Oliwis!

Me paso por aquí para darles las gracias a tdos los que han esperado con ansia un nuevo capitulo y me han mandado mensajes ¡Muchísimas gracias!

En especial quiero agradecerle a Yatzura, espero que este capítulo te guste tanto como los anteriores :)

Además, les tengo que avisar de que no quedan muchos capitulos para el final de esta hermosa serie, pero sí que quedan muchas sorpresas, el final de esta serie sólo acaba de empezar.

...oooooooooooooooooooooo...

Cap 33: "20 de Marzo del 2018"

La entrada del hospital está llena de personas moviéndose de un lado a otro, algunos por su propio pie y otros ayudado de sillas de ruedas, muletas, bastones e incluso camillas.

Me acerco a la oficina de administración, igual que la noche anterior y pregunto por:

-Ishida Uryuu

-Un segundito que lo compruebe- Tras teclear durante unos segundos en el ordenador la señora me devuelve la mirada- Está en R.E.A pero ya ha despertado, si está autorizada podrá entrar a visitarlo.

Tap, tap, tap…

Los sonidos de mis botas recorrían los interminables pasillos del hospital, y junto al ruido de mi respiración… Era lo único que conseguía oir.

Tap, tap, tap…

Inhalar…

Exhalar…

Y repetir otra vez.

Poco a poco los angostos y desolados pasillos del hospital me conducen a R.E.A y tras ponerme la bata, el gorro y las sandalias verdes cálidamente ofrecidas por la enfermera del puesto de recepción, me adentro en la habitación.

Piii, piii, piii, piii…

El ensordecedor murmullo de los electrocardiogramas me perseguía por la sala, escuchando cada uno de mis pasos y acompasando mi respiración con un pitido intermitente.

-Está justo al final a la izquierda- me sorprende la sonrisa de otra de las enfermeras mientras con el brazo extendido y un bolígrafo entre el índice y el pulgar me señala la última camilla separada por una cortina de un blanco crudo que junto al resto de decoración de la habitación terminaba de culminar el puzzle de matices insulsos de la gama cromática.

Asiento e intento sonreír con una mueca forzada mientras comienzo a caminar en dirección a su cama.

Piii, tap, piiii, tap...

El tamborileante ritmo de mi corazón me recorría como un impulso eléctrico de pies a cabeza, y entonces le vi… Allí, tumbado en una cama de hospital, con cuatro pantallas monitorizando sus constantes y una vía conectada a múltiples tubitos de plástico de diferentes colores. Me acerqué más a él mientras me abrazaba con ambos brazos.

-Menos mal…- Eso fue lo único que pude decir antes de que la mirada se me nublara. Sabía que no debía de estar ahí, que seguramente Ulquiorra estaría preocupado por mí y que a lo mejor no le hacía mucha gracia que hubiera venido a ver a Ishida, pero por otra parte esperaba que me comprendiera, a él le hubiera gustado tener una oportunidad como esta con Harribel, y la vida me la estaba dando...No pensaba desaprovecharla por el qué dirán.

Tenía la cabeza vendada, el brazo izquierdo escayolado y la pierna derecha en iguales condiciones, la única diferencia es que estaba levitando sobre una especie de cabestrillo que mantenía la pierna en el aire.

Ahora que ya había visto con mis propios ojos que estaba vivo podía esperar fuera a que lo subieran a planta, ya podía quedarme más tranquila.

Fue justo cuando me estaba girando cuando le escuché hablar…

-O… ri...hime- Giro la cabeza para ver cómo intenta enfocarme entre las luces- ¿Eres tú…? ¿Realmente…? ¿Eres tú Orihime?

Asentí.

-No hables, sigues estando muy débil- asiente y traga el nudo que parece aprisionarle la garganta.

- ¿Dónde estoy?

-En el hospital ¿No te acuerdas de lo que pasó? - Cabecea un no- Tuviste un- Tomo aire- Accidente de tráfico, no sé los detalles, pero llegaste bastante grave…

-Ya veo- Se queda pensativo y tras darse un breve vistazo al cuerpo, se lleva mano ilesa a la cabeza comprobando la textura de la venda- No consigo recordar nada.

No hablo, no se si porque no quiero involucrarme tanto como yo pensaba en esta situación o por el simple hecho de que no me he olvidado de todo lo que ha pasado entre nosotros.

-Señorita, necesitamos que salga, el paciente debe descansar.

-Ah, si claro- Me doy la vuelta al tiempo justo para que Ishida coja mi muñeca con su mano, que, aunque trémula, se mantiene firme en su agarre.

-¿Estarás ahí cuando me despierte?

Me quedo mirándole sin saber qué decirle, sus ojos, antes vivarachos, me observaban desesperados aferrándose a la esperanza mínima de un "sí". Pero eso no me importaba, me había prometido que ahora sólo importaba yo.

¿Qué era lo que quería?

¿Realmente quería quedarme hasta que el despertara?

-Lo siento señorita, pero de verdad no puede quedarse más tiempo.

(P.O.V Ulquiorra)

-Mmmh… Mujer

Palmeo el lado de la cama y lo noto frío, Orihime no está, pero además se ha debido de ir hace bastante, lo suficiente como para que supiera que el mover la colcha no me despertaría, y volverla a colocar tampoco.

Miro el reloj… Las diez.

No era mala hora, pero Orihime nunca había sido de las que se despertaba pronto, así que sólo quedaban dos opciones, o trabajaba o tenía algo que no la dejaba dormir y teniendo en cuenta que hoy era sábado…

Decido que lo mejor es levantarme de la cama, y ponerme al menos unos pantalones para adecentarme lo suficiente como para fingir normalidad si tengo que abrirle la puerta al cartero.

Me acerco a la cocina mientras reviso los mensajes y correos que llevaba sin leer casi un mes. Hay uno en particular que me llama la atención más que ningún otro, lo marco en favoritos para leerlo con detenimiento más tarde y me dirijo a prepararme el café, es ahí cuando veo su nota:

"He ido al hospital, espero estar antes de que te despiertes con el desayuno.

Te quiero 3"

Claramente era la segunda opción, fantástico, su ex-novio barra psicópata acosador era lo que la ha preocupado lo suficiente como para no poder dormir.

-De puta madre. - Hago una pelota con la notita que me había dejado y la lanzo de espaldas hacia la basura.

Camino por el salón con el café en la mano, ni un sorbo aún. Me siento en el sofá y miro alguna revista de medicina que sigo guardando en la repisa baja de la mesita de te, con el café aún en la mano.

-Ahhh…- Ninguna revista de medicina es capaz de quitarme de la cabeza la angustia de Orihime mientras estábamos en el hospital, puedo entender que estuviera preocupada por alguien de su pasado, pero… Para Orihime no parecía ser alguien del pasado, sino más bien un fantasma que había dado por perdido, y de repente volvía a aparecer de la nada y todas las memorias volvían, pero las que permanecían eran las buenas porque su fantasma había estado a punto de volver a desaparecer.

Sigo con la taza en la mano, ya no siento el calor ardiente del café quemándome la mano, tal vez fuera por la presión en la taza o porque había pasado casi una hora desde que me hice el café, pero lo único que sentía era el silencio y el frío de la soledad cuando ella no estaba junto a mí…

-Joder…-Me levanto de un respingo y dejo la taza en la mesita de te para salir corriendo hacia mi cuarto- Me estás haciendo perder la cabeza Mujer…

(P.O.V Orihime)

Sigo en la sala de espera.

¿Qué cojones hago aquí?

Miro la hora, las once de la mañana, apoyo los codos en las rodillas y me sujeto la cabeza con ambas manos…

¿Qué cojones hago aquí?

¿Porqué no me fui cuando pude? Ni siquiera le respondí y aún así…

Orihime, piensa las cosas fríamente, las cosas han vuelto a la normalidad con Ulquiorra y después de una noche maravillosa con el chico más fabuloso del planeta Tierra recibes una llamada porque tu ex ha tenido un accidente y pierdes los estribos ¿Estas bien de la cabeza? ¿Te drogas sin ser consciente de ello? Estás en un hospital tu sola tres horas después de haber llegado porque tu ex que por cierto, está muy bien cuidado, te ha preguntado que si estarás ahí cuando despierte… ¿Despertar de qué? ¡¿De su decimoquinta siesta mientras a ti te quedan unas ojeras más negras que el jodido carbón?! Claro que sí hija, haz una nueva moda, ni rimmer ni eyelines corridos, no señores no, unas ojeras como las de un jodido oso panda es el nuevo grito según las beauty gourus del más selecto grupo de pacientes de insomnio ¿Qué cómo se pueden conseguir? Muy fácil, Orihime Inoue te puede explicar como comenzó su recorrido en la gilipollez más absoluta.

Vale, STOP, me estoy pasando…

Pero era verdad, mi sarcástica conciencia me estaba haciendo ver que me estaba desgastando por alguien que me hizo más daño del que soy capaz de perdonar.

Ishida ya estaba en una habitación y mientras tanto yo estaba en la sala de espera de la maldita planta, sin pegar ojo y sin haber…

-Buenos días Princesa, traigo el desayuno- Levanto la cabeza para ver a un, extrañamente, sonriente Ulquiorra.

-Qué…

No me deja terminar cuando vuelve a hablar

-Vi tu nota y al ver que se hacía tarde decidí que, si el desayuno no venía a mí, yo llevaría el desayuno y de paso te veía a ti- Me da un beso en la frente y se sienta a mi lado- Aunque también he traído para ti, sabía que no habías desayunado.

-¿Cómo?...- Cojo el café latte y el bollito relleno de chocolate mientras él toma un sorbo del simple café-¿Quiero decir cómo lo sabías?

-No había nada para fregar y de lo que estaba fregado nada era nuevo respecto a ayer por la noche, además tampoco había vajilla mojada.

-Vaya Sherlock, buen trabajo- Le sonrío mientras él me mira con una ceja alzada y mirada socarrona- No te pongas tímido hombre, sólo te estoy haciendo un cumplido- Le doy un leve golpecito en el hombro y mordisqueo el bollito.

-No me sueles hacer cumplidos- Lo dice en un susurro que, a pesar de su vano intento por acallar, consigo oir.

-No puede ser, mi pequeñín necesita más atención de mamá- Agarro uno de sus mofletes y lo estiro al más típico estilo de abuelilla adorable, momento que él aprovecha para cogerme la mano y acercarme a él para susurrarme…

-No creo que la mejor definición de nuestra relación sea la de madre-hijo, eso sería incesto y no me van las parafilias la verdad, a no ser que a partir de ahora quieras que te llame Mommy y tu a mi Daddy, entonces puede que me apunte- Le empujo leventemente.

-Serás bobo…- Enfurruñada, y con lo que él llama un puchero de niña, vuelvo a mordisquear mi bollito ya casi inexistente y a sorber cual aspiradora el café que espero me mantenga lúcida hasta que lleguemos a casa.

-¿Qué tal va …Él?- No se gira para hablarme y puedo notar su incomodidad al hablar del tema, aún así le agradezco el esfuerzo.

-Bien, su habitación es la de enfrente- El silencio se espesa entre nosotros cuando me responde con un seco movimiento de cabeza que me indica una superficial conformidad-…Por cierto- Esta vez si me mira- siento mucho dejarte sólo en la cama y no decirte nada, no era capaz a dormir, y sé que es una chorrada pero de alguna forma me sentí mal porque sus padres no estuvieran aquí con él, pensé en qué hubiera pasado si mi hermano hubiera sobrevivido y no hubiera podido estar con él…No sé, es una chorrada pero me hubiera gustado que alguien hubiera estado cogiéndole de la mano cuando todo paso.

Aparto la mirada y estrujo el papel que envolvía el maldito bollito de crema por el cual seguramente me pusiera como una vaca e irremediablemente moriría de una subida de colesterol.

Siento como su dedo índice se sitúa debajo de mi barbilla y reconduce mi mirada hacia él.

-No es ninguna bobada, él no ha sido la mejor persona del mundo, pero eso no significa que tengas que ponerte a su nivel- Una lágrima se escapa mientras él me besa la mejilla recogiéndola con sus labios- Actuar según lo que te indica el corazón no es algo por lo que debas de pedir perdón, nunca.

Le sonrío y él me devuelve el gesto a para a continuación besarme.

-Familiares de Ishida Uryuu- Ambos nos separamos y nos dirigimos hacia la enfermera que nos llamaba

-Poco ha durado el momento romántico- Sonrío y empujo levente a Ulquiorra mientras entrelazo nuestras manos- Es la verdad…

-Shh, te van a escuchar.

-Entiendo que ustedes son sus familiares…- esta vez es una enfermera diferente a la que nos atendió en el post-operatorio.

-Sí, bueno, no somos sus familiares, pero me contactaron por ser su contacto de emergencia.

-Entiendo…-Comprueba unos papeles y a continuación me pide el DNI. Una vez ha cotejado la información me devuelve el carné y vuelve a hablar-Acaba de despertar por lo que necesitamos que cuando hablen con el paciente tengan cuidado de no estresarle, el hematoma del trauma que sufrió en la cabeza sigue inflamado y la presión intracraneal podría subir y ocasionar daños. -Ulquiorra y yo asentimos- Bien, entonces ya pueden entrar.

Me adelanto a Ulquiorra para cruzar el umbral de la puerta y veo cómo Ishida gira la cabeza en mi dirección con una sonrisa que se desvanece al ver nuestras manos entrelazadas.

-¿Qué tal estás?- Ishida cruza miradas entre Ulquiorra y yo, parece dudar por un instante pero cuando me tiene de frente responde a la pregunta

-No tan bien como querría, pero supongo que dadas las circunstancias no me puedo quejar- No me mira, sigue mirando nuestras manos y cómo Ulquiorra pasa su pulgar por el dorso de la mía en tono tranquilizador. - Por cierto ¿Cómo acabé aquí?

-¿Aún no te acuerdas?

-No.-Le lanza dagas con la mirada a Ulquiorra, más bien, ambos se intentan matar en un concurso inocuo de miradas.

-Por lo que me ha dicho la enfermera, un coche te arrolló en un paso de peatones, debía de venir a más velocidad de la permitida y al intentar frenar no le dio tiempo… Has tenido suerte.

-Sí, supongo- Se pasa una de las manos por la cabeza- ¿Y bien? ¿No nos vas a presentar formalmente?- Le miro sin entender la pregunta.

-Creí que con nuestra última charla había bastado-Tiro un poco de la mano de Ulquiorra pensando en lo que nos había dicho la enfermera, entendía que no le hiciera gracia estar ahí pero no quería que nos regañaran por armarla en un hospital.

-No recuerdo haber cruzado una palabra contigo en mi vida, mucho menos haber mantenido una conversación, además por si no lo sabías, no es de buena educación coger lo que no es tuyo.

-¿Qué quieres decir Ishida?-Le miro sin ser capaz de creer lo que estaba escuchando. Ishida por su parte señala nuestras manos y, tras recomponerse en la cama con un aullido de dolor, vuelve a hablar.

-Por Dios Orihime, se que eres un alma inocente, pero ¿Enserio no ves que este … Personaje, está cogiéndote de la mano? - Estoy muda ¿Qué bicho el había picado ahora? - ¡Y tú aparta ahora mismo las manos de mi novia!

-Tu… ¿Novia?- Le miro incrédula, algo va mal… - Deja de jugar, no me hace ninguna gracia

-¿Desde cuando bromeo con cosas así?

-Entonces…¿No recuerdas a Ulquiorra?

-Ya te he dicho que no, y a no ser que sea tu amigo gay no me hace ninguna gracia que te coja de la mano cuando estamos saliendo juntos. No sé si es una especie de venganza por lo de ayer pero de verdad no pensaba dejarte plantada, ya te expliqué que me quedé sin batería y no pude avisarte de que salía tarde del entrenamiento.- No entiendo absolutamente nada ¿ A qué venganza se refiere?

-¿Puedes decirme la fecha mientras sigues mi dedo?- Ulquiorra se separa de mi y se acerca a él mientras yo me mantengo estática.

-¿Qué demonios haces?- Trata de apartar a Ulquiorra de su lado sin resultado.

-Cállate y haz caso- Me mira no entendiendo nada de lo que está pasando y yo asiento esperando que haga caso a Ulquiorra.No responde, pero empieza a seguir el movimiento del dedo de Ulquiorra

-20 de marzo del 2018-Ulquiorra y yo nos miramos sin saber qué decir.

-¿Cuántos años tenemos?- La pregunta sale de mis labios sin que pueda controlarla, casi como un impulso involuntario.

-16.

Ulquiorra toma mi mirada de pánico como la señal para pulsar el botón para que vengan las enfermeras, noto la angustia en la mirada de Ishida pero soy incapaz de articular palabra.

Esto no podía estar pasando…

Esperamos fuera durante más de media hora hasta que el doctor nos llamó para contarnos lo que habían averiguado.

-El paciente presenta un cuadro de amnesia, no sabemos si será algo temporal y cuando disminuya la inflamación del trauma cerebral sus recuerdos volverán o si será algo…Permanente - Siento que las piernas me flaquean- Hemos comprobado que no es consciente de ningún hecho en el tiempo posterior al 20 de marzo de 2018, por tanto, sigue pensando que ustedes dos son pareja y aún van al instituto…

-No puedo hacerlo- Cojo al mano de Ulquiorra y me aferro a ella. -¿No se le puede trasladar a otro hospital? Su familia y el resto de gente que conoce no viven aquí.

-Me temo que por ahora es imposible, sólo llevaba el D.N.I, el móvil y las llaves encima, y para poder trasladarlo necesitamos tener el carné de la seguridad social. Le pediríamos a la policía que fuera a su domicilio, pero no sabe donde vive y no aparece empadronado en esta ciudad. – Miro hacia la puerta con todo el odio que llevo conteniendo desde que puso un pie en esta ciudad-No sé que tipo de relación tengan ahora mismo, pero lo mejor sería que poco a poco le fuera comentando los cambios que han ocurrido en su vida, decírselo todo de golpe podría confundirlo y supondría más presión intracraneal lo que derivaría en…

-…Daños neurológicos o mayor tiempo de recuperación de la memoria.- Terminó Ulquiorra.

-Sé que no es fácil, pero por favor, por ahora hagan como que nada ha cambiado y conforme su pronostico mejore, vayan explicándole todo lo que ha olvidado, primero con detalles y sin importancia y poco a poco con detalles más grandes.

El doctor se despide de nosotros, y ahí estoy yo, una vez más hecha pedazos, pero obligada a seguir de pie, con Ulquiorra como única ancla al suelo y mi pilar fundamental…

Siento cómo sus brazos me rodean y no puedo evitar cerrar los ojos y dejarme llevar por sus palabras como mi nuevo mantra particular:

-Tranquila, puedes con esto, podemos con esto.

Asiento sin poder evitar que pase el fugaz pensamiento de que "espero que tenga razón", porque no sabría como seguir adelante si alguien más me abandonara.