Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD) LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA

ALGUNOS CAPÍTULOS CONTIENEN LEMON, LEER A CONCIENCIA

- blablabla -= diálogo en voz alta

"blabla" = pensamiento del personaje

-x-x-x-x = cambio de escena

"blablabla" = pensamiento youkai

-o- -o- = separación entre lo que pasa en un lugar con respecto a otro en el mismo momento

AVISO: capítulo largo

Capítulo 33

El chofer colocó las intermitentes mientras estacionaba el auto en el estacionamiento de aquel edificio, acto seguido, Koga aparcó la moto en el espacio dispuesto para ello. La pareja se bajó casi sin separar sus labios, lo que molestó a la azabache al punto de bufir.

- ¿Nos vamos a quedar acá? – intentó atraer la atención de ambos

- ¿Acaso van a subir también? – preguntó molesta la chica

- Si ellos quieren, no nos opondremos… ¿cierto Kanna? – la incitó Inuyasha para que dejara de reclamar

- Así como querer, no – musitó Koga – pero salimos todos juntos hoy, ¿no es así bestia? – le refutó molesto, veía la incomodidad de Kagome

Los 4 subieron por el elevador, la parejita no paraba de besarse ni toquetearse mientras Koga abrazaba por sobre el hombro a la azabache, y cada tanto, le daba un beso en su sien. Cuando las puertas por fin abrieron (que fue una eternidad para Kagome y su acompañante), la chica rubia de pelo casi blanco salió corriendo perseguida por el peliplateado, apenas abrieron la puerta del departamento y ya estaban casi el uno encima del otro.

Mientras se besaban, la ropa comenzaba a ser aflojada y caminaban en dirección a la habitación. De repente, Inuyasha habló

- Les pedimos una pizza, en mi billetera hay plata sarnoso – le dijo al pelinegro mientras se la tiraba, la cual cayó al piso. Acto seguido, cerró la puerta de la habitación de Kanna.

Kagome estaba incómoda, pero no le quedaba otra, ella misma había dejado en claro que si los Taisho salían de la casa, su misión era seguirlos y ser su sombra. Recorrió el lugar con sus ojos, se dirigió hacia la ventana que daba al balcón y salió a tomar aire, afirmando sus manos en el barandal. Su compañero la siguió, la abrazó por la espalda y le habló

- Sé que debo protegerte, pero ¿puedo ponerme mi pulsera?, el olor y sonidos que siento no son nada gratos – arrugaba su nariz mientras decía esto

- Claro, no te preocupes – ella se medio giró y le acarició el rostro

- ¿Pondrás algún campo de energía? –

Negando con la cabeza – No, tú y él se verían afectados, aunque sea en menor medida por estar bajo los conjuros de la esencia humana –

- No sería mala idea dejar mal parado al perro pulgoso – propuso malintencionadamente

- No haré eso, solo deberemos estar más atentos, pero no creo que pase algo –

Pasaron unos minutos cuando ambos se sobresaltaron al escuchar el timbre

- Yo iré – dijo el pelinegro, al entrar agarró la billetera del idiota y sacó dinero. Abrió la puerta, recibió la pizza, entregó el fajo de billetes lo cual sorprendió al repartidor – Quédate con el cambio – le guiñó un ojo y cerró. Esa bestia le dijo que sacara plata, no especificó cuánto, así que sacó toda la que había - ¿Comemos? – llamó a la chica que aún estaba en el balcón, ella asintió e ingresó.

Los jóvenes se sentaron en el sofá de 3 cuerpos que había en la sala, dejando la caja de la comida en la mesa de centro frente a ellos. El ojiazul se percató de la televisión frente a ellos, por lo que con la mirada buscó el control remoto, hasta que lo encontró apoyado en un mueble a un costado del aparato electrónico. Se levantó a buscarlo, para volver a sentarse cerca de su compañera.

- ¿Quieres que veamos si están dando alguna película? – preguntó inseguro

- Comamos primero – le respondió ella con una sonrisa.

Él asintió y le entregó un pedazo, para luego tomar uno para sí. Estaban a punto de dar el primer bocado cuando un grito inundó el lugar

- Aaaahhh… INUYASHAAA – la voz de Kanna gritando el nombre del peliplateado

- Aaaa KANNAAAAA – le respondía lleno de placer

Kagome escuchó esto, no pudo evitar una mueca de asco -dolor – decepción en su rostro y dejó el pedazo sobre la caja

- Creo que se me quitó el apetito – le informó mirando aquellos ojos azules

- Somos dos… ¿prendo la tele? – preguntó tratando de distender el ambiente

- INUYASHAAAA… ASIIII – esa voz chillona de la chica

- Sí, por favor – dijo suplicante la azabache

De nada sirvió que encontraran alguna película, por más volumen que colocaban los gritos de Inuyasha y de Kanna no pasaban para nada desapercibidos, lo que no solo incomodaba a los chicos, sino que provocaba una sensación de humillación y dolor en la joven de ojos chocolates.

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(minutos antes del griterío en la habitación)

- Mientras más fuerte grites mi nombre hoy, más placer te haré sentir – le propuso Inuyasha a la chica. Su idea era que la azabache se diera cuenta de lo que se estaba perdiendo por no haberlo elegido como su compañero, que sus celos la invadieran a más no poder. Estaba seguro, en cualquier momento ella atravesaría la puerta y lo sacaría de ahí con alguna excusa.

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Cuando por fin escucharon los gritos que informaban que ambos amantes habían alcanzado el climax, Kagome exhaló como si hubiera estado reteniendo el aire por mucho tiempo.

- ¿Estás bien? – le preguntó Koga mientras la abrazaba

- Solo quiero salir de acá – su voz delataba el mar de emociones que sentía en ese momento. Aún estaban entre los brazos del otro cuando el griterío comenzó nuevamente. El pelinegro se soltó

- Ese idiota, ya verá – se levantó con la intención de ir a buscarlo y llevárselo de ahí

- No, déjalo – musitó

- Pero… - dudaba de lo que había escuchado

- No importa – dijo esto desviando el rostro. El chico sabía que le mentía, todo su cuerpo demostraba la tristeza y la humillación que sentía. Se sentó a un costado de ella, trató de contarle historias cómicas de varios años atrás, pero solo recibía una escueta sonrisa en respuesta.

- Ya sé – dijo animado

- Ya sé ¿qué? – preguntó desconcertada

- Corramos el sofá y entrenemos, así no perdemos la noche –

- Pero…. – dudó

- Lo que sí, no imagines que soy él, o me matarás – le comentó en tono de burla

- Si lo propones así, acepto – al final, no era mala idea. Así descargaría parte de su rabia de manera sana.

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Cuando terminaron la primera vez, Inuyasha se sorprendió que la azabache no entró en ningún momento. "Quizás necesita mayor provocación" pensó e impulsó a Kanna a repetir la acción.

- Ya sabes cuál es la condición para disfrutar – susurró en el oído de la chica con un tono seductor, a lo que ella asintió.

A los minutos ya estaban gritando nuevamente, el peliplateado la dejaría muda del placer, lo que provocaría la ira de la sacerdotisa y, por ende, su ingreso para sacarlo de ahí confirmando el éxito de su plan.

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Ya no sabían cuántas veces los gritos habían cesado y vuelto a comenzar, pero Kagome sentía que ya no podía más. Ni el entrenamiento, ni las películas, ni las charlas sin sentido lograban calmar sus emociones. Ya era entrada la noche, quizás las 4 de la mañana cuando no pudo más y rompió en llanto.

- Discúlpame – pudo musitar entre sollozos

- No te preocupes preciosa, ven acá – le dijo cariñosamente mientras la abrazaba.

Ella lloró y lloró, no solo le dolía lo de esa noche, su mente le jugó una mala pasada y le recordó las palabras dichas por el dueño de aquellas orbes ámbar el día de luna llena. Fue así que sus lágrimas no paraban de caer de sus ojos, mientras era acariciada tiernamente por el pelinegro. Él no dijo nada, le permitió vaciar sus lagrimales hasta que no hubo más líquido en su interior. De repente, se percató que la hermosa joven se había quedado dormida, los gritos parecían no penetrar en sus oídos. Se acomodó apoyando su espalda en la unión entre el respaldo y el apoya brazos, quedando ella recostada en su pecho, por lo que la abrazó. Le acarició el cabello

- Mi bella Kagome – alcanzó a susurrar para luego depositar un beso en su frente y caer rendido al sueño que tanto le rogaba le diera permiso tomar su cuerpo.

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Estaba agotado, había sido una noche agitada y la azabache jamás cruzó el umbral de la puerta como él lo quería. No comprendía bien qué era lo que había fallado en su plan, pero trataría de sacarle celos ahora cuando saliera de la habitación.

Se vistió tratando de causar el menor ruido posible, ya que Kanna yacía durmiendo profundamente en la cama. Tener sexo con ella había sido más difícil de lo que pensó, su mente no paraba de poner la imagen de Kagome y su lado youkai gruñía de asco y rechazo… "No es nuestra hembra, no me gusta su olor" se quejaba en su mente; además, la voz de la chica le resultaba bastante molesta.

Antes de abrir la puerta para salir se imaginó los ojos chocolates llenos de furia por lo que había pasado en esa noche, lo cual le provocó una sonrisa en sus labios. "Sí, va a estar muy celosa" pensó triunfante. Salió y caminó por el pequeño pasillo, pero la imagen frente a sí no era lo que esperaba: ahí estaba ella durmiendo recostada en el pecho del idiota ese que osaba abrazarla. Sintió como su sangre hervía de rabia, por lo que intencionalmente colocó un tono de voz suficientemente fuerte para despertarlos de un susto mientras reclamaba

- Feh, manerita de protegerme –

La joven se removió en el pecho del ojiazul mientras despertaba. Miró un tanto confundida al peliplateado

- ¿Inuyasha qué pasa? –

- ¿Cómo que qué pasa?, pasa que tu deber es protegerme y no revolcarte con este imbécil – al escuchar esto, ella se incorporó quedando sentada en el sillón. Koga se levantó de casi un salto y lo encaró

- Mira bestia estúpida, Kagome es la persona más profesional que he conocido, por lo que pasó la noche en vela vigilando que nada pasara mientras eras TÚ el que se revolcaba con la chillona esa. Y por último, ella es MI compañera, por lo que no hay nada malo que duerma recostada en mi pecho – la frase final la dijo con un tono de voz aún más alto, no permitiría que pasara desapercibida para el chico frente a él

- Basta – dijo la aludida - ¿Estás listo para marcharnos? – preguntó al dueño de aquellos ojos ámbar

- Feh, claro… o si prefieres, puedo seguir hasta que amanezca – le respondió con sorna

- Es cosa tuya – dijo indiferente la chica, lo que hizo que el peliplateado se enfureciera más

- Ya vámonos – informó molesto, la actitud de la dueña de su corazón solo lo hacía enojar

Salieron del departamento, tomaron el elevador y llegaron al primer piso sin cruzar una sola palabra. El silencio era incómodo y la tensión en el ambiente se podía cortar con cuchillo. Cuando llegaron al estacionamiento, la joven se dirigió hacia la ventana del piloto y la golpeó suavemente.

- Hola -saludó al sorprendido chofer que salía de su sueño – ya estamos listos, nosotros iremos tras de ustedes en la moto. Si algo pasa, ya sabes qué hacer – le informó, a lo que él asintió con su rostro mientras enderezaba el asiento

- ¿No te irás conmigo? – preguntó molesto el menor de los Taisho

- No – respondió cortante

- Pero es tu deber… - no quería que se fuera con el sarnoso, necesitaba tenerla cerca

- Lo siento, pero necesitas una ducha y tu olor no es el más grato que digamos – hizo una mueca despectiva – Los seguiremos en la moto, no te preocupes -

Koga tenía una sonrisa tan grande como el ancho de su rostro, mientras que el ojidorado no cabía en su rabia. Cada quien se ubicó en el vehículo designado y partieron rumbo a la mansión.

Al llegar, la pareja se bajó de la moto y dejaron los cascos sobre ésta. Ya vendría alguien para dejarla en el garage. Vieron entrar a un enojado Inuyasha, para luego ingresar ellos tomados de la mano. Al llegar a la habitación que compartían se percataron de la hora

- 5:15 – musitó agotada la joven

- Duerme un poco – le ofreció el pelinegro – amanecerá en una hora más, descansa – ella no rechazó la propuesta y se tendió en la cama, casi durmiéndose al instante. Él la tapó con una manta, salió de la habitación y cerró la puerta tras de sí.

- Me las pagarás – susurró dirigiéndose por el pasillo

Continuará…

Hola! Quiero agradecer si continúas leyendo esta historia, gracias por tu tiempo y espero siga siendo de tu agrado.

A veces tomamos decisiones en base a nuestras emociones, y eso nos conlleva a cometer errores garrafales… como lo hizo nuestro querido hanyou. Ya veremos si más adelante se percatará de su error o no.

¿Qué creen que hará Koga?, ¿cómo creen que evolucionará la historia?... los invito a dejar sus ideas y reviews.

Saludos y que tengan una buena semana!