó, Ron?- su amiga bajó la mirada –De ambos lados cometimos tonterías, pero esa es la cosa, ya están en el pasado y si a mí no me afecta, ¿Por qué a ustedes si?—
-¡Pero es perverso, toda su familia! Nos engañó y... ¡No puedes enamorarte así como así de… él! – Ron manoteaba en el aire.
-¡Ahh! ¿Entonces como ya no soy Lynci ya no sientes atracción por mí, Weasley?— ahora fue turno del pelirrojo por ponerse cual tomate. El azabache sonrió recordando las tonterías que llenaron la boca de su amigo y la ironía que ahora representaba.
-Pasamos por muchas cosas y estoy seguro que, si tan solo pudieran ver más allá de los prejuicios, los malos tragos del ayer, podrían ver lo que yo veo... Además ¿creen que me enamoraría de alguien menos extraordinario? Porque te amo Draco, mucho- apretó su mano y dijo en voz baja -te dije que no era por el hechizo. Aún no ha desaparecido lo que siento y jamás lo hará...-
-Harry...-
-Es tan difícil...- a Ron parecía que le daría un aneurisma de tanto que se esforzaba por comprenderlo y solo podía agradecerle por intentarlo.
-Danos tiempo Harry, para asimilarlo…-
Draco ya no aguantaba el lúgubre castillo con su carencia de luz natural en el aula médica, las muecas y peleas con los insufribles Gryffindor que no le daban tregua alguna con su descontento descomunal que no podían disimular y ese vientre pronunciado que saltaba a su vista cada que lo veía, recordándole con horror lo que había ahí adentro.
De no ser por la presencia inamovible de su madre, estaba seguro que habría enloquecido. Además, mientras Harry no estuviera completamente recuperado, no se podía mover de lugar.
Ese día soleado le permitieron a Harry salir a la parte restaurada del jardín central para que respirara el aire limpio y estirara las piernas. Se veía tan contento y jovial recostado en la manta de su improvisado picnic, que era contagioso.
¿Cómo consiguió doblegarlo y enamorarlo esos cuatro ojos cara rajada? Era lo que se preguntaba a menudo con curiosidad sin poder dejar de observarlo. Siempre sintió fascinación por el personaje de "el niño que vivió", pero ahora al conocerlo, poder apreciar de cerca sus encantadoras facciones y luminosos ojos verdes junto con su heroica y tan dulce personalidad, sentía que quería pasar el resto de su vida descifrándolo.
-Te irás a mi casa- dijo recogiendo los platos del picnic con un floritura con su varita, disfrutando de esa señalación de magia controlada saliendo de él. Ya estaba completo.
-Los Weasley estarán muy decepcionados. Ya me habían ofrecido aterrizar en La Madriguera— Draco soltó un bufido por el nombre "que adecuado nombre para un grupo de comadrejas" –sé de qué te estas riendo, así que por favor no lo hagas-
-¡Me vale un cuerno si se pone a llorar como Magdalenas y que tú pecoso Weasley te haga un teatro, no vas a ir con ellos y es mi última palabra!- Draco puso sus brazos en jarras. Había pensado en su cabeza la manera de como pedirle que se fueran juntos a Malfoy Manor, pero había salido peor de cómo lo imaginó, solo que no podía evitarlo. Quería estar con él, así de simple y no estaba cooperando.
-Draco... - pidió.
-Prometí ser cortes con ellos y lo mantengo. ¿No les estoy faltando el respeto o sí? — Harry negó con la cabeza -es difícil, porque dudo mucho algún día simpatizar con tus amigos; somos tan diferentes y me odian a más no poder, no que me importe –y era cierto, aunque le parecía que el odio mutuo solo heriría a Harry -Granger es tolerable, supongo… pero la comadreja es desagradable y siempre busca molestarme ¡y sabes que no me quedaré callado si me provoca!-
-La tierra de abrirá si lo haces y no podemos permitir eso- el rubio infló los cachetes y cerró los ojos cuando el moreno besó su sien.
-Habló en serio-
-Bien, iré a tu casa, aunque no me sentiré del todo cómodo... Claro que es mil veces mejor que donde solía vivir- Draco sonrió echándole los brazos al cuello -¿podemos hablar de otra cosa?—
—No sé... Depende sobre que sea- respondió mimoso, esperando que fuera una linda sesión de arrumacos que tanta falta le hacia.
-Quisiera darte esto- hurgó en su bolillo haciendo que Draco pasara de la emoción a la desilusión de un momento a otro cuando puso el objeto en sus manos. Esperaba dulces, un anillo de compromiso y mínimo una manzana verde. Lo que sea estaba seguro que lo hubiera recibido mejor que esa cosa que estaba sosteniendo.
-Wow, una roca. Nunca había tenido una roca para mí solo- ironizó para la diversión de Harry. "Al menos está de buen humor, a costa mía, pero ya ni hablar" se dijo mordiendo el interior de su mejilla, ya se la cobraría después.
-No seas tonto, ábrelo. Y no es una roca, es una geoda, es diferente-
-Aja…- dijo rodando los ojos como si le importara semejante diferencia. Una roca debía de ser una roca hasta que obedeció "Maldita sea…" se le cortó el aliento. -Harry... - sus ojos se quedaron ensimismados por lo que veían sus ojos.
La roca no era una roca sosa como parecía en el exterior, sino era una caja tapizada de cristales traslucidos y azulados en su interior. Una perfecta visión para la perfecta revelación que cambiaría su vida. Un hermoso anillo dorado, de aro grueso con un enramado tallado en el metal y unas pequeñas chispas de diamantes verdes en cada cruce.
Como si fuera poco lo que le ofrecía a su vista, pudo leer una pequeña inscripción en el interior que decía "mo ghrá síoraí". Era tal y como habría esperado que fuera. Sencillo, elegante e inesperado que sus ojos se humedecieron.
-Espero no verme como un tonto aquí arrodillado, pero no se me ocurrió otra manera de hacerlo- soltó una risilla nerviosa.
-¿Desde hace cuando lo tienes?-
-Cuando me dijiste que si me gustabas, te pusiera un anillo, supe que tenía que comprar uno, o en este caso, mandar a hacerlo... Apenas llegó la semana pasada y no sabes cuánto he querido entregártelo, incluso le pedí su opinión y la bendición a tu madre; obviamente me dio una muy buena amenaza si no te hacia feliz. Es feroz y veo de donde lo sacaste- rio nervioso -Quería que fuera lo más romántico posible, o al menos en una oportunidad donde solo estuviéramos los dos solos- tomó el anillo y se lo colocó en su anular. Encajaba perfectamente.
-Draco, sé que no tuvimos el mejor inicio y aunque hubo baches, enredos y circunstancias extraordinarias, no puedo imaginarme a nadie más con quien desearía pasar el resto de mi vida... Eres el chico de mis sueños y serás la madre de mi bebe... Creo que soy el chico más afortunado al poder conocerte ¿no crees? ¿Draco, te quieres casar conmigo? — tuvo que inhalar profundamente para no sollozar y sonrió con el corazón en su mano.
—Oh Harry, claro que si...-
Con la reparación del castillo, Bill pensó que regresar a Shell Cottage a la orilla del mar era la mejor idea que podía tener. Ya no había más que lo retuviera ahí con el viejo director deshojando margaritas; así que tenía que ir pensando cuál sería su siguiente movimiento y no pudo evitar pensar pensó lo solitario y vacío que se vería a comparación de todo lo que tuvo cuando fue profesor.
Era una carrera que jamás consideró, pero en palabras de Dumbledore, era bastante bueno en ello. Generaba confianza en los alumnos y los motivaba a querer aprender. Le dejó un gran sabor de boca a decir verdad. Empero no había hecho un contrato como tal por el puesto ya que las circunstancias fueron extraordinarias por lo que asumió el cargo, así que, con la guerra finalizada tenía un solo plan en concreto y era no dejar marchar a Regulus.
Pensó decir en alto sus sentimientos pese a que jamás creyó necesitar hacerlo, nunca lo hizo en el pasado porque estaba sobreentendido con sus acciones, sin embargo, los casos especiales como ese, ser vocal con lo que el corazón decía era primordial.
Tras robarse a Regulus y dar el más grande show que dio en frente de su familia, le siguieron otras 3 semanas donde sólo era fuego y pasión tal cual se conocieron. Había un alivio que aleteaba en su pecho al saber que no moriría o al menos, no por ahora y su problema con la infección inferi, se mantendría a raya por los siguientes años. Las pruebas del profesor Snape eran prometedoras y era la mejor noticia que tenía tras la caída del que no debe ser nombrado.
Lamentaba perderse tanto en ese tórrido ardor, pero no lo podían evitar, ninguno de los dos tal parecía. El calor se multiplicaba y la lujuria se encendía.
Regulus cumplió finalmente su promesa de usar un uniforme escolar, y nada más ver como la falda tableada de baja ver las largas y sedosa piernas, fue su perdición.
Lo devoraba como un animal en celo, perdido y con tanto ahínco que disfrutaba como su miembro chorreaba. Lo tenía levantado con un brazo sobre su hombro, apenas pesaba. Esa condenada falda era un potenciado que le asustaba conocer en sí mismo hasta que nivel de depravación caería de mano de Regulus Black.
-Profesor Bill...- gimoteó en un hilo de voz atendiendo su pene entre sollozos, sintiendo como se estremecía y arqueaba su espalda por el placer que solo él podría darle.
Quería volver a enterrarse en su estrecho interior, cuando lo anhelaba al verlo tan húmedo y rosáceo. Sus ojos amatista lo miraron suplicantes desde esa incómoda posición cuando estuvo por demandar que le suplicara un poco más, se escucharon unas voces provenientes de la chimenea.
-Maldición, ¡no pude ser que mis padres llegarán!- gruñó bajando el menudo cuerpo de Regulus sintiendo como la llamarada se transformó en una gélida ventisca. Muy oportunos -Acordamos reunirnos a las 4...-
-Ya son las cuatro y media, corazón- como le gustaban esos motes con los que inconscientemente se llamaron, incluso antes de pensar en ser algo más. Le costó trabajo recordar el hechizo para acomodar todo en su lugar y desaparecer cualquier cosa que delatara lo que estaban haciendo. Comenzó a abotonarse la camisa.
Bill besó su sien y disfrutó como el mayor se puso colorado. Podría ser un dios en el sexo, pero con detalles de intimidad tan pequeños seguía siendo inexperto y eso era tan adorable.
-Pareces un pollito...-
-¿De quién crees que es la culpa? Apenas y siento las piernas- hizo un florete en busca de sus zapatos.
-¿Te estas quejando?—
-Para nada- le dio una mordida en el labio -De hecho si no fuera porque tus padres ya me odian, te diría que los dejaras esperando y me follaras aquí mismo en la sala- La sangre le hirvió.
-No me tienes, cariño que sabes que no respondo- hizo una pausa -y no te odian. Solo se quedaron... Mmm... Sorprendidos por el beso tras la batalla- resopló tratando de sonar convincente. Su madre podía ser muy liberal con las parejas de sus hermanos, pero por alguna extraña razón siempre encontraba quejas sobre sus decisiones.
-Con los pelos de punta, sería más adecuado- Regulus alborotó sus rizos con sus dos manos. Realmente no engañaban a nadie.
-Horrorizados, si- carraspeó -Pero no es porque seas tú, sino porque a mí mamá jamás le han gustado mis elecciones de pareja. Incluso con Fleur una de sus quejas es que era demasiado francesa, ¿puedes creer?-
-No puedo discutir tus elecciones y si lo creo posible- acarició su hombro provocando un estremecimiento - ¿así que esos somos?— sonrió con esa típica sonrisa que antes le sacaba de quicio.
-Tal vez... Aunque ahora me estoy sintiendo un tonto por decirlo en voz alta-
-Me gusta cómo suena- besó su boca.
-Por favor, ponte un pantalón porque esa falda es mi verdugo-
-De saber que te iba a gustar tanto, la habría usado antes, profesor William- sonrió acalorado apurandose a contestar a sus padres. "Contrólate Weasley. Piensa con la cabeza de arriba, maldición" se dijo consternado.
-Ya vamos mamá- gritó en la red Flu, procurando sonar neutral.
-Creí que nunca contestarían- sentenció su madre –ya es tarde, sabrá Merlín lo que estaban haciendo… Bill, tu no eras así...- Bill rodó los ojos "Y aquí vamos de nuevo..."
-Una disculpa Molly, pero no es como si lo estuviese obligando a hacer algo que no quiera… ya era un pervertido cuando lo conocí- chasqueó la lengua con desfachatez y supuso que el color abandonó el rostro de sus padres cuando escucharon eso.
-Sutil. Siempre sabes que decir, Reg- ironizó. ¿Qué era esa fricción entre ellos 3? Sabía que sus padres podían ser prejuiciosos al principio, pero parecía que Regulus no lo dejaría pasar.
-Es un don, cariño- negó con la cabeza. Ya después hablarían sobre eso.
-Nos vemos en veinte minutos-
-Descuida, Bill. Es tu vida y tienes derecho a vivirla como te plazca- eso le sonó a "claro, diviértete, aunque tus padres no lo aprueben" tuvo que cortar la comunicación. Debian de guardar las quejas para el aperitivo.
Una lechuza entró volando depositando una carta en sus manos que Bill se apresuró a abrir cuando vio el logo de Hogwarts.
-Ese Dumbledore estaba en todo…- exclamó Bill repasando con sus ojos azules las líneas de su carta. Parecía un muy conveniente suceso que tuvo que pellizcar su mejilla -también es para ti, Reg y dice que si lo deseamos, podríamos tener nuestros empleos para el siguiente curso una vez que remodelen la escuela y que sea "segura" -
-¡¿En serio eso dice?!— el mayor se columpió sobre su hombro intentan ver –por los calzones de Merlín, tenía bola de cristal ese hombre...- tenía un empleo si así lo deseaba, esta vez con total formalidad.
-¿Entonces regresarás?- lo miró con esperanza. No tenía otros planes y aquello sonaba tan tentador.
-Claro, si tu estas ahí también-
Se besaron profundamente y el tiempo le pareció tan lejano cuando la lengua de Regulus se entrelazó con la suya. Las posibilidades eran ilimitadas y si estaba ahí sosteniendo su mano, sabía que estarían bien.
Una segunda lechuza entró sobrevolando la estancia para dejar una nueva carta que cayó sobre la mesa desdoblándose en el acto y que rezaba en una impecable letra cursiva "Están invitados a la boda de Harry Potter y Draco Malfoy"
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¿Fin?
Notas Finales: Es todo por el momento pequeños! Iiii no puedo con la emoción! espero tenerles el ultimo, ultimo capi para el 24 como regalo de navidad :3 (y que la nueva historia sea su regalo de reyes magos *W*)
Les mando un beso y un abrazo de oso panda! Cuídense mucho! :*
