Notas: actualice cinco capítulos juntos esta vez.
Doy un aviso más que nada para que no se pierdan los capítulos anteriores, hoy se actualizo desde el 31 al 35.
33
Jon suspiro una vez más al escuchar las quejas.
Habían decidido hace una semana, reabrir los puertos en forma de entradas. El chico tuvo muchas dudas sobre eso.
Pero Sansa lo convenció, ya que requerían hierbas medicinales para seguir con los hospitales. La chica no daba a vasto sola curando a la gente.
Tenía unos encargados mercenarios, y algunos seguidores que la ayudaban, Jon había escuchado de los seguidores de Sansa, en Asaptor paso lo mismo, gente que la chica curo y se volvieron ayudantes.
Sansa les enseñaba lo básico, y eran útiles a la hora de usar vendas, reconocer hierbas medicinales y sus utilidades, e incluso guardias que detenían los movimientos bruscos de multitudes queriendo curarse.
Igualmente los ayudantes y mercenarios no eran suficientes, solo había un par que manejaban las medicinas de modo correcto, y el agote de esta era un problema serio en Yunkai, por lo que abrir los puertos y comprar medicinas era necesario.
-La santa- murmuro él.
El nombre que había sido entregado a Sansa por muchos de sus seguidores, tanto en Yunkai como en Asaptor.
Negó con la cabeza pensando en el puerto.
Su fama crecía.
Sabía que el título de Rey de Valyria se hizo conocido, por mercenarios que huyeron o ciudadanos.
No dudaba que las ciudades libres, estaban reuniendo sus ejércitos para atacar la península y tomar los tesoros.
-Por eso debo apurarme- murmuro el chico.
Obteniendo Meeren, daba una protección por la zona este de Valyria, podía concentrar su defensa en la oeste, y tendría, una zona de entrenamiento militar extra, en Asaptor, una zona de creación de barcos en Yunkai y finalmente un mercado abierto en Meeren.
-Es el mínimo requerimiento antes de que empiece una guerra contra las ciudades libres- susurro él.
Pero abrir el mercado por más necesario que fuera, también daba entrada a espías.
Jon no dudaba que al menos la mitad de los barcos que entraban de las ciudades libres, traería cada uno espías adentro.
Espías capaces de informar a sus jefes, las defensas de la ciudad, confirmar rumore, o incluso atacar a los ciudadanos.
Jon suspiro.
- Un problema a la vez- murmuro él.
Sus ejércitos ya están casi listos, lo único que le faltaba para comenzar su invasión a Meeren, es la preparación de recursos.
En otras palabras.
Comida y armas.
Al principio había pensado que sus invocaciones harían el trabajo, pero luego de planteárselo a Sansa y Danny.
Estas lo rechazaron.
Por más que pueda mantener a todo su ejército con sus recursos, requería cantidades enormes de mana, para hacerlo.
Si eran atacados por sorpresa, por Dothrakis, o mercenarios de Meeren, el chico estaría agotado para defenderse.
En el criterio de su hermana y prometida.
Requería obtener los recursos por medio no mágicos.
Lo que significaba, mercados y armerías.
Las armerías estaban actualmente en Yunkai, no las mejores pero lo suficiente para crear armaduras y armas para sus hombres.
Pero la comida, requería esperar la llegada de barcos.
Meeren tomaría llegar una semana a pie, y cuatro días en barco, pero desgraciadamente los barcos superiores de guerra de Meeren, los destruirían por mar en cuestión de días.
Requerían llegar a pie, con el calor de Essos, era mortal para los alimentos.
Danny ofreció otra opción, dar órdenes a Asaptor que se reúnan con él a medio camino, obteniendo más hombres y recursos.
Jon también planeaba invocar parte de sus criaturas marinas, para entretener a los barcos de Meeren mientras ellos batallaban en tierra.
Sin embargo sabía perfectamente que para pasar las puertas de la ciudad esclava requería subir más su nivel.
Actualmente su experiencia sube pasivamente, gracias al título de rey de Valyria, según se mejoraba la ciudad y sus alrededores, puntos de experiencia gratuitos llegaban a él. Aun así, los puntos de experiencias que ganaba de forma pasiva eran pocos comparados a los ganados en batalla.
-Debo atacar antes de subir de nivel- musito él.
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Sansa Stark suspiro mientras curaba a su último paciente.
-Aquí tiene, mi señora- escucho ella.
Un ciudadano le daba un vaso de vino.
Esta le sonrió.
-Gracias, Jake- le dijo ella.
El chico de no más de quince bajo la cabeza incomodo.
No era la primera vez que pasaba.
Sansa se sentía incomoda ante la sumisión de la mayoría.
Ex esclavos.
La chica cuando era niña, había escuchado a su padre, y la terrible esclavitud que azotaba en Essos.
Nunca le dio importancia.
No era su asunto.
Ella era de Poniente.
Pero ahora en el continente, se sentía muy molesta con los esclavistas.
La gente, de Essos había sido por generación azotada, por nobles crueles que abusaban de ellos, los golpeaban, amenazaban, violaban y mataban hasta sumisión.
La gente de las ciudades esclavas, eran los peores.
Y la chica pudo ver que a pesar de ser libres, seguían con su actitud sumisa.
-Supongo que deberá pasar un tiempo para que se acostumbren a ser libres- pensó ella.
Ese era un tema importante.
Los ex esclavos, habían sido esclavos desde el nacimiento, no sabían lo que era la libertad, no podían comprender aun.
La chica tomo un sorbo de vino y bostezo.
-Mi señora- escucho ella.
Giro para ver como entraban entre tres hombres a uno, con la pierna cortada.
-Pónganoslo en la cama- ordeno ella.
Sansa lanzo un rapid heal sobre él, la herida mejoraba pero la sangre no paraba de salir. EL hombre se retorica de dolor.
-Remove pain…Stasis- murmuro ella, la magia blanca de primer nivel, paralizaba y adormecía el cuerpo.
El hombre cerró los ojos, su respiración más tranquila.
La mujer simplemente invoco una flower coat y rodeo su pierna con él.
Lanzo rápidamente un rapid Heal, la mejora del Heal normal que obtuvo en magia blanca nivel 5.
Las heridas de la pierna desaparecieron por completo.
Sansa sintió una brillante luz que la segaba. Y llego al cuarto blanco, siguió su camino hasta el ordenador.
Felicidades has subido un nivel
Tienes tres puntos de habilidades para
usar
La chica miro con tranquilidad, ya que no podía subir más su habilidad con tan pocos puntos, requería seis para mejorar su habilidad, actualmente su nivel era 9, lo que significaba que requería llegar a once para subir su habilidad.
Apretó salir.
Miro al hombre más descansado y sin heridas.
-Ya está bien, déjenlo dormir- dijo ella.
El resto salió de la tienda, o hospital como lo llamaba ella.
-Santa, las hierbas casi se terminan- dijo uno de sus ayudantes.
Esta cabeceo.
-Esperemos que lleguen más pronto, los mercados volvieron a abrir- término ella y se sentaba en un sillón para descansar un poco.
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Danny hablaba cómodamente con el mercader de Volantis.
-Entiendo mi señora, pero debería hablar con el rey- dijo el hombre con algo de arrogancia.
Danny alzo una ceja.
-Mi señor, acaso no soy suficiente para hacer negocios con Volantis- dijo ella.
-No por supuesto que no, pero la autoridad requerida para esta transacción…- decía el mercader.
-No tengo esa autoridad, para usted…Extraño, si no mal recuerdo soy la prometida del rey, lo que me hace la reina de esta ciudad, y otras- interrumpió Daenerys.
El mercader cabeceo.
-No es mi intención, insultarla mi señora, ni tampoco menospreciarla, pero como usted dice, es la prometida del rey, no la esposa, su autoridad en la ciudad y las otras, será solo después de casarse- decía este.
Danny frunció una ceja.
-Acaso, no cree que mi prometido me allá dado la autoridad- dijo ella.
-No…No…Mi señora por supuesto que le creo cada palabra, no soy yo el problema, entiendo la situación. Pero mire la mía, soy un mercader, debo entregar mercancía, si mi jefe en Myr, se entera de que hice negocio, y con todo el respeto del mundo, la prometida del rey, y no el rey mismo…Yo sería despedido en el mejor de los casos- indico él.
-Ya veo- suspiro ella.
El mercader sonrió ante su victoria, pero vio que Danny apuntaba hacia atrás.
El giro, y vio el puerto.
-Como lo ve, casi terminado- indico ella y apunto a la ciudad.
-Oh quizás prefieras ver la capilla, las casas, la selección del mercado, o será los campos militares y bodegas de recursos- aclaro ella.
Este la miro confundido.
-Mi prometido me dio la autoridad de este mercado, no solo porque confía en mi criterio, sino porque existen decenas de construcciones que requieren su atención- dijo ella.
El mercenario palideció.
-Como bien sabes, los asquerosos esclavistas de Meeren, están juntando un ejército, mi prometido es el responsable de proteger esta ciudad…Como ve, no tiene el tiempo, para entrevistar a cada mercader de Myr que viene sin autorización previa- dijo ella.
-Po…Po…Por supuesto- balbuceo él.
-Ahora existen dos formas de seguir, me das el itinerario y me aseguro que todo esté en orden, o vuelva a Myr- término la chica con una sonrisa.
El mercader bajo la cabeza ante eso.
-Sí, este por supuesto, mi jefe entenderá la situación- susurro él.
-Sí, creo que lo hará-
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Mientras tanto en el puerto un barco abarco.
-Ya llegamos, princesa- dijo un hombre.
-No me llames así- murmuro una chica a su lado mirando al capitán molesta.
-Es la hermana del rey del norte, es una princesa- aclaro él.
Arya Stark lo miro molesta y giro para ver el puerto.
-No está mal- murmuro ella.
Era cierto, después de una guerra, el puerto estaba entre las primeras construcciones.
-¿Podrás bajar sin que te vean?-pregunto el capitán.
Arya cabeceo.
El capitán salió del lugar, nunca vio como la chica literalmente se desvanecía, o más preciso, se hacía transparente.
Arya miro atentamente mientras bajaba todos los puestos.
Parecía que estaba bien organizado, contrario a Bravos.
La chica observo a otra chica entrevistar a mercaderes.
No había visto chicas así, en bravos, o en los siete reinos, hermosa con un vestido azul y cabello rubio casi blanco. Ojos violetas.
Reconoció los rasgos de un Targaryens.
-Daenerys Targaryen…Momento ¿Qué hace en un puerto?-pensó la loba.
Arya se le quedo viendo y pensó que era una buena oportunidad.
Se acerco y espero que termine.
-Es buena- admitió viendo como obtenía lo que quería de los mercaderes, sin la necesidad de amenazar.
Arya sintió de repente como unos mercenarios abrían paso.
-¡Se termina las negociaciones por hoy!- escucho al mercenario decir.
Decenas de mercaderes lanzaron quejas, pero el mercenario las ignoro y la chica salió del lugar siendo rodeada por ellos.
Arya la siguió de cerca y espero que este sola.
Daenerys llego hasta una pequeña casa en la que entro, Arya vio que los mercenarios rodearon la casa y la dejaron sola. Rápidamente uso su habilidad pies pegajosos para caminar por una pared a una ventana superior y entro por ella.
Daenerys se sentó en un sillón, y lanzo un suspiro cansado mientras cerraba los ojos.
Arya reapareció frente a ella.
Danny abrió los ojos y miro a Arya sin sorpresa.
Arya esperaba un grito al menos, pero la chica no se inmuto ante la Stark.
-¿Quién eres tú?- pregunto con calma.
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Stannis estaba algo satisfecho, luego de hablar con el líder salvaje, Tormund Matagigantes.
El salvaje no era educado, tenia pésimos modales, pero quería vivir.
Tormund era de lo más orgulloso, a la hora de hincar la rodilla.
Pero no estaba al nivel de Mance.
Promesas de estar de este lado del muro.
Algo de Alcohol de parte de Ser Davos.
Y el hombre acepto a Stannis con la petición única, que solo hincaría la rodilla, después de que dejen pasar a su gente a este lado del muro.
Stannis pudo aceptar eso.
Y Tormund se dirigió a buscar a su gente.
Robb le parecía demasiado fácil.
Stannis debía convencer a Alisser que lo deje pasar.
Algo muy difícil.
El comandante de la guardia, parecía despreciar a los salvajes, mucho más que a él.
-¿Problemas rey Robb?- pregunto Stannis.
Lo comenzó a llamar con su titulo de forma natural, luego de la batalla, quizás porque lo vio batallar y se gano el respeto, o solo el rey se resigno, a llamarlo lord, al menos hasta que gane el norte a su favor.
-Para ti, Rey Stannis. Con la guardia- aclaro él.
-¿El comandante Alisser? –pregunto este.
-Parece odiar al pueblo libre más que a mí o ti- indico este.
Stannis se encogió de hombros.
-Sigue frustrado por la rebelión, un fanático Targaryen, pero sabe muy bien, que no tiene poder sobre nosotros- indico él.
-La guardia no obedece a ningún rey, desde que se creó fue así- índico Robb.
-Lindo lema, pero siguen necesitando recursos de nosotros, Alisser puede odiarnos, pero también nos necesita- dijo él.
-Espero que lo sepa- dijo Robb.
Stannis sonrió.
-Oh olvide agradecértelo, Shirenn se siente mucho mejor, gracias a tu reina- dijo ella.
Robb cabeceo
La reina de Stannis e hija, habían llegado para estar bajo la protección de el, la niña tenía Psoriagrís y no pudo ser curada por su mujer, pero si quito el dolor y algunas marcas que ella tenía.
-Talisa es curandera antes que reina-indico él.
Stannis cabeceo.
-Una profesión noble- dijo él.
Robb cabeceo.
-¿Se quedaran aquí?-pregunto el rey del norte.
Stannis negó con la cabeza.
-No, muy peligroso, Shirenn es mi heredera después de todo, volverán al Bastión de tormentas, con parte de mi ejército hasta que el norte este nuevamente bajo control- dijo este.
Robb no dijo nada.
Le pareció inútil, traer a su reina y princesa, solo por un par de semanas.
No estaba seguro si era para algo más que la magia de curación de Talisa, sea usada en Shirenn.
La mujer de Stannis, o su reina era una mujer típica del sur.
Algo arrogante, que mantenía a espaldas de su esposo.
Sin hablar.
Robb al principio le pareció que era tímida, pero luego pensó en que era criada así.
Su madre era igual. Ella hablaba y daba su opinión en privado, pero en público solo hablaba si se le preguntaba algo a menos que sean reuniones privadas o fiestas.
Robb recordaba que solía dejar a su padre hablar, ella se metía solo en ocasiones, no había visto norteñas hacer lo mismo, presumió que era una costumbre sureña.
-¿Cuanto más tardaran?-musito el rey.
Robb lo miro.
-Val acompaño a Tormund, pero igualmente tardaran un par de semanas, en juntar a su pueblo y volver- aclaro el chico.
Stannis cabeceo.
El matagiagantes, prometió siete mil hombres, nueve gigantes y un mamut. Era el total de sus fuerzas.
Val había traído la información anterior, que Tormund poseía unos nueve mil hombres, doce gigantes y tres mamuts, pero en la última batalla, el matagigantes había perdido mucho hombres al apoyar a Robb y Stannis.
Robb miro a su compañero rey. Estaba inquieto.
-su paciencia llego al límite, espero que no haga algo que nos haga arrepentirnos- pensó el chico al ver Stannis con su mirada fija en el fuego de la chimenea.
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FIN DEL CAPITULO
