El siguiente capítulo contiene

Sadismo y Masoquismo

*se recomienda discreción*

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CONDICIONES

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Amelia se había quedado pensando en las palabras de Pansy.

Tampoco había día en que no pasara por su cabeza la imagen de Malfoy entre sus piernas, haciéndola correr con dureza entre sus palabras. Ella simplemente estaba embriagada por él, y lo peor era que sabía que eso, quizá no era nada en comparación con lo que podría pasar por su mente.

Las fantasías de Amelia eran violentas, ligadas a los extremos y niveles más altos que pudiera imaginar. Pero ella no conocía a Draco, y él se lo hizo entender.

Nunca imaginaría lo que pasaba por su cabeza.

Estar en el bunker no le ayudaba para nada. Su vida cotidiana cada vez se volvía más aburrida. El lunes pasó la mayor parte del tiempo encerrada. Temía salir y encontrarse con Draco en los pasillos o en la sala, aún no se sentía lista para entablar una conversación con él.

El martes todo fue monótono. Harry, Ron y Hermione hicieron una pequeña reunión, en la cual se vio obligada a salir de su refugio, teniendo que admirar los rostros a su alrededor. Ellos sólo repitieron las mismas palabras de siempre, sus reglas sin sentido y su organización de tareas. Para su suerte, Amelia sólo tuvo que ir en busca de suministros con Nathan, quien se preocupó de molestarla todo el camino hacia la tienda abandonada.

Ese día no pudo mirarlo, pero si sintió sus ojos sobre ella. Lo sabía porque él sólo hecho de que él la mirara, encendía una llama en su cuerpo imposible de apagar.

Ya para el jueves, Amelia estaba de vuelta en su escondite, y recién el Viernes tuvo las ganas de salir.

"¿En qué piensas?"

La tierna y delgada voz de Luna evaporo sus pensamientos, haciéndola volver al triste día a día.

"Sólo... cosas Luna."

Ella alzó sus cejas, sonriendo de lado a lado. "¿Malfoy y tú están siendo buenos amigos?"

Amelia abrió los ojos como plato y volteó hacia Luna, quien seguía curvando sus labios con inocencia. "Qué - qué quieres decir."

"Oh, los escuché la otra noche." respondió Luna, como si aquello no tuviera importancia. "Debe ser bueno en lo que hace."

"¡Luna!" Ella miró a su alrededor, siendo cautelosa antes de hablar. "¿Lo dices en serio?"

"No te culpo, cuando el placer es extenso no hay maneras de lograr cerrar la boca."

Amelia agachó su cabeza, sonriendo a la vez que reía por la rubia.

"Tengo la solución a tus problemas." dijo Pansy, apareciendo desde el pasillo contiguo.

"Qué -"

Pansy tomó su mano, haciéndola parar del taburete para tirar de ella por las escaleras.

"¿Puedo acompañarlas?" preguntó Luna, alzando su rostro para verlas desde la cocina.

Pansy frenó, haciendo que Amelia chocara a sus espaldas. Con un pequeños análisis asintió. "Bien Lovegood, sube."

La rubia se paró alegremente mientras seguía a Amelia y Pansy por las escaleras. Llegaron al pasillo y caminaron hasta el fondo, doblando hacia la izquierda donde se encontraba el cuarto de la azabache.

El bunker era grande y de hecho, sobraban habitaciones. Amelia nunca se había dado el tiempo de recorrerlo. Apenas salía a la cocina y a la sala, además de haber recorrido la biblioteca un par de veces.

"Luna," dijo Pansy cuando llegaron a la puerta. "¿Podrías ir por Draco?"

La chica asintió, caminando saltarinamente hasta el otro lado del pasillo.

Pansy abrió la puerta y juntas entraron en la habitación. Al parecer, realmente todos los cuartos eran iguales. La única diferencia que podría haber entre su cuarto y el de la azabache, era que ella al menos tenía un baño personal.

"Entonces," dijo Amelia, tomando una almohada para sentarse en el suelo. "¿Qué es lo que pretendes?"

Pansy sonrió, inclinando una pequeña botella frente a ella. "Pretendo hacer que Malfoy te diga su secreto."

Ella abrió la boca, frunciendo el ceño. "¿Eso es -"

"Veritaserum." dijo al instante, apoyándolo sobre una pequeña mesilla. "Si... una pequeña dosis y tendrás a Draco en la palma de tu mano."

Amelia chasqueo la lengua, ladeando la cabeza. "Pansy... no podemos hacer eso."

"Oh, claro que lo haremos." dijo ella con ironía. "Es tu oportunidad."

"¿De dónde lo tomaste?" preguntó impaciente.

"Resulta que Potter tiene una gran cantidad de frascos en su habitación." respondió ella. "No tan sólo Veritaserum, si no que muchas otras pociones que -"

"¿Entraste al cuarto de Harry?"

Pansy alzó las cejas, sonriendo inconscientemente. "Eso no importa -"

"Merlín, Pans, si Harry se entera -"

"Él no va a enterarse." dijo ella con obviedad. "Habían cientos de frascos allí, dudo que los tenga contados."

La puerta se abrió y Luna entró, seguida de Draco y Noah. Pansy los miró y refunfuño, poniendo sus manos en sus caderas.

"¿Qué haces aquí Banks?"

El sonrió, lanzandole una mirada burlona. "Tranquila Parkinson, vengo a divertirme."

Amelia sintió la mirada de Draco sobre ella y la llama se encendió. No había tenido ningún tipo de contacto con él, y ahora, iba a darle Veritaserum a escondidas. Su estómago se revolvió de sólo pensar en las cosas que podrían pasar.

"Entonces..." dijo Noah, frotando sus manos. "¿Qué es lo que haremos?"

Pansy tomó su varita balanceandola entre sus dedos. "Necesito beber alcohol o no podré seguir viviendo en esta mierda."

"No tenemos alcohol Parkinson." respondió Draco, sentándose en el círculo que se había formado en el suelo del cuarto.

"De algo que sirvieran las clases de Transformación con McGonagall ¿no?"

Amelia observó a Pansy tomar unos vasos que al parecer había traído antes de que llegarán ahí. Sonrió al pensar en su amiga planeando aquel encuentro por ella. Pansy llenó los vasos con agua de una botella de vidrio para luego tomar su varita y susurrar el encantamiento.

"¿Y lo sientes Luna?" preguntó Noah, con asombro.

"No es difícil." respondio ella, con su rostro inexpresivo. "Las personas transmiten su aura, puedo darme cuenta de sus energías."

Amelia no entendía de lo que hablaban y sus ojos pasaron fugazmente por Malfoy, quien estaba mirando el suelo, pensativo y vacío.

"¡Si!" dijo Pansy, dando la vuelta con un vaso en cada mano. "Practiqué demasiado para esto así que lo beberan todo."

Amelia sintió la mirada de complicidad que le dio la azabache mientras alcanzaba el vaso a Draco, quien sin mirar lo tomó, posando sus labios al instante en el borde para beber el líquido cobrizo.

"¿Qué es?" preguntó Noah, mirando con la nariz arrugada su vaso.

"Ron." respondio Pansy, volviendo a la mesa por los demás vasos.

"¿Qué es lo que pusiste en el vaso de Draco?" preguntó ella, mirando con sus grandes ojos. "¿Es algún tipo de filtro? ¿Veritaserum quizá?"

Mierda.

Amelia miró a Pansy, quién apretó sus dedos contra el vaso antes de morder el interior de su mejilla, mirando a Luna con tensión. Noah soltó una pequeña risa, revolviendo el líquido de su vaso.

Draco dejó el vaso a un lado, subiendo su vista hasta la azabache. "¿Qué mierda pusiste en el vaso?"

Pansy abrió la boca sacudiendo su cabeza con desdén. "Draco yo no -"

"Joder." gruñó, poniéndose de pie al instante. "Pudrete Parkinson."

"¡Draco!" gritó Pansy, en vano.

Él salió, cerrando la puerta de golpe tras de si. Noah miró a la chicas y resoplo, comenzando a reír reclinandose en el suelo.

La azabache, dejó los vasos a un lado, mirando a Noah con disgusto. "Cierra la puta boca Banks, no es gracioso."

"En realidad lo es." respondió él, sonriendo con diversión.

Pansy puso los ojos en blanco, dirigiéndose a Amelia. "Y bien, ¿qué esperas?"

Noah se volvió a sentar, mirando a Amelia con ojos sorprendidos. "¿Tú tuviste la idea?"

Ella se encogió de hombros. "¿Qué quieres que haga?"

"¡Ve tras él!" gimió Parkinson, tomandola desde el codo para ponerla en pie. "Es tu momento, ya lo bebió, hablará."

"El está enojado..." le recordó Amelia, haciendo fuerza para no ser arrastrada por Pansy hasta la puerta. "No quiero hablar con él en ese estado."

"Ella tiene razón." volvió a entrometerse Noah. "Draco, alcohol, y furia, no son una buena combinación y deberías tenerlo claro Parkinson."

La azabache lo miró, mostrando su dedo medio antes de dirigirse a su amiga. "Amelia, no volverá a recibir nada de nuestras manos en mucho tiempo." rechisto ella, caminando hasta la puerta para abrirla. "Él está inundado en Suero de la Verdad, y será la única vez que lo haga, así que corre y sácale las palabras."

Con un empujón, Pansy sacó a Amelia de la habitación, cerrando la puerta frente a su nariz.

Ella se debatía internamente. No había visto a Draco enojado pero por lo que sabía, podría llegar a ponerse violento y no podía negar que estaba asustada. Pero el hecho de que el hubiera bebido Veritaserum le daba una enorme ventaja. Por mucho que estuviera enfadado, diría la verdad, y eso era lo único que Amelia necesitaba.

Sus pies se encaminaron hacia el fondo del pasillo. Sabía dónde se encontraba la habitación de Draco ya que lo había visto muchas veces entrar y salir de ahí. Esperaba que no hubiera ido a ningún otro lugar del bunker ya que el cuarto era algo más privado y seguro para atacarlo.

Cuando estuvo tras la puerta su mano chocó en la madera tres veces, haciendo eco a lo largo del corredor.

Un quejido se escuchó al otro lado cuando el pomo de la puerta giró, y ella se encontró con ojos rojos, inyectados en ira.

Amelia trago saliva, sintiendo todas sus barreras caer a su alrededor. "Draco yo - yo quería -"

"Tú sabías." dijo él, dando media vuelta. "Sabías que lo haría."

Ella entró en el cuarto, cerrando la puerta suavemente. "Puedo explicarte," murmuró. "de verdad, sólo -"

"¿Tanto quieres saber lo que pasa por mí cabeza, Amelia?"

"No... yo -"

Los dedos de Draco se enrollaron en su garganta y se vio golpeada contra la pared tras ella. Sus manos por impulso subieron a la muñeca de él, intentando ser liberada.

"Amelia..." susurró, acercando su rostro al de ella. "no juegues conmigo."

Ella inhalo, aferrando sus anillos para intentar quitarlos de su garganta. "No estoy jugando Draco."

Lentamente, sus dedos abandonaron la presión y soltaron su cuello. Amelia pasó fugazmente su mano por la zona, sintiendo el dolor del golpe.

Él se quedó ahí, frente a ella, mirándola pensativo, y luego unos segundos, una sonrisa perversa descendió sobre sus labios.

"¿Tienes preguntas?" dijo él, dejando un rastro de su mirada en el cuello de Amelia. "Bien, responderé. Pero tengo condiciones."

Ella trago saliva. Estaba envuelta en un problema del que no quería salir, y las palabras de Malfoy solo la hacían vacilar más.

"Qué condiciones."

Pudo verlo morder su labio antes de hablar. "Harás todo lo que te diga. No harás ningún sonido, y te comportarás como la buena chica que eres."

Amelia tembló ante sus palabras, pero si esa era la única forma de hacer la pregunta que necesitaba, lo haría.

"Está bien."

Ante sus palabras Draco tiro su camiseta por la parte superior de su cuerpo, dejando su torso contraído a la vista. Amelia trago saliva antes de bajar la mirada, comenzando a emanar calor a través de su piel.

"A la cama." ordenó.

Ella lo miró, su ceño fruncido y sus labios curvados en una mueca.

"Dije, a la cama Amelia, o no responderé tus preguntas."

Sin rechistar, sus pies avanzaron, acercandola a la cama hasta subir a ella.

Draco la miró, complacido, antes de acercarse también. "Quítate los pantalones."

Con vergüenza, bajó sus manos al cierre de su jeans, abriendo de él lentamente antes de deslizarlo por sus piernas. Sentía la vibracion en su cuerpo crecer a cada movimiento y las punzadas en su estómago se volvían cada vez más fuertes e imparables.

Cuando tiró su ropa a un lado, quedando solo en su camiseta corta y en bragas, Draco la culminó. "Date la vuelta."

Amelia sonrió, como si las palabras fueran un juego. "Qué se supone que -"

"Date la vuelta, ya."

Su labio tembló cuando notó el cambio de voz. Físicamente él estaba ahí, siendo el mismo de siempre, pero ahora, había perdido el control, y Amelia tendría que prepararse para verlo desatar el poder sobre ella.

Finalmente, su cuerpo cedió, dando la vuelta para quedar de espaldas a él. Sintió el sonido de su risa satisfactoria y los pasos hacia ella.

"¿Quieres saber la jodida verdad?" murmuró él, presionando en su espalda para dejarla a gatas sobre la cama. "La puta verdad es que voy a follarte ahora mismo Amelia, porque sé que es lo que quieres."

Sintió sus dedos presionar contra sus caderas y en un impulso si ingle chocó contra su trasero, dejanla sentir lo duro de su longitud contra sus muslos.

"¿Qué es lo que tanto quieres saber?" preguntó él, ahora, enredando sus dedos en el cabello castaño y enmarañado de Amelia.

Ella tiró de su cabeza hacia atrás, jadeando por su toque. "Yo... sólo tengo una pregunta."

Draco rió burlonamente al tiempo que chocaba su cadera contra ella. "¿Una sola pregunta? Me dejarás hacer lo que quiera contigo, ¿por una pregunta?"

Un grito escapó de ella cuando lo sintió tirar de sus bragas. Podía sentir la humedad correr entre sus piernas y la presión en su núcleo la estaba matando.

"Quiero..." se estremeció cuando sus dedos rozaron sus pliegues. "Quiero saber si me has mirado... antes de esto."

"¿Esto?"

"El bunker." aclaró, apretando sus muslos cuando dos de sus dedos la penetraron lentamente. "Quiero saber si -"

"Joder, sí Amelia." gruñó, enterrando sus dedos aún más fuerte. "Pensé en ti desde Hogwarts. Quería probarte, mierda, si quería, pero eras una puta Gryffindor, no podía hacerlo."

Las sensaciones afloraron.

Las clases, los pasillos, el comedor. Ella lo miraba, siempre lo miró. Intentaba borrar cualquier tipo de atracción hacia él avalando que jamás ocurriría algo entre ellos.

Y ahora.

Él la miraba, y siempre la miró.

Por un momento había olvidado donde estaba, y la estocada de Draco la hizo volver a su realidad.

"¿Entonces por qué lo haces ahora?" se atrevió a preguntar, cuando sus caderas rodaron contra sus dedos. "¿Por qué crees que ahora es diferente?"

Giró su rostro y de rojo vio tensar su mandíbula. Estaba haciendo todo el esfuerzo. Podía ver como intantaba dominar al suero, y lo estaba logrando. Draco Malfoy era uno de los mejores magos de su año, y el hecho de ser Mortífago le hizo aprender muchas cosas, una de ellas podría haber sido dominar el Veritaserum.

"Dijiste una pregunta Amelia." refunfuño él, tirando con fuerza de su cabello. "Tus oportunidades se acabaron."

Draco introdujo dos dedos, curvandolos en su interior a lo que Amelia gimió, sabiendo aún qué no lo tenía permitido.

"Ven aquí."

Ella escuchó la ebilla del cinturón y su garganta se cerró. Sus rodilla giraron mientras daba la vuelta para mirarlo. Con apuro, tiró de su pantalón y bóxer al tiempo que sacaba la longitud ante los ojos de Amelia.

Su pecho se apretó al verlo y Draco lo tomó, bombeando mientras ponía la mano sobre su cabello para tirar de ella.

"Ven aquí." ordenó, mientras ella gatea a hasta él. "¿Serás una buena chica y tomarás mi polla completa?"

Ella mordió su labio, dejando todo el pudor de lado. Ignoró los nervios que sentía y se abalanzó al placer, que cada vez sobrepasaba la altura del temor.

Sin pensarlo más, acercó su boca, lamiendo el glande lentamente mientras pestañeaba hacia sus ojos mercurio. Él tiró de su cabeza hacia atrás, gruñiendo con lujuria en sus rostro.

Amelia separó su boca de él. "¿Todo?"

Draco la miró, tomó su cabello y la acercó nuevamente a su longitud, tirando de su mandíbula para abrirla. "Todo Amelia."

Ella sintió la presión de su mano en la nuca, introduciendo la polla en sus labios mientras lamia. Poco a poco avanzaba, sintiendo como llenaba su garganta hasta el fondo.

Los suspiros de Draco llenaban la habitación a la vez que Amelia sentía sus ojos cerrarse, su boca rodeando hasta el último centímetro de su longitud.

"Mierda..." gimió él, acariciando su cabello mientras rodaba sus caderas contra su boca. "Tu boca... tan suave Amelia."

Ella seguía lamiendo. Su cabeza balanceándose desde la punta hasta el fondo de su garganta. Estaba extasiada y sentía su núcleo explotando en ella. Sus piernas humedecidas y su cuerpo sudoroso.

Pero pronto, un gemido hizo que Draco parara sus caderas, deslizándose de la boca de Amelia antes de tomar su barbilla para tirar de ella con enfado.

"¿No dije que no quería escucharte?"

Ella quedó inmóvil, pasando una de sus manos por sus labios para quitar los restos de saliva que caían por su mandíbula. "Perdón yo -"

"Date la vuelta."

Ella sintió miedo, sus manos temblaron mientras se apoyaba de la cama para poder girar, sin quitar la mirada de Draco.

Él caminó hasta uno de los muebles y tomó entre sus manos un objeto que ella no pudo reconocer. Cuando lo vio volver, giró su rostro hacia la pared que apoyaba el respaldo de la cama, el terror corriendo por sus venas pero siendo el placer quien ganaba su juego.

"Draco que vas -"

Él pegó sus caderas nuevamente contra sus muslos. "Cerraré tu boca Amelia, ya que al parecer no puedes hacerlo por tu cuenta."

Ella tembló cuando frente a sus ojos pasó una cinta color negro, la cual se apretó contra su boca. La amargura del cuero chocó contra su lengua, haciéndola atragantar mientras sentía como Draco apretaba el broche lo más fuerte posible tras su cabeza.

"Te lo dije Amelia..." murmuró él, lamiendo el lóbulo de su oreja. "No puedes arrepentirte ahora."

La rodilla de Draco se introdujo entre sus piernas, separandolas de golpe mientras rozaba su glande contra la humedad de su entrepierna. Amelia, que se encontraba a gatas, apretó sus manos contra las sábanas, su corazón palpitando frenéticamente mientras un ardor bajaba por su abdomen, punzando su núcleo con dolor.

"Ni una palabra..." volvió a decir. "ni un solo ruido..."

Y sin esperar, tiró de su cabello, y la embistió de golpe. Los huesos de su cadera msgullando su trasero. Amelia empuño sus manos con fuerza y las lágrimas cayeron por sus mejillas. Sentía como la abría por completo, más de lo que ella hubiera sentido alguna vez.

Sus hombros estaban tensos, sus codos apuntó de ceder, sentía la saliva caer por su boca, intentando buscar maneras de alcanzar el aire que sus pulmones necesitaban.

Las embestidas iban en aumento y el cuerpo de Amelia saltaba sobre la cama. Sus senos se movían contra la tela de su camiseta y el choque de sus cuerpo hacia un sonido que era música para Draco.

"Estás tan caliente..." murmuró, frotando la mano por su espalda. "joder, no voy a querer parar de follarte Amelia."

Repentinamente, él la golpeó. Su mano chocó contra su nalga dejando que el dolor se esparciera por ella. Luego la apretó con fuerza para volver a alzar su mano y golpearla otra vez.

Un pequeño jadeo atrapó el cuero y ella rogó que Draco no la hubiera escuchado, pero estaba tan sumido en sus golpes que ni siquiera lo notó. El aire se volvió espeso, su cuerpo se sentía húmedo, caliente y pegajoso. Sus uñas se enterraron en el colchón y su cabello se pegó a su frente.

Él apretó sus nalgas, golpeando con fuerza, sus testículos chocando contra su coño. Podía sentir su longitud bañada en los flujos de Amelia. Una de sus manos presionó su espalda y ella cayó, pegando su pecho a la sábanas.

Amelia giro su rostro, intentando mirar a Draco tras ella.

"Me voy a correr..." gruñó, machacando sus muslos mientras manchas rojas crecían en ellos.

Ella apretó los ojos. Sentía dolor, pero el morbo de sentirse controlada, amordazada y a merced de Draco la hizo contraer sus paredes, ahogándose en sus propios sollozos.

"¡Mierda!"

Sus caderas se vieron empujadas y Draco salió de su interior.

"Vena aquí, rápido."

Amelia apenas podía moverse, sus rodillas dolían y una línea de ardor corrió por su espina mientras se enderezaba. Draco tomó su codo, tirando de ella fuera del colchón.

"Al suelo Amelia." ordenó, acariciandose mientras empujaba a Amelia de rodillas. "Traga mi puto semen ahora."

Con una sola mano, el broche de la cinta se soltó, y Amelia dio una bocanada de aire rápida antes de cumplir la orden.

Ella apretó su cuerpo, tiro su cabello hacia atrás mientras Draco empujaba sus caderas contra su boca, volviendo a llenarla con brutalidad.

Esta vez Amelia sintió náuseas cuando el glande tocó el fondo de su garganta y él freno, dejándolo un segundo ahí antes de volver a empujar contra ella.

Una de sus manos se deslizó por su mejilla, acariciando su pómulo antes de gruñir. "Mierda, no puedo más."

Una última embestida llegó hasta el fondo de su garganta, y Amelia sintió el líquido espeso y blanco llenarla por completo. Intentó respirar mientras su cuerpo convulsionaba. De sus ojos brotaron tibias lágrimas que Draco borró entre sus pulgares.

Él salio de su boca y limpio los restos de líquido de los labios de Amelia.

"¿Eso querías?" preguntó en un susurro, inclinándose hacia ella. "¿Querías que te follaran duro?"

Amelia cayó, sentándose sobre sus muslos, mordió su labio con vergüenza mientras el rubor llenaba sus mejillas.

Draco sonrió, lamiendo la comisura de su labio. "Créeme Amelia, esto no es ni la mitad de duro ante la forma en que pienso follarte."