Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la historia es completamente mía. Está PROHIBIDA su copia, ya sea parcial o total. Di NO al plagio. CONTIENE ESCENAS SEXUALES +18.
Gracias por todo Karla Ragnard
Recomiendo: Beautiful Undone – Laura Doggett
Capítulo 41:
¿Es suficiente?
"(…) Sabes que estás hermosamente deshecho
(…) Mi chico triste
(…) Es un simple viaje entre los dos…"
El silencio se cernió sobre nosotros. Era el silencio más incómodo que habíamos enfrentado.
—Perdóname —insistió, agachando la cabeza mientras comenzaba a derrumbarse delante de mí.
Lo miré.
—Perdóname por lo que no fui capaz de hacer.
Tragué, sintiéndome profundamente decepcionada de él.
—Al menos… déjame explicarte cómo sucedió.
Me mantuve en silencio, sin saber si era capaz de escuchar todo lo que estaba diciéndome. Recordar a Greg y sus últimos momentos dolía de una forma inimaginable, pero más aún al dimensionar el hecho de que el hombre que amaba estuvo presente en el momento en el que más le necesitó.
—¿Tú lo golpeaste por orden de esa mujer? —inquirí, gimiendo y siendo incapaz de contenerme.
—Sé que hice cosas horribles por ella, pero…
—Por ella —interrumpí—. ¿Realmente no la amabas? ¿Realmente no fue que hacías todo por amor?
Pestañeó, muy herido.
—No, nunca lo hice por esas razones, al menos… no hasta que llegó Agatha a mi vida. Sé que te pondrás a dudar de todo, pero…
—¿Cómo esperas que no lo haga?
Apretó los labios y finalmente asintió.
—Después de estar contigo, tú habías desaparecido. Tanya me buscaba, constantemente me quería a su lado y yo era un imbécil por permitírselo. Cuando me di cuenta de lo que pasaba, Greg ya estaba buscando la atención de los demás, por lo que los hombres de Tanya le ofrecieron golpes hasta que lo sacaron de la casa por orden de ella. Fui tras ellos, queriendo ayudarle, ¡te juro que lo intenté! —Sus hombros decayeron—. Pero fue demasiado tarde. El gorila de siempre me tomó entre los brazos y me lo prohibió. Bella… No me lo permitieron, vi cómo hacían todo y por más que buscaba la manera de liberarlo, no pude hacerlo. —Me tomó las mejillas con fuerza—. Busqué todas las maneras posibles para ayudarlo, te lo juro por nuestros hijos… Te lo juro…
Me solté.
—¿Cuánto ibas a tardar en decírmelo? —pregunté directamente—. ¿Cuánto tiempo ibas a seguir con la mentira?
—Estaba aterrado —musitó—. No quería perderte.
Arqueé las cejas.
—Pero ya lo estás haciendo —respondí en un hilo de voz.
Pestañeó y una lágrima corrió por su mejilla mientras miraba por detrás de mi hombro.
—Greg era un hermano para mí, lo era todo, y tú estuviste ahí cuando esos… —Apreté los labios—. Y por esa mujer —gruñí—. Te amo —afirmé, mirando sus ojos que me transmitían su entera desesperación—, pero a veces no sé si es suficiente.
Nos quedamos en un profundo silencio.
—No me digas eso —suplicó.
—Tanya instó a un hombre a tocarme cuando estábamos en una fiesta —confesé. Su ceño se frunció—. Cuando la encontré grabando, vi tanta fascinación en sus ojos, tanto deseo de que… me hicieran la vida a cuadros. —Cerré los ojos por unos segundos—. Ese hombre era mayor y solo tocaba, disfrutando, mostrándome su asquerosidad, su olor… De no haber sido por Greg, la situación habría sido diferente. Tanya me odiaba de una manera que no puedo explicar, nunca entendí aquel odio, aquel… infierno saliendo de ella. Cuando supo que estaba en una relación de violencia, hacía bromas en el periódico de la universidad, mismo que luego me cedieron a mí. Temía acercarme a ella, temía… siquiera pensar en su existir. Greg estuvo conmigo en cada momento, lidiando con lo que me sucedía, pero también con la discriminación que sufría en medio de la comunidad universitaria. No soporté por mucho tiempo y quise terminar todo, Edward. —Me limpié las lágrimas—. Quería terminar con mi vida. No soportaba más. Pero Greg… Greg me suplicaba que dejara a un lado todo y que viera la hermosura de la vida, del existir. —Hice una pausa mientras lo contemplaba—. A veces me pregunto si hiciste cosas parecidas por ella.
—Bells, nunca me atrevería…
—¿Nunca te atreverías? ¿De verdad?
Quiso tocarme, pero se lo impedí. No me permitía pensar si lo hacía.
—Esa mujer hizo trizas mi vida e imaginar que tú y ella… —Apreté los dientes, desgastada—. Y que de ustedes nació Agatha… No lo puedo soportar.
—Fui sincero contigo en todos los aspectos, nunca quise hacerle daño a Greg, jamás acepté participar en ninguna mierda que afectara a alguien inocente… Bella…
—No puedo creerte —musité.
Tragó de forma audible.
—¿Cómo hacerlo si no fuiste capaz de ser sincero conmigo desde un inicio?
Asintió con el ceño fruncido, poniendo las manos en sus caderas.
—Cuando estuviste conmigo, ¿Tanya te lo pidió? Dime la verdad.
—No puedo creer que pienses eso.
—Respóndeme.
—Estuve contigo porque en cuanto te vi me encantaste —afirmó—. Fuiste un sueño en el instante en que topé contigo en esa fiesta.
Quise llorar en ese momento, pero seguí conteniéndome.
—Verte fue… Todavía ni siquiera puedo explicarlo. Quizá me enamoré de ti más rápido de lo que cualquier hombre podría, pero eras un sueño, Bella, nunca me acerqué por órdenes de nadie. Y ahora te amo como no te imaginas, de una manera que ni siquiera puedo manejar, pero te amo, eres la mujer…
—No lo digas —supliqué—. No.
—Bella —insistía.
—A veces creía que el destino nos quería juntos, que éramos irrompibles, que a pesar de la mierda que nos ha tocado, podíamos hacerlo, pero… ahora creo que no, que estamos hechos para que las cosas sean solo destrucción —susurré—. Perdimos a nuestro bebé, luego Greg… Tanya… —Sollocé; ya no podía controlarme—. ¿Realmente debemos estar juntos?
Se mordió el labio inferior y asintió.
—Tengo mucho en qué pensar, Edward, esto es demasiado para mí. Ni siquiera puedo mirar a mi hija porque pienso en esa mujer. —Reí de forma desganada—. Ahora… me pregunto si realmente esto que tenemos es más fuerte.
—¿Esto que tenemos? —inquirió—. Bella, sé que para ti no es suficiente, pero eres la mujer de mi vida.
Cerré los ojos al escucharlo, queriendo arrancarme el corazón para no dejarme llevar por él, porque sí, lo amaba de una manera descarnada e imposible de resistir.
—Te busqué por años sin saberlo, sin conocer a mi hijo… Haría lo que fuera por ti, aunque dudes de mí, aunque pienses que soy un monstruo. Perdóname, solo… perdóname. —Quiso acercar su mano a la mía, donde estaba mi anillo de compromiso, pero finalmente no lo hizo—. Te amo, solo recuérdalo, ¿sí? Eres mi chica, mi todo. Sé que piensas que soy un cobarde y que hice todo por esa mujer, incluso estar contigo, pero no es así.
Respiró hondo.
—Me iré un momento, sé que no me quieres aquí.
Lo vi alejarse, tomar las llaves de su jeep y abrir la puerta de par en par. Mi corazón solo quería correr y abrazarlo, pedirle que no se fuera, pero se lo permití, porque tampoco me hacía bien mantenerme en esta posición.
En la soledad, el sentimiento era peor de lo que imaginé. Quería arrancarme el corazón, pero ¿cómo? Era imposible. Me senté un momento en el sofá, analizando cada información que me había explotado en la cara. Cada vez que la repasaba, sentía que me hundía aún más en la desesperación. A ratos quería buscar a Tanya y preguntarle por qué, hacerlo de verdad, poder tenerla en frente y encararla como debí hacerlo antes, ahora que era más fuerte, más capaz y valiente. Pero ella ya no estaba, no de forma física, no de la manera en que quería, porque a pesar de su maldita muerte, Tanya seguía destruyendo cada uno de mis sueños.
¿Por qué había tenido que ser ella? Si tan solo tuviera la posibilidad de enfrentarla una última vez, situación que debí hacer en cuanto tuve la oportunidad.
Recordé las palabras que le dije a Edward. ¿Realmente todo lo que nos rodeaba estaba podrido? Desde que había sucedido eso con nuestro hijo, quizá las cosas debieron terminar, quizá…
Cerré los ojos, sintiendo escalofríos al pensarlo.
Y entonces miré mi anillo, nuestro compromiso resumido en ello. El tiempo pasaba y cada vez parecía que nunca íbamos a casarnos, como si el destino me dijera "nunca serán felices". La idea me destruía, porque el amor que sentía por Edward rebasaba todo, porque no solo éramos nosotros dos, sino que teníamos a Fred, a Agatha…
Me puse la mano en el vientre, recordando la prueba de embarazo.
Tragué y me levanté rápidamente, limpiando mis lágrimas para ir a por mi bolso. Corrí todo lo que pude hasta encontrar la prueba de embarazo; mis manos temblaban y mi respiración estaba entrecortada. Necesitaba saber la respuesta, necesitaba saber si había una ilusión para nosotros… si podíamos ver la luz.
Me hice la prueba, tiritando como si dentro de mis huesos tuviera hielo. Estaba congelada en mi posición, sentada sobre el retrete con Precioso y Preciosa preocupados de mi bienestar. Cuando los minutos pasaron y el resultado podía visualizarse, lo tomé, tragando el nudo en mi garganta. Al darme cuenta de lo que significaba, boté el aire y me eché a llorar.
—Negativo —murmuré, dejándolo caer al suelo.
Me mordí el labio y me abracé a mis perros, sin siquiera pensar en más. Solo quería apagarme y dejar de sentir.
.
Edward POV
Me pasé una mano por el cabello, buscando el sosiego. Apenas controlaba el manubrio, la visual me resultaba compleja con mis lágrimas, lágrimas que retuve todo lo que pude, al menos mientras volvía a escuchar las palabras de Bella en mi cabeza. Y sí, carajo, dolía más que un maldito golpe.
Llegué a casa de mis padres y antes de salir contuve el aliento. Al tocar me encontré con ellos, que ya habían hecho dormir a Fred y a Agatha.
—¿Qué ocurrió, hijo? —preguntó mi madre.
No fui capaz de hablar.
—¿Bella está bien?
Asentí.
Noté que se miraron y no dijeron algo más. Sabían que no iba a comentar al respecto, pero sospechaban, claro que sí.
—¿Te quedarás con ella? Anda, cariño, me tienes preocupada —instó mamá, tomándome las mejillas.
—Creo que la perdí, mamá —susurré, mirando sus ojos.
Arqueó las cejas.
—Pero…
—Esme —susurró papá.
—Es mi pasado, tarde o temprano me iba hacer perder a mi familia.
Sus ojos se tornaron llorosos, así como los de mi padre.
—Pero… cariño…
—Vendré a por ellos mañana. Necesito despejarme.
—Edward —llamó papá.
No dejé que me contuvieran y salí de casa, metiéndome al coche rápidamente. Manejé directo hacia el bar, apretando los dientes y a ratos gruñendo de rabia conmigo mismo. Cada vez que recordaba esa mirada desolada de Bella, me consumía el desasosiego. Si tan solo hubiera sido más fuerte, primero al alejarme de la manipulación de Tanya, al intentar defender a Greg y finalmente al decirle la verdad. ¿Era un cobarde? Quizá sí…
Para ella, lo nuestro estaba marcado por la mierda. Y sí, tenía razón. Lo mucho que la amaba no era suficiente, ya no.
Cuando llegué, topé de inmediato con la motocicleta de los chicos y uno que otro coche de algún visitante. Bajé las escaleras con rabia y recibí el saludo de todos, en especial de los míos.
—Jefe, ¡hola! —dijo Sam.
No respondí y me senté en la barra.
—Vaya —susurró—. ¿Algo en especial?
—Ya lo sabes —gruñí.
—¿Qué pasa, jefe? —inquirió Mitchell, uno de los más nuevos.
Puso su mano en mi hombro, ganándose una mirada quieta de mi parte.
—Hey, dejen al jefe en paz —espetó Jonas, sentándose a mi lado—. No quieren verlo enojado, en serio.
Bufé y esperé a que me sirviera el Stroh.
Cuando pudimos estar más a solas, mi mejor amigo me dio una puntada con el codo en las costillas.
—¿Qué pasa, hombre? ¿Y esa cara? ¿Acaso Bella te ha enviado al carajo? —bromeaba.
Pestañeé, dolido de solo recordarlo.
—Oh, hombre, no lo sabía. ¿Qué ocurrió?
Tragué y se lo conté. Era una verborrea sin sentido, pero no pude dejar de hablar. Solo con él podía hacerlo. Su expresión se volvió muy seria y finalmente acabó suspirando, comprendiendo mi dolor, pero también el de Bella.
—Edward, yo… —Se quedó en silencio luego de eso, realmente sin saber qué decirme, claro estaba.
—Son los errores del pasado, Jonas, errores que quisiera erradicar. Lo peor de todo es que… siento que nuestra familia no es suficiente. —Lo miré, buscando una salida al martirio—. ¿Y si tiene razón? ¿Si todo lo que nos ha pasado es porque no debemos…?
—No digas eso. La situación es una mierda, pero deben darse tiempo. Bella es una mujer muy fuerte, su carácter maduro la hace querer pensar, analizar las cosas antes de explotar.
—Mi mayor temor es perderla —musité—. Y lo estoy viviendo.
Me apretó los hombros, dándome el ánimo que no sabía de dónde carajos sacarlo.
Nuestra conversación se interrumpió por la llegada de las chicas de siempre, que solían frecuentar el bar solo cuando Leah también estaba presente. Esta vez, Zafrina venía con ellas. Al verme, caminó hacia mi dirección para saludar como si nada sucediera.
—Edward, hola. —Se subió a mi cuello, pero la tomé de las muñecas para instar a que me soltara—. Hey.
—Eso querías —dije sin pelos en la lengua.
Pestañeó.
—¿De qué hablas?
Me levanté para encararla.
—Qué imbécil, ¿no? Claro… Tú estuviste en la fiesta con Tanya, me viste con Bella. —Tragué, sintiéndome un estúpido por caer en cada situación como el mismo burro manipulado de antaño—. La viste y la reconociste, notaste que ella no lo sabía y fuiste con las fotografías con la intención de mostrarle quién era. Conocías las fechorías de ella mejor que yo, por supuesto que tenías pleno conocimiento de lo que le había hecho a Bella antes de siquiera yo tener una miserable idea.
—Edward —me decía Jonas.
—¡No! —grité—. ¿Quién demonios te crees, Zafrina? Dime a la cara cuáles eran tus intenciones, ¡dímelo ya!
Ella tuvo un respingo y se abrazó a sí misma, mirando a su alrededor. Todos habían guardado silencio.
—Yo… Quizá la recordaba, pero…
—Claro que sí —interrumpí con ironía—. ¿Y las fotografías?
Se puso nerviosa, haciendo un mohín con los labios.
—Hay una cosa que no perdono y es que se entrometan con mi familia, en especial si son mis hijos y mi chica —gruñí.
Di un paso adelante y acerqué mis labios a su cara.
—No vuelvas a entrar a este lugar. Un solo paso y estás acabada, ¿de acuerdo? Nunca debí permitir que volvieras a mi vida. Eres idéntica a Tanya, Zafrina, traes mierda desde el interior.
—¿Planeabas hacer que ella estuviera ciega? ¿Eh?
Me quedé de piedra al escucharla.
—No planeaba nada, porque jamás imaginé que Tanya le había hecho añicos la vida. Cada segundo me arrepiento de lo que sucedió al limitarnos al silencio respecto al origen de Agatha, pero de haber sabido que aquello me costaría lo que más amo en la vida, no habría permitido aquello. —Me pasé las manos por el cabello y me di la vuelta—. No volverás a entrar. La banda no es parte de ti ni tú de nosotros. ¡Lárgate!
—Pero… Edward…
—¡Si vuelvo a verte cerca de mi chica me verás como la mierda que soy! ¿Me has oído? —rezongué.
—Quizá él no puede golpearte, Zafrina —dijo Leah, cruzándose de brazos por delante de mí—. Pero yo sí y el resto de mis nenas también. Aquí la única chica que aceptamos es la del jefe. Ahora vete antes de que te vuele los dientes.
Ella apretó los labios y se dio la vuelta, marchándose escaleras arriba, saliendo del bar.
—¿Está todo bien, jefe? —preguntaron las chicas, sobando mi espalda.
Asentí, aunque internamente quería irme a la mierda.
—Deberíamos ir a dar una vuelta —instó Jonas—, así te tranquilizas.
Negué, volviendo a sentarme en la silla.
—Dame el Stroh —ordené, mirando a Sam a los ojos.
Jonas suspiró y me acompañó, manteniéndose en silencio mientras me sumía en mis pensamientos.
.
Bella POV
Intentaba conciliar el sueño, pero no podía. Cada vez que cerraba los ojos, comenzaba a pensar en todo y a la vez en nada. Era un caos. Además, extrañaba a mis hijos; no había sido suficiente con la llamada que les había hecho a casa de los Cullen, aunque al menos estaba segura de que estaban bien y de que mañana volvían.
Aun así, estaba preocupada por Edward. Ya pasaba de las dos de la madrugada y él no regresaba. Me ardía el corazón. ¿Dónde estaba? ¿Estaba bien? Ah… Solo quería saber si estaba seguro…
Me limpié las lágrimas y me di la vuelta, sintiendo el peso de los perros a la altura de mis muslos, cobijándome con su infinito amor. Los acaricié un momento, mirando el lado vacío de la cama. Lo extrañaba tanto.
En ese instante, escuché un ruido fuerte viniendo de la entrada de la casa. Me levanté tan rápido como pude y bajé las escaleras con Precioso y Preciosa.
—Ya, estoy bien —gruñía Edward.
—Te caerás. No debiste beber tanto —le decía Jonas.
Abrí la puerta antes de que tocaran el timbre y los encontré de frente. Edward tambaleaba, muy borracho, mientras su amigo le sujetaba el brazo que tenía sobre sus hombros.
—Hola, Bella —saludó él, llamando la atención de mi Bestia.
Edward alzó la mirada y pestañeó.
—Cariño —susurró.
Jonas lo llevó hasta la sala y lo acomodó sobre el sofá.
—Lo siento, lo que más quería era beber. Estaba muy deprimido. Me contó todo.
Suspiré con un nudo en la garganta.
—No suele beber así, tú lo sabes mejor que nadie.
Asentí, angustiada de verlo de esta manera.
—Me quedaré con él…
—No, yo lo haré —interrumpí.
Edward volvió a alzar la mirada al escuchar mi voz y sus cejas se arquearon de pesar mientras intentaba centrar la mirada en mí.
—Estaré al pendiente, ¿bien? Que tengas una buena noche.
—Tú también.
Cuando nos quedamos a solas, suspiré y lo contemplé mientras se intentaba mantener quieto en su estado de ebriedad.
—Debes dormir. —Tomé su mano para levantarlo, pero tiró de mí, queriendo tocarme—. Edward.
Suspiró.
—Puede que sientas que no soy suficiente para ti debido a todos mis errores, pero tú lo eres todo para mí —decía.
Negué con un nudo en la garganta.
—No digas eso.
Me abrazó, poniendo su rostro en mi cuello. Apretaba muy fuerte y me costaba respirar.
—Debes pensar que solo soy un borracho asqueroso, un hombre malo, un…
—Basta. —Le tomé la quijada y lo hice mirarme. A Edward le costaba centrar su mirada en mí, pero cuando lo hacía sus ojos se ponían brillantes—. Eres el mejor hombre que he conocido en mi vida. —Le toqué los cabellos y luego la barba que comenzaba a crecerle—. Por eso me enamoré de ti.
—¿Sigues amándome?
Tragué.
—Más que antes.
—Entonces, ¿por qué siento que ya no podemos estar juntos?
Respiré hondo, no queriendo llorar.
—Me miras como si ya no pudiéramos…
—Edward —gemí—. Sabes por qué.
Me abrazó nuevamente, suspirando con agonía.
—Quizá tienes razón. Todo ha ido cuesta abajo. Quizá el amor no es suficiente para borrar el daño que le hice a una persona a la cual amabas como tu alma gemela. Greg lo era, ¿no? —Jadeó.
Me mordí el labio inferior mientras me temblaba la barbilla.
—¿Cómo sigo sin ti? —me preguntó—. ¿Cómo le hago si creo que nací para conocerte y amarte de esta manera?
Acarició mi labio inferior con su pulgar.
—Quiero quedarme así, siempre —susurró, poniendo su cabeza en mi pecho—. Mi chica…
—Estás demasiado borracho —dije, aunque parecía más un chillido—. Debes dormir.
—No vamos a casarnos, ¿no? —sollozó—. Todo lo que soy no es suficiente para ti, lo sé.
—Edward —supliqué.
—Está bien. Quizá jamás pueda tenerte como mi esposa…
—Basta ya —insistí, echándome a llorar—. ¡No! ¡Quizá nunca lo sea! ¡Quizá este es el momento de que se acabe esto!
Se quedó de piedra, separándose de mí mientras me miraba con los ojos muy abiertos.
—Necesito tiempo —añadí, intentando respirar ante mi llanto—. Porque también debo sanar el odio que siento por Tanya y quienes de alguna manera me hicieron daño.
Cerró los ojos y otra lágrima espesa le cayó por el rostro. Finalmente asintió, otra vez tambaleante.
—Solo quiero que sepas algo.
—Dímelo.
—Nunca quise hacerle daño, de verdad quise ayudarle, nunca participé en algo que menoscabara a un inocente y si me acerqué a ti fue porque desde el instante en el que te vi, supe que eras para mí. Si tampoco eres capaz de verlo, si mi pasado, mis errores y la manera en la que actué, ensucia todo lo que te amo y soy capaz de hacer por ti, definitivamente esto… —Botó el aire, muy agobiado—. Definitivamente esto no puede seguir.
Caminó hacia la puerta y la abrió, dispuesto a marcharse. Corrí hasta su lado y quise impedirle que se fuera, pero fue más fuerte que yo y acabó cerrando la puerta antes de que pudiera seguirlo. Escuché el sonido de la motocicleta y su carrera hacia donde fuera, hasta que finalmente el sonido se hizo nada.
Se había ido borracho. Podía pasarle algo. Me dolía desde la cabeza hasta los pies.
¿Qué iba a hacer? Ya no sabía qué demonios pasaba por mi cabeza, porque el mayor impedimento para pensar era el amor que me consumía por dentro.
.
Edward POV
Me dolía la cabeza de una manera insoportable. Solo quería sacármela.
—Ah, ya despertaste —me dijo Alice.
¿Dónde estaba?
—En mi cama, idiota.
Busqué a mi hermana y la encontré parada en la puerta de su habitación, usando un pijama largo de felpa.
—¿Qué hago aquí? —inquirí.
—Llegaste de madrugada. Estabas muy borracho, ¿cómo se te ha ocurrido llegar solo en motocicleta en ese estado?
—No me regañes, no tengo ánimos ni el humor para eso.
Suspiró y se sentó a mi lado, mirándome con las cejas arqueadas.
—Las cosas con Bella están tambaleantes, ¿no?
De solo recordarlo me sentía fatal, tan fatal que me dolía el pecho.
—Tu rostro lo dice todo. Edward… —Se calló durante unos segundos—. Se aman tanto.
—¿Y eso importa? —exploté, sorprendiéndola—. ¿Realmente importa?
—Claro que sí.
Negué.
—¡Perdimos a nuestro bebé! ¡La realidad de mi pasado es peor de lo que puede tolerar…! —espeté—. Quisiera que eso no sucediera, porque la amo de una manera desesperante y sin ella… Alice, ¿qué hago?
Caminó hacia mí y me abrazó.
—Solo quería estar a su lado, pero sé que inconscientemente le hice daño y que nuestros pasados son más difíciles de lo que podemos sostener —finalicé—. Y tal como ella dice, a veces el amor no es suficiente.
Me miraba con mucha comprensión.
—¿Y qué vas a hacer?
En ese instante recibí una llamada, la llamada que esperaba hacía unos días y que, de alguna forma, esperaba compartir con Bella.
—Hola —saludé.
—¡Edward! —exclamó Jim, un amigo de la universidad—. Qué alegría saber de ti. ¿Y? ¿Te has decidido?
Tragué.
Jim me quería para su proyecto periodístico de gran calibre en la ciudad capital, lugar en el que debía estar por al menos tres semanas. Mi mayor anhelo era pedirle a Bella que buscara unos días libres para irnos con nuestros hijos, pero… ya nada de eso podía suceder.
—Sí —respondí con suavidad—. Iré.
—Perfecto. Te espero en el aeropuerto.
El viaje en avión era mañana, por lo que debía ir a por mis cosas pronto. Solo quedaba decírselo a Fred y a Agatha y… finalmente a Bella.
Cuando corté, los escuché caminar por el pasillo, llamando a papá. Alice los buscó y los hizo entrar, así que al verme corrieron a mi encuentro.
—Papi, ¿qué haces aquí? —preguntó Fred, abrazándome desde el cuello.
Desde que todo había sucedido, no habíamos tenido tiempo de disfrutar juntos de nuestros momentos. Si tan solo lo hubiera hecho realmente, si tan solo… pudiera estar más tiempo con ellos sin dañarnos todos. Mi hijo… Sangre de mi sangre…
—¿Por qué estás triste, papá? —inquirió Agatha, acomodándose conmigo, como si añorara de una manera desesperada.
Los acomodé sobre mí y acaricié sus cabellos, acomodándome al dolor de separarme de ellos solo como una medida desesperada para no decaer ante todo lo que nos estaba sucediendo.
—Papá… estará unos días fuera —musité.
Arquearon las cejas.
—¿Por qué? Papi… —comenzaba a sollozar Fred—. Quiero estar contigo. Papá…
—Lo sé —gemí—. Pero mamá tampoco está bien y por este momento necesita estar lejos de mí.
—Papi, mami dijo que vine de ti, eres mi papito desde antes de nacer, quiero estar contigo —insistía—. ¿Por qué te vas? ¿No quieres estar con nosotros?
—Es lo que más anhelo, lo que más quiero en este mundo. Y sí, tu mamá y yo te hicimos con mucho amor, eres mi sangre, Fred, mi pequeño… —Acaricié su rostro—. Pero esta vez necesito estar lejos, por mamá. No llores, ¿sí?
Agatha me tomó las mejillas.
—No quería hacerle daño a mamá, papi, yo amo mucho a mamá —insistía, lamentándose.
Cerré los ojos ante el inmenso dolor que sentía. Me sentía una mierda por hacerles sentir esto, porque aunque los problemas eran de adultos, estaban dañando a los que menos lo merecían y eso siempre sucedía cuando una familia… se desmoronaba.
—No es por ti, nena, claro que no…
—Pero yo le grité a mami, le grité… ¿Mami no me quiere? ¿Mami y tú dejaron de quererse por mí?
Negué.
—Papi —insistía, abrazándome desde el cuello.
Los callé con un abrazo y cerré los ojos para poder calmarme también.
—Cuiden de mamá, ¿sí? Háganlo por mí. Los llamaré todos los días y cada momento que pueda. Los amo más de lo que imaginan. —Los contemplé a ambos—. Y a su madre la amo como si fuera mi propia vida. Nunca lo olviden y díganle que lo es todo para mí.
Los dos asintieron con los ojos llorosos.
—Estaré fuera varios días, es algo importante para mí, el que lo haga no significa que los deje de amar y el que tampoco pueda llevarlos. Si quiero que se queden con mamá es porque… sé que ella los necesita y que ustedes también a ella —susurré—. ¿Me prometen que la cuidarán?
Los dos asintieron, pero Agatha estaba enojada.
—¡Quiero que te quedes conmigo! ¡Papi!
La abracé y la calmé, sintiendo un hoyo en el pecho. ¿Cómo no? Había sido mi compañera toda su vida… Toda su vida…
Pero necesitaba hacerlo o iba a volverme loco ante esta maldita agonía.
.
Bella POV
Desperté debido al ruido. ¿Qué sucedía? Me sentía muy incómoda, todo el cuerpo dolía. ¿Cuánto había dormido? Me había quedado toda la noche intentando saber de Edward, con el corazón en la mano.
Hubo un ruido más. Las voces de él y los pequeños me hicieron dar un salto. Estaban aquí. Entonces, ¿estaba bien?
Antes de bajar las escaleras, vi los cajones y el armario abiertos. Fui hasta ellos y noté que solo faltaba la ropa de Edward. Lo había sacado todo. Fruncí el ceño y busqué las maletas: tampoco estaban. Mi corazón estaba como loco.
—Edward —llamé, bajando las escaleras con rapidez.
La puerta ya había sido cerrada y el sonido del jeep resonó en toda la casa.
—Mami —llamó Fred, que venía con Agatha.
—Edward… —gemí.
—Papi se fue, mami.
—¿Qué…?
Todo dentro de mí se destruyó, todo…
Él se había ido. Sí, se había ido.
Buenos días, les traigo un nuevo capítulo de esta historia. Mortal es decir poco. Me costó bastante poder terminarlo, primero porque estoy trabajando en el hospital y me ha costado un poco amoldarme a los horarios, y como Indomable no tiene capítulos de respaldo, estoy escribiendo y actualizando tan rápido como puedo. Mis sinceras disculpas por ir tan lento a veces, pero ya la otra semana planeo tener un nuevo capítulo para ustedes, aunque eso también depende de ustedes y su entusiasmo. Además, ha sido difícil dar con los sentimientos y las palabras correctas para explicar por qué era necesario que esto pasara. Ellos necesitan estar separados para entender que su amor es inmenso, para entender que el pasado es algo que DEBE pasar al olvido, por ellos y también por sus hijos, pero no puede suceder de la noche a la mañana, tienen que añorarse y descubrir eso juntos, pero también ir a terapia para poder saldar los errores y dolores del pasado. Espero comprendan que las historias realistas deben ir despacio, con dolor, con felicidad y entrega, a veces suelen ser demasiado intensas jajaja (lo que amo), pero por esa misma razón necesito que comprendan por qué es necesario esto en la historia. Además, digo estas palabras porque en el capitulo pasado un par de chicas que, por supuesto, no dicen su nombre, gustan criticar las historias como si todo en la vida deba ser color de rosas. Personalmente, esta historia es compleja y con muchos matices, y si piden que no agregue ese tipo de cosas, no estoy siendo yo a la hora de escribir. Leer es fascinante y una de las cosas que me encanta de ustedes es que disfruten de lecturas con vaivenes y no constantemente siendo planas sin aprendizajes ni evolución en sus personajes. Edward y Bella siguen siendo ellos y les prometo que todo esto tiene una razón de ser y que aún falta... ¿Será que esta separación les haga entender que ellos realmente quieren estar juntos pero tienen miedo? ¿Será que sus pequeños los harán enamorarse aún más? Digamos que Fred y Agatha, a pesar de todo, son pequeños con ilusiones que están dispuestos a todo por ver felices a mamá y a papá... ¡Cuéntenme qué les ha parecido! Ya saben cómo me gusta leerlas
Ya saben que la otra semana hay otro capítulo, pero eso también depende de ustedes, de sus ganas y su entusiasmo
Agradezco los comentarios de DanitLuna, Valevalverde57, Pam Malfoy Black, bbluelilas, LadyRedScarlet, JMMA, CelyJoe, sollpz1305, PanchiiM, mariannareynnoso, Vanina Iliana, Mime Herondale, alyssag19, Tina Lightwood, BreezeCullenSwan, Rosy canul 10, saraipineda44, ELIZABETH, Yoliki, Brenda Naser, Mariana, Belliswan dwyer, Karen Pamela 231, catableu, SeguidoradeChile, RobADDICT18, Ana Karina, Coni, freedom2604, carlita16, morales13roxy, Bells Cullen 8, Jessi20, Valeecu, ELLIana11, debynoe12, Rero96, Liz Vidal, Lu40, CazaDragones, rjnavajas, sool21, Toy Princes, Fallen Dark Angel07, Bitah, Ana, Liliana Macias, Elmi, Anita4261, luisita, Salve el atun, diana, Lore562, Stella mino, Luna, krisr0405, Gladys Nilda, CCar, calia19, Maribel hernadez Cullen, magic love ice 123, twilightter, Brenda Cullenn, lalyrobsten, fernyyuki, viridinanaconticruz, Adrianacarrera, cavendano13, caritofornasier, Dominic Muoz Leiva, Dana masen Cullen, ari Kimi, ale173, patymdn, madelein belen, kathlen Ayala, AnabellaCS, Mar91, Wendy, Angelus285, Melany, Santa, Natuchis, Vero Morales, Karina, Majo, Bell Cullen Hall, morenita88, esme575, Tereyasha mooz, lauritacullenswan, Tata XOXO, Pameva, Noritha, MakarenaL, jupy, Simone Ortiz, NarMaVeg, Elizabeth Marie Cullen, Jackie rys, angela37, Nitha Cross, Valentina Paez, alejandra1987, Ivette Marmolejo, fer yañez, Eli Masen, twilightsecretlove, Alejandraltm, Desiblack, piligm, pancardo, Erika, Veronica, Gis Cullen, Damaris14, jhaniluta, Javeh, Kamile Pattz Cullen, MariaL8, PielKnela, KRISS95, Naara Selene, Markeniris, Veronica, Leah De Call, Jocelyn, ConiLizzy, miop, Ceci machin, Cecy Dilo, almacullenmasen, ilucena928, barbya95, adriu, valentina delafuente, Luisa Huiniguir, LicetSalvatore, valem00, Aidee Bells, Beastyle, camilitha Cullen, johanna22, Fernanda javiera, noeLiia, sheep0294, GabySS501, kaja0507, roberouge, claribel cabrera 585, chiqui covet, Iza, Liduvina, EloRicardes, AndreaSL, beakis, Desi 81, cary, lunadragneel15, JadeHSos, Flor Santana, YessyVL13, Cris, MarieCullen28, LoreVab, lolefagoti17, Celina fic, Nei, Jenni98isa, Esal, joabruno, Smedina, Monik, Mayraargo25, CeCiegarcia, Nancygov, HannaD L, anlucullen, lau rivera, bella nympha, Gibel y Guest, espero volver a leerlas nuevamente, cada gracias que ustedes me dejan es invaluable para mí, no tienen idea del poder que tiene su cariño, sus palabras y su entusiasmo, de verdad gracias
Recuerden que quienes dejen su review recibirá un adelanto exclusivo del próximo capítulo vía mensaje privado, y si no tienen cuenta, solo deben dejar su correo, palabra por palabra separada, de lo contrario no se verá
Pueden unirse a mi grupo de facebook que se llama "Baisers Ardents - Autor", en donde encontrarán a los personajes, sus atuendos, lugares, encuestas, entre otros, solo deben responder las preguntas y podrán ingresar
Cariños para todas
Baisers!
