"Comprendí que era un sueño. Pero el comprender nunca cambia las cosas. Uno está dentro del sueño y el sueño es su realidad".

Abdón Ubidia—

La mirilla


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Capítulo XXXIII:

Se suscitó lo predecible, la prensa dio cuenta del hecho perpetrado como un posible caso por delito de abuso sexual acaecido en una Institución Educativa privada lo cual encendió alarmas en los padres de familia, quienes se volcaron a atender a sus propios hijos con interrogatorios con la finalidad de cerciorarse si acaso no hubieran pasado por lo mismo. De entre ese grupo de padres, evidentemente, los Zacharius, preocupados por su hija, también le hicieron preguntas esperando una pronta negación llegada y verídica, ellos respiraron en paz y se mantuvieron en constante comunicación con Hanji y Levi en caso de que los necesitasen: figurar como apoyo para sus amigos y que siempre podría ser bien recibido.

Lo que no era bien recibido eran las visitas que Dave tuvo en aquellos días, no porque estaba de engreído, él se rehusaba a recibir a sus amigos ya que no creía poder sobrellevarlo. Estaba enclaustrado en una burbuja que se movía ligeramente entre la presencia tolerable de su hermana, Mikasa y sus padres. Y aunque no resultaba ser un comportamiento saludable era entendible. Más luego se suscitaron los cuidados que los especialistas les habían indicado debían de tener con Dave, al ser la persona afectada, cuidado físico; que incluía la alimentación, ejercicio y actividades extracurriculares como la práctica de algún deporte o actividad, también la higiene del sueño que permitía mantener un horario de descanso y las condiciones necesarias para llegar al mismo.

De todo ello era partícipe Gretchen, ya que de momento era la persona con la que más tiempo convivía Dave al estar sus padres y prima ocupados con el proceso de investigación. Ellos la final del día sí se daban el tiempo para él, para estar y hablar, aunque no enteramente del tema en cuestión porque sería mortificante. Comprensión. Mikasa no podría quedarse el tiempo entero, tenía un permiso especial para ausentarse hasta un periodo máximo de dos semanas y no creía que el asunto se resolviera en aquel breve período.

—¿Está rico? —. Preguntó Mikasa y observó a Dave hacer un breve asentimiento con la cabeza. Extrañaba preparar algún bocadillo o comida especial para él. —¿Quieres más?

Sus emociones venían referidas a esa hermandad superpuesta adquirida con él cuando nació. Lo amó como a un hermano de sangre, casi no hacía distinción alguna en que era más bien su primo. De todas maneras, no importaba eso, solo le interesaba su bienestar: como siempre había sido. Y es que estar lejos de él ahora le resultaba un poco duro y pesado, pero así es como es la vida. Separaciones y luego uniones que siguen el curso por natura del desarrollo.

—¿Hay más?

Mikasa asintió y le depositó en el plato otro hotcake de avena, lo hizo lento con la espátula aún enganchada en su mano blanquísima, sonriéndole en silencio extendido a como diciéndole que todo estaba bien y que sería así por un buen tiempo.

—Come todo.

Dave sonrió con los labios sucios, se pasó el pulgar en forma de rasgueo por su mejilla, le picaba, tenía una picadura exactamente, una pequeña pero que estaba muy roja. Pestañeó y al segundo tenía el pulgar de Mikasa por sobre aquella picadura, la sensación de picor aumentó, quería rascarse fuerte.

—Te pondré una pomada aquí—. Dijo y retiró su mano. ¿Quieres ir a caminar luego? Hace mucho fresco afuera.

Parecía como si caminar por las inmediaciones y el jardín fuera lo único que tenía al alcance para aclarar los pensamientos, era válido, resultaba placentero principalmente porque tenía una compañía valiosa para su persona. Y otra razón era que él en esos días no salía ni sentía los deseos de hacerlo. Con estar en su casa era suficiente para estar salvo, creía, solo creía, quería creer.

Sumergido en sus pensamientos no se percató del momento en que Mikasa lo apretujó hacia ella un poco, hacia su cuerpo suave y tibio. Seguían caminando, caminando abrazados y en silencio. Quiso moverse porque se estaba sintiendo un poco incómodo al tener cercanía con el pecho de Mikasa, debido a la postura y la cercanía. Recordaba que así caminaban siempre, él de pequeño, o, cuando veían la televisión, arracimados tal cual oso perezoso en una rama de árbol. Antes ni siquiera se fijaba en nada en sus senos, pero llegó un momento en que no podía dejar de pensar en ellos cuando Mikasa lo abrazaba. ¿Qué significaba eso? Mm, estaba fijado con los senos. Se sentía tranquilo y plácido cerca de ellos, pero eso le hacía sentir que algo no estaba bien con sus pensamientos y anhelos.

Espabiló, se enderezó y siguió el ritmo tranquilo con Mikasa.

No, no solo eran los senos de Mikasa, también eran los de Gretchen, pero en un menor grado ya que su hermana tenía senos pequeños pero que aún así no dejaba sentir confort… Meneó la cabeza insistentemente ante sus pensamientos sobre el pecho de aquellas mujeres. Se dijo internamente que eso no era nada bueno, quería decírselo a alguien que le ayudara a comprender y que le quitara aquello. Ya sabía a quién.

—Quiero ser fuerte. Tú eres una chica fuerte. ¿Puedo ser fuerte como tú? —. Desobedeciendo sus recientes pensamientos, retomó un tema que quería establecer.

—Sé que eres un chico fuerte.

—Pero yo no estoy hablando de esa fuerza… ¿Lo soy?

—Lo eres. Solo que tú no puedes verte bien a ti mismo, por eso te digo lo que veo—. Hizo una pausa, silbó un poco de aire. — ¿Qué quieres aprender?

Ambos tenían las narices frías como las de un perro.

—Quiero ser fuerte para poder defenderme, ¿Cómo se logra eso? —. Se volvió a rascar la picadura en su mejilla. — Y si pasa algo en el futuro con Gretchen quiero ser capaz de defenderla como tú lo haz hecho conmigo.

—Me alegra saberlo, estás creciendo rápido, te convertirás en un adulto joven en menos de unos cuantos años. Más que tu edad o rudeza hay algo por lo que quieres crecer muy rápido. Me das mucho orgullo.

—Mm. ¿sí? —. Inquirió dubitativo.

—Desarrollarás de acuerdo a tu edad así que quiero que te tranquilices un poco. Eres un niño aún—. Sabía que a él no le gustaba que le digan así. — No es necesario que te sobre esfuerces ahora, aunque si quieres puedo enseñarte a ti y a Gretchen algunas cositas sobre defensa personal.

— ¿Lo harás? ¡Lo harás! —. Repitió sonriendo ampliamente y moviéndose en pequeños saltitos.

Su comportamiento dio espacio para que Mikasa albergara algunas ideas sobre la emoción de él respecto al asunto. Ciertamente, su pequeño niño con quien aprendió a cambiar pañales y vivir la experiencia de la fraternidad; seguía siendo frágil, pero desde dentro empezaba a brotar un espíritu de fortaleza. Eso la hizo sentir tranquila y se volvió a abrazarlo nuevamente de lado para seguir caminando (a dar vueltas) pero eso solo estaba bien.

A lo lejos y desde el segundo piso, Mikasa y Dave eran observados por una mujer. Ella guardó para si misma una sonrisa y se giró hacia el hombre que tenía a su espalda: enfrascado en papeles que debía ocuparse y que ella quiso verse inmiscuida, pues, sería una práctica. Suponía que para su padre y para Hanji el tener que lidiar con el estado de Dave, el proceso de investigación, y los trabajos de ambos debería ser muy complejo y cansado por lo cual ella se prestaba para ayudar.

—¿Le dijiste que ya no viaje? —. Preguntó Levi sin voltear a verla, tenía las cejas fruncidas por el estrés que tenía en ese momento.

Gretchen suspiró, se meneó el cabello y caminó de nuevo al sillón frente al escritorio para retomar sus actividades con Levi.

—Hablé con él sobre lo que pasó, y me dijo que lo mejor sería que nosotros mantuviéramos privacidad en familia, mi abuelita también está de acuerdo con eso. Yo igual—. Dijo y agarró unos documentos.

Para ese momento Levi bajó un poco las hojas que estaba revisando, miró por el rabillo a su hija, estudiándola a distancia.

— ¿Tú estás bien con esa decisión? Siempre quisiste que ellos estuvieran en tu graduación.

—Lo sé, lo sé. De cierta manera comprendo lo que ellos tratan de decirme, y de todas formas estoy cancelando la celebración; mis amigas están desilusionadas por ello ya que pensaban conocer New York, pero voy a apelar a lo que ahora quiero y eso es ocuparme de mi hermano. No tengo el interés o el ánimo de… ¿comprendes?

Mantuvieron un brevísimo silencio, Levi la observó y concluyó en aquello más certero. Asintió y luego reparó en los golpecitos en la puerta que dictaminaban que alguien entraría: Hanji con paso rápido avanzó, acomodándose los lentes de nuevo.

— ¿Me recuerdas la hora de la audiencia preparatoria? —. Preguntó quedándose solo a unos pasos del escritorio de Levi.

— Diez de la mañana—. Respondió, cerró las carpetas que tenía en frente.

— ¡Bien! Gretchen cuento contigo de nuevo—. Inquirió hacia la chica, posando la mano en el hombro de ella.

— Ya sabes que es así—. Dijo girando su cabeza un poco hacia ella. — ¿Creen que mañana pueda llevarlo a algún lugar? Estos días solo ha pasado aquí en casa.

—No estaría mal… —murmuró Hanji.

—En todo caso, primero pregúntale si quiere—. Intervino Levi. — Y si salen, no lo van a hacer solos.

— Seguro querrá ir al zoológico, es uno de sus lugares favoritos. Me retiro, iré por él ahora.

La mujer percibió unos murmullos de afirmación a su espalda, siguió su camino, bajó la escalera y encontró a su hijo entrando a la casa con Mikasa detrás suyo. Para su fortuna su hijo parecía haber bajado los niveles de tensión en cuanto a que lo viera, ahora se dejaba ver mejor, y se aproximaba sin manifestar la vergüenza que antes sí. Felizmente la huella dejaba en su labio era casi mínimo lo que se podía apreciar.

—Ya va siendo hora de dormir cariñito—. Inquirió Hanji pasándose a su lado y tomándolo de los hombros para que camine con ella de nuevo hacia las escaleras. — ¿Mika podrías? —. Preguntó a medias, la mujer comprendió y se dirigió a la cocina.

Era importantísimo el hacer uso de los factores de protección físico; mantener un horario adecuado para las rutinas diarias en cuanto a alimentación y descanso. Hanji fue consciente y quiso, cada día, certificar que su hijo comiera y descansara como era debido; el primer fatídico día casi no comió y tuvo interrupciones durante el sueño que le perturbaron demasiado. Recordarlo hablando y llorando sobre ello con Gretchen, todavía era difícil de asimilar. Dave no supo que ella y Levi estuvieron fuera de la habitación, evidentemente, escuchando todo. Se desahuciaba en la vergüenza, en el recuerdo, no quería que ni siquiera sus abuelos Zoe se enteraran, por aquella razón ellos fingían que no les habían dicho nada a los abuelos cuando la realidad era muy diferente, claro que se lo dijeron y ellos prometieron pretender no saber en frente de Dave.

En cuanto entraron a la habitación, Hanji encendió una vela aromática: un pomo de vidrio grande que tenía la vela con un aroma delicado. Se lo llevó Mikasa en forma de obsequio. Realmente creía que era un pomo muy hermoso, no tenía forma cuadrada, sino que era como redondeado y la tapa igual de vidrio tenía una cintita alrededor. Dejó la vela encendida, dejó la ventana a medio cerrar y corrió la cortina para que se formara un poco más de oscuridad en la habitación. Aspiró el aroma que la vela estaba dejando. Pronto Dave salió del baño con el pijama puesto. Últimamente no encontraba mucho énfasis a completar dibujos, escuchar música o algo parecido dentro de su ocio. Hanji creía que era parte del proceso en sí, por lo tanto, debía asimilarlo con tranquilidad.

—Listo el té—. Anunció Mikasa entrando a la habitación. — Le puse miel, así tiene un mejor sabor.

Una infusión de valeriana, una infusión medicinal que en esas noches Dave tomaba antes de dormir. Si era verídico que podía descansar más relajado, pero sin duda alguna era que muy seguro que recibiría asistencia psicológica para llevar a una resolución efectiva sus conflictos internos en relación a la agresión.

Hanji redujo el nivel de la intensidad de la luz de la lámpara, creando un espacio propicio y suave para descansar. Aquello le dejaba varios recuerdos de su hijo cuando era bebé y debía hacerlo dormir: alejarlo del ruido y la luz intensa, darle un baño con agua tibia y su shampoo de lavanda, darle un masaje corporal con crema de la misma línea comercial para bebés, vestirlo, arroparlo, acunarlo y encender la cajita musical. Claro que ahora se saltaba ciertos pasos, pero mantenía la acción de acunarlo como expresión afectiva física: lo necesario para mantenerlo relajado en un para conciliar el sueño que era tan necesario.

— ¿Está bien con que no asista a la escuela? —Dijo y bostezó al instante.

—Tienes un permiso especial, asistirás para rendir los exámenes finales—. Acarició con los dedos la frente de su hijo reiteradamente, mirándolo con infinito cariño él cerró los ojos.

Pareciera que todo pronosticara a ser un día apretado y movido, llegaron a las instalaciones judiciales y entraron en una sala donde los abogados expondrían las pruebas recabadas hasta el momento frente al fiscal. Antes, todavía fuera del edificio, la prensa se dio lugar en los exteriores del sitio para cubrir los pormenores de la noticia que causó indignación en la población, sin embargo, también fue un llamado a proteger la integridad de los niños y jóvenes, promoviendo campañas de concientización. Hanji se dio el momento para responder algunas preguntas y ella también hizo énfasis en cuidar a los hijos "No puedes confiar en nadie" dijo dirigiéndose a los padres que luego verían la noticia. Ciertamente entre el público también se manifestaron algunas madres que decían que esperaban también por la resolución de sus propios procesos; por falta de pruebas, corrupción y un sinnúmero de razones por las cuales aquellas familias no hallaban la disolución y poder estar en paz. Pudo escuchar poco entre el ruido entre tantas personas, su corazón se llenó de tristeza al pensar en las situaciones particulares de cada familia.

Con deseo infinito rogó en su propio silencio por los demás, por los niños, jóvenes y adultos que transitaron por lo mismo y que no tenían justicia todavía.

Los abogados de Levi encabezados por Nile mantenían breves conversaciones ante de la exposición. El objetivo era, después de presentar las pruebas existentes y enlistar a Levi como testigo, presentar la acusación fiscal, solicitar al juez una fecha determinada para llamar al implicado a audiencia.

Una solicitud más próxima llegó, un receso breve de menos de diez minutos para los presentes. Levi, Hanji y Mikasa salieron de la sala, necesitaban ir a los baños y comprar agua. En el trayecto, divisaron en un espacio de los pasillos la figura reconocible de un hombre que erizaría los vellos de Hanji por un poco de fastidio solamente. Para sus oídos fue muy perceptible el refunfuñar ligero de Levi.

Mikasa simplemente dijo que ahí estaba el antiguo profesor de Dave y se adelantó al baño.

—Disculpen que los interrumpa así. Me he enterado de lo que ha sucedido con Dave y como parece que no está usando su teléfono quise venir personalmente hasta aquí para preguntar por él. Espero que no lo tomen a mal.

Se formó un ambiente de tensión, nadie de los alrededores que caminara por allí podría imaginar la existencia de tal tensión, solo los involucrados. Levi fue quien se movió primero, ladeó la cabeza hacia el lado opuesto del triángulo imaginario con Hanji y el tipo aquel, giró abruptamente los ojos hacia arriba dejando escapar el ligero resoplido de hastío y volvió su mentón en dirección de Erwin.

—¿Otra vez dónde no lo llaman? Tsk—. Inquirió

—Son los únicos a los que pudiera ahora acudir—. Respondió Erwin afilando los ojos, se mantenía tranquilo.

Hanji frunció las cejas y carraspeó llamando la atención de ambos hombres para ella: brevemente bajó la mirada a sus manos y pensó en una pronta resolución.

—Ah, yo comprendo—. Volvió a interferir Levi.

Ella miró a Levi de reojo.

—Él no se encuentra completamente bien, como entenderá. Pero no tiene de que preocuparse, no estamos ocupando de todo y estoy segura que Dave podrá en un futuro superar esta adversidad—. Dijo Hanji.

Haciendo un ademán de marcharse junto a Levi estiró la pierna en lo que se preveía que giraría y Levi la seguiría, pero Erwin se adelantó, la tomó de la muñeca para que no se alejara tan rápido, apenas unos segundos y la soltó ya que su intención era aguardar un poco de atención. Ella por tanto se mostró sorprendida de su audacia, de todas maneras, Erwin siempre había actuado muy y demasiado confiado en circunstancias como esa, dónde Levi podría ser testigo de sus acciones.

—¿Crees, Hanji, que podría yo verlo? —. Preguntó tomando de nuevo distancia.

Ni siquiera estaba enfocado en alguna reacción de Levi, lo cual podría decir que definitivamente lo hacía a un lado de su interesante atención.

—No. No creo. Dave está un poco irritable y necesita su espacio para sobreponerse—. Dijo Hanji volviendo a girarse para caminar ahora con Levi—. Ya le dije: no se preocupe. Mi familia y yo nos encargamos de su bienestar, es suficiente. Tenga buen día, profesor Smith.

No se quedó a esperar una respuesta de Erwin, ni a verle la cara más tiempo. Agarró a Levi del brazo y lo invitó a caminar un poco rápido junto a ella. No era consciente de su expresión facial que no pasó nada desapercibida para Levi: fastidio, por esos labios alzados desde los músculos del mentón (un gesto que hacía ella cuando evidentemente estaba fastidiada) y sus ojos irradiando cansancio del malo.

—¿No deberías preguntárselo a Dave? —. Recibió los ojos de Hanji en él, ante su pregunta.

—¿Preguntarle qué? —. Prosiguió ella.

—Tú no sabes si en realidad él no quiere verlo—. Dijo Levi con mucha naturalidad.

—Levi no creo lo que me dices. Le estás dando el beneficio de la duda.

—¿Crees que no me fijo de lo que digo? Solo creo que tú no lo sabes en realidad, si no quiere verlo. Quizás deberías preguntarle.

Y Hanji lo miró aún más extrañada de su hablar cuando en unos meses atrás tuvieron una fuerte discusión originada por el tema de Erwin en torno a Dave: que sea el mismo Levi que ahora dijera aquello como una apertura, definitivamente la sorprendía. ¿Le sucedía algo a Levi de lo que ella no estuviera enterada?

Dejó salir una risa nerviosa, se rascó el puente de la nariz y alzó sus ojos buscando una respuesta a esa situación en el techo con telas de arañas. Arrugó la nariz al ver las arañas caminando en sus casas, esa criatura precisa le generaba un poco de malestar desconocido, prefirió volver a hablar con Levi.

—Quizás lo haga—. Dijo, y empujó la puerta del baño de damas dejando a Levi fuera.

Desde una distancia prudente, alguien en particular, observó detenido el accionar de Erwin aún más cuando agarró de la muñeca a la ex esposa de su importante cliente. Nile se preguntaba qué tipo de conexión tendría Erwin con Hanji Zöe.

Ya estaban fuera del portón del refugio animal San Francisco de Asís, Gretchen pidió la entrada para ella y su hermano como visitantes. Naturalmente Levi informó a los administradores del refugio que ellos irían. Una petición especial, concedida. Aunque en primera instancia Gretchen pensó en llevar a su hermano al lugar sugerido por Hanji, decidió cambiarlo por el refugio, sabía que a Dave igualmente le agradaría la idea y fue así.

Unas personas jóvenes que seguramente hacían voluntariado los guiaron hasta el lugar, recorriendo un amplio campo con césped y al fondo dónde se divisaba seguramente dónde dormirían los animales. El refugio contaba con un número aproximado al ciento de animales; entre felinos, caninos y aves de corral.

—Hola, hola… oh, buen chico, gran chico—. Murmuró Dave sonriendo a los caninos más sociables que se le acercaban moviendo la cola, él les acariciaba el lomo y el hocico como si de buenos y viejos amigos se tratase.

Gretchen lo observaba desde su posición un poco cercana, él sonreía y parecía en paz, todo calmo: que no fue inevitable que le transmitiese la misma sensación de sosiego. No se equivocó cuando pensó en llevarlo a ese lugar, estaba igual de feliz que él.

Una de los voluntarios les fue enseñando el resto del lugar, y las rutinas. Conocieron a los gatos también, y a unas gallinas que Dave dijo que eran muy guapas por su cresta muy roja y su plumaje casi dorado, estaban gordas y ponían huevos tamaño L: habían dicho de ellas.

—Esta es el área dónde reciben los baños medicados, y luego allí donde son tratados los que vienen con emergencias médicas: la mayoría atropellados, desnutridos y enfermos en la piel por su estado de abandono.

Había algunos gatos que al parecer estaban en recuperación puesto que se encontraban en jaulas y muy bajos de ánimo, apenas abriendo los ojos: una situación que en seguida logró en Dave disolverle en agua los ojitos, era muy sensible con los animales y por ello su cuerpo respondía como tal. El punto positivo resultante de todo aquello era el hecho de que por lo menos tenían ahora, aquellos animales; una atención, una caricia de bondad y esperanza, un techo bajo el cual estar amparado y no a la intemperie de la calle a esperar una muerte indigna, dolorosa y en completa soledad.

Estuvieron una hora en el refugio conociendo, luego se dedicaron a formar parte un poco de ese lugar: porque Dave quiso y Gretchen le siguió el paso. Bañaron dos perros, y alimentaron a otros cuántos. Ya pronto deberían partir. Salieron de nuevo a casa porque ninguno de los dos decidió si seguir fuera de casa. Pasaron por una heladería, como siempre hacían. Parados frente al mostrador observando los sabores de helado estaban: embelesados por unos sabores más que por otros.

Abruptamente sucedió algo.

—¡No me toque! —. Espetó Dave sobresaltándose ahí frente a los sabores de helado.

De inmediato Gretchen se mostró sumamente defensiva, pensó, que aquel hombre desconocido estaría tocando a Dave por la forma en que él grito y se agitó, moviéndose hacia detrás de ella en busca de protección. Extendió su brazo en forma de protección, y se plantó a rebuscar palabras para hablar frente a ese hombre.

—¿Qué estaba haciendo? —. Preguntó entre dientes.

El hombre frente a ellos, inhaló aire, parecía confundido o eso quería dar a entender a la chica y al despachador de helados que se mantenía alerta y atónito.

—Me he asomado también para ver los helados, el chico reaccionó así. Yo no lo he tocado—. Dijo, lo más calmado posible.

Gretchen parecía no tomar credibilidad de su palabra manteniéndose en negación. Detrás suyo podía percibir cómo Dave temblaba ligeramente, llevó su mano hacia atrás y le agarró la de él en un solo puño. Volvió a mirar al sujeto dispuesta a increpar sobre su supuesta verdad cuando se acercó el señor Sebastián desde una de las mesas esquineras en esa heladería a alzar la mano suplicando un pare a la situación. Él comenzó a hablar tan sereno:

—Es verdad lo que dice el caballero, no lo ha tocado, sucede que se rozaron cuando Dave se movió un poco: lo vi, Gretchen, no fue intencionado.

Pero Dave temblaba detrás suyo, no lo entendía. Quizás no debió llevarlo ahí, quizás debió tener mayor precaución y haber anticipado que algo como eso podría suceder: que Dave reaccionara con espanto ante el mínimo estímulo asociado a sus recuerdos. Entonces se giró al dependiente de la caja, le dijo los sabores que quería y se llevó a Dave fuera del local hacia el auto.

Antes de salir se había disculpado con el hombre, no fue sencillo.

El señor Sebastián les llevó los helados y regresó por uno para él. Se quedaron en el auto comiendo el helado, una vez que Dave se tranquilizó un poco. El helado se volvió cremoso en el tiesto de espumafon porque Dave solo le daba ligeras cucharadas.

—Me siento tonto—. Puso en sus labios aquello de sincero. Seguía jugando con el helado en el tiesto.

Ella lo instó a que se acercara y se dejara caer en ella, encerrándolo con un abrazo, era una manera de hacerlo sentirlo cerca y protegido en medio suyo.

—¿Quieres que llame a mamá? —. Le preguntó con voz suave y muy dulce.

El menor negó.

La tarde no brillaba con la misma fascinación que antier, nubes grisáceas le daban el aspecto circunstancial de poca luz de día. Llevaba un buen rato observando a Levi dormir que a ella también se le insertó la necesidad de dormir junto a él. Recapitulaba en que estuvieron muy pendientes de su hijo en cuanto a rutinas de alimentación y descanso que se descuidaron de ellos mismos: en ese ejemplar sentido del ser padre y madre.

Levi atravesó por una abrupta subida de la presión arterial sobrepasando las cifras establecidas tanto PA sistólica y diastólica, el fuerte disgusto que experimentó por el daño de las cintas de las cámaras de seguridad de la escuela (cuando aparentemente estaban en buen estado) y la postergación de la audiencia ya que determinaron que debían seguir investigando le hicieron sumergirse en estrés crónico. Fue declarado persona hipertensa el día después de la crisis, y en el momento actual todavía seguía el proceso de recuperación.

Se recostó en el sillón de la habitación, muy pronto el médico de turno debería pasar para revisar a Levi y su progreso. Ciertamente, ella también estaba muy cansada; parecían demasiadas cosas en pocos días. Incluso Dave volvió a presentar una crisis asmática. Temía porque ahora que se encontraba vulnerable fuera posible la aparición también de una crisis con la anemia: aunque seguía el tratamiento, se lo mantenía muy limpio (porque sería peligroso si llegara a enfermar por una bacteria), siempre debían estar alertas respecto a su condición.

De nuevo cerró los ojos, extenuada. Ahora tenía un gran peso sobre ella, así se sentía; debía mantenerse fuerte para su familia.

La respiración agitada de Levi al despertar le dio el impulso para volver a abrir los ojos y sentarse en el sillón a contemplarlo somnoliento, abriendo los párpados, volviéndolos a cerrar por la luz que le molestaba. Él lentamente se pasó la mano por el rostro, dejó la palma en su cara como un escudo protector de luz. Mínimamente abrió los dedos, mirando a través de ellos el techo de esa habitación de hospital. Intentó hablar, Hanji ya estuvo a su lado para escucharlo mejor.

—He dormido demasiado—. Murmuró aún con la voz ronca por el despertar.

—Lo necesitabas—. Dijo Hanji, parada y tocando la sábana azul.

—¿Cuándo se supone que me darán el alta? Estoy fastidiado de estar aquí y no poder hacer nada.

—Se paciente, Levi. No es bueno que ahora te comiences a exaltar.

—No voy a estar tranquilo hasta que ese cerdo miserable sea condenado—. Dijo aquello apretando los dientes. — Como si no fuera suficiente mi testimonio y el de Dave—. Continuó refunfuñando.

—Lo sé, te comprendo. Tampoco estoy tranquila y siento mucho coraje Levi. Pero en este momento no es preciso que hables de eso, podría afectar tu salud.

Ella tenía el mismo fastidio en los labios, era algo que más alcanzaba lo amargo. Comprendía terriblemente a Levi, ella lo sentía igual o peor, pero también le importaba la salud de él y si querían avanzar con el proceso judicial ambos debían encontrarse bien (por lo menos con la salud necesaria) para llegar hasta las últimas instancias.

— Tsk. ¿Tan débil parezco ahora?

Parecía muy molesto, ahora no solo por el retraso sino por su propia fragilidad declarada. Sabía que aquello debería hondarle mucho en el fondo de su ser fuerte pero que no dejaba de ser un completo humano con un cuerpo, de hecho, frágil: la condena de un alma encerrada.

—No se trata de eso, escucha: tranquilízate Levi, tienes que respirar.

—Quiero salir de aquí…— murmuró sin ver a Hanji, miraba a la puerta.

—¿Eh? Levi, no puedes abandonar el hospital—. Interpuso sus manos en el pecho de Levi.

—No lo entiendes Hanji, esto es un encierro detestable. Quiero salir de aquí, quiero… quiero ver a mi hijo.

Hizo un esfuerzo increíble para sentarse, pretendía desconectar el suero al que estaba conectado, pero Hanji volvió a interponer sus manos para impedir que él ejecutara su idea.

—Vuelve a recostarte, por favor, necesitas seguir descansando.

—Quiero ver a mi hijo—. Repitió, la voz empezaba a sonar un poco pesada.

—Hace una hora hablé con él y está bien. Está en casa con Gretchen, no pasa nada.

—¡No! Yo, necesito verlo ahora. ¡Necesito verlo!

Poco a poco Hanji empezó a notar la agitación motora en Levi, sus manos temblando un poco, buscando bajarse de la camilla, sus labios empezaban a temblar poquito y sus ojos parecían titilar de frío.

—¿Qué te parece si trabajamos un ejercicio de respiración? Vamos cuenta, uno…

—Quiero ver a mi hijo.

—Dos…

—Quiero ver a mi hijo, no me siento bien.

—Tres… Levi no estás respirando conmigo.

—No me siento bien ¿Qué es esto? —. Se puso las manos en el pecho.

Hanji lo observó apretujándose la ropa, creía saber que le sucedía y sería un poco difícil conseguir que se calmara solo hablándole.

—Levi, empecemos de nuevo a contar. Respira conmigo, hondo y despacio. Podrías sentirte mejor.

—No quiero esa mierda, quiero ver a mi hijo—. Demandó alzando un poco la voz.

Hanji tuvo que ponerse un poco rígida con él para que no se sacara el suero, le asustó su estado, no podía demostrarlo. Así que de nuevo se dijo que debía ser fuerte, esta vez para Levi: quien se encontraba un poco alterado, sudoroso, asustado y no dejaba de repetir aquella frase que no sonaba a petición sino a ruego con escopeta.

—Si te preocupa Dave, tienes que saber que está bien ahora. Superó la crisis asmática.

—¡Quiero verlo! ¡quiero ver a mi hijo! —. Exclamó alterado, forcejeando con Hanji sin detenerse.

Sin previo aviso de nada Hanji alzó su mano y le propinó un terrible golpe de revés a Levi en la mejilla: ante esto él dejó de protestar y se pasó la mano por la mejilla herida. Respiraba todavía dificultosamente, pero dejó de forcejear.

La mujer se llevó la mano echa puño al pecho, desde su posición cercana intentó de nuevo acercarse a Levi y tomar su hombro en una suave caricia de confort que no sabía si recibiría bien él.

—Lo siento, tenía que hacerlo.

—¿Sí? ya me di cuenta—. Dijo volviendo su mirada hacia ella, la mujer que queriéndolo o no permanecía a su lado.

—¿Mejor?

—Creo—. Dijo Levi, notando el poco de sudor en su cuello.

—¿Quieres darte un baño? Estoy segura que te sentará de maravilla ahora.

—Creo que tienes razón—. Dijo y respiró hondamente. — Preferiría que el agua no esté tan tibia.

Fue en busca de una enfermera para que revisara los signos vitales de Levi y cerciorarse que se encontraba bien para luego ayudarlo a que se bañara. Así fue, por buena suerte, la presión de Levi se encontraba en los parámetros reglamentarios lo cual fue muy beneficioso y se quedó tranquila ahora si para el baño.

Tenía ropa interior de Levi en una maleta, un abrigo y calcetines limpios: los alistó y acomodó para cuando se vistiera no fuera tan terrible.

Acompañó a Levi en el baño, procurando cuidar que el suero siguiera goteando como lo hacía, solo era cuestión de que Levi no bajara demasiado el brazo. Y con una sola mano evidentemente se le dificultaba mucho la tarea de desvestirse, Hanji lo ayudó, luego vino la limpieza de su cuerpo por lo cual Hanji prestó una de sus manos para ayudarlo a enjabonarse la espalda, extenderle shampoo y el rastrillo en las mejillas (se ponía de mal humor si pasaba tres días sin afeitarse). Lo ayudó hasta donde pudo para secarse y vestirse.

Durante el baño no hablaron de lo sucedido, solamente de indicaciones y así estaba bien: asemejaba un día regular en la rutina de dos personas que se brindan ayuda.

—De nuevo Levi, lo siento por golpearte. No se me ocurrió algo mejor para que salieras de ese vertiginoso pensamiento.

—Podrías haberlo hecho más fuerte. Sé que te contuviste.

—Ja, ja, ja. Si así es como lo prefieres, entonces daré lo mejor de mí en una próxima. Aunque si te soy sincera prefiero que no tuvieras una "próxima" pero es inevitable por ahora.

—Entonces dijiste que Dave está bien, realmente tengo muchos deseos de verlo y saber que es verdad. No es que no te crea, Hanji.

—Oh, lo entiendo. Más tarde lo llamaré para que hablen: él también está preocupado por ti.

Ella no pensaba decirle mucho: «Cree que es su culpa que ahora tú estés aquí hospitalizado», pensó y se fijó en que Levi la estaba observando detenidamente.

—¿Ah? Me suena un poco nuevo eso que dices.

—Pues eso es porque casi, casi no te enfermas. ¿Ves ahora? Bueno, hay muchos preocupados por ti, unos más que otros.

—Mm.

—Pero no es la primera vez que se preocupa por ti. ¿Verdad? Los niños esperan que pronto te recuperes, no te lo iba a decir: vendrán mañana en la hora de las visitas—. Dijo y percibió los ojos bien abiertos de Levi.

No sabía si había dicho algo extraño o malo porque Levi no la dejaba de mirar, quien sabría que estuviera ahora pensando. Quiso preguntarle cuando finalmente él despegó su mirada de ella, y al parecer sonrió un poco, aunque trató de ocultarlo.

¡Hola! Muchas gracias por leer. Y disculpa la hora en que publico: me he distraído en otras actividades.

Al final de este capítulo hemos leído que Levi experimenta una crisis de pánico y el que Hanji lo hubiera abofeteado tiene que ver con su recurso para ayudarlo. Les voy a contar lo que mi profesor de psicopatología en quinto semestre nos dijo, y eso es que, como recurso inmediato: infringir un estímulo externo (que no sea nada extremo) para causar un poco de dolor, esto hará que el cerebro se enfoque en ese dolor como el peligro real y desatiende el peligro imaginario de la crisis de angustia.

Claro que, esto no es más recomendable, pero uno de los demás recursos.

Vamos por otro punto; en este capítulo Dave nos ha dejado conocer eso que él no sabe que es respecto a los senos y este es un tema que pueda muy bien abordarse desde una postura psicoanalítica. Y no es morbo de él, es algo más. Aunque la función principal de los senos en la alimentación, hay demás funciones que le subyacen (dentro de la sexualidad). En el final del manga de Soul Eater: Kid-kun realiza un estudio respecto a esto y me parece que sus resultados van orientados a la relación protección-senos o algo así. Viene de la mano que el pasado de todos nosotros durante la lactancia (a mi parecer) y lo que este proceso implica.

19/10/2020