El Titan de la Orden Cortafuegos Ramírez
Despertó y dio una bocanada de aire para después levantar la mirada y admirar su entorno. Al hacerlo se dio cuenta que un cilindro metálico estaba apuntado a su cabeza. En el extremo había una persona sosteniendo el objeto que resultó ser un arma, apuntada directamente entre ceja y ceja.
Este se intentó alejar, arrastrándose debido al miedo, pero el sujeto con el arma seguía sin quitarla de su cráneo.
- Gawain, baja tu arma – Ordeno una voz femenina con autoridad para que el sujeto frente a él la guardara y se alejara.
- Discúlpalo, han pasado muchas cosas últimamente – Una chica con armadura parada frente él le hablo, extendiéndole la mano para ayudar a levantarse. Él aceptando el gesto, le da la mano y se levanta lentamente – Seguramente debes estar muy confundido, pero tranquilo, estamos aquí para ayudar – Hablo nuevamente para irse con sus compañeros, todos cargando armas y armaduras, se veían pesadas – ¿Que esperas? Vamos – Le ordeno para que él los siguiera. Uno de ellos estaba asomando la cabeza para admirar el entorno.
- Despejado, salgamos – Hablo para que entre todos empezaron a avanzar fuera del lugar de donde estaban. Fuera de este había varios edificios, todos en pésimas condiciones, pero aun en pie, y un pantano que ensuciaba sus botas, era asqueroso, pero los otros no se quejaron, así que él tampoco lo iba a hacer.
- La nave está más adelante – Dijo la chica para continuar avanzando, hasta que se detuvo precipitadamente – ¡Todos a cubierto! - Ordeno para ocultarse detrás de un auto, los demás hicieron lo mismo, el único que siguió de pie fue el nuevo.
- ¡Agáchate novato! – Le ordeno el sujeto que antes llamaron Gawain, este lo sujeto de la parte trasera del cuello y lo agazapo de golpe, con una fuerza tan ridícula que no lo pudo evitar.
- Detecto algo - Dijo el otro sujeto al grupo.
- ¡Esquife! – Grito Gawain para que todos se pusieran alerta y empuñaran sus armas, habían aparecido varias naves que se pusieron delante de la suya. De estas salieron varias criaturas con forma humanoide, la mayoría tenían cuatro brazos y variaban en tamaño, unos eran muy pequeños y otro era enorme, de por lo menos tres metros y medio.
- ¡Prepárense! – Dijo la chica para recargar su arma. Se empezaron a oír disparos, tanto de las criaturas como de los otros sujetos. Los seres de cuatro brazos se acercaban a ellos con cuchillas electrificadas en sus dos brazos superiores e inferiores, pero ellos los mataban antes de que pudieran llegar a ellos, exceptuando el novato que no poseía ninguna arma. Pero las cosas se complicaron aún más, puesto que las naves enemigas empezaron a disparar a su posición, destruyendo la poca protección que tenían.
- ¡Maldita sea! – Grito Gawain quien se encontraba recargando su arma.
- Joey, encárgate del más grande, Gawain acaba con su ejército, yo voy por las naves – Ordeno la chica.
- Entendido – Dijo Joey para lanzarse directamente al capitán, al hacerlo invoco un martillo en llamas en su mano diestra para después lanzárselo, pero el capitán era bastante resistente, obligándole a dar más de sí.
Gawain también hizo lo mismo, se prendió en llamas y lanzo el martillo a los enemigos, al tocarlos se fragmento y exploto, matando a un buen puñado de estos.
La chica por un lado se había puesto delante de las naves, solo para hacer lo mismo que los otros dos, apunto a los cañones de las naves destruyéndolos, pero estas consiguieron disparar a la suya y destruirla.
- ¡Maldición! – Grito de enojo para seguir con la batalla.
Luego de un tiempo los seres insectoides se vieron reducidos, tanto así que unos huyeron, los esquifes también se retiraron.
- ¿Están todos bien? – Pregunto la chica al grupo.
- Estoy bien – Le respondió Gawain.
- ¿Donde esta Joey? – Pregunto preocupada de que su compañero no estuviera. De pronto vieron cómo se movía el cuerpo de un capitán caído que estaba en el suelo, cosa que los puso alerta, hasta que se dieron cuenta que quien estaba debajo era Joey.
- Aquí estoy, gracias por la ayuda – Dijo sarcásticamente para ponerse de pie.
- Estamos todos – Dijo Gawain aliviado.
- No todos, ¿dónde está el otro? – Pregunto la chica para buscar al novato, encontrándolo detrás de una muralla apenas en pie – Sigues con vida, eres un bastardo con suerte – Bufo la chica para sacarlo a la fuerza, parecía estar asustado.
- ¿Que rayos acaba de pasar? – Pregunto alarmado.
- Acabamos de enfrentarnos a los caídos, una raza de piratas carroñeros – Le explico Joey.
- ¿Caídos? ¿Piratas carroñeros? – Pregunto sin tener idea de lo que estaban hablando.
- Te explicaremos luego, ahora debemos ocultarnos – Dijo la chica para moverse a un edificio y meterse dentro antes de que caiga la noche, los caídos no se rinden fácilmente, era muy probable que volvieran con un ejército entero, y no estaban en la mejor situación en este momento.
- Bien, aquí estaremos seguros, al menos por un tiempo – Dijo Joey mirando de reojo el campo de batalla que se desarrolló para después ocultarse.
- Ouros, aquí Gawain, logramos encontrar a un Resucitado en las ruinas de la Antigua Chicago, pero nos atacaron los caídos, hemos perdido la nave, necesitamos extracción inmediata – Dijo a través de un comunicador.
- Negativo, los caídos están atacando uno de los refugios de los civiles, también dañaron nuestra nave, necesitamos tiempo para poner a los civiles a salvo y repararla – Respondió una voz femenina en el comunicador.
- Tiempo es lo que no tenemos, los caídos nos siguieron hasta aquí, logramos detenerlos por ahora, pero necesitamos extracción inmediata –
- Lo siento, pero tendrán que quedarse ahí hasta nuevo aviso, es lo único que pueden hacer por el momento – Dijo para después cortar.
- ¡Maldita sea! – Grito Gawain enojado.
- ¿Que dijo Ouros? – Le pregunto Joey.
- Tendremos que aguantar aquí por el momento, los caídos dañaron su nave y están atacando refugios –
- Ah…lo que faltaba – Dijo Joey agobiado para sentarse en el lugar más cómodo posible.
- Basta de quejas, hagan recuento de municiones – Ordeno la chica.
- Tengo las suficiente como para matar a un centenar de esas cosas – Informo Gawain.
- Yo estoy muy limitado, apenas tengo para mis armas principales – Informo Joey.
- Bien, será suficiente por ahora – Hablo la chica para dirigirse al recién llegado, quien estaba sentado en una esquina aun asustado – Oye novato, ¿no vas a presentarte? – Le pregunto al recién llegado, el realmente no sabía quién era, o si realmente podía confiar en ellos.
- … -
- ¿No vas a decir nada? ¿Ni siquiera tu nombre? – Pregunto la chica "ofendida".
Este se puso a pensar por un tiempo tratando de recordarlo – Ramírez, creo que ese es mi nombre – Hablo finalmente.
- Bien, algo es algo – Se oyó mediamente conforme.
- ¿Y ustedes quiénes son? – Pregunto Ramírez.
- Que grosero, no te quieres presentar ¿y ahora quieres que nos presentemos nosotros? – Dijo Gawain molesto para apuntar su arma al recién llegado.
- Basta, no necesitamos perder más municiones, además tiene razón, no nos hemos presentado tampoco – Ordeno la chica para que Gawain bajara su arma – Mi nombre es Adelaine, ellos son mis compañeros de escuadra –
- Soy Gawain – Dijo el sujeto que lo apunto previamente.
- Me llamo Joey – Hablo el otro sujeto.
- Estamos aquí en busca de resucitados o personas en peligro – Dijo Adelaine.
- ¿Resucitados? – Pregunto Ramírez ignorante.
- Si, estuviste muerto, pero tu espectro te resucito – Le respondió.
- ¿Mi…espectro? – Pregunto Ramírez para que de la nada apareciera un dron al lado de él, quien al verlo se sorprendió tanto que se cayó al suelo.
- Tranquilo, no te hare daño, soy tu espectro, me llamo Sullivan – Se presento el dron a sí mismo.
- Tuviste suerte de que estuviéramos de paso, de lo contrario te habrían comido los caídos – Hablo Gawain refiriéndose a Sullivan.
- ¿Como es que hicieron todas esas cosas? – Pregunto Ramírez para después sentarse.
- ¿Te refieres a los martillos? – Le pregunto Adelaine – Eso es porque somos de la Orden de los Quiebrasoles -
- ¿Orden de los Quiebrasoles? – Pregunto Ramírez ignorante.
- La más poderosa orden de los Titanes – Respondió Joey soberbiamente.
Ramírez no entendía realmente de lo que estaban diciendo, acababa de resucitar después de todo. Adelaine se acercó y se sentó frente a él.
- Realmente hay mucho que explicarte, y supongo que estarás a nuestro cuidado durante un tiempo, no me gusta explicar dos veces así que presta atención, odiaría dejarte tirado en este edificio mientras duermes – Dijo lúgubremente.
- ¿Eso…fue una broma? ¿Verdad? – Le pregunto preocupado a la vez que asustado.
Adelaine acerco su rostro al de el - ¿Te parece que estoy bromeando? – Respondió con voz amenazante y una sonrisa a todo dientes, la cual era imperceptible debido al casco.
- El colibrí funciona, que alivio – Dijo Ramírez para ir por el océano en busca de terreno y encontrar piezas que puedan ser útiles para la nave de Acteón.
Aila había propuesto separarse unos de otros, para abarcar más terreno y por ende encontrar piezas que pudieran usar para reparar la nave. La idea no le pareció tan buena, estaban en un planeta desconocido y no sabían que cosas podrían encontrarse. Así que cualquier situación peligrosa o un descubrimiento importante debía ser informado de inmediato.
Este estuvo andando por un buen tiempo en el colibrí hasta que encontró una pequeña zona donde podría investigar. Al llegar se bajó de este, saco su arma y se dispuso a avanzar.
- Oye Sulley, ¿qué componentes deberíamos buscar en específico? – Le pregunto Ramírez a su espectro.
- Todos – Le respondió sin más.
- Jaja, tienes razón, la nave está hecha pedazos – Dijo riéndose.
- No creo que lo correcto sea reírse, estamos varados en mitad de la nada y sin escapatoria – Reprendió Sullivan.
- No seas tan gruñón, Acteón la reparara, siempre lo hace – Comento con optimismo.
- Si, pero en las condiciones que se encuentra le tomara tiempo, a eso súmale que necesitamos componentes muy específicos -
- Pues abra que encontrarlos rápido – Dijo para seguir avanzando.
Este se había encontrado con varias máquinas, de distintos tamaños y funciones, todas muy agresivas, pero solo le bastab tiros para acabar con ellas y continuar su travesía.
- Lalala, lalala, lalalaaaa – Ramírez intentaba tatarear una canción, énfasis en intentaba - Oye Sulley, tengo hambre, ¿guardaste algo de comer? –
- Si, pero la comida que tenemos es muy limitada, te daré algo para hoy, lo demás será para mañana –
- Esta bien…- Dijo conformándose con una pieza de pan.
- Ramírez, ¿no te has dado cuenta que el sol no se ha movido en todo este tiempo? – Pregunto extrañado.
- ¿Enserio? – Pregunto mirándolo al cielo.
- Así es, un escaneo al eje rotatorio indica que esta Tierra gira de forma sincrónica con el sol, lo que quiere decir que este lado del planeta siempre estará de día –
- ¿Siempre estará de día? – Le pregunto sorprendido – ¿Como es eso posible? –
- Algo debió pasar con la Luna, por eso el eje esta inestable – Le explico.
- ¿Y cómo voy a saber cuándo debo dormir? – Se quejo como un niño pequeño.
- No necesitas dormir – Le replico.
- Pero es agradable hacerlo –
- Si tú lo dices – Respondió indiferente.
Estuvo caminando un buen tiempo hasta que se encontraron con un ejército de por lo menos cien máquinas, estos empezaron a correr hacia él con intención asesina.
Ramírez invoco al Martillo del Sol y causo destrucción sobre sus enemigos. Ya había diezmado a todos, teniendo finalmente vía libre.
- Estas máquinas son muy molestas, ¿de dónde salen tantas? – Se pregunto a sí mismo.
- No lo sé, pero eso no es algo importante – Le respondió Sullivan.
- Quería preguntarte algo, si esta es la Tierra, ¿en qué parte estamos? – Le pregunto con duda.
- En alguna parte de la Zona Muerte Europea – Le respondió.
- Si ese es el caso podríamos ir a la al Cosmódromo de la Antigua Rusia, hay de seguro hay partes de naves antiguas que podríamos usar – Propuso Ramírez.
- Es una buena idea, pero el problema está en que nos llevará días llegar allí, y no sabemos que otras máquinas locas podríamos encontrarnos, si vamos para allá, habrá que informar a los demás para ir en conjunto – Le respondió Sullivan.
- Ahora lo hare – Dijo para hablar a través del comunicador integrado en su casco – Aila, Acteón ¿están ahí? Respondan – Hablo por este, pero nadie respondió.
- Parece que están incomunicados – Dedujo Sullivan.
- Bueno, esperaremos un tiempo hasta que alguien hable – Dijo Ramírez para sentarse en una piedra bastante grande y cómoda. Pero antes de que pudiera sumergirse en sus pensamientos algo lo interrumpió. O más bien alguien.
- ¡Estas misiones son demasiado peligrosas y tediosas, cuando volvemos Anemona me va a oír! – Hablo una chica enojada no muy lejos de donde estaba.
- Tranquila, no hay porque enojarse, recuerda que ella nos dio refugio – Le respondió una chica con la misma voz, pero con un tono muy diferente.
- Pero a que costo Popola, ¿cuánto duraremos en estas condiciones? – Le pregunto con voz angustiosa.
- No lo sé, pero mientras estemos juntas todo estará bien ¿verdad? – Le pregunto con una voz tan tranquilizadora que hacía sentir bien a cualquiera que la oyera.
- Si hermana, siempre estaremos juntas – Dijo la otra chica con voz más calmada y dulce.
- ¿Quiénes son? – Pregunto Ramírez agazapado a su espectro.
- Androides - Le respondió.
- ¿Seguro? – Pregunto con duda.
- Si, desprenden energía que soy capaz de percibir, si fueran humanos no desprenderían nada, a menos que sean guardianes –
- ¿Crees que deberíamos presentarnos? –
- Tu preséntate, yo me quedare tranquilamente en tu mochila como hago siempre – Dijo Sullivan descaradamente para guardarse.
- Cobarde – Bufo para salir de su escondite e ir donde estaban ellas.
- Hola, quería… ¡ARGH! – No termine de hablar por que algo lo había tirado al suelo desprevenidamente, era una máquina robusta que poco a poco se fue acercando a él, se abalanzo y uso su cuerpo para tirarlo. Una vez encima estaba a punto de apuñalarlo cuando algo apuñalo a la máquina, matándola. Era la misma chica pelirroja que había oído.
- Solo querías ¿qué? ¿Arriesgarte a que te matara esa máquina? Lo siento, pero he arruinado tu ilusión – Dijo bufando la chica pelirroja con cabello ondulado.
- Devola, no seas tan dura con él. ¿Estás bien? – Pregunto la chica con cabello liso extendiéndole la mano para ayudar a levantarse. El acepto el gesto y se puso de pie.
- Si, gracias por la ayuda - Señaló poniéndose de pie - Soy Ramírez, por cierto – Se presento a sí mismo.
- Es un gusto conocerte, mi nombre es Popola, y ella es mi hermana Devola –
- Que armadura más llamativa llevas, ¿no había algo menos pretensioso? – Bufo la susodicha.
- Oye, mi armadura es lo mejor que pude hacer, además me protege mucho contra toda clase de enemigos – Le respondió.
- Si esa cosa pudo tirarte de esa forma, no creo que sea para tanto – Bufo Devola nuevamente.
- ¿Qué haces por aquí? Nunca te había visto – Pregunto Popola.
- Estaba buscando componentes que me sirvieran para reparar la nave de un amigo – Le respondió.
- ¿Nave? ¿Te refieres a las unidades de vuelo YoRHa? – Pregunto curiosa.
- Ehh, no – Respondió bastante confundido con lo que acababa de decir.
- No creo que seas de la Resistencia, nadie tiene naves ahí y nunca te hemos visto, ¿quién eres en realidad? – Cuestiono Devola.
- Si, es un tanto difícil de explicar, pero podría decirse que estoy algo perdido – Respondió Ramírez inventándose una excusa lo más rápido posible.
- ¿Estas perdido? ¿Pero no dijiste que estabas buscando componentes para la nave de tu amigo? – Pregunto Popola con una voz calmada, pero que lo puso aún más nervioso.
- Bueno, eso es porque… -
- Y no respondiste a la pregunta, no eres un androide de YoRHa, ¿así que de dónde vienes? – Pregunto Devola poniendo más tensión en el ambiente.
- Pues… -
- ¿Podrías ser un desertor? Si es así no tendremos más opción que matarte – Dijo tomando su arma.
- Devola no es necesario, él solo… -
- Hermana, no seas ingenua, es obvio que ha venido a matarnos, pero no dejare que nadie te lastime – Dijo a punto de lanzarse hacia él y cortarle la cabeza, hasta que un dron apareció de la nada.
- Oigan señoritas no es bueno atacar a las personas sin… -
- ¡CUIDADO! – Alerto Devola para atacar al pequeño dron que esquivo sus ataques elevándose en el cielo para no ser alcanzado.
- Oigan, oigan tranquilas, no nos hará daño, el viene conmigo – Exclamo Ramírez defendiendo al dron.
- ¿Esa cosa voladora viene contigo? – Pregunto Devola escéptica.
- Oye, no soy una cosa, soy un espectro, y me llamo Sullivan – Respondió el pequeño dron ofendido.
- ¿Que es un espectro? – Pregunto ignorante.
- Básicamente soy una carcasa mecánica a servicio de Ramírez – Explico para ponerse al lado de este.
- ¿No eres una máquina? – Pregunto Popola.
- Si te refieres a esas tostadoras con patas no, y el simple hecho de que me compares con esas cosas es muy ofensivo señorita – Dijo el espectro educadamente.
- Si, lo siento – Se sintió extrañada de tener que disculparse con una máquina voladora parlanchina.
- Bueno, no importa, el punto es que necesito encontrar componentes para la nave de mis amigos, pero me separe de ellos y ahora estoy perdido, estoy tratando de contactarlos, pero me es imposible, están incomunicados – Ramírez había dicho una excusa mucho más convincente que antes, el tiempo dado por Sullivan le había servido.
- Ya veo. ¿Ves Devola? Fue solo un mal entendido – Dijo Popola.
- Bueno, pero no creas que confiare en ti – Hablo ella para guardar su espada.
- Gracias, me gustaría preguntarles, ¿qué hacen aquí? ¿Están buscando un sitio donde quedarse? –
- Claro que no, estamos en una misión de búsqueda y eliminación, varias máquinas han empezado a reagruparse y nos enviaron a nosotras para hacer el trabajo sucio – Respondió Devola.
- Ya veo, pues yo me encontré muchas máquinas agrupadas en este sitio hace unos minutos –
- ¿Y dónde están? –
- Muertas –
- ¿Tú las mataste? – Pregunto Popola sorprendida.
- Claro – Respondió sin más, como si fuera algo obvio.
Ellas ya estaban comenzando a sospechar de nuevo, aun no revelaba que nada, no era un androide de la Resistencia y tampoco uno de YoRHa. Así que era imposible de saber, y menos con esa armadura con más colores que un arcoíris, así que a menos que él se los dijera se quedarían con la duda.
- Aun no nos dices lo que eres, te salve la vida, así que me debes una explicación – Le reclamo Devola.
- Tranquila hermana, no debemos presionarlo, solo si él quiere nos lo dirá, además, nosotras no somos las más indicadas para juzgar a otros – Dijo Popola melancólicamente.
Ella por una parte quería seguir haciéndole preguntas, pero ya no quería seguir agobiando a su hermana, por lo que se tranquilizó.
- Si lo sé, lo siente hermana – Dijo Devola con remordimiento - Y siento haberte presionado tanto, han pasado muchas cosas últimamente -
- No tienes que disculparte, no estoy molesto y mi espectro tampoco, ¿verdad Sulley? –
- Bueno, de cierta forma… -
- No, no lo está, así que díganme, ¿en qué les podría ayudar? – Dijo Ramírez interrumpiendo groseramente a su espectro.
- No te preocupes, no necesitamos ayuda – Hablo Devola.
- Probablemente, pero nunca viene mal ayuda de más – Dijo tratando de convencerlas.
- Ya te dije que no – Respondió molesta.
- Devola, creo que si deberíamos aceptarla, así reducimos las posibilidades de morir al tener a otro compañero – Dijo Popola convenciendo a su hermana.
- Bien, si lo que quieres es matar maquinas síguenos – Dijo Devola resignada para empezar a caminar, Ramírez las siguió poco después. Estos empezaron a avanzar por las tierras baldías, en busca de más máquinas que deban ser eliminadas, en especial una máquina enorme que los androides de la Resistencia vieron, aunque nada fue confirmado hasta ahora. Todo eso le explicaron mientras seguían caminando.
- Quería preguntarte algo – Hablo Devola de repente – ¿Que es esa cosa que llevas en la espalda? -
- ¿Esto? Es mi fusil automático – Le respondió mientras saco su arma de la espalda – ¿No conocen estas armas? – Pregunto sorprendido.
- Ese tipo de armas se dejaron de fabricar hace varios siglos atrás, me sorprende que tengas uno – Le explico Popola.
- ¿Se dejaron de fabricar hace siglos? ¿Entonces que usan para matar combatir? –
- Usamos espadas, katanas, lanzas, mandobles, guanteletes, hachas, etc. – Devola le había hecho una lista bastante extensa.
- ¿Usan espadas para combatir? Son taaaan ineficientes – Bufo Ramírez.
- Y ese "fusil automático" ¿funciona? – Pregunto Popola interesada.
- Claro que sí, observa – Le respondió para apuntar directo a un árbol y vaciar todo el cargador, destrozando todo el tronco de este y por ende, cayendo.
- Bueno, debo reconocer que es impresionante, pero ¿cómo lo hiciste? – Pregunto Devola.
- No lo hice yo, se lo encargué a un armero, el mejor de hecho, hizo un trabajo excepcional – Le respondió Ramírez recordando a cierto exo olvidadizo.
- ¿Hay alguien que todavía fabrica esas armas? – Pregunto esta vez Popola.
- Si y no – Respondió Ramírez con un tono complicado.
- Supongo que tampoco nos contaras sobre eso ¿verdad? – Pregunto Devola.
- Es complicado de explicar, y si se los contara dudo mucho que me crean –
- Podrías intentarlo –
- Es complicado – Insistió.
- ¡Al menos inténtalo! – Exigió.
- Devola, tranquila, recuerda que… -
- Estamos viajando con un desconocido muy extraño Popola, ¿de dónde salió? ¿De dónde saco esa extraña armadura y arma? Y, sobre todo, ¿qué es? No dijo que era androide, y que tampoco era una máquina, ¿entonces que eres? – Pregunto enojada mientras mira a Ramírez.
- Devola, estas insinuando que… -
- No, eso es imposible, pero no avanzaremos hasta que reveles todo – Dijo Devola firmemente.
Ramírez resignado les iba a contar de donde venia, como llegaron, pero estaba en duda sobre si mostrarle su apariencia, pese a que Aila recomendó no hacerlo. Iba a empezar a contar su historia, hasta que un estruendo enorme se sintió por el terreno, como un pequeño terremoto, y después se dieron cuenta de una enorme máquina que estaba cerca de su posición, avanzando hacia el océano.
- Ese es nuestro objetivo, vamos – Dijo Popola para empezar a avanzar, Devola se quedó mirando Ramírez hasta que decidió seguirla, él las siguió poco después. Ellas eran muy rápidas, en poco tiempo llegaron cerca de la máquina, cosa contraria a Ramírez, cuya armadura era tan pesada que limitaba mucho su velocidad.
La máquina que se encontraron era como una fábrica en miniatura, tan grande como un pequeño edificio, esta tenía dos brazos que terminaban en lo que parecía ser sierras, un torno muy ancho y una cabeza muy pequeña, se sostenía gracias a dos pies bastantea anchos, aunque sus piernas eran muy cortas.
- Es una máquina enorme – Ramírez expreso su sorpresa para después sacar su arma.
- Su punto débil es la cabeza, tenemos que subir para alcanzarla – Dijo Devola para entrar dentro de los restos de un edificio y subir, Popola hizo lo mismo, cosa contraria de Ramírez, que empezó a subir por fuera de este, elevándose para poder llegar antes. Una vez arriba empezó a disparar a la cabeza como dijo Devola, pero su arma era totalmente inútil, el metal del que estaba hecho era más resistente que el de las máquinas convencionales.
- Maldición – Hablo para después sacar un arma más grande, este era un lanzacohetes – A ver si aguantas esto – Dijo para apuntar, pero la máquina se adelantó y tiro un golpe descendiente con su brazo, cosa que alcanzo a esquivar por poco, soltando el lanzacohetes de golpe.
Por otro lado, Devola y Popola ya habían subido donde estaba Ramírez esquivando los múltiples golpes que le soltaba, tardaba en subir el brazo y dar el golpe, tiempo que usaba para esquivar. Pero no duro tanto, ya que la máquina abrió ambos brazos para lanzar un golpe en combinación, matando a los tres que estaban frente a él.
- ¡POPOLA CUIDADO! – Grito Devola para abrazar a su hermana y cerrar los ojos, esperando su fatídico destino. Pero después de un tiempo nada paso, cosa que les pareció extraño. Ambas abrieron los ojos solo para encontrarse dentro de una burbuja de color purpura y los brazos de la máquina apoyados en esta, impidiéndole el paso.
- ¿Qué es esto? – Se preguntaron a sí mismas para después darse cuenta que Ramírez estaba con los brazos estirados de extremo a extremo y muy tensados, apoyado en una rodilla.
- Oigan…si no les molesta…podrían tomar esa arma…y dispararle a esa cosa – Hablo Ramírez con dificultad, como si estuviera haciendo un esfuerzo extenuante.
- ¿Cual arma? – Le pregunto Devola.
- La que esta…tirada en el suelo…¡ARGH! – La máquina había lanzado otro golpe a la burbuja en la que se encontraba, al mismo tiempo Ramírez había dado un gemido de dolor y tenso el cuerpo de forma brusca, como si hubiera recibido un golpe. Se habían dado cuenta que aquella burbuja la mantenía él.
- ¿Como hiciste esto? – Pregunto Popola.
- Eso da igual…solo maten…a esa maldita máquina – Dijo para después hacer otro movimiento brusco con el cuerpo, como si lo hubieran golpeado. Era obvio, la máquina seguía golpeando la burbuja.
Devola hizo caso a sus órdenes y tomo el arma en sus manos la cual era bastante pesada, pero ella como androide contaba con fuerza superior a la de un humano promedio – ¿Que hago con esto? –
- Debes dispararle…directo a la cabeza…sal de la cúpula… ¡y dispara! – Cada vez le costaba más hablar, era obvio por el esfuerzo, la máquina no detenía sus ataques.
Así que hicieron caso a sus órdenes y salieron fuera de la burbuja.
- ¿Como funciona esta cosa? – Pregunto Devola.
- No lo sé – Le respondió Popola.
- Solo apunten…y jalen el gatillo – Hablo Ramírez dentro de la burbuja.
- ¿Y que es un "gatillo"? – Pregunto Desesperada. De pronto Sullivan apareció y voló frente a ellas.
- ¿Ves esa parte de ahí? – Le pregunto apuntando con su cuerpo.
- Si –
- Ese es el gatillo, pero no lo jales, tienen que apuntar, tu sujeta la parte trasera, Popola sujeta el otro extremo – Ordeno el espectro.
- Entendido – Dijeron ambas para acomodarse como explico Sullivan y poder apuntar directamente a la cabeza de la máquina.
- ¿Están listas? – Pregunto Sullivan.
- ¡Si! – Dijeron para apuntar con más precisión.
- ¡AHORA! –
¡BAM!
¡BUM!
Dispararon el cohete directo a su cabeza destrozándosela y por ende matándola. El cuerpo de este se desplomo en el suelo, provocando un gran estruendo.
Ramírez bajo los brazos de golpe y se quedó en la misma posición que antes, parecía cansado.
- Gracias…no creía poder aguantar más tiempo – Hablo agotado para después levantarse.
- ¿Como rayos hiciste esa burbuja? – Pregunto Devola exaltada – Esta vez no aceptare un "es complicado", me darás respuestas ahora – Exigió.
- Devola, no lo presiones, ya te dije… -
- No seas ingenua hermana, ningún androide es capaz de hacer algo así – Interrumpió para después mirar a Ramírez - Es obvio que este tipo no es convencional, así que mientras no me des una respuesta convincente no avanzaremos – Dijo con firmeza.
- Devola, por favor, solo… -
- Esta bien, está bien – Ramírez interrumpió su charla - Escuchen con atención porque es difícil que me crean, pero al menos inténtenlo – Dijo Ramírez para que las dos estuvieran más que atentas – En realidad no soy de esta Tierra, yo vengo de otra completamente diferente, llegue aquí por motivos desconocidos, aunque creo que la nave de mi amigo tuvo algo que ver. En la Tierra de donde vivo existen seres llamados guardianes, estos pueden usar la Luz como arma, yo soy uno de ellos, por eso pude hacer esa cúpula – Termino de explicar.
A Devola y Popola casi se ríen por la historia que acababa de inventar. ¿Guardianes? ¿Seres que usan la Luz como arma? ¿Qué significaba todo eso? Y lo más importante, ¿venia de una Tierra completamente diferente? ¿Era eso algo posible? Mientras mas pensaban mas ridículo parecía.
- ¿No me creen cierto? – Pregunto Ramírez.
- ¿En serio pensaste que te creeríamos? Trata de inventar una historia mejor – Bufo Devola.
- Tu historia es demasiado fantasiosa como para creerla, ¿al menos tienes pruebas? – Pregunto Popola.
- Claro que sí, Sulley muéstrale como llegamos aquí – Ordeno para que su espectro proyecte un holograma. En este se veía que estaban dentro de algo metálico que se movía con brusquedad, de fondo se podía oír el metal siendo golpeado por algo parecido a un mazo, también había dos figuras humanoides sentadas, aunque no podían ver su apariencia. A través del cristal pudieron ver que estaban volando.
- ¡Alerta, alerta, alerta! Esta es la escuadra Hellraiser, la investigación y exploración del Jardín Negro fue un fracaso, la entrada y salida fue cerrada, no tenemos como volver, estamos en nave huyendo de una enorme horda vex, pero no duraremos mucho. Necesitamos refuerzos, repito, ¡necesitamos refuerzos! – Hablo una voz masculina y metálica de fondo, se oía desesperado.
- ¡ARGH! – Algo había golpeado la nave y está en consecuencia hizo un movimiento brusco, casi tirándolos al suelo - ¡Scheiße! – Grito el sujeto de la voz metálica mientras presiona varios botones, se podía oír una alarma de fondo que no paraba de sonar.
- ¿¡Que paso!? – Pregunto una voz femenina al lado suyo.
- ¡Dañaron el motor derecho! ¡Estamos cayendo! – Respondió para después golpear a la pared al lado suyo con frustración.
- Ese portal de ahí ¿Crees que puedas llegar? – Pregunto la voz la cual fue reconocida por las chicas.
- ¡No sabemos dónde nos dejara! –
- ¡Al diablo con eso, vamos a ese portal! ¡AHORA! – Exclamo la chica.
- Esta bien, ¡SUJETENSE! – Dijo para entrar en aquella luz rara a la cual llamaron portal, lo que vieron después fue un espectáculo de luces impresionante, pero no duraría mucho, ya que ahora se encontraron con lo que parecía ser arena, estaban a punto de estrellarse. Pero vieron que la nave se golpeó contra algo y el sujeto de la voz metálica salió volando contra el cristal.
- ¡ACTEÓN! – Grito preocupada la chica para después sujetarse de donde pudiera. Después de eso solo se oyó estática y se vio la imagen en negro.
Devola y Popola quedaron impactadas después de eso, ¿era verdad todo lo que decía? Tenía pruebas y las había mostrado, pero eso no justificaba realmente su historia ¿o sí? Se preguntaron a sí mismas.
- ¿Ahora me creen? – Pregunto Ramírez sacándolas de sus pensamientos.
- Esa es…mucha información que asimilar – Dijo Devola complicada.
- Lo sé, pero creo que esa era la mejor forma de que me creyeran – Hablo Ramírez.
- Los otros dos sujetos que estaban en la nave, ¿son los amigos que mencionaste antes? – Pregunto Popola.
- Si, los dos sobrevivieron, pero la nave quedo hecha un desastre –
- ¿Y de que estaban huyendo? – Pregunto Devola.
- De los vex, una raza de robots asesinos, parecidos a estas máquinas, pero infinitamente más avanzados –
- ¿Y que era ese sitio que tu amigo describió como "Jardín Negro"? –
- La verdad no sabría cómo explicarlo –
- Es una dimensión fuera del tiempo y el espacio creada por los vex – Explico Sullivan.
- ¿Una dimensión? ¿Puedes viajar entre dimensiones? – Pregunto Devola.
- No exactamente, lo que hicimos fue entrar a través de una puerta que conecta con el Jardín Negro, pero no podemos viajar entre dimensiones – Siguió explicando.
- Entonces llegaste a este mundo a través de un portal que lo conectaba con el Jardín Negro, ¿no? – Explico Popola, con su cerebro a toda la velocidad que le permitía procesar.
- Exactamente – Le respondió Sullivan.
- Sigue siendo demasiado ficticio, aun con las pruebas que nos diste es difícil de creer, tendré que informar a nuestra líder – Dijo Popola para comunicarse.
- ¿Su líder? – Pregunto Ramírez.
- La líder del campamento en donde nos quedamos, se llama Anemona, si quieres podemos llevarte – Sugirió Popola.
- Espera, no podemos llevar a cualquiera, podría ser peligroso – Exclamo Devola.
- Vamos hermana, en todo este tiempo no ha buscado hacernos daño, además nos salvó la vida, estamos en deuda con el –
- … - Devola no se venía muy convencida.
- Si me llevan a donde esta yo podría explicarle todo con más detalle – Sugirió Ramírez.
- …Esta bien, vamos – Dijo resignada.
Estos avanzaron hasta un puente de metal muy largo, cruzaba todo el océano que él había pasado con su colibrí.
- Quería preguntarles si puedo traer a mis amigos, es que no tenemos donde quedarnos – Pregunto nervioso.
- Claro, no hay problema – Dijo Popola amablemente.
- Genial, entonces vamos – Hablo para invocar un colibrí, cosa que sorprendió a las dos.
- ¿Qué es esto? – Pregunto Devola sorprendida.
- Es un colibrí, un vehículo muy rápido y práctico para este tipo de situaciones – Dijo para subirse encima – Pueden sentarse detrás de mí, pero tendrán que sujetarse bien, es bastante rápido –
Desconfiaron un poco, pero el tipo frente a ellas había invocado una burbuja purpura protectora usando esa cosa que llamo "Luz", así que algo como eso no debería sorprenderles - Popola ve tú en medio, yo iré atrás – Dijo Devola para que la susodicha se pusiera donde dijo su hermana y ella después se subiera detrás. Una vez todos arriba acelero por el puente, las chicas comprobaron que el pequeño vehículo en cuestión de verdad era muy rápido, tanto así que tuvieron que sujetarse con más fuerza para no caerse. Luego de un tiempo llegaron a lo que parecía una fábrica para después bajarse y continuar a pie, según ellas, estaban bastante cerca del campamento. Estos habían avanzado a través de carreteras y edificios en pésimas condiciones, los cuales demostraban que el tiempo no les había favorecido en lo absoluto.
- Y en ese campamento, ¿hay más androides? – Pregunto Ramírez interesado.
- Si, muchos más – Le respondió Popola.
- Y ninguno de ellos estará feliz de vernos – Dijo Devola con amargura.
- ¿Que? – Pregunto Ramírez puesto que no presto demasiada atención.
- No es nada importante, no te preocupes – Dijo Popola mirando de reojo a su hermana – Bien, aquí es – Estaban parados frente a unos edificios en las mismas condiciones que los otros, en estos había mantas de color blanco que los protegía del sol.
- Bien, entremos – Dijo Ramírez para avanzar.
- Aila, Ramírez, ¿están ahí? Respondan – Alguien hablo por el comunicador.
- ¿Acteón? – Pregunto a través de este.
- Ramírez, ya era hora, llevo un tiempo tratando de comunicarme con ustedes, tengo algo importante que informar – Su tono paso a ser más serio de lo usual – Deben evitar todo contacto con los androides, son totalmente hostiles – Advirtió Acteón.
- ¿En serio? – Pregunto Ramírez sorprendido mirando a sus nuevas amigas.
- Si, en cuanto me vieron me atacaron sin dudar, me encontré con un total de tres, todos igual de agresivos -
- Yo acabo de conocer a un par de androides bastante encantadoras – Dijo Ramírez, para ellas parecía estaba hablando solo.
- ¿Encontraste androides? – Pregunto Acteón sorprendido.
- Si, incluso colaboramos para acabar con una máquina enorme – Le respondió Ramírez.
- Pues yo acabo de encontrármelos, y no eran para nada "encantadoras" –
- Pues los abras asustado con tu apariencia, estas androides son bastante amables y pacíficas, por lo menos con los que no son máquinas –
- ¿Dijiste que colaboraron para acabar con una máquina enorme? –
- Si, era bastante grande, del tamaño de un pequeño edificio –
- Ya veo, por lo que pude concluir de todo esto es que no estamos seguros en este planeta, separarnos fue un grave error, necesitamos reagruparnos, acumular datos y trazar un plan – Sugirió Acteón.
- Podríamos juntarnos en el campamento que me ofrecieron Devola y Popola – Propuso Ramírez.
- ¿Devola y Popola? – Pregunto Acteón ignorante.
- Si, así se llaman los androides con los que me encuentro –
- Los que conocí no tenían nombres, parecían ser designaciones –
- ¿Designaciones? ¿Y cuáles eran? –
- Una se hacía llamar 14B y la otra 5H –
- Emm, eso es extraño, deja les pregunto – Dijo Ramírez para dirigirse a Devola y Popola – Acteón afirma haberse encontrado con unos androides con las designaciones 14B y 5H, ¿ustedes saben algo? –
- Espera, antes mencionaste un campamento de androides, ¿verdad? – Pregunto Acteón interrumpiendo su charla.
- Si, ¿por qué? –
- ¿Te parece una buena idea? -
- Claro, ¿por qué no? – Pregunto en duda.
- ¿Ya se te olvido todo lo que mencione? – Pregunto con sarcasmo.
- No, pero creo que es mejor estar con androides pacíficos que estar en medio de la nada –
- No estoy seguro de esto –
- ¿Tu amigo se encontró con androides YoRHa? – Pregunto Popola interrumpiendo su charla.
- Espera un minuto… - Dijo para dirigirse a ellas - ¿Como dicen? –
- Tu amigo se encontró con androides tipo YoRHa desertores – Le explico Devola.
- ¿Desertores? ¿Androides tipo YoRHa? – Pregunto ignorante.
- Si, en este mundo existen dos tipos de androides, los convencionales y los de tipo YoRHa, los últimos se diferencian en que traen vestimenta negra y una visera que les cubre los ojos, estos son androides de elite que buscan recuperar la Tierra, pero algunos de ellos desertaron para dedicarse a propósitos egoístas, esos dos androides que mencionaste estaban siendo buscados por eso – Le explico Popola.
- Pues eso explica muchas cosas – Dijo para dirigirse al comunicador - Acteón, esos androides que encontraste, ¿tenían vestimenta negra y una visera en sus ojos? -
- Las tres tenían vestimentas negras y dos de ellas una especie de banda que les cubría los ojos – Le respondió.
- Pues te encontraste con androides de tipo YoRHa desertores, androides que decidieron dejar su labor para hacer lo que les plazca –
- ¿Androides tipo YoRHa? Y que se supone que son… -
- ¿Hola? Ramírez, Acteón, ¿me escuchan? – Pregunto cierta Hechicera interrumpiendo su conversación.
- Aila, apareciste, llevo tiempo tratando de contactarlos, ¿dónde estás? – Le pregunto Acteón.
- Estaba en una aldea de máquinas pacifistas, me quedé conversando con su líder, se llama Pascal, fue muy agradable, discutí varios temas interesantes con el – Le respondió.
- ¿Una aldea de máquinas pacifistas? – Preguntaron Acteón y Ramírez al mismo tiempo.
- Si, por muy loco que suene es así, tengo una larga explicación que darles, pero por ahora será mejor encontrar refugio – Dijo Aila.
- Juntémonos en el campamento que me ofrecieron mis amigas, estaremos seguros ahí – Propuso de nueva cuenta Ramírez.
- ¿Campamento? ¿Tus amigas? – Pregunto Aila ignorante.
- Un campamento de androides que me ofrecieron Devola y Popola – Le respondió Ramírez.
- ¿Existe un campamento de androides? ¿Y los conociste? ¿Por qué no me lo informaron hasta ahora? – Pregunto molesta de que le ocultaran tal acontecimiento.
- No había conexión suficiente como para establecer una comunicación, recién ahora pude contactarlos, hay algo que también debo informarte – Explico Acteón.
- Cuando estemos en el campamento compartiremos todos los datos que hayamos obtenidos – Hablo Ramírez.
- Sigo sin estar de acuerdo con eso – Dijo Acteón con duda.
- Pues es eso, o ir de vuelta hasta la nave, y dudo que Ramírez quiera ir – Comento Aila.
- No, el campamento es mil veces mejor, hay mucha sombra, además podremos conocer a su líder y a lo mejor obtener algunas respuestas – Hablo el susodicho.
- Pues ya está decidido, iremos al campamento. ¿Vienes Acteón? – Le pregunto a su compañero, aunque ya sabía la respuesta.
- …Esta bien, vamos – Dijo resignado.
- Genial, entonces tendrán que venir a la ciudad en ruinas, les hare señales de Luz sutiles para que puedan verme – Dijo Ramírez para cortar la transmisión – Bien, yo los esperare aquí, avisen a su líder que entraremos pronto –
- … - Pero Devola y Popola no se movieron de su sitio.
- ¿Que les pasa? – Pregunto extrañado.
- ¿Dijiste "amigas"? ¿Nos consideras tus amigas? – Pregunto Devola.
- Claro, ¿por qué? – Pregunto aún más extrañado.
- No es nada, es que…muy pocos nos llaman así – Dijo complicadamente Popola.
- Ya veo, pues no se preocupen, hemos pasado muchas cosas en muy poco tiempo, ahora pueden considerarse mis amigas, y si los otros no tienen tanta suerte pues que se vayan al infierno – Dijo Ramírez muy optimista. Este comentario realmente las alegro, puesto que ellas no eran muy aceptadas en ningún lugar por el pecado de otros androides con su misma cara, ahora el hecho de que alguien las considere amigas era realmente agradable para ellas.
- Bien, avisaremos de inmediato, espéranos aquí – Dijo Devola para entrar junto con su hermana.
Ramírez se quedó mirando el sol que nunca se movía, recordando un poco sus primeros años como resucitado. Pero no podía perder tiempo, así que invoco al Martillo del Sol y empezó a arrojarlo al aire, con suerte Aila y Acteón podrían ver su Luz, como un pequeño sol. Lo hizo durante varios minutos hasta que finalmente vio como se acercaban en colibrís.
