- ¡Dib bestia! ¡¿Utilizaste el preciado y sofisticado sistema de bombas de Zim?!

Aquella recriminación resonó ampliamente por toda la habitación, causando que el amante de lo paranormal enfocara su vista en el pequeño extraterrestre que le reclamaba sombríamente con la mirada, esos hermosos orbes de color magenta lo tenían raramente cautivado, era como percibir una minúscula parte del universo en ellos. Atrapantes, profundos, y especiales... ¿Por que nunca se había dado cuenta de eso antes?. Claramente, el terrícola añoraba seguir observándolos por un largo tiempo, pero el frío acero del metal estrujó su garganta, indicando que el irken requería una respuesta inmediata, provocando que el de lentes simplemente suspirara, mientras que a su vez, hacia una sutil seña con ambas manos, afirmando silenciosamente lo antes cuestionado. Un fuerte gruñido escapó de los labios del alienígena, deseando internamente atravesar, y desgarrar la piel de su antiguo rival, a veces era imposible controlar o reprimir el odio, aborrecimiento y repudio que le causaba, pero como si estuviera contradiciéndose a sí mismo, lentamente comenzó a acostumbrarse, a regañadientes, de su fastidiosa presencia.

Guardó frustrado las feroces garras metálicas en su pak, para acto seguido, continuar en lo que arduamente estaba trabajando. Durante los últimos días estuvo planeando junto al cabezón, un plan que los beneficiaría a ambos, siendo esta la principal razón de su "alianza", después de todo, no podía enojarse con su ahora "compañero", debido a que el mismo le sugirió un método destructivo, para desviar temporalmente la atención de su némesis en común. A veces distraer a tu rival con una pequeña mentira era efectivo, pero demasiado arriesgado, desafortunadamente estaban sin muchas ideas, por lo que destruir gran parte de los laboratorios Membrana les conseguiría un poco más de tiempo, y la tecnología necesaria para su siguiente movimiento. La nanotecnología era la más eficaz y práctica cuando se tenía que trabajar en mecanismos discretos, modelo que perfeccionó con la ayuda de Dib, ambos siendo excelentes en la ingeniería, sin importar si era humana o alienígena, para su sorpresa se complementaron perfectamente creando un diminuto dispositivo con múltiples funciones, en las que resaltaban principalmente el rastreo, monitoreo y la comunicación, esto con la finalidad de saber cada movimiento que ejecutaría el de ojeras, para intentar detenerlo sobre la marcha.

Mientras tanto el de gabardina negra se estiró una vez más sobre la camilla, últimamente se quedaba dormido en cualquier sitio cómodo que le brindara el irken, involuntariamente se estaba comportando como un gato, acomodo ligeramente su ropa y se acercó hasta el de piel verdosa, verificando dudoso que todo se estuviera efectuando según lo acordado.

- ¿Y cómo lo llevas, enano? -preguntó con curiosidad, mirando cada acción del alíen- Tal vez es mejor que descanses un poco, Zim. -aconsejó calmadamente, recibiendo nuevamente un gruñido- Entiendo muy bien que eres un "ser superior" de una "raza conquistadora", pero deberías al menos detenerte un par de horas.

- Ese no es tu problema, despreciable cabezón. -respondió sin mirarlo, manteniendo su concentración- Mi condición actual es estable, y mi cuerpo no requiere reponer energías. -señaló ocultando un corto bostezo- Me falta muy poco para terminar, este trabajo es mucho más importante que cualquier otra cosa. -acotó firmemente, terminando los ajustes del dispositivo.

- Como quieras, será la última vez que me preocupe por tu bienestar, lagartija espacial. -mintió ofendido, analizando sutilmente el estado del irken- Por cierto... -hablo intrigado, rascando su nuca- ¿Cómo haremos para ponerle ese rastreador a Louie?. -cuestionó abrumado, intentando pensar en algo.

- Simple, engañándolo.

- ¿Que? ¡Debes estar bromeando!

- Hablo en serio. -aseguró, ganándose la atención del contrario- Dudo que sospeche de un simple "Dije". -sonrió orgulloso, mostrando una versión en miniatura de una luna- He notado que él tiene eso que usan las féminas una "cadena" o "colgante". -repitió inseguro, tratando de recordar- Así que según mis investigaciones esto lo complementaria, sería un especie de obsequio de "paz" y nos daría su ubicación exacta en todo lugar.

- Odio decirlo, pero realmente da la ilusión de ser un accesorio normal. -comentó asombrado, viendo el objeto con detenimiento- Juraría que no parece uno de tus inventos, bueno tampoco lo hubieras fabricado sin mi ayuda. -mencionó con burla, recibiendo reclamos del irken- Admítelo, enano.. ¡Me necesitas!

- ¡CALUMNIAS! ¡INVENCIONES! -grito enojado, acusándolo con el dedo índice- ¡Zim no te necesita para crear algo tan sencillo como esto!

- Aja, como digas. -rodó los ojos, totalmente divertido por su reacción- ¿Por qué elegiste la forma de una luna? -interrogó con curiosidad, sentándose al lado del alíen- Fue por alguna razón particular. ¿O..?

- Oculta perfectamente su maldad, es como "el lado oscuro de la luna" o algo así. -expresó sin pensar, activando su mejorado disfraz de humano- Además es el diseño que más convenció a Zim. -confesó desinteresado, colocando el objeto en una pequeña cajita negra- Voy a entregárselo.

- ¡¿Ahora?!. -preguntó anonadado, sintiendo una fuerte opresión en el pecho- Espera un segundo. -lo tomó del brazo, buscando detenerlo- Es peligroso, iré contigo.

- Ni hablar, suelta a Zim. -ordenó negándose rotundamente a su petición- Si vienes conmigo solo causarás otra estúpida pelea, en cambio si voy solo, existe una pequeña posibilidad que baje la guardia conmigo.

- ¡¿Estás loco?! -lo miro enojado, apretando su brazo- La última vez que estuviste a solas con él te secuestro, experimento con tu pak y casi nos mata. -nombró irritado cada acontecimiento.

- No estaré solo con él, será en un sitio rodeado de otros asquerosos humanos, así que no tendrá oportunidad de hacerme nada mientras este en un lugar público. -respondió fingiendo tranquilidad- Además, estas muy inestable desde tu último encuentro con tu progenitor, conociéndote arruinarías todo en lo que hemos estado trabajando.

- ¡P-Pero..! -detuvo sus palabras, no le gustaba para nada la idea- De acuerdo, si estas tan seguro de que si eso es lo que quieres, vete. -soltó lentamente el agarre, alejándose unos pocos pasos- No me importa lo que te pase. -mintió, cruzándose de brazos.

- El grandioso Zim no necesita que lo cuiden, solo que se arrodillen ante él.

- Ten cuidado.

Extrañamente al escuchar el tono en el que fueron pronunciadas esas últimas palabras, hizo que el de piel verdosa sintiera una rara mezcla entre dolor y culpa, incluso aumentando mucho más este malestar al notar como el chico gótico apartaba efusivamente la mirada, deduciendo tontamente que quizás estuviera genuinamente preocupado por su seguridad. "Obstinado" y "Orgulloso" eran un par de rasgos que compartían, por lo que esa declaración protectora fue inesperada, pero alentadora. Suspiro pesadamente para sus adentros, estaba a punto de arrepentirse de lo que iba a hacer, pero sentía que era lo correcto, tomo bruscamente el brazo del terrícola, causando que este mismo se sorprendiera por el repentino contacto, en medio de la confusión, el de orbes magenta aprovecho para depositar algo en él la mano izquierda del humano, para acto seguido, escapar disimuladamente del lugar. Por otro lado, sin entender absolutamente nada de lo que acababa de pasar, el amante de lo paranormal tardó unos cuantos segundos en reaccionar, mirando tontamente por donde se había marchado su amado rival, otra vez fue abandonado en su propia soledad.

Apretó fuertemente su puño, sintiendo el frío tacto de algo escondido en su mano, vagamente intrigado recreo la acción necesaria para admirar que entre sus dedos estaba una brillante cadena plateada acompañada con un fantasmagórico dije, más específicamente siendo un pequeño fantasma con una expresión similar a la que tenían sus antiguas camisetas. Sus labios no le permitían emitir palabra, le encantaba, quedo observándolo y tocándolo como si fuera algo preciado, sabía el esfuerzo que había detrás de ese gesto, no solo por el colgante en sí, sino que también Zim aun recordaba uno de sus más grandes gustos que aprecio a lo largo de toda su vida.

- Gracias, chico espacial.

Desafortunadamente aquel momento no duró demasiado, para su sorpresa un constante pitido se extendió por toda la habitación, causando que el chico gótico inconscientemente se asustara, buscando desesperadamente el origen del sonido hasta que un parpadeo incesante proveniente desde el computador se encargó de aclarar todas sus dudas. A unos escasos metros en la enorme pantalla se mostraba la imagen del vortiano que lucía cansado, su rostro denotaba desesperación y temor, esa era una clara señal para el amante de lo paranormal de que algo andaba mal.

- ¿777?. -lo nombró dudoso, viéndolo con detenimiento- ¿Qué sucedió? -preguntó directamente, deseando no escuchar su contestación.

- Dib, necesito hablar con ustedes ahora. -solicito sumamente nervioso, mirando de reojo a su alrededor- No tengo mucho tiempo, y lo que debo decirles es urgente.

- Zim acaba de irse, estaba por ir a buscarlo. -admitió ligeramente apenado, rascando su nuca- Veras ambos decidimos entablar una especie de acuerdo para...

- Esto no puede esperar. -interrumpió rápidamente el de cuernos- Dib, por favor, escucha bien lo que voy a decirte. -rogó dando un profundo suspiro- Debes regresar cuanto antes a la sede de la corte espacial, se desató una guerra con integrantes de las diferentes especies, a raíz de una discusión por la autoridad. -informó abrumado, moviendo sus manos.

- Eso es peligroso, demasiado. -exclamó anonadado, despeinando su cabello- Iré cuanto antes, pero no puedo dejar solo a Zim, él estará en peligro si lo dejo... -mencionó entre susurros, intentando pensar en qué hacer- ...Otra vez.

- Tienes una obligación que cumplir como embajador, Dib Membrana. -señaló con firmeza, mirándolo a los ojos- Estoy igual de preocupado por el bienestar de Zim, por eso planeo llevarlo junto a mis hijos a una constelación lejana. -suspiro vagamente, buscando calmarse- Al menos por un tiempo.

- Dudo que Zim acepte eso, pero.. -bajo la mirada, recordando todo lo que sufrió el irken hasta ahora- .. Lo mejor será que este contigo, 777. -exclamó con un gesto triste- No quiero separarme de él, sé que me odia y jamás va a perdonarme, pero yo lo amo. -confesó sumamente arrepentido- Si lo obligó a irse contigo.. ¿Lo cuidaras bien?.

- Por supuesto, es mi único amigo, sin él no tendría a mis niños. -recordó nostálgico, quería regresar a su hogar rápido- Lo importante es que regreses, y detengas la disputa Dib, se que el invasor estará bien hasta que yo vaya por él.

- Estaré ahí en un par de días, me iré ahora. -aseguró decidido, observando por última vez al vortiano- Si logras escapar con Zim, los ayudaré para que nadie los encuentre. -habló entre murmullos, cortando la comunicación- Al menos así estará a salvo de Louie, y no tendrá que sufrir por mi culpa, nunca más.

Se dió media vuelta, poniéndose cuidadosamente el colgante que antes le habían obsequiado, su siguiente objetivo sería llegar hasta su nave, no quería despedirse, desde niño detestaba esas acciones, pero si no se apresuraba tal vez la Tierra también resultaría involucrada en aquel conflicto de intereses.