Capítulo 39
Esa vez, Levi tenía bastante de qué hablar con su madre.
—¿Podés creer que no salió del clóset? Quién hubiera dicho que a mi edad tendría que enfrentar esos problemas…
—Ay ay, habló el superado… mirá Levi que soy tu madre, si alguien sabe la de muertos que vos guardas en ese ropero, soy yo.
—Me asumí como homosexual en un mundo hostil, ¿qué más querés?
—Y… hay más cosas debajo de la alfombra, ¿no te parece?
—Mmm… me huele a que te referís a algo en particular.
—Pues sí… Hablé con Kiyomi hace unos días.
—Ah… ya veo por dónde viene esto. Ni lo sueñes. No voy a pasar Navidad con ella.
—Oh, vamos… ya sabes que es importante para su familia. No estés enojado por el pasado… yo ya lo perdoné.
—Vos habrás lo habrás perdonado, pero yo no.
Kuchel hizo un pucherito en la pantalla pero no insistió: si no cambiaba de tema rápido, corría el riesgo de que la llamada se acabara abruptamente. Por lo tanto, lo que quedó del encuentro se redujo a conversaciones fáciles sobre lo que habían hecho en la semana y otras tonterías.
El resto del día, Levi lo dedicó al trabajo, con una pausa por hora para intercambiar mensajes con Eren, que parecía nunca cansarse de escribirle sobre cualquier cosa. En la mañana del domingo, pasando por encima de las viejas ideas de Levi de trabajar también aquel día, ya estaban haciendo un plan para la tarde, que consistió en una merienda mientras veían una película muy rara que les había recomendado Hange sobre una mujer sueca que después de media hora sintiéndose distinta a sus colegas descubría que era un troll. A los dos los sorprendió bastante ese giro, aunque no les gustó el final, en el que se descubría una red de pedofilia, así que se quedaron un buen rato discutiendo al respecto. Cuando el tema se fue acabando, Eren trajo para devolverle el libro de Asimov, que ya había terminado, y conversaron sobre él. No era a lo que estaba acostumbrado pero le había gustado bastante y se animaba a probar con otro, sí. Esta vez Levi le dio uno de un autor menos conocido, Gabriel de Domingo Santos, y luego se lamentó de que últimamente con sus tareas extra del trabajo casi no podía leer. Eso derivó en hablar de su oficina y luego de Oluo y luego…
—Ey, ¿te puedo preguntar algo? —lo interrumpió el chico.
—Ya lo estás haciendo.
—Sí, bueno, me refiero a… el viernes me quedé pensando en algo.
—¿En qué?
—En realidad pensé en muchas cosas, fue un buen día el viernes. Pero aparte… es que me llamó la atención que dijiste que no tenés papá. Y si no querés hablar de eso está bien pero si no te molesta, me gustaría preguntarte.
—Uff…
Por la cara de agotamiento extremo que puso Levi, Eren supuso que había metido la pata y enseguida se disculpó.
—Mejor te preparo otro té, ¿querés?
—No te vas a aguantar mucho tiempo sin saber vos.
—¿Tan rápido me hice esa mala fama?
—Vení, vení —Levi extendió su brazo en el sillón, para que Eren se volviera a sentar y se acurrucara contra él—. Mi mamá quedó embarazada bastante joven, sin querer… y el pibe no lo quería tener. Mi mamá sí quería, así que… bueno, no se vieron más y ella me tuvo. Fin.
—¿Me hiciste acurrucar para decirme dos palabras?
—No exactamente… —Apretándolo un poco para acercarlo, se inclinó y lo besó.
El chico no necesitó más para dejar de preguntar. Extendió los brazos en torno a él y le pasó la lengua por los labios. Sus narices se chocaban, respiraban uno el aire del otro, su aliento a té y masitas caseras. No pasó mucho tiempo antes de que Eren estuviera sobre él, pegándose a su cuerpo, dejándose besar el cuello, la mandíbula, las orejas. Levi pasó las manos debajo de su remera, identificó algunos pequeños lunares en su espalda y enseguida bajó a sus pantalones, para tocar esa parte que le gustaba tanto, con la que absurdamente soñaba despierto mientras miraba el techo de su habitación. Casi como si leyera sus pensamientos, Eren tuvo una idea.
—Ey, Levi… ¿y si vamos a tu cama un ratito?
—Mmm…
—Ya sé, ya sé, la regla… no te preocupes. No rompemos la regla. Y tendré en cuenta todo lo que me dijiste. Se me ocurrió algo, vas a ver.
Aunque preocupado por esas últimas palabras, Levi estaba demasiado excitado como para resistirse y se dejó llevar hasta su pieza. Allí, volvieron a su posición original, Levi sentado y Eren sobre él, pero no tardaron en caer sobre el colchón. Eren se incorporó para sacarse la remera y Levi se quedó un momento contemplando ese torso tan bello.
—¿En qué pensás?
—No es momento para preguntas difíciles…
—No, dale… decime lo que pensás cuando me mirás así.
—Que sos jodidamente hermoso pienso.
Lo sostenía por la cadera, como si Eren fuera a cabalgarlo, y se sentía enormemente dichoso. El blanco pantalón de Eren, ajustado, marcaba la erección que una y otra vez refregaba contra la suya. Levi pensaba en que quería comérselo, comer todo su cuerpo, quería apoderarse de él. Trató de incorporarse también para besarle los pezones, pero acabaron rodando en la cama hasta resultar acostados uno junto al otro, jadeando. Eren llevó las manos a sus pantalones.
—Bueno, bueno…
—Confiá en mí… esta es mi idea.
Despacio, el muchacho le quitó el cinturón y luego la ropa interior, liberándolo por completo. Tomó la mano de Levi y la llevó hacia allí. Lo acarició apenas y después hizo igual consigo mismo.
—Me había dicho —regresó al usted, seductor— que le gusta terminar tocándose, ¿no es cierto? La verdad es que a mí… me gustaría mucho ver eso.
Por un lado, Levi percibió una punzada de terror recorrerle el cuerpo. Nunca había hecho algo así delante de alguien más. Le parecía sucio, de mal gusto. Lo primero que le venía a la mente eran los degenerados que se masturban sobre niñitas en el subte. No podía concebir esto como un acto compartido. Pero, por otro lado, estaba condenadamente excitado. Eren lo miraba con sincero deseo y aguardaba por su respuesta. No podía decepcionarlo.
Poco a poco, su mano comenzó el rítmico movimiento esperado y el chico sonrió. Se dobló rápidamente para besarlo en diferentes lugares, bajando con un objetivo claro. Levi se acomodó boca arriba e intentó mirarlo pero era muy difícil sostener el cuello en esa posición. Eren lo notó y le acomodó dos almohadas detrás.
El espectáculo era perfecto. Eren besaba y lamía sus testículos, mientras se tocaba a sí mismo. Se veía sensual y desesperado y feliz y precioso. Levi pensó de pronto en su propio aspecto, su ceño fruncido, los dientes apretados, ese rostro privado que nadie nunca había visto y que él estaba por completo seguro de que era penoso, penoso y repugnante. ¿Quién quiere ver las facciones compungidas de un viejo virgen procurándose un orgasmo? Pensó en sus arrugas, el cabello transpirado pegándosele en la frente, todos sus músculos en tensión como los de quien se prepara aterrorizado para su propio fracaso. Estaba a punto de detenerse, de rendirse, cuando Eren soltó un gemido.
—Ah—h…
El chico apoyó el rostro contra su vientre, dejando caer el resto de su cuerpo sobre el semen que había arrojado en las sábanas. Levi, de forma instintiva, se quedó quieto. Entonces Eren murmuró algo.
—Perdón… no podía más… pero deme unos minutos… y seguimos… su resistencia es increíble, dios.
Levi no supo si avergonzarse o sentirse orgulloso. Tan solo se quedó allí, acariciándose lento y observando la figura despatarrada y admirable de su pareja.
—Ya… ya estoy.
Eren no volvió a tocarse, pero regresó a su tarea de besar y chupar todo en derredor de su intimidad, a lo que se aplicó con disciplina hasta que sintió el cuerpo del hombre endureciéndose de pronto. Entonces se incorporó apenas y, en un movimiento rápido y sutil, se metió el glande de Levi en la boca, de modo que este terminara dentro de él. Luego se apartó y tragó.
—Qué… qué hacés…
Eren se acomodó para tener el rostro junto al suyo.
—Me tomo mi lechita para crecer fuerte, ¿no le parece bien, mi capitán?
—Sos un tonto… —susurró con el final de sus fuerzas, dándole un coscorrón.
Trató de mostrarse frío, en un signo de control sobre la situación, pero no habían pasado unos segundos que ya lo había abrazado contra sí. Permanecieron en esa posición, recuperando la respiración. Levi se debatía sobre si preguntar o no si todo aquello no le había parecido asqueroso. Si él no le había parecido asqueroso. Cuando al fin se decidió, descubrió que Eren estaba dormido.
Con cuidado, lo acomodó en la almohada y se levantó. Le urgía bañarse. En realidad, quería limpiar todo el cuarto pero no podría hacerlo hasta que Eren no se fuera. Recogió la ropa que estaba repartida por los rincones y la arrojó al cesto para lavar. Luego fue directo a la ducha. Durante quince minutos, se fregó con minucia. No quería perder la sensación del contacto de Eren, pero era su propio cuerpo lo que le repugnaba. Quería deshacerse del olor a transpiración y a semen, de la humedad en su piel… del deseo.
Cuando el chico se despertó, Levi ya había ordenado los restos de la merienda y estaba terminando de cocinar la cena. Lo abrazó por detrás mientras apoyaba los platos en la mesa.
—¿Tan poquito pudiste aguantar al lado mío?
—¿Estás quejándote de que te preparé la cena? —En respuesta, se escuchó un ruidito—. Tu estómago no dice lo mismo.
Sentándose, Eren se rio.
—No, no, claro… esto es un sueño hecho realidad. Pero cuando me desperté y no te vi me preocupé. Hasta que no me acordé que estaba en tu casa, pensé que me habías dejado.
—Un poco retorcida tu interpretación de los hechos. ¿Y te vas a sentar así sin lavarte las manos y la boca?
—Ay ay… ya voy, Señor Pulcritud.
Cuando Eren volvió, un delicioso wok de verduras con arroz yamaní lo aguardaba.
—¡Esto se ve fantástico! ¿Le puedo tomar una foto?
—Mientras no salga yo en ella…
Levi ya había oído el "click" de la fotografía pero Eren no soltaba el celular, así que se acercó a ver qué hacía.
—Ah… lo subo a mi Instagram.
—¿Tu qué?
—Otra red social como Facebook…
—Ah… ¿tenés varias?
—Mmm unas cinco o seis, sí. ¡Ay, mire, Armin ya le puso corazoncitos! Es que su comida se ve espectacular, debería haber sido chef.
—¿Quién es Armin?
Eren se encogió de hombros.
—Un amigo. ¿Se va a quedar acá espiando mi celular o se va a sentar a cenar conmigo?
Aceptó sentarse pero no iba a dejar el tema.
—¿Un amigo de verdad o un amigo con el que te acostaste?
—No me acosté con Armin —le sonrió el chico.
—Mmm… respondiste demasiado rápido.
—No… me… acosté… con… Armin. ¿Así lentito está bien?
—No jugués conmigo, mocoso.
—Es mi amigo… es más, vino a la marcha el otro día conmigo.
—Ah… es el rubio de la foto.
—Exacto.
—Ya sabía yo que tenía que preguntarte sobre eso.
—¿Qué me quiere preguntar? Es mi amigo… como su amiga Hange.
—¿Ah, sí? Mirá que Hange es una persona importante en mi vida.
—Armin es mi mejor amigo también.
—Bueno… entonces… ¿no me tengo que preocupar?
—Para nada. ¿Yo me tengo que preocupar por Hange?
Levi casi escupe el morrón que estaba masticando.
—Por favor… ¿no quedó claro que soy gay? ¿Cuántas veces te lo tengo que decir? Acá el único que no salió del clóset sos vos. Aparte, el otro día conociste a su prometido.
—¡Ay, qué lindo! Se veía que eran re compañeros. Qué lindo que sean pareja. ¿Si es su prometido quiere decir que se van a casar?
—Así es.
—¡Uy, lléveme, lléveme! ¡A ver si agarro el ramo!
—Tranquilo, mocoso, tranquilo… te va a agarrar taquicardia.
Durante un rato, bromearon sobre cómo irían vestidos y las cosas que Levi especulaba que una persona tan estrafalaria y con mal gusto como Hange podría hacer en una fiesta. Se rieron bastante y, después de un poco de sobremesa, Eren se dispuso a irse.
—Ya le veo la cara de querer echarme, pero no se preocupe, no me pienso levantar temprano mañana con usted, así que la próxima vengo un sábado y me instalo en su habitación por dos días.
Se despidieron con un beso apasionado y Levi siguió relamiéndose mientras lavaba los platos y cambiaba las sábanas.
Al día siguiente, sin embargo, se despertó con una mala sensación. Tenía la impresión de haber tenido un sueño desagradable, pero no lograba recordarlo. Mientras desayunaba, leyó en las noticias que el paro que convocaban los sindicatos para protestar por la reforma previsional, que se volvería a tratar en el Congreso aquel día, iniciaría cerca del mediodía. Es decir, que podía ir en subte al trabajo, porque estaría funcionando. Luego vería cómo se regresaba.
Durante la mañana, no pasó nada memorable, más que Hange quejándose por no poder estar en el Congreso.
—No puede ser que a esta altura de la vida en nuestra empresa no haya un puto gremio que nos ayude a adherir a los paros por lo menos…
—Igual hasta el mediodía tendrías que estar acá, cuatro ojos.
Durante el almuerzo, alguien puso las noticias en el televisor del comedor. Los titulares decían "batalla campal".
—¿¡Qué!?
Levi casi saltó en su asiento. En la pantalla se veía prácticamente una guerra civil entre los manifestantes y la policía. Saltaban piedras, palos, balas de goma, gases y todo tipo de cosas. Había personas con heridas graves.
—Esto es un desastre —murmuraba Hange, pálida de la indignación—. Esto no puede estar pasándonos en democracia, no puede ser.
Pero Levi no se dolía por las formas de gobierno de su país: marcaba desesperado el número de Eren una y otra vez, porque no le contestaba.
—Si está ahí y le tocan un pelo, lo mato, lo mato.
—Matá al yuta que le haya disparado, mejor.
—Mato a todos los que tenga que matar.
Al fin, Eren aceptó la llamada.
—¡Qué sorpresa una llamada suya a esta hora! ¿Todo bien?
—Decime ya mismo dónde estás.
—Eh… estoy en mi casa.
—¿Estás seguro? ¿No estás en el Congreso?
—¿Eh? No… recién me desperté. Tardé en contestar porque estaba en el baño lavándome la cara, jaja.
—Gracias a dios todavía sos un adolescente vago, sino…
—Jaja, ¿qué dice? ¿Qué pasó en el Congreso?
—Mirá las noticias… después hablamos, pero jurame que no salís de tu casa.
—Sí, tranquilo… no planeaba ir hoy igual, convocaban muy temprano.
Cuando cortó, Hange lo miró molesta.
—¿A vos solo te importa tu chico? ¿El resto del mundo se puede caer a pedazos?
—Sí… por mí, que venga el apocalipsis. Me alcanza con que mi mamá, Eren… bueno, vos, Mikasa, Kiyomi… y Moblit ponele. Con que ustedes sobrevivan, suficiente.
—Te falta un poquito de sentido de comunidad.
—A la comunidad siempre le faltó sentido de Levi.
Durante el almuerzo, discutieron un rato pero Hange no consiguió sacarlo de allí. Se daba cuenta de que Levi estaba incómodo por algo más, no obstante no logró descifrar qué. Ella sí estaba muy preocupada por lo que estaba pasando, así que siguió las noticias mirando la tele por sobre su cabeza, a la vez que intentaba mantener la conversación. Levi también, sin embargo, estaba pensativo. Reconocía un malestar que no siempre tenía tan presente.
Por la tarde, mientras regresaba a su casa, reflexionó en ello. Esta vez, fue Nanaba la que canceló la clase de alemán: ella y su novia sí habían estado en el Congreso y si bien estaban sanas, no estaban en condiciones de trabajar de la pura rabia que se traían. Estaba abriendo la puerta de su departamento cuando entendió finalmente su mal humor.
Entre las imágenes que, con mucha dificultad, rescató de su sueño… estaba él. Su… Lord Henry.
Le vino una arcada. Se metió en la ducha apenas entró en su hogar. Necesitaba… limpiarse.
Nota de Autora: no sé qué piensan ustedes pero para mí en este capítulo pasaron muchas cosas… AHHHH! Quiero gritar :P Bien, después de mucho tiempo empezamos a tener algunas pistas en relación a dos grandes temas para Levi, ¿qué opinan al respecto? ¿Cuáles son sus teorías? Descuiden, que seguiré largando datos, ¡no dejaremos que Levi se salga con la suya con su manía de ser escueto y guardarse todo! Aunque escribí tantos capítulos y a lo largo de tanto tiempo, siento que los días pasaron rapidísimo, ¡falta poquísimo para el cumpleaños de Levi en el fic! ¿Lo habían notado? Yo creía que quedaba más tiempo pero por suerte llevo una cronología que me impidió confundirme demás jaja. Bueno… y como ven, me he esforzado en traer un poquito de sexo xD esta es una escena que no he visto muy a menudo en los fics (tal vez me falta leer más), la de dos personas masturbándose una junto a la otra, pero es una forma muy bonita de compartir el placer… ¡no todo es penetración! Esa es la moraleja de este cap (? Ah y sobre el contexto social… no les pongo imágenes pero ese titular "batalla campal" era bastante descriptivo u.u Eeeen fin, ¡quedo aguardando sus opiniones y nos vemos en 15 días!
PD: estoy pensando en hacer otro concurso de dibujos en mi Facebook, no olviden seguirme para estar al tanto n.n
