Me encontraba durmiendo plácidamente hasta que sentí algo pesado sobre mi cuerpo, que interrumpió mi relajante sueño sobre Hogwarts y Quidditch. Ese peso se levantó y a cambio sentí unos suaves labios conectando perfectamente con los míos.

-Despierta Pelirroja.- Dijo separándose y dando otro corto beso.

Aún con los ojos cerrados convertí ese pequeño beso en uno más largo. Comenzamos a intensificar un poco la situación. Coloqué mis manos en su cuello mientras él se encontraba sobre mí. Sentí como acomodaba sus piernas para poder poner sus manos en mi cintura. Cuando el aire empezó a escasear nos separamos. Mientras abría los ojos, ambos sonreímos tontamente a la vez.

-Hola Pelirrojo.- Contesté, él volvió a dar otro corto beso.

Ayudó a que me levantara y me dirigí al baño para vestirme y asearme. Mientras cerraba la puerta y contestaba aún a la sonrisa pícara de Fred. Intenté asociar lo que acababa de pasar. Nunca habíamos llegado a tanto, solíamos darnos un inocente beso de vez en cuando, pero recientemente fue diferente. Sonreí frente al espejo cuando recordé la situación. Él era claramente un hermano para mi, pero no me negué al beso, estaba confundida. Comencé a desvestirme, me puse un suéter de lana con líneas naranjas y un tono crudo, que me quedaba enorme. Unos jeans negros ajustados y unas zapatillas de un tono anaranjado que combinaban con aquel suéter de lana. Acomode un poco mi cabello ondulado y rojizo. Me mire nuevamente al espejo, suspiré y extrañamente me gustó lo que había visto. Salí de ahí y me dirigí a la cocina de los Weasley.

-Buen día.- Contesté con una sonrisa de oreja a oreja.

-Buenos días.- Contestaron todos los presentes.

Me senté junto a Hermione y Ginny, que se encontraban tomando café y comiendo unas tostadas.

-Toma querida.- Dijo Molly con una sonrisa mientras me entregaba una taza de café.

-Gracias Molly.- Sonreí

Fred no dejaba de mirarme y eso me hacía sentir extraña, pero volvió el recuerdo de lo que pasó hace un rato. Le sonreí y guiñé un ojo, él repitió mi acción. George y Charlie se quedaron mirando algo confundidos, pero no dijeron nada al respecto. Ya que sospechaban que algo serio pasaba. Y no era así ¿O si?

-¡Buenos días Pecas!- Dijo Bill al verme.

-¡Buenos días Dragón! Dije al verlo, y di otro sorbo a mi taza de café. Charlie rio ante nuestros apodos.

-¿Chiara quieres dejar de hacer que todos mis hermanos se babeen?- Dijo Ginny riendo, me ahogué con mi café ante la pregunta de Ginny.

Todos rieron ante el comentario de la pequeña Weasley. Yo me limité a tapar mi cara con la mano. Pude notar que Molly se sorprendió un poco mientras reía junto a los demás. Iba a matar a esa niña en algún momento.

-Cállate Ginny.- Dije en un susurro que solo las dos chicas pudieran oír, las fulminé con una mirada asesina.

-Porque no vas a hablar con Potter por allá.- Acote, pude ver su expresión. Algunos Weasley quedaron sorprendidos ante mi comentario, Harry y la pequeña me dejaban una mirada asesina mientras tomaba mi café nuevamente. Las fotocopias comenzaron a reír.

-Buenos días a todos, en un rato saldremos a encontrarnos con los Diggory.- Anunció Arthur mientras recogía algunas cosas de la mesa.

Rato después nos dirigimos a la puerta y salimos, Fred y George se acercaron a mí, reíamos entre los tres con sus absurdos chistes, mientras hacíamos un recorrido extraño. De un momento a otro se acercaron un hombre y un chico, debo admitir que el castaño tenía su encanto y una hermosa sonrisa, mi debilidad.

-Dejen de babearse.- Susurre hacia Hermione y a Ginny, ellas rieron.

-¡Amos!- Exclamó Arthur mientras se acercaba a los dos hombres.

El señor Weasley les dio la mano al señor de escasa barba y a aquel chico de hermosa sonrisa.

-Él es Amos Diggory.- Anunció mirándonos a todos.

-Y creo que ya conocen a su hijo Cedric Diggory.- Acoplo.

-Capitán y buscador del equipo de Hufflepuff en Hogwarts.- Agregué yo mirando al castaño.

-Buscadora del equipo de Slytherin en Hogwarts.- Contestó extendiéndome la mano. Saludo al que correspondí, pude notar las miradas de todos sobre nosotros.

Luego de saludar nos dirigimos a lo más alto de una montaña junto a los Diggory. Colocaron una bota en el suelo.

-Un traslador.- Afirme

-Así es..- Amos estaba esperando que me presentara.

-Chiara, Chiara Snape.- Contesté con una sonrisa mientras extendía mi mano.

-¿La hija de Severus Snape? ¿El ex-mortífago?- Preguntó el señor, con un notable temor, contestó a mi presentación.

-La misma.- Contesté con una cálida sonrisa.

Luego de todo eso nos dirigimos a aquella bota y nos trasladamos a un campo repleto de carpas. Harry había quedado anonadado de las incontables cantidades de carpas que había en aquel campo.

-Bienvenidos al campeonato mundial de Quidditch.- Presentó el señor Diggory.

Caminamos todos juntos mientras observábamos a la gente y lo que estos hacían. El ambiente era muy alegre, pero sin embargo no me gustan las multitudes. Los diggory se separaron de nosotros y nos despedimos, nos veríamos más tarde en el campeonato.

-Hogar, dulce hogar.- Dijo Arthur al llegar a una pequeña carpa, todos lo miraron confundido, ya que no cabíamos todos ahí.

Cuando entramos el lugar era hermoso, era un lugar rústico pero con su toque Weasley. Harry aún seguía sorprendiendo de la magia, el elegido aún no aceptaba lo que lo rodeaba. Nos acomodamos todos y las fotocopias hacían chistes y bromas, como de costumbre. Ron no paró de hablar de Viktor Krum en todo el viaje, ya estaba me agotando.

-Si estas tan enamorado de él, ve y besalo Ron.- Contesté falsamente seria.

-Cállate.- Contestó Ron con un tono de fastidio.

-¿La única chica que no cayó en los encantos de Krum, eh?- Dijo George.

-No sé qué le ven a ese imbécil.- Respondí con una mueca repulsiva.

Cuando comenzó a anochecer nos dirigimos al estadio donde comenzaría el partido y nos íbamos a reunir nuevamente con los Diggory. Nos encontrábamos buscando los asientos que el señor Weasley había conseguido.

-¡Papá, nos tocó hasta arriba!.- Se quejó Ron

-Mirenlo de esta manera.- Una voz familiar sonó entre nosotros.

-Si llueve, serán los primeros en enterarse.- Acopló la voz.

Me acerqué más al barandal para poder reconocer aquellas voces, los Malfoy.

-Nosotros estaremos con el ministerio, el mismo Cornelius Fudge nos invitó personalmente.- Presumió Draco.

-No presumas Draco, no con esta gente.- Dijo su padre frenando a este a que siguiera alardeando.

-Señorita Snape, que sorpresa verla con la gentuza.- Agrego este.

-Un gusto verlo señor Malfoy, Draco.- Salude cordialmente.

-Si nos disculpa debemos buscar nuestros asientos, no me gusta juntarme con la gente incompetente, mis saludos para Narcissa.- Acoplé sonriendo victoriosa, pude ver a un Draco molesto. Me limité a mirarlo de arriba a abajo.

-Esa es mi Pelirroja.- Dijo George sonriendo y golpeando mi hombro con su mano.

Lucius amenazó a Potter, pero me interpuse y se fueron. Ambos se retiraron y nos dedicamos a buscar nuestros asientos.