Disclaimer: The Owl House y sus personajes son propiedad de Disney y Dana Terrace, y al igual que los personajes que hacen cameos, ninguno me pertenece. El propósito de esta obra no es otro que el de entretener.
Bestias y Gloria (Parte 2)
Descendiendo por una escalera cuyos escalones estaban decorados con hermosas enredaderas de cobre que nacían de las bases de los inmensos pilares blancos que se erguían alrededor de la senda y rodeados por nubes resplandecientes, un encapuchado descendía en completa calma y ante la mirada de cientos de máscaras doradas sin boca ni nariz, sólo dos enormes huecos negros, pero a pesar de su nula expresividad, todos parecían juzgar a aquel encapuchado que se detuvo frente a un podio en el centro de un tenue torbellino de nubes doradas.
—No están contentos contigo, Hieronymus —Una voz metálica habló en la mente del director de Hexside, quien se había quitado su capucha y rebelado una túnica gris con varios bordados de enredaderas doradas en sus mangas y pecho, pero lo más llamativo era que la piel del académico se estaba llenando de grietas que dejaban ver placas metálicas anaranjadas, similar al bronce.
Al llegar al centro del torbellino, el director Bump ya se había desprendido de su piel falsa ya se había desvanecido, y ahora mostraba orgulloso su cuerpo blindado por esas placas. Su rostro era una placa blindada ovalada con dos grandes cuencas negras que parecían ser sus ojos, teniendo un rostro totalmente inexpresivo, cosa que quizá le venga bien para enfrentar a todos sus semejantes que estaban en asientos aledaños que se erguían a su alrededor.
—¿Cómo justificas traer mortales al hogar de los dioses? —Una voz omnipresente preguntó haciendo que todos guardaran silencio y miraran a Hieronymus.
—Ustedes con sus malditos protocolos —El académico al mando de Hexside respondió con un tono de desagrado—. Protegí a los futuros dioses, tómenlo como una prueba de campo real.
—Nuestra mente es un mar, y tú eres una corriente del mismo —Todos hablaron al unísono, incluido el director Bump, quien desvió su mirada hacia el suelo en vergüenza.
La fuerza de su mente no se podía comparar a la de la mente colectiva que compartía con todos sus hermanos, y no fue capaz de esconder la inspiración detrás de esas palabras: una alumna insoportablemente rebelde de cabello dorado en su oficina después de liberar a las bestias de los establos para cancelar un partido de grudgby cuando Lilith tuvo un ataque de alergias.
—¿Usas las palabras de una diosa fallida en nuestra presencia? —Todos preguntaron al unísono al director.
—Si —Hieronymus respondió con orgullo—. ¿Quién se atreve a dudar de mi deber o resultados?
—...
El silencio reinó en la gran mente colectiva de los blindados seres de aura divina. Todos sabían que Hieronymus era quien más frutos ha dado al hogar de los dioses por su devoción a la doctrina de concentración absoluta en una disciplina que impuso el emperador Belos, pero su gran fracaso lo ha perseguido y humillado entre las deidades de su mundo se ha convertido en un secreto a voces, y la duda ya empezaba a surgir, y más ahora que, para proteger a los estudiantes de Hexside que se vieron envueltos en la protesta del conformatorium, el director Bump los puso en orbes de suspensión en el hogar de los dioses.
—Un dios jamás se ubica entre la inmundicia, y si lo hiciera no sería un dios —La gran voz colectiva respondió en una sentencia al unísono—. Gusanos inmaduros, infames que se arrastran. No trascendieron el nivel de los dioses mas hicieron acto de presencia en las nubes de nuestro hogar... Tu afecto por aquellos a quienes forjan no deben caer en la herejía, Hieronymus.
—... —Es bien sabido que el director Bump no es alguien tan orgulloso como para no admitir cuando se equivoca e incluso corregirse, pero si hay un error que jamás corregiría es su aprecio por sus estudiantes, y aunque eso le significara fingir, lo haría—. El mundo no me volverá a tomar desprevenido para tener que llevar a cabo una herejía para cumplir mi deber.
La auto-sentencia de Hieronymus fue bien vista en la corte dorada, acto seguido la luz por sobre todos en la corte pareció emitir un rugido, y un dispositivo que parecía ser una lanza con varios arpones flotando estáticos a su alrededor apareció equipado en la mano del director.
—¿Qué es eso?
—¿Un forjador de dioses forjando armas?
—¿¡Qué significa esto!?
Las voces en la corte anteriormente complacidas ahora parecían furiosas. Aunque no conocían el propósito de dicho dispositivo, podían intuirlo: un arma, y al tratarse de Hieronymus, sin duda era poderosa.
—Nuestro deber es traer dioses al mundo —La voz omnipresente preguntó al tiempo en que las nubes se arremolinaban sobre la corte y formaban la imagen del misterioso encapuchado en la insurgencia del conformatorium, quien hizo aparecer esa herramienta mágica y la apuntó hacia la plataforma de ejecución—. No apartarlos de este ¿Tan apegado estás a tus alumnos, como para atacar al ambicioso dios del imperio?
—No traeré opiniones políticas o situaciones personales a esta corte. Todo lo que hice fue proteger a mis estudiantes, quienes son parte de mi forja —El director sentenció haciendo desaparecer aquella arma.
—Estás perdiendo tu propósito, Hieronymus. Si vuelves a cometer herejías de tal nivel, el hogar de los dioses te dará la espalda —La voz omnipresente sentenció al tiempo en que las nubes volvieron a arremolinarse, y en un deslumbrante torbellino que lo envolvió todo, el director Bump regresó a su apariencia para las islas hirvientes y salió del hogar de los dioses de regreso en su casa.
Pese a ser una advertencia que horrorizó a sus hermanos, el director no se mostró asustado, en su lugar estaba simplemente triste.
—Tú me ayudaste a crecer... Más de lo que te imaginas —El académico susurró con melancolía, pero luego su boca esbozó una sonrisa desafiante—. ¡Ja! ¿En serio creen que aceptaré que te hundas así como así?
Aunque aún no amanecía, el director se dirigió a Hexside, aunque no era un día de clases el forjador de dioses tenía mucho que hacer.
—... —En silencio Edric abrió sus ojos y vio a sus otros compañeros recién iniciados. Recordaba que los mandaron al salón de preparación, donde había dormido en una suave alfombra de piel de wolnido en el suelo—. Je, je.. Tenías razón, Likarra... no se puede dormir mal...
En términos de costos, esa cama no le llegaría a los talones a la fina cama de madera importada desde otra isla tallada por un tornero de renombre, su suave colchón de tela de hebras vegetales plumas y sábanas de ceda, pero tampoco recordaba haber dormido así de bien, ni siquiera cuando su madre le cantaba canciones cuando el miedo no lo dejaba dormir.
—¿Nervioso por la prueba? —Cerise preguntó en un susurro, había dormido en la alfombra conjunta y ambos estaban mirando el techo de metal fisurado y sujetado por cadenas.
—... —El peliverde no respondió. No recordaba haber platicado con ella como para conversas como si nada.
—Ja ja, cuanta seriedad, imagino que recuerdas todo lo que hablamos y bromeamos mientras bebíamos en la fiesta eterna —Cerise habló con una confianza que molestó a Edric, pero el peliverde se mantuvo en silencio—. Oh, en todos mis años emborrachándome jamás había maldecido tanto a mi familia, jaja —La recién iniciada agregó finalmente colmando la paciencia del peliverde.
—Sólo fueron sin sentidos de alguien fuera de sus cabales —El peliverde sentenció sin voltear hacia Cerise. No quería demostrarle mayor importancia a esa molesta chica.
—Ningún ebrio canta el entierro, colega —La irritante salvayi añadió entretenida—. Si te sirve de algo, tu voz es bastante dulce:
"Oh, entierra a mi madre, pálida y ligera~
Entierra a mi padre de-ojos cerrados~
Entierra a mis hermanas de dos en dos~"
—Que horrible... —Edric apreció al escuchar a Cerise cantando. Aunque su voz no sonaba tan mal, la lúgubre letra le dejó un mal sabor de boca.
—No parecía cuando lo cantaste, digo, al terminar quisiste besarme —Cerise habló entretenida—. Oh, amigo, estabas tan ebrio por tu primer jarro de brebaje de Kaloth, jaja.
Naturalmente esa burla sonrojó al peliverde, realmente la había pasado bien en la fiesta eterna. Entre los juegos, las apuestas y los chistes, sumado al hecho de que estaba ebrio, no podría haber pedido algo más, o eso creyó hasta que supo de sus acciones.
—Lamento eso... —El peliverde se disculpó avergonzado.
—Relájate, yo estaba igual... pero con seis jarrones —La muchacha le respondió entretenida y, por primera vez, quitándose su casco para voltear a su izquierda y mirar al peliverde.
Un par de grandes ojos de pupilas celestes se centraton en el sonrojado peliverde que por primera vez veía su rostro. De reojo Edric vio que el casco de Cerise era mucho más grueso que el suyo, eso explica que no tuviera ninguna marca o cicatriz en su pálido rostro.
—Te imaginaba más monstruosa, digo... eres muy feroz —Edric preguntó hipnotizado por los mechones de cabello celeste y liso que cubrían parte del rostro de su colega recién iniciada.
—¿Esto te gusta más? —La peliceleste preguntó abriendo varios ojos menores alrededor de su rostro. El peliverde se mostró sorprendido, pero por los dientes normales de Cerise, quien enseñaba una tranquila sonrisa—. ¿Te habrías atrevido a besar este rostro?
—... —El muchacho no respondió. Es cierto que la consideraba atractiva, pero no es algo que pudiera hacer—. ¿Tú lo habrías permitido?
—Eso creo —Cerise le respondió sin discreción—. Por lo que vi en la fiesta, eres atractivo.
—... —Edric volvió a sonrojarse por la poca discreción de Cerise, aunque realmente no le importaba recibir ese tipo de cumplidos, al provenir de ella se sentía diferente. En comparación a Willow, con quien rara vez hablaba de ese tipo de temas, Cerise era mucho menos tímida.
—De hecho, yo te detuve de besarme —Cerise añadió haciendo que Edric volviera a ponerse su casco, por la vergüenza jamás se lo quitaría de nuevo.
—¿Por qué me detuviste? —El peliverde preguntó.
—Porque me llamaste Willoh... o algo así...¿Es tu novia? —Cerise preguntó entretenida, casi sin darle importancia.
—Si... Y dudo que dijeran en mi escuela que un hijo Blight está en el coliseo salvaje —Edric añadió algo agobiado. Willow no sabe dónde está—. Seguramente cree que estoy enfermo o de viaje.
—Más vale que esa Willoh no sea animalista, jaja. Esos idiotas nos odian tanto como el aquelarre del imbécil —Cerise habló sin preocuparse, y recordándole a Edric la total falta de tacto de los salvayi, pero tenía razón, estaba tan centrado en cerrarle la boca a su padre que no pensó en su novia.
—Espero que no me odie... y se llama Willow.
—Entonces buena suerte, excomulgar a un salvayi es peor que la muerte —La peliceleste añadió entretenida y ciertamente expectante por la tensión romántica del muchacho.
—Gracias por el ánimo, Cerise.
—Mejor preocúpate por salir con vida después de tu prueba —Likarra habló entrando al salón junto a otros domadores—. No se acomoden, durante el día deben ganarse su lugar.
Edric y Cerise rápidamente perdieron su agradable calma y se pusieron de pie en formación, al igual que los demás iniciados que despertaban listos para sus pruebas.
La luz del sol había reclamado los cielos de la isla del titán en un hermoso amanecer de un día feriado por decreto de la administración del imperio mágico a modo de preparación. Según ellos, con una cultura tan hostil como la salvayi regresando al colectivo de la isla, sería lo mejor no arriesgar a la gente hasta que se aseguraran de que las prácticas salvayi no fueran un peligro para la gente, pero había algunos que no podrían aprovechar ese lujo.
Como cada mañana, la mansión Bligth ofrecía un plácido despertar sólo al canto de las aves y los árboles de los jardines moviéndose como la suave brisa lo dictaba. Con leves rayos de luz entrando por las cortinas siempre permitían un calmado despertar en la madrugada.
—¿Estás bien, querido? —Odalia preguntó a su esposo. La peliverde siempre dormía con su cabeza recostada en el pecho de su marido en un tierno abrazo, y aunque era una tierna muestra de convivencia amorosa, también permitía que Odalia percibiera los poderosos latidos del corazón de su marido.
Como era costumbre, Alador no despertó de inmediato. Su sueño pesado era lo único que le permitía no sofocarse por el cabello de su mujer prácticamente convirtiendo su cabeza en prácticamente un capullo. Usualmente Odalia removía tranquilamente su cabello del rostro de su marido, pero en esta ocasión debió ser más brusca.
—Buen día, cariño —El castaño saludó despertando con unas notorias ojeras. A diferencia de su esposa, Alador no se forzó a dormir con un hechizo somnífero, y sabiendo lo que podía pasar, su sueño no fue muy grato.
Los señores Blight se sentaron en los bordes de su amplia cama matrimonial, sabían lo que se venía, y aunque sus hijas estaban de su lado, una pieza mucho más importante en su plan debería dar su prueba de fuego ese mismo día. La situación no podía ser más tensa con ellos, pues estaban ante la mirada de alguien a quien habían subestimado por estar en su posición como nobles acaudalados: la voivoda de los Salvayi.
—¿En serio iremos con las niñas? —Odalia preguntó sin poder evitar su propia preocupación.
—Es lo único que podemos hacer para protegerlas —Alador respondió desanimado, pero aún así sentándose en el costado de su cama matrimonial—. No sé si fue necesario, pero hice mi parte...
—... —Aunque no lo creyó posible, Odalia odiaba más que nunca a la voivoda, y por eso era tan frustrante saber que su esposo empleó muchos recursos para expandir la noticia de las pruebas del coliseo, pero era algo que tenía que hacer, Noro no perdonaría que le fallasen.
—¿Vienes? —Alador preguntó poniéndose de pie para dirigirse a su fuente privada para su baño matutino, aunque fuera a un evento salvayi en el que el olor a sangre y fetidez de bestia predominarían, no iría sucio o desarreglado.
—Voy —Odalia habló también poniéndose de pie y acompañando a su marido.
Ambos sabían de lo peligroso que sería meterse con el voivodato salvayi, y claro, que en su posición, lo único que pueden hacer para protegerse a sí mismos y a sus hijas es no desafiar a Noro, y eso es lo que harían al vestirse y, junto con Amity y Emira, se encaminarían al coliseo salvaje en la carrosa jalada por los escarabajos blindados de Edric.
—¿Papá? —Willow preguntó sorprendida de ver a su padre bajando por las escaleras de madera. Como siempre usaba un abrigo de colores vistosos, un pantalón de tela y zapatos café, siendo lo que más destacaba en el hombre el cráneo alargado con un pico largo y afilado de medio metro de largo que cargaba en su costado.
—Hola, tesoro —El fornido hombre de barba imponente le respondió a su hija con una sonrisa—. ¿Dormiste bien?
—Ajá... ¿Eso no estaba en el ático? —La joven bruja preguntó apuntando al cráneo.
—Oh, si. Mi madre lo ganó en su prueba de plumas, no sé porqué no lo usé.
—Sabía que la abuela había luchado, pero no pensé que fue en el coliseo... —Willow apreció dudosa. No es que le importara ese cráneo que desentonaba con la decoración de toda la casa, sólo le parecía raro.
—Oh, si, y la hubieras visto luchar, jaja. ¿Qué te parece si vamos al coliseo a ver las pruebas? Dicen que hay muchos candidatos prometedores —El castaño de moribunda cabellera preguntó emocionado tras terminar de instalar ese cráneo sobre la chimenea para luego tomar un sombrero y encaminarse a la salida de la casa.
—Yo... no, gracias —La joven bruja habló algo desanimada, aunque no le gustaba rechazar una actividad con su padre, lo prefería a ver un evento tan violento como son las pruebas del coliseo.
—De acuerdo hija. Si cambias de opinión puedes verla en el orbe de visiones —El barbudo salvayi añadió saliendo de la casa en camino al coliseo salvaje.
"¿Por qué ya no lo hago?" fue un pensamiento muy común ese día entre los demonios ciudadanos del voivodato, y aunque muchos sólo ignoraron esa interrogante, su orgullo por sus raíces volvió a florecer y ahora había cientos de demonios avanzando hacia el coliseo salvaje.
Las puertas de acceso del coliseo estaban abiertas y listas para recibir a los salvayi que habían recuperado su orgullo por su cruel cultura ancestral.
—Así que así era antes... —Noro apreció desde una de las grandes ventanas del salón de reuniones en la torre sobre la entrada principal del coliseo. Muchos de los civiles vestían orgullosos con huesos de bestias, algunos los usaban como adornos, otros como armaduras y otros como ropas. También fue un agrado ver que muchos usaban cinturones de hebillas prominentes de los que nacían faldas cortas sobre pantalones de pieles en lugar de las comunes túnicas largas que se usaban en el imperio.
La voivoda no negaría su gusto por ver su cultura y costumbres expresadas en la normalidad de su gente. Con júbilo, Noro posó su mano en uno de las grandes púas que emergían de los muros aledaños. Inevitable fue la sonrisa de la señora de los salvayi al ver a un grupo de Daur en buenas condiciones de salud levantando un lujoso carruaje blanco.
—Ya sabes qué hacer, Likarra —Noro sentenció y la domadora de bestias en la entrada del salón se retiró.
—¿Entienden por qué esta cultura de animales más salvajes que las bestias es inaceptable? —Alador preguntó con desagrado al ver a un tremánido estrellarse en una de las formaciones de dientes en el piso alrededor de la entrada para morir dolorosamente. La bestia había sido lanzada desde lo alto de una de las torres del coliseo.
—Jajaja
Las crueles carcajadas no tardaron en hacerse presentes alrededor de la bestia muerta que era consumida por las cadenas del coliseo, escena que las hijas Blight miraron con tristeza, pero rápidamente voltearon a lo alto y se llenaron de desprecio al ver a un salvayi con armadura de domador mirando con sus brazos cruzados al tremánido muerto desde la torre.
—Debe estar muriéndose de risa —Odalia añadió con el mismo desprecio de sus hijas, pero al contrario de estas, la tristeza se adueñó de su mente al ver a tres niños riéndose alrededor del cadáver. El mero hecho de imaginar que Edric podría haber sido el salvayi que lo lanzó, o que pronto podría serlo le revolvía el estómago—. Esto no puede continuar.
—Niñas, recuerdan la cosecha de gritos de este año ¿No? —Alador preguntó captando la atención de sus hijas.
—Es un evento perteneciente a la cultura salvayi que ha ido cambiando con los años, desde que nuestros conciudadanos forman parte de esta —Odalia añadió, pero luego se detuvo al ver a una sliterbeast empalada en arpones. Con tristeza, odalia agachó su cabeza por tan bonito animal—. Ya deben imaginar cómo era antes...
—Salvajes... peores que las bestias —Amity comentó horrorizada, más por los salvayi riéndose de tal crueeldad, que por la propia víctima.
—Inaceptable —Emira respondió usando su magia para cerrar las persianas del carruaje—. El acuerdo de convivencia fue demasiado permisivo con esta brutalidad.
—Podrá ser su cultura ancestral, pero si ninguno se hace la pregunta: "esto es correcto", son más estúpidos que las bestias —Alador finalizó cuando el carruaje se deuvo en la gran entrada de hueso con dientes en la base de la torre del coliseo, la familia Blight debió bajar del transporte.
Naturalmente la abominación esmeralda de Odalia fue la primera en bajar, acto seguido bajaron los cuatro brujos del imperio y finalmente una segunda abominación esmeralda. Escoltados por los poderosos seres mágicos de la señora Blight, la distinguida familia avanzaría entre los salvayi que, en su mayoría los ignoraban.
—¿Debo suponer que son la familia Blight? —Una domadora preguntó encarando a las abominaciones escoltas.
—¿Eres la guía que la voivoda nos envió? —Alador preguntó y su respuesta fue un mechón de cabello verde ensangrentado.
Aunque Amity y Emira no pensaban muy bien del comportamiento de Edric, seguía siendo su hermano y las memorias que compartían eran demasiadas como para no sentir miedo por imaginar su destino. Por su parte, Alador sabía que sólo era otra herramienta de intimidación y aunque había funcionado con su esposa e hijas, él no caería tan fácil.
—Lo tomaré como un sí —El castaño sentenció con una arrogancia que pareció agradarle a la domadora, quien soltó el mechón de Edric y el diente de ralianido para luego darse la vuelta para asegurarse de que esos indeseables nobles del imperio no se perdieran... del espectáculo que se les había preparado.
La arena del coliseo ya era una escena normal para los aspirantes y los pocos fanáticos de la cultura salvayi que quedaban, la gran mayoría de quienes estaban en el coliseo no estaban familiarizados con los imponentes cráneos y púas de hueso que se arqueaban hacia la arena en los bordes de la misma, siendo un muro que impedía a los participantes de la arena (ya sean bestias o salvayi) escapar, cosa que se evidenciaba en los esqueletos ensartados en los cuernos. El olor a sangre tampoco fue un buen recibimiento para los asistentes al evento, varios de ellos debiendo vomitar después de unos minutos, y volviéndose el centro de burla de otros salvayi cercanos.
Los asientos eran sillas hechas de acero salvayi cubiertas por piel acorazada de bestias reptílicas, siendo muy duros, pero también muy resistentes y, como cabe esperarse del coliseo salvayi, algunos de los asientos estaban decorados con huesos y cráneos. Entre los cuadrantes de asientos había escaleras para desplazarse por las gradas, y ahora muchas de estas estaban llenas de gente intentando encontrar algún asiento desocupado para instalarse.
—Ya falta poco —Likarra habló una vez llegaron al aro de asientos más cercano a la arena. En general deberían ser los asientos más codiciados, pero considerando las manchas de sangre, pocos son los que se atrevían a sentarse ahí, siendo la mayoría de los ocupantes ancianos y fanáticos tradicionalistas—. Poco me importa lo que hagan, mientras no vomiten ni lloren.
Muy para su desagrado (tanto por los asientos, como por las miradas adyacentes que se centraban en ellos), la familia Blight se sentó en los asientos ensangrentados que habían sido reservados para ellos. De por sí, sentarse ahí fue una sensación tan horrible e inmunda que haría que debieran quemar sus ropas una vez regresen a la mansión.
Las cadenas, engranes y mecanismos cubrían la vista de las paredes, dejando ver sólo los pilares donde estaban los cráneos antorcha que iluminaban la sala alrededor de los diez recién iniciados, quienes aguardaban armados y en silencio en una gran celda.
El joven salvayi sin nombre y Cerise estaban sentados en el suelo alrededor de un cráneo antorcha que la peliceleste tomó de un muro antes de entrar. Tres recién iniciados más se sentaron junto a los dos jóvenes y extendieron sus manos sobre la fuente de calor.
El silencio reinaba en la celda, ningún iniciado había dicho una sola palabra. Cualquiera pensaría que se habían resignado a morir, pero no se podría estar más equivocado, pues la sangre negra ardía en el interior de cada uno de los armados muchachos.
Aunque el salvayi sin nombre de cabello verde conocía la naturaleza de la prueba de las garras, no olvidaría su propio objetivo para dicha prueba: obtener el emblema y cerrarle la boca a su padre. Pronto tendría que salir y encarnizarse con las bestias que le tocaría enfrentar, y no estaba nervioso o emocionado, sólo sería otra tarea más que lograr.
—Cerise, Risil, Ilrras, Nerin, Froken, Devi, Kzar, Voira, Keleby. ¡Que las garras sepan a quien temer y servir! —Una voz imponente habló desde lo alto y los engranes comenzaron a tronar.
—¡Con toda nuestra sangre! —Los diez recién iniciados gritaron al unísono cuando vieron la luz del cielo nublado sobre la arena.
El estadio del coliseo a su alrededor no podía ser más aterrador. Quizá alguna magia lo atenuó durante las prácticas, pero el olor a sangre y vísceras era abrumador al punto de marear a los espectadores, pero los iniciados no se inmutaron, al menos no hasta escuchar los chillidos desde las entradas de la arena.
No había locutor ni otros domadores, sólo los recién iniciados listos para dar la prueba de las garras: la más simple que ofrece el coliseo. En el cráneo más grande de los muros de la arena se veían tres pilares con estandartes enrollados, estos dictarían cómo debían proceder, y al liberarse el estandarte rojo, todos los iniciados lo sabían: deberían matar.
Docenas de jaulas emergieron del suelo alrededor de los aspirante y una ola de tremánidos (no volátiles) se abalanzó en una frenética arremetida hacia los rodeados aspirantes. Sin duda no estaban alimentados, por lo que serían sumamente feroces, además de que por eso estaban en jaulas separadas, se habrían comido entre ellos.
Después de mucho tiempo que me costó escribir esto (por mi trabajo), finalmente la prueba de las garras de Edric comienza. :D
La cultura salvayi está retomando su lugar dominante en la isla del titán, y este tipo de eventos serán cada vez más comunes, con todo lo que ello implica. Nadando en alcohol, Edric estuvo a punto de cometer un error durante la fiesta, nada nuevo considerando la falta de tacto que caracteriza a los salvayi.
¿Pensaronq que el director Bump fue quien salvó a sus estudiantes durante la revuelta en el conformatorium? Pero bueno, a sus superiores no les gustó eso. :,v
El entrenamiento en el coliseo tiene por objetivo quebrar la mente de los entrenados, que se llenen de odio y furia, pero no como una bestia. En la prueba de la cadena del odio todos ven la muerte más impotente e inevitable, una bestia se rinde, pero un salvayi lucha con ferocidad hasta el último segundo, y al cumplir la prueba de la cadena, Edric recuperó su mente, y con ella, su amor por su novia, pero también ganó una nueva cultura ¿Cómo creen que reaccionará Willow si vuelve a reencontrarse con su novio?
Alador sí que ama a su esposa e hijas ¿Esperaban que fuera tan normal con su esposa? A mí me gustó describir cómo dormían. xD Pero también le teme a Noro (pese a mostrarse arrogante y sereno con Likarra) ¿Qué es lo que Noro quería lograr al forzarlo a ir al coliseo salvaje?
Bueno, espero les haya gustado el episodio, ahora responderé los reviews:
J0nas Nagera: Gracias por la dedicación, desearía que me fuera más fácil corresponderla. :c De que Belos sabe de la cadena de odio, lo sabe, pero no le teme a dicho poder, además, él también sabe manipular información, y tendrá que hacerlo si quiere acabar con la cultura salvayi. No te equivocabas al señalar los cambios que Edric ha sufrido, y si bien su relación con su familia es algo más complicado, el peliverde es un salvayi, y si un pueblo ha permanecido aferrado a una cultura así de violenta y hostil es por la bendición de la cadena del odio: la fiesta eterna. Fue más que sólo dormir bien, fue disfrutar una fiesta con gente con la que celebró, conversó y carcajeó a más no poder y sin reservas. En resumen: Edric se siente agradecido con la cultura salvayi y se lo debe a Willow. Sobre Emira y Amity, quizá debí desarrollar más el engaño de sus padres, pero ambas se vieron engañadas por Alador y Odalia, y acabaron convencidas de la postura de sus padres sobre Edric y la cultura salvayi. Tendrás que esperar para la reunión, Edric y compañía tienen mucho que hacer. xD Espero también hayas disfrutado de este episodio, pese a la demora. :C
Brocki: Tanto que te extrañaba y tanto que me demoré en actualizar para responderte. :c Sí que se vendrán cosas fuertes para la familia Blight incluso si Edric sobrevive. xD Me alegra volver a leerte en estos rincones. C:
Socram1: Oh, there is not a clear way to face the power of that god, so, Noro must find it, and if Belos uses it with a bigger intensity, will be easier to find. Im glad that Odalia and Alador were, in fact, the origin of Edric and Emira's manipulative behaviour (dont forget the dance at the first part of this history xD). An is true, Edric will have a very important role on the subsecuent events about all the organization of the Salvayi and the Blight's resources. And if you are worried about the Salvayi, in fact there are reasons to be. PD: Thanks for the concern, was a very tiring month, and february will be similar. :c
Gracias por los comentarios chicos. :D Sin más que escribir, nos leemos pronto... espero. C:
