Capítulo 42. De Hora de Aventura. -Cosmos, la vida-

7ta temporada de la serie

Titulo

«¿Acaso soy el problema?»


Hola a todos y bienvenidos a otra actualización de esta historia que tanto les gusta.

Bueno, creo que tarde algo o bastante en actualizar aquí en esta historia... Y diré lo de siempre, cuando no tengo inspiración, no puedo escribir aun cuando quiera actualizar.

En fin, también aportare que este sería el primero escalón de 3, el siguiente sucederá y muy pronto está historia culminara su primer libro.

Sin más, disfruté esta historia como yo lo disfrute escribiéndola.


-: Acción que hacen o narraciones en un P.O.V

**: Pensamiento.

«»: Resaltar algo.

(): Aclaración o significado.

/ /: Comentario mío.

Otro idioma.

...: Salto de escena y la barra grande en la historia es un salto de escena mayor.

[ ] : Lugar, fecha u otro de importancia


No soy dueño de Hora de aventura, salvo de los Oc que salen.

Disculpen las faltas ortográficas, errores e incoherencias que encuentren.


Anteriormente…

Finn: ¿Qué es eso?

Leo: Una vaga representación terrenal de los escritos de ese vampiro. –Analizándolos, estos desaparecen- Al parecer tenían un cambio de último momento donde parecían unirse a otros escritos.

Jake: En español por favor.

Leo: Que los modificaron, pero esas acciones solo pueden ser hechas por mí, mis hermanos y mi creador.

Jake: Tienes razón Finn, tengo varias dudas, pero esas serán para después. Leo, ¿sabes quién fue el que hizo el cambio?

Leo: Mi creador no fue ya que no se involucra en los escritos, mis hermanos estaban trabajando y yo no lo hice.

Finn: Aunque no lo inculpo, ¿Inferius podría hacer esto?

Leo: No, cuenta con el cuerpo y la energía adecuada para hacer tal acción… Por cierto, ¿dónde están los demás?

Jake: No separamos para ir a buscar a los demás vampiros. Bonnie y Marceline, Solan y el Rey Vampiro, y al final estamos nosotros 2.

Leo: Eso es raro, por alguna razón puedo encontrar a Bonnibel, pero pareciera que está cambiando constantemente de lugar.

Finn: ¿Habrá sido secuestrada?

Leo: No, tengo ubicado su cuerpo, pero no su núcleo… bueno, no del todo. Aunque esta en iguales condiciones Marceline.

Jake: Debemos de ir por ellas.

Leo: Creo que primero sería encargarnos de aquellos vampiros.

Finn: Pero es tu prometida. –Eso sorprendió a Jake- Debemos de ayudarla.

Leo: Ella cuenta con parte de mi esencia la cual la protege, tienen un camino sin bloqueos que le permite a Inferius interferir, su cuerpo es inmune a las enfermedades a la vez que se puede regenerar, cuanta con la protección de su corona y su brazalete. Ella estará bien, hay que preocuparnos por los demás.

Finn: Entendido, entonces, ¿con quién vamos primero?

Leo: Hay que ir con Simón, parece que uno de esos vampiros esta por acercarse, luego podremos ir con Solan, pero dudo que ella necesite ayuda.

Jake: Pues qué estamos esperando, andando. –Aumentando su tamaño, toma a su hermano y amigo y los coloca en su espalda mientras empieza a correr al reino helado- Por cierto, ¿te vas a casar?

Leo: Pensaba decírselos, pero Bonnibel me obligo a no hacerlo.

Jake: Pero eres un ser de poder absoluto.

Leo: Puede que tengas razón, pero ella simplemente me digo que no y ya.

Continuamos


Bonnibel: Bueno, al parecer no hay una forma exacta con la cual podamos salida aquí. –Viendo las paredes de la cueva, estas eran de un ladrillo desgastado con ligeras plantas creciendo- Al parecer hay más humedad cada vez que nos adentramos.

Marceline: Bonnie, ¿acaso no tienes un aparato científico que nos ayude a salir? Digo, cuentas con tu mochila, puedo apostar que tienes algo.

Bonnibel: Bueno, técnicamente tengo varias cosas, pero la mayoría son formas de defenderme contra los vampiros y unas cuantas cosas. –Sacando lo que sería un cilindro metálico con acabados amarillos y circuitos, lo hace girar un poco para que este ilumine el área y se mantenga suspendido en el aire siguiéndola-

Marceline: Bueno, al menos podemos ver un poco mejor a seguir usando la visión nocturna. –Tras seguir un momento de silencio, parecía que el cuarto no tendría fin, por lo que para no aburrirse decidieron hablar un poco- Entonces, ¿qué cuentas princesa?

Bonnibel: Bueno, nada relevante. Pensaba hace unos días el ir al mercado por algunas verduras ya que tenía pensado expandir el huerto que tengo planeado hacer. Tal vez algunas legumbres podrían ayudar y plantar cereales ya que árboles frutales hay.

Marceline: Podrías pedir ayuda a Dicentra, después de todo es una planta viviente.

Bonnibel: Me gustaría, pero es un proyecto que quiero repetir y hacerla por mis propias manos. Es una nueva forma de pasar el rato sin estar metida todo el día en mi laboratorio y es mejor ya que no tengo que preocuparme por el reino.

Marceline: No sabía la forma de decirlo, pero ya que tocaste ese tema me gustaría seguir. Entonces, ¿en verdad ya no te interesa nada de tu reino? Del reino que trabajaste cientos de años.

Bonnibel: Bueno, esa platica ya la había tenido con Dicentra cuando me pregunto lo mismo… Para no repetir las mismas palabras, al fin pude comprender mejor lo que me habías dicho hace cientos de años, sobre como ese trabajo iba a consumirme poco a poco. Ahora que ya no tengo ese peso en mis hombros, puedo saborear nuevamente la vida sin tener el estrés y las preocupaciones diarias.

Marceline: Pero son tus creaciones, no me digas que dejaras el fruto de tu trabajo así nada más mientras ese tipo disfruta de lo que construiste.

Bonnibel: Sabes, puede que tengas razón… pero hasta cierto punto el reino estaba perdido.

Marceline: ¿Qué quieres decir con eso?

Bonnibel: Gran parte de mi tiempo la pasaba buscando y experimentando formas para poder preservas el reino que tenía. No hablo de la forma de que sea mío, hablo de que las cosas fueran siempre iguales… qué ilusa fui. Entendí después de conocer a Leo que las cosas cambiaran, que es necesario dejar el orden para que todo fluya como estaba predeterminado, y mi reino junto al de los demás esta por pasar una nueva era.

Marceline: No me está gustando el rumbo de esta conversación.

Bonnibel: No creas que voy a ir de reino en reino diciendo que todo colapsará, esa no es mi idea. Simplemente digo que no falta mucho para que el mismo sistema de reinos cambie e inminentes guerras se alcen como la que sucedió hace miles de años.

Marceline: Bonnie, ¿qué paso contigo?

Bonnibel: Creo que he pasado mucho tiempo con Leo e Inferius, tanto que he perdido mucha de mi ingenuidad que tenía antes de conocerlos. Tantas verdades que ahora mismo lo mejor que puedo hacer es vivir la vida que tengo ahora empezando de 0.

Marceline: Con lo que dices ya no suenas como la Dulce princesa que conocí hace cientos de años, ¿dónde quedo la princesa que se preocupaba por lo demás?, ¿dónde quedo la princesa que veía primero por su gente antes de sí misma?, ¿dónde quedo la princesa que fue alguna vez mi mejor amiga?, ¿dónde quedo aquella chispa que amaba de ti?

Bonnibel: ¿Eh? –Estupefacta, el ruido ambiental del pasillo se cayó de golpe- Lo siento, no entendí lo último.

Marceline: Bonnie, no puedo que acabaras de perder aquella chispa la cual te representaba. Aún recuerdo la primera vez que nos vimos, fue cuando estabas explorando unas cuevas y nos encontramos.

Bonnibel: Lo recuerdo, fue en un depósito de dulce de cristal, una especie mina que hice. Pero, ¿qué tiene que ver eso con que yo he cambiado?

Marceline: Has cambiado porque de un día para otro dejaste de ser tan tú. Ya te dije sobre tu preocupación, pero eso mismo que ya no desees investigar y te limites simplemente a tu casa es algo que no me cuadra. ¿Por qué cambiaste?

Bonnibel: Bueno, creo que, si hablas de eso, fue cuando empecé a conocer más de cerca a Leo e Inferius. Pase con ellos más tiempo con el que pasaba con Finn o Jake, aunque recuerdo que tomamos caminos distintos.

Marceline: Entonces, ¿por qué lo hiciste?

Bonnibel: Creo que aprendí demasiado… además, creo que era momento de darle un nuevo aire a mi vida. Pero, ¿por qué te molesta tanto? En el pasado fue algo parecido el cual nos cambió de rumbos ya que tu actitud se volvió un poco alocada.

Marceline: Yo nunca cambie, simplemente te hacia hacer esas cosas para que pudieras vivir la vida y no estuvieras con la cabeza enterrada en tu reino. Pero veo que todo fue en vano ya que eso fue más importante que tu amistad conmigo.

Bonnibel: Lo siento, pero como sabrás, las responsabilidades demandan sacrificios, aun cuando uno no los quiera.

Marceline: ¿Eso es todo lo que puedes decir? –Apretando su puño, golpea una de las paredes agrietándola- ¡¿Eso es todo lo que puedes decir?!

Bonnibel: Cálmate Marceline. –Retrocediendo un poco, había chocado con una pared que antes no estaba ahí-

Marceline: ¡No me pidas que me calme cuando no sabes por qué! Tú me dejaste atrás por tus responsabilidades, estuve pensando que fue una especie de broma cuando lo dijiste el día anterior y te estuve esperando. Horas, días, meses y años… y nunca volviste. ¡Tú fuiste un motivo por el cual seguía aquí y no me había matado por todo lo que había sufrido! ¡Ya no deseaba ser más un vampiro! Así que un día antes de que me encontraras estaba lista para morir, pero pude conocerte y eso me ayudo a no hacerlo.

Bonnibel: *Sabía que tenía problemas, pero no pensé que fueran tan graves…*

Marceline: El tiempo que pasamos juntos fue lo mejor que tuve desde el momento en que Simón me dejo, mi padre y la perdida de mi madre después de la guerra. No había nadie para mí en mi casa, cada día eras solamente tú a quien veía aun cuando aparentaba que no fuera así. Pero me abandonaste, como todos me han abandonado.

Bonnibel: Marceline, yo… -Se aparta de su toque-

Marceline: Me preguntaba cada día si volverías, cada día mirando la luz del sol a un paso de mi para ser consumida de este. Pero pude salir de eso, pude de hacerme de otros amigos y con ellos salir adelante, aun cuando ninguno lograba llenar el vacío que dejaste en mi muerto corazón.

Bonnibel: Lo siento mucho.

Marceline: Dices que lo sientes, pero sigues causándome daño. Éramos las mejores amigas, pero aun así me apuñalaste más veces por la espalda que el resto de personas que he conocido. Nunca pensaste en mis sentimientos, aun cuando estos estaban siendo atraídos por ti en ese entonces.

Bonnibel: …

Marceline: Nunca pude seguir con ese sentimiento ahogado en mi ser, por lo que lo suprimí e intenté ocultarlo con alguien que me hizo daño. En verdad pensé que eso era patético, hasta que lo conocí. Leo fue alguien raro y apático al comienzo, pero se volvió interesante cuanto más convivía con él.

Bonnibel: Suele causar esa impresión.

Marceline: Convivíamos juntos, hablamos seguido y me acompañaba a lugares donde podíamos divertirnos. Hice lo mismo que hice contigo, y el parecía no rechazarlo ya que lo disfrutaba a su manera. –Ahora, con su mirada fulmino un poco a Bonnibel quien retrocedió un poco- Todo hasta que empezaron a salir.

Bonnibel: *Tengo el presentimiento de que algo malo pasará, debo prepararme*

Marceline: Fue un duro golpe, lo admito. Pero Leo seguía acompañándome, conviviendo conmigo y llenando aquel vacío en mi muerta vida, pero empezó a ser menos frecuente hasta el punto en que dejo de venir. Pero, una noche, mientras iba en dirección al dulce reino para preguntar por él, lo encontré. Aunque no sea muy expresivo, se veía que se estaba esforzando para comprender lo que le había pasado, así que, viendo a mi amigo en problemas, decidí hacerle compañía.

Bonnibel: *Se refiere cuando fue el encuentro con el Lich donde Leo se alejó después de tener esa disputa con Finn*

Marceline: Me sentía mal por su estado, pero a la vez bien porque así podría estar junto a mi mejor amigo y mi nuevo interés. Saliendo cada noche, haciendo cosas que a él le interesarían y conviviendo, me sentía realmente feliz. –Aunque tenía una sonrisa en su rostro, esta se desvaneció y cambio a una expresión amarga- Pero volviste y él se alejó un poco más para estar contigo.

Bonnibel: *Cuando nos reconciliamos y decidimos empezar nuevamente como desconocidos. Todo gracias a Limonagrio*

Marceline: Siguió visitándome, puedo decir que cada vez era más interesado en varias cosas que era apático, eso fue bueno ya que podíamos hacer más cosa, pero esos días felices cambiaron cuando desapareció. Intenté buscarlo, pero no encontré nada.

Bonnibel: *Fue cuando Leo tuvo su problema en su núcleo y regreso para repararse, semanas antes de que me contará su verdadero ser*

Marceline: Un año, paso un año completo antes de que lo volviera a ver, estaba furiosa, pero una parte estaba feliz que de por lo menos él volviera. Con un gran cambio, me sonrió… pensé que era la primera, pero descubrí que fuiste tú. Siempre has sido tú la responsable de todo, Bonnibel.

Bonnibel: ¿Qué quieres decir con eso? Retrocediendo, activa su guantelete en silencio-

Marceline: Tú fuiste quien me tomo mi amor y luego lo desecho, tú fuiste quién me ilusiono, tú fuiste quien lastimo a Leo, tú fuiste quien me separo de mi nuevo interés amoroso… ¡Todo es tu culpa!

-Golpeando las paredes, estas se destruyeron al contacto por su fuerza de demonio. Escapando de ella, la velocidad con la que seguía era superior a la suya y no ayudaba mucho el hecho de que el túnel parecía encogerse cada vez más rápido-

-Aunque podía atacarla, no podía lastimar a su amiga quien no parecía escuchar los intentos de entablar una conversación y no recurrir a los golpes. Aunque estaba siendo lastimada, fue tacleada y tirada al suelo siendo que Marceline la golpeaba en el rostro, mismo que se regeneraba gracias a la flor tatuada-

Marceline: ¡¿Por qué no puedes simplemente irte?! -Golpe- ¡¿Por qué no puedes dejarme ser feliz, aunque sea una vez?! -Golpe- ¡¿Por qué?! –Dando un fuerte golpe, Bonnibel escupe un poco de sangre a lo cual una lagrimas caían en su rostro. Con sus manos apretando su rostro, Marceline estaba sufriendo por ello-

Bonnibel: Lo… lo siento. Sé que no soy la mejor persona y nunca lo podré ser… Nunca supe el daño que había hecho hasta que Leo me abrió los ojos tras un acontecimiento, fue ahí cuando descubrí que yo era una de las mayores amenazas del mundo. Así que decidí alejarme para no ser una molestia para todos, pero Leo decidió estar conmigo, aun con todo el daño que había provocado.

-Aun en sus sollozos, fue movida para luego ser abrazada por ella-

Bonnibel: Nunca dude de tus sentimientos, sabía plenamente de ellos y puedo asegurarte que los hubiera correspondido. Pero en ese entonces era una nerd que veía por su reino aun sobre su felicidad. Con Finn fue lo mismo, pero como le dije cuando se confesó, Leo es muy diferente. –Sintiendo las lágrimas correr por su hombro, sólo pudo consolarla- No sabes lo horrible que me sentía al ver todo el daño que hizo, lo siento si pensaste que te abandone, lo siento si cambie… pero era mejor para todos nosotros.

Marceline: ¿Por qué?

Bonnibel: Porque si no fuera por Leo, este universo ya hubiera dejado de existir y te hubiera causado un dolor mayor si hubiera aceptado tus sentimientos. Eres una persona maravillosa Marceline, puedo asegurarte que podrás encontrar a alguien que corresponda ese mismo afecto que das.

Marceline: Todos me abandonan.

Bonnibel: No puedo prometer el futuro ya que es incierto, pero si está en mi poder, prometo corregir mis errores ya que veo que sufriste mucho por todo esto y por la intervención de la hermana de Leo.

Marceline: No lo entiendo, parecía ser mi amiga.

Bonnibel: Marceline, hay mucho que desconoces acerca de Leo, que una vez sepas la verdad entenderás por qué cambie y él también lo hizo. –Levantándose, las paredes rocosas del túnel habían cambiado a una piedra liza con pequeñas luces intermitentes- Si deseas saber la verdad, con gusto te la diré.

Marceline: No gracias, prefiero que sea él quien lo haga.

Bonnibel: Entonces respetare tu decisión. –Viendo una luz a la distancia, al aire fresco corría en esa dirección- Mira, es la salida, podemos salir de aquí.

Marceline: Vamos… por cierto, lo siento por golpearte.

Bonnibel: Estabas en todo tu derecho, estabas molesta y necesitas desahogarte conmigo. Aunque tengo que agradecer que puedo regenerarme, de no ser así no la habría contado. –Con un poco de humor, ambas salieron a paso lento- *No sé cómo decirle acerca de la boda… Inferius, necesito una respuesta*


[Reino Helado]

-Saltando de un lado a otro, cargaba a Simón y Betty quienes estaban envueltos en un aura telequinesis. Viendo que su perseguidor no parecía cansarse, el tiempo y los lugares a donde correr estaban acabándose-

Simón: ¡No te detengas Goliad! –Extendiendo sus brazos, creaba pilares y paredes de hielo las cuales fueron fácilmente rotas- ¡Sigue corriendo!

Betty: Goliad, nos estamos quedando sin castillo.

Goliad: Tengo que hacer tiempo antes de que madre pueda responder a mi llamado. –Entrando por una puerta, esta fue sellada por un gran muro de hielo- Eso no servirá, señor Simón.

Simón: No logro localizar a Leo, tampoco a Finn y Jake.

Betty: Tenemos que pensar en algo… Goliad, ¿tienes alguna forma de poder movernos de lugar? Ya sabes, como atravesar el espacio y tiempo.

Goliad: No conozco el 100% de mis habilidades, pero creo que puedo intentarlo. –Sin previo aviso, el hielo se vio roto cuando por fin su perseguidora entro- Pero no puedo hacerlo si no me concentro.

Emperatriz: ¿Ya te cansaste de correr, pequeños bocadillos?

Goliad: No permitiré que les hagas daño a los amigos de mi madre y padre. –Afilando sus ojos, una barrera los protegía, pero esta simplemente hizo reír a la vampira-

Emperatriz: Qué patética defensa, ¿en serio crees poder hacer algo con esto? –Con una de sus manos, la rompió como si fuera una burbuja- Pequeña gata, me asegurare de dejar tu piel como un recordatorio para que tu creadora sufra.

Goliad: No lo permitiré. –Abriendo su tercer ojo, este había cambiado siendo que ahora tenía un patrón rojizo en vez de su pupila afilada. Creando una nueva barrera, esta vez estaba por romperla, pero en cuando la toco, sintió un fuego abrazador quemándola-

Emperatriz: ¡Quema! –Retirando su brazo, esto no parecía curarse del daño- ¡Tú, maldito animal! –Dando un poderoso golpe, este resonó en todo el lugar astillando el hielo, pero la barrera no cedió- Qué…

-Viendo mejor, un aura celeste estaba envolviendo el ojo de aquella esfinge rosada. Su pelaje parecía haberse ondulado y la punta de su cola se movía como si estuviera flotando. Apretando los dientes, gracias a la mejora que tuvo pudo sentir aquella fuente de poder-

Emperatriz: Tú… tienes en tu cuerpo residuos de su poder.

Betty: *¿De qué poder hablar ella? *

Goliad: No sé de qué hablas, pero lo único que te diré es que daré todo de mí para cuidar lo que les importa a mis padres.

Emperatriz: Oh, ya veo. Entonces eres otro experimento de aquella loca científica que le quita el libre albedrio. –Viendo la oportunidad, «relaja» un poco su postura- Con lo que has dicho puedo ver que en verdad cumples ese deseo. Pero, ¿es tuyo o lo pusieron en ti cuando te hicieron?

Goliad: Fui criada por primera vez para suplantar a mi madre cuando ella cediera el trono. –Un poco cansada por estar usando aquella fuente de energía, no quería ceder- Luego volví a nacer y ahora puedo vivir junto a mi madre.

Emperatriz: Entonces admites que fuiste una herramienta, pero después de que te cambiaran por fuera ya eres alguien diferente… En verdad es un pensamiento muy infantil.

Simón: No la escuches Goliad, trata de engañarte.

Emperatriz: ¿Engañarla? ¿Acaso es un pecado decirle la verdad a una pequeña quien ha vivido una mentira en lo que lleva de viva? No, ustedes son los monstruos por usar a un ser vivo como un títere y simplemente decirle lo que quiere escuchar.

Goliad: Mi madre nunca haría eso, ella me ama.

Emperatriz: Si ella te hubiera amado, entonces no te habría cambiado.

Goliad: Yo…

Betty: Goliad.

Emperatriz: Todos los mentirosos son así, siempre buscan su beneficio a costa de otros. –Extiende su brazo- Ven con nosotros, si aceptas, puedo darte un lugar donde puedas vivir como tú quieras y puedes tener a la madre que siempre deseaste.

Goliad: ¿La madre que siempre desee?

Simón: ¡Goliad, no!

Emperatriz: ¡Silencio, humano! Goliad, ¿acaso vas a dejar que esas plagas te digan qué puedes y qué no puedes hacer? Eres mucho más, y yo puedo ayudarte también a que lo reveles… qué me dices, ¿aceptas?

Goliad: Meditando un poco, observo a los humanos que tenían una cara de miedo y preocupación. Frunciendo un poco su seño, los envolvió nuevamente en un aura para acto seguido desaparecerlos

Emperatriz: Eso es Goliad, juntas podemos alcanzar la cima de to… -Sin poder moverse, aquella misma aura la había envuelto, restringiendo su cuerpo- ¡Qué haces!

Goliad: Yo sé que soy un experimento que no salió como deseaba mi madre. Tuve años para meditarlo y estaba apenada por dejarme guiar por los primeros sentimientos. Mi misión principal era ayudar a encontrar a mi padre, cosa que se me facilito al tener una muestra de su ADN. –Muestra la punta de su cola azulada- Sé que mi madre oculta muchas cosas, pero ella y mi padre decidieron dejar ese pasado y ahora podemos empezar como una familia. Aprenderemos, sufriremos y viviremos juntos… es una pena que no sea tu caso.

Emperatriz: ¡Sólo te están engañando! ¡Abre esa maldita mente tuya!

Goliad: Y la tengo. –Su tercer ojo aumento su brillo- Puedo ver en ti el peligro el cual me conto Inferius, me conto el daño que hicieron y lo que podrían hacer. –Siendo que el cuerpo de la vampiresa era partido, estas partes se adentraban en el interior de una estrella agonizante- Además, sé qué es realmente mi padre.

Emperatriz: ¡No has terminado conmigo, un día regresare y te mataré!

Goliad: Si es así, estaré esperándote. –Desapareciendo por fin al vampiro, ella cae al suelo cansada y con su cuerpo reducido-Me siento muy cansada… -Escuchando pasos, ella fue levantada con cuidado para que pudiera ver a quien la levanto- ¿Lo hice bien, padre?

Leo: Lo hiciste bien, Goliad. –Acariciando un poco su cabeza, ella da unos leves ronroneos sintiendo el calor y la energía tranquila de su padre- El peligro a terminado, es hora de volver a casa.

Goliad: ¿Qué paso con Solan y el antiguo rey vampiro? –Ambos salen del castillo el cual era reparado poco a poco- ¿Están bien?

Leo: Sí, Finn y Jake fueron a ayudarles con aquel vampiro cambia forma. –Saltando desde la puerta, caen con gracia- ¿Dónde dejaste a Simón y Betty?

Goliad: En nuestra casa… -Asintiendo, siguió su camino en silencio a lo cual ella no pudo evitar hacer una pregunta- Em… padre…

Leo: ¿Qué sucede?

Goliad: ¿Tengo libre albedrio?

Leo: Bueno, tu misma decidiste ayudarlos aun cuando tenías que quedarte en la casa, decidiste tu destino y lo seguirás decidiendo en el futuro. A mis ojos, eres libre de escoger.

Goliad: Bueno, es que viendo y pensando un poco, ¿qué tal si esto es parte de un plan y todo lo que hago ya estaba predestinado a pasar?

Leo: Si te refieres a los escritos, las cosas serían así siempre y cuando no haga una interferencia como la que llevo haciendo desde hace años.

Goliad: Pero, ¿qué tal si eso también estaba planeado? –Deteniéndose a pensar, no había forma en la cual hubiera una forma de que afirmará que lo que decía fuera cierto. Eran las máximas manifestaciones, los pilares del todo… pero, ¿y si fuera cierto? –

Leo: *¿Quién podría tener semejante plan? * Sabes, nunca me había puesto a pensar eso.

Goliad: Lo siento.

Leo: Descuida, espero que podamos tener más conversaciones, eso es lo que hace un padre con su hija. –Dando una leve sonrisa, acaricia su cabeza- Además, si todo sale bien, hoy tendremos muchas cosas.

Goliad: ¿La boda seguirá?

Leo: Si Dicentra tiene todo preparado, los será.

-Llegando a su casa, todos sus amigos estaban presentes. Cansado ya algo descuidados, pero vivos, y eso era lo que importaba. Aun con la luz del día pasando las 12, el atardecer sería el momento donde empezarían las cosas-

Bonnibel: Leo… Goliad. –Corre hacia ellos-

Goliad: Madre. –Salta de los brazos d su padre a los de su madre- Lo siento si salí sin permiso, pero debía ayudar al señor Simón y a la señora Betty.

Bonnibel: Lo entiendo, pero eso no evita que no haya estado preocupada. –Abrazándola, mirá a su prometido- Leo, es bueno verte.

Leo: He vuelto, Bonnibel. –Viendo a sus amigos, los saluda- Si están heridos, saben que puedo ayudarlos.

Solan: Mi señor, su compasión y preocupación no tiene límite.

Finn: Descuida, estimamos bien.

Jake: Si señor. –Con un leve silencio, Marceline se acercó-

Leo: Hola Marceline, me alegro mucho ver que también estás bien. –Compartiendo una leve sonrisa sincera, ella parecía al apagada- ¿Todo bien?

Bonnibel: Oigan chicos, ¿qué tal si entramos por algo a la casa? Creo que nos merecimos una buena comida. –Con una señal, todos comprendieron el mensaje-

Khimaira: Sí, creo que me gustaría probar nuevamente la comida que no sea sangre.

Finn: También me gustaría tratar mie espada.

Jake: Creo que necesito recostarme un poco.

Solan: La acompañare, mi señora.

-Retirándose, antes de cerrar la puerta, observó a su amiga y pareja observarse, esperando que lo que estuviera por pasar no fuer aun antes y un después-

Leo: ¿Sucede algo, Marceline?

Marceline: Leo… yo… -Aunque todos esos sentimientos seguían siendo retenida por ella, la presa la cual había mantenido durante tantos años había llegado a su límite, por lo que solo dio un paso y esta cedió- Yo te amo…

Leo: Disculpa…

Marceline: Yo te amo Leo, te amo tan profundamente que ya no puedo salir de aquel fondo, te amo con todos mis defectos y virtudes, te amo cada día y noche, te amo por tu inocencia, te amo por ser aquella tenue y cálida luz que llego a mi fría vida, te amo por estar ahí cuando nadie más estaba, te amo por ser mi fuerte quien nunca me dejo caer, te amo por tus palabras, te amo por tu forma de ser…-Toma sus manos- Te amo tanto que no quiero ver que estés con nadie más que conmigo… pero este mismo amor también me impide hacer eso. –Con lágrimas corriendo por sus ojos, su labio temblaba un poco-

Leo: Marceline…

Marceline: Quiero que estés siempre a mi lado, pero sé que eso ya no es algo que daba esperar. He sufrido, he llorado, he sentido la soledad y he tenido la idea de acabar con mi vida desde hace cientos de años… pero todos ustedes fueron una nueva chispa en aquel fuego que estaba apagándose dentro de mí.

Leo: Pero, ¿por qué no me dijiste nada de eso.

Marceline: Porque no te quería abrumar con mis sentimientos, todo eso broto cuando te conocí mejor después de que estuvieras lastimado por la princesa. Sé que podía ser más cercana a ti, pero una parte de mí no quería aprovecharse, y en verdad duele. Duele porque no podía de dejar de pensar en ti, tus virtudes, tu forma de ser, tu persona, tu físico, tus palabras y tu presencia. Cada día me encerraba en una prisión sin salida que yo misma reforzaba.

Leo: ¿Ahora estas bien? –Con una mano en su rostro, ella quería disfrutar de ese gesto, pero no lo hizo, sólo apartó la mano-

Marceline: No Leo, por favor no me hagas caer otra vez.

Leo: Nunca has caído Marceline, siempre te has mantenido en la tempestad, y eso es una de las cosas que he admirado de ti. Admiro que seas una gran amiga, compañera y socia, admiro que siempre estarás ahí para tus amigos, admiro que cada día con nosotros lo atesoras como el más grande tesoro, admiro tus habilidades, admito tus fortalezas, admiro tu persona y lo más importante, admiro que hayas estado conmigo cuando más lo necesitabas. –La envuelve en sus brazos- ¿Recuerdas cuando te di esa estrella?

Marceline: Sí…

Leo: Me alegro de poder ver y sentir tan brillante sol que irradia con su poder y virtud. –Separándose un poco, da una sonrisa dentada- Gracias por dejarme conocerte, Marceline. Aunque estaba conteniendo gran parte de su llanto, no pudo reprimir y enterró su rostro en su hombro, desembocando todo ese peso que la estaba ahogando durante tanto tiempo-

Marceline: Y a ti por llegar a mi vida…

Leo: Vamos, el resto debe de estar esperando por nosotros.

Marceline: Dame un momento, sólo quiero calmarme un poco. –Asintiendo, se adentra a la casa siendo que ahora estaba sola, con el viento moviendo su larga cabellera- Ya no me siento atrapada…

Inferius: La tranquilidad Marceline, una que has estado anhelando desde hace tiempo.

Marceline: Aunque todavía me duele, sé que puedo salir adelante. Debo de hacerlo.

Inferius: Recuerda, pequeña Marcy, no estás sola en esta travesía que se llama vida. Siempre tendrás a tus amigos.

Marceline: No ahora, soy un vampiro inmortal.

Inferius: ¿Qué no te habían quitado esa maldición?

Marceline: Es cierto… ahora estoy viva.

Inferius: Vive Marceline, aquel mundo el cual se te había arrebatado ha vuelto a tus manos. Disfruta de las buenas y malas experiencias de la vida, y recuerda, aprender de tus actos son los cimientos de tu mañana.

Marceline: Eres parecido a Leo.

Inferius: Me honras, pero soy simplemente un servidor de Gran C. En fin, muchas cosas están a punto de cambiar a partir de este día. Dime, pequeña Marcy, ¿estas preparada para hacerle frente a aquella tormenta que se avecina?

Marceline: Me gustaría decir que sí, pero no me siento tan segura todavía. –Recibe un leve golpe en la cabeza- Oye, ¿por qué hiciste eso?

Inferius: Pequeña Marcy, acabas de tener una plática motivacional con Gran C. Tienes a tus amigos que te apoyan en todo, pero también debes de sentirte abrumada por todo lo que pasa… Mira, puedo decirte lo que pasará esta noche, pero depende de ti si quieres saberlo.

Marceline: Yo… quiero saberlo.

Inferius: Aquellos 2 tortolitos están por comprometerse. –Y un balde de agua fría la golpeo, pero no fue tan fuerte como otras veces- Dime, ¿deseas asistir a la boda?

Marceline: Yo… -Impidiendo su impulso de salir corriendo, Inferius pone su mano en la cabeza de ella- ¿Eh…?

Inferius: Es difícil y doloroso ver algo que te hace lastima profundamente, pero tener que sonreír. –Nuevamente llorando un poco, la toma de la mano y la arrastra- Sabes, la sonrisa más brillante y pura suele venir de las lágrimas más dolorosas. Y tú, mi estimada Marcy, es hora de que renazcas.

Marceline: No sé si podré.

Inferius: Esa es una de las maravillas de la vida, en ocasiones el camino tendrá bastos fondos que interrumpirán tu camino, impidiendo que pases. Por eso, puedes gastar tiempo haciendo un puente, o puedes hacerlo lo otro.

Marceline: ¿Qué es lo otro?

Inferius: Un salto de fe… La boda comienza en unas horas, es momento de prepáranos para ese momento. –Asintiendo, ambos se alejan en la dirección contraria siendo vistos por Bonnibel quien agradecía tener a un compañero como él-


[Varias horas más tarde, Reino Planta]

-En un cuarto arreglado y de paredes claras, estaba el novio junto a sus acompañantes. Siendo que ellos llevaban un traje gris oscuro con toques blancos. Leo vestía un traje/esmoquin de un blanco con toques plateados y negros-

Finn: Leo, ¿no te sientes nervioso?

Leo: ¿Por qué debería de estarlo? He hecho tantos compromisos nupciales y parecidos que sé exactamente lo que se debe de hacer.

Jake: Viejo, pero estamos hablando que es muy diferente hacer a tener. Yo me siento nervioso, y eso que no es mi boda.

Leo: Confió plenamente en Dicentra y su reino, además, los tengo aquí conmigo. Eso es más que suficiente para que no me sienta preocupado. –Arreglando su moño, observa su persona- En lo que llevo desde que fui creado, nunca pensé que un momento como este sucedería.

Finn: Descuida Leo, puedo prometerte que nada malo pasará, lo presiento. –Abriendo una puerta, caminaron por un costado viendo a los presentes. Se les había informado que sería una boda pequeña, pero todo el reino planta quería estar presente, junto a varios de sus amigos como Arcoíris y sus hijos, Simón y Betty, el antiguo rey vampiro, Phoebe, Bmo y Neptor, Storm, Neddy y otros más-

Jake: Hora de tomar tu lugar galán. –A un costado de donde estaban, en lo que sería un balcón donde estaba el de la música, apareció Inferius vistiendo un traje blanco de igual manera, pero con más toques negros. A su lado, estaba Marceline usando un hermoso vestido rojo escarlata- El momento ha llegado.

-Sacando su viola, subió con ellos a lo cual los 3 empezaron a tocar sus instrumentos (la canción suena parecida a la de Slow Dance With You y Everything Stays). Con ellos, la puerta se abrió mostrando a la novia. Vistiendo un radiante vestido de novia de espalda abierta de un color blanco intenso, parte del vestido parecía tener patrones de luces siendo que también se movía por el viento-

-Como ella no tenía un padre, tuvo que ser ella quien caminó sola, pero detrás de ella la acompañaba Goliad vistiendo un traje rosado con un moño mientras cargaba los anillos en su espalda-

-Con calma, llego donde estaba su futuro esposo. Algo avergonzada por lo que estaba pasando, Leo tomo sus manos y le dio una leve sonrisa de «Te ves hermosa». Aunque no había un padre como tal, una persona subió al podio-

-Con su carácter viejo, no se podía ocultar la firmeza y elegancia que emitía. Con su cabellera blanca y con mechones plateados, vestía un traje completamente negro con partes doradas y bufanda plateada envolvía su cuello-

Exo: Bienvenidos sean hoy todos ustedes al compromiso entre la joven Bonnibel Bubblegum y mi hijo, Leo Custos. –Sorprendido por la apariencia del padre de su amigo, quienes conocían el secreto estaban un poco nerviosos por ver a la persona que creo a Leo- Antes de continuar, ¿hay alguien que desea interponerse en el compromiso de estas 2 personas? –Aunque todos querían a las parejas, sintieron como si los estuviera amenazando de una forma- Ya veo, continuemos.

Bonnibel: Tu papá da algo de miedo… -Susurrando un poco, el velo le daba esa ventaja de no ser vista hablando-

Leo: Es mi creador de quien hablas, la cúspide y base de todo. –Viendo las manos un poco temblorosas de ella, las aprieta un poco- Todo estará bien, Bonnibel.

Bonnibel: Pero, ¿y si pasa algo?

Leo: Yo mismo me procurare que nada pase, además, está mi creador aquí. –Calmándose un poco, las palabras siguieron su curso, con la firma y dominante voz de su padre, estaban llegando a la parte final-

Exo: Bonnibel Bubblegum, diga sus votos.

Bonnibel: Leo, acepto el compromiso de ser todo aquello que has soñado toda la vida, y eso significa permanecer a tu lado el resto de mi existencia. No importa si son momentos tristes, felices, malos o buenos, yo siempre estaré ahí para ti como sé que tú también estarás para mí.

Exo: Leo Custos, diga sus votos. –Sin que los demás supieran, sólo unas pocas personas quedaron inmunes al tiempo detenido-

Leo: Sabes qué soy al igual que ustedes lo saben. Habrá momentos donde no esté, otros donde tenga que dejarlos de lado para realizar mi labor y parecidos. Sigo siendo nuevo en todo esto, pero sé que con ustedes y especialmente a ti puedo ser un amigo, compañero y un esposo. Te entrego mi ser, mi poder será tuyo, mi cuerpo será tu fortaleza y mi dominio se alzará con tu nombre escrito en ello… -Vuelve el flujo del tiempo- Mi ser te pertenece, es lo que puedo darte.

Exo: Tras escuchar sus votos, con las personas presentes y el poder que tengo, yo comprometo a Bonnibel Bubblegum y Leo Custos. Que la vida sea una aventura que vivirán juntos a partir de ahora y siempre. Leo, puedes besar a la novia.

-Con clama quito el resto del velo para mostrar el rostro delicado y rosado de aquella persona que sería su mitad. Tomando con delicadeza su rostro, acerco el suyo con lo que dio un suave y cálido beso que ella misma correspondió abrazando su cuello. -

-Siendo que sus presentes celebraban con gritos de festejo, la gente planta estaba feliz por estar presentes en un día que recordarían para siempre en su calendario. Bajando de su puesto, la fiesta empezó donde la gente reía, comían, bailaban y se divertían-

-Todo eso mientras la pareja de recién casados partía el pastel, avientan el ramo el cual cayo en Phoebe, pero este no se quemó para sorpresas de muchos. Mientras seguían, cierta chica y cierto individuo estaban un poco separados teniendo una plática-

Inferius: Ya está hecho, Marcy.

Marceline: En verdad duele, pero ya no como antes. –Viendo su collar, la aprieta un poco para luego soltar su agarre y relajarse- Pero sé que debo de salir adelante, es lo que mejor sé hacer.

Inferius: Es bueno ver que tienes esa mentalidad, pero no deberías de ser tan así. –Ahora observan como seguridad intentaba sacar a la Princesa Grumosa quien supo dar con el paradero del lugar-Dime, ¿ya no escuchas voces en tu cabeza?

Marceline: No, cuando me quitaron la maldición deje de escucharla… ¿ella está bien?

Inferius: Querida, ella fue responsable de aumentar tus sentimientos. Aprovechándose de tu debilidad los exploto. ¿Acaso ella no te comento algo acerca de que yo era malo y que la princesa estaba influenciada de alguna forma?

Marceline: Bueno… si me dijo eso.

Inferius: ¿No te dijo que sólo podía ayudarte siempre y cuando Gran C no estuviera cercas?

Marceline: De hecho.

Inferius: Es una malvada manipuladora que sabe usar las emociones de las personas, no por nada es su dominio… -Viéndola mejor, entierra su mano en su pecho, cosa que la asusto y altero, pero esta había traspasado la piel para luego salir un cumulo de luz magenta- Listo, con esto bastará.

Marceline: ¿Qué hiciste? –Un poco sonrojada por ello, vio aquella energía que se disipo en su mano-

Inferius: Te di una ayuda, no dudo que quiera volver a ti prometiéndote el cielo y la tierra, excusándose que somos los malos. Esto te servirá para que nada te pase.

Marceline: Bueno, diré que gracias…

Inferius: Para nada, para eso son los amigos. –Sonriendo un poco, escucharon como la fiesta se aloco un poco, cosa que le hizo fruncir el ceño- ¡Oigan!, ¡no empiecen sin mí! –Viendo cómo se iba, una persona azulada se acercó-

Mush: ¿Todo bien, reina Marceline?

Marceline: Ya no soy una reina, sólo soy Marceline… y sí, todo está bien.

Mush: ¿Segura? Puede que suene como un entrometido, pero es preocupante para mi ver a la amiga de mi reina estar así.

Marceline: Muchas cosas han pasado y me gustaría darme un descanso de todo, pero no quiero encerrarme en mi cueva y quedar sola.

Mush: ¿No le gustaría quedarse en nuestro reino? A mi reina le encantaría que su mejor amiga estuviera aquí, también sería un alivio para que hiciera sus deberes un poco y no me dejará toda la carga a mí. –Con un poco de humor, ella también dio una leve risa-

Marceline: Sabes, voy a tomar tus palabras. Espero no ser una molestia.

Mush: Para nada, puedo mandar a que recojan sus cosas en su casa.

Marceline: Muchas gracias… *Sé que no le queda mucho a Dicentra, pero voy a prometer estar ahí con ella cuando suceda… no pude estar al lago de Bonnie, pero si lo estaré con ella* -Teniendo esa determinación, la fiesta siguió hasta que la noche estaba en su apogeo siendo que le faltaban horas para que el sol saliera-

-Los habitantes limpiaron un poco para no dejarle todo el trabajo a las nocturnas, el resto se le do hospedaje en el reino para aquellos que vivían lejos, otros se fueron a sus casas y solamente quedando Leo y Bonnibel, alguien más también estaba-

Exo: Cuida muy bien de mi muchacho, ya sabes que puede ser un poco especial. –Aunque parecía algo rojo de la cara, irradiaba un aura más agradable- También para ti, hijo.

Bonnibel: Le prometo que lo haré.

Leo: Ya está escrito en mi ser, creador.

Exo: Por cierto, Cosmos, tus hermanos estaban por venir, pero querían adelantar proyectos. Se disculpan por no haber podido venir.

Leo: Lo entiendo, aunque me hubiera gustado que estuvieran aquí.

Bonnibel: No te preocupes Leo, tendrían sus motivos.

Exo: Para que no se sientan mal, les daré un deseo, una cortesía como regalo de bodas. –Sorprendida por eso, el ser que estaba por encima de todo, de la creación y de los creadores estaba dispuesto a concederle un deseo. Meditando un poco, la idea llego- Entonces, ¿cuál es su deseo?

Bonnibel: Es algo… privado. –Señalando sutilmente a Leo, Exo, sacudió un poco la cabeza apagando a Cosmos y pausando los escritos- Bueno, es algo un poco… penoso.

Exo: Joven Bonnibel, creo que sabes que ellos hacen todo, no hay nada que no pueda sorprenderme. –Algo apenada y con un leve sonrojo se acerca y le susurra al oído. Tras terminar, una ligera cara de sorpresa de planto en su rostro- Esta bien, esa no me la esperaba… pero no es algo fuera de mi capacidad. Te lo concederé.

Bonnibel: Muchas gracias, Señor Exorigine. -Despertando a su creación y activando el flujo, se despidió de ambos y desapareció tan pronto pasó por una esquina- Leo, creo que es hora de irnos.

Leo: Comprendo… Inferius.

Inferius: Pero si es mi pareja favorita. –Apareciendo, se colgó del hombro de ambos- Princesa, quién pensaría que si puede verse elegante otra ve… Recibiendo otro golpe, no surgió efecto tras revelar tener un chaleco antibalas- Suerte la próxima.

Leo: Inferius, Bonnibel y yo iremos a tomar nuestra luna de miel y viajaremos un poco por este y los demás mundos. Te encargo aquí el tiempo que no estemos presentes.

Inferius: Ahora seré niñera de todos, pensé que me encargarías únicamente a la bola de pelos rosa de ahí. –Señala a Goliad quien estaba dormida boca arriba en un cuenco de comida- Pero no se preocupen, mi servicio de guardería acaba de abrir ahora.

Leo: Gracias Inferius, ahora, iré a preparar las cosas. –Asintiendo, se aleja con lo que Bonnibel abrazo a su amigo-

Inferius: Oye princesa, no me gustan ese tipo de relaciones ya que… -Viendo como las lágrimas brotaban de sus ojos y su maquillaje se escurría, ella daba varios sollozos- ¿Princesa?

Bonnibel: Gracias Inferius, muchas gracias por ayudarme a conocer más a Leo. Gracias por ser una pieza fundamental de este día, por estar ahí para ayudarme y por ser mi mejor amigo. –Algo sorprendido, dio una leve sonrisa dentada y le sobo la cabeza-

Inferius: Qué te puedo decir, es el encanto Inferius. –Siendo que Leo estaba llegando, decidió seguir con su actitud- Princesa, este traje es importado, el maquillaje no se quita tan fácil. –Alejándola un poco, sacudió sus prendas las cuales volvieron a ser las mismas que siempre usa-

Bonnibel: Disculpe.

Leo: ¿Sucedió algo?

Bonnibel: Nada en particular, sólo estaba recibiendo el regalo de Inferius.

Leo: Pensé que ya se lo habias dado.

Inferius: Soy una caja de sorpresa Gran C, ya váyanse y diviértanse. –Tomando la mano de su esposa, observaron el lugar por última vez- Yo cuidare el changarro, tu tranquilo y yo nervioso. –Despidiendo, se van de lugar- Y las cosas se pondrán interesantes...

-Fin-


►Gracias por haber llegado hasta el final del capítulo, espero y te hayas entretenido.

► A veces hay errores ortográficos que yo no pude ver, por el hecho de que son muchas palabras que revisar.

►Comenten qué les gusta o sin tienen una duda.

►Sin más, gracias por haber leído todo y nos vemos en otro capítulo de otra historia ...

Hasta pronto.

04/10/2020 Escrito

pág. 25