¡Tres semanas seguidas de actualizaciones! Permítanme un segundo para imaginar toda una ovación de aplausos solo para mi… Si, si ¡gracias! ¡gracias! ¡es todo por ustedes! ¡gracias!... Jmm, eso fue más gratificando de lo que esperaba. Al menos para mi pequeño ego XD
En fin, mis amores cada vez nos acercamos más a la recta final de esta historia, pero antes de llegar a eso quisiera dedicarle este capítulo a todas las hermosas criaturas fantásticas que me dejan sus amados y muy muy nutritivos reviews semana tras semana y sin los cuales no podría seguir publicando (y no, esta no es una solapada forma de decirles que sigan dejando reviews o dejare de publicar) así que permítanme tomar otro segundo para mencionar especialmente a:
SELENEKIRKLAND Eres mi mas fiel seguidora aquí en Tempo, siempre puedo contar con tu review y siempre me inspiras; y si, la perseverancia también es una cualidad que admiro.
KLAINEITSTHEBESTINTHEWORLD tío que nombre! Por otro lado, si, sé que mis iatus son cosa seria pero amo que aun así estés aquí leyéndome ;)
MEMORIESOFHITOMECHAN me encanta verte en 2 de mis historias, especialmente porque creo que tu idioma natal es el inglés. Definitivamente estas en mi ranking TOP de consentidos!
Capítulo 31:
"Entramos en la Recta Final"
-Ok-Bianca alargo el sonido de la "o" al tiempo que paseaba su mirada alrededor de toda la habitación, así como de los dos únicos presentes-¿Debería preocuparme…?
Aunque pudiera sonar graciosa, la verdad sus dudas estaban bien fundamentadas. Después de todo su hermano era un adolescente anormalmente ordenado, llegando a rozar la compulsión en un mal día. Y en ese momento su habitación parecía zona desmilitarizada, con Nico tumbado en su cama conectado a su máquina de diálisis al tiempo que sostenía una pluma firmemente en su mano contraria; al mismo tiempo, del lado opuesto de la camilla, la mesa que usualmente debía estar contra la pared se encontraba tumbada mirando en dirección del paciente.
-¿Quién está ahí?-Inquirió la italiana curiosa-¿Valdez?
-No, yo-Bien la cabeza de Percy se hubo asomado por un lado de la mesa de inmediato volvió a ocultarse; de demorarse un segundo más el bolígrafo que se clavó en la pared pudo haber acabado en su frente. Cosa que explicaba el número de lápices y demás instrumentos médicos clavados en el muro y el mismo buró.
-Debí traer mi café-
Para no hacer la historia demasiado larga, el café era un requisito indispensable para eso:
Nico había subido para su tratamiento del día sintiéndose gratamente satisfecho de haber logrado convencer a Leo de quedarse en la biblioteca trabajando en los arreglos, si Valdez se encarga de las piezas para él y para Frank eso le dejaría a Nico concentrarse en terminar su canción; y dado que el día de las audiciones se acercaba lo mejor era dar prioridad al trabajo. Además, con algo de paz podría pensar fríamente y decidir si finalmente interpretarían su tema con la letra. Tenía confianza en que todos ellos podrían hacer una presentación acústica no menos que excelente, pero sus compañeros insistían en que una letra podría ayudar. Aun así, ninguno lo estaba presionando para decidir.
-No creo que mi letra sea mala…-Se dijo luego de conectarse a la intravenosa y activar la máquina de diálisis. Estaba recostado mirando al techo-¡Pero es muy vergonzosa!-Que solo imaginar que alguien más lo escuchara hacia que toda su cara se calentara.
-¿Qué es vergonzoso?
-La letra de mi canción…
-¿Tú compones? ¡Genial! ¿Me dejarías escucharla?
-¿No estas oyendo que es muy…-Un momento, ¿o el bypass le había sacado demasiada sangre al nivel en el que ya estaba escuchando voces…? ¿O había alguien más con él en la habitación? Ojalá fuera la segunda opción, o realmente estaría aterrado porque estar alucinando con un sonriente Percy, sentado junto a él en la banca que Leo solía ocupar.
-¿Qué estás haciendo aquí?-Inquirió Nico. Vale agregar, estaba haciendo un gran esfuerzo por no gritarlo.
-Imaginé que algo de compañía te vendría bien…-Respondió Percy rebuscando en su mochila.
-Jackson, te dije muy claramente que-
-Que no volviera a hablar del tema, lo sé-Atajo el ojiverde sacando su cuaderno-Pero no estamos hablando de eso, ¿qué te parece si me ayudas con la tarea de Clío? Soy muy malo para recordar las fechas.
Luego de eso fue simplemente un borrón de gritos, escusas malas y el barrido de Percy para cubrirse mientras Nico le arrojaba todo el mobiliario que tuviera a la mano. Fue así como el ojiverde acabo escondido tras la mesa a modo de barricada haciendo sus deberes, ocasionalmente preguntándole a Nico acerca de algún dato del que no estaba seguro y recibiendo únicamente gruñidos como respuesta.
-Hay que ver a ustedes dos…-Luego de escuchar la explicación Bianca soltó un largo suspiro. Aunque una parte de ella no podía evitar pensar en lo adorable que había sido el gesto de Percy; si bien no tenía la más remota idea de cómo lidiar con el temperamento de su hermano, al menos tenía unos buenos reflejos e instinto de supervivencia-Quiero esta habitación como nueva cuando regrese, no pagamos tanto para que lo rompieran.
-¿Vale de algo si digo que es culpa de Nico?-
Que incluso tenía las agallas de intentar librarse. Bianca debía reconocerle eso al chico, sus expectativas en él iban en aumento. Solo esperaba que su hermano se quedara sin proyectiles pronto; si Nico tenía algo en común con su padre era que ambos eran aterradoramente buenos en los juegos de dardos.
Pasaron varias horas hasta que la maquina dio el pitido que anunciaba el final del ciclo de trabajo. En ese tiempo Percy se dedicó a reorganizar todo el cuarto-ambulatorio privado del italiano. Regreso el escritorio a su lugar, barrio los pedazos de frascos que se rompieron y retiro los objetos clavados en la pared y la madera para regresarlos a su lugar. Lejos del alcance de Nico.
-¿Cómo te sientes?-Inquirió sentándose a su lado en la camilla, sin mostrar vergüenza alguna.
-Bien-Respondió escuetamente. En realidad, estaba cansado, pero lo último quería era seguir discutiendo.
-¿Te molesta que quiera venir a hacerte compañía?-Volvió a preguntar Percy. Inclinando su cabeza ligeramente a un lado; por primer instinto Nico quiso gritarle un claro "!SI!".
-No me gusta que las personas pierdan su tiempo aquí-Pero la verdad, Percy no había hecho más que mostrar buena voluntad para con él. Podía ser muchas cosas, entre ellas un amargado con impulsos levemente homicidas, pero no era una persona injusta-Habrías estado más cómodo trabajando en la biblioteca o tu cuarto.
-Bueno, tal vez…-Admitió el ojiverde-Pero solo porque estaba arrojando cosas afiladas, por otro lado, que buena puntería tienes. Deberíamos ir a un bar de motociclistas.
Fue difícil contener la risa ante el comentario del ojiverde. Percy era divertido.
-¡Ja, te reíste!-Declaro el mayor con emoción-¿Significa que tengo permiso para seguir acompañándote?
-¿Cómo supiste que estaba aquí hoy?-Pero Nico no pensaba pasar por alto un detalle tan importante. La única razón por la que Leo conocía sus horarios era porque compartían habitación; que Percy lo hiciera era muy sospechoso.
-Por favor no me hagas decirlo-Suplico con la cara encendida de color rojo.
-¿Y así esperas que confié en ti?-Espeto fríamente Nico. Sus palabras se clavaron fríamente en su interlocutor.
-…-El tono rojo en la cara y orejas de Percy se propagó aún más-Yo… estuve siguiéndote-Era obvio que estaba apenado, si no, no lo hubiera soltado tan de golpe. Que incluso Nico tuvo problemas para entenderlo al principio-¡Aoh!
El golpe en su brazo fue duro, estaba seguro de que le dejaría un fuerte moratón.
-Idiota-Pero solo con ver esa pequeña sonrisa que Nico intentaba disimular lo valía.
-O-
Finalmente había llegado el primero de junio, oficialmente estaban a mitad de año y el ultimo de su año escolar en el conservatorio. Lo cual significaba que el mes de junio traía consigo algo más que solo el inicio del verano; era la apertura de las puertas a un infierno de gritos, jaquecas, lágrimas y colapsos nerviosos. Si, era la temporada de exámenes finales. Pero como Apolo poseía un insano gusto por el drama, y al arecer su sentido común se había llevado a su empatía de vacaciones al ártico, la noche del treintaiuno de mayo les dejo una pequeña sorpresa para que la encontraran a la mañana siguiente:
"A vosotros que buscáis la gloria
Treinta días os quedan para alcanzarla.
Aquellos que sobrevivan a las duras pruebas
Os espera la gran audición.
¡Demostrad vuestra valía si en el Central Park queréis tocar!"
El pequeño "epíteto" estaba escrito en tinta, y una muy elegante caligrafía cursiva, que incluso había sido transcrito en una hoja de pergamino lo cual le daba un aire tan distinguido que casi podría resultar emocionante de ver. De no ser por el enorme cartel con flechas y luces de neón que bien parecía salido de alguna marquesina de Las Vegas. Ah sí, y el enorme Apolo bidimensional que les sonreía con brazos móviles que extendían los pulgares.
-Quedó lindo ¿no?-Lo más sorprendente de todo fue que el director, por una vez, recibió el apoyo de su nueva asistente. Además, como usaron materiales reciclables no hubo ningún percance en el presupuesto. Y, por otro lado, una parte de ella quería ver quién sería el primero en sucumbir al estrés.
¡Ey! Nico bien les advirtió que su hermana no era tan dulce como aparentaba. Pero no quisieron hacerle caso.
Ahora estaban atrapados en la peor situación que podrían haber imaginado.
Todos estaban aspirando a ganar los juegos, y por consecuencia las calificaciones habían bajado. No era como si nadie fuera a reprobar, simplemente se esforzaban lo suficiente para alcanzar el mínimo de aprobado. Pero ese maldito cartel tenía una nota al pie de la hoja que decía que la nota mínima para poder postularse a los juegos era con un promedio minio de ocho sobre diez puntos. Ese era el motivo por el que casi toda la población estudiantil estaba adherida a la calculadora en sus teléfonos, sacando cuentas de sus calificaciones y cuanto debían sacar en los finales para poder aspirar a los juegos.
Era una oportunidad demasiado valiosa como para dejarla pasar.
-¡Viejo como te adoro!-En ese momento toda la banda de Nico estaba reunida en la biblioteca. Sentados en una de las mesas con varios libros de texto.
-Leo, baja la voz-Mando el azabache mientras se quitaba de encima al moreno. El motivo de toda la alegría del latino era a causa de que, gracias a Nico y su constante acoso para que hiciera su tarea y estudiara, él solo necesitaba aprobar sus finales con una nota mínima entre seis y siete y medio para poder postularse a las audiciones de los juegos.
Y para alivio del italiano sus otros compañeros estaban en una situación similar. No era como si hubiera dudado de Frank o Reyna, pero nunca estaba de más asegurarse. Era por eso que todos se habían reunido en la biblioteca para un pequeño grupo de estudio; Reyna era bastante aplicada, pero tenía problemas con la entonación para el coro y ni que decir de sus movimientos rígidos en la clase de danza. Pero como practicarían eso por la tarde, ella estaba allí para repasar las clases teóricas y de vez en cuando darles una mano a sus compañeros. Por su parte Frank tenia calificaciones muy equilibradas con buen promedia, pero tenía que trabajar en sus nervios si es que no quería tener un ataque de pánico el día del final de teatro o peor, el día de las audiciones.
-¿Me explicas esta parte de nuevo?-Como de costumbre las lecciones de teoría musical eran las que exigían un mayor esfuerzo; Minerva era justa, pero sus exámenes despiadados. Estaban a repasando una de las primeras lecciones cuando alguien paso cerca de su mesa, no le prestaron mayor atención ya que era común con la biblioteca llena de alumnos estudiando. Lo que si llamo su atención fue la botella de agua que apareció sobre la mesa junto a Nico con una notita pegada a la tapa-¿"Sigue esforzándote"? Mjmm-Leo le dedico una mirada socarrona al italiano al tiempo que agitaba la nota en el aire-¿Quieres compartir algo con la clase, Nico?
-Guarda eso antes de que la bibliotecaria nos saque-Fue toda la respuesta que pudo conseguir. Pero por mucho que el azabache intento disimular clavando su atención en el cuaderno frente a él, todos pudieron ver como sus orejas apenas ocultas bajo su cabello se tornaban ligeramente carmesís.
Al mismo uno de los estudiantes iba saliendo de la biblioteca con una ligera sonrisa pintada en sus labios. Tal vez debió colocar un "Para: …" en la nota; pero el resultado era igual de bueno. Después de todo no estaba bien dejarse arrastrar por la tensión; reír un poco mientras estudias es muy bueno.
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Los estudiantes de tercer año tenían un total de dieciséis materias cursando. Bueno, una de ellas eran las clases semanales con Apolo así que en realidad serian quince materias. Quince exámenes para los que prepararse en el lapso de las últimas tres semanas de junio. La primera tanda de exámenes serían los de coro con Quirón el lunes, elocuencia con Calíope el martes, danza con Terpsícore el miércoles, lutier con Urania el jueves y finalmente cerrarían con la maestra Euterpe el viernes, que evaluaría el nivel de cada uno en la interpretación de su instrumento.
Dado que el oído del maestro era más fiable que cualquier afinador electrónico, no hacía falta más que el bonito cronometro de estilo clásico a su lado en el escritorio, y claro la tabla con las hojas de evaluación. Por supuesto que los exámenes de Quirón no eran fáciles, de echo sus niveles de exigencia les daban pelea a las pruebas de Minerva; la importante diferencia eran los niveles de presión que ambos ejercía. Pararse frente a la clase para el examen podía dar algo de miedo, pero la presencia de Quirón era tan tranquilizadora y confortante que apenas si parecía un examen. Incluso un final.
-Viejo, luego de ese examen deberían llamarme "El Ruiseñor"-
-Mejor te llamaremos "El Calzón Chino" si no te pones a practicar-
-¡Nico! ¡Reyna está siendo mala conmigo de nuevo!
Dado que habían llegado a la recta final del su internado, y que habían entrado en los finales, las clases eran simplemente repasos de lecciones o algunos maestros incluso les daban permiso de usar sus horas para estudiar un poco más. Y el que ellos cumplieran los requisitos para los juegos solo significaba que debían ensayar aún más arduamente. Sin embargo, había algo que les tenia especialmente motivados.
Todos sabían que la pieza de Nico tenia letra, y cuando este llego al ensayo anunciando que finalmente había decidido darles la versión completa no pudieron evitar chocar los cinco entre ellos en celebración. Sin embargo, la sorpresa al escuchar la noticia no tenía ningún punto de comparación con la que Leo, Frank y Reyna sentían en ese momento luego de no solo saber letra, sino de escucharla directamente de los labios del italiano.
-Bueno…-Nico estaba algo ansioso-¿Qué opinan?
Antes de responder la sorpresa que les había estado embargando estaba siendo reemplazada rápidamente por emociones como la alegría hasta casi alcanzar el furor.
-¡Es genial!-Y claro, Leo no necesitaba mucha chispa para estallar. Pero solo por esta vez nadie quiso retenerlo.
El registro de Nico no solo era bueno ¡era perfecto! Cierto, su voz no era especialmente potente, pero para eso existían los micrófonos. Y los arreglos en su composición estaban al mismo nivel; al principio todos habían pensado que el italiano era guitarrista, por la forma en que tocaba y la facilidad con que aprendía casi cualquier arreglo que le pusieran en frente. Pero con lo que acababan de escuchar y las hojas de partitura que tenían en frente no les quedaba duda alguna.
Nico Di Angelo no era solo un instrumentista. Él era un cantante.
Al mismo tiempo, arriba en la azotea, Percy Jackson firmaba orgulloso al pie de su trabajo. Le había costado un poco, pero finalmente había logrado terminar los arreglos y al ver las notas entre las líneas del pentagrama no podía evitar sentirse sumamente orgulloso. Pasar tiempo con Nico había sido una buena fuente de inspiración, claro no era un "Bohemian Radpsody" pero su objetivo no era un Disco de Uranio.
-Posiblemente me golpee luego de esto-Se dijo con algo de humor. Había aprendido que Nico tenía un fusible bastante pequeño. Pero solo ponía las cosas ligeramente más interesantes. Ahora, tenía que ponerse a practicar si es que quería tener tiempo de estudiar para sus exámenes.
Continuara…
Uyuyui si esa pequeña nota no era para Nico, ¿para quién era en realidad?
¿Y a poco Percy no es lindo? Arriesgándose a que le claven una pluma entre las cejas solo para hacerle compañía a Nico, ¿y cuándo podrá Bianca conseguir su café?
Jajaja Apolo y sus epítetos, definitivamente fue una patada al hígado para muchos, pero ¡ey! Tienen unos estándares que cumplir, no podía dejar que sus amados estudiantes aflojaran por estar más concentrados en la competencia. Aunque seamos honestos, seguramente todo fue idea de Minerva.
Y así hemos llegado al final de un capítulo más de nuestras fascinantes aventuras (y no, no era mi intensión que sonara a presentador de programa para niños) espero que hayan podido disfrutar del capítulo tanto como para dejar muchos reviews XD
Nos vemos en una semana (aproximadamente)
