La tarde del día siguiente, Clarisse había decidido ir a biblioteca para lograr leer algo de información sobre Artes Oscuras. Sus libros eran incompletos, pero lograban explicar de una buena manera de que constaba esta magia.
«Las Artes Oscuras, se refieren a cualquier tipo de magia que se utiliza principalmente para causar daño»
Ella lo había meditado muy bien antes. Ella sabía que esto constaba de daño y dolor, e intentaba ser capaz de estructurar su mente, para poder llevar a cabo este tipo de magia.
Sus dedos tomaron suavemente la punta de la hoja, pasando por diferentes tomos del libro, y explorando cada parte de ese nuevo mundo.
Historia Artes Oscuras...5Maleficios Imperdonables...58Pociones Oscuras...62Prácticas Oscuras...89Artículos Oscuros...92Criaturas Oscuras...137Magos Oscuros...180
Era demasiada información y no tenía la menor idea de por dónde comenzar. Quizá debería leer sobre las prácticas, así ella podría -
"Hola."
Clarisse emitió un quejido en su lugar y se dio la vuelta para encontrarse con un moreno alto y fornido que se posicionó a su lado. "Si haces esto otra vez, te mataré Zabini."
"Tranquila, dios, yo solo venía a ayudar." dijo abrumado, dejando su bolso sobre la mesa, y alcanzo el libro de las manos de Clarisse.
Ella lo soltó al instante, pasando su cabeza por sobre el hombro de Blaise para poder leer también.
"Entonces, comencemos a volvernos unos magos malos." serpenteo él, burlándose del rostro que puso Clarisse cuando él dijo eso.
Ella pasó sus brazo entre los brazos de él para poder tomar el libro. "Sabes, creo que esto ya es una mala idea."
"No." Zabini levantó el libro lo más alto posible para que Clarisse no pudiera tomarlo. Ella, luego de estirarse unos segundos, volvió a su posición, decepcionada de si misma. "Vamos, no puede ser tan malo."
Blaise recorrió rápidamente las hojas, como si leyera a la velocidad de la luz, mientras Clarisse apenas alcanzaba a divisar una que otra palabra.
"Aquí." señaló él, abriendo el libro en posición hacia ella, para leer en voz alta. "A pesar de que las Artes Oscuras no están bien vistas en el Mundo Mágico, no están prohibidas." la miró y levanto las cejas sonriendo, señalando con un dedo la oración, y dirigiendo su mirada nuevamente al texto para seguir. "Las tres Maldiciones Imperdonables son punibles," Clarisse abrió los ojos de golpe y miró a Zabini que seguía leyendo con una sonrisa como si no procesara las palabras que veía. "con una pena de cadena perpetua en Azkaban -" miró el rostro de la chica y la sonrisa se borró de su cara. "- mierda, esto no debí leerlo."
"Za - Zabini, dame aquí." Clarisse se paró de su asiento e intentó quitarle el libro de las manos, fallando en el primer intento. Se paró derecha y miró a Blaise poniendo su mejor rostro de enfado, y al parecer, lo logró. El moreno, que primeramente reía, se quedó en silencio, pasando lentamente el libro a sus manos.
"Punibles." dijo, como si la palabra no quedara grabada en su mente. "Punibles." repitió con un suspiro. "Blaise, si nos encuentran haciendo este tipo de magia dentro de Hogwarts, Snape nos matará."
"No nos matará."
"Nos matará."
"No nos matará."
"¡Nos matará!"
"¿Quién nos matará?" preguntó Theodore, llegando desde uno de los pasillos laterales, al fondo de la biblioteca.
Clarisse lo miró y se acercó a él, saludándolo despreocupadamente. "Snape." respondió, dándole el libro y mostrándole la oración que acababan de leer. "¿Acaso no se dan cuenta sobre quién hablamos?, es Snape, el estructuró las reglas haciéndolas aún peores. Si nos descubren, somos, cuatro chicos y una chica, muertos."
Nott se rió, y le entregó nuevamente el libro. "No exageres Clarisse, nada de lo que dices pasará, Snape es de los nuestros."
Ella estaba tan completamente concentrada en el libro, que no escuchó las palabras de Nott y siguió hablando. "Snape va a matarnos. No - ni siquiera Snape, los Carrow lo harán."
"Clarisse -"
"No estoy preparada para recibir un castigo, no de ellos. Ustedes lo dijeron ellos están -"
"¡Clarisse!" alzó la voz Nott, haciendo que ella se volteara desesperada hacia él, con una o en la boca. "Snape, está de nuestro lado. Eso tenlo por seguro."
Ella negó con la cabeza, como si sacudirla ordenará sus ideas. "¿Qué?"
"¿No lo sabías?" preguntó Blaise, palmeando el asiento a su lado para que ella lo tomará. Clarisse estaba confundida. Era imposible que ella no supiera de aquello, siendo que sus padres le contaban todo.
"Snape es un Mortífago, Clarisse." le explicó Theodore, parándose frente a ella. "Él es leal al Señor Tenebroso. Lo vi en un par de reuniones, y... nuestro Señor le tiene mucha confianza."
Clarisse suspiró con una sonrisa. Snape siempre se vio como una persona malvada, pero por su cercanía con Dumbledore, ella nunca se habría imaginado que sería un seguidor.
"Snape mató a Dumbledore." confesó Zabini, y con ello Clarisse ya no tenía idea que pensar. Toda la información le había venido de golpe, como si de una bofetada tratara.
"Yo... no tenía la menor idea." fue lo único que pudo decir.
Pasos se oyeron desde el siguiente pasillo y Zabini tomó el libro rápidamente, escondiendolo entre su túnica, pero para su suerte, sólo eran Malfoy y Lestrange llegando al sector en el que se encontraban.
"Supusimos que estaban aquí." dijo Marcus, saludando con un golpe de mano a Theodore que estaba apoyado junto a un librero.
"Acaso teníamos una reunión y nadie me avisó." bufó Clarisse, ya algo cansada, y sin siquiera haber comenzado a investigar ya.
Los cuatro chicos se miraron entre sí, casi riendo de ella, pero reprimiendo una sonrisa. Ella lo noto y volvió a hablar. "Qué."
"Estamos algo enfadadas." se burló Marcus, golpeando el hombro de Nott. "¿Tus hormonas están enloquecidas?, podemos arreglarlo."
Clarisse frunció el ceño, y miró sus rostros divertidos. Agarró su bolso con fuerza y lo colgó, dando zancadas hacia la salida, pero no corrió suerte. Lestrange tomó su brazo con dureza y tiró de ella de vuelta al lugar.
"Es solo una broma, Clarisse." dijo él, pasando la lengua por el interior de su mejilla. "Tendrás que aguantarlas todo el maldito año si pretendes ser parte de esto."
Ella se soltó de su agarré y le dio una mirada amenazante, volviendo a la mesa para apoyar su bolso.
Definitivamente tendría que aprender a aguantar todo esto. Llevaba tan solo dos días con ellos y estaba molestandose por cosas mínimas. Intentaba mantener la paz pero, le era imposible.
"Bueno, basta de estupideces." gruñó Malfoy, sentándose a un lado de Clarisse. "¿Qué tenemos?"
"Pues..." suspiró ella, sacando casi por tercera vez el libro. "Podría llevar algo, si ustedes no hubieran llegado a molestar."
"Hu, Clarisse." dijo Nott en tono juguetón, nuevamente burlándose de ella. Clarisse cerró los ojos y respiró, era una chica de poca paciencia y le gustaba trabajar mayormente sola. Con ellos, le sería imposible. "Entiendenos, no sabemos tratar con chicas, solo -"
"Las llevamos a la cama, es una vieja costumbre llamada sexo." prosiguió Marcus. Clarisse comenzaba a darse cuenta que ellos eran iguales en personalidad, los dos son personas a las que les gusta ver la vergüenza de los otros, y Clarisse.
Clarisse estaba muy avergonzada en este momento.
"Eso es algo que a ti te hace falta." termino Theo, chocando la mano con Marcus. La chica los miró y puso los ojos en blanco, evitando maldecirlos en ese mismo momento.
Draco, que seguía a su lado, hojeaba las páginas del libro que, sin darse ella cuenta, le quitó de las manos."Creo que la teoría no importa," señaló él. "Es mejor que comencemos con los encantamientos básicos."
•~᯽~•
Se encontraban en aquella sala abandonada en el ala prohibida del castillo.
Malfoy los había convencido de que, mientras antes empezarán a llevar a cabo la práctica, mejor sería, además de ocupar el argumento de «nunca sabremos cuando atacarán»
"Bien, comencemos con un simple encantamiento Expelliarmus." dijo Draco, parándose frente a Marcus.
"¿Expelliarmus?" preguntó Clarisse, interponiendose entre ellos para que no comenzaran. "No crees que es algo -"
"¿Muy difícil para ti?" preguntó Draco, dejando su posición de ataque y mirándola con oscuridad. "Creí que sabias de esto, White. Tú misma nos lo dijiste.".
A la chica le ardieron las mejillas y podría jurar que se enrojecieron. "Claro que lo sé, Malfoy, es solo qué -"
"Veamos." dijo Draco, dándo la vuelta caminando hasta el centro de la sala. "Veamos que tan cierto es lo que dices."
"Draco -"
"No Zabini," le respondió, poniendo una mano frente a él. "déjala, ella puede hablar por si sola." alzó una ceja a su oponente y sonrió. "¿Vienes?"
Clarisse se llenó de todo la valentía que tenía y caminó frente a él, con una mirada llena de maldad, la cual no le movió ni un dedo al rubio frente a ella. "Acepto."
Estaban frente a frente, Draco retrocedió unos cuantos pasos, quedando a la suficiente distancia para comenzar con la práctica. "Vamos, no haré nada, lanzalo, desarma a tu oponente." dijo, a modo de orden. "Desarmame."
Clarisse se puso en posición, alzando su varita frente a ella. Había estudiado el encantamiento. Su muñeca debía moverse hacia abajo, y dar tres pequeñas vueltas.
Simple.
Inhaló profundamente mientras concentraba todo su poder en la varita. Un hormigueo recorrió su cuerpo, llegando hasta su muñeca y recorriendo sus dedos hasta llegar a la punta. Sentía poder, sentía la fuerza, ella lo lograría, estaba segura.
Cuando un hormigueo aún más fuerte controló su cuerpo, supo que era el momento, su respiración se hizo más fuerte y su pecho no dejaba de latir con fuerza. La oleada llegó hasta su mano, agarró su varita con fuerza y en el momento en que el hormigueo llegó a la yema de sus dedos -
"¡Expelliarmus!"
Cerró los ojos con fuerza y esperó la corriente de aire que podría salir del hechizo, pero lo único que escucho fue una pequeña risa de Malfoy.
"Bueno, creo se supone que ahora mi varita debía de caer al suelo," señaló, mirándola con burla. "así." Soltó la varita y está rebotó en el piso, dando pequeños golpeteo suaves hasta quedar completamente inmóvil.
Marcus, Blaise y Theodore evitaban ezbosar una sonrisa mientras Clarisse se ponía cada vez más roja. Su mano apretó la varita, y por un segundo creyó haberla roto, cuando un crugido sonó, pero sólo fue algo en su imaginación.
"Sé que puedo hacerlo," respondió ella, intentando no parecer tan avergonzada como estaba. "sólo necesito tiempo."
"Tiempo..." repitió Malfoy, caminando a pasos perezosos, acercándose a ella con una mirada petulante. "Tiempo. White, ¿crees que tenemos tiempo?"
Ella vaciló ante la pregunta y estaba dispuesta a responder, cuando Draco levantó un dedo ante ella, a modo de silencio. "Realmente crees que tenemos jodido tiempo..."
"Malfoy, ya basta." habló Zabini, está vez un poco más serio. Ella se dio cuenta de la preocupación en el rostro del moreno. Draco era su amigo y de seguro lo conocía bastante como para saber que esperar de él. "Déjala en paz y terminemos con esto. Podemos seguir mañana y -"
"Clarisse, ¿no eras una tan buena bruja?" siguió hablando Malfoy, ignorado los comentarios de su amigo. Sus ojos eran cazadores y parecía que se preparaba para lanzarse sobre su presa. "¿No te habian enseñado muy bien tus padres sobre Artes Oscuras? ¿No eran tan buena?"
"Malfoy, estás exagerando." dijo ella finalmente, fingiendo desinteres en sus palabras, cuando en realidad, cada pregunta era una daga en su pecho.
"Amigo, ya basta," le habló Marcus, golpeando su hombro con fuerza. "La estás asustando, y no queremos que escape de nosotros ¿verdad?"
Malfoy curvo la orilla de su labio y la miró con ojos voraces. "Es cierto."
"Bien, mañana podemos continuar, Merlín sabe que estoy muerto de hambre." exclamó Theo, golpeando su estómago como si de un tambor se tratara.
•~᯽~•
Se encontrában sentados en el Gran Comedor, tomando lo que parecían ser solo sobras de días anteriores.
El lugar estaba casi vacío, y los hermanos Carrow se preocupaban de que ninguna cosa extraña sucediera en aquel lugar. Para llevar tan solo tres días, ellos habían aterrorizado el castillo en segundos. Acostumbraban a caminar por los pasillos, lanzando hechizos a cada persona que estuviera haciendo algo que, a ellos, no les pareciera bien.
Snape era lo peor, apenas salía de su oficina y prácticamente los Carrow llevaban la batuta de la escuela.
"Sinceramente, creo que son aterradores." le dijo Pansy a Clarisse, sentada a su lado tomando un poco de té. "Durante la clase de Alecto, ella le lanzó un Encantamiento Silenciador a Hannah Abbott sólo por no saber la respuesta."
"Eso no es nada," respondió ella, aunque aún estaba sorprendida por lo que le contaba. "En Defensa Contra las Artes Oscuras, Amycus le escupió en la cara a Seamus Dean por no resultarle el Encantamiento Riddikulus."
"Ellos están realmente locos, no entiendo como Snape los dejó siquiera entrar aquí."
"Parkinson," llegó Nott junto a las chicas, sentándose en la banca a un lado de una chica Slytherin cuyo nombre Clarisse no conocía. "Cómo osas a hablar mal de nuestro jefe de casa."
Ella solo sonrió y miró a su alrededor. Cuando Clarisse alzó el rostro hacia el cielo, un número de solo siete búhos volaron sobre sus cabezas, lanzando justamente un paquete para ella. No se sorprendió, sabía lo que era, su padre se lo enviaba siempre días después de irse de casa.
"No dios," se quejó Pansy al ver el gran paquete frente a Clarisse. "Ya llegaron la paletas."
"Exacto, llegaron las paletas." sonrió la chica, rompiendo el sello de la caja.
Las Paletas de Caramelo eran unos de los dulces favoritos de Clarisse. Siempre que tenía la oportunidad pasaba a Honeydukes a comprar varias de ellas, pero eso no era muy necesario ya que su padre le mandaba todos los años un paquete repleto de ellas. Cuando Clarisse las tenía en sus manos pasaba día a día con una paleta en la boca. Para ella eran la cosa más adictiva del mundo.
"¿Me regalas una?" preguntó Theo, asomándose a ver el interior de la caja.
Clarisse sonrió y saco tres del paquete. "Toma, de todas formas son muchas para mí."
"Y aunque lo fueran," añadió Pansy, también sacando una. "te las comerías todas con tal de no desperdiciarlas."
"Me quieres de todas formas." le respondió la castaña, sonriendo con inocencia.
Luego de unos minutos, Pansy se paró de su puesto, excusándose de que debía pasar a la biblioteca antes de su clase de Runas, pero Theo y Clarisse sabían que eso era una completa mentira.
"Sigue tirándose a Draco." habló Nott, cuando la azabache estaba lo suficientemente lejos para no escuchar. "Creo que ellos harían una buena pareja."
Miré a la chica desaparecer y lo pensé. Pansy Parkinson es una de las chicas más guapas que ella a visto. Y no tan solo es guapa, por sobre su apariencia reina la inteligencia, es muy amigable cuando se lo propone y dentro de ella hay un mundo que tan solo lo más cercanos podrían conocer. Pese a todo es muy dulce. Y Malfoy, quizá no comportan las mismas cualidades pero se ve que el uno con el otro pueden sobrevivir juntos.
"A todo esto," siguió hablando Theo, lanzando una mirada al área, como si lo que fuera a decir era un secreto. "Snape quiere vernos. Ayer me descubrió a mí y a Marcus leyendo el libro de Artes Oscuras, y no lo pensó dos veces."
Clarisse apoyó sus brazos en la mesa, acercándome a él. "Crees que sea algo ¿malo?"
"Esperaría que no la verdad. Quizá solo quiere - no lo sé, ¿ayudar?"
"Sinceramente no confío en él, y no lo haré hasta que veamos sus verdaderas intenciones."
•~᯽~•
La oficina estaba completamente oscura, y la luz era de un color blanco tan enceguecedor que provocaba que todo luciera frío y aterrador. Snape estaba sentado de espaldas a ellos tras su escritorio. Una de sus manos golpeteaba de dedo en dedo sobre el reposa brazos, como si estuviera calculando sus palabras.
Los cinco chicos se encontraban parados, inmóviles, sin decir una palabra. Clarisse miró de reojo a Theodore que estaba a su lado, y este le dedicó una pequeña sonrisa antes de que la mirada de el profesor cayera sobre ellos.
"Me gustaría preguntar las razones por las que lo encontré, señor Nott, a usted y al señor Lestrange, leyendo sobre Artes Oscuras, pero la verdad tengo la vaga idea de lo que trata todo esto, y solo puedo decir - que está - mal." soltó Severus, colocando una de sus miradas amenazantes mientras apoyaba su mano bajo su barbilla.
"Profesor Snap -"
"Señorita White, es mejor que no haga el menor esfuerzo por reparar la situación de sus compañeros, porque si no, usted terminará en la misma condición que ellos." le dijo Snape, casi quemándola con sus ojos. Clarisse solo se quedó en silencio. No quería responder y de todas formas no sabría que decir. Ella reconocía que era muy mala a la hora de hablar.
"Es injusto," soltó Zabini, contraponiéndose al profesor. "Si los castiga a ellos, debe castigarnos a nosotros también."
Snape levanto una ceja y lo miró inquisitivamente. "Por qué, señor Zabini, debería castigarlo a usted, y su demás grupo de compañeros."
"Porque -"
"Cállate Blaise." gruñó Marcus golpeándole el brazo. "Nosotros somos los culpables, no ustedes." dirigió sus ojos como dagas hacia Snape y sonrió. "Profesor Snape, recibiremos nuestro castigo."
