Sincerándose


Ya avanzada la noche, cuando la última canción que había elegido para su fiesta sonó, supo que era el momento para irse, los demás seguirían festejando hasta el amanecer, pero los novios debían irse, ella tenía una buena manera de salir pasando desapercibida.

Ahora estaba esperándolo en el auto, el letrero de recién casados estaba en la parte trasera, sólo faltaba Laxus, quien tal vez no salió sin llamar la atención como ella, al verlo entrar al auto le sonrió, la limusina empezó a avanzar, él tomó de la mano a su por fin esposa y se quedó viéndola.

-Sí que luces preciosa – Acarició su mejilla

- Y eso que no has visto lo que me pondré para nuestra noche de bodas – Soltó con una sonrisa ladeada

Laxus quiso en serio ser una rayo en ese momento para llegar a su departamento lo más rápido posible, después del estrés y demás decidieron pasar su noche de bodas en ese lugar que había sido tan especial para ellos, era de cierto modo una despedida, pues en unos días se mudarían a su nuevo hogar, Mirajane estaba no tan convencida del todo, puesto que sentía que quedaba mal con Ever cuando había prometido ayudarla sus primeros meses de maternidad, claro que Lissana estaba muy feliz y dispuesta, ambas le dijeron a Mira que no se preocupara, que su felicidad estaba primero, que ya se había hecho cargo de todo mucho tiempo y que sería mejor que disfrute junto a su esposo.

-¿Crees que hayan notado que ya no estamos? – Preguntó divertida

- Tal vez nos hayan perdido el interés desde que lanzaste el ramo… - Contestó del mismo modo

Mira se recostó en él jugando con su mano.

-Lo cierto es que no eres tan bueno en escapes cómo yo – Habló con una sonrisa ladeada

- Aun sigo sorprendido de cómo te fuiste sin que yo lo note – Asintió – Es decir, estabas conmigo antes de que salieras

- Para que veas que en serio me tiene que cuidar, Rayito – Lo vio

- Créeme que lo haré – Suspiró empezando a besar a su esposa

La complicidad que tenían cada vez que se veían era única, siempre estaban el uno para el otro, en serio parecían hechos para corresponderse, ambos se conocían del todo y descubrían mucho con el paso de los días, podrías simplemente verlos pasar y notar esa mirada en la que pareciera estuvieran hablando, sin decir palabras, una complicidad que muchos morirían por tener, con una persona que les corresponda del mismo modo.

-¿Entonces harás que lo pregunte de nuevo? – Endureció un poco la voz

Jellal suspiró acomodándose en el asiento – Hablaba de Ultear, es todo – Contestó rápido, la verdad no le agradó el tono con el que se lo preguntaba

Erza se quedó callada viendo a Wendy que estaba en sus piernas – Sabes que si no me quieres contestar sólo tiene que decírmelo, no responder de esa forma – Habló algo bajo no queriendo alterarse

-¿Para qué después estés molesta porque no quieres expresar lo que te pasa? – Fue un reclamo

La peli escarlata levantó la mirada – ¿Ahora vas a decir que yo soy la que no habla de lo que le sucede? – Entrecerró los ojos soltando una pequeña risa sarcástica

-Recuerdo que fuiste tú la que me rechazaba mientras yo no entendía porque te comportabas así – Le confrontó la mirada

- Ah… - Asintió – Ahora también para agregar la que rechaza soy yo

La situación estaba sacando muchos temas a aflorar sin que ellos mismos lo hagan, cada uno estaba a la defensiva de algún modo intentando averiguar lo que pensaba el otro.

-¿Sabes? – Habló el peli azul con calma – No quiero discutir – Negó viendo cómo el auto se detenía en frente de la mansión, no había notado que habían estado tanto tiempo riñendo

- Claro, sigamos pretendiendo entonces que estamos bien y que tenemos una vida perfecta – Abrió la puerta acomodando a Wendy en sus brazos con cuidado de no despertarla

- La que empezó con no hablar y pretensiones de las que mencionas fuiste tú – La alcanzó cuando ya estaba a medio camino de la puerta

Erza hizo como si no lo escuchara buscando las llaves en su saco.

-Pásame a Wen – Emitió con más calma estirando los brazos

- No – Habló firme abriendo la puerta y entrando a la mansión – Yo voy a acostar a MI hija – Se abrazó mejor a la pequeña y fue escaleras arriba

Jellal cerró la puerta, apretó los puños enojado, y la siguió.

-Te recuerdo que también es mi hija – La vio – Y no me vengas con lo de los papeles… - Habló rápido antes de que ella abra la boca – Que nosotros ya hablamos de eso

- Creí que el que no quería discutir eras tú – Subió las escaleras con cuidado

- No quiero discutir – Aceptó – Sólo te aclaro que Wen es mi hija también – Emitió con lentitud esperando que la peli escarlata no tropiece y cuidando por si algo así pasaba

- Y por la tranquilidad de ella no deberías de estar alzando la voz – Frunció el ceño cuando la sintió removerse indicando que estaba intranquila, llegó al último escalón y caminó en dirección del cuarto de la pequeña

- No estoy alzando la voz – Negó – Sólo te expongo el hecho de que…

- Si Jellal, cómo sea – Suspiró deteniéndose en la puerta de la pequeña – Despídete de Wen, en un momento voy al cuarto – Intentó decir relajándose

El peli azul asintió acercándose al hombro de la mujer y dejando un beso en la mejilla de la pequeña.

-Hasta mañana Wen, te adoro, descansa – Susurró mientras le acariciaba el cabello, se alejó y se dio vuelta en dirección a la habitación que compartía con Erza

La peli escarlata entró a la habitación de Wendy, la depositó suavemente en la cama y empezó a ponerle el pijama con cuidado de que no se despierte, no le sorprendió que no lo hiciera, había corrido y comido en todo el día, estaba realmente cansada, pensó en lo inmaduros que habían sido por pelear frente a ella, por más que esté dormida, pues Erza recordaba claramente cuando era pequeña y se quedaba dormida en los brazos de su madre, le llegaban recuerdos de escucharla llorar a lo lejos, sabía que sí lo hacía en verdad, acarició el cabello de Wendy no queriendo que los haya escuchado discutir del mismo modo, la arropó, sonrió cuando Charle subió al lado de la pequeña, y pareciera que esa gatita había estado escuchando todo, pues de algún modo sentía una mirada de reprobación hacia ella.

-Al menos sé que cuando sus papás discuten tú estás ahí para cuidarla – Acarició la cabeza del pequeño animal como si le pidiera perdón, entendió con su gesto un amable gracias y se levantó de la cama – Ahora sí Wen, descansa – Besó su frente – Te adoro y perdóname – Susurró intentando no llorar inútilmente pues lagrimeó un poco

Erza salió de la habitación con calma, caminó hacia la suya y abrió la puerta, los ojos de él se mostraban arrepentidos, dejó el abrigo a un lado y caminó hacia Jellal con cuidado.

-Perdón – Dijeron ambos al unísono

El peli azul la tomó de la muñeca y la jaló amablemente a él, ella se abalanzo encima de Jellal y se quedaron abrazados unos minutos.

-Siento haber dicho lo que dije – Habló sinceramente el peli azul – Sólo preguntabas y actué como un idiota

- Creo que actuamos del mismo modo - Alzó la mirada, se deshizo de los tacones y se acurrucó mejor con él, quien la abrazaba con firmeza

- Erza

- Jellal

Ambos emitieron sus nombres al mismo tiempo, se sonrieron para reconfortarse y aunque no lo creían tenían la misma idea en mente.

-Debemos hablar – Coincidieron nuevamente

A muchos les asusta dicha frase, porque ya presienten a lo que se referían, ellos en cambio no tenían ni idea de lo que se expresarían, pero sabían que debían decirse algo.

-Empieza tú – Cedió el peli azul que la verdad creía que ella necesitaba más de esa conversación, se lo debía después de todo

- Creo que debemos empezar con uno de los temas más recientes que hemos evitado de algún modo – Suspiró – Y que fue el detonante para iniciar con nuestra estúpida discusión, entonces… Ultear… no quiero tampoco que me des todos los detalles, pero tal vez sí decirme – Se removió algo incómoda – ¿La querías? Y no me refiero a estimarla, si no que si sentías si quiera un enamoramiento o algo por ella

Jellal balanceó la cabeza pensando cómo responder y si él exigía sinceridad debía de ser sincero también – No te negaré que me parece guapa… - Sintió a Erza tensarse, pero la abrazó más a él – Y tal vez hubo una especie de atracción física, pero no la quiero al grado de amarla cómo para una relación ¿Entiendes? – La vio – No la veo cómo una mujer ideal para mí – Suspiró – Y la verdad me pone muy triste haberla dañado en repetidas ocasiones haciéndole ver que no la amaba en ese sentido – Se encogió de hombros

-¿Seguro? – Emitió aun nerviosa

- Por más ilógica o común que sea la frase que quiero decir, creo que al menos para mí es verdadera – Tomó aire viéndola directamente a los ojos – Yo nunca dejé de amarte – Asintió – Nunca concebí ni si quiera querer a alguien más que no seas tú en mi vida, no me imagino compartiendo mi vida con alguien más - Acarició su mejilla

Esas palabras fueron sinceras y Erza lo pudo sentir, pero aún había una espinita que la clavaba y no sabía muy bien cómo expresarla.

-Y… - Mordió el interior de su mejilla no queriendo sonar fuera de lugar después de esa confesión – No la extrañas ni un poco en el aspecto… - Jugó con las manos nerviosa – Ammm.. ¿De cama?

Jellal rio un poco negando – Para nada, Erza – Contestó sincero medio entendiendo el siguiente tema a aclarar que vendría

-¿Y tienes algún problema conmigo en ese aspecto? – El peli azul se acostó y la posicionó encima de él

- ¿Por qué lo crees? – Continuó acariciando su mejilla

- Porque… - Se sonrojó levemente – Desde que volvimos tú y yo, pues no hemos hecho nada de nada – Suspiró

El peli azul asintió – ¿Entonces creíste que era por Ul o algo así?

-No exactamente – Apoyó ambos brazos encima de él para poner su rostro encima – Pero si quisiera saber qué pasa, porque el día en el que te espere con el negligee, te dormiste, y no has estado haciendo nada para poder estar juntos o así

- La verdad es… - Vio al techo – Que no creo que me merezca estar contigo todavía – La cara de Erza le dijo todo sin si quiera abrir la boca – Es decir… - Pasó el dedo por el brazo de ella – Es algo importante y no siento que me lo haya ganado, además…

- Jellal – Decidió detenerlo ahí - ¿Te das cuenta que eso es algo que esa tonta culpa te está haciendo pensar? – Intentó sonar firme – Ya debes de dejarla atrás por completo – Se acercó más a su rostro – Creo que quien decide si mereces o no tener relaciones conmigo, soy yo – Trató de sonar más divertida – Y… - Rio levemente – Me hiciste en serio pensar que era algo relacionado conmigo el que no quieras nada

-Erza – La abrazó más a él – No podría encontrar algo en ti cómo para que no quiera tener absolutamente nada contigo – Besó su frente – Eres en serio la mujer más sensual y sexy que he visto – Susurró seductoramente – Y… juro que ese día del negligee necesité de todo mi auto control

El peli azul sintió como el puño de ella aterrizaba en su hombro - ¡Te hiciste el dormido!

-Ammm … ¿Auch? – Alzó un poco el hombro

- Eres un bobo – Se quejó

- Lo siento – Asintió – No quería hacerte sentir así todo este tiempo, y te prometo que ya no pensaré que no te merezco en ese aspecto – Suspiró

- Más te vale – Ordenó

- Ahora sí me quieres decir que te pasa, Scarlet – La vio – Porque sé que esas reacciones tuyas no sólo eran porque no teníamos relaciones – Habló suave – Es decir, me encantan esos berrinches tuyos cuando quieres mimos, los has hecho siempre, pero… sé que estos días han sido más que esa manera tuya de hacer que te bese y te abrace

Erza enrojeció, pero por lo bien que la conocía Jellal, él se había disculpado y había sido sincero con sus respuestas, debía también ser ella clara con las suyas, pero antes necesitaba algo para poder hablar, se acercó y empezó a besarlo, el peli azul entendiendo lo que pretendía acarició su cabello y espalda mientras correspondía tiernamente hasta que ella se alejara.

-Jellal – Lo vio volviendo a posicionar su mentón en ambos brazos que estaban encima del pecho de él – Yo tengo demasiada inseguridad de estar contigo… - Fue demasiado difícil decirlo – Y ahora no quiero que empieces con tus culpas que es lo que menos necesito – Fue firme y él asintió – Mi inseguridad viene de todas esas veces en las que me ilusioné contigo, en las que creí que tal vez sí podríamos volver y también es por todo lo que pasamos juntos, aún sigo sorprendida por cómo no noté que mentías con eso de ser amigos cuando me terminaste en el hospital… - Recordó – Y quiero que sepas que aunque te amo con el alma, también estoy aterrada de que en cualquier momento pase algo y te apartes, sé que no te alejaras de Wen porque fue un tema muy serio entre ambos el discutirlo, pero … ¿Y yo? – Sintió que las lágrimas se le resbalaban por las mejillas - ¿Dónde quedo yo? – Tomó aire – ¿Dónde quedé yo cuando tú ibas y venías en mi vida cómo querías? – Se le quebró la voz, Jellal se sintió como un idiota y por primera vez entendió que su culpa no le hacía bien a nadie – Dónde quedaré si un día decides que no está bien estar conmigo y te vas… te juro que la idea de pensar que estás aquí, pero el detonante de salir huyendo está en tu cabeza me come por dentro, y aunque no me creas, ya tuve esas clases de sustos las veces en las que llegabas tarde o te ibas a casa sin avisar, es decir que no puedo vivir así, en serio necesito solidez, tener algo claro contigo, porque siento que aunque me digas que soy tu novia y demás podrías irte

El peli azul le limpió las lágrimas con las manos – No, Erza – Negó acercándose a su rostro – No sé porque jurarlo, pero en serio juro que no me iré de tu lado, no las dejaré, ni a Wendy ni a ti – Le dio un rápido beso – Las adoro y no me iré – Erza vio determinación en sus ojos y la sintió con sus palabras – Me da impotencia saber todo lo que has sentido y la clase de miedo que he provocado en ti, en serio lo lamento – Asintió – Yo sólo quiero estar para Wendy y para ti, seguir con nuestra rutina, visitarte en la oficina, llevar a Wen a la escuela, desayunar juntos, despertar a tu lado, jamás me cansaré de esto – Sonrió cuando ella lo hizo – Porque ahora ambas son mi razón de ser, y quiero disfrutar la vida junto a ustedes

Volvieron a besarse, fue tan liberador y a la vez atemorizante decir todo lo que tenían en mente, tener esa conversación que tanto necesitaban, saber cosas del otro, expresar lo que sentían, corregir pensamientos erróneos, disculparse, era como liberarse de una carga que habían tenido tanto tiempo.

-¿Sabes? – Habló Erza al rato desde el cuello de Jellal – Wen me dijo hoy en la limosina cuando íbamos a la boda que no le importaba si nos casábamos, porque sabía que de todas formas íbamos a estar juntos – Sonrió levantando un poco la cara para el al peli azul

- Es extrañamente profundo – Sonrió devuelta

- Sí, lo es – Aceptó – En serio no puedo creer hasta ahora que tenga una hija – Rio un poco – Sé que puede sonar ilógico, pero es aún nuevo

- Ni tú esperabas que Wen llegue a tu vida – Acarició su cabello – Fue algo casi del destino

- Fue por ti – Decidió sacar ese extraño pensamiento que tenía planteado ya que estaban sincerándose

- ¿A qué te refieres, Scarlet? – Alzó una ceja

- Si tú y yo no hubiéramos terminado, yo no hubiera ido a esa cafetería en vez de la usual de siempre y Wendy no habría venido a mí por ayuda – Habló extrañamente seria y convencida

- Erza – Le sonrió divertido – Creo que hay una falla en tu lógica – Asintió del mismo modo serio que ella, la peli escarlata lo vio curiosa – Si hubiera sido un día lluvioso, tal vez tampoco hubieras visto a Wendy, o si ese día no quedabas de verte con Mer cerca al trabajo o si simplemente el orfanato no decidía ir de paseo ese día – Vio cómo el rostro de Erza lo veía analizando sus palabras – El mundo trabaja de muchas maneras – Asintió – Entonces son demasiadas variables las que trajeron a Wendy a nuestra vida…

- Igual me gustaba la idea original de que de algún modo habías hecho que Wen apareciera en nuestra vida – Ladeó la cabeza

- Si para ti es así, entonces lo acepto – Soltó con seriedad

Y aunque Erza ya estaba más convencida de la teoría de las variables de Jellal que la de ella, no reparó en pensárselo más, Wendy era su hija, ya nada lo podía cambiar, y estaba muy feliz con eso.

-Te amo – Volvieron a coincidir en la misma frase después de estar un rato viéndose

El peli azul la atrajo a él para besarla, mientras sus manos empezaban a repasar por su espalda, Erza se apoyó con ambas manos en la cama mientras correspondía, el beso profundizó más por ambas partes y las manos no dejaban de vagar por el cuerpo del otro.

La peli escarlata metió la mano para tocar esos abdominales que la enloquecían tanto, mientras que con la otra mano despeinaba esas hebras azules que amaba, Jellal sentía los pechos de Erza subiendo y bajando levemente encima de él, la tomó de la cintura acercándola más, él un poco divertido hizo que cambien de posiciones para acariciar sus costados, y los bordes de su pecho, Erza sin perder más el tiempo le quitó la parte de arriba de la pijama al peli azul y pasó las uñas con lentitud por su espalda.

Jellal bajó al cuello de ella besando y lamiendo casi sin usar los dientes, sonrió cuando llevó los labios al ras de sus pechos y por lo desacomodado del vestido y desde su campo de vista logró divisar las marcas que le había dejado esa semana, volvió a subir la boca a sus labios y la posicionó de lado abriendo el cierre del vestido, Erza hizo resbalar el vestido mientras seguía besando al peli azul, Jellal iba a deshacerse del brasier cuando escucharon la puerta abrirse.

Erza sonrojada se fue a un lado tapándose con el cubrecama y buscando su pijama debajo de su almohada, Jellal se colocó la parte de arriba de su pijama con rapidez.

La pequeña Wendy entraba con su osito a la habitación.

-¿Otra pesadilla? – Habló una preocupada Erza que logró ponerse el pijama debajo del cubrecama

- No – Negó la peli azul acercándose a la cama

- ¿Entonces? – Se acercó Jellal a ella y la tomó en brazos cuando se lo pidió levantando sus manitos

- Sólo desperté y quise venir aquí – Se recostó en el hombro del peli azul

Erza se acercó a ellos, y le acarició la mejilla a la pequeña con una sonrisa.

-¿Puedo dormir aquí? – Los vio

Ninguno pudo ni quiso negarse.

-Claro que sí – Erza asintió abriendo la cama y entrando en ella

Jellal con una sonrisa acomodó a Wendy en medio de ambos, los dos adultos escucharon todo lo que decía la pequeña, en especial su percepción de la boda, Erza reía y asentía abrazada a Wendy, el peli azul no podía tener mejor suerte en la vida que tenerlas a ambas, cuando su novia e hija se quedaron dormidas, él las arropó mejor y se acurrucó en la cama para entregarse al sueño también.

No importaba que los haya interrumpido en medio de la redención que el peli azul no se creía merecedor, lo que importaba es que se tenían, formaban una pequeña, pero bella familia, le habían dado a Wendy amor y un hogar, era todo lo que necesitaban los tres.

Una familia…

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Hola! Este cap tiene muchas revelaciones y creo que sirve para establecer a Jellal y Erza por fin! Porque antes sólo se habían narrado hecho y percepciones, pero nunca hablaron en profundidad lo que sentían

Y… sé que interrumpí el lemmon :v pero sentí que era mejor acabar con los tres durmiendo

Ya habrá tiempo para el lemmon no se preocupen :v

Por cierto... ya sé que Erza no es de hacer berrinches ni así, pero es un rasgo que me gustó poner a pesar que es contradictorio a su personalidad

Sección de comentarios:

Pilikali: Espero que la conversación haya sido lo que esperabas :3