Capítulo 48

Por fin había terminado de revisar los trabajos de ejercicios que les había encargado a mis alumnos, así que me estiré en el asiento y me sorprendí al ver la hora, eran las doce con veinte minutos, así que ya no iba a alcanzar el último tren.

Hice un mohín, pensando en si podía encargarle a Taichi que me llevara en la mañana algo de ropa; la habitación de Taichi era de lujo, así que podía darme una ducha en el cuarto de baño que tenía; sin embargo, mientras guardaba mis cosas y me disponía a dormir en el sofá cama que estaba en esa habitación, los pasos de dos personas se escucharon en el pasillo.

-Definitivamente fue una cirugía muy interesante -la voz de Nagano sonaba diferente, casi humana.

-Sí, debiste estar ahí para que la vieras -esa voz me pareció conocida.

-Me hubiera encantado, así podría verte.

Ambos se detuvieron en la puerta de la habitación y después la abrieron.

-¿Superior Joe? -pregunté y él me miró, señalándome con el dedo índice de su mano derecha.

-¿Yamato? ¿Qué haces…? -su voz se cortó y después se acercó con rapidez a la cama de Taichi- No me digas que es él… -sus ojos se llenaron de lágrimas-… ¿él fue a quien intervine? -apretó los puños- Si yo hubiera sabido…

Nagano carraspeó por un momento para llamar nuestra atención, aunque a mi parecer era más como para llamar la atención del superior Joe.

-Joe, ¿los conoces?

-Son mis amigos de la infancia.

-Taichi… -Nagano se quedó pensando-… ¡un momento! ¡Es ese Taichi! -se cruzó de brazos- Debí de haberlo tirado por "accidente" cuando entramos al hospital.

-No estés bromeando con eso, Yuuma.

Ahora sí lo había visto todo, alguien llamaba por su nombre a Nagano, una persona que era todo lo contrario a él.

-Si no fuera porque ayudó a Tsukasa -Nagano hizo un puchero y por un momento pensé que quizá el fin del mundo se acercaba y seguramente el gesto infantil que surcaba por el rostro de ese hombre era una señal.

El superior Joe hizo un mohín de disgusto.

-Como que me debes una buena explicación, Yuuma -el superior Joe se cruzó de brazos y volteó a ver con enfado a Nagano, el cual volvió a su rostro habitual-. Espera… -él apretó los puños y después se llevó la mano derecha al rostro-… -el superior Joe tomó asiento en la cama de Taichi, mientras ésta crujía bajo su peso-… ¿por qué Taichi…?

Parpadeé sin entender la pregunta del superior Joe, pero Nagano dejó escapar un suspiro.

-Tsukasa quiso protegerlo, pero lo hizo de una manera estúpida.

Joe volteó a ver a Nagano, casi con la mirada desenfocada.

-¿Protegerlo? ¿De qué? ¿Por qué?

Nagano hizo un mohín de incomodidad.

-Una fracción de la familia de Tsukasa estaba inmiscuida en trata de personas… -antes de que el superior Joe lo interrumpiera, él continuó-… sí, sé que de alguna manera, por nuestro "trabajo" -hizo un gesto con sus manos para simular las comillas- es común que tengamos que ver con eso, pero Tsukasa se dio cuenta que en esa fracción de la familia habían estado traficando con niños, tanto del país, como del extranjero. Tsukasa habló con ellos, pero como no lo tomaron en cuenta, a pesar de ser el Quinto (el quinto en la línea de sucesión de la familia), él filtró información para que el detective, que había estado investigando el caso, los llevara a juicio. Eso les molestó sobremanera y sabían que Tsukasa había sido el que los delató, así que planearon vengarse de él; sin embargo, el idiota no me dijo nada de eso, yo únicamente sabía que un detective había iniciado un juicio contra la familia, pero Tsukasa me había dicho que él se haría cargo. El tío Masashi habló conmigo sobre el incidente del juzgado, pero antes de que pudiera hablar con Tsukasa, éste desapareció y al día siguiente me enteré que Yagami había sido inmiscuido en nuestros asuntos por culpa de Tsukasa.

El superior Joe parpadeó, sin comprender lo que le Nagano le estaba contando.

-¿Pero por qué Taichi se vio envuelto en todo eso?

Nagano cerró los ojos.

-Durante la preparatoria hicimos muchas tonterías, hicimos daño a mucha gente de la que nos deshicimos, pero hubo una persona que logró escapar de nosotros…

Joe se levantó de la cama y le dio un puñetazo en el rostro a Nagano, algo que me tomó por sorpresa, pero Nagano no hizo ninguna gesticulación de dolor cuando topó contra la pared de cristal de la habitación.

-¿Cómo pudieron hacerle algo así a mis amigos? Dañaron a Yamato tan profundamente que lo único en lo que podía pensar era en Taichi y por eso las demás personas pensaron que él fue quien le hizo daño. Incluso fueron a amenazar a Yamato al hospital, pero no ibas a ir a amenazarlo, ¿verdad?

Abrí los ojos con sorpresa.

-Es cierto, no fui a amenazarlo, iba a deshacerme de él.

Mis piernas se sintieron de gelatina y mi cuerpo comenzó a temblar.

-Pero no pude hacerlo. Por primera vez sentí empatía con alguien y por eso no pude hacerlo.

-¿Empatía? No me vengas con estupideces -el superior Joe se veía realmente molesto-. ¿Por qué sentirías empatía por…?

-Porque nos vimos reflejados con los ojos de Ishida.

Tsukasa Hashimoto había hablado desde el marco de la puerta, aún se encontraba en silla de ruedas y al parecer sus heridas del rostro tampoco habían sanado.

-¿Reflejados? -preguntó el superior Joe.

-Cuando tenía cinco años mis padres fallecieron en un extraño accidente y el siguiente en la línea sucesoria de la familia se convirtió en mi tutor. Sin embargo, en lugar de cuidarme, ese monstruo comenzó a abusar sexualmente de mí. Yuuma se dio cuenta cuando yo tenía diez años y planeó nuestra huida a otro país, pero mi tío nos encontró después de dos semanas y… -los ojos de Hashimoto se llenaron de lágrimas-… ese desgraciado fracturó la mano izquierda de Yuuma, sabiendo que él quería convertirse en cirujano y después…

-Está bien, puedes decirlo, no importa -Nagano hizo un mohín de disgusto.

-Mi tío violó a Yuuma frente a mí.

Escuchar aquello hizo que se me revolviera el estómago. ¿Cómo alguien podía pensar siquiera en hacer daño a unos niños indefensos? ¿Por qué? ¿Por qué carajo?

-El… el padre de Yuuma no hizo nada, no reclamó nada, solo le pidió que olvidara todo eso; sin embargo, mi tío se obsesionó con él, pero al ser el primer sucesor en su familia, su padre prácticamente entregó al hermano menor de Yuuma a mi familia. Después nos separaron, hasta que, por nuestro mal comportamiento, nos permitieron estar en la misma preparatoria. Ambos nos volvimos rebeldes hasta el punto de hacer daño a otros por el rencor que sentíamos contra nuestra familia, la cual debía de protegernos. Pero cuando yo estaba decidiendo si íbamos a deshacernos de Ishida o a conservarlo más tiempo en una de las bodegas de mi familia, Nagano me dijo que se había escapado. ¿Cómo se había escapado una persona que tenía fracturada una pierna y varias costillas? ¿Cómo pudo escapar una persona que estaba rota física y mentalmente? Entonces él me contó que alguien había ayudado a Ishida, una persona. Todos habíamos pensado que Ishida estaba solo, nadie se había preocupado por él en esos días…

¿Días? ¿Estuve con esos monstruos varios días? Comencé a sobar mis manos, las sentía muy frías y el sudor comenzaba a resbalar por mi rostro.

-… pero una persona había ido a buscarlo -Hashimoto dejó escapar un suspiro-. Primero pensé que había sido alguien de su familia, pero Yuuma me dijo que había sido Yagami, aquella persona a la que rechazó sin consideración y de la que se burló de sus sentimientos… Yagami fue por él, a pesar de no estar relacionado por la sangre con Ishida. Por eso, no quise que él se viera envuelto en todo este asunto, porque él era un héroe para mí, pero actué estúpidamente y entonces…

Hashimoto comenzó a hipear y Nagano acarició con suavidad su cabeza.

-… entonces mis primos y familiares le intentaron hacer daño para vengarse de mí y al darme cuenta intenté ayudarlo, pero él fue quien me ayudó a mí.

El llanto se hizo más intenso, así que Nagano cerró los ojos y susurró en el oído de aquel hombre rubio algo que ni el superior Joe ni yo alcanzamos a escuchar.

-Lo siento, Tsukasa no se encuentra bien, lo llevaré a descansar. Con su permiso.

El superior Joe y yo asentimos, aunque ambos nos encontrábamos en estado de shock cuando vimos a Nagano arrastrar la silla de ruedas del rubio. Ninguno supo qué decir o hacer, nos sentíamos incómodos el uno al lado del otro. Fue entonces que me sorprendí mucho cuando el superior Joe caminó hacia mí y me abrazó, mientras su llanto se volvía audible, parecía que estaba sufriendo mucho.

-Perdóname, Yamato, yo no puedo odiar a Yuuma, él es mi mejor amigo y una de las personas que más quiero.

-No te preocupes. No te puedo decir que podría llegar a apreciar a alguno de ellos, ni tampoco quiero justificar sus actos, pero sufrieron mucho cuando eran tan solo unos niños.

Las lágrimas escaparon de mis ojos, a pesar de que intentaba hacerme el fuerte. Me dolía en el alma el solo pensar en el sufrimiento que Hashimoto y Nagano habían tenido que pasar, ya que había probado en carne propia el mismo dolor y la misma angustia. ¿Cómo podía existir gente tan enferma como para hacer tanto daño a alguien? ¿Cómo podían existir personas que disfrutaran haciendo sufrir a un niño indefenso?

El superior Joe seguía abrazándome con mucha fuerza, hasta que me soltó de pronto y corrió a la cama de Taichi.

-Tai, ¿Tai? ¿Estás despierto?

Él buscó algo en la bata que traía, sacando después de una búsqueda exhaustiva una lámpara para mirar la reacción de Taichi.

Éste parpadeó y después intentó mover sus brazos para alejarlo.

-Ah… ah… -Taichi balbuceó.

El superior detuvo a Tai, el cual se veía claramente desconcertado e intentaba levantarse, aunque ciertamente parecía no tener control sobre su cuerpo.

-Tranquilízate, está bien… tú…

-¿D…ón…de…?

Balbuceó por unos instantes más.

-¿Qui… qui… -parecía estar esforzándose mucho por articular las palabras-… quién eres?

El superior Joe y yo nos quedamos estupefactos.

-Vamos, no estoy para tus bromas, Taichi -el superior dijo, aunque no se veía tan convencido de sus propias palabras.

Taichi nos miró por unos segundos y parpadeó.

-¿Joe? -preguntó.

-Sí, soy yo… -el superior sonrió, aunque de repente la sonrisa desapareció de sus labios cuando volvió a escuchar a Taichi.

-¿Quién… quién es…? -él intentó señalarme, aunque al final optó quizá por no hacerlo. El superior Joe entendió de inmediato la pregunta, pero no contestó, solo tragó saliva.

Mi cuerpo tembló.

-¿Cuántos años tienes? -preguntó el superior y yo parpadeé, sin comprender por qué razón estaba haciendo esa pregunta en específico.

-Treinta.

¿Treinta? ¿Qué estaba pasando?

-Cabeza… -se tomó la cabeza, parecía que le dolía mucho- ¿Taichi?

-No te preocupes, está bien, solo duerme un poco.

Taichi entrecerró los ojos y después se quedó pensativo.

-Viejo -Taichi soltó esa palabra sin que el superior Joe y yo estuviéramos preparados para escucharle.

El superior Joe entrecerró los ojos al escuchar aquello, se veía como si quisiera agarrar a golpes a Taichi por haber dicho eso, pero solo dejó escapar un suspiro.

-Tengo 44 años.

Tai solo hizo un mohín de disgusto.

-No le des demasiadas vueltas, mejor descansa, ¿si?

Joe me hizo un gesto con la mirada de que saliera, así que obedecí de inmediato. Segundos después él hizo lo mismo y cerró la puerta de cristal en el proceso.

-Me temía que algo así ocurriera. Parece que tiene amnesia retrógrada, aunque no sé si sea temporal y vaya a poder recobrar sus recuerdos. Prácticamente le partieron la cabeza a golpes. El cerebro está bien protegido por el cráneo, sin embargo, es uno de los órganos más sensibles que tenemos. Necesito sentarme un momento, han pasado demasiadas cosas en tan poco tiempo.

Yo solo asentí y me senté junto a él en unas sillas que se encontraban en el pasillo.

-No puedo creer que él fuera la persona a la que operé. Yuuma no me dijo nada, solo me pidió de favor que viniera a atender a alguien que tuvo un accidente. Si yo hubiera sabido que era Taichi… no hubiera podido… -las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos-… pero si no hubiera podido, entonces Taichi…

Aunque me habían advertido que algo así podría suceder, la verdad no me sentía preparado. Además, me sentía en shock; muchas cosas habían pasado en tan poco tiempo, lo de Nagano, lo de Hashimoto, lo de Taichi…

-Le avisaré a la señora Yagami -dije-, no quiero que Taichi le falte al respeto si ella viene.

-Sí, parece que a pesar de la edad te reconoció de inmediato, parecía que te quería agarrar a golpes.

Las palabras del superior Joe me hicieron sentir un gran vacío en el corazón.

-También para mí es dolorosa ésta situación -Joe se acomodó sus gafas y después dejó escapar un suspiro-. Le avisaré a Yuuma y estaré al pendiente de Taichi. Será mejor que ninguno de ustedes venga, no quiero que Taichi se altere demasiado.

Escuché "será mejor que ninguno de ustedes venga…" en cámara lenta. Sabía que era lo mejor, pero yo quería…

-Sí, lo entiendo. Le avisaré a sus padres y a mis hijos.

Él solo asintió y yo me levanté de mi asiento.

-Avísame cualquier cambio -me despedí-, por favor.

Me alejé por el pasillo, sintiéndome mareado. Muchas cosas habían pasado en tan poco tiempo. Tenía demasiada información rondándome la cabeza, demasiadas sensaciones.

Presioné el botón del ascensor y bajé a la recepción. Afuera llamé a Taichi para que pasara a recogerme en la camioneta de Taichi y también llamé a los padres de Taichi y a su hermana. Como era de esperarse, la madre de Taichi lloró al saber que su hijo había despertado. Hikari me preguntó si yo estaba bien de inmediato, pero me quedé en silencio, ella interpretó las palabras que no dije, así que prometió que estaría al pendiente de nuevas noticias.

El vehículo de Taichi se detuvo frente a mí y caminé hasta él. Justo al cerrar la puerta el llanto me venció.

-Taichi perdió la memoria, él piensa que tiene treinta años.

Dije entre llanto.

-Tranquilo, no sabemos si la amnesia es permanente o temporal -aquel muchacho me dijo eso con un tono extremadamente dulce.

-Joe me dijo que no debíamos venir a verlo, que eso lo puede alterar.

-Pero también podría ayudarle el que vengamos a visitarlo. Hay que darle un poco de tiempo nada más.

El hijo de Taichi arrancó el auto y yo asentí. Después condujo en silencio hasta el departamento.


Ni Natsu ni él me preguntaron más, e incluso Agumon no hizo preguntas innecesarias cuando informé que no tenía apetito y que me iba a ir a dormir sin cenar.

Me dejé caer en la cama y al cerrar los ojos deseaba que al abrirlos al amanecer, Taichi estuviera junto conmigo, pero al abrir los ojos, me di cuenta que me encontraba abrazando al hijo de Taichi, mientras Agumon me abrazaba a mí.

Me sentí abochornado, no sabía qué había ocurrido o por qué me encontraba en esa situación.

Taichi bostezó y se talló los ojos.

-Buenos días, mamá.

Yo lo solté de inmediato, despertando con ello a Agumon.

-Lo siento, ¿qué pasó? -me sonrojé aún más.

-Tenías una pesadilla. Mi papá me había contado que a veces te despertabas llorando y que solo te calmabas cuando te abrazaba, así que Agumon y yo intentamos hacer lo mismo, pero no pudimos evitar quedarnos completamente dormidos.

-Perdón, yo… -mi cuerpo tembló-…

-Está bien, como me parezco a mi papá siempre te has tranquilizado cuando he venido, pero ayer me quedé de dormido aquí.

-¿Entonces te he estado molestando todo este tiempo? -mis ojos se inundaron en lágrimas.

-No es una molestia, no quiero verte llorando -él limpió mis lágrimas y después me sonrió-. Ya es hora de levantarse. Me daré una ducha, deberías de hacer lo mismo. Hoy iré a ver a papá, te protegeré en caso de que se ponga iracundo contigo, como la noche en que Natsu y tú llegaron a la casa.

Mi corazón se oprimió, realmente tenía miedo a enfrentar el odio y la indiferencia de Taichi.

Sentí de pronto el movimiento de Agumon en la cama cuando escuché la puerta de la habitación cerrarse.

-Taichi siempre te amó mucho, pero por alguna razón tenía miedo de decírtelo.

-Es porque ambos somos hombres -contesté.

-¿Y eso qué tiene qué ver?

Sonreí con condescendencia, Agumon no entendía el problema.

-Verás, para nosotros los humanos, solo las relaciones entre personas de diferente sexo eran permitidas, esto es hombre y mujer, algo como Sora y Taichi o Sora y yo, pero no Taichi y yo.

Agumon bajó el rostro, mostrándose acongojado.

-Ya entiendo por qué Taichi nunca te lo dijo. Creí que solo le daba miedo que lo rechazaras, pero también tenía miedo de que las demás personas no lo entendieran.

-Ahora ha cambiado un poco el pensamiento de la gente y ya se aceptan más abiertamente este tipo de relaciones.

Agumon volvió a mostrarse acongojado, así que lo miré detenidamente, pero justo cuando abrí los labios para preguntarle qué pasaba, él me abrazó con fuerza.

-Perdóname, si yo hubiera llegado antes hubiera podido ayudar a Tai y entonces él no habría olvidado…

-No es tu culpa, Agumon -traté de tranquilizar a mi amigo, pero él lloraba con mucho sentimiento-. No sé qué haya sucedido, pero llegaste en el momento necesario.

Agumon sonrió y asintió, limpiándose después las lágrimas.

-Necesito darme prisa, o llegaré tarde a la universidad.

Me levanté rápidamente de la cama y tomé mis cosas para tomar una ducha rápida y desayunar algo antes de irme a trabajar.


Todo el día estuve distraído, pero ni mis compañeros ni mis alumnos me riñeron por eso; todos estaban preocupados por Taichi, así que se mostraban solidarios conmigo. Si supieran realmente lo que me estaba atormentando…

Fue por eso que al salir de la universidad y dirigirme al hospital, me sentí inseguro. ¿Cómo me trataría Taichi? Mis pasos se sentían pesados, mi corazón latía con fuerza dentro de mi pecho.

-Hola.

Una voz llamó mi atención y encontré a Taichi (hijo) justo cuando iba a tomar el ascensor para dirigirme a la habitación de Taichi.

-¿Por qué traes una bata?

Aquel muchacho sonrió al escuchar mi pregunta.

-¿Puedes creer que mi tío Joe sea un gran amigo del director de este hospital? El director Nagano es una de las personas que más admiro en el ámbito médico. Desde que él dirige éste hospital, se ha convertido en el mejor del país y uno de los más reconocidos a nivel mundial. Aunque él se haya centrado en medicina legal, criminalística, criminología y ciencias forenses, también es uno de los mejores diagnostas que existen, aunque los "diagnostas" como tal no existen, ya que no hay una especialidad que los médicos puedan cursar para ello; sin embargo, él es muy bueno identificando los síntomas de las enfermedades y da un diagnóstico muy acertado. ¿Y sabes qué, mamá? Mi tío Joe me consiguió una entrevista con él para que me deje hacer mis prácticas aquí y… -las puertas del ascensor se abrieron y ambos entramos-… ¡ah! ¡Me siento muy emocionado!

Sonreí con condescendencia; la verdad no tenía deseos de continuar relacionándome con Nagano y su "pandilla", pero tampoco quería romper la felicidad de Taichi. Nagano y Hashimoto habían actuado así en el pasado porque cargaban sobre ellos un gran odio por la humanidad, por las personas que debían protegerlos y que al final les hicieron daño; quizá todos sus amigos tenían traumas que de alguna manera enfocaron en algo malo. No me atrevía a juzgarlos, yo tampoco era perfecto, pero afortunadamente yo tuve a Taichi y a mis amigos cerca cuando me hundí en la oscuridad y ellos desgraciadamente no.

Taichi seguía parloteando de cosas médicas que no entendía, así que cuando se abrieron nuevamente las puertas del ascensor y recorrimos el pasillo que conectaba con la habitación de Taichi, mis ganas de continuar se desmoronaron.

Sin embargo, Taichi (hijo) siguió caminando y entró como si nada en la habitación de su padre, mientras yo me quedaba en el marco de la puerta, sorprendido al escucharle hablar.

-Hola, no te acuerdas de mí, pero soy tu hijo.

El rostro de Taichi pasó de la sorpresa a la condescendencia.

-Actualmente tienes 43 años, vivimos aquí en Tokio y eres Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Tokio.

Taichi se veía confundido y yo quería callar un poco a su hijo, pero éste no parecía tener intenciones de quedarse en silencio.

-También vivimos con Natsu y con mi mamá.

-¿Me volví a casar? -Taichi (padre) hizo varias pausas al formular esa pregunta.

-No, pero estás comprometido con mi mamá Yamato…

Taichi abrió los ojos como platos al escuchar a su hijo mencionar ese "pequeño y minúsculo" detalle de su vida que yo había querido hablar tranquilamente con él.

-¿Yama…to? -aquel hombre de piel ligeramente tostada, me miró con algo de asco y repulsión.

-Sí, con mi mamá Yamato. Tienes cuatro años saliendo con él.

-¿Le dices "mamá" a un hombre? -él preguntó con sorpresa.

-Bueno, es la costumbre, no he podido dejar de decirle así por culpa de mis compañeros de la preparatoria que siempre me decían que si mi papá había conseguido una novia porque la persona que cocinaba era muy buena.

Me sonrojé sobremanera cuando Taichi (padre) volteó a verme.

-Bueno, creo que deberían de hablar. Solo quiero que sepas que al principio me sentí celoso de él porque comenzaste a llegar temprano a casa, cuando antes no lo hacías, pero yo también cambié cuando él y Natsu llegaron a nuestras vidas. Además, también sé lo que pasó con mi mamá y por qué razón tuviste que irte a Hiroshima -aquel muchacho miró su reloj de pulsera y después se alarmó-. Me debo retirar, porque tengo una entrevista para hacer mis prácticas profesionales aquí en éste hospital. Cuídate, papá.

Taichi (hijo) sonrió cuando se acercó a mí y después tomó mis manos entre las suyas.

-Deséame suerte, mamá, estoy muy nervioso.

-Suerte, todo va a estar bien, pequeño Taichi.

Acaricié con suavidad sus cabellos y él me sonrió, antes de marcharse de ahí.

Me quedé en silencio, sin saber qué decir o qué hacer. Taichi (hijo) era muy diferente a su padre, quizá su temperamento era idéntico al de su madre.

Taichi sonrió, parecía como si hubiera leído mis pensamientos.

-Es… -él pareció intentar expresar con palabras lo que estaba pensando-… igual… a Nana.

Asentí, pero no volteé a verlo.

-Yamato… -dijo mi nombre y yo de inmediato me sentí nervioso.

No dijo nada más, estaba intentando balbucear algo, pero no podía hacerlo. Al parecer los golpes en su cabeza no solo le habían quitado parte de su memoria. Yo no volteé a mirarlo a los ojos, me sentía perturbado, no sabía cómo reaccionar a aquello. No quería que me despreciara, yo lo amaba mucho.

-No… -mi corazón saltó al escuchar aquello-… parece una pesadilla…

Parpadeé sin comprender a qué se refería. Quizá se sentía incómodo con todo eso y sentía que era una pesadilla, o quizá era una pesadilla que yo estuviera nuevamente en su vida. Me sentí aún más ansioso.

-¿Por… qué? -parpadeé al escuchar su pregunta- ¿Por qué estás aquí?

Me removí nervioso.

-Te quedaste callado, en lugar de defenderme.

Apreté los puños y por fin lo miré a los ojos. No me miraba con odio, pero sí con desprecio. Era la misma mirada que tenía cuando llegué a su casa aquella noche.

-Lo siento, fue mi culpa por no decir nada, pero tú tampoco sabes lo que yo viví. Tenía miedo, no quería volver a ese lugar, uno de ellos fue a amenazarme…

Él dejó escapar un suspiro y después negó débilmente con la cabeza.

-Perdóname… -las lágrimas escaparon de mis ojos-… pero por favor no me odies, no quiero que me desprecies.

Taichi me miró detenidamente y después hizo una mueca de disgusto.

-No… quiero… verte.

Mi llanto se volvió más fuerte, por lo que él parpadeó.

-¡Estuve esperando tanto para que despertaras y ahora me estás corriendo! ¡Por favor no me eches! ¡Taichi, por favor!

Él rodó entonces los ojos y después negó con la cabeza.

-Eres como un niño haciendo un berrinche.

Me sequé las lágrimas y después hice un puchero. ¿Me estaba diciendo que parecía un niño haciendo un berrinche? ¿de verdad me veía tan patético?

-Lo siento, todo esto se me estás yendo de las manos. No sabes todo lo que pasamos en casa, esperando a que aparecieras y después que supimos que estabas en el hospital, esperamos a que despertaras. Tu mamá…

-¿Ma…mamá? -él preguntó y yo asentí.

-Sí, tu mamá y tu papá y Hikari, e incluso hasta mi hermano, estuvieron esperando a que tú…

Él se comenzó a agarrar la cabeza por unos segundos, parecía que realmente le dolía. Yo me levanté y pulsé el botón de emergencias, por lo que casi de inmediato entró una enfermera y comenzó a examinarlo, pero al final terminó hablando a un médico. Tuve que salir de ahí a regañadientes y me quedé esperando por varios minutos, hasta que una media hora después, el médico se acercó a mí.

-Sé que es difícil y usted quisiera que él recordara todo lo que olvidó, pero no sobrecargue de información su cerebro, él acaba de despertar de un coma y su sistema intenta reestablecerse. En todo caso, tenga paciencia por favor.

Yo asentí y después miré hacia el piso. No quería que Taichi me despreciara, pero él ya no era la misma persona de la que me había enamorado. Así que si él no recordaba, haría que se enamorara de mí a como diera lugar, si ya había podido hacerlo dos veces, podría una tercera, ¿verdad?

Continuará…


Notas finales del capítulo:

Bueno, primero que nada, no voy a justificar todo el tiempo que tardé en actualizar ésta historia; sin embargo, el año pasado sufrí una pérdida muy grande y me deprimí mucho. Ahora estoy mejor, gracias. Además, la memoria en la que guardaba mis historias se descompuso y perdí todos mis adelantos, así que fue difícil volver a escribir las cosas que ya tenía. Les agradezco por haber esperado tanto tiempo.