Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo treinta y dos
He vuelto al apartamento porque simplemente necesito reflexionar qué quiero de mí. Estoy en una etapa de redescubrimiento sobre mi amor propio y aunque no niego que extraño a Edward, le pedí tiempo y él aceptó no muy convencido. Sé que él tambien está ofuscado buscando a su papá por todos lados mientras el trabajo se acumula en el consorcio, luego Kate que no tiene interés en comunicarse con él para salir de dudas si una de las niñas es de él.
Debo ser honesta y decir que yo estoy inquieta porque esa niña de verdad no sea su hija.
Sonrío al ver que el anillo que hice lleva la inicial "E" arrugo mi frente al darme cuenta que la mayoría de los nuevos diseños tienen solo la letra "E", empiezo a tocar pieza por pieza y frunzo mis labios al escuchar el timbre.
― Renee.
Apenas puedo articular palabra al ver a mamá en la puerta. Ella se adentra vanagloriándose como si estuviera en pasarela, inspecciona la estancia con meticulosidad y luego de dar un breve vistazo fija sus iris azules en mí.
Luce exactamente igual; ni más gorda ni más delgada. Es una rubia preciosa de alta estatura y un cutis hermoso. Sigue vistiendo de esa forma adolescente porque detesta envejecer. Sus entrañables vaqueros rotos combinados con un top strapless color rojo.
― ¿Se puede saber por qué no respondes mis llamadas? Tres malditos días llamándote y me mandas a buzón ¿crees que es justo?
― Estoy bien, mamá. Gracias por preguntar ―pronuncio con sarcasmo cruzandome de brazos y sin dejar de mirarla.
Ella enarca una perfecta ceja mientras me recorre de pies a cabeza.
― Vine por ti. No estoy dispuesta a que sigas estando lejos de casa. Ve a hacer tu maleta, cariño, no tienes nada que hacer aquí.
― ¿Necesitas que cuide de tus hijos? ―le pregunto sin esconder mi sonrisa incrédula. Es increíble que después de años de no tener tiempo para mí hoy tenga el cinismo de venir a buscarme para llevarme con ella. ¿Acaso cree que tengo doce años?
― Bella, no te hagas la graciosa conmigo. No voy a permitir que continues revolcandote con un tipo mayor que tú.
Mis ojos se abren al escuchar sus palabras. Renee sabe de Edward, ¿cómo?, ¿por qué?
― Tampoco me hagas esa cara de tonta ―prosigue― sé muy bien que eres la prostituta de Edward Cullen.
― ¡Yo no soy ninguna prostituta! ―alzo mi voz, puede que más de la cuenta porque estoy cansada de que me tachen de algo que no soy.
Renee sujeta mi brazo e intenta llevarme con ella.
― ¡Vámonos! No podemos perder más tiempo.
― ¡¿Qué demonios te pasa, mamá?! ―le grito cuando lastima mi brazo―. ¡No soy una niña! Por si no recuerdas este año cumplo veinte ¿comprendes? ¡Veinte!
Ella mira su reloj con insistencia y de nuevo tira de mi brazo acercándome a la puerta. Me rehúso a caminar cuando ahora empuja mi espalda. Es como si quisiera sacarme por la fuerza del apartamento.
― Es mejor que no te resistas o será peor ―asevera.
En su mirada puedo intuir que habla en serio.
Con un miedo formándose en la boca de mi estómago quiero preguntar de qué habla, sin embargo la desilusión que pueda llevarme impide que mueva mis labios dejando mis palabras atascadas en mi garganta.
De pronto me estremezco cuando la puerta se abre de golpe. Renee solo voltea a mirarme cuando Jess y Mike entran corriendo y se detienen en la puerta, están completamente fatigados y enrojecidos de sus rostros.
― Bella… ―Jess se acerca tomando mis manos, me examina de arriba abajo e ignora en todo momento a mi madre― ¿estás bien? ―me abraza con fuerza― no te idea de todo lo que imaginé al saber que ese hombre está allá abajo.
― Pensamos que te había lastimado ―agrega Mike― le hemos avisado a Edward de inmediato.
Me tenso. Mi cuerpo entero se pone rígido al comprender el porqué Renee está aquí y tiene tanto interés en que vaya con ella.
― Conoces a Carlisle y lo has traído aquí. ―No estoy preguntando es una afirmación que le estoy escupiendo al tenerla frente a mí. Renee ladea su cabeza y está vez sujeta mi mano con delicadeza.
― Cariño ―emplea su tono de voz mimoso, el mismo que usa cuando quiere algo de mí, sus dedos están frotando mi dorso― sé lo que te conviene, cielo. Carlisle está dispuesto a poner todo lo que tu quieras a tus pies. Me regaló una casa, Bella, ¿comprendes el poder que tienes sobre ese hombre?
Mis ojos se llenan de lágrimas al escucharle hablar con tanta emoción. Es cómo si ella viese más importante una propiedad que a mi persona en toda su existencia.
― Bella, no la escuches ―Jess acuna mi rostro al mismo tiempo que borra mis lágrimas―. No la escuches por favor.
Pero es imposible que las palabras no duelan y calen profundo. Cuando la realidad golpea el alma y es capaz de estrujar el corazón.
Por Dios, duele, quema por dentro el darme cuenta de quien realmente es.
Renee hace un lado a Jess y ahora es ella quien acuna mi rostro.
― Carlisle es el hombre para ti. Solo debes irte con él y toda nuestra vida estará solucionada, cariño. Piensa en nosotros ―dice ilusionada― en tus hermanos, no es tan difícil como piensas que será. Ese hombre te tratará bien, lo prometo.
― Vete ―articulo con un nudo en mi garganta― ¡lárgate de aquí!
Renee empieza a llenar de besos mi cara de manera hipócrita y ruin.
Ella nunca me ha querido.
― Vámonos, Bella ―continúa diciendo mientras sujeta mi mano y me lleva de nuevo a la puerta
Se detiene y cepilla mi cabello con sus manos. Automáticamente cierro mis párpados dejando que mis lágrimas bañen mi rostro.
― Mira, Bella ―mamá cepilla mi largo cabello― él es un amigo que quiere llevarte a dar un paseo, ¿verdad que quieres ir, cariño? Nos regalará una camioneta si vas con él.
― No. No quiero ir ―me niego volviendo a sentarme frente al televisor.
Imágenes ralentelizadas se cruzan en mi cabeza y me asusta al comprender sus palabras. Abro mis ojos.
― Te odio, te odio, te odio ―la empujo, necesito que se vaya, que desaparezca― ¿Cómo pudiste? ―la enfrento sin dejar de manotear su pecho―. Era solo una niña.
Ella me mira asustada. Sabe que he recordado ese día cuando solo tenía seis años, ¡seis años!
― Bella, escúchame ―intenta sujetar mis manos, pero no se lo permito― ese día estaba mal, necesitábamos un coche para nosotras. Yo nunca dejé que nadie se acercara a ti, no soy un monstruo, no lo soy.
Sacudo mi cabeza. No quiero escuchar sus mentiras.
― He sido una idiota ―susurro― tú nunca me has querido, tan solo me has usado a tu conveniencia. Siempre anteponiendo tus necesidades antes que las mías ―restrego mis lágrimas―. Dios, cómo no pude darme cuenta del ser mezquino que eres. De lo podrida que estás.
― Estás equivocada, porque si yo hubiese sido todo eso que dices te hubiera abandonado y nunca lo hice. Desde un principio te lleve conmigo y te cuide.
― ¡Vete! ―con todo el coraje y decepción habitando en mí abro la puerta, es tiempo de cortar lazos―. No quiero volver a saber de ti, nunca más. Te pido que desde este momento te olvides de mi existencia así como yo lo haré desde hoy contigo.
Renee se detiene bajo el umbral.
― Estás tergiversando los recuerdos, cielo. Yo nunca dejé que nadie…
Decido no escuchar más y corro a mi habitación donde me tumbo tras de la puerta, me hago una pequeña bolita dejando que mis lágrimas se lleven esos malos recuerdos.
Sé que se fue porque Mike y Jess están tocando la puerta pidiéndome entrar, ellos quieren consolarme. Lo agradezco, mas no lo permito porque este es mi momento. Necesitaba tanto un golpe de realidad que ahora que lo tengo debo enfrentarlo sola.
En cambio con Edward no sucede lo mismo, él no pide permiso, solo entra y me recoge en sus brazos. Sentándose en la cama me acuna en su regazo.
― Quiero estar sola ―murmuro.
― No te dejaré y lo sabes ―remueve algunos cabellos de mi rostro― si vas a llorar será en mi pecho, si vas a maldecir será en mi cara, pero si vas a derrumbarte entonces están mis brazos.
Me acurruco en él.
― Renee me ofreció con tu padre ―le digo entre sollozos― lo hizo a cambio de una casa.
Los brazos de Edward se tensan alrededor de mi cuerpo, se queda en silencio y me sostiene con mayor fuerza hasta que mis ojos se secan de tanto llorar y el sueño me arrastra a la inconsciencia.
.
Después de ese día fue difícil mantener a Edward alejado, a pesar de que teníamos nuestra relación en momento de espera. Hoy más que nunca estaba cuidando de mí. A decir verdad Jess, Mike, incluso James estaban cuidando de mí muy a su manera, entre todos se ponían de acuerdo para no dejarme ningún segundo sola.
Con ellos a mi alrededor puedo sonreír y sentirme bien, pero al momento que llega la noche en la soledad de mi pequeña habiatacion sigo llorando al recordar lo que Renee fue capaz de hacer conmigo. Mi corazón flagelado sigue sanando lentamente, quizá lamiendo la herida con cada recuerdo hasta que un día esté tan adormecido y no duele más.
― Hola, Bella, ¿podemos hablar?
Ver a Esme en la cafetería de un cine es un poco extraño, quizá ella también se había unido a las personas que cuidaban de mí.
Internamente sonrío, es una sensación extraña como si una parte de tu pecho se llenara de emoción al saber que te procuran.
Jess se acerca y me susurra que Mike y ella entrarán al ver la película y que en cualquier momento los puedo alcanzar.
― Sí, claro, ¿cómo estás?
Esme sonríe pero puedo darme cuenta que la alegría no existe en su mirada. Vestida de esa forma tan elegante que la caracteriza quita sus gafas de sol y las lleva sobre su cabeza.
Se sienta de lado en las incómodas bancas de la cafetería dejando su bolso encima de la mesa.
― Antes que nada estoy aquí porque te debo una disculpa. No debí abofetearte como lo hice, estoy muy apenada porque…
Cubro su mano con la mía y le doy un ligero apretón, sonriendo.
― Está olvidado.
Ella mira mi mano con la de ella y también sonríe con un asentimiento.
― ¿ Cómo haces para sonreír como si nada pasara? Me intriga mucho verte tan repuesta, no es que no me dé gusto, simplemente quisiera poder hacer lo mismo ―inspira bajando la mirada a nuestras manos que están sobre la mesa― pero, no hablemos de cosas tristes ―limpia una lágrima disimuladamente y me sonríe―. Estoy aquí porque necesito viajar a Nueva York, y no tengo quien me acompañe, así que pensé en ti, ¿te gustaría ir conmigo?
― ¿A Nueva York? Yo no conozco esa ciudad.
― Pues no sé diga más y ven conmigo. Será un viaje corto, aunque si quieres más adelante podemos organizar algo mejor.
― Es que no sé si pueda ―frunzo los labios― no puedo dejar de asistir a mis clases y mi nuevo empleo por las tardes.
― No te preocupes, iremos solo por el fin de semana. Te aseguro que estaremos de regreso en la ciudad a primera hora del lunes.
― Bien, entonces, acepto.
.
Conocer Nueva York fue una de las experiencias más emocionantes de mi vida. La ciudad era ampliamente ruidosa y llena de gentío sin importar la hora. Visitar central park y recorrer cada rincón interesante eran sin duda enriquecedores. Los museos me dejaron con la boca abierta, recorrer Times Square era dejarte con el pulso acelerado al ver en las pantallas gigantes cada comercial y saber que eran tus ojos quienes estaban viendo todo eso por primera vez y no a través de un televisor, también vivir un musical en Broadway fue apoteósico y algo que ni en años luz imaginé vivir. Recorrer la quinta avenida hasta el Rockefeller Center fue mítico, sobre todo por adentrarse en Tiffany 's. Pero mi parte favorita fue estar de frente a la imponente estatua de la libertad y sentirme realmente libre.
En estos dos días descubrí que Esme no era tan remilgada como creí. Es una mujer excepcional que se divertía y podía reír fácilmente por cualquier situación, y que su único error había sido elegir un hombre por encima de su hijo.
― ¿Cuándo me vas a preguntar por qué estamos aquí?
Parpadeo al darme cuenta que estamos a las afueras de la Universidad Fashion Institute of Technology en pleno Manhattan.
― Esto es para ti ―tiende frente a mí una hoja que yo tomo con algo de recelo.
Es una inscripción para un curso de orfebrería.
― No comprendo.
― Estás estudiando Literatura del arte cuando en realidad amas diseñar. ¿Crees qué haya sentido? ―suspira al ver no que respondo―. Estoy por comprar un departamento en la ciudad, no quiero vivir sola y pensé que… bueno, que quizá te gustaría vivir conmigo. Tú puedes seguir estudiando lo que te gusta mientras yo encuentro la forma de comenzar de nuevo.
― Pero, pensé que usted estaba feliz viviendo con Edward y Pat.
― Estoy feliz, sin embargo necesito mi espacio. Ellos no me necesitan, Bella, ambos están tan acostumbrados a su vida juntos que yo salgo sobrando ahí. Estoy segura que prefieren tener a una chica más joven con ellos ―me da un guiño― no a una vieja.
Mis mejillas se calientan.
― Debo redimirme conmigo misma e iniciar un nuevo comienzo ―susurra― creí que te gustaría acompañarme en esta aventura.
― Es que yo… no sé, no cuento con suficiente dinero para vivir en una ciudad tan cara. Además, no quiero dejar a Jess, ni a Edward. Bueno ―miro mis manos, mi manicura es horrible― nosotros solo nos estamos dando un tiempo, no hemos terminado en serio.
Esme ríe haciéndome sonreír avergonzada.
― No te preocupes, no voy a prohibir que mi hijo venga a verte porque te aseguro que Edward vendrá más seguido de lo que piensas. Aunque sí seré muy estricta como tutora ―lleva las manos a sus caderas y finge un mohín― querré que seas la mejor alumna que pueda tener esta Universidad.
Si mi cara se pudiera partir de felicidad sin duda este sería un gran momento.
Yo también quiero un nuevo comienzo y si esta es mi oportunidad para lograrlo. Entonces estoy lista para intentarlo.
¡Hola! Les cuento que la historia se está encaminando a una tercera parte o mejor dicho a rumbo a una recta final donde Bella no sufrirá más y donde Esme se vuelve una buena cómplice para ella, así ambos corazones se ayuden a sanar. ¡No!, aún no se acaba, solo entraremos a una nueva etapa de la historia. Estén atentas. ¿Me cuentan que les parecióel capítulo?
Mañana podrán leer un adelanto del siguiente capítulo en el grupo de Élite Fanfiction. No se les olvide unirse a mi grupo: Historias por Lau
*Me gustaría publicar tres capítulos esta semana, espero contar con su apoyo para leernos el miércoles y viernes, ¿les gusta la idea?
A quienes comentaron todo mi agradecimiento especial: Gibel: sé que con leer hoy a Bella quedarás más enojada, me cuentas qué te pareció? Patty: Carlisle seguirá molestando un poco más. Jade HSos: los planes eran esos, pero por lo pronto no sucedió. Dulce Carolina: gracias por la paciencia. ANATXP: Renee es capaz de todo. PaolaValencia: tú lo invocaste, ni modo. Lore562: bastante enfermo. ALBANIDIA: así será, estoy en eso. solecitonublado: fue mucho mi asco, nonpodra volver a escribir desde su perspectiva. joabruno: algo bonito viene a lo último que mencionaste :) Diannita Robles: según Carlisle no lo odia, nadie le cree. Iza: esa era mi intención, pero me hicieron entrar en razón. Flor Mcarty: sé que hoy la odiarás más. Ximena: es igual a él. GLORIA CULLEN: saludos, me alegro que te haya gustado. Moni: aún no se me ocurre ningún buen castigo para Carlisle. gina101528: me arrepentí de hacerlo aunque te confieso que en un principio esa fue mi intención. Andrea: te daré un poco de Carlisle en los siguientes capítulos. Jessy Amador: no te pierdas tanto, por lo pronto Bella acepta alejarse y vivir con Esme. cocoa blizzard: we all hate him. Vane: Hola! Me da gusto saber que sigues leyendo por aquí. Maris Portena: muchas gracias por explicarme, estoy tratando de que sea lo más realista y prometo ya no hacer sufrir a Bella, eres Merry ¿cierto? Pameva: a mí me causó mucha repulsa escribir el capítulo. Lili Cullen-Swan: Carlisle intentará seguir haciendo, veremos cómo continúa. Pepita GY: sé que no entiendo razones cuando una idea se me mete en la cabeza, pero créeme que está vez no sucederá nada malo. angi marie cullen: Kate en el siguiente capítulo menciona que no quiere hacer prueba de paternidad porque en el fondo cree que es de Edward. Jane Bells: me alegro que te gustara, realmente tenía miedo que no fuese de su agrado. Torrespera172: esta vez te volveré hacer enojar, Perita, pero ahora será por Renee. Claudia: tú lo has dicho, está loco. Andre22-twi: concuerdo contigo, uno preferiría ser huérfana. Antonella Masen: Renee es mucho peor. Lily: why? mrs puff: gracias por leer. Bell Cullen Hall: esa es su intención, pero ya ustedes vieron que Bella se va de la ciudad. stefacullen: se deciso por el momento porque Renee fue descubierta, pero en realidad Bella no sabe que la iba a casar. Lidia: no puedo negarlo. jenni317: Renee también tendrá su merecido. rociolujan: bastante sí, y esto aún no acaba. Lizdayanna: tenías razón Bella menciona que Edward sigue frecuentando su apartamento, aún cuando se están dando un tiempo. Ana: gracias por comentar. Isis Janet:y de la noche a la mañana cambie el capítulo dejando a Edward para el siguiente.
¡Gracias totales por leer!
