-Ya para con tus gritos Malfoy, nos estás dejando sordos a todos, en lugar de desquitarte con Harry deberías estar feliz de que no tomamos la antigua tradición mágica de raptar al novio y luego avisar, y optamos por la otra igual de antigua pero mucho mas civilizada de venir a pedir permiso antes de llevarnos al novio.
Una hora, una maldita hora era lo que llevaban encerrados en la oficina de Malfoy, mientras Lucius despotricaba contra Potter, pues solo podía hacer eso gracias a que Narcissa presintiendo que la presencia de Sirius y Harry no era para tomar el té, le quitó la varita a todos haciendo que las palabras fueran las únicas armas que podían utilizar.
Si, Lucius había gritado mucho, a Harry principalmente. Sirius respondía sin dejar a Harry defenderse solo actuando como su vocero. Narcissa hace rato que se había acabado su copa de vino y estaba comenzando a pensar en pedir a los elfos traer la botella, pronto le dolería la cabeza. Draco estaba rojo como solo su piel pálida lo permitiría, básicamente como si alguien le hubiera arrojado pintura a la cara. Y Harry... El estaba feliz y sostenía fuerte la mano de Draco.
-No sé en que vida, o que poción caducada tomaron para creer que voy a permitir que mi hijo, mi perfecto heredero se quede a lado del zarrapastroso de Potter.
-Alto allí Malfoy, Harry es mucho mejor de lo que piensas.
-No sabe si siquiera algo tan básico como peinarse.
-Bueno tienes un punto...
-¡Sirius!
-Lo siento Harry. Como sea -volvió a dirigirse a Lucius -, eso se puede arreglar, Harry es un gran partido, mucho mejor que cualquiera que se te pueda ocurrir.
-Pansy Parkinson es de las familias con mas influencias del mundo mágico.
-Harry es el jodido niño que vivió, tiene poder por si solo.
-Astoria Greengrass tiene mejor comportamiento y tiene una buena estética para heredar a sus hijos.
-Harry está dispuesto a aprender todas sus reglas ridículas sangre pura, y es mas guapo que la chica Greengrass.
-Blaise Zabini, su madre nos lo a ofrecido varias veces, incluso nos han propuesto renunciar a su apellido.
-Claro que lo han hecho, esa mujer es una caza fortunas de primera mano.
-Es bien sabido, es verdad. Pero su hijo tiene una moral mas alta, y aún estaríamos hablando de un matrimonio ventajoso porque a los Zabini no les importa renunciar a todo con tal de agradarnos.
Sirius volteó la cabeza un segundo para mirar a Harry, éste solo asintió con la cabeza y Sirius devolvió su atención a Malfoy.
-Harry también lo hará.
-¿Perdón?
-A Harry no le molestará cambiar de apellido.
-faltaría que yo lo permitiera -dijo Draco finalmente parando a ambos adultos -. Perdón Harry pero no voy a permitir que hagas un sacrificio como ese solo por agradar a mi familia, no es necesario...
-Draco...
Harry apretó mas la mano de su rubio y le sonrió verdaderamente enamorado. Siendo sincero temía que Draco no lo quisiera igual que él le quería, su relación no era de lo mas normal y Draco no era muy bueno dejándose llevar y menos liberando emociones así que a veces era difícil saber que pensaba o si estaban en la misma sintonía... Tardaron mucho en dar el primer paso, luego fueron muy rápido y ahora Harry estaba arriesgando todo aún sin saber donde estaba parado, y le alegraba saber por acciones que lo que tenían era igual para ambos, aunque Draco no lo había dicho con palabras, todavía, Harry podía ver en el fuego de sus ojos al defenderlo que así era, Draco también lo amaba...
-Hijo por favor...
-No, basta, no voy a dejar ya que se sienten y hablen como si hablaran de caballos. Harry es... Ahh, de acuerdo. Harry es importante para mi, tan importante como ustedes los son y si padre, sé lo que estoy diciendo.
-¡Draco!
Narcissa chasqueo los dedos a penas escuchó a su esposo volver a gritar, y una el fina apareció y se fue dejando en manos de su ama una botella de vino.
-Me importa tanto que no los dejaré decidir por mi nunca mas, yo lo escojo a él. Si, es un idiota, su cabello es horrible, tiene claramente un instinto suicida, es torpe, no sabe como comportarse en sociedad, puede ser mas borde que yo, es un Gryffindor, es mestizo y hace que me duela la cabeza... Pero yo lo escojo a él, es mi decisión y no la voy a cambiar. Y tampoco voy a permitir que se aprovechen de su buena voluntad para hacerme las cosas mas fáciles, él lo hace porque el muy idiota se enamoró de mi, y yo lo voy a defender ahora porque yo también como el mayor de los estúpidos... Me enamoré de él. No le van a quitarle su apellido ni van alterar su personalidad para hacerlo encajar, a mi me gusta tal y como es. Yo ya elegí y ¿tu?
Todos se quedaron en silencio. Sirius tuvo que contener el impulso de ponerse a reír y aplaudir de felicidad en los años por venir iba a restregarselo a todos sus parientes. Harry estaba tan conmovido, quería arrodillarse allí mismo pero había acordado con Sirius que dejarían a Draco dar ese paso para respetar su tiempo. Narcissa no sabía ni que pensar, claro que quería ver feliz a Draco, pero pensar en que la felicidad de su hijo estaba con Potter era en nombre de Merlín y por no poner palabras mas fuerte difícil de procesar... Pero como madre lo iba a apoyar, no le entendía pero seguro que podría acostumbrarse a la idea.
Lucius por otro lado tuvo el impulso de querer darle una cachetada a Draco, no lo hizo, contuvo su mano en un puño y salió de la oficina. Tantos siglos de tradiciones, ideales, valores familiares, costumbres... Todo a la basura porque Draco el último heredero de la familia se había enamorado de la persona equivocada. Y su hijo era inteligente, los demás no lo habían visto pero él si, Draco no solo estaba dando un arrebato lleno de sentimentalismos absurdos. No, Draco subliminalmente lo había desafiado; «Aceptas lo que quiero o no vuelves a ver la cara». Era un conocimiento muy privado que ni Narcissa ni Lucius podían tener mas hijos, y puesto que las herencias de ambas familias estaban regidas por sangre, el legado de su familia moriría con ellos si Draco no tomaba su lugar... Y su maldito hijo se lo había restregado en la cara, lo amenazó aun si solo fue entre ellos fue de lo mas humillante.
No es que no quisiera la felicidad de Draco, era su hijo, lo amaba mas que a la vida misma, lo daría todo por ese maldito mocoso mimado y más, le daría mas que sus fuerzas. Si, a veces era muy duro con él pero no quería que Draco se volviera blando y terminara siendo pisoteado por otros, lo había criado para ser fuerte, para entender que era superior.
Pero Lucius lo seguía viendo como un bebé, como su bebé. Como el niño que se acostaba en su pecho cuando Narcissa no podía mas y que se quería comer la tela de su chaqueta favorita, el niño que jugaba bajo su escritorio mientras él trabajaba... Cuando comenzó de novio con Parkinson fue horrible porque no creía que creer que Draco crecía, pero no dijo nada porque sería hipócrita de su parte decirle que rompiera con ella cuando le había enseñado que ese era el camino correcto.
Cuando mucho después supo que ellos habían terminado se sintió aliviado porque su hijo tendría mas tiempo para ser joven, hacer tonterías y seguir siendo en parte un niño. Pero ahora al escucharlo decir no solo que estaba enamorado de alguien, sino verlo además amenazar a sus padres para quedarse con ese alguien desatiendo todo en lo que creían y echando a la basura toda su educación por amor.
Draco se estaba convirtiendo en adulto y no le gustaba porque no estaba siendo parte de eso, en su opinión el modelo educativo de Hogwarts como internado era un error, los padres se perdían de ver a sus hijos crecer y de educarlos de estar allí, las cartas y las vacaciones no son suficientes.
Draco le había puesto un ultimátum... Y si, se había molestado tanto que pensara tan mal de él como para hacer algo así. Claro que se rendiría y le daría a Draco lo que quería, no tenía opción, pero no se lo iba a dejar tan fácil, claro que no.
Narcissa en el despacho invitó a Sirius y a Harry a pasar un tiempo en la mansión mientras hablaba con Lucius.
-¿Qué hay de mi tía?
Preguntó Draco preocupado por Harry.
-Bellatrix no estará aquí por un tiempo muy largo, no me preguntes, en verdad no quieres saber. Sirius, querido, me parece que hay otro asunto que querías atender con Lucius, yo me encargaré, chicos, si no les molesta, debemos estar a solas.
Harry iba a negarse, pero vio la sonrisa de Draco y lo siguió. Cruzaron interminables corredores hasta finalmente entrar a la habitación de Draco, Harry no estaba seguro de que pasaba y no lo estuvo hasta que vio a Draco cerrar el pestillo de la puerta y entonces cayó en cuenta, solo necesitó al asentamiento con la cabeza de Draco y su risa maliciosa para saberlo. La ropa empezó a sobrar de pronto...
