CAPITULO 34
—¡Te tengo! -Exclamo Khenya con regocijo.
Un puñetazo del tigre se aproximaba al humano, Isaac era incapaz de esquivarlo a tiempo e inevitablemente estaba a segundos de recibir tal golpe cargado de brutal fuerza potenciada con magia de tierra sobre los nudillos.
—(Piensa rápido, ¡piensa en algo rápido!).
En su desesperación miro detenidamente su espada y encontró una solución alocada, sujetando firme su arma ataco con fuerzas sobrehumanas apuntando con la punta de su espada el puño del tigre. Tanto la espada y el puño de Khenya impactan entre sí, desatando una fuerza en la forma de una violenta corriente de aire, una que hace retroceder a los dos varios metros hacia atrás y hace que algunos de los espectadores terminen en el suelo como si los empujara.
El humano consigue haber evitado recibir ese puñetazo, al usar su arma como un medio defensivo, jamás espero que tal choque generarse tal fuerza en el ambiente que lo empujase tanto a él como su gran felino oponente, pero cumplió el propósito de evitarle un trágico resultado.
—Cuanto poder… -Kailo expreso son asombro.
—El es… en verdad increíble… -Tiqulis opino maravillado y abrumado.
El tigre fortachón hace tronar su cuello y el brazo con el que ejerció aquel puñetazo, verificando que su extremidad estaba aún en perfectas condiciones, miro a Isaac con una sonrisa maliciosa.
—¡Estoy impresionado!, ¡eres increíble muchacho!, ¡jajaja! -El tigre se ríe con total jubilo —Tengo una proposición para hacerte, ¡únete a mí!, con tal demostración de fuerza, te hare mi segundo al mando.
El lince y el aprendiz de herrero estaban sorprendidos de que aquel maleante líder le hiciera tal propuesta al humano, pero el rostro de Isaac no mostraba impresión alguna, solo indiferencia.
—Poder, comida, dinero y sexo… ¿qué es lo que tanto prefieres?, ten por seguro que lo tendrás, este grupo, aunque pequeño por ahora, crecerá con el tiempo y nuestra ambición se cumplirá, Los Cuatro pilares del mal, es mi objetivo darle caza y acabar con ellos, solo así viviré mis días en paz -Expuso el tigre su meta y promesas hacia el humano.
—¿Y tu forma de hacer "crecer" tal grupo es recurrir al bandolerismo?, ¿asaltar a inocentes, robarles y venderlos como esclavos? -Pregunto el humano.
—Para ser poderoso es necesario recurrir a tales medios para crecer tu influencia y autoridad, ¿cómo crees que "Los cuatro pilares del mal" son tan poderosos? -Dijo el tigre del parche —Chico, ya debes saber que la realidad es que el mundo es muy cruel, puedes convertirte en otra víctima del montón o hacerte fuerte y aplastar a aquellos que se te crucen en el medio, no aspiro morir aun y planeo usar este poder que he esculpido en años para cumplir mi meta.
El tigre había dejado en claro que alguna vez perteneció a aquella organización criminal, pero ahora había huido de este cuando intentaron matarle bajo la acusación de traición. Mientras dicha organización exista, siempre será cazador, de modo que el quiere convertirse en el cazador y acabar con las presas principales de dicha entidad malévola.
—Únete a mí, humano, con nuestros poderes combinados, seremos imparables.
—Eres un demente, si crees que yo aspiro a convertirme en alguien que vive de cometer tales actos inmundos e inmoral, eres una escoria que no merecer piedad ni perdón.
La visión de Khenya era todo lo que Isaac odiaba, como alguien proveniente de un mundo donde tales conceptos como la esclavitud, el robo y asesinato eran actos barbáricos y atroces, ante sus ojos veía a ese tigre como el antagonista de todo lo aborrecible de su mundo, en su interior crecía ese deseo por detenerle una vez por todas.
—Una verdadera lástima -El tigre fortachón suspira de la decepción —Si no estas conmigo, entonces eres un enemigo, ya sea que mueras o te capture, no mostrare misericordia alguna.
La mirada de Khenya se torno seria, el tigre se posiciono en una posición de lucha con sus brazos adelante y puños cerrados, una posición acorde a alguien que lucha con un estilo basados en puñetazos o lucha desarmado.
—(Esa energía que siento en él… ¿es su magia?, se esta concentrando en los nudillos de sus manos).
El humano empezó a notar la percepción de la magia en su oponente, Khenya como un mago de tierra, basaba su magia en su estilo de lucha fortaleciendo sus nudillos al recubrirlo de rocas. Cuanta más magia depositaba en estos, más fuerte y duro seria las rocas que le recubrían dicha parte, el humano no tardo en intuir tal lógica.
—(Antes no sentía que usará tanta magia en sus nudillos, ¿¡significa que ahora hará más fuertes sus puñetazos!?) -Fue la alarmante deducción de Isaac.
Si ya de por si aquel anterior puñetazo que casi recibe le pudo haber dejado en un estado fatal, pensar que ahora tales puños serian aun más fuerte, imaginarse de recibir un solo puño ahora mismo, lo dejaría en un estado aún más crítico o quizás sería su muerte inmediata.
—(No… no pienses en eso… ¡no te dejes vencer por el miedo o terminara afectándote!, ¿eh?)…
Mientras trataba de luchar por despejar todas sus inquietudes y mantenerse su moral emocional en calma, observo algo extraño en el tigre Sapien, sus ojos, sus pupilas las movía de un lado a otro. Es como si viera a su alrededor sin mover la cabeza, para que nadie se percatara de ello, pero para el humano era incomprensible la razón del porque el tigre hacia tal cosa.
—Mi poder mágico… necesito reponerlo -Dijo el líder bandido.
Khenya tomo de su pantalón un pequeño recipiente de arcilla el cual cabía perfectamente en la palma de su mano, retira el tapón hecho del mismo material y lo lleva a su boca, bebiendo un contenido liquido que se encontraba en su interior.
—Es penoso confesarlo, pero lamentablemente mi poder mágico ya no es tan grande como antes, con esta bebida he restablecido mi fuerza mágica y ahora puedo pelear con todas mis capacidades -Revelo el Sapien fortachón.
El humano estaba abrumado, según en palabras del propio tigre, ¿significa que antes luchaba con sus fuerzas al mínimo?, porque de ser así, ¿qué tan poderoso seria ahora ese tigre que ha restablecido su magia?. El humano trata de mantener la calma, pero ante tal revelación, los nervios e inquietud empezaban a opacar su mente.
—¡Prepárate! -El tigre flexiona sus piernas.
El Sapien lanza un gruñido y cuando parecía que iba a lanzarse sobre el humano, lanzo un puñetazo hacia atrás, pero no había nadie allí.
—Un momento… -El humano miro más detalladamente.
El tigre se había dado vuelta y lanzado un puño, pero no para golpear a alguien sino a algo, un pequeño proyectil, el puño del tigre lo repelió, a solo escasos metros, uno de sus subordinados sostenía con sus manos y usaba su boca para manipular una cerbatana.
—Te encontré maldito -El tigre sonríe complacido.
Se lanza hacia el atacante de la cerbatana y de un puñetazo propinado en la cabeza lo lleva contra una pared para aplastarlo sobre esta, con tal demoledor daño, acabo con él en el acto.
—Estúpido, necesitara más que un ataque sorpresa cobarde para elimi… ¡Aaaah!...
Un pequeño proyectil da en la desnuda espalda del líder bandido, era del mismo tamaño y tipo que el anterior que repelió con su puño, un dardo de cerbatana y se revela un segundo agresor entre sus subordinados, un Sapien chinchilla de baja estatura.
—Maldito tigre, lograste acabar con todos mis compañeros, pero finalmente te tengo donde quería -Dice el atacante chinchilla de la cerbatana.
—¿Tus compañeros será este pobre diablo al que acabo de liquidar y esos tres infelices que accidentalmente mate? -Pregunta el Sapien del parche.
—¿"Accidentalmente"?, es curioso que de esa forma "accidental", hayas eliminado a tres de mis compañeros, tu… ya sabias sobre nosotros, solo que no sabias quienes eran entre todos -Dice el Sapien de la cerbatana.
La pelea había sido interrumpida por enigmáticos atacantes, el humano estaba confuso, tal cambio de situación era algo que no lo veía venir, incluso Kailo y Tiqulis eran incapaces de entender la reciente atmosfera de tales sucesos imprevisto.
—¿Este era tu plan?, ¿herirme con un insignificante dardo?, fue un dolor absurdo el que me provocaste, pero el que te dejare a ti será algo que…
Cuando el tigre volteo mirando a su atacante, deseoso de acabar con él, al intentar caminar hacia donde se encontraba, pronto siente como sus piernas dejan de responderle, cae de rodillas al suelo, incapaz de ponerse de pie.
—(¿¡Que demonios esta sucediendo aquí!?) -Exclama el humano en la incertidumbre.
Agresores misteriosos atacan a Khenya, ¿serán aliados o más enemigos?.
Continuara…
