5 años más tarde...

"Itachi, tengo muchísimas cosas para contarte.

Siento haber llegado tarde hoy, pero Karura se había encaprichado con ese bendito libro y no pude negarme a traerlo.

Agradezco tu último regalo. Allí pude entenderte y comprender qué tipo de amor tenías hacia mí. Aquella cajita guardaba un pendrive con esa novela que escribiste, la que me llegó al alma.

Sentí cada párrafo tan propio, que comprendí muy tarde que yo era la protagonista de esa historia. De hecho, me partió el corazón al medio cuando leí el penúltimo capítulo, el mismo que describe el sacrificio que el hombre había hecho para salvar al ángel. Me pareció demasiado triste e injusto.

Sin embargo, lo que deparó el final fue todo lo que necesitaba para tomar el sendero de mi vida y quiero agradecerte por eso. Sasuke se encargó de llevarlo a una editorial, pero quería que estuviera bajo mi autoría. Me negué a ello y les solicité que colocasen tu nombre allí, tal como correspondía.

Aunque Sasuke quiso hacer lo que le pediste, yo necesitaba que tu nombre sea conocido por tu magnificencia al escribir. Jamás podría hacerlo como vos y como tal, merece su reconocimiento.

Luego de que mi niña cumplió un año, retomé la carrera y me gradué hace poco tiempo, con las mejores calificaciones. Me sentía acompañada y tu sonrisa aún permanecía presente en mis memorias.

Hoy decidí escribir mi propia historia, basándome en la novela que supo darme la inspiración y la motivación que necesitaba, la tuya. Aún no comencé a escribirla, pero prometo hacer de ella la mejor. Estoy segura de que te encerrarías en tu cuarto y en pocas horas la acabarías de leer.

Quería que también sepas que tenías razón, era una niña. Karura es mi razón de ser y el motivo por el cual me levanto cada mañana a trabajar. Por ella y una nueva vida fue que regresé a Kumo y estoy junto a tu hermano cuidando el imperio que supiste levantar con tu honestidad.

Perdón por venir a perturbar tu tranquilidad, pero necesitaba que la conocieras a ella y vieras lo hermosa que es. Estoy segura que dirías que es igual a mí, pero también tiene muchos rasgos de su padre... "

—Mami... —el llamado de la pequeña la devolvió a su realidad—¿Cuándo me leerás esta historia?

En sus manos cargaba el libro que Itachi había escrito para Temari. El mismo que se titulaba "El corazón del ángel" y en él explicitaba que esa obra estaba basada en su novela favorita "Corazón delator".

—Cuando seas un poco más grande, cariño—Temari abrazó a su pequeña y ambas se detuvieron a mirar la lápida de Itachi.

Karura deslizó sus dedos por las letras talladas en el mármol.

—Mami, esta persona fue quien la escribió, ¿verdad? —la perspicacia de la niña era más grande de lo que Temari pudiera imaginar.

—¿Cómo lo supiste? —exclamó y observó cómo Karura apoyó el libro contra la lápida, señalando el nombre del autor de la novela —No puedo creerlo...

La abrazó con fuerza y dejó caer unas lágrimas. Estaba realmente orgullosa de su niña y presentía que muy pronto estaría leyendo aquellas historias que tanto amaba.

"¿Puedes verla, Itachi? Es la luz que me guía en la oscuridad.

Ella es la felicidad que tanto buscaba y por la cual estoy dispuesta a trabajar arduamente.

Itachi, antes de irme, quiero agradecerte por tu gentileza y por tu cariño. Tu amor me devolvió las ganas de salir adelante y de encontrar una motivación para recorrer el sendero de mi vida.Te prometo que seré feliz por siempre, no importa cómo, pero lo cumpliré.

Adiós, Itachi. Te quiero."

Temari acarició la lápida una vez más y volteó a ver a su hija. La pequeña le sonrió y se levantó, sacudiendo su vestido.

—Es momento de regresar, Karura—indicó la Sabaku No, tomando la mano de la niña.

—Tengo sueño... —murmuró y bostezó.

Mientras caminaban por el sendero que las guiaría hasta la salida del cementerio, Karura soltó la mano de su madre y corrió sin más.

—¡No! —gritó y luego se detuvo al ver que se había lanzado a los brazos de Shikamaru.

Suspiró y se acercó hasta él, quien venía acompañado de Asuma y una niña de su misma edad.

—¡Papi, te extrañé mucho! —exclamaba Karura mientras hundía su rostro en el pecho de su padre.

El Nara se encontraba agachado, aferrándose a su niña con mucha ternura. Temari sonrió al presenciar la escena.

—No esperaba encontrarme a ustedes aquí —exclamó y dirigió su mirada hacia el jefe del Nara—. Es un gusto volver a verlo, Asuma.

—El placer es todo mío, Temari—respondió y dejó que la pequeña bajase de sus brazos—. Ha pasado un buen tiempo. Tu hija es idéntica a vos.

—La mayoría lo dice, pero ciertamente tiene mucho de su padre—bromeó y volteó hacia él.

Asuma carraspeó y se colocó a la altura de las niñas.

—Oigan, ¿les gustaría comer un helado de chocolate? —las pequeñas gritaron de felicidad, pero aún necesitaba el permiso de su madre —Temari, ¿Puedo llevarme a Karura junto con mi hija para comprarle un helado?

—Pues, claro— dirigió su mirada hacia ella y advirtió:—. Quiero que hagas caso a lo que el señor Asuma les indique. Yo estaré atrás, pero portate bien—espetó y acomodó el cabello de la pequeña.

—Si, mami—esbozó una amplia sonrisa, le devolvió el libro y corrió hacia la otra niña, tomándola de la mano.

Asuma se adelantó lentamente, dejando atrás a Shikamaru y Temari.

Él suspiró y volteó a verla. Había cortado nuevamente su cabello, vestía ropa elegante y un sutil maquillaje.

—Cada día se parece más a su madre—bromeó Shikamaru y la aludida lo miró de soslayo—. No esperaba verlas aquí.

—Yo tampoco. Pasamos por la tumba de Itachi—se aferró al libro y miraba al frente. Shikamaru notó la presencia del mismo.

—Yo también he leído esa novela—exclamó, captando la atención de la rubia—. Aún me cuesta creer que ese sea el final.

Temari detuvo su paso. Shikamaru volteó en su dirección y notó la mirada de la Sabaku No.

Estaba perpleja ante la realidad y rió al recordar la frase final.

"Todo comienzo tiene un final, pero ese mismo no necesariamente debe ser cerrado..."

—"El ángel surcó el cielo y conoció la infinidad de atracciones que jamás había imaginado. Sin embargo, decidió que el viaje solitario no le daba motivación suficiente para continuar..." —parafraseó y observó cómo sus orbes se acuaron de inmediato.

—"La verdadera felicidad está en uno mismo, y compartirla con alguien más se convierte en un invaluable tesoro..." —añadió ella, continuando el mismo párrafo.

—Él te conocía mucho más que vos misma, Tem.

Eso era cierto. Itachi supo leer aquellas páginas escritas dentro de su corazón.

¿A quién quería engañar?

—Eso pensé. Por cierto, gracias por salvarme ese día, Shikamaru... —exclamó y sonrió.

Él asintió y recordó la promesa de no volver a intentar acercarse a Temari con fines románticos, sino a tenerla cerca como la madre de su hija y la portadora de los recuerdos más hermosos de su vida.

Aunque le doliera, era mejor así a estar lejos.

En el momento que estaba a punto de responder, Shikamaru tuvo que guardar sus palabras.

—¡Mami! —Karura regresó hacia sus padres con un helado en su mano—¿Puede venir papi a cenar?

Temari estaba embelesada con su hija. Jamás le había pedido nada, pero que le sugiriera invitar a Shikamaru, significaba que el destino nuevamente la ponía a prueba.

—Cariño, me encantaría, pero... —en el momento que Shikamaru estaba por excusarse, sintió la mano de Temari en su hombro.

—Si, amor. Papi cenará con nosotras, sólo por esta noche... —volteó a verlo y notó un brillo inusual en sus ojos. Estaba asombrado por la decisión de Temari, pero no perdería la oportunidad.

Karura gritó de emoción y se ubicó en medio de ambos, tomando la mano de Shikamaru mientras degustaba su helado.

Asuma, por su parte, se adelantó junto a su hija, dejando que su amigo tuviera su momento a solas con Karura.

—Papi... —musitó la niña—¿Me amás?

Shikamaru sonrió y respondió inmediatamente.

—Por supuesto que te amo y mucho, hasta el cielo y más allá... —Karura sonrió y volvió a preguntar: —¿A mami también la amás?

El Nara sintió cómo su pecho punzaba. Sus manos se aferraban a la de su hija, dejando en evidencia su lado más vulnerable.

—Si, la amo muchísimo—confesó y Temari optó por no verlo directamente a los ojos.

¿Por qué sentía que estaba a punto de caer en los encantos del amor?

Y para redoblar la apuesta, Karura se dirigió a su madre.

—Mami, ¿También amás a papi? —la ilusión de aquellas orbes aguamarina le recordaba a ella misma de pequeña.

Si, definitivamente el destino estaba poniéndola a prueba. Su corazón había perdido el caparazón que la cubría del dolor, exponiendo su lado más sensible.

—Si, también amo a papi.

Shikamaru estaba atónito. No imaginó escuchar de nuevo que ella lo amara. Estaba seguro de que sería un estorbo, mas Temari dejó en claro que aún permanecía allí, escondida en la penumbra.

—¡Somos la familia del amor! —gritó y saltó, haciendo que su helado cayera al suelo. Observó y detuvo su paso al ver que había perdido el regalo de Asuma— ¡Qué fastidio! —espetó desde el fondo de su alma.

Aquellas palabras ocultaban un universo de sentimientos que aún les costaba asumir.

Karura era el motivo por el cual podrían profesarse amor indirectamente, depositando su cariño en la pequeña.

En ese instante, tras aquella pregunta, sus corazones se volvieron delatores.

Una vez más...

Fin

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Muchísimas gracias por llegar al final de esta gran obra!! Espero que lo hayan disfrutado, amado, sufrido y demás.

Personalmente, fue la historia que más adoré escribir en todos los sentidos. Deposité muchísimos sentimientos y me basé en algunas experiencias reales de la vida.

De corazón, agradezco su compañía, apoyo y adoro sus comentarios! Ojalá haya sido de su agrado!

Muchas gracias y nos encontraremos en las demás obras!