El híbrido tomó un poco de la bebida que anteriormente le había traído uno de los meseros del lugar, podría decirse que está agobiado, el karaoke no es como lo imaginaba.

—¡TU ERES REALMENTE MI LUZ! —cantó fuertemente Yuka, una de las amigas de Aome.

—YO Y TU, TU Y YO... ¡JUNTOS HASTA EL FIN! —completó esta vez Eri, el chico solo quiso tapar sus orejas, son muy sensibles y esto no es agradable para él, en lo absoluto.

Justo cuando iban al karaoke, se encontraron con el grupo de amigas de Aome, y decidieron simplemente acompañarlos, Inuyasha está seguro de que hubiera disfrutado más si sólo hubieran estado los dos solos.

Giro la vista, viendo a la azabache aburrida, mirando de vez en cuando el reloj en su muñeca ¿quizás ella también está incómoda?

—Mmm... voy al baño —dijo para levantarse y salir del cuarto, se pregunta si es normal que le duela un poco la cabeza, bueno, ¿a quien no le dolería con media hora de gritos interminables? o canto, como le llaman en esa época, esperó un minuto y regresó —Aome te necesitan en recepción... acompáñame.

—¿Para qué?

—No se.

—¿Qué dijeron?

—Solo ven.

—¿Pero para qué?

—No se, solo ven.

—¿Qué te dijeron, Inuyasha? —El chico frunció el ceño.

—Tu dinero fue rechazado y te van a llevar a la carcel por idiota —entró tomandola de la mano para sacarla.

—¿Cárcel? —cuestionó Ayumi —Seguro te equivocas, déjanos acompañarte y... —las tres se levantaron pero el híbrido nego mirandolas amenazantemente.

—No, esperen aquí —y todas en conjunto se sentaron de nuevo sin querer provocar al chico, que finalmente pudo salir.

—Definitivamente debe ser un criminal...

—Es peligroso, Aome nos ha contado de él, y a veces su actitud es de un pandillero.

—El novio de Aome da miedo.