Disclaimer: Los personajes son de Rumiko Takahashi. La trama me pertenece en entereza, aunque a ustedes no les parezca.
Capítulo 33.
Su relación con Kagome era tóxica. Sí, no figuradamente: de verdad era mala. Como un veneno que se esparcía por el aire y los asfixiaba. Y no era solo ella, también era él. De hecho, InuYasha había comenzado con aquel lazo tan disfuncional.
Su sangre no llamaba, no se conectaba con la de su «hermana». Nunca pasó, desde el inicio, en realidad nunca pudo verla como de su misma sangre. Había algo en ella que repelía por completo cualquier intención de verla como parte de su familia. Kagome no era su hermana, estaba seguro de eso. Quizás era su media hermana, pero tampoco…
Siempre habían sido una familia normal. Desde que tenía uso de razón, recuerda haber visto juntos a su padre y a su madre, además de que Kagome nació no mucho después. Era apenas un año mayor que ella.
No recordaba por qué había estado reflexionando sobre su relación tóxica con Kagome. Ah, sí: todo estaba mal. Desde sus propios celos, hasta los de ella, las mentiras, las indirectas, ese sentido de pertenencia que tenían uno por el otro… la manipulación de su carne y de su mente. No estaban respetándose y no estaban respetando a Kikyō. Él, más que todo, no estaba respetando a su mujer, a su futura esposa. ¡Estaba a poco más de un mes de casarse! Y cada día que pasaba se sentía más inseguro.
No se trataba del sexo: Kikyō era una mujer completa, y desde aquel día de su compromiso en que la dejó sola en el departamento, la notaba más libre y más suelta en la intimidad.
Se sentía como una basura solo de recordar que la dejó sola por su deseo insano hacia su hermana. No merecía a ninguna de las dos. Y tampoco se trataba del ambiente, porque estaba cerca de su trabajo y de su familia.
Toda esa inseguridad se trataba de los sentimientos hacia Kagome. Todo se trataba del incesto entre ellos. Bien, más que incesto, se trataba de algo más que cariño. No podía aceptarlo y no podía comprenderlo, pero no estaba nada bien.
Después de aquel fin de semana, no volvió a ver a su hermana, dejó de escribirle paulatinamente y sentía que ella estaba muy tranquila en la editorial. Ni siquiera lo miraba; y él la verdad es que también había empezado a reflexionar sobre ellos. ¿A dónde iba la relación amorosa de un par de hermanos? ¿Qué futuro iban a tener si, por casualidad, decidía no casarse con Kikyō? Además, no quería deshonrar a su novia, no sería justo.
Suspiró y apagó la TV. Esos días se estaba quedando en el departamento de su prometida, empezando ya a convivir. De a poco iba trayendo sus cosas desde su apartamento de soltero, que arrendaba cerca de su trabajo. Aún no sabían si venderían ese inmueble y comprarían una casa para los dos, o cada uno tendría su apartamento o comprarían uno en común, familiar. Aún debían planificar muchas cosas.
Vio su celular y había un mensaje de su novia. Decía que había ido a visitar a Kagome al templo. Ese día hubo reparación en su piso de trabajo, así que Kōga decidió darles —como nunca— el día libre. Se preguntaba por qué estaría tan feliz.
Se le erizó la piel con ese mensaje: saber a Kagome y a Kikyō juntas, en plena vísperas de su boda, no le daba buena espina.
El timbre del anunciador sonó e inmediatamente se levantó a atenderlo.
—Diga.
—Señor Taishō. —Se oyó por el auricular, era la recepcionista—. El señor Takeda está aquí, desea pasar a su departamento.
—Dile que venga. Gracias, Kuri.
Supuso que no pasaron dos minutos, cuando su amigo ya estaba tocando la puerta con ansiedad. No tuvo que esperar demasiado, ya que se había quedado ahí, con el auricular descolgado. Lo puso en su lugar y abrió la puerta.
Miroku pasó de una vez, airado y con una expresión agitada. No miraba nada más que al piso y después alrededor. Eso le recordó a cuando él llegó así a su departamento, buscando a Kagome. Cerró la puerta tras de sí y le habló.
—Iba a saludarte, pero ya vi que no estás bien.
—¿Está Kikyō? —Lo miró directamente, e InuYasha notó las nuevas ojeras enormes que traía.
—No. —No podía evitar la preocupación que le estaba causando ver así a su amigo. Sentía que algo malo estaba pasando—. Siéntate.
Lo vio caminar hasta la sala y cruzar directo hasta el pequeño bar. Tomó hielo del congelador y lo puso en un vaso de cristal, en donde se sirvió wiski. El ambarino lo observaba en silencio, mientras volvía a sentarse a en el sofá.
—Espera, necesito un trago —jadeaba, pero bebía de manera torpe.
Pocas veces había visto a su amigo así de desesperado. Estaba tenso porque Takeda no acostumbraba a beber.
—Ya suéltalo. Y sin rodeos, ya sabes que odio eso. —Bufó—. Así que supongo que se trata de Yura.
Miroku se puso pálido. No podía evitarlo. Se sentó de inmediato en el mueble que estaba frente de su amigo y no dejaba de mirarlo, al borde del llanto.
—Vine aquí porque necesito de tu ayuda, InuYasha. —El aludido alzó las cejas, esperando que prosiguiera—. Aquella maldita mujer, no sé cómo… tal vez con ayuda de alguien, claro —recordó el ángulo desde donde habían sido tomadas las fotos. Era obvio que alguien los vigiló todo el trayecto—. ¿Recuerdas lo del incidente del pie y el beso que me dio?
—Por supuesto. —Ya se había puesto muy serio el asunto y no quería que se tratara de lo que estaba pensando.
—Tomó fotos, InuYasha, la maldita de Yura tiene fotos de ella y yo besándonos y de antes, cuando le estaba ayudando con su pie. —Se tomó el rostro con ambas manos y miro hacia el suelo, completamente desesperado.
InuYasha no pudo creer lo que oyó. Se tiró para atrás, agarrándose del fleco, indignado. Susurró alguna maldición y volvió a su amigo.
—¿Y te chantajeó? Me imagino, ¿qué quiere ahora? ¿Dinero?
Miroku alzó la mirada, con expresión cansada.
—No lo necesita. Ahora es la novia de Kōga.
—¡¿Qué?!
—Todavía no entiendo tu necesidad de acabar con la felicidad de ese par de criaturas.
Yura casi se atraganta al escuchar a su amiga decir eso. Sentía que Kagura ya no era la misma con ella, estaba distante y muy «buenita». Casi le recordaba a su madre. Estaban almorzando en un restaurante medianamente decente, se daban un respiro mientras esperaban a que el dueño de los departamentos pueda hablar con ellas. Kagura había mencionado que prefería diferir los pagos del departamento, en vez de arrendarlo y fue el único lugar en el que pudieron encontrar esa facilidad.
Aunque no era un departamento tan lujoso como ella había querido. Habló con Kōga por celular y dijo que no había ningún problema, que era una magnífica idea.
—Hasta pareciera que les tienes lástima. —Comentó, fría. Kagura asintió—. Sango siempre me cayó mal, por ser una mosquita muerta y porque siempre estuvo enamorada de mi novio. Bueno, ex novio —corrigió—, y hasta que volví a esta ciudad, lo único que quería era chantajear a Miroku. Mostrarle las fotos a Sango era algo que, a pesar de considerarlo posible, no era seguro. Quizás si él se hubiera portado bien, Sango me daría igual, pero me humilló, Kagura, y me las tiene que pagar. Mato dos pájaros de un solo tiro, eso es todo.
—Pero ya tienes todo lo que querías: dinero. —Espetó, terminando su poste.
—Si él no se hubiera portado de esa manera, —repitió y sentía su rostro arder por la ira—, a estas alturas, como bien mencionas lo del dinero, yo ni siquiera estaría molestándolo… nos estaríamos acostando.
Su amiga rio con gusto un par de segundos, le pareció patético aquel comentario.
—No me digas que te enamoraste de tu ex. —La miró directamente, pensando en Kōga. Ese buen hombre no merecía a una mujer como Yura. No estaba bien de la cabeza.
La aludida tomó limonada y desvió la mirada. Quizás sí, quizás no, eso era lo de menos importancia en ese momento.
—Es muy bueno en la cama.
—Aún no puedo creer que te haya dicho que sí.
InuYasha escuchaba cada palabra con la boca abierta. No podía creer nada, le parecía tan irreal, como de telenovela. Esa loca aparecía en la vida de su amigo y en una semana le quería destruir la relación y ya era la novia de su propio jefe.
Todo pareció ponerse más grave cuando Miroku había dicho que sí a la propuesta de aquella desgraciada.
—¡¿Y qué te dijo ella?! —Exigió saber, muy impaciente.
—Le dije que me un par de días, que necesitaba ponerme en forma, buscar una excusa para escaparme con ella y mentirle a Sango… —Miroku suspiró, desesperado. Solo había querido ganar tiempo para poder hacer algo en ese «par de días» y ya había transcurrido uno.
Sentía que solo InuYasha podría ayudarlo. Lo vio pensativo un par de minutos muy largos. Taishō no decía palabra, solo miraba hacia el piso.
—Habla con Kōga, cítalo y que vea con qué clase de mujer se metió. —Propuso, un tanto inseguro.
—Antes me corre del trabajo y no logro nada. —Respondió, llevándose las manos a la cara, tapándosela otra vez.
—Entonces no hay más remedio que…
Lo que InuYasha iba a proponer, fue interrumpido por el timbre del celular de Miroku. Se lo sacó del bolsillo trasero del pantalón y respondió de inmediato. Era Sango.
Lo vio ponerse pálido y luego arrugó el rostro.
—Pero, ¿está bien? ¿Quieres que vaya a ayudarte con las maletas? No… está bien. Cuídate mucho, Sango… —su voz tembló—. No olvides… no olvides cuánto te amo. Si, sí —rio nerviosamente— estoy bien. No dejes de llamarme, yo también lo haré. Saluda a tus padres. Adiós. —Colgó.
—¿Qué sucedió?
—Se trata de Kohaku. Acaba de salir de la cárcel y al parecer enfermó mucho. —Vio a InuYasha hacer un ademán para hablar— y de una vez te advierto que, si tu propuesta era que hable con Sango, ya es muy tarde: está saliendo de la ciudad.
Continuará…
Muchas gracias por sus comentarios anteriores y disculpen mi tardanza, queridos lectores. Como los caps son cortos y es una secuencia de lo que va a pasar con Miroku, he decidido dividirlos y subirlos en dos partes, es por eso que actualizo dos capítulos, pero gracias por leerme
Elyk91: Miroku no es tonto, pero sí medio pendejo. Atolondrado, pues. No le va a quedar muy fácil.
dav. Herreras: Así es, justo como lo mencionas, Yura no terminará bien y se lo merece XD Ay, a Miroku le toca feo.
laurita. herrera. 186: Bueno, Miroku, bueno, no es lo que piensas XD ya lo verás pronto.
Shiro23: Gracias por leerme, es todo un honor para mí. Pues sí, esperemos que Miroku y Sango puedan resolver sus problemas. También amo el drama XD
AIROT TAISHO: GRACIAS A TI POR LEER Y NOTAR TODOS LOS DETALLES, OMG LLORO. No te preocupes, me encantan tus comentarios.
Muchas gracias a todos.
