Faltando pocos minutos para las tres y doce de la madrugada, Clarke Griffin se detuvo por primera vez en toda la noche, y miró a su alrededor siendo consciente de la multitud de cuerpos que bailaban y se contorsionaban al ritmo de la estridente música bajo las estrellas que desprendían las enormes naves de hormigón muy cerca de la presa abandonada.

Puede que fuese el alcohol o puede que fuese el calor que sentía, pero llevando el dedo al curvo escote de su ajustada camiseta negra tuvo que tirar de ella ligeramente hacia abajo, y soplar suavemente sobre su pecho verdaderamente sofocada.

El sonido de los coches derrapando al llegar a las curvas no muy lejos de donde se encontraba la multitud al que se había acostumbrado desde hacía ya rato apenas le pasaba advertido.

Hacía ya tiempo que habían perdido a Monroe de vista ya que había encontrado a un par de amigas con las que estaba poniéndose al día no muy lejos de allí mientras le presentaban a un par de chicos.

Josephine por su parte se había encontrado con Levitt, y estaban metiéndose mano en medio de la improvisada pista como si no hubiese nadie más allí. De alguna manera podría haber resultado excitante aunque a Clarke la escena le pareció demasiado soez y vulgar para su gusto.

Lexa que llevaba ya rato bailando realmente parecía ajena a todo lo que pasaba a su alrededor. Aquellos preciosos y felinos ojos verdes se mantenían cerrados mientras ella se contoneaba siguiendo el ritmo de la música rodeada de gente.

Era todo un espectáculo verla, tanto así que más de una chica había apartado con la mano el rostro de su novio para que dejase de mirarla y otra se había marchado de lo más enfadada hacia las naves seguida del suyo.

A Lexa le importaba una mierda lo que pasase, que la mirasen o lo que pudiesen estar sintiendo o pensando acerca de ella cuando la miraban.

Se sentía completamente fuera de allí, en otra realidad paralela donde los problemas no podían tocarla, alcanzarla y solo estaban ella y la música.

En parte por el efecto que las pastillas mezcladas con el alcohol estaban provocando en ella, parte por la saturación emocional que a menudo sufría. Había aprendido a desconectar de su realidad cuando bailaba en el Red Sky, había aprendido a sonreír con los ojos y a seducir con la mirada consiguiendo que el dinero y las propinas no le faltasen. Había aprendido a ocultar sus emociones en una máscara de autentica seguridad, desinhibición y picardía que resultaban irresistibles para sus clientes y tardo demasiado tiempo en hacerlo pero ahora estaba bien con ello.

Y aún así cada vez que lo hacía, cada vez que bailaba de aquella forma sentía que perdía un poquitito más de alma, un poquitito más de ella.

¿Qué más daba? ¿qué tenía que perder después de todo? ¿qué futuro le esperaba?...

A veces se sentía atrapada entre la necesidad de gritar o llorar, de meterse en la cama bajo una pesada manta y desaparecer del mundo pero luego recordaba que sus hermanos solo la tenían a ella, a Ilian y a Luna en el mundo.

Pensar en aquello le daba jaqueca, nauseas y ganas de vomitar.

No, no podía detenerse ni un solo segundo a pensar sobre ello, sobre su situación, sobre el pasado, el presente o el futuro, tan solo respirar y existir en el proceso.

Clarke sintió como una pesada mano se posaba sobre su hombro y como una figura se inclinaba ligeramente sobre su oído.

—Clarke, Clarke nosotros nos vamos ya a casa —le dijo Levitt rodeando a Josephine del cuello mientras esta no dejaba de besarle completamente colgada de él.

—Vale —contestó Clarke con media sonrisa reconociendo al camarero del Arkadia.

—¿Vosotras os quedáis? —le preguntó Josephine al separarse con el ligeramente para mirarla con su cabello rubio algo despeinado y restos de su pintalabios en los labios.

Clarke se dispuso a contestar pero vio como por encima del hombro de Levitt, Monroe llegaba a ellos con cara de circunstancias.

—Tenemos que irnos, Derrick está aquí —dijo nada más llegar a ellos dirigiéndose a Josephine y a Levitt, ambos la miraron y miraron después a Lexa que pareció darse cuenta al abrir los ojos de donde estaban sus amigas y se acercó con una sonrisa excitada a ellas.

Clarke que no entendió aquellas palabras ni porque debían irse apenas pudo preguntar porque Lexa llego a ellas con gran entusiasmo.

—¡Esta noche está siendo genial! —la escuchó decir entre sonrisas—. ¡Me lo estoy pasando de muerte!, ¿no lo estáis pasando vosotras de muerte?

Clarke que sonrió al escucharla hablar así miro hacia las dos chicas y el chico cuyas caras habían cambiado un poco.

—Si, claro —contestó Monroe acercándose para coger a Lexa del brazo y llevársela de allí—. ¿Qué tal si nos vamos a otra parte?

—¿Por qué? —se rió Lexa sin entender a que venía tanta prisa.

Clarke que vio a Josephine separarse un poco de Levitt para ir con Lexa y Monroe queriendo apartarla de aquel lugar no comprendió nada.

—A seguir con la fiesta, ya sabes —insistió Josephine apartando el rostro de Lexa hacia un lado para que no mirase lo que ocurría a lo lejos tras donde se encontraban Clarke y Levitt junto a la multitud.

Lexa que rompió a reír al verlas actuar así intentó mirar hacia ellos sin entender que pasaba pero ellas apenas lo permitieron.

—Estais muy raras —sonrió Lexa pasándose la mano por el pelo algo sofocada haciendo por volverse hacia Levitt y Clarke—. ¿Qué es lo que pasa?

—Lexa... —se atrevió a murmurar Monroe al ver que ella había conseguido volverse hacia ellos.

Clarke que las observaba atentamente vio como nada más volverse la sonrisa de Lexa se borraba paulatinamente de sus labios y en su lugar su expresión se endurecía de golpe borrando todo rastro de posible diversión.

Levitt que vio sus intenciones paso por al lado de Clarke y paro a Lexa por la cintura para frenarla, mientras Josephine y Monroe se acercaban a ella agarrándola del brazo.

—No merece la pena tía —le dijo Josephine en voz baja a Lexa sintiendo como se tensaba a su lado mientras la tenía agarrada por el brazo.

—Pasa de él, es un mierda —insistió Monroe tratando de tomar a Lexa del rostro para que se centrase mientras Levitt la paraba.

—Lexa, vamos, déjale —le murmuró el chico persistente.

Lexa que veía como a lo lejos entre las cabezas y los hombros de la multitud, Derrick estaba sentado en el capo de un coche aparcado abrazado a la cintura de una morena algo exótica con escasa ropa que abrazada a su cuello no paraba de murmurarle cosas al oído mientras él se reía por lo bajo besando su cuello, sintió como su corazón bombeaba con fuerza bajo su pecho y como la adrenalina llenaba cada rincón de su cuerpo disparándose.

Clarke que siguió el recorrido de su mirada de odio y desprecio no supo bien como actuar, ni tampoco que decir. Supuso que alguno de los dos había salido con Lexa hacía poco y que al parecer, ahora estaban tonteando delante de sus narices y aquello le molestaba pero nada más lejos de la realidad.

—Hijo de puta... —murmuró Lexa entre dientes haciendo por ir hacia él empujando a Levitt para soltarse.

—¡Eh, eh, eh! —se apresuro a detenerla rápidamente Josephine empujándola hacia atrás—. ¡No, no! Aquí no.

—Hay demasiada gente —le recordó Monroe en voz baja queriéndola hacer reflexionar.

Si Lexa iba a hacerle algo al gilipollas ese por lo menos debía ser lista y que no hubiesen testigos, ¿o es que acaso era una notava?

—No merece la pena que lo hagas —le dijo Levitt tratando de que se calmase y le mirase—. Mírame, Lexa, mírame, eh.

A Lexa que le costó apartar la mirada de la escena acabo mirando a Levitt a los ojos algo descentrada.

—¿Estás bien?

Lexa asintió con la cabeza mirando inconscientemente hacia donde se encontraban Derrick y la chica.

—¿Seguro?

—Que si, que si —dijo Lexa haciendo por apartarse de ellos levantando sus manos para soltarse y demostrar que estaba de lo más serena y calmada.

—Vale, bien —dijo Levitt sintiéndose más relajado al verla así dirigiéndose a Josephine y a Monroe que se habían separado un poco de Lexa—. ¿Qué tal si nos vamos a...?

Pero no, Lexa de ningún modo lo iba a dejar pasar y ninguno fue capaz de detenerla porque tras pensarlo durante un instante mientras miraba al suelo, Lexa sacudió la cabeza y paso por al lado de ellos a grandes zancadas dirigiéndose directamente hacia allí.

Clarke que apenas tuvo tiempo a detenerla trato de alargar su mano para pararla pero Lexa se la apartó de un manotazo abriéndose paso entre la gente para ir a por él.

—¡Lexa! —gritaron Josephine y Monroe casi al mismo tiempo sin tiempo a reaccionar. Levitt que retrocedió un paso tan pasmado como ella se quedo de lo más parado.

Clarke volvió la cabeza y solo tuvo tiempo de ver como Lexa llegaba al coche, apartaba a la chica por el brazo de golpe y le lanzaba un puñetazo con tanta fuerza a la cara de Derrick que no solo le lanzó la cabeza a un lado sino que le hizo resbalar inesperadamente cayendo del capo al suelo para sorpresa de muchos de los allí presentes.

El grito que reverbero en el aire casi supero a la música.

—¡Serás hijo de la gran puta! —le acusó ella con dureza sintiendo un dolor tremendo atravesar su mano por entero antes de señalarle con el dedo—. ¿Y te atreves a aparecer aquí como si nada con mi hermana aún en el hospital?

Lincoln que apareció de la nada abriéndose paso entre la gente paro a Lexa por la cintura mientras esta se disponía a volverle a pegar.

Derrick al que aquel golpe y caída le había llegado de improviso de la nada, apoyó la mano en el suelo sintiendo como un pequeño reguero de sangre salía de su boca y de su nariz que comenzaba a gotear sobre la dura tierra del terreno manchandola.

—¿Acaso te has vuelto loca? —escucho gritar a la exótica morena llevándose las manos con horror al rostro asustada.

Lexa que estaba siendo sujetada por Lincoln le dirigió una mirada tan fulminante que se quedo clavada en el sitio mientras Lexa la señalaba.

—¡Una palabra más y te arranco las extensiones!

Lincoln que trató de abrirse paso sin soltarse por entre la gente miro a Derrick sacudiendo la cabeza con decepción.

—Te lo tienes merecido por capullo.

Levitt que supuso que la cosa se iría poniendo peor miro a Josephine con una cara y luego a las chicas.

—Yo tengo que irme, si queréis que os lleve algún lado es el momento.

—Si, tengo que entregarle el coche a mi padre para que pueda ir a trabajar —se excuso Josephine con preocupación viendo a Lexa tratar de soltarse de Lincoln a lo lejos—. ¿Os ocupáis vosotras?

—Si, claro —respondió Monroe volviéndose viendo ahora a Lincoln discutir con Lexa algo apartados de la gente y a ella intentar regresar—. Jo-der.

—Iros... iros vosotras yo me encargo de ella —les dijo Clarke viendo a lo lejos como Lexa daba una patada a un barril de cerveza que volcó con fuerza contra el suelo alejándose hacia los arboles mientras Lincoln le gritaba.

—¿Estás segura de ello?

—Si, estoy segura iros tranquilos —les despidió Clarke viéndolas no muy seguras e intranquilas—. Además, tú tienes turno mañana, ¿no? —le dijo a Monroe para alentarla a irse.

—Si, bueno...

—Cualquier cosa llama a Octavia, no a Ilian —le pidió Josephine haciendo un gesto—. Nos vemos en el Arkadia.

Clarke que podía escuchar los gritos y las altas voces de Lincoln y Lexa mientras ella hacía por alejarse se despidió con la mano de ellas.

—Si, hasta luego —murmuró mientras comenzaba a pasar por entre la gente para ir a dar con ella y con Lincoln y descubrir lo que había pasado.

Continuara...