Capitulo 32 Solo una vez mas
La abrace a mi cuerpo besandola, Sarada había seguido llorando, me quite el saco y se lo puse para que se cubriera el cuerpo, en el coche permanecía callada, conducía rumbo a la casa de sus padres pero antes de llegar me pidio que la llevara a otro lugar que no quería llegar así a casa de sus padres, su vestido estaba roto, ella toda llorosa. Mi departamento no estaba muy lejos, se podía quedar en mi habitación y yo en la sala.
—Te puedo llevar a…
—Hay un hotel cerca, ahí puedo pasar la noche, asi mañana puedo regresar sin problemas a mi casa. —miraba por la ventana—
—Si…
Conduje y en efecto habia un sitio cerca de su casa, justo a la entrada de la zona residencial, era un motel, no era tan feo pero la menos para pasar la noche serviría. Bajamos para pedir la habitación, o más bien baje yo a pedirla, estando ella comentaba con ele vestido roto no quería dejarla hasta que se metiera a la habitación.
—Estas segura de quedarte aqui?
—Si… —tomo la llave de mi mano—gracias, por todo. —no me miraba—
Desde que habia vuelto a verla actuaba como si yo no le importara, como si entre ella y yo no hubiera habido un pasado, no pedía que me amara, peor ni siquiera estaba enojada conmigo, no me habia reclamado la bajeza que le habia hecho hacia años, incluso ahora con ese beso que le habia dado, aprecia haberle importado poco… me dolía, me dolía aunque sabia que me lo merecía, su rostro mirándome dolida en aquella videollamada me había partido el corazón todos estos años.
—No tienes nada que agradecer…
Me di la vuelta y camine a mi auto.
—Kawaki… —me gire y ella me extendía el saco— tu saco… gracias
Sus pechos desnudos estaban a mi vista, ella no se cubría estaba serena extendiéndome mi saco… sin duda su cuerpo habia madurado, sus pechos habían crecido, mire su rostro de inmediato.
—Qué-quédatelo… —pase saliva y ella camino hacia mi— mañana lo necesitaras… —le sonreí y camine a mi auto—
—Que mas tengo que hacer… —solto mi saco— ya te traje a un motel, te muestro mi cuerpo y ni asi eres capas de tomarme?
A caso ella? A caso ella me había dado una invitación? La mire casi sin habla, sus ojos estaban aun nublados por el alcohol.
—Sarada… estas ebria… no estas pensado, mañana te arrepentirás y no deseo que me odies mas de lo que ya lo haces…
—Ya sabremos si te odio o no… —me jalo a su labios y me beso con fuerza, podía sentir aun el alcohol en su boca—
Su boca, hacia años que no probaba sus labios, su sabor, ella… que volver a tocarla era maravilloso, apretó su cuerpo contra el mío, sus manos se enredaron en mi cuello, la cargue en mis brazos sin despegar nuestras bocas, camine hasta la habitación azotando la puerta, sus manos apretaban mi cabeza contra la suya, su lengua luchaba contra la mía, la deje caer en el colchón y me quite la camisa mientras ella se bajaba sus bragas y se quitaba el vestido, me baje los pantalones de golpe y me metí en al cama con ella, me recibió enseguida besándome, sus manos acariciaban mi cuerpo, me fundió con ella abrazándome a su cuerpo, su cuerpo desnudo era tan caliente como el mío, su piel era deliciosa, era como hacia años, suave aterciopelada, fina… era maravillosa, bese su boca bajando por todo su cuerpo hasta llegar a sus pies, ella gemía retorciéndose en la cama, me levante un instante para verla… había madurado como mujer, sus caderas eran mas anchas, sus senos mas prominentes, su cintura mas estrecha, sus muslos delicados, sus ojitos me miraban suplicantes, que deje de admirarla para bajar a su cuerpo en besos y caricias.
Volvi a su boca lamiendo cada rincón de su cuerpo, me detuve un poco en sus senos, queria aprenderlos, grabarme su tamaño, sus detalles en la memoria, urge en su coño con mis dedos preparándola, meti un dedo y luego otro, sind ejar de lamer sus pechos, mis ojos estaban atentos a su rostro, que no dejaba de gemir y retorcerse de placer, el escucharla me hacia querer tomarla ya…
—Kawaki! Kawaki!… oh por dios! ahhh!
Le abrí las piernas y me coloque en su entrada poniendo mi verga perfilada, sus manos me pedían atención, baje hasta ella y bese su boca comenzando a penetrarla, me metí despacio, seguía tan apretada como en aquellos años… gruño un poco al inicio pero después comenzó a gemir, su pelvis se contoneaba al ritmo de mi cuerpo, buscando mi verga mas profundo de ella.
—Metela mas…. ahhh!— la cogí de las caderas al penetrarla— ahiii…. ahhh!
—Sarada… —bese sus pechos— eres mas hermosa de lo que recuerdo… —subi a su boca— te amo… te amo… te amo tanto….
Bombee tan duro sobre ella que no tardó en correrse creo eran mis ganas de tenerla que no me pude controlar. Se quedo tumbada aún muy sensible por el momento, sus piernas estaban contraídas aún por el extasis, salí de ella para hacer que me la chupara pero cuando me acerque Sarada ya se había quedado dormida. Me quede con la verga tiesa y un dolor de huevos insoportable, yo no me había venido aún...
Si Sarada quería desquitarse por hacía años lo estaba haciendo de puta madre, me baje de la cama y me acomode en el sillón que tenía ahí, me dispuse hacer el trabajo manual, con solo mírale me bastaba comencé a masturbarme con ella desnuda sobre la cama, estaba hermosa más hermosa que nunca, era toda una mujer.
No demore en correrme sobre mi mano y me recosté con ella para dormir. Estaba cansado por la semana tan pesada por lo que no demoré en perder de sueño con Sarada entre mis brazos.
Al despertar ya ella sobria y yo descanso ambos caímos en cuenta de la noche anterior yo no me atreví a decir más ni ella algo sobre nuestro encuentro, salimos en silencio del motel y la lleve a su casa, insistió en que la dejara una esquina previa, obviamente se llevó mi saco y yo casi corrí a mi casa para cambiarme debía estar en la oficina en media hora para una videoconferencia.
Al llegar note que todos le miraban y corrían por los pasillos, me miré en el primer espejo que encontré pero no noté nada raro, entre en mi oficina y él sr. Uchiha estaba esperándome. No sabía si llevaba largo rato esperando pero podía notar que estaba molesto, antes de poder hablar él le actuó, me arrojo un periódico, cuando vi la portada casi se me salen los ojos, era una imagen de Sarada y mía entrando al motel en el auto, cogí el periódico y lo abrí habían más fotos, otras donde salíamos a la mañana siguiente evidenciando que pasamos la noche juntos... el título era tan amarillistas "el futuro senador revolcándose con su pase al senado" leí la nota, "la heredera de la dinastía Uchiha es un boleto de oro en la política y el novato de la candidatura no pierde el tiempo revolcándose con la hija del primer ministro, quien no solo tiene el poder de su lado sino todo un legado de grandes políticos que el pueblo favorece, ahora ya sabemos como pretende escalar el candidato a la senaduría"
No termine de leer esa basura y arroje el periódico al piso. Me desplome en mi silla más que frustrado.
— Hace años te di mis únicas condiciones Kawaki... yo sacaba a tus amigos de la cárcel a cambio de que te alejaras de mi hija y solo volvieras a acércate a ella cuando fueras un hombre de bien e hicieras las cosas bien!
Él se. Uchiha estaba molesto, colérico y con justa razón él y yo habíamos llegado a un acuerdo que evidentemente no había cumplido y de nueva cuenta volvía a fallarle, parecía que me pagaran por defraudar a las personas que más me apoyaban, el sr. Uchiha me había seguido apoyando pese a que le había fallado ya en dos ocasiones, con Sarada y el asunto del robo, me pago la escuela que yo quise y en donde quise sin preguntas, durante mi vida en el extranjero jamás me falto nada e incluso Kashin y los chicos durante su arresto jamás les falto nada, vivieron ese arresto mejor que en libertad bromeaban los chicos a veces.
En su momento consideré ese trato con el señor Uchiha como algo injusto de la vida y extremo por parte de él me había sentido tentado de rechazarlo pero si él, quien me había brindado oportunidades cuando ya no las merecí me pedía que me alejara de Sarada por bien de ambos... correría ese riesgo aún con el temor de perderla para siempre para tener siquiera un tal vez en el futuro.
Ahora había logrado ser alguien, tener una carera y un lugar ante la sociedad era alguien que podía ofrecerle algo a Sarada, ahora tenía mi oportunidad de un "tal vez"
El sr. Uchiha esta furioso en mi oficina, no tenia cara para reclamarle si bien ya era un adulto y como en mi juventud podría reclamarle y decirle que yo era libre de hacer y deshacer con mi vida… pero mi vida y mis actos incluía a Sarada y ella era algo que a los dos nos importaban ademas de que él había sido de una otra forma como un padre para mi, me había apoyado a pesar de la traición que yo le había hecho, le tenia respeto y si me estaba jodiendo ahora era porque la había jodido no solo con mi carrera sino con su hija, había expuesto a Sarada al escrutinio publico en todo Japón… porque siempre jodía a Sarada de la peor forma!
