Otro capitulo mas..! Todo lo avanzado es bueno.. Alec se recupera poco a poco pero seguro..! Espero les guste este nuevo capitulo que es un poco mas alegre...=D
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Friends..!
Magnus en realidad no le había dado mucha importancia a su intento fallido de tener relaciones. Tenía razón, podían hacer muchas otras cosas que no fueran penetración. Alec se lo agradecía, pero seguía sintiéndose mal, incomodo y hasta cierto punto preocupado. Acaso nunca podría hacerlo? Nunca podría tener relaciones con Magnus? No podría hacerle el amor a su novio? Intentaba que Magnus no viera lo mal que se sentía al preguntarse eso. Para distraerse, ese día había aceptado ir de compras con Magnus a ver trajes de vestir para la boda de Jocelyn y Luke a pesar de que aun faltaban meses para la fecha.
-No entiendo por qué no pudimos ir a comprar unos a la tienda Hugo Boss en Time Square- se quejaba Magnus por enésima vez cuando salieron de otra tienda con las manos vacías. Habían vuelto al centro comercial de Atlantic Station en Brooklyn- estoy 230% seguro de que cualquier traje de la nueva colección de azules te quedaría perfecto.
-No quiero un traje que cueste 400 dólares, Magnus- le dijo Alec, llevaba dos bolsas en la mano, una de maquillaje para Magnus y la otra unos zapatos nuevos para él- cualquiera de estos están mas que bien y presentables, solo que eres quisquilloso.
-Quisquilloso?! El traje de vestir es una prenda elegante y sensual! Debe quedarte elegante y sensual! Todos los pantalones que te probabas te quedaban enormes o abultados y no ajustaban en las partes importantes- se quejó el Brujo, lanzando los brazos al aire, exasperado- y para que sepas, los trajes de Hugo Boss cuestan al menos 1,000.
-Es un ridículo desperdicio de dinero- dijo Alec, negando con la cabeza. Ya salían del centro comercial y se dirigían a la estación del metro.
-No lo es si piensas que ese traje te durará mucho tiempo y probablemente sea el más usado para asistir a fiestas y eventos- dijo Magnus, esperanzado en poder convencer al Nefilim.
-No creo asistir a muchas bodas próximamente- dijo el Nefilim encogiéndose de hombros.
-Cariño, olvidas que eres novio de la fiesta andante de Brooklyn?- preguntó el Subterráneo, alzando las cejas. Alec se lo pensó. Era verdad, sabía desde un principio que a Magnus le encantaban las fiestas, y él estaba bien con eso. No quería que Magnus cambiara su estilo de vida por su culpa, y quería formar parte de cada aspecto de la vida de Magnus, fiestas incluidas. Suspiró y miró a su novio, quien lo miraba con ojos de gatito bajo la lluvia.
-De acuerdo, iremos a Time Square- declaró el Cazador de Sombras, resignado. Magnus saltó emocionado y abrazó a Alec por el cuello antes de plantarle un gran y descuidado beso en los labios.
-Iremos el próximo fin de semana- dijo Magnus con una sonrisa de oreja a oreja. Alec también sonrió al ver a su novio entusiasmado. Pero su sonrisa se apagó cuando su mirada captó algo detrás de Magnus. Un sentimiento de Deja Vu lo llenó al ver la imagen de la rana nuevamente pegada en la puerta del Barclays Center. Magnus siguió la mirada del ojiazul y dio con la rana, preocupándose al instante.
-Quieres pasar a comprar sushi de camino al Instituto? Izakaya está abierto desde temprano- dijo Magnus, tomando la mano de Alec e intentando dirigirlo hacia la estación del metro. Pero Alec lo ignoró y pasó de largo, en dirección a la rana.
-Si... solo...- Magnus siguió al chico sin decir nada. El ojiazul aferraba la mano de Magnus fuertemente mientras entraba en el edificio y se dirigía a la puerta tras la que sabía se llevaba a cabo la reunión. La psicóloga, Linda, no estaba en la puerta, así que simplemente entraron. De nuevo, había muchas sillas en hilera y unas 20 personas prestando atención a quien estaba en el pódium. Alec se quedó de pie en la entrada, aparentemente sin poder moverse. Magnus pasó un brazo por su cintura y lo dirigió a la silla más cercana. La chica afroamericana en el pódium soltaba silenciosas lagrimas, pero sonreía levemente.
-Muchas gracias, Michelle- dijo Linda con voz clara, comenzando a aplaudir, los demás la siguieron, agradeciendo a la chica, Michelle, mientras volvía a tomar asiento. Linda tomó lugar detrás del pódium, llevando consigo un montón de libretas con imágenes de ranas- quiero felicitar a Michelle y a Gupta por haber hecho un gran avance con nosotros el día de hoy. Espero les hayamos ayudado, chicas- todos los presentes aplaudieron y las dos chicas a las que se refería Linda asintieron agradecidas- la reunión de hoy termina, pero recuerden que los avances son a diario. Las libretas son un gran instrumento, si a alguien se le termina tenemos muchas más para ustedes, solo pídanla. Muchas gracias por asistir, manténganse fuertes.
Todos aplaudieron mientras comenzaban a ponerse de pie y a hablar entre ellos, despidiéndose o hablando sobre su semana. El Nefilim miró como todos reían y hablaban normalmente, como si no hubiesen escuchado la desgracia de una chica hacía solo minutos. Buscó a la chica con la mirada y al encontrarla se sorprendió al verla sonreír. Él no creía poder sonreír en una semana si relataba lo que le había pasado con Aldergold. La mayoría de esas personas habían pasado por lo mismo que él, como era que podían lucir tan felices? Como hablaban al respecto frente a extraños? Por qué él no podía hacerlo? Que era diferente? Magnus le indicó que se pusiera de pie al ver que Linda se acercaba a ellos.
-Me alegra tanto que decidieran volver- dijo Linda, ofreciéndoles su mano como saludo. Magnus la tomó asintiendo y Alec también saludó en automático mirando al suelo- como dije antes, Alec, no es necesario que vengas a hablar, pero algunas veces escuchar también ayuda.
-Solo pasamos por aquí por casualidad- dijo Magnus rápidamente.
-Entiendo- dijo Linda, mirando a Alec. El chico miraba las libretas que la doctora llevaba en brazos- lo que dije es verdad, las libretas ayudan mucho- Alec miró a su alrededor, prácticamente todos los presentes tenían su libreta de ranas, algunas lucían bastante desgastadas. Linda le ofreció una libreta y Alec la tomó lentamente- lo que se hace es escribir lo que sientes, lo que recuerdas, lo que quieras en realidad. Puedes dibujar también si quieres, es libre. En lugar de hablarlo, puedes sacarlo ahí, en silencio.
-Gracias- dijo Alec después de unos segundos, mirando la libreta y fijándose en todas las ranas pintadas en la portada.
-No tienes por qué, espero te ayude, Alec- dijo Linda con una sonrisa- la reunión terminó, pero usualmente todos se quedan a socializar otro rato. Pueden tomar café o galletas si gustan.
-Sí, muchas gracias. Linda, podría hablar contigo?- preguntó Magnus, acercándose a la doctora, aprovechando que Alec se había distraído hojeando la libreta que le habían dado.
-Por supuesto- ambos se alejaron un poco de Alec. Magnus de verdad quería hacer todo lo posible por ayudar a su novio a mejorarse. No sabía cómo manejar sus nuevas reacciones con las reuniones, así que mejor pedía consejo. Y Linda era profesional, así que cualquier cosa que le dijera era buena.
El ojiazul hojeó la libreta y se dio cuenta que todas las paginas eran completamente en blanco, no había líneas ni nada. Linda le había dicho que podía dibujar o cualquier cosa que quisiera. De verdad le ayudaría eso? Habían sido tantas veces ya las que Jace o alguien más le había dicho que tenía que sacar todo lo que se guardaba, pero él no se sentía lo suficientemente fuerte para hacerlo. Tal vez desahogarse en paginas le sirviera. Sintió un par de toquecitos en su espalda y se giró, pensando que Magnus lo llamaba para irse, pero al girarse no vio a su novio.
-Hola!- Alec bajó la mirada y se encontró con el mismo chico rubio y bajito que había visto el primer día que había entrado a la reunión- por Dios, eres muy alto!
-Erm... hola- saludó Alec al chico. Era más bajito de lo que había notado antes, unos cuantos centímetros mas alto que Clary.
-Te vi hace unas semanas, entraste ya casi cuando se terminaba la reunión- dijo el rubio, con una sonrisa.
-Oh, sí, en realidad no planeaba entrar, solo...
-Viniste a acompañar a alguien? O...- el chico se fijó en la libreta que llevaba Alec- también te pasó a ti?
-S... si...- respondió Alec, aferrando la libreta fuertemente.
-Las libretas son geniales! Así empezamos la mayoría, escribiéndolo todo- habló el chico, Alec lo miró con curiosidad- es mas fácil sacarlo cuando no tienes un rostro en frente, ya sabes, la libreta no puede mirarte con lastima- rió el rubio y Alec asintió sin darse cuenta- a mi me tomó más de cuatro sesiones atreverme a hablar frente a todos. Pero para ese entonces ya había llenado dos libretas enteras con dibujos e historias. Pero todo el mundo aquí es muy amable, y entienden por lo que pasaste, casi todos pasamos por lo mismo- el Nefilim miraba como el pequeño chico hablaba y hablaba sin parar- oye, oye, te gustaría ir a beber un café? Hay una librería en el centro comercial de en frente que tiene capuchinos deliciosos! Si quieres puedo hablarte sobre otras actividades que hacemos en las reuniones, ya sabes, para que ya no faltes. Te juro que son muy buenas! Oh, me llamo Shoutaro, por cierto. Shoutaro Okino. Es un nombre raro, lo sé. Tengo nombre Japonés y no lo parezco. Mi padre es Japonés, mi mamá Estadounidense. Pero a todos se les dificulta decir mi nombre, así que puedes llamarme simplemente Shou.
-Salud- ambos se giraron hacia Magnus, que llegaba junto a ellos y había asumido que el sonido "Shou" había sido un estornudo.
-Magnus, Shou es su nombre- dijo Alec en voz baja a modo de regaño.
-Oh- dijo el Brujo, sonriéndole al rubio a modo de disculpa.
-Eres altísimo también!- saltó Shou, levantando la mirada hacia Magnus.
-Supongo muchas personas son altísimas para ti- dijo Magnus con una sonrisa.
-Magnus- lo regañó Alec, pero Shou rió.
-Tiene razón, siempre fui muy pequeñito- dijo el rubio con una sonrisa.
-Shou, él es Magnus, mi novio- dijo Alec, presentando al Brujo. La boca de Shou se abrió enorme y en una perfecta "O".
-Novio?- preguntó el chico, con los ojos y boca muy abiertos. Alec se sintió algo incomodo.
-Erm... si- dijo el ojiazul, sonrojándose fuertemente. El Brujo le tomó la mano como apoyo. Shou los miraba con los ojos brillantes.
-Tienes novio! Eso es genial!- soltó Shou emocionado. Magnus rió, era como ver a un pequeño cachorrito moviendo la cola- es fantástico que tu novio te apoye y asista contigo a las reuniones!
-En realidad no hemos "asistido" por completo- dijo el Subterráneo- siempre llegamos cuando están terminando.
-Eso es verdad, deberían venir un día desde temprano- dijo Shou- sé que es difícil las primeras veces, pero las sesiones son buenas! Si quieren podemos ir por un café, los tres, y les explico.
Alec miró a Shou. El chico era tan vibrante y animado. Sonreía ampliamente y parecía emocionado por todo. Recordó lo que el rubio había estado contando la primera vez que lo había visto. Como podía tener esa personalidad tan linda después de lo que había sufrido? Pasó saliva pesadamente, bajando la mirada. Por qué él no podía ser tan alegre y animado como Shou, si habían pasado por lo mismo? Magnus miró a su novio y se apresuró a responder por él.
-Lo siento, tenemos un par de cosas que hacer- la sonrisa de Shou se apagó unos segundos.
-Pero van a regresar, cierto?- preguntó el chico, mirando directamente a Alec- te prometo que las sesiones hacen bien.
-Yo...- Alec miró nuevamente la libreta en sus manos. Suponía que podría volver alguna vez, después de todo le estaban dando otros métodos para avanzar en su recuperación. Pero no estaba seguro de si le hacía bien escuchar cuando habían sufrido los demás. Se limitó a asentir con la cabeza sin asegurar si regresaría o no.
-Perfecto! Oye, oye, podríamos intercambiar números de celular?- preguntó Shou sonrojándose un poco mientras sacaba su teléfono- en realidad nadie en este grupo es gay. La mayoría son chicas, y los pocos chicos que hay son heterosexuales. Supongo que ninguno entiende... ninguno de ellos comprende por qué, a pesar de lo que me pasó con otro hombre, yo sigo... queriendo... ya sabes...
Alec abrió mucho los ojos. Shou también era gay. No solo eso, era capaz de admitirlo a pesar de lo que habían sufrido. A Alec le había tomado años, y mucho esfuerzo por parte de Magnus para al fin aceptarlo. Y estaba seguro que, de no haber conocido a Magnus, nunca lo hubiera aceptado. Pero Shou aun creía en el amor, aceptaba quien era. Alec sintió una gran admiración por el pequeño chico. Tenían mucho más en común de lo que Alec había pensado. El ojiazul sacó su celular y se lo tendió a Shou.
-Guarda el tuyo y yo te daré el mío- dijo Alec con una pequeña sonrisa. Los ojos de Shou brillaron enormes mientras sacaba su propio celular y se lo daba a Alec. Ambos chicos teclearon un momento antes de volver a intercambiar teléfonos.
-Magnus? Tu también- pidió Shou, tendiéndole el teléfono. El Brujo sonrió y también guardó su número en el celular de Shou- podemos ir incluso a cenar cualquier día! Yo vivo en China Town, en Manhattan con mi abuela.
-Nosotros vivimos en Brooklyn, cerca del puente- dijo Magnus, devolviendo el teléfono.
-Oh, no estamos muy lejos!- saltó Shou, emocionado- oigan, y como dieron como esta reunión? Yo leí sobre ella en línea, pero no hay ningún grupo en Manhattan, así que tengo que venir a Brooklyn.
-Pasamos por aquí de casualidad- dijo Magnus, al ver que Alec bajaba la mirada algo incomodo- vimos la rana y conocimos a Linda, decidimos entrar a ver cómo era.
-Entonces si te interesa- dijo Shou mirando a Alec, el chico desvió la mirada- de verdad son muy buenas las reuniones, y las sesiones con mi psicólogo también lo son, pero esas son enfocadas en mí, aquí puedo conocer otros casos, saber que no estoy solo. Nunca has ido a un psicólogo?
-N... no- respondió Alec, sin mirarlo. Magnus pasó saliva pesadamente e intentó cambiar el tema, pero Shou hablaba demasiado y muy rápido, no se lo permitió.
-De verdad? Nunca? Eso no es bueno- dijo Shou, mirándolo un poco preocupado- hablar con ellos es indispensable, ellos saben lo que están haciendo...
-La persona que me hizo esto era un psicólogo, lamento no confiar en ellos- dijo Alec fríamente, abrazando la libreta contra su pecho. Shou lo miró con los ojos muy abiertos, arrepintiéndose de haber abierto la boca. Magnus se acercó a Alec y posó su mano en su espalda.
-Lo... lo siento, no debí decir nada- se disculpó Shou, bajando almiarada. Alec sintió una punzada de culpa en el pecho, era como regañar a un cachorrito y luego arrepentirse.
-No... esta bien, yo lo siento, no pretendí sonar así- dijo Alec. Shou se mordió el labio, levantando un poco la cabeza para mirar a Alec a los ojos.
-Sabes? No tienes porque contar todo, pero al menos un poco, para no decirte otra estupidez- dijo Shou con una pequeña sonrisa avergonzada. Alec suspiró, bajando la mirada. Su celular sonó en ese momento, llamando su atención.
-Isabelle dice que le llevemos sushi- dijo Alec a Magnus, leyendo la pantalla de su celular. Shou los miró, curioso- mi hermana.
-Tienes hermanos?- preguntó el rubio con una enorme sonrisa.
-Que si tiene? Es un mundo de gente en esa casa- respondió Magnus soltando una risita antes de girarse hacia su novio- dile que ya vamos.
-Tengo una hermana y tres hermanos- explicó Alec mientras escribía en su teléfono- yo soy el mayor.
-Wow!- saltó Shou. Él era hijo único y siempre había deseado un hermano.
-Eres mayor que John?- preguntó Magnus, alzando una ceja.
-Un par de meses- respondió Alec, encogiéndose de hombros.
-Debe ser genial tener una familia tan grande- le dijo Shou con ojos brillantes, Alec le sonrió.
-Lo es- su teléfono sonó nuevamente- John dice que también quiere sushi.
-Me rehúso a alimentar a toda tu familia- le dijo Magnus, rodando los ojos. Shou soltó una risita- será mejor que nos vayamos antes de que otro hermano pida comida.
-De acuerdo- dijo Alec, asintiendo mientras guardaba su celular.
-Ven de nuevo, por favor?- pidió Shou con ojos de cachorro bajo la lluvia. Alec lo miró fijamente. Shou estaba emocionado por conocerlo, el chico quería hablar con alguien que lo entendiera, con alguien igual a él. Y para ser honestos, a Alec también le emocionaba conocer a Shou. Sabía que eran muy diferentes. El pequeño rubio era abierto, alegre y carismático, todo lo contrario a Alec. Pero aun así, a ambos les había pasado lo mismo. Le intrigaba saber cómo era que Shou lidiaba con todos sus recuerdos, como afectaba en su vida y como lo superaba. Además de que quería hacer otro amigo fuera de su familia.
-Ya veré- le dijo el ojiazul, haciendo que la expresión de Shou decayera- pero en definitiva vamos a beber un café.
Shou volvió a sonreír con ojos brillantes, mirando a Alec. El Nefilim le sonrió también. Después de una larga despedida, Shou de verdad que hablaba bastante, Magnus y Alec salieron del lugar y caminaron lentamente hacia la estación de metro. El Brujo iba en silencio, dándose cuenta que su novio estaba perdido en sus pensamientos, no quería interrumpirlo. De nuevo, Alec ni siquiera se dio cuenta que Magnus los llevaba a su departamento y no al Instituto, solo reaccionó cuando estaban por entrar al edificio.
-Eh?- saltó el Nefilim, levantando la mirada hacia su novio. Magnus le sonrió.
-Ya les envié sushi al Instituto- le explicó Magnus abriendo la puerta- le dije a Isabelle que no compramos nada, así que no tienes nada que modelar.
-Y te creyó?- preguntó el menor, alzando una ceja.
-Le tuve que prometer que nos acompañaría a Time Square el fin de semana entrante- respondió Magnus con una sonrisa de disculpa.
-Qué?!- exclamó le chico, mirándolo con ojos muy abiertos y llenos de pánico.
-Era eso o vendría al departamento ahora para quejarse personalmente por que la emocionamos- explicó el Subterráneo, encogiéndose de hombros. Alec gimió con frustración. Tener a Magnus eligiéndole mil atuendos para probarse era una tortura, y a eso agregarle a Izzy eligiendo otros mil? El siguiente fin de semana iba a ser terrible.
Entraron en el departamento y Magnus tomó las bolsas de compras de la mano de Alec para llevarlas a la habitación. De nuevo, el Brujo lanzó ambas bolsas hacia el closet y, antes de tocar el suelo, los zapatos nuevos de Alec se acomodaron por si solos y el maquillaje de Magnus salió disparado hacia su mesa, las bolsas desaparecieron. Al volver a salir hacia la sala, el Brujo buscó con la mirada a su novio, pero no lo encontró. Estuvo por llamarlo para preguntarle si quería comer algo, pero se detuvo al dar con la figura del chico, sentado en uno de los sillones del balcón, mirando la libreta de la rana fijamente.
El Subterráneo suspiró y decidió dejar al chico solo. Se dirigió a la cocina y preparó dos tazas de café, podía ver a Alec desde ahí, el ojiazul seguía mirando fijamente la libreta. Presidente Miau hizo acto de presencia, saltando al regazo de Alec y acomodándose para dormir. El Nefilim acarició al gato sin ponerle mucha atención. Magnus esperó que el café estuviera listo, mirando en todo momento a su novio.
Soltando un suspiro, Alec abrió la libreta y tomó una pluma, comenzando a escribir. Magnus sonrió, observándolo. Sabía que a Alec no le gustaban los cambios o las cosas nuevas, y mucho menos le gustaba pedir ayuda. Por eso, verlo intentando algo nuevo para ver si lo ayudaba era muy importante para él. Tronó sus dedos y la taza de café apareció enseguida de Alec. El chico levantó la mirada y vio la taza, se giró hacia el interior del departamento y le sonrió a su novio, murmurándole un gracias antes de volver a la escritura. El Brujo sonrió ampliamente antes de dirigirse a su estudio, decidiendo darle algo de tiempo a solas al ojiazul para que se desahogara todo lo que quisiera en esas páginas en blanco.
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Creen que la libreta ayude a Alec..? Y que tal Shou..? Alec necesita aun amigo con quien pueda hablar y que lo entienda, no creen..? Este capi fue cortito, el que sigue compensa..=D
