No soy ella
Serena miro a sus amigas buscando algún reconocimiento en sus ojos, pero solo había preocupación, impresión y mucha incomodidad en el grupo frente a ella.
Seiya se levantó despacio tomándola del brazo con gentileza, ayudándola a ponerse de pie. Ella lo miro de reojo intentando calibrar su estado de ánimo, pero el esquivaba sus ojos a toda costa. Su corazón tartamudeo en su pecho y el dolor se revolvió en cada terminación nerviosa de su cuerpo.
¿Cómo podía pasar estar pasando esto? Una parte de ella rogo porque fuera una pesadilla, pero el dolor era demasiado real para que lo fuera.
Las chicas salieron de su aturdimiento y caminaron hacia ellos mirándolos de uno a otro
- ¿Que Paso? - pregunto Amy tomando la difícil misión de ser quien rompiera el horrible silencio y Serena la miro sin entender, demasiado distraída por todo lo que aun desfilaba por su mente - corriste- explico y se movió incomoda en su puesto.
- ¡Oh si! Lo siento- murmuro Serena mirándolos culpable- Yo… - movió la cabeza mareada y se la tomo con una mano sintiendo de pronto su mundo se fragmentaba. Seiya estaba inmediatamente a su lado sosteniéndola.
-Luego puedes explicar. Tenemos que salir de aquí y llevarte a un hospital- dijo intentando que su voz saliera como cualquier otro dia.
Las chicas lo miraron con asombro mientras corrían hacia Serena.
-¿Hospital? ¿Por qué? - inquirieron, mirándola de nuevo, esta vez buscando alguna herida, pero Seiya negó impaciente dirigiendo su mirada a sus hermanos, que no le sacaban el ojo de encima con los ojos tristes- ¿Saben cómo salir de aquí?
-Estoy bien- respondió- Serena calmando a sus amigas mientras que Yaten y Taiki se movieron avergonzados.
-Lo sentimos. Solo los seguimos. Estamos tan perdidos como ustedes.
- ¿Y cómo llegaron aquí? - inquirió Seiya.
Por toda respuesta los seis solo se miraron unos a otros, como si cada uno buscara la respuesta en el otro, hasta que Rei carraspeo cruzándose de brazos desafiante
-Una luz destello en el corredor en el que estábamos. Cuando desapareció estábamos frente a la puerta- se encogió de hombros mirándolos a los ojos retándolos a que la contradijeran y aunque Yaten parecía estar a punto de hacerlo, solo guardo silencio frunciendo los labios.
-Entonces seguimos perdidos- dijo Seiya soltando el aire desanimado, pero Serena negó con timidez
-No, creo que yo sé cómo salir- murmuro y comenzó a caminar.
Se negó a si misma desmoronarse en este lugar. Su mente palpitaba y las imágenes presentes y pasadas se movían de una a otra como si alguien estuviera aburrido haciendo zaping con sus pensamientos. Recuerdo, presente, recuerdo, presentante, recuerdo, recuerdo .
¿Realidad, fantasía?
Siguió caminando saliendo de la habitación mientras el grupo la seguía murmurando detrás.
No dudo en ningún momento. Camino y doblo en el momento justo y antes de lo que parecía posible estaban todo mirando las escaleras con una cuerda roja que prohibía el paso.
Las chicas suspiraron detrás y todas caminaron con rapidez pasándola mientras ella se retrasaba a apropósito. Los hermanos de Seiya la pasaron también, mirándola algo intrigados, pero no hicieron cometarios al ver como Seiya y ella volvían a quedar solos.
-Yo… - comenzó Serena, pero Seiya le tomo la mano deteniéndola. Una ráfaga de adrenalina la recorrió al sentir su piel contra la suya y su corazón se estrujo en su pecho engrosando las paredes de su garganta. Sus ojos se llenaron de lágrimas al mirarlo, pero Seiya la miro con serenidad, con comprensión… con amor.
-No me debes una explicación- le dijo apretando su mano para luego dejarla ir. Le sonrió de forma tranquila y siguió caminando dejándola ahí parada sin saber qué hacer ni que decir.
-Seiya, perdóname- rogo en silencio mirando su espalda sintiendo como las ardientes lagrimas comenzaban a anegar sus ojos hasta comenzar a crear pequeños ríos que cruzaba su rostro hasta caer por su barbilla.
De pronto Darién estaba a su lado y su mano paso por debajo de sus ojos atrapando las cristalinas gotas.
Serena no se sobresaltó al verlo aparecer de pronto. ¿No sabía que ella misma como moverse por ese lugar sin emitir sonido alguno?
Lo miro a los ojos buscando lo que antes había buscado en sus amigas y al contrario de ella en sus ojos si lo encontró. Ese reconocimiento, esa mirada que unía el pasado con el presente.
- ¿Es real? - inquirió con voz ronca y Darien asintió en silencio.
- ¿Hace cuanto lo sabes? - volvió a preguntar tranquila, aunque sus lágrimas no paraban de caer una tras otra.
Darien dejo de intentar pararla y la miro con tristeza.
-Poco antes de entrar a tu instituto- respondió sin fingir que no sabía que era a lo que se refería y ella trago el nudo que la ahogaba.
Se quedaron mirando sin pestañar hasta que Serena vio el brillo en sus ojos que clamaba por algo que en su interior entendió muy bien.
Negó en silencio cortando la conexión.
-No puedo hacer esto- lloro pasándose las manos por el rostro húmedo- necesito respuestas… necesito… -. Lo miro otra vez, viendo de pronto otra imagen de él detrás, como si la imagen se quebrantara en diferentes épocas. Su cabeza zumbo y ella comenzó a caminar aunque lo que hubiera querido era correr- Lo siento- murmuro alejándose. Parecía que solo podía pedir disculpas hoy, aunque no creía que ayudaran de alguna forma.
-Lo entiendo- murmuro Darien detrás y ella alejo pasando rápidamente por la cuerda.
Debajo vio a su grupo conversando en susurros furioso, con Seiya en el centro, negando una y otra vez intentando calmarlos.
Saco su teléfono escribiendo tan rápido como podía mientras caminaba por otro pasillo y desaparecía de la vista.
No podías enfrentarlos tampoco.
Salió al exterior por otra pequeña puerta lateral que parecía no haber sido ocupado en muchos años a pesar de estar casi a plena vista.
Salió al jardín en donde el aroma de las flores la golpearon y la nostalgia de otra vida le cayo encima mientras comenzaba a correr
" ¡Lita las flores están hermosas!" Gritaba ella mientras bailaba entre las flores de miles de colores que comenzaban ya a perfumar todo el ambiente.
" Un jardín de flores eterno. Así siempre oleremos a la primavera" sonrío Lita mirándola danzar entre el jardín que había hecho aparecer de la noche a la mañana.
El recuerdo apareció y desapareció tan rápido frente a sus ojos que trastabillo por un segundo, pero siguió corriendo tomando más y más velocidad escapando de las imágenes, que parecían apilarse unas con otras.
" Está nevando Amy, está nevando" - gorjeo aplaudiendo, viendo como los copos caían en una lluvia fría atrapando los colores del sol al igual que su castillo.
" La ciudad necesita un poco de blanco esta navidad" respondía esa Amy tomando los copos en sus manos, manteniéndolos vivos, sin que se derritieran con el calor de su cuerpo, sonriéndole feliz al verla a ella feliz.
" Mina has hecho un trabajo maravilloso. Este baile será el más espectacular de todo. Todo esta tan bello" abrazo a su amiga que ponía el ultimo buque de flores con una sonrisa orgullosa mientras todo resplandecía como diamantes a su alrededor.
" Había que celebrar este cumpleaños como se debe"
" ¿Y si no lo hago bien Rei? Todas esas personas… ¿Cómo puedo…? Sus manos se entretejían nerviosas, viendo el gran salón lleno de personas, líderes de estado, y de su propio país, esperando su discurso
" Lo harás bien. Eres la nueva reina y esas personas confían en ti. Solo no digas algo tonto. Pensándolo bien mejor no hables"
" Eres malvada Rei"
Corrió y corrió mientras las lágrimas salían y volaban detrás, y sus mejillas se enfriaban con el viento. Sintió su respiración fallar un poco pero no aminoro la marcha. Ahora sabía que podía con mucho más que una carrera. Su cuerpo soportó mucho más y a pesar de estar asustada, siguió abusando de ese conocimiento. Sintió el teléfono vibrar en su bolcillo una y otra vez poro no podía detenerse a mirarlo ahora.
Corrió mas rápido como si con eso pudiera huir del sonido hasta que todo volvió a estar en silencio justo cuando se paró viendo su destino.
La puerta de su casa estaba cerrada y respiro agitada con jadeos profundos deteniéndose frente a ella por un segundo. Al siguiente estaba corriendo de nuevo entrando como un ciclón subiendo las escaleras.
Sus padres debían haber salido, confiando en que ella llegaría al anochecer, de lo contrario su madre habría entrado en pánico al verla en semejante condición.
Abrió la puerta de su habitación casi sin respiración, tanto por la carrera como por los jadeos de su llanto, y vio los grandes ojos de Luna encima de su cama.
La miro en silencio sin respiración por lo que pareció una eternidad hasta que su gata suspiro.
-Hola Serena- saludo con voz melodiosa y por fin todo se volvió real. Las imágenes se unieron por fin convirtiéndose en algo sólido que se ajustaron en su memoria con delicadeza como un reloj hecho a mano. Cada engranaje encajo y todo comenzó a moverse nuevamente de forma fluida.
-Hola luna- respondió débil sintiendo que sus piernas fallaban
-Ya lo recuerdas- murmuro su gata y ella se dejo caer a un lado de su cama, lanzando la cabeza en su cobija, mientras el llanto continuaba fluyendo de forma lenta pero no menos doloroso.
- ¿Cómo es posible? - murmuro de forma agónica aferrando la tela entre sus manos haciéndolas puño y su gata camino hasta quedar cerca de su rostro.
-Renaciste en esta nueva vida. Es un regalo
- ¿Por qué?
- ¿Porque no? Lo que vive muere y lo que muere nace. Así es el equilibrio
- Pero ¿quién soy yo? - inquirió Serena enterrando su barbilla en la suave tela y Luna se acercó pasando una pequeña pata por su mejilla
-Tu eres Serena- respondió con voz tierna- Eres esta nueva adolecente, feliz y en paz.
-Cómo puedo ser una adolecente feliz y en paz cuando tengo toda esta vida en mi mente- espeto volviendo poner su rostro en la cobija intentando que el aroma a su perfume la hiciera sentir de nuevo conectado con la realidad, con su vida diaria. Con ella misma.
-Oh Serena lo siento- se disculpó Luna haciéndola levantar su cabeza- Intentamos por mucho tiempo que los recuerdos no volvieron, pero hay cosas que no se pueden evitar
-Tu y Artemis- asintió recordando a su otro amigo gatuno y al protector de Mina.
-Te hemos protegido, a ti ya Mina desde la distancia. Esperando el día en que te reunieras con las demás. Esperando y temiendo- agrego al final y Serena la miro interrogante.
- ¿Temido?
-Cuando tú y ellas estuvieran juntas otra vez mantener los recuerdos sería difícil hasta llegar a ser imposible como ya ves.
-¿Y por qué ellas no lo recuerdan ?. ¿Por qué solo yo? - un extraño rastro de envidia se filtró en su voz y Luna volvió a pasarle la pata por la cabeza
-Ellas lo hacen… más o menos. Pero esta en tu que ellas recuerden o no.
-No lo comprendo- refunfuño sorbiendo por la nariz y Luna miro el cielo.
-Es algo debido a la forma en que ustedes lo decidieron. Cuando decidieron renacer.
- ¿Por qué no puedo ver eso? En realidad, puedo ver que hay muchas lagunas en mis recuerdos- Luna negó con seriedad. Era perturbador interactuar con Luna de esta forma, pero a la vez no lo era. Luna jamás había parecido una gata normal y ahora entendía por que.
-Creo que eso será en otra ocasión. Hay algo más que quieres preguntar ¿verdad?
Los ojos de su gata miraron el rastro de lágrimas que quedaban en sus mejillas y Serena contrajo el rostro.
- ¿Seiya? - pregunto esperando una respuesta que le ayudara y su gata se alejó sentándose para mirarla a los ojos directamente.
-El también renació gracias al poder del cristal de plata.
- ¿Por qué? - interrogo con sospecha, aferrando la manta con más fuerza debido al dolor que sintió en su corazón por él, por ella, por todo, y Luna movió su cola de forma nerviosa
-También lo merecía- respondió moviendo mínimamente sus ojos, evitándola
-Mientes- acuso parándose indignada mientras sus piernas se mecían inestables
-Seiya, al igual que sus hermanos, estado trabajando para su princesa por muchas vidas también, al igual que tú y las chicas. La reina decidió que merecían una vida normal- respondió Luna influyendo tanta sinceridad en sus palabras como podía ser posible pero Serena sintió que aún estaba escondido muchos secretos.
A pesar de haber visto en esos pocos segundos toda una vida ella había sido traída de regreso de forma intencional. Había escuchado la voz de Seiya llamándola, pero no había sido solo eso lo que la había despertado. Alguien, o algo, aun la mantenía en tinieblas y Luna lo sabía.
-¿Porque ahora? - cuestiono mirándola fijamente- ¿porque ahora, por qué borrar mi memoria de Darien ?, porque sé que fuiste tú Luna o Artemis los que borraron nuestras memorias de ese día. ¿Por qué? - su voz vacilo al final mientras la lagrimas volvían a llenar sus ojos-¿Porque hacer que Seiya renaciera sabiendo que Darien también existía en este mundo. ¿Por qué evitar el reencuentro con Darien dándole más tiempo a Seiya de que…? - se pasó las manos por el rostro con ira limpiando sus lágrimas. No deseaba llorar. Lo que en realidad quería era maldecir a alguien, pero aun no sabía a quién culpar por el daño que había hecho.
-¿Es que acaso tu no lo amas también? - pregunto luna en vez de responder y ella se estremeció dejando caer una nueva ración de lagrimas
- ¿Cómo puedo amarlo? - pregunto furiosa- ¡Todo es falso! Él me amaba en esa otra vida. Y yo… ella… - movió su cabeza confusa- ¿lo que sentimos es nuestro? ¿El me ama o es lo que se supone debe sentir? - camino hacia el espejo mirando su reflejo. El cabello, el peinado, todo. Todo era ella. Apretó los dientes y comenzó a soltarse las coletas con ira.
- ¡Yo no soy ella! - exploto dejando su cabello libre y Luna corrió hasta posarse en el tocador cubriendo su reflejo
-Serena debes entender que no funciona así… Seiya, lo que sientes, es real…
-¡No! No lo es- la interrumpió cortando el aire con su mano furiosa- No sé nada. No sé qué es real, que es lo que siento o lo que debo sentir. Pero sé que Darien y Yo… que todos nosotros hemos sido solo pequeñas piezas y sé que alguno de nosotros saldrá gravemente herido… - se dejó caer al suelo cubriendo su rostro mientras el llanto la volvía a hacerla estremecer y su cuerpo se movía al son de sus lamento - Y me temo que el más dañado será Seiya.
