A veces la vida no era justa, tampoco era piadosa cuando te tocaba enfrentar una desgracia, pero era prácticamente imposible llevarle la contraria, es decir, una persona debe adaptarse a cualquier circunstancia para seguir adelante, más que una elección es una obligación, después de todo, eso es necesario en cualquier situación de supervivencia, a menos que quisieras morir ahogado en tu propia ruina. Ese tipo de deducción estaba flotando en la mente de cierto castaño que miraba despreocupado como la luz del cielo estaba a punto de apagarse, ya que en menos de una hora iba a anochecer.

Las horas volaron entre los preparativos que estuvo efectuando. Maldecía a su hermanastro que hizo explotar los laboratorios de su padrastro, había perdido valioso tiempo en ayudar a reconstruir algunos de sus inventos, pero fue producente porque pudo hacer unas cuantas llamadas para producir en masa lo que estaba trabajando. Desvió su mirada a un asiento vacío, hace algunos minutos una amiga estuvo conversando y bebiendo café con él, se lo debía por todos los favores pasados, pero también porque ella sería la responsable de las conexiones fundamentales para asegurarle el éxito en su plan.

Si conseguía un reconocimiento parcial dentro de las diferentes agencias gubernamentales, tendría contactos importantes en cada región del mundo, además de imponer una notable relevancia al explicar que era el sucesor de un renombrado científico que ofrecía una cura excepcional para una rama de enfermedades potencialmente mortales como lo era el cáncer. No obstante, esto era solo una cruel fachada que ocultaba un exterminio exponencial a una gran parte de la humanidad, teniendo gran parte de los preparativos en marcha, no podía permitirse fallar en su afán para derrocar exitosamente al mundo, y por ende el planeta. Una débil sonrisa se formó en sus labios, la idea de que todo iba como él quería lo emocionó en demasía. Terminó su bebida repleta de cafeína y pagó la cuenta, empezando a caminar en dirección a su hogar.

Con cada paso que daba, sentía que en cualquier instante caería en un inevitable letargo, su cuerpo le estaba exigiendo un merecido descanso, pero como era cotidiano, se negaba a que su conciencia desapareciera, no deseaba regresar al profundo abismo mental que significaba el "dormir". "¿Y si no despertaba?" "¿Quedaría atrapado dentro de la oscuridad siendo víctima de sus más sombrías pesadillas?". La paranoia estaba dominando su miedo, impidiendo que el sentido común pudiera controlar su estado de ánimo, provocando que el de ojeras detuviera abruptamente su caminar y llevará ambas manos a su cabeza, cubriendo inútilmente sus oídos. Los desgarradores gritos internos regresaban para atormentarlo, no conseguía reaccionar, mientras todo su cuerpo temblaba, sentía que en cualquier momento se iba a desmayar, pero...

- ¿Humano Louie? -lo nombró dudoso, viendo el extraño comportamiento del castaño- ¿Te encuentras bien?. -preguntó curioso, acercándose al contrario.

- ¿Zim?

- Despreciable cabello de arbusto, tenemos que hablar.. -

Apenas pudo escuchar la voz de ese pequeño alienígena disfrazado, intentó dar unos pocos pasos hasta el, logrando recargarse en el hombro del contrario, quería cerrar sus ojos tan solo unos momentos..

Quería dormir en los brazos de la única persona que tal vez podría llegar a amarlo.

[...]

[...]

[...]

[Un par de días después.]

"Soledad". "Abandono". "Burla". "Humillación". Todas esas sensaciones estaban ocultas en lo más profundo e obscuro de su ególatra ser, tal vez esconder ciertos "sentimientos" de rechazo a lo largo de su vida como invasor, no fue la mejor opción, pero siempre quiso la aceptación y el respeto de sus Altos, intentando esforzarse en cada misión con una actitud orgullosa y altanera, detonando la relevancia de pertenecer a una gloriosa raza conquistadora, pero.. Ya no podía engañarse a sí mismo, todo lo que una vez creyó, fue mentira. El pequeño irken estaba observando atentamente una grabación perteneciente a las cámaras de seguridad, mostrándole la actividad que sucedió días atrás, cuando fue a encontrarse con el de ojos azules, en su retorno a la base se extrañó al no ver por ninguna parte al amante de lo paranormal, a lo que su computadora le brindó en un video con toda la información reciente que ahora necesitaba procesar.

Una vez más estaba como al principio, recuperó nuevamente un poco de su preciada tranquilidad, sería total sino fuera por su estúpido sirviente robot, Gir, pero estos últimos días estaba entreteniéndose junto a minialce en plena ciudad, haciendo volar diferentes cosas como: Edificios, locales de comida rápida, perros, gatos y niños. El extraterrestre desvió su vista hacia un punto en específico, mientras que atravesaba a paso firme su extenso laboratorio. "¿Por qué el humano cabezón tuvo que ser convocado cuando finalmente podría empezar la diversión?". Extrañamente sentía enojo por haberse largado sin haberlo solicitado antes, pero su actual dilema era otro, lo mantenía pensativo, y no lograba encontrar una respuesta o solución que pudiera satisfacerlo en su decisión.

Pocos metros lo separaban del cuerpo inerte, pero vivo, de aquel joven castaño con ojeras que seguía profundamente dormido, justo después de que quedara inconsciente el de orbes magenta intentó exterminarlo permanentemente, pero desgraciadamente fue blanco de las múltiples miradas de los humanos, por lo que tuvo que retractarse y cargarlo en sus brazos.

Una valiosa oportunidad arruinada por las coherentes advertencias del humano cabezón, que ironía...

Unos murmullos que parecían ser quejidos, llamaron inmediatamente la atención del ex-invasor que observó con cautela como el humano poco a poco se despertaba, moviendo lentamente las extremidades de su cuerpo que anteriormente fueron atadas con el objetivo de inmovilizarlo, causando un gusto y regocijo que hacía tiempo no había experimentado.

Como invasor jugaría con su presa, sino no sería divertido. ¿No es así?

- Mmm.. -balbuceó entre murmullos, intentado ponerse de pie, sin lograrlo en absoluto- "¿Eh?" -parpadeó perplejo notando las peculiares esposas que tenían atrapado sus manos y brazos- Así que ahora debo interpretar mi papel como tu prisionero. -mencionó divertido, mirando directamente al irken- ¿Verdad, Zimmy?~

- Correcto, despreciable humano. -asintió calmadamente, acercándose hasta el castaño- Te estaba esperando, pude notar que cuando entras en ese estado de "sueño", tardas más en despertar que cualquier otro humano normal. -señaló con cierta curiosidad.

- Odio dormir. -respondió con simpleza, encogiendo sus hombros- Mi razón es compleja, dudo que seas capaz de entenderla. -rodó los ojos, desganado- Tampoco te interesa. ¿Cierto?

- Efectivamente, no es de mi interés. -concordó naturalmente, acortando las distancias con el de gabardina- A pesar de eso, tienes el enorme privilegio de estar consciente ahora... -sonrió ampliamente, esperando una reacción del contrario- ...Antes de tu ejecución.

- Aburrido~ -expresó burlón, soltando una carcajada- ¿No vas a torturarme? -cuestiono con intriga, mirando al alienígena- Ya sabes.. ¿Arrancarme los órganos? ¿Experimentación? ¿Quizás introducir cosas absurdas y letales en mi cuerpo para destruir mi voluntad?. -mencionó entretenido, enumerando cada ocurrencia posible.

- Acabas de sonar igual que el apestoso Dib bestia. -comentó, dándole una patada en el hombro al de ojeras, haciéndolo retroceder- ¿Por qué todos los humanos creen en ese tipo de cosas? -preguntó al aire, escuchando un quejido del humano.

- E-En mi defensa culpo a las películas, libros y novelas. -bromeó divertido, ignorando el daño recibido- Estimulan gratamente a la imaginación, sobretodo el género del terror. -agregó animadamente, recuperando la postura de su cuerpo.

- ¡Cállate! -ordenó elevando su voz, agarrándolo del mentón- Humano insolente. ¿Acaso no entiendes tu lugar?. -clavo sus garras en el rostro del castaño, haciéndolo sangrar- Nadie va a salvarte, voy a eliminarte. -recalcó lentamente cada palabra- Te estoy dando la oportunidad de sentir temor, y suplicar misericordia.

- Oh, eso es muy amable de tu parte, Zimmy~ -aduló con dificultad, sintiendo sus mejillas arder- Pero.. ¡No quiero! -negó seriamente, sorprendiendo vagamente al irken- Fufu~ -rió- Morir por tus manos no suena mal, de hecho sería un placer que me brindaras ese honor~ -mencionó con honestidad, recibiendo un golpe en el estómago- A-Auch, no te enojes, Zimmy, es la verdad.

- Juro por mis Más Altos que será el último favor que haga por ti. -habló irritado, observando disimuladamente el colgante del contrario- Un terrícola tan detestable como tu, merece padecer sufrimiento hasta morir envuelto en sus propios arrepentimientos.

- ¿Cómo tu? -devolvió la pregunta, sintiendo como el acero de las garras metálicas atravesaban su pierna- A-Agh, uh.. -cerró los ojos con fuerza, mordiendo su labio inferior- Me disculpo por eso, creo que sonó bastante cruel. -se excusó falsamente, enojando de piel verdosa- Si vas a quitarme la vida, solo tengo un arrepentimiento, Zim. ¿Quieres saber lo que es?

- Escucharé tus parloteos mientras veo como te desangras. -contestó con simpleza, clavando otra garra de metal en su hombro- Y como el magnífico Zim es piadoso, evitaré los puntos vitales, así será mas entretenido, y cómodo.

- ¡A-AH! ¡U-Ugh..! -dio involuntariamente un grito de dolor, escupiendo sangre- Zim, esta es mi gabardina favorita. -se quejó con dificultad, viendo la seriedad del irken- Y-Ya veo, eres considerado cuando crees que has ganado. -sonrió con malicia, quedándose inmóvil.

- ¡Te equivocas, humano Louie! ¡He ganado! -chilló en un tono agudo, alzando y agitando su puño- ¡Zim siempre gana! ¡Yo soy Zim!.

- Hahaha~ Adorable. -murmuró con una débil sonrisa- Aunque me asesinaras, no cambiaría nada. -exclamó desinteresado, ganándose la completa atención del ex-invasor- La Tierra está condenada, gran parte de la humanidad va a ser exterminada por un parásito experimental que acabo de crear.

- ¿De qué hablas? ¡Zim no lo entiende!

- ¿Creías que pasaba tiempo con el profesor sólo porque fingía quererlo o sentirme agradecido con él! ¡Ja! -soltó una ruidosa carcajada- Manipular y utilizar a las personas es lo que hago para conseguir lo que quiero, incluso Dib me hizo un favor destruyendo toda la evidencia de los laboratorios Membrana.

- ¡Mientes! -gritó por inercia, no quería creer en nada de lo que estaba escuchando- No permitiré que alguien que no sea el grandioso ZIm, destruya este horripilante planeta. ¡Lo prohíbo! -reclamó molesto, sintiendo en sus propias palabras, algo terriblemente familiar.

- Lastima, mi plan ya está en marcha, no puedo detenerlo. -refutó sumamente divertido, poniéndose lentamente de pie- Será incómodo caminar con estas heridas, pero el dolor será soportable, supongo.

- Voy atravesar y desgarrar tu repugnante carne si te atreves a dar un solo paso. -advirtió enojado, sacando de su pak numerosas, filosas y cortantes garras de metal.

- Mi oferta sigue en pie, Zimmy. -ofreció amablemente, ignorando su condición, y las amenazas del contrario- Nunca mentí cuando te dije que te amaba, este sentimiento está clavado en mi pecho como una necesidad de tenerte solo para mi. -admitió con sinceridad, mirándolo fijamente- Contribuye a mi causa, y entrégate a mi.. ¡Prometo ser gentil!~

- Nunca, prefiero morir devorado por un grotesco monstruo inferior del espacio a tener una alianza con alguien como tu.

- Como quieras, entonces voy a hacerlo por las malas.

- ¿Q-Que?

- ¿Acaso olvidaste los comandos que instale en tu pak?

- N-No, se supone que los quité..

- Comando de voz: "Forced deactivation, temporarily turn off internal and life support."

Tras reconocer el modulador de voz, la orden fue rápidamente acatada por su propia unidad pak, causando que un intenso electrochoque en sus sistemas desestabilizara todo su cuerpo, dejándolo sumido en un estado de inconsciencia. El castaño de cabello alborotado se acercó con dificultad hasta quedar al frente del extraterrestre, pateándolo suavemente para comprobar si su método había funcionado, lo cual afortunadamente fue un éxito asegurado.

- Finalmente eres mío, Zim.

[...]

[...]

[...]

Nota de la autora: ¡Buenas! ~ ¿Cómo los trata la vida, invasores?~

Por fin puedo decir que hemos llegamos a la recta final de esta historia, después de tantos cambios en la trama, nunca creí posible que pudiera seguir escribiendo este fanfic... Me va a dar algo w

¡Basta de lamentaciones!. A lo importante, les tengo una advertencia respecto al final. ¿O debería decir: "Finales"?. Exacto, no pude quedarme satisfecha conmigo misma al tener muchas ideas para el momento culmine de esta historia, así que decidí exigirme, y escribir dos finales distintos.

Este capítulo fue el punto de quiebre, básicamente aquí se dividen dos finales: No me gustaría clasificarlos como "Final bueno" o "Final malo", quiero que eso quede a elección del lector, pueden elegir el que más les agrade.

Todavía los tengo a medio escribir, pero intentaré que la demora no sea mucha. Eso sí, serán un poquito largos, lo siento.

¡Eso es todo, muchas gracias por el apoyo, y los bellos comentarios!

¡Y sobretodo por leer!~