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DULCE

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"Si."

Estaba desesperada. Sólo quería sentirlo, poder estar cerca de la suavidad de su piel y ver que tan reales podían ser sus palabras.

El aliento abandonó su cuerpo cuando las manos de Draco la tomaron por sorpresa. Una de ella tiró de sus caderas mientras la otra apretaba su cintura, dejándola caer sobre su regazo.

Amelia enterró las manos en sus hombros inclinándose para no perder la poca estabilidad que tenía. Sus piernas cayeron, una a cada lado de las caderas de él mientras quedaba a horcajadas de su cuerpo.

Podía sentir la vibracion de su abdomen, inhalando y exhalando lentamente mientras la miraba. Su piel ardía bajo su tacto y a pesar de que la ropa dividía sus pieles, estaba segura que podía sentir su calor emanar contra ella.

"¿Sabes cuanto esperé por hacer esto?" jadeo él, ahora, deslizando sus palmas por sus muslos hasta apretar su trasero. "Fue demasiado Amelia."

Pronto sus manos se enredaron en las puntas de su cabello, tirando de él suavemente mientras Draco hacia un espacio en su cuello. La miró por segundos antes de acercarse a ella, sus labios entrando en contacto con la piel de su garganta. Amelia jadeo, sintiendo su lengua rozar toda una línea hasta llegar al lóbulo de su oreja.

Las manos de Draco se deslizaron por su columna, apretando su cintura antes de llegar a los costados de sus pechos, sin tocarlos directamente. Amelia cada vez perdia más el control y no pensó cuando sus caderas comenzaron a rodar contra las de él.

Ella estaba sumida en su propia realidad y Draco la estaba llevando a lugares que jamás había conocido. Sentir su boca succionando la piel sensible de su pecho la hizo temblar involuntariamente. Él era diferente en todos los sentidos. Amelia no creyó que Draco Malfoy pudiera esconder cierto apetito bajo la máscara aristocrática de sus ojos, ni mucho menos que saciara aquel apetito con ella.

"¿Estás consciente de esto Amelia?" preguntó él, sin dejar de besar el lado posterior de su cuello.

Ella vaciló, y se separó de él, dándo el suficiente espacio entre sus cuerpos para mirarlo. El olor de su perfume la había embriagado pero aún estaba trabajando en procesar sus movimientos.

Sus manos se enterraron en sus caderas, haciéndola mantenerse quieta cuando Draco alzó las suyas contra ella, dejándola sentir por completo la dura erección que apretaba sus pantalones.

"Necesito que me digas que esto es lo que quieres." susurró él. "Necesito que cumplas tus palabras."

Amelia subió su mano por el abdomen de Draco, sintiendo como su cuerpo se endurecia bajo su piel. "Nunca había estado más segura de lo que quiero."

Al son de esas palabras, Amelia se inclinó hacia él, hundiéndose en el costado de su rostro. Sus labios besando en pequeños toques hasta bajar a su garganta.

Ella lo sintió gemir vagamente desde su garganta antes de tirar de ella nuevamente, golpeando su polla contra sus piernas. En un movimiento brusco la hizo abrirse aún más, quedando perfectamente encajada con su cuerpo.

"Cerraras la boca Granger, ¿oíste?" ordenó él, interponiendo su mano en el montículo de Amelia. "No queremos que nos escuchen ¿verdad?"

Sin fuerzas ella asintió, viendo como sus manos la mecian contra él.

Sus ojos lagrimearon pero ella no los cerraría. No tomando en cuenta la imagen frente a ella. Draco bajo su cuerpo, sus hombros y clavícula tensandose mientras sus brazos tiraban de ella con fuerza, como si fuera todo lo que anhelaba en ese momento. Su abdomen marcado bajo sus manos que se desilazaban sobre él mientras sus pliegues chocaban contra lo áspero de sus jeans, que raspaba contra su bulto duro.

Amelia volvió a rodar sus caderas una vez más cuando lo vio gemir, echando su cabeza hacia atrás sobre el borde del sillón. Hacia todo el esfuerzo por no hacer ruido pero cada vez se le hacía más imposible. Tiró de su cabello hacia un lado para nuevamente lamer su cuello. Él también estaba siendo torturado pero Amelia no sabía el poder que tenía en sus manos.

Ella frenó sus movimientos, volviendo a incorporarse sobre su regazo. El dolor en su núcleo era intenso y podía sentir como su clitoris se hinchaba al friccionar contra su ropa.

Ella jadeo cuando su cuello se vio envuelto en sus manos, y la forma en que Draco la miraba, cambió. Pudo ver por la manera en que sus dedos la ahorcaban, de que todo lo que había visto hasta ahora era solo el comienzo. Draco aún no demostraba lo rudo que podía ser.

"Quiero que te muevas." gruñó, sonriendo con maldad. "Quiero que muevas tus malditas caderas contra mi polla hasta que te corras Amelia."

Amelia no se opuso y comenzó a dar pequeños saltos sobre él, sintiendo el calor traspasar las barreras de la tela. Podía sentir sus bragas empaparse con cada movimiento e hizo acopio de voluntad para no gemir tan alto como quería.

Podía sentir sus mejillas calentarse, el rubor corriendo por su cuello. Sus manos se afirmaron de sus hombros, enterrando las uñas cada vez que sentía que una parte de ella tocaba fondo. No aguantaba más y todo lo que corría por su cabeza era imaginarlo chocando contra ella. Pensaba en lo fácil que podía ser quitarle los pantalones y las bragas para enterrar su longitud hasta el fondo de si, chocando la punta de su polla contra su útero.

Ella quería que fuera rudo y la llevara a los niveles más extremos, pero está era solo la primera vez, no podía esperar más que lo que estaba sucediendo.

"Mierda." gruñó él, y Amelia se movió con más fuerza. "¿Te gusta eso Granger?" preguntó él, entre jadeos. "¿Te gusta follarme así? ¿Sentir mi polla dura contra tu coño sediento?"

El remolino en su estómago se encendió y sollozo cuando la corriente chocó su cuerpo haciéndola tambalear de placer. "Si..."

Draco lamio su labio, pero trataba de contenerse. Si fuera por el la habría follado en ese mismo instante, pero se contuvo. Lo hizo porque con Amelia las cosas serían diferentes. Él quería probarla y tomarse su tiempo con ella.

"Te vas a correr Amelia, ¿si?" dijo él. "Quiero que te corras lo más fuerte posible."

Ella no aguantó más y chocó contra su ingle de manera acelerada, su mente se desvanecía y los jadeos se hacían múltiples. Su vientre se contraia en cada movimiento y añoraba llegar al borde de su extasis para caer sobre él.

Su espalda se arqueo cuando su clitoris de enterró de manera profunda en sus jeans, haciéndola estremecerse involuntariamente. Su cuerpo se tensaba cada vez más mientras los dedos de Draco de enterraban en sus nalgas, apretandolas para sentirla aún más contra él.

"Quiero..." jadeo Draco, tragando saliva e intentando respirar con calma. "quiero que imagines que mi polla esta dentro de ti Amelia. Que te follo de todas las maneras que creas posible y que estás a punto de correrte sobre mi."

Ella gimió, arqueando su espalda y sintiendo su pecho pegarse al de él. "Draco..."

"Sh..." siseo él, pasando sus dedos por sus labios. "Cállate antes de que alguien venga y te escuche Amelia. Estoy seguro que no quieres eso."

Un gruñido por parte de él la hizo sentirse aún más extasiada y golpeó su cuerpo con dureza, haciéndola poner los ojos en blanco de tan solo sentirlo.

Estaba a punto de correrse sobre él y ni siquiera la había tocado. No entendía la magia que tenía Draco en su poder pero era una locura. Se sentía hechizada por sus palabras y al más mínimo contacto podía hacerla caer ante sus pies.

Su mente quedó en blanco cuando encontró el punto exacto en que su polla magullaba su clitoris y se centro en ello, flexionando sus caderas con impulso y frenetismo. Sentía como la castigaba. Ella quería que la tocara, quería sentir sus dedos sobre ella haciendole lo que él quisiera. Estaba predispuesta a dejarse llevar por sus órdenes. Pero él no la haría. Al menos no cuando ella estaba sobre su regazo, a punto de correrse sobre sus bragas.

"Eres tan buena..." susurró, metiendo sus dedos bajo el suéter de Amelia. "encajarías tan bien en mi polla."

"Um..." su respiración se cortó cuando sintió las manos de Draco tomar sus senos. "estoy cerca..."

"Lo sé, puedo sentirte." gruñó él. "Mierda, me pones tan jodidamente duro Amelia."

Su vista se nubló y frunció el ceño cuando uno de sus pezones se vio enroscado por sus dedos, que habían llegado de manera inesperada a la tela de sus sostén.

Más punzadas en su núcleo y sintió su cuerpo convulsionar, pegandose aún más a Draco cuando él comenzó a chupar la piel de su garganta, martillando sus muslos con su ingle. El hormigueo la removió y echó su cabeza hacia atrás, enterrando sus uñas en el cuerpo de Draco para aguantar el placer que la inundaba mientras sentía sus bragas mojarse dentro de sus jeans. La palpitacion de la polla de Draco la hizo jadear aún más.

"Dios, Draco..." suspiró, dejando caer la cabeza sobre su hombro. Su corazón latía con fuerza y podía sentir el de él también, tamborileando bajo la piel de su pecho.

"Necesito más." dijo él, decidido. "No me basta con hacerte correr así Amelia, necesito más."

Se vio suspendida en sus brazos, sus piernas se enrollaron en sus caderas mientras Draco la llevaba por la sala. Se acercaron a la cocina y él la dejó sentada sobre ella, tirando sin pensar su cuerpo hacia atrás para recostarla sobre el largo mesón.

"Estuve pensando..." susurró él, mientras su dedo bailaba por su piel hasta llegar al cierre de su jeans. "había pensando que no te tocaría hasta poder disfrutarte de buena manera."

Amelia estaba temblando y levemente alzó su cabeza para ver sus largos dedos enroscando el cierre del pantalón, para bajarlo y dejar a completa vista sus bragas.

"¿Sabes el puto autocontrol que he tenido que tener todo este tiempo?" preguntó, ahora, enganchando un dedo a cada lado de sus caderas. "Me torturaste Amelia, y ni siquiera lo sabías."

De un tirón, sus pantalones bajaron por sus pierna y ella alzó las caderas para mayor facilidad. Escucho el sonar de la ropa caer al suelo y Draco tomó sus rodillas, abriendolas para entrar en el espacio de sus cuerpos.

"Las cosas que he pensado en hacer contigo..." dijo, bajando sus manos para apretar sus muslos y tirar de su trasero al borde de la mesa. "La formas en las que he imaginado hacerte gemir para que te corras sobre mi polla..."

Sus manos comenzaron a acariciar sus caderas, subiendo por debajo de su suéter para levantar su ropa y rozar debidamente su piel canela. Amelia apretó su mandíbula cuando sintió a Draco tirar sus caderas contra ella, dejándola rozar su longitud aún abultada sobre sus bragas.

"El día que te folle Amelia, rezaras haberte negado."

Ella jadeo, sintiendo sus dedos recorrer sus piernas mientras la braga dejaba su cuerpo, quedando expuesta y liberada para él.

Ella mordio su labio ante la sensación. "No creo arrepentirme de mi decisión..." susurró, apoyando sus codos en la mesa para mirarlo de mejor manera.

Draco sonrió, negando con la cabeza mientras chasqueaba con la lengua. "No me conoces para nada Granger. ¿Y quieres que te diga algo?" murmuró, inclinándose lentamente hacia su entrepierna. "Soy mucho más, a comparación de lo que crees."

Su mano danzo por su muslo hasta llegar a sus pliegues y Amelia jadeo de tan sólo sentir la calidez de sus dedos. Él sonrió al sentir lo tibia y húmeda que estaba, y lentamente comenzó a dibujar con su dedo sobre ella, desde su entrada hasta llegar a su clitoris que poco a poco comenzaba a hincharse y palpitar para él.

"Crees que me conoces..." siguió diciendo. "Dejame adivinar," sus dedos separaron sus pliegues mientras su pulgar ejercía fuerza sobre ellos. "siempre me viste como el jodido Slytherin arrogante que se acostaba con todas las chicas de Hogwarts, ¿no?"

Amelia arqueo su espalda, deslizando sus caderas para intentar sentir sus dedos hundirse en ella, pero fue imposible. Draco separó su mano, quedando apoyado sobre la mesa mientras miraba a Amelia tiritar por la falta de contacto.

"¿Es eso lo que pensabas?" preguntó, alzando una ceja.

No sabía por qué se lo preguntaba cuando claramente sabía su respuesta. Draco Malfoy tenía a todas las chicas a sus pies y Amelia había visto cientos de veces la imágen de él golpeando chicas contra las paredes del castillo. Siempre le disgusto, porque así tenían que ser las cosas, pero en el fondo tenía el mismo sentimiento del momento.

A ella le habría encantado ser tomada por él.

"Responde -"

"Si."

Draco soltó un jadeo y con una fuerza violenta, dos de sus dedos se enterraron en su interior, haciendo que Amelia gimiera y tirara de su mano para reprimir los sonidos.

"Tan equivocada..." susurró, ahora, deslizandolos fuera. "quizá me acosté con varias chicas, no puedo negarlo, pero ninguna cumplió mis expectativas, Granger. Ninguna pudo tomar mi polla como debía ni logró hacerme correr con solo imaginarla como lo haces tú."

Amelia sintió su sangre arder y la presión en su estómago se hizo aún mayor. Tiro de sus caderas hacia adelante exigiendo sentir su toque nuevamente. Draco correspondió, deslizando sus dedos hacia ella.

"Si solo mis dedos te llenan," susurró, ahora, agachandose frente a ella. "no puedo esperar a ver como gritas con mi polla."

Un gruñido salvaje escapó de su boca cuando pudo sentir su lengua succionando el punto de su clitoris. Amelia tiro de sus brazos hacia arriba, enterrando sus dedos en el borde de la mesa mientras se doblaba sobre ella, intentando apretar sus muslos.

Ella se inclinó, alzando su pecho cuando sintió su lengua formar círculos sobre su punto, sus dedos aún follandola por debajo de sus labios. Estaba en el cielo y no quería bajar de la nube de placer que se formó bajo su cuerpo.

Pensó en sus palabras. El se había corrido por ella. Así como Amelia, él tenía fantasías y estaba a punto de cumplirlas.

Una punzada la mareo y su mano bajó directamente a su cabello rubio, tirando de él mientras sentía como el aire se evaporaba de sus pulmones. "Mierda, Draco..."

Su cuerpo se inclinó hacia adelante, quedando ahora, sentada sobre la mesa. Su otra mano agarró su hombro con fuerza mientras sus dedos seguían enrollados en sus mechones de cabello, apretando su cabeza contra la humedad de su entrepierna.

Ella sollozo, abriendo la boca silenciosamente. "Me voy a correr Draco..."

"Mm-mm" él retiro sus dedos, apoyando sus manos en sus muslos antes de separas su boca de los pliegues de Amelia. "No he terminado contigo."

Su lengua recayó nuevamente en su clitoris, pero está vez, bajó, y se introdujo de golpe en su interior.

Amelia sentía sus piernas temblar y estaba a nada de caer, pero debía resistir, no se correría porque no quería que el momento acabara, necesitaba plasmar esto en su memoria tanto como pudiera.

Los dedos de Draco subieron y comenzaron a pellizcar suavemente su clitoris mientras su lengua seguía deleitandola con serenidad.

Ella estaba sintiendo el subidon en su cuerpo, y sus caderas tambalearon, los dedos de sus pies se doblaron y sus manos se apretaron con fuerza mientras dejaba salir gemidos en el tono más bajo posible, rogando que nadie llegara a la sala en ese momento.

Sintió su boca separarse y sus ojos se detuvieron en los de ella mientras se ponia de pie. "¿Quieres venirte ya?"

Ella asintió, y con valentía tomó la mano de Draco, volviendo a ponerla sobre sus pliegues.

El sonrió, mordiendo su labio con tanta fuerza que Amelia creyó que podría romperlo. "¿Quieres que siga follando tu lindo coño?" preguntó, enterrando sus dedos y tomando una velocidad aplastante que hizo que ella tuviera que aferrarse a sus hombros.

Su cabello cayó tras su espalda y Draco se lanzó como una bestia, asaltando si cuello con mordiscos, la idas y succiones que la dejarían marcada.

Con desdén, comenzó a mover sus caderas contra sus dedos, esperando lque la llenara aún más. Sus manos descendieron desde sus hombros hasta su camisa, tirando de ella para sentirlo pegado a su cuerpo. Sintió su sonrisa sobre la piel delicada de su mandíbula antes de que la mordiera.

Amelia estaba en la cúspide del orgasmo y Draco se inclinó, rozando su frente a la de ella. "¿Quieres probarte Amelia?" susurró, ahora, sacando sus dedos lentamente. "¿Quieres saborearte?"

Ella lo miró, intentando regular su respiración mientras asentia, su labio temblando ante su figura.

Los dedos de Draco subieron, y él rozó su boca, dejando el espeso líquido sobre sus labios. Sin pensarlo ella lo lamio, viendo como Draco se rompía por dentro. Al tiempo, él introdujo sus dedos en su boca, lamiendo hasta la última gota de su juego.

"Dulce..." murmuró él, quitándoles de sus labios. "creo que es mi sabor favorito ahora."

Nuevamente, sus dedos bajaron y se introdujeron en ella, está vez martillandola con tanta fuerza que sabía que está vez, si acabaría sobre ellos.

"Piensa en mí Amelia." ordenó él, su cuerpo sacudiendose con sus movimientos. "Piensa en mí follandote contra una pared. Tus senos saltando sobre mi cara mientras golpeó tus muslos hasta romperte. Piensa en mí ahogandote en gemidos mientras la punta de mi polla te llena hasta el fondo. Piensa en mí Amelia, joder."

Y ella lo hizo. Cada imagen en su cabeza mezclándose con las fantasías planeadas para ella. Era terrible. El placer que ya estaba bordeando era tortuoso pero mierda, para ella valía toda la pena del mundo.

"Vamos..." jadeo él. "Dímelo. Dí que te vienes pensando en mí."

Iba a responder pero se vio enredando sus piernas alrededor de su cuello cuando él volvió a agacharse, succionando su clitoris con sus dedos revolviendo su interior.

Y fue ahí cuando su cuerpo no pudo más.

"Oh... mierda Draco."

Ella se corrió, sobre su boca, y él seguía succionando mientras sus labios se empapaban con ella. Vio sus rodillas temblar y él peso en su cuerpo la hizo marear. Estaba sintiendo los espasmos recorrer su cuerpo y pudo tomar un respiro cuando él dio un último beso en su muslo, tomando postura frente a ella para tomar su barbilla y reclinar su rostro.

"Te volviste un jodido problema." le dijo, su rostro reflexivo. "Ahora vas a tener que enfrentar las consecuencias."

Ella frunció el ceño, aún sintiendo el dolor en su pecho al respirar. "¿Consecuencias?"

Draco asintió, bajando su mano y apoyándo una palma a cada lado de sus caderas. "Ya perdí el control Amelia. Perdí el puto control desde que te subí a mi regazo... y ahora, no pienso en más que cumplir cada una de mis putas fantasías contigo."

Amelia trago saliva mientras juntaba sus piernas, buscando con la mirada perdida sus bragas.

No sabía cómo responder a eso. La adrenalina de lo prohibido era el mejor elixir pero, el miedo seguía sobre poniéndose ante sus sensaciones.

Ella lo quería y lo tenía claro. Se lo repetía cada vez que dudaba, pero sus palabras, eran duras y serias. Draco Malfoy no estaba jugando, él cumpliría su palabra.

Y Amelia...

Sólo necesitaba mentalizarse.

"Deberías ir a descansar." dijo finalmente él, agachandose para alcanzarle su ropa.

"Pero debemos cuidar el bunker." dijo ella, enredando las bragas tontamente en sus pies.

Draco se alejó, caminando por un vaso de agua. "Puedo quedarme aquí Amelia, tu ciertamente no estás en las condiciones."

Ella ignoró su comentario.

Finalmente pudo colocarse sus jeans. Sabía que necesitaría un ducha y ropa limpia. Su cuerpo estaba sudoroso y no quería hablar de la humedad que seguía sobre puesta en su intimidad.

"Entonces..." murmuró ella, metiendo las manos en su bolsillo trasero. "Iré a mi cuarto."

Draco asintió, dando un pequeño gesto de despedida. "Descansa."

—§—

"¡Mierda!"

Amelia tapó su rostro con la almohada, sintiendo que estaba más roja de lo que debía. Pansy no había parado de maldecir desde que le había contado lo sucedido, y su amiga parecía mucho más feliz que ella.

"¿¡Dijo que se corrió pensando en ti!?"

Amelia jadeo quitando la almohada de su rostro. "Eso creo... cada vez que repito sus palabras en mi mente se vuelven más lejanas y... no sé que tan real puede -"

"Ames, si sigues con esa mierda de que esto no es real, te vas a ahogar en tus pensamientos." la retó Parkinson, apuntandola con su fino dedo. "Esto es lo más real que ha pasado en tu vida."

"Es difícil creerlo," dijo ella. "él está... actuando de una manera que yo jamás hubiera pensado."

"Eso es porque no lo conocías Amelia. Draco nunca habría cruzado una palabra contigo en Hogwarts y todo lo que sé que piensas, es debido al odio de tu hermana, el niño de la cara rajada, y el cabeza de calabaza."

"No les digas así..."

"Es lo de menos." dijo ella, sacudiendo su mano. "Ahora, debes entender que eres como... un pecado."

"¿Pecado?"

Pansy, que seguía de pie, tomó una pintura de uña y se lanzó sobre la cama. "Es lo que dije. Malfoy debe verte como todo lo prohibido. Siempre fuiste la tonta sangre sucia que -"

"Gracias por recordarlo." interrumpió Amelia, cruzando sus brazos sobre su pecho.

"Ames, pasó un año, superalo." dijo Pansy, deslizando el pincel por sus uñas. "Entonces... eras la niña Gryffindor, hermana de la chica que más odiaba, claramente eres el pecado."

"Espera..." Amelia se inclinó, analizando las palabras de Pansy. "Dices que... me veía en Hogwarts."

La azabache frenó su pincel, separando sus labios y sonriendo levemente. "Ups..."

"Pansy..."

"Yo... no creo que quieres hablar de eso..."

"¡Pansy!" chilló Amelia, mirándola con enfado. "Siempre hablas de más y cuando hay algo que realmente quiero saber, lo escondes. ¿Por qué no me lo dices?"

"¿Porque Draco me hizo prometerle?" respondió, sonriendo inocentemente.

Amelia refunfuño.

¿Podía ser cierto que Draco la miraba desde Hogwarts? Él había asegurado que sólo lo había hecho desde que llegaron al bunker, y si fuera real lo que Pansy decía, ya no sería tan solo un año de fantasías.

Por otro lado, se negaba a creerlo. Ella nunca vio a Draco darse cuenta de su presencia. Él tan solo se dedicaba a pelear con su hermana, Harry, y Ron. Ella no era parte de su grupo, aquello rompería el apelativo de 'Trío de Oro'.

Aún así, la duda la mataba, y necesitaba encontrar la manera de hacer a Parkinson hablar.

"Pansy..." dijo, haciendo que la chica dejara de prestar atención a sus uñas.

"¿Si?"

"Dímelo."

Pansy sacudió su cabeza, incorporándose en la cama para quedar sentada correctamente. "No."

"Vamos..." jadeo ella, haciendo pequeños pucheros. "Qué debo hacer para que me lo digas..."

"Si tanto quieres saber," respondió Pansy. "Preguntaselo a Draco."

Amelia resoplo, haciendo una mueca."No seas estúpida, el jamás me lo diría."

Pansy se paró de la cama, dejando su pintura sobre un pequeño mueble mientras sacudía las manos para secar de forma rápida el líquido negro que las cubría.

"Se supone que Draco está siendo abierto contigo." le respondió. "Quizá ahora no sienta miedo de decírtelo."

"¿Miedo de decírtelo?" preguntó Amelia con ironía. "Pansy, mide tus palabras. Eso sólo me hace querer aún más saber que es eso que tanto escondes."

"Ames..." suspiró ella. "Sé que hablo demás a veces -"

"¿A veces?"

Pansy hizo un gesto burlón. "Está bien... siempre. Pero lo que dijo Draco fue una confesión en medio de una borrachera... no sé si fue real, y tampoco sé si sigue teniendo esa idea, pero cuando lo dijo, juramos que lo mantendríamos en secreto. Ya sabes, todos dijimos algo esa noche, y la verdad, me molestaría si Draco revelará mi secreto ante otra persona sin mi autorización."

Amelia mordió el interior de su mejilla, asumiendo su derrota.

Ahora tendría que vivir con la curiosidad de lo que Draco dijo sobre ella. Pasaría su día pensando en sí aquel rubio había tenido la osadía de mirarla en los pasillos, si habría pensando en ella mientras asistian a sus clases, y si es que por algún motivo, se habría interesado en ella antes de entrar al bunker donde las opciones, eran vanas.

"Pero..."

Las voz de Pansy sonó juguetona, y Amelia alzó la vista con temor. "Qué..."

"Creo que podría haber una solución para eso..."