Los personajes de Twilight no me pertenecen y la historia es de blueberrytree, solo me adjudico la traducción.
Disfrútenlo
Outtake — New Life
No debe dar tanto trabajo… ¿cierto?
Estaba de descanso, no tenía ningún show para hacer en los siguientes dos días y, para mejorar la situación, mi Garrapata estaba aquí en casa, durmiente quietita a mi lado. Ese día tenía todo para ser tranquilo, pero cuando Rosalie me llamó minutos después de haberme despertado, pidiendo que cuidáramos de manera urgente de Brighton mientras ellos agilizaban la mudanza, me desanimé un poco porque las cosas no iban a ser tan simples como creí.
—¿Garrapata? —llamé, intentando hacer que ella se despertara.
—¿Qué fue? —cuestionó, aún con los ojos cerrados—. Estoy durmiendo.
—Despierta, Rose va a traer a Brighton para acá…
—¿Ahora?
—Dentro de un rato. Va a dejarlo para que lo cuidemos —conté. Eso pareció despertarla un poco.
—¿Vamos a estar cuidando de su hijo? —mi novia preguntó, preocupada—. ¿De Rose? Edward, nos va a matar si pasa alguna cosa con el niño.
—Para de ser pesimista. No debe dar tanto trabajo… ¿cierto?
Dulce ilusión. Quince minutos después de Rosalie haber dejado al niño aquí en casa (después de darme una lista enorme de cuidados que debía tener con el bebé, e informar que en caso que no lo cuidara bien, ella me cortaría las bolas), él comenzó a llorar sin parar, para mi desespero y el de Garrapata.
—¿Qué hacemos? —Bella preguntó, casi llorando junto con Brighton. Pobrecita, ¿ella creía que yo sabía alguna cosa?
—No lo sé. ¡Llama a Zaza!
—¡Zaza no trabaja hoy, Edward! Solo estamos nosotros dos.
—Rose va a cortarme las pelotas —dije, con total certeza.
—¿Será que se va a cansar?
—Por como está, creo que no. Intenta amamantarlo.
—Edward… —habló, mirándome como si tuviese dos cabezas.
—¿Qué pasó?
—¡No tengo leche en los pechos!
—¿Y? ¿Él se va a distraer por algunos segundos, intentando ver si tiene leche o no?
—No voy a hacer una cosa de esas con él, Cachorro.
—Ok, entonces muéstrame tus pechos a mí. Si no funciona con él, funciona conmigo, seguramente me calmaré —sugerí y ella roló los ojos. No costaba nada intentar, ¿no es verdad?
—Calienta la leche que Rose trajo mientras intento distraerlo —dijo ella, sacando al bebé de la carriola y alzándolo en sus brazos.
Bajé lo más rápido posible y calenté la leche que Rose había entregado, junto con millones de cosas de Brighton. Hasta parecía que el mocoso iba a pasar una semana en casa.
Cuando subí al cuarto, él aún continuaba llorando.
—Toma —hablé, entregándole el tetero a Bella.
—Antes tienes que ver si tiene una temperatura buena. Ve si está bien. No puedo hacer eso con él en brazos.
Puse un poco de leche en mi mano y en seguida lo probé.
—Solo era poner en la mano para ver si la temperatura era la correcta…
—Creo que está estropeado. No tiene sabor a leche normal.
—¡Porque es leche de pecho! —habló Bella, y sentí que mi estomago se revolvía. Creo que voy a vomitar—. ¿Cachorro?
—Necesito sentarme. Me estoy sintiendo mal.
—Para de tonterías, Edward.
—¿Acabo de beber leche del pecho de Rosalie y quieres que me calme?
—¡También bebiste leche del pecho de tu madre cuando eras bebé! ¿La leche está tibia? Dame eso ya —dijo, quitándome el tetero de la mano. Aún quería vomitar.
Bella se sentó en la cama con el niño en brazos y puso el chupón del biberón entre los labios del niño, finalmente haciendo que se silenciara. ¿Como es que él conseguía beber esa cosa asquerosa? Mi estómago aún estaba revuelto.
—¿Estás más calmado? —preguntó Bella.
—Un poco —respondí, sentándome al lado de ella y observando al bebé mamar tranquilamente—. Ahora está hasta bonito.
—¡Es hermoso! —dijo Bella, pasando la mano por el poco cabello que el niño tenía—. ¿Quieres cargarlo para que eructe?
—No lo sé. Es solo agarrarlo y darle golpecitos en la espalda, ¿cierto?
—Sí, no es difícil.
Con la ayuda de mi Garrapata, tomé al bebé en mis brazos y lo puse en mi hombro. Le di unos golpecitos leves en su espalda y de repente… algo caliente comenzó a mojar mi blusa.
—Oops... —mi novia dijo, intentando contener la carcajada—. Creo que vomitó.
—Estoy seguro que Rose y Emmett conversaron con este mocoso antes de traerlo a casa —murmuré.
—Dámelo y ve a cambiarte la blusa —dijo ella, quitándome al bebé de los brazos.
—Ok. ¿Garrapata?
—¿Qué?
—Estoy empezando a estar de acuerdo con tu plan de un bebé solo de aquí a nueve años.
