Capítulo 39

Sakura

Itachi entró al estacionamiento del centro médico y rápidamente encontró un lugar para estacionar. Cuando salimos del Jeep, me tomó de la mano y corrimos a la entrada de la sala de emergencias. Cuando nos acercamos a la recepción, Ino vino corriendo hacia mí, llorando.

—Sakura, no me quieren decir nada —sollozó.

—Ino, tienes que calmarte. Piensa en el bebé —le dije para intentar consolarla.

De repente, Óbito salió caminando a través de las puertas dobles automáticas. Tenía un vendaje blanco en la frente, cortes en la cara y su mano estaba vendada.

—¿Óbito, estás bien? —pregunté.

—¿Cómo esta Temari? —dijo Ino llorando.

—No lo sé, aun está en cirugía

Itachi lo abrazó. Ino no podía soportar oír que Temari estaba en cirugía. Sasori la agarró y la hizo sentarse en la silla.

Miré a Óbito porque necesitaba ser fuerte, no solo para Ino, sino también para él.

—Óbito, ¿qué pasó? —pregunté.

—Te lo diré en cuanto subamos a la sala de espera de cirugía.

—¿Alguien le avisó a los padres de Temari? —pregunté

—Yo lo hice —dijo Sasori—. Vienen en camino.

Sasori ayudó a Ino a levantarse, y todos subimos en el ascensor hasta el tercer piso donde estaba la sala de espera de cirugía. Estaba silencioso y vacío, y éramos las únicas personas allí. Me senté al lado de Ino y le ofrecí un poco de agua. No podría beberla si continuaba llorando en el hombro de Sasori. Caminé hacia la máquina de café y puse algo de cambio. Presioné el botón y nada. La maldita cosa estaba rota. Golpeé la máquina mientras presionaba mi frente contra ella y comencé a llorar. De repente, sentí los brazos de Itachi por detrás.

—Nena —susurró mientras apoyaba su cabeza en mi espalda.

—Todo lo que quería era una taza de café —sollocé.

Itachi me giró y tomó mi rostro entre sus manos.

—Puedo conseguirte una taza de café. —Sonrió mientras limpiaba mis lágrimas.

Estaba tan asustada que Temari no lo lograra, y sentí que estaba al borde de un ataque de ansiedad. Itachi fue a buscarme el café. Me acerqué y me senté al lado de Óbito. Me miró con lágrimas en los ojos.

—Va a estar bien —dije mientras agarraba su mano

—Ella tiene que estar bien, Sakura. Si muere, yo no sé qué...

—No hables así. Nadie se va a morir aquí. Es una persona fuerte y saldrá adelante.

Justo cuando Itachi regresó y me dio una taza de café, un médico con uniforme azul apareció detrás.

—¿Son ustedes los familiares de Temari Yamanaka? —preguntó.

Ino saltó de su silla.

—Sí, soy su hermana gemela.

Todos nos pusimos de pie y nos acercamos donde el doctor estaba parado. —Temari se va a poner bien.

Todos dejamos escapar un suspiro de alivio mientras continuaba hablándonos sobre la condición de Temari.

—Tenía una hemorragia interna, así que tuvimos que solucionarlo, y también tuvimos que enyesarle el bazo. Su pierna derecha está rota en cuatro partes, le colocamos algunos clavos y tornillos. También creo que puede haber daño en los nervios. Tendrá que estar enyesada durante varias semanas mientras los huesos sanan. Puede existir la posibilidad de que deba someterse a fisioterapia para aprender a usar su pierna nuevamente.

—¿Cuándo podemos verla? —pregunté.

—Puedo llevarlos con ella ahora, pero quiero que estén preparados. Está muy hinchada y conectada a algunas máquinas. La mantenemos cómoda con medicamentos para el dolor y todavía no se ha despertado de la cirugía.

Cuando Itachi me rodeó con un brazo, todos seguimos al doctor a la habitación donde estaba Temari. Ino corrió hacia ella y comenzó a sollozar. Sasori se acercó y trató de calmarla. Al instante me sentí mal del estómago cuando la vi allí tumbada. Apenas la reconocí ya que su cara estaba muy inflamada.

—¿Estás bien Sakura? —me preguntó Itachi.

—Lo estoy, ¿y tú?

—Sí, estoy feliz de que estén aquí con nosotros.

—Sé que esto te debe traer muchos recuerdos —le dije mientras le besaba la mano.

—Así es, pero no importa, estoy agradecido de que Temari estará bien. —Caminamos y nos paramos a los pies de la cama. Óbito acercó una silla, agarró su mano y se la llevó a los labios.

—Por favor cariño. Por favor despierta —suplicó. Rompió mi corazón ver a Óbito así. Unos momentos más tarde, Temari apretó la mano de Óbito, y abrió lentamente los ojos.

Sasori tuvo que retener a Ino para que no se arrojara encima de ella.

—Déjala despertar y tranquilízate, Ino —le dijo Sasori.

Temari intentó hablar, pero solo pudo murmurar algunas palabras.

—No intentes hablar, cariño. Estarás bien. Solo descansa un poco —dijo Óbito.

Movió su otra mano y la puso en el brazo de Ino mientras murmuraba—: Deja de llorar, me duele la cabeza.

Cuando todos comenzamos a reír, Óbito se inclinó, besó suavemente sus labios, y le dijo cuánto la amaba. Retrocedí unos pasos y miré alrededor de la sala a las personas a las que llamaba mi familia. Mirando a Óbito, recordé la primera vez que lo conocí y cómo me mantuvo la puerta abierta mientras llevaba mis cajas. Luego miré a las gemelas, recordando el día en que se mudaron al lado, y cómo instantáneamente nos convertimos en mejores amigas. Mientras miraba a Sasori, me acordé de la noche en que nos conocimos. No pude evitar sonreír al recordar cómo trató de coquetear conmigo, pensando que iba a tener suerte.

—¿Estás bien, nena? Parece que estás muy concentrada. —Una pequeña sonrisa adornaba la cara de Itachi.

Cuando lo miré a los ojos, recordé la primera vez que me dijo que cuidara mi vocabulario, y supe en ese momento, que era el que necesitaba para completar mi vida.

—Estoy maravillosamente. —Sonreí mientras me inclinaba sobre él y rozaba suavemente sus labios con los míos.

CONTINUARÁ...


Segundo Libro: THE UPSIDE OF LOVE.