Capitulo final, gracias a cada una de las lindas personitas que siguió esta historia desde el principio, las que se fueron uniendo en el camino y sobre todo de llegar hasta aqui. Gracias por estos tres años de viaje junto a esta linda pareja, espero seguir contando con su apoyo en las demás historias.

A mi beta mil gracias por apoyarme y ayudarme en esos momentos de bloqueos mentales y emocionales, sin tu poyo probablemente muchas historias seguirían inconclusas.

Disfrútelo, recuerden que los personajes no son míos, yo solo hago que se amen y tengan lindos bebés.


Después de la luna de miel todo siguió mejorando, sus empresas se fusionaron, por su parte mejoró la seguridad de los omegas dentro de los diferentes hoteles, haciendo que con sola esa acción el incremento de los huéspedes aumentara.

Y si no fuera poco, Bakugou explotó en una entrevista que le estaban haciendo a Izuku y Eijiro san, afirmando que se casaría con el pelirrojo, todo con el fin de quitar esas miradas pervertidas que le lanzaban a su pareja, dando también una fecha.

Eri había enloquecido con la noticia, estaba en ese momento, junto con Momo comprando los adornos y materiales que usarían, porque Eijiro dijo que serían las encargadas de hacer su día más especial e inolvidable.

—No me queda espacio en los brazos – les dijo, ellas empezaron a reír y susurrase cosas – estoy cansado y tengo trabajo.

—No papá – ella colocó sus manos en su cintura, se veía muy tierna – dijiste que una dama no debe cargar cosas pesadas y te ofreciste, así que debes soportar.

—Bien – dejó salir un suspiro, las siguió.

Pero eran agradables esos dias, su pequeña era muy sobreprotectora con Izuku, así que no temía que salieran juntos, igual no debía preocuparse, ya que su esposo era igual o más fuerte, pero ambos disfrutaban ver lo sería que se colocaba cuando alguien que no fuera él, se acercaba al peliverde.

Y ese día que su hija esperaba con ansiedad llegó, dejando ver a un Eijiro con una sonrisa más grande de la normal, todos pensaban que sus dientes se iban a salir, pero se le notaba que llevaba esperando ese día desde hacía mucho tiempo.

Izuku estaba arreglándole la corbata roja, acomodando su cabello de forma más decente, ahora se veía más joven de lo que aparentaba, se veía radiante, sus manos temblaban como una hoja que estaba a punto de caer del árbol.

Todo iba perfecto, All Might entregando al joven a un explosivo sensei que no dejaba de hacer rostros raros, cada que la señora Mizuki lo golpeaba por usar malas palabras en ese día, pero eso no detuvo la ceremonia, veía como los padres del cenizo lloraban como si la vida se les fuera en ese momento, porque jamás pensaron que alguien se aguantara a su hijo, sintiéndose orgullosos por Eijiro y no por su propio hijo.

—Se ven bien – dijo Izuku, mientras se apretaba más a su brazo – nunca pensé que Eiji podría contribuir a calmar a la bestia.

—Debe tener una paciencia de acero – lo escuchó reírse, le encantaba verlo asi – además me sorprende que pueda hacerlo pasar tantas vergüenzas.

—Tambien lo ha desafiado con respecto a su trabajo varias veces – él afirmó con su cabeza, recordando esos encuentros – y Kacchan solo se gira, dejándolo hacer lo que quiera.

—El amor es extraño – afirmó, sintió un beso en su mejilla – vamos a bailar.

Lo vio separarse e ir a la centro del salón, llevándolo de su mano, amaba esos momentos donde podía abrazarlo con toda la delicadeza del mundo, bailar como una pareja que se confían la seguridad en cada paso que daban, porque sujetar su cintura era una de sus cosas favoritas.

Su madre llegó se lo robó de su esposo, asi que fue en busca de su suegra, asi no se sentaría solo, la mujer le sonreía ampliamente, con esas expresiones podía ver las similitudes de Inko san en su esposo, eran tan expresivos en su rostro que podía jurar que habían nacido con otro musculo adherido, porque no era normal ver esas sonrisas.

—¡Shouto! – escuchó el grito de su madre, al levantar la vista, vio a Izuku ser sujetado con fuerza por Bakugou – ven rapido, algo le pasa a Izuku chan.

—Amor – lo tomó en brazos, no reaccionaba – lo llevaré al hospital cuando sepa algo me comunicaré.

—Iré contigo – dijo Inko, ahí la duda que hacer con su pequeña, que lloraba de angustia – Eri chan, quédate con Rei san y Toshinori san, ten tu celular cerca y serás la primera en saber qué pasa.

—Cuida a mamá abuelita – ella le dio un beso en la frente y salieron del lugar.

Se subieron al auto, dejándolo en la parte de atrás con Inko san y en menos de lo que esperaba quería llegar al hospital, no sabía que estaba pasando, su pareja se veía muy bien, así que no entendía que era lo que estaba pasando, para que perdiera el conocimiento de esa manera.

Y odio cada semáforo en rojo que cogió, porque los asquerosos estaban haciendo un complot en su contra, porque se demoró más de la cuenta, pero al llegar de inmediato fue llevado por médicos y enfermeras a la sala de procedimientos.

Lo malo es que la espera lo estaba matando, era su esposo el ser que más ha amado hasta el día de hoy, por el cual se ha esforzado tanto, perderlo no era una opción, lo curioso, era que su marca no estaba presentando ningún dolor o que se estuvieran quebrando, todo lo contrario, estaba ardiendo como ese día en que Izuku lo marcó.

—Debes calmarte – Inko san tomó su mano, asi que se sentó en el suelo, colocó su cabeza en las piernas – probablemente sea una anemia por exceso de trabajo.

—He cuidado sus horas de sueño – afirmó dejándose consentir por la mayor – pero no sé cómo ha estado en la oficina.

—Sabes – él levantó su mirada, para darle a entender que estaba prestando atención – en todos estos años, nunca vi que la marca hecha por un omega se quede en el alfa.

—¿Nunca? – ella le sonrió, supo que era cierto.

—¿Has visto que Bakugou aún las tenga? – él trató de recordar, pudo percatarse que era cierto – y eso que hablamos de los delicados dientes de mi pequeño Eijiro.

—Tienes razón – esa suave voz lo calmaba, tenía el mismo don de su esposo – y si es raro, ahora que lo pienso.

—Asi que esto es solo mi suposición – la dejó tomarse el tiempo que necesitara, asi que esperó – pero creo que su vínculo es mucho más especial que el de los destinados porque ambas marcas se mantienen intactas y en momento como estos sienten una conexión especial ¿verdad?

—Si – dijo, mientras cerraba los ojos nuevamente – ahora puedo afirmar que Izu está bien, pero aun asi me preocupa no saber nada.

Y era cierto, él quería estar ahí presente, tomarlo de la mano, susurrarle que todo estaría bien, que no tuviera miedo, sobre todo poder asegurarse de que Izuku seguía mirándolo con amor.

—¿Familia de Todoroki Izuku? – como si tuviera un resorte en las piernas, se puso de pie llegando con el doctor.

—Soy su esposo y ella su madre – habló tan rapido que se sorprendió, jamás había pasado, ahora se parecía a su sensei - ¿díganos que pasa?

—Síganme por favor – la sonrisa que les dio lo tranquilizó, asi que hicieron lo que les pidió – bueno aquí está el joven Izuku, esta aun dormido, pero no es nada grave lo que le ocurre – lo vieron tomar una carpeta se las paso – ahí podrán ver el pequeño feto que hay en su interior, tiene dos meses de embarazo.

Esas palabras solo hicieron que pegara sus ojos a la foto ahí presente, al detallarla con demasiado cuidado pudo ver esa pequeña forma, las lágrimas estaban inundando sus ojos, pero la carpeta fue arrebatada de sus mano, una foto apareció en el celular de su suegra.

—Acabo de informarle a toda la familia – ella hipaba en cada palabra, sus lágrimas estaban más presentes que las de él – mi bebé por fin me dará los nietos que tanto he querido, mi querido Shouto te felicito serás un excelente papá.

Se dejó abrazar, pero su cabeza solo reproducía esa linda imagen, cuando fue liberado de inmediato se acercó al hermoso ser que ocupaba la cama, dejó un suave beso en los labios, sujetó su mano susurrándole un sinfín de gracias, no iba a negar que temía terminar como su viejo maltratando a sus hijos, pero cada que inhalaba ese delicioso aroma sabía que estarían bien.

—Probablemente no lo notaron, pero su alimentación debió disminuir un poco – sus ojos se posaron en el anciano, porque Izuku parecía comportarse normal, solo que su aroma, había cambiado un poco – su cuerpo no es como el de un omega ordinario, tiene una musculatura parecida a la de un alfa, por lo que no se percataron de su bajo peso.

—Su aroma estaba un poco extraño – dijo sin poder soltar esa mano – pensé que sería por los medicamentos que toma.

—¿Qué aroma percibió? – cerro sus ojos para poder recordarlo.

—Como a leche – afirmó sin abrir sus ojos – también a menta y en otras su aroma personal se intensificaba.

—Bueno son cambios en su hormonas omegas – la sonrisa que les dio los tranquilizó – es normal asi que los dejo y felicitaciones.

—Gracias – volvió a besar la mano y recostó la cabeza en la cama.

Tenerlo ahí era tan reconfortante, ya sabía cómo funcionaba el cuerpo de su pareja, asi que estaría pendiente de cualquier cambio en su aroma, en sus acciones sobre todo vigilaría su alimentación, pediría de inmediato cita con un médico especializado en omegas varones, un nutricionistas y lo llevaría en carro todo el tiempo, las precauciones no faltaban.

—Shou – esa voz lo sacó de sus planes de seguridad – me duele la cabeza, ¿Qué paso? ¡tus ojos estan rojos ¿Quién te hizo llorar?, lo voy a matar.

—Bueno el culpable fuiste tú – le sonrió, se sentó en la cama a su lado, viendo la encrucijada de que hacer – porque te desmayaste en la fiesta, no despertabas y estuve esperando todo este tiempo, para esto.

Lo tomó de las mejillas, las acarició con sus dedos despues lo beso suavemente, al terminar lo abrazó dejando un beso en la nuca e inhalo ese aroma que tanto le gustaba.

—No entiendo que pasa – esas manos acariciaban su espalda – pero me alegra saber que estas bien, tu aroma es muy suave y lleno de cariño.

—Lo está – afirmó sin separarse – porque ahora debo dividir mi amor por ti, con otra persona.

Escuchó un sonido de sorpresa, pero llevó una de sus manos al vientre contrario empezando a acariciarlo, cosa que hizo que fuera alejado de inmediato, sus ojos mostraban asombro, pero lentamente se fueron llenando de lágrimas cuando pudo sonreír estas cayeron.

Lo vio abrir sus labios, pero en ese momento su cuarto se inundó de visitas, su familia estaba ahí ya con flores, peluches para el bebé, incluso su viejo les entregó la primera pijama, cosa que lo dejó con la boca hasta el suelo como el de genio en Aladino.

Y asi fueron pasando los dias, cuidando de su pareja y su bebé, que lentamente se dejaba sentir y amar.


Desde que se enteró que tenía cachorros en su vientre, la vida se volvió un poco más complicada al principio, ciertas comidas le daban un asco impresionante, asi que se abstenía de comer y sobrevivo a punta de té y galletas por unos cuantos meses.

Cuando todo eso pasó ya podía salir tranquilamente son Shou chan a un restaurante a comer relativamente tranquilo, le tocaba muy despacio para que las náuseas no llegaran, pero como decía su madre lento pero seguro.

—Mira Shou chan – vio a su esposo, casi lanzar el computador y correr hacia él – pon tu mano en esta zona y habla.

—Hola bebé soy papá – vio como esos ojos se abrieron, llevó su cara hasta el lugar y la remplazo por la mano – es increíble, te mueves bastante, igual de inquieto que mamá.

Y sentía como ese cachorro parecía danzar ante las palabras de su Shou chan, pero luego se unió a la reunión la pequeña Eri, ahí pensó que se saldría de su vientre porque se enloquecía haciéndolos reír.

Ai chan se recostaba en su vientre cuando su familia no estaba, podía pasar todo el día sobre él, ronroneándole todo el tiempo, brindándole esa compañía que necesitaba al encontrarse solo; las citas eran muy lindas, porque siempre pedía una ecografía asi no fuera necesaria, él queria ver la evolución de su cachorro y registrarlo, además que Melissa era exigente y se las pedía.

—Quiero felicitarlos por esos cuidados – dijo la médica que se encargaba de él – se nota en su cuerpo y en el desarrollo del bebé.

—Gracias, mi esposo e hija son muy dedicados – le sonrió porque en verdad estaba orgulloso de su hogar – y mi madre me da alimentos nutritivos.

—Siga asi y vera que el nacimiento no será tan dificil – solo pudo afirmar con fuerza salió del lugar – debe empezar a alistar la pequeña maleta, sabe que en lo omegas varones la fecha de nacimiento varía asi que deben estar preparados.

Bueno debía empezar los preparativos, asi que fue a la tienda más cercana, compró la pañalera más linda que vio, no sabían que sexo tendría su bebé querían que fuera sorpresa, por lo que todo o compraron de colores básicos. Estaba emocionado y mucho.

—¿Dime te gusta? – le preguntó mientras acariciaba su vientre – creo que papá y Eri chan tambien les agradará, tiene un lindo tigre al frente.

—A mí me gusta – esa voz lo sacó de su conversación.

—¡Melissa! – se abalanzó hacia ella abrazándola con fuerza – ¿Qué haces qui?

—Bueno pequeño – esa mano acariciaba sus rebeldes cabellos – vengo a darle apoyo moral a mi hermanito el día en que mi consentido nazca.

Ella se soltó de su abrazo, se arrodilló quedando frente al vientre, lo acariciaba con tanto cuidado que parecía que estuviera trabajando con vidrio, ella sonreía suavemente se veía satisfecha con todo lo que estaba pasando.

Asi que ella pagó la pañalera como regalo a su sobrino, salieron con rumbo a una cafetería, se adelantaron de todas las cosas que han pasado en ese tiempo de estar separados, se alegró de saber que ella se quedaría un año en Japón para la creación de una nueva universidad, estaba dispuesta a ayudar.

Ella lo dejó en su casa, cuando entró su esposo estaba acostado sobre el sofá, asi que suavemente entró, se sentó con suavidad en el suelo dejó un beso en esos finos labios, sonrió ante tal acción, en un parpadeo ya tenía esos fuertes brazos rodeando su cuello.

—¿Quieres bailar conmigo? – le pidieron tan dulcemente que era imposible negarse.

Lo ayudó a levantarse, colocó música suave, su cuerpo fue a parar en los brazos de su amado esposo, colocó su cabeza en el pecho, dejándose guiar con los pasos lentos; cuando la canción cambió le contó lo que la doctora había dicho, él solo le afirmó que todo estaba en el primer cajón del mueble del cuarto del cachorro.

Si él estaba emocionado, Shou chan estaba pidiendo a cada hora que el bebé naciera lo más rapido posible, se le notaba la ansiedad cada día, lo escuchaba en las noches decirle a su pequeño que ya era hora de salir.

—Mañana me encontraré con el viejo – lo vio hacer una mueca, aun esa relación era dificil – quería quedarme contigo, pero insistió.

—No te preocupes – dejó un beso en la mejilla – mamá vendrá así que no estaré solo, Eri chan dijo que me haría una torta de chocolate, asi que será fiesta de postres.

—Eso me alegra – fueron al cuarto, pero la musica seguía sonando en la casa – en estos días no quisiera dejarte solo, me preocupo más.

—No debes preocuparte amor mío – lo vio colocar la ropita en la pañalera, con una linda sonrisa – estaremos bien, este bebé es igual de fuerte que tú.

—Y que tú mi cielo hermoso – amaba cuando lo trataba tan dulcemente – ustedes son mi vida.

Shouto lo alzó, fueron de inmediatamente a su cuarto, se acomodaron con algo de dificultad, porque cada vez estaba más grande su vientre, pero cuando lo lograron se permitió descansar, debía tener paciencia porque según la fecha de nacimiento era en una semana, pero según los estudios, los bebés de omegas varones, solían adelantarse sin previo aviso, generando una preocupación en ellos.

Cuando sus ojos se abrieron, su amado esposo ya no estaba, pero su hija estaba ahí abrazada a su vientre como un koala, se permitió acariciar sus finas y hermosas hebras, ella había cambiado tanto desde su llegada, alegrándoles sus vidas.

—Buenos dias mamá – ella le dijo mientras hacia las mismas expresiones de Shouto al despertar – papá me levantó antes de irse y pidió que te cuidara.

—Buenos dias mi pequeña – ella le sonrió tomó su mano – si quieres seguir durmiendo adelante.

—No – la vio sentarse y sujetar su cabello – hoy yo te prepararé el desayuno.

—Gracias, ¿vamos? – ella le extendió la mano sin dudarlo, la tomó

Y asi fue ella le preparó un desayuno estilo japonés, era increíble las habilidades que ella tenía, porque aprendía tan rápido que lo dejaba sorprendido, pero agradecía esa linda presencia porque cada día se sentía más feliz.

El timbre sonó, supo que su madre había llegado, asi que se levantó, dio unos cuantos paso, cuando iba a abrir la puerta, sintió como su entrada se empezaba a humedecer, su respiración se aceleró.

—¡Eri llama a la ambulancia! – grito tratando de calmarse – el cachorro ya quiere conocerte.

Abrió con dificultad, su madre tenía la angustia en su rostro, asi que lo tomó de su brazo acomodándolo contra la pared, corrió por una silla, le dijo donde estaba la pañalera y los documentos médicos, trató de llamar a Shouto, pero siempre lo mandaba a buzón llenándolo de ansiedad.

—Mamá, respira como nos enseñaron en el curso – ella le tomó su mano y empezó a imitarlo – eso, vas muy bien.

—Voy a pedirte un favor – ella afirmó rápidamente sus ojitos estaban llenándose de lágrimas – si cuando entre a la sala de parto papá no ha contestado quiero que sigas insistiendo, asi tengas que llamas e Enji san.

—Si mamá.

Ella afirmó, las sirenas empezaron a escucharse a la distancia, unos minutos más y él junto a las dos mujeres estaban siendo llevados a la clínica, su madre acariciaba su rostro para tranquilizarlo y lo agradecía, porque los nervios lo estaban enloqueciendo.

Ver como la doctora no las dejaba entrar fue el momento más angustiante, porque necesitaba compañía, temía no lograrlo, no tener la fuerza suficiente, pero debía ser fuerte como había dicho el día anterior.


Como odiaba estar ahí sentado, con unos viejo aburridos, que solo pensaban en mejorar su economía personal, prefería estar con su hermoso esposo, acariciando esa pancita toda redondita y que se movía cada vez que apretaba un poco, asi que se permitió soñar despierto.

—¿Qué piensa joven Todoroki? – le preguntó uno de ellos, sacándolo de su momento feliz –

—La verdad no tengo idea de que carajos hablan – quería coger su celular, pero su viejo se lo quito en cuanto entraron – hoy era mi día libre y quería estar con mi esposo e hija, asi que no me importa de lo que estan hablando.

—Shouto deja de ser grosero y … - ahí la hipocresía el viejo si podía tener su celular – estoy ocupado … ¿qué?, ¿habla despacio niña?

Ahí supo que se trataba de su hija, se levantó le quitó el celular, maldito viejo, le cobraría la preocupación de su pequeña, por el solo hecho de quitarle su celular.

—Habla papá – dijo escuchando los sollozos al otro lado de la línea –

—Gracias a Dios – fue lo primero que ella dijo – mamá está en la clínica, el bebé ya quiere vernos y no nos dejaron entrar, no podía comunicarme contigo, asi que llame al abuelo, necesito que vengas pronto.

—Estaré ahí – se colocó su gaban, cogió su celular y lo encendió – ¿con quién estas?

—Mis abuelitas, mis tíos y tías.

—Bien ya voy – colgó, buscó sus llaves, pero antes de salir miró con rabia a su viejo – cuando dejes de ser un inmaduro y aceptes que tengo una pareja que está a punto de dar a luz, llámame, porque si vuelves a quitarme el celular en momentos como estos, juro que te acabo.

Y salió corriendo, un corredor de fórmula 1 le quedo pequeño porque no le importó un carajo las luces rojas, pagaría las multas con tal de llegar a tiempo y lo logró, al llegar su hija estaba ahí sentada en la puerta de la sala de partos, su madre abrazaba a Inko, sus hermanos y conocidos le sonrieron.

Y ahí estaba otra vez esperando con angustia la llegada de su cachorro, podría estar ahí apoyándolo, pero su viejo aburrido, tenía que arruinar su día libre y la llegada al mundo de otro ser especial.

—Todo estará bien – la voz de Melissa lo sacó de sus pensamientos de querer matar a su viejo – Izuku es muy fuerte y saldrán victoriosos de esto.

—¿Quién es la pareja de Izuku sama? – una enfermera salió de la habitación, él se acercó.

—Soy yo Todoroki Shouto – sabía que tenía detrás de él, al resto de la familia - ¿Puedo entrar?

—A estas alturas es imposible – pero la sonrisa que ella les dio hizo que entraran dudas – trajeron una pañalera con solo una muda de ropa y una cobija, ¿Dónde está la otra?

—¿Otra? – todos preguntaron al tiempo.

—Si el segundo bebé ya viene en camino y no podemos dejarlo sin su ropa - ¿Qué alguien le explicara que estaba pasando?, ¿Cómo que otro bebe? – nadie le dijo que eran gemelos.

—Las ecografías siempre salió un bebé – respondió su suegra, porque su voz no se le daba la gana de salir – Melissa, ve a la tienda más cercana y compra todo.

—Si tía – escucho varios pasos salir corriendo.

—¿Dos? – preguntó sin podérselo creer – solo tengo en casa lo suficiente para un bebé.

Escuchó a sus hermanos y demás reírse, sabía que sus palabras eran torpes, pero no podía salir de su shock emocional.

—Vamos hermanito, tendremos otro día de compras – dijo Fuyumi abrazándola, acariciando su cabeza – serás papá doble.

—Se lo cobraré todo al viejo – afirmó de nuevo risas inundaron la sala de espera.

Los minutos que pasaban solo hacían que se sintiera más ansioso, Melissa había llevado el pedido, pero él no pudo ni dar las gracias porque en verdad estaba por morir. La luz roja de informacion se apagó y vieron salir a la doctora, junto con la enfermera que les había hablado y otro joven.

—Todoroki Shouto – ella le sonrió, por su parte solo podía firmar – felicidades, son dos varones.

Ellos extendieron los pequeños bulticos, cubiertos por cobijas de ovejas, él estiro sus brazos se los colocaron en cada uno, al detallarlos pudo jurar que vio dos lindos ángeles, eran tan lindos, que se permitió llorar, sus piernas empezaban a fallar, asi que se sentó en la silla más cercana dejó un beso en cada uno.

Su hija se acercó con sus delicados dedos acarició a sus hermanos, también dejó un beso en sus frentes y a él en su mejilla, abrazándolo con fuerza.

—Uno de ellos es muy tímido – escuchó a la doctora, mientras pedía que llevaran a los bebés a las incubadoras hasta que Izuku despertara – nunca se dejó ver y eso que siempre se hicieron ecografías.

—Se parece a la mamá – afirmó Eijiro, los más cercaros a él afirmaron – de pequeño era muy tímido.

—Igual los felicito – la mujer se inclinó, empezó a caminar – cuando despierte Izuku san, podrán ingresar, siempre en pareja.

Y asi fue esperaron ya pacientemente, sus bebés estaban bien, su esposo seguía durmiendo por el gran esfuerzo, mientras él tenía a su Eri chan en sus piernas. Su viejo llegó con cara de amargado como siempre pero que importaba, él tenía su propia familia la cual era perfecta.


Cuando sus ojos se abrieron, sentía dolor en todo su cuerpo, miró por los alrededores, vio la cuna que estaba ahí con dos lindas cobijas, solo pudo sonreír.

—¿Cómo está el omega más hermoso del mundo? – la voz de su alfa lo hizo sentir más tranquilidad – gracias, amor mío.

—Me esforcé mucho – le dijo, escuchó su voz ronca – ambos dolieron mucho.

—Eres el héroe más hermoso – un beso fue depositado en su frente - ¿quieres verlos?

—Si – lo ayudó a sentarse, lo vio ir por ello - ¿Dónde está Eri?

—La hora de visitas ya pasó – colocó a cada bebé con mucho cuidado en sus brazos – asi que Inko se la llevó, vendrán mañana.

—Son muy lindos – afirmó, sintiendo como Shouto se sentaba a su lado, lo abrazaba por detrás – mira también son albinos, pero él tiene el cabello blanco con mechones rojos y él blanco con mechones verdes.

—Aquí, mira – señalo al primero que nombró – tiene tus lindas pecas.

—Es verdad – se permitió reír dejando posteriormente un beso en esas pequeñas frentes – a él podríamos colocarle Ryu, ya que tiene fuego en su cabello.

—Me gusta – un beso en su cabeza, lo hizo entender que estaba muy feliz – y a este pequeño podríamos colocarle Midori.

—Ryu y Midori Todoroki, me gustan mucho – recostó su cabeza en el pecho de su pareja y se dejó consentir – estoy muy feliz Shou chan, gracias por cada momento que me has dado.

—A ti gracias por hacerme feliz – se besaron como esa primera vez, suave y torpe – gracias por ser mi primer amor.

FIN


Espero les guste XDD y si es así sus comentarios me harán muy feliz.

Sin mas Ame las ama.